La Épica en Grecia - Literatura Griega - Apuntes, Study notes for . Universidad Europea de Madrid

Description: LA ÉPICA GRIEGA 1. INTRODUCCIÓN El poema épico es un poema narrativo extenso que cuenta las aventuras y hazañas de un héroe que lleva a cabo una búsqueda peligrosa o una misión importante. El héroe se distingue por su fuerza y coraje, y está dominado por su sentido del honor. El tema central de la épica es el mito, la leyenda, la historia y el cuento popular. Los viajes y batallas desempeñan un papel importante, igual que los dioses, lo sobrenatural y lo mágico. También suele aparecer como escenario el cielo (Olimpo) y el infierno (Hades). Características formales de la épica: hay invocaciones, largos discursos, símiles detallados, digresiones y repetición de elementos típicos, como p. e. repertorio de adjetivos, fórmulas o escenas del héroe preparándose para luchar. La representación del mundo físico se lleva a cabo mediante la descripción exagerada de armas, barcos, vestuario,... En un principio “épica” significó narración, así que no conllevaba elementos violentos; tenía contenido didáctico, de ahí que tratados de agricultura en verso (“Los trabajos y los días”) o narraciones mitológicas (“Teogonía”) también se enmarcan dentro de la poesía épica. De este modo, la épica clásica se dividió en “epopeya” (épica de la Show more
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LA ÉPICA GRIEGA

1. INTRODUCCIÓN

El poema épico es un poema narrativo extenso que cuenta las aventuras y hazañas de un

héroe que lleva a cabo una búsqueda peligrosa o una misión importante. El héroe se

distingue por su fuerza y coraje, y está dominado por su sentido del honor.

El tema central de la épica es el mito, la leyenda, la historia y el cuento popular. Los

viajes y batallas desempeñan un papel importante, igual que los dioses, lo sobrenatural

y lo mágico. También suele aparecer como escenario el cielo (Olimpo) y el infierno

(Hades).

Características formales de la épica: hay invocaciones, largos discursos, símiles

detallados, digresiones y repetición de elementos típicos, como p. e. repertorio de

adjetivos, fórmulas o escenas del héroe preparándose para luchar. La representación del mundo físico se lleva a cabo mediante la descripción exagerada de armas, barcos,

vestuario,...

En un principio “épica” significó narración, así que no conllevaba elementos violentos;

tenía contenido didáctico, de ahí que tratados de agricultura en verso (“Los trabajos y

los días”) o narraciones mitológicas (“Teogonía”) también se enmarcan dentro de la

poesía épica. De este modo, la épica clásica se dividió en “epopeya” (épica de la guerra)

y “didáctica” (épica de la paz).

La poesía epopéyica es la primera forma que conservamos de literatura griega. El origen

es desconocido, pero puede remontarse a los tiempos micénicos (s.XII a. C.).

Existía una tradición oral de relatos tomados de mitos existentes que, aunque tenían una

gran parte de improvisación, mostraban una serie de fórmulas fijas memorizadas. Se

piensa que con la llegada de la escritura alfabética al mundo griego (s. VIII a. C.) los

poemas épicos se fijaron por escrito y quizá lo hizo un aedo llamado Homero.

2. ÉPICA HOMÉRICA

2.1.Homero, poeta extraordinario

Se dice que a Homero hay que situarlo entre la guerra de Troya y el s.VII , tuvo que

ser un extraordinario poeta capaz de aprovecharse de la poesía épica anterior

adaptándola a una trama unitaria que constituyese un poema épico monumental, no solo

la imagen que cuentan las leyendas que era un hombre pobre y ciego al que todo el

mundo engaña y paga mal.

Homero se halla enraizado en la poesía tradicional de los siglos oscuros, pero él no

sólo hizo uso de esa tradición, sino que además sobrepasó sus límites: dio nuevas

funciones a fórmulas, versos, escenas típicas preexistentes, alteró el concepto de la

narración épica, amplió sus dimensiones, reformó la figura del héroe y cambió el viejo

procedimiento de la improvisación por el de la composición dirigida según una sabia y

previa planificación.

2.2. La lengua homérica y su influencia.

La lengua homérica se adueñó de la poesía hexamétrica, dio forma a epitafios y a

oráculos compuestos, y se convirtió en patrimonio común de los griegos y en un código

lingüístico supradialectal, así la lengua de la elegía será muy parecida a la homérica,

también hay resonancias del epos homérico en yambos y troqueos, el epigrama debe

mucho a la lengua homérica así como también Alceo y Safo, influye en la mélica

griega, en la lírica coral así como en la tragedia y en el teatro de Aristófanes, en la prosa

filosófica y científica de Jonia (incluidos los tratados médicos del Corpus

hippocraticum), de modo que se puede decir que es cierto que Homero inagura la

literatura griega.

Con Homero surge una lengua artificial más antigua que la literatura de la Hélade,

la lengua del epos heroíco de la Jonia, de una épica de transmisión oral, lengua a la que

Homero elevó a rango literario en el s. VIII a.C.

Así como también surgió una lengua literaria en el sentido estricto: además de

arcaísmos, eolismos y jonismos de los poemas, también el poeta dispone de licencias

métricas para adaptar la palabra al verso, el abandono ocasional de la regla por la que

una vocal breve seguida de dos consonantes cuenta como larga (por posición).

Fue sin duda el poeta más admirado de la literatura griega y sus poemas fueron

concienzudamente trabajados y comentados por eruditos y estudiosos de Jonia y Atenas,

luego en Alejandría, Pérgamo y hasta en Roma.

Fue un modelo de estilo y se le atribuyeron a Homero algunos poemas del Ciclo

épico, aparte de la Aliada y la Odisea, como la Tebaida, la Pequeña Iliada, la Toma de

Ecalia y la Focaida, y algunos como los Cantos Ciprios y Epígonos, que se duda si eran

de Homero, en el s.IV a.C. Aristóteles distingue entre el ciclo y Homero.

Los poemas Homéricos ejercieron una gran influencia, en la Íliada y en la Odisea no

son creaciones iniciales sino poemas que resultan de un largo proceso de elaboración de

poesía épica que se transmitió oralmente siglos antes de la adopción del alfabeto por los

griegos, así se explica la elaborada lengua homérica, los versos enteros que se repiten a

lo largo de los poemas, las fórmulas épicas que expresan juicios y conceptos de una

manera fijamente establecida, los epítetos aplicados a denominaciones de personas, localidades y cosas, los nombres y las procedencias de los personajes así como la

diluida personalidad del poeta semioculta bajo la pesada losa de una técnica y un

material logrados a lo largo de los siglos.

2.3. El carácter de la poesía oral y las fórmulas.

Hay que saber el carácter oral de la poesía épica para entender a Homero y sus

poemas, implica que el poeta o poetas que compusieron la Íliada y la Odisea y sus

primeros oyentes eran iletrados. Homero para expresarse hizo uso de las fórmulas

adaptadas al hexámetro, para que la gente pudiese retener los versos y facilitar su

difusión.

El poeta oral aprende de oído a combinar expresión y contenido, cada nombre tiene su

epíteto según el caso gramatical, su lugar en el verso y la combinación con otros

miembros de frase, existen expresiones fijas que alcanzan la dimensión de un verso

entero que se utilizan en numerosos contextos. El poeta oral adapta todo el material a su

repertorio y juega a su manera con las fórmulas y las frases hechas y combina epítetos,

giros preestablecidos y frases hechas, el poeta elige el epíteto que en su opinión, va más

en consonancia con la actuación inmediata del héroe al que se refiere, o aquel que mejor

describe la función del objeto que muestra en ese instante. Ej. Zeus puede ser metieta

(buen consejero) para algunos poetas o agkylometes (mente tortuosa) para otros como

un dios con artes para engañar.

Una de las fórmulas para hacer fácil la memorización era colocar el verso con esta

estructura.

1. Un grupo de versos.

2. Un verso completo.

3. Una frase verbal.

4. Una frase nominal.

5. Una palabra aislada

2.4. Aedos y cantares

Las fórmulas preexistentes le sirven al poeta de modelo para crear otras nuevas si

salirse de la pauta que marcan las antiguas, de este modo memorizando e improvisando,

el aedo canta un cantar que antes ha oído y a la vez canta uno nuevo, todo aedo es

conservador de una tradición y a la vez innovador a un tiempo en una larga cadena. Hubo aedos geniales, pero sin duda el mejor fue Homero, que superó a Demococo, aedo

de la corte de Alcinoo y a Femio, aedo de la corte de Ulises.

2.5. Cuestión homérica

No sabemos a ciencia cierta si Homero era conocedor de la escritura e hizo uso

de ella en alguna medida para dictar a alguien que le ayudase en la ingente tarea

de componer tan largos poemas, o bien se valió como se venía haciendo, de afinado

oído, una increíble capacidad asociativa y una portentosa memoria.

En cualquier caso, lo cierto es que los poemas homéricos pertenecen a una poesía de

composición y transmisión oral, un tipo de literatura tan apartado de los ideales

“clásicos” de la composición literaria tan alejado de la estética clasicista.

La teoría según la cual las contradicciones, omisiones, proyectos abandonados e

incumplidos planes que translucen a lo largo de la Íliada deben explicarse considerando

este poema como el resultado de una compilación de varios poemas, sometidos luego,

en la corte de Pisístrato en el VI a.C. a una recopilación más o menos chapucera.

En el s. XIX d.C. se considera que la Íliada y la Odisea fueron poemas compuestos

en una época en que se desconocía la escritura, resultaron, no de la inspiración de un

único poeta, sino a partir de obras menores compuestas por diferentes autores.

2.6. Analistas y unitarios:

Los analistas interpretaron que la Ilíada y la Odisea resultaron bien de la

recopilación o aglutinación de distintas baladas, bien de la expansión, alteración o

interpolación experimentada por primitivos poemas épicos, bien por la incorporación de

distintos poemas a un tema central o núcleo ( como la cólera de Aquiles en el caso de la

Ilíada ). Ésta acerca la teoría de la expansión a la de la recopilación. Si esta corriente

analítica se que suscitó François Hédelin y replanteada por F. A. Wolf la “cuestión

homérica”, hubo también quienes defendieron la paternidad homérica por no ver en

estos poemas , más que la obra personal de un altísimo poeta, haciendo caso omiso de

las incongruencias, repeticiones y errores parciales que se aprecian en los poemas; en

cambio, conceden la mayor importancia a la estructura de la narración y a la altura

poética que asoma constantemente en ambos poemas.

2.7. La poesía homérica: tradición y creación.

La verdad es que ni analistas ni unitarios dieron en la cuestión de la poesía

homérica. Aunque en cada pasaje y en cada verso hay ecos de anteriores poemas y

huellas indudables de reelaboraciones, detrás de la Ilíada y la Odisea hay un poeta

espléndido, pero la trama de cada poema la convirtió en versos empleando un

procedimiento alejado de los modernos métodos de composición: la composición oral.

La grandeza radica en la capacidad de adaptar el material tradicional a una trama que él

con su individual talento ha concebido; y también en su poder de innovación que le

permite generar material nuevo por la analogía con el ya existente.

Los resultados fueron poemas anormalmente grandes desde el punto de vista de las

mucho más reducidas dimensiones que lógicamente exige un poema oral.

Pronto le surgieron admiradores e imitadores que rivalizaban por ser considerados

diestros en la recitación de partes concretas de los poemas: los rapsodos, algunos de los

cuales llegaban a proclamarse descendientes mismos de Homero.

Homero creó, valiéndose de la poesía oral existente, dos obras incompatibles con la

anterior épica de tradición oral; ensambló, reestructuró y recreó poemas breves que en

torno a Troya venían cantando los aedos desde el siglo XII a. C.

2.8. Arcaísmos e innovaciones.

En los poemas homéricos lo antiguo y lo moderno están ensamblados en perfecta

armonía: presencia y negligencia de digamma, fonema que ya había desaparecido al

comienzo de de palabra en jónico del siglo VIII a. C., en inicial de palabra; presencia y

ausencia del aumento o de la desinencia –phy; genitivo temático en –oio y en –ou. Y en

el contenido, el hierro, tan pronto es precioso y escasea como abunda y es de uso

común; y los fenicios tan pronto son quienes venden piezas de orfebrería a los héroes

que van a Troya como aparecen asociados a Tiro y Sidón.

Conviven en los poemas distintos grados de conexión entre dos episodios: unas

veces ésta es en verdad máxima, y otras es sumamente débil, como, por ejemplo, en la

Ilíada la falta absoluta de enlace entre el episodio de la Embajada a Aquiles y los los

siguientes episodios en el que el héroe nos da la impresión de ignorarla.

El dialecto eólico y jónico se entreveran en los poemas sin que se pueda prescindir

en determinados casos ni del uno ni del otro sin romper la estructura de un verso. Cohabitan el verso y la fórmula que conservan la digamma inicial con los que no, el

poeta los emplea a su gusto.

Pervive el recuerdo de objetos y lugares que sólo existieron en la remota época

micénica, es porque este recuerdo servía para componer los poemas de generación en

generación. Así, junto a los elementos de jónico reciente que corresponden a los poemas

más recientes, existen arcaísmos de difícil atribución dialectal que corresponden a los

poemas del segundo milenio a. C. El mismo sistema de de frases y versos enteros

formulares es necesariamente fruto de un largo periodo que comprende su gestación,

transformación, modificación y selección, que remonta a la época en que Micenas era

rica en oro.

2.9. Época y patria de Homero.

De cuanto se deduce en los poemas hay un poeta que era un aedo y que vivió en una

época en que la poesía épica de transmisión oral había alcanzado su máximo desarrollo,

siglo VIII a. C. Compuso dos poemas monstruosos si se consideran como poesía oral,

pero que en realidad implican el punto culminante de esta modalidad.

Los antiguos nos cuentan que siete ciudades se disputaban ser la patria de Homero.

Pero ya para Píndalo o Semónides entre otros, sólo dos ciudades tenían probabilidad de

ser la patria de este poeta: Esmirma o Quíos. La isla de Quíos, que está situada en frente

a la Eólide, y que se hablaba un dialecto jónico fuertemente impregnado de rasgos eólicos, pudo haber sido la cuna del autor, que conoce personalmente los alrededores de

Troya y toda la costa del Egeo oriental, casi tan bien como los materiales lingüísticos de

una fase eólica de la epopeya que sin duda precedió a la jónica.

2.10. La Odisea.

En este poema existe una especie de introducción en un primer bloque de cuatro

cantos titulado Telemaquia, pues el protagonista es el hijo de Ulises, Telémaco. Aquí se

narra lo sucedido con los aqueos que lucharon en Troya, unos murieron, otros

regresaron y sólo Ulises está retenido por la ninfa Calipso en la isla de Ogigia, a donde

envía Zeus como mensajero a Hermes por mediación de Atenea para ordenarle que le

deje partir.

Comienza entonces la Telemaquia con la aparición de Atenea bajo el aspecto de

Mentes (un antiguo huésped) ante Telémaco, a quien aconseja que busque noticias de su padre en Pilos (donde reina Néstor) y en Esparta (donde reina Menelao). Mientras, los

pretendientes de Penélope (esposa de Ulises) se deleitan en el palacio con el canto de el

Regreso de los aqueos por el aedo Femio. Telémaco los denuncia y pide un barco para

buscar a su padre en una asamblea. Sólo gracias a la ayuda de Atenea bajo el aspecto de

Méntor se lo conceden.

Telémaco es recibido por Néstor en Pilos hospitalariamente al igual que por

Menealo en Esparta, de quienes recibe elogios de su padre. Permanece un mes en

Esparta, mientras los pretendientes en Ítaca planean la emboscada a su regreso. Medón

informa a la madre y Atenea la tranquiliza con el aspecto de su hermana Ifime en

sueños.

Comienza así la segunda parte de la Odisea con los cantos V, VI, y VII. Hermes

transmite la orden a Calipso y Ulises, aun-renunciando la inmortalidad se reafirma en su

condición humana y parte en una balsa en la que pasa 17 días con tempestades por parte

del rencoroso Poseidón debido a la pérdida del ojo de su hijo el cíclope Polifemo a

manos del héroe. Aún así llega a las orillas de Esqueria, donde lo recoge la bella

princesa Nausícaa en la ribera del río donde lavaban la ropa y lo conduce al palacio de

su padre el rey Alcínoo y su esposa Arete donde lo reciben hospitalariamente. Participa

Ulises en los juegos de los reacios en su honor y en esa noche relata sus aventuras ante

el rey. El héroe no puede evitar emocionarse ante el canto de los Amores de Ares y

Afrodita por aedo Demódoco que incluye la historia del Caballo de Troya. Empieza el héroe el relato de sus aventuras con los episodios de los cíclopes y los

lotófagos con una brillante elocuencia y esmerada elaboración de elementos

descriptivos. Continúa con el episodio de Eolo, quien le da como regalo un odre que

encierra los vientos que le llevarían a su hogar. Pero al avistar Ítaca sus compañeros

abrieron el odre mientras dormía y los fuertes vientos alejaron la nave. Sigue con el

episodio de los lestrigones con la destrucción de las naves excepto la suya a manos de

estos gigantes seres con rocas. Luego la llegada a la isla Eea de la bruja Circe, quien al

ver que no puede retenerlo le dice que debe ir al Hades a consultar al adivino Tiresias.

A continuación sucede el canto Nékya (evocación de los muertos) en el que se

encuentra con Tiresias, además de con su madre y con un cansado Aquiles. Luego

cuenta el regreso a Eea y las advertencias de Circe sobre el paso de Escila y Caribdis,

llegando a la isla Trinacria donde sus compañeros fueron castigados con la muerte de

Zeus al sacrificar los rebaños del Sol. Tras 9 días de duras adversidades llega a Ogigia,

donde Calipso lo hospeda durante 7 años.

A partir del canto XIII empieza otra parte, en la que Ulises parte de Esqueria por la noche y los marineros lo dejan dormido en Ítaca junto a sus tesoros. Cuando despierta

aparece Atenea bajo el aspecto de un pastor, Ulises le miente sobre su identidad para

pasar desapercibido diciendo que es cretense. Es acogido por el porquerizo Eumeo, que

no lo reconoce. Mientras tanto Telémaco parte hacia Ítaca con el adivino Teoclímeno

tras su paso por Pilos. Cuando llega Eumeo le presenta a su huésped y este le revela su

identidad a su hijo, y juntos concierta un plan contra los pretendientes.

Llega así el día de la venganza cuando Ulises, disfrazado de mendigo va a la ciudad

con Eumeo, donde el cabrero Melanteo lo maltrata, al igual que los pretendientes y la

criada Melanio en palacio. Cabe destacar una escena llena de tiernos matices en la que

su viejo perro de caza Argo lo reconoce y muere bajo los pies del amo que tanto lo

amaba. El héroe bajo su apariencia de mendigo vence en la prueba de lucha libre y

contempla a Penélope sin hacer visible su natural emoción. A continuación Ulises y

Telémaco llevan las armas a la sala de reunión. Siguen dos escenas de tono emocional,

el diálogo entre Ulises y Penélope y el reconocimiento de Euriclea, su vieja nodriza.

Con la llegada del boyero Filetio y la predicción de Teoclímeno de la muerte próxima

de los pretendientes acaece la prueba del arco y la matanza de los pretendientes con el

castigo de las criadas infieles finalizado con la purificación del palacio y el

reconocimiento de los esposos que tanto tiempo esperaron, Ulises se reveló a Penélope

y esta se aseguro de su identidad cuando le preguntó sobre el árbol que tenían en su

lecho. Oficialmente finaliza aquí el relato de la Odisea, aunque se añaden relatos como la Segunda Nékyia donde Hermes conduce las almas de los pretendientes al Hades y

Agamenón elogia a Penélope comparándola con Clitemnestra ante Aquiles o el combate

de Ulises junto a su padre Laertes contra los padres de los pretendientes para poner por

fin la paz en Ítaca.

2.11. Comparación con la Ilíada.

Los argumentos difieren claramente, la variedad y riqueza de escenarios y

personajes de la Odisea frente a la sencillez y construcción rectilínea de la Diada.

La acción es más tensa y concentrada en la Ilíada, donde es más difusa en la Odisea

cuyos episodios particulares tienen mayor importancia que la trama central y tiene

mayor imprecisión.

En la Odisea hay un claro interés por la psicología femenina, el humanismo de

Calipso, la doncellil pureza de Nausícaa o la fidelidad de Penélope.

El escenario de la Ilíada es más monótono y sencillo y es una historia más

epopéyica que la Odisea, que es más familiar. Los símiles entre los dos poemas son a veces de distinta naturaleza y propósito.

3 HESÍODO

3.1. Introducción:

En el pórtico de la literatura griega, junto a Homero encontramos a Hesíodo. Ambos

tienen en común el uso de versos hexámetros y el dialecto semejante; pero se

diferencian en que Hesíodo es un cantor del trabajo y de la justicia y además expone sus

ideas de forma más breve que Homero en dos poemas: Teogonía y Trabajos y Días.

Éstos han llegado hasta nosotros a través de manuscritos bizantinos junto con otros del

mismo autor como por Ej. Catálogo de mujeres de los que se duda su autenticidad.

3.2. Vida:

De la vida de Hesíodo se sabe a través de los propios comentarios que él hace en sus

obras, en concreto en el Proemio de Teogonía. Se conoce que era hijo de un inmigrante

pobre de Asia por cuya herencia sus hijos peleaban, que cuidaba su rebaño y se

dedicaba a la poesía. De ahí que a Hesíodo pudieran haberle llegado los mitos y géneros

a través de su padre.

En cuanto a su edad hay numerosas dudas: está claro que es posterior a Arquíloco,

Estesíoco y Semónides, pero después las referencias varían y se hace imposible determinar la edad.

Hesíodo triunfó en los juegos en los juegos fúnebres de Anfidamante sobre Homero

por su elogio al trabajo. En lo relacionado con su muerte fue asesinado a causa de una

calumnia en Enoe e Lócride.

3.3. Obras:

En cuanto a la organización de sus obras más importantes de las que no se cuestiona

su autenticidad:

-Teogonía: es posterior, con un proemio más amplio que es la reelaboración del de

la primera., pues ambas obras se completan. En esta obra se describe el origen del

mundo, que es a su vez el de algunos dioses, y luego las distintas generaciones de éstos

hasta llegar a Zeus, que supone el abandono de la brutalidad antigua y al entrada a la

justicia e inteligencia, y continua hablando del nacimiento para hacer más tarde

referencias sobre los hombres. Abre así un tema que será desarrollado en Trabajos. Teogonía se organizaría de la siguiente manera:

1-115. Proemio doble que nos presenta la aparición de las musas de Helicón a

Hesíodo para darle el don de la poesía; por otra parte se nos presenta el

nacimiento de de las musas de Pieria (este proemio es una especie de índice

inverso del poema).

116-125. Cosmogonía. Seres originarios: Caos, Gaia, Eros y descendencia de

Caos.

126-210. Cosmología-Teogonía: Urano y los Uránidas (alumbramiento de Gea y

castración de Urano).

211-336. Cosmogonía: Se interrumpe el esquema de la línea Gea-Urano y los

Titanes con Crono; será continuada en el apartado siguiente. Aquí se incluyen

diversos dioses ajenos al esquema.

337-885. Teogonía: Los Titanes y su descendencia, culminando en Zeus, hijo de

Crono.

886-955. Teogonía: Descendencia de Zeus. Unido a una serie de divinidades que

representan el mundo humano y justo de Zeus.

-Trabajos y Días. Se organizaría así:

1-10. Proemio: Himno a las musas de Pieria y elogio de Zeus. 11-285. Mitos y fábula: Avisos a Perses sobre la justicia y el trabajo y

explicaciones sobre la dolorosa vida humana y el poder justiciero de Zeus.

286-292. Los dos caminos posibles y el tema del trabajo (dirigido a Perses).

386-617. Calendario agrícola: Explica como realizar el trabajo fundamental del

campo.

618-694. Trabajos de navegación. (Incluye pasajes biográficos).

695-764. Consejos: suplemento de consejos dirigidos en términos generales y no

a Perses. Se refieren a la mujer, los vecinos ya la conducta social.

765-828. Los Días: Calendario sobre los días del mes que son faustos o infaustos

para diversas actividades.

3.4. Ambiente social, ideológico y mítico:

Los poemas homéricos y hesiódicos pertenecen al género de poesía narrativa, que

comporta estructuras abiertas, sin esquema cerrado, en hexámetros, dialecto épico

convencional y además los cantan los aedos en las fiestas; pero a pesar de todo eso son fundamentalmente diferentes por el fondo ideológico, social y mítico que reflejan.

Los homéricos en efecto celebran las hazañas de los héroes. En Hesíodo, en cambio,

encontramos los poemas de un campesino de Beocia, pastor al propio tiempo y aedo a

tiempo parcial. Nos habla de los problemas de la vida del pueblo, y los nobles aparecen

sólo en la figura de los reyes. Para él el mundo divino es multiforme: junto a Zeus (dios

de la justicia) aparecen deidades monstruosas y otras naturales. Se trata de un mundo

deferente.

A partir de mediado el siglo VIII a.C. se había iniciado la colonización griega en

torno al Mediterráneo. Era encabezada por los nobles; y poemas como los homéricos

que hablaban de aquellos griegos que en el siglo XIII pasaron a Asia para luchar con los

Troyanos ofrecían a los nobles del siglo VIII un modelo de acción y conducta. En

Hesíodo las cosas son al revés; un griego de Asia ha pasado al continente y se ha

integrado en la ciudad de Tespias. Allí se le ha entregado un lote de tierra que ha

trabajado y dejado como herencia a sus hijos (pastores), que pelean por ella y se acaba

dictando una sentencia injusta. Estamos al otro lado de la barrera, ya no hay valores

heroicos sino Justicia, y los nobles no son admirados, son el enemigo.

Beocia es una tierra continental que ha sufrido numerosas invasiones. El

hundimiento de los reinos micénicos en el siglo XIII ha dado por resultado la creación

de pequeños estados (pólis) y las poblaciones indígenas del continente no han sido

sometidas a estado servil, de modo que conviven con la nueva clase trabajadora, apareciendo así la idea de vecindad. Se trata de un ambiente distinto. El pueblo

trabajador al que Hesíodo pertenece lleva una vida difícil. Se prescribe el ahorro, la

desconfianza de la mujer, tener un único hijo, etc.

Finalmente es en Trabajos y Días evidentemente donde esa moral del trabajo es

explicitada. Ahora bien; Hesíodo era para los espartanos un poeta para “hilotas” (la

clase servil de Esparta), el tema de la justicia, en el sentido de protección a las clases

desfavorecidas, ono lo era enteramente, ya que Zeus también protegía a los reyes justos.

3.5. Precedentes poéticos

Primero están los poemas de Homero, la Ilíada y la Odisea. Hesíodo conoce los

temas y procedimientos narrativos de Homero. Ambos coinciden en el metro, el estilo y

en muchas fórmulas épicas. Podemos encontrar también temas cosmogónicos

emparentados con los de Hesíodo. Sin embargo, los temas centrales son diferentes. Además, existen claras diferencias en la composición, lengua y estilo.

Hay que tener en cuenta la originalidad del poeta. El tema de ambas obras, Teogonía

y Trabajos y Días, hay que analizarlo de manera independiente:

Teogonía: hay varios sistemas cosmogónicos, aunque hesíodo los

organiza de una manera determinada: Gea es la madre universal, encontramos el mito

de la separación de esta y Urano, etc. Estas cosmogonías tienen paralelos próximos

fuera de Grecia. Había una difusión de mitos como estos en Oriente y Grecia. El

problema es si llegaron a hesíodo y otros poetas como simples tradiciones, los leyeron

en textos orientales o dieron origen a poemas griegos.

Trabajos y Días: se pueden encontrar elementos que tienen precedentes

fuera de Grecia. Hay una serie de parénesis: unas dirigidas a Perses, su hermano; otras

a reyes o sin destinatario preciso. Esas parénesis contienen máximas y preceptos, mitos

y una fábula. En la tradición oriental, encontramos colecciones de máximas o preceptos.

Se trata de una tradición que no sólo afecta Hesíodo sino también a Homero, Teognis,

Focílides. Además, el Calendario agrario que se incluye tiene precedentes sumerios y

egipcios.

Igual que Homero, Hesíodo adaptó ambos poemas a la nueva función proemática.

3.6. Comparación y originalidad de los poemas de hesíodo

Teogonía y Trabajos y Días son obras fuertemente griegas y fuertemente originales.

Teogonía es un intento de ofrecer una panorámica de todo el mundo natural y divino

que la épica, centrada en las hazañas de los héroes, sólo deja entrever.

Hesíodo crea con todos un sistema, a partir del antiguo complejo Cosmogonía y

Mito de la Sucesión. Organiza, primero, los distintos mitos cosmogónicos

subordinándolos unos a otros; todos a Gea o Tierra como eterna matriz siempre

renovada. Pero luego está el esquema de la pareja, con preponderancia del factor

masculino: en efecto, es la línea Gea-Urano la que es continuada por otras parejas.

Hay una ampliación con ayuda de la lírica, de las genealogías, de los episodios

épicos. Y una visión de conjunto que no es sólo la gloria de Zeus, sino una nueva

descripción y visión del mundo divino y humano. Esta visión es comparable a la de

Trabajos y Días que comienza también por un proemio lírico en honor de Zeus que

anticipa el tema del poema. A traves de mitos, una fábula y series de preceptos, se traza también aquí una

historia: la de la humanidad, que comienza con Prometeo y las Edades. Se trata de

series de elementos parenéticos, se suman y apoyan. Siempre se vuelve al tema central,

cada vez más dirigido a los hombres en general.

Hesíodo siente la necesidad de añadir complemento: el Calendario agrario, que

explica cómo ha de realizarse el trabajo. Es un complemento tradicional, organizado

según las estaciones y con digresiones. Pero también está otro original del poeta: el

Calendario de los trabajos del mar. Termina con otro calendario, el de Los Días.

Existen dos problemas, el primero es el de la oralidad: si Hesíodo es todavía poeta

o no. El segundo es el de las reales o supuestas interpolaciones, es decir las obras de

Hesíodo presentan disgresiones más o menos laxas.

En Trabajos el más sospechoso es el paisaje de “Los Días”, la composición de esta

obra quizás se fueron añadiendo episodios.

3.7. La escuela hesíodica

Además de Teogonía y Trabajos, existían en la antigüedad una serie de poemas

atribuidos a Hesíodo más o menos unánimemente. Fundamentalmente se trata de

poemas genealógicos que contenían a veces excursos que relataban una determinada

hazaña; pero también de poemas didácticos y de pequeños poemas épicos. El Catálogo

de las Mujeres y el Escudo son tenidos más bien como espurios. No hay duda de que Hesíodo pertenece a un ambiente poético en parte diferente del

de Homero, y de que de este ambiente salieron también estas obras.

El Catálogo de las Mujeres es hoy bastante conocido, gracias a importantes

hallazgos papirológicos. Debió de ser como una continuación de Teogonía. Narra las

hazañas de los héroes nacidos de mujeres mortales, fue redactado en el s.VI, se piensa

que sus materiales son mucho más antiguos igual que su estilo formulario.

Genealogías de las distintas ciudades han sido ampliadas para enlazar los distintos

territorios helénicos y el todo ha sido organizado, luego de un modo bastante coherente.

La obra describía grandes ciclos genealógicos; sobre todo el de los descendientes de

Decaulión entre otros.

Un pequeño poema épico, El Escudo, se considera hoy generalmente como una obra

del s.VI que narra el nacimiento de Heracles.

3.8. Transmisión e influjo posterior.

El influjo tanto de Hesíodo como de la tradición hesiódica en la Grecia arcaica y clásica produce en ocasiones una reacción: así cuando los presocráticos crean una nueva

imagen de los orígenes del mundo que pretende ser racional, aunque conservó todavía

mucho de “teológico”. Jenófanes inicia la tradición moralista que se enfrenta con

Homero y Hesíodo por causa de la inmoralidad de sus dioses.

Pero en definitiva, los presocráticos continúan a Hesíodo, aunque dentro de un

nuevo ambiente, y en lo moral nuestro poeta tiene grandes continuadores como Solón o

Esquilo. Comenzaron los problemas de autenticidad: Aristófanes creía no hesiódico el

Escudo. En Roma, Virgilio influye el tema teogónico en Égoglas VI.

En época imperial se hizo una selección de las obras de Hesíodo que abarcaba sólo

Teogonía, Trabajos y El Escudo. Ésta es la razón de que sólo estas tres nos hayan

llegado en manuscritos bizantinos, mientras que para las demás hemos de contentarnos

con lo que nos transmiten los papiros y la tradición.

4.LA ÉPICA POSTERIOR

4.1. El Ciclo y otros poemas épicos.

El género de la épica decae hacia el siglo V, aunque todavía surgen grandes figuras

como Paniasis o Querido pero apuntan ya rasgos que preludian la nueva épica

helenística, más culta y más “literaria” en sentido moderno.

Así mismo la poesía épica fue semillero de los géneros que la siguieron. De la poesía centrada en la especulación mítica derivará con el tiempo la filosofía. De la épica

cíclica, interesada en presentar los acontecimientos en una secuencia temporal, y de la

genealogía, que se remonta a los orígenes de determinadas familias y ciudades, se da

paso a los logógrafos y a la historia. La poesía fantástica y melodramática es el

antecedente de la novela, y la poesía humorística influyó sobre la comedia. Además de

los numerosos temas que se tomaron del Ciclo.

El llamado Ciclo épico es un grupo de poemas originariamente independientes y

compuestos posteriormente a la Ilíada y a la Odisea. La intención de sus creadores era

cubrir las lagunas en las historias contadas por Homero. Los textos “arreglados” para

organizar este conjunto, bien suprimiendo episodios bien eliminando proemios y

sustituyéndolos por versos de sutura entre un poema y otro.

La valoración de los poemas del Ciclo comenzó por ser muy alta; constituyeron una

cantera inagotable para los líricos, como Píndaro y Baquílides, pero sobre todo para el

teatro. Con el tiempo esta estimación decreció notablemente. Las diferencias entre el

Ciclo y Homero serían: en primer lugar, una afición del Ciclo por la narrativa en orden cronológico, frente a la concentración y economía de la acción propias de Homero. En

segundo lugar, la afición de la poesía cíclica por los temas amorosos y por lo patético,

registros ajenos a la gravitas homérica. En tercer lugar, en la esfera de lo divino se

acrecienta el interés por lo alegórico y por lo insólito y fantástico. Por último, se

observa una nueva tendencia en los cíclicos a destacar aspectos realistas y poco nobles

del comportamiento humano.

En su redacción, el Ciclo se iniciaba con los orígenes del mundo y de los dioses, y

englobaba el Ciclo tebano, en torno a la leyenda de Edipo, y el Ciclo troyano, desde los

orígenes de la guerra de Troya hasta los regresos de los héroes a sus hogares y el final

de las aventuras de Ulises.

El ciclo se iniciaba por la llamada Teogonías cíclica que trataba de la progenie

nacida de la unión mítica del Cielo y la Tierra. Seguía el Ciclo tebano con tres poemas:

la Edipodia, que se ocupaba de la lucha de Edipo con la Esfinge, así como del parricidio

y del incesto, con el posterior suicidio de la madre-esposa del héroe; y los Epígonos que

narraba la toma de Tebas por los argivos. El Ciclo troyano comenzaba por los Cantos

Ciprios, que narraba los antecedentes de la guerra de Troya.

Importante fue también la preproducción épica basada en leyendas locales,

habitualmente articuladas en torno a una genealogía, en busca de los orígenes de las

diferentes ciudades y de sus familias más importantes, por lo que es frecuente que se

entrecrucen los intereses de ciertas estirpes nobles o políticos.

En otros casos el hilo conductor era un personaje mítico, un héroe, sobre cuyas

hazañas se organizaba el poema. Fueron muchas las obras que se configuraron en torno

a Heracles.

Un capítulo aparte lo constituye la poesía religiosa, en la que contamos con la figura

de Aristeas de Proconeso, devoto de Apolo, que realizó un viaje en busca del reino de

los Hiperbóreos, y que nos narra en su poema las Arimaspeas una serie de interesantes

noticias sobre los escitas y los isedones, así como algunas leyendas sobre los míticos

arimaspos.

También se cultivó en esta época una poesía astronómica, antecesora de lo que sería

en época helenística un Arato; y la poesía burlesca o paródica dentro de la cual el

poema más alabado fue el Margines que combina los personajes y temas de la fábula

con la parodia de fórmulas y escenas típicas de la épica.

Por último, hemos de reseñar el desarrollo de una poesía que utiliza como tema la historia (épica histórica). Hemos de atribuir tal innovación a Quérilo de Samos, autor de

unas Pérsicas.

4.2. Los “himnos homéricos”.

Como continuidad de esta tradición literaria, ha llegado hasta nosotros una

colección de 33 himnos dedicados a diversas divinidades, en hexámetros dactílicos y

con los procedimientos literarios y compositivos característicos de la épica. Himnos

similares aparecen intercalados en la Teogonía y los Trabajos y días.

La designación de estos himnos como “Homéricos” es totalmente convencional, ya

que se trata de una colección muy heterogénea. Su extensión oscila entre los tres versos

del Himno XIII y los 580 del Himno de Hermes, pero lo más normal es que excedan de

la quincena.

Varían notablemente en la fecha de su composición, pero, en todo caso, aun cuando

en su mayoría hayan podido componerse por escrito, los recursos poéticos de que se

nutren son aún en definitiva los propios de la dicción oral.

Otro problema particularmente complejo es el de la naturaleza precisa de estas

piezas. La más antigua mención de una de ellas se refiere a ella como un prooímion

(preludio). Los himnos comienzan todos por una fórmula, en la que, bien se pide a una

Musa que cante, bien el poeta habla en primera persona, exponiendo su deseo de cantar

a un dios. Sigue una parte central más variada. En ella puede insertarse una plegaria, narrarse acontecimientos importantes de la vida del dios, etc. Cierran la composición

nuevas fórmulas: un saludo al dios, la demanda del favor divino para el aedo o una

petición de bonanza para la ciudad.

Esta estructura tripartita es ajena a las propias de la épica y similar en cambio en

disposición y contenidos a las composiciones de la lírica.

Los himnos son pues composiciones a caballo entre la épica y la lírica, con la que

comparten el propósito, la estructura y las referencias al presente y al propio poeta.

En el siglo I a.C. empiezan a aparecer citas en las que se manifiesta la existencia de

una colección de himnos, aunque esta es más antigua. Mas tarde, entre el siglo V d. C.

y el XIII, se fundió una antología de estos himnos con los de Calímaco, los órficos y

Proclo. Surge un interés por los himnos desde las primeras ediciones impresas. La editio

princeps, de Demetrio Calcóndilas, fue una de las primeras ediciones. Merecen mención

los himnos más extensos:

Himno a Deméter: tiene un valor literario y religioso, ya que recoge los

misterios de Eleusis. De autor anónimo. Es una narración sacra sobre los orígenes del

culto. Después de un breve proemio se narra el rapto de Perséfone por Hades y la

búsqueda de su madre Deméter.

Himno a Apolo: es en realidad un himno antiguo a Apolo Delio ampliado

luego a Apolo Pítico. Tiene un prólogo en el que se narra el temor de los dioses por la

llegada de Apolo y eln recibimiento amistoso de Leto y Zeus. Luego se cuenta el

nacimiento del dios y la belleza de la fiesta delia. Luego se narra el nacimiento del

oráculo de Delfos y la lucha contra la Dragona que lo custodiaba. Entorno al tema

central se desarrolan otros secundarios.

Himno a Hermes: presenta un tono humorístico atípico. La

multiformidad del himno ha hecho que postulen hasta cuatro autores para este. El tema

se centra en un conflicto: el robo del ganado de Apolo por Hermes recién nacido, que

terminará con la reconciliación de los hermanos.

Himno a Afrodita: basada en una temática de contrastes (juventud/ vejez,

amor/ vergüenza, etc.) y con una combinación entre lo solemne y lo cómico. Se canta al

poder de Afrodita y se insertan tres digresiones: el rapto de Ganimides, la historia de

Titono y una descripción de las Ninfas. De autor también anónimo.

Del conjunto de los demás himnos destacan otros como el del rapto de Dionisio o el

referido a Atenea entre otros.

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