La Ciudad de la Alegría, Dominique Lapierre - Literatura Contemporánea - Resumen, Resúmenes de Literatura Contemporánea. Universidad Complutense de Madrid

Literatura Contemporánea

Descripción: Hasari, el campesino sigue con la lucha por al supervivencia, recorriéndose la ciudad de una punta a otra en busca de un trabajo, hasta que un día la suerte le sonríe, pues cuando estaba sentado en una acera vio como un muchacho se desploma y cae bruscamente en el suelo cuando estaba transportando unas vigas de hierro entonces es cuando Hasari ofrece su ayuda para llevarlo al hospital y más tarde consigue empezar a trabajar en el puesto que había dejado vagante el muchacho. Esto fue una gran noticia para toda su familia tanto sus padres que estaban en la aldea y su mujer e hijos que vivían junto a él en la acera. Las aceras de las ciudad estaban todas repletas de familias que no tenían otro sitio donde alojarse, y hasta en esas situaciones todas las familias que compartían la acera juntos se ayudaban entre ellas aunque no se conocieran de nada. El ejemplo es que una familia musulmana que vivía junto a ellos en las primeras semanas compartió su comida, porque sabían que Hasari todavía no había encontrado trabajo. El mismo día que el campesino había encontrado trabajo llegó a donde estaba su familia con comida y se enteró de que su vecino había fallecido, dejando a viuda e hijos. Por lo la comida que tanto le había costado conseguir se compartió también con la familia musulmana. Estos detalles son los que nos hacen ver, que aunque en Calcuta este dominada por la pobreza, sus ciudadanos siguen siendo solidarios y compartiendo todo lo que tienen y más con el resto. Show more
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El libro de la ciudad de la alegría, nos relata la vida de varias personas que viven en un mismo barrio de
Calcuta, una de las ciudades más pobres de la India.
Uno de los personajes más significativos es Hasari, es un campesino que vivía felizmente junto a su familia en
una pequeña aldea donde no se preocupaba más que de su cosecha que era lo que le abastecía de todas las
necesidades alimentarias de toda la familia. Su supervivencia también dependía, en cierto modo, de los dioses
pues ellos eran los responsables de las condiciones atmosféricas que decidían el futuro de tantas familias de
campesinos.
Pero esta situación no fue eterna, hubo un año en el que el Monzón tardó en llegar y aunque los primeros
meses sobrevivieran gracias a sus reservas, llegó un momento en el que Hasari tuvo que tomar la decisión más
dura de su vida, abandonar la aldea dejando allí a sus padres y viajar junto a su mujer y sus hijos hacia la
ciudad de Calcuta en busca de trabajo.
Cuando llegaron no todo fue tan fácil como esperaban, encontrar trabajo era una difícil tarea pues Calcuta
estaba llena de una multitud de emigrantes que trabajaban hasta en las más infrahumanas condiciones a
cambio de un salario mínimo. Por eso, Hasari estuvo buscando por si encontraba a alguien conocido por la
ciudad, pues eso habría sido una gran ventaja. Pero pasaron las semanas y no había encontrado ningún trabajo,
tal fue su desesperación de ver a su familia viviendo en mitad de una acera sin tener nada que llevar a la boca
que después de haber agotado todas sus reservas un día llego a vender su sangre a cambio de dinero.
Por otra parte se relata las vivencias de Paul, un sacerdote católico francés de treinta y dos años que
solidarizado con la pobreza que había en Calcuta, decide dejar su vida tranquila en su París natal para
zambullirse en los barrios más pobres de Calcuta, en uno de los denominados slum, donde vivía la gente más
pobres en condiciones infrahumanas.
Cuando llega a la ciudad toda va en contra suya, puesto que nadie es capaz de comprender cómo él prefiere
vivir en la miseria a tener una vida acomodada como la que disfrutaba en Francia. Lo primero que hace al
llegar es ir a visitar al obispo de la ciudad el cual le dice que está loco y le propone que se aloje allí, pero la
intención de Paul no era esa y pese a la insistencia del obispo se va a vivir a un slum donde, le consiguieron
una pequeña habitación.
En un principio la relación con sus vecinos no es muy grata puesto que nadie es capaz de comprender su
postura y su decisión, por esto todos los vecinos creen que lleva dobles intenciones. Pero a Paul esto no le
preocupa mucho, pues en cierto modo era normal que no confiaran en él.
Lo que más le preocupa cuando llega es aprender las costumbres indias, como por ejemplo que la mano
izquierda es impura, el modo en el que debe asearse, se hacer sus intimidades, las fiestas de devoción hacia los
Dioses y todas las ofrendas que se les hacen. El sacerdote consideraba esto de gran irrelevancia pues no podía
vivir en las mismas condiciones que los demás e intentar pasar como uno más si no conocía sus costumbres.
Con el paso de los días Paul empieza a ayudar a los enfermos del barrio. Poco a poco sus vecinos le van
cogiendo confianza al ver el gran corazón que posee y que es cierto que si ha venido es para ayudar a todo el
mundo y compartir su vida desde la pobreza junto a todos los demás, hasta tal punto que hace que la madre de
una familia vecina a la que curó a su hijo menor, le ponga cada día un plato de comida, pero exactamente la
misma cantidad que al resto de su familia. Así con el paso del tiempo su labor es reconocida por todo el
Anand Nagar, como se llamaba el slum donde Paul vivía y que cariñosamente había puesto el nombre de La
Ciudad de la Alegría debido a las muestras de alegría que le habían demostrado muchos de sus habitantes
hasta en los momentos más duros cuando sus cuerpos se retorcían de dolor debido a las enfermedades que
sufrían. La noticia de la existencia de ese sacerdote cristiano se extiende por otros barrios cercanos y llegaba a
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la habitación de Paul gente enferma que necesita de su ayuda, en busca del gran Father como lo nombran para
mostrarle su afecto, respeto y admiración.
Gracias a todos las situaciones por las que pasa el sacerdote podemos hacernos una idea de la situación tan
inhumana en la que viven centenares de personas en Calcuta, así como toda clase de enfermedades que
padecen tales como: la tuberculosis, el cólera, la fiebre roja, la lepra, la desnutrición. Las cuales eran motivo
de centenares de fallecimientos cada día en la ciudad.
Hasari, el campesino sigue con la lucha por al supervivencia, recorriéndose la ciudad de una punta a otra en
busca de un trabajo, hasta que un día la suerte le sonríe, pues cuando estaba sentado en una acera vio como un
muchacho se desploma y cae bruscamente en el suelo cuando estaba transportando unas vigas de hierro
entonces es cuando Hasari ofrece su ayuda para llevarlo al hospital y más tarde consigue empezar a trabajar en
el puesto que había dejado vagante el muchacho. Esto fue una gran noticia para toda su familia tanto sus
padres que estaban en la aldea y su mujer e hijos que vivían junto a él en la acera. Las aceras de las ciudad
estaban todas repletas de familias que no tenían otro sitio donde alojarse, y hasta en esas situaciones todas las
familias que compartían la acera juntos se ayudaban entre ellas aunque no se conocieran de nada. El ejemplo
es que una familia musulmana que vivía junto a ellos en las primeras semanas compartió su comida, porque
sabían que Hasari todavía no había encontrado trabajo. El mismo día que el campesino había encontrado
trabajo llegó a donde estaba su familia con comida y se enteró de que su vecino había fallecido, dejando a
viuda e hijos. Por lo la comida que tanto le había costado conseguir se compartió también con la familia
musulmana. Estos detalles son los que nos hacen ver, que aunque en Calcuta este dominada por la pobreza,
sus ciudadanos siguen siendo solidarios y compartiendo todo lo que tienen y más con el resto.
El campesino estuvo trabajando durante un largo tiempo allí hasta que un día se encontró con un vecino suyo
de la aldea donde vivía anteriormente, éste trabajaba con un rickshaw que son unos carritos dotados de dos
grandes ruedas a los lados con un sillín entre ellas y dos varas alargadas delante. Estos carritos servían de
transporte para la gente más adinerada de la ciudad, eran arrastrados por los más pobres, aunque el simple
hecho de tener este trabajo era un privilegio. El problema era la desnutrición que sufrían todos los que tiraban
de los ricksaw debido a una mala y escasa alimentación. Pues gracias a este vecino Hasari encontró trabajo
con uno de esos carritos, si no hubiese sido por él no lo hubiera hecho nunca. Pues para conseguir trabajo de
conductor de ricksaw era necesario tener buenas recomendaciones.
Pero ser capaz de conducir por las peligrosas calles de Calcuta un ricksaw con pasajeros encima no era una
tarea fácil. Las condiciones en las que tenía que trabajar Hasari es otra de las cosas que nos hace ver la
situación social en la que se encuentra Calcuta. Los ricksaw pertenecían a unos señores que poseían cientos de
ellos, por lo que cada uno de los conductores tenía que pagar un parte establecida de su recaudación todos los
días. A parte de esto, muchos de los ricksaw circulaban sin permiso de circulación por lo que cuando pasaban
por determinadas avenidas debían pagar ciertos tributos a los agentes de policía que dirigían en tráfico el
Calcuta. A parte de esto, la situación en la que trabajaban no era mucho mejor, muchas veces se montaba
gente adinerada llenas de compras que junto a los kilos de sobrepeso que gozaban se hacían una carga del
triple de lo que pesaban los que conducían el carrito, y ellos con los pies totalmente desnudos y soportando
una carga de tal magnitud, debían recorrer las calles de la ciudad, entre lo autobuses, los taxis que no les
respetaban en absoluto. E incluso en muchas ocasiones eran golpeados por sus clientes para que fueran más
rápido.
El sacerdote también fue víctima de cómo se regía la sociedad. Había una mujer que estaba muy enferma, a la
cual le quedaba poco tiempo de vida, pero Paul no poseía los medicamentos necesarios para su enfermedad,
por lo que se los pidió a un amigo en Francia, pero la sorpresa fue cuando Paul fue a la oficina de correos a
recoger el paquete, en una primeras ocasiones los funcionarios no se encontraban en sus puestos de trabajo,
cuando por fin consiguió hablar con alguno de ellos, no le pudieron dar ninguna información sobre el paquete.
En la oficina de correos todos los papeles estaban alborotados y no había forma de encontrar nada, pero no
sólo no había forma sin que los trabajadores tampoco estaban por la labor, así que en muchas ocasiones en la
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Universidad: Universidad Complutense de Madrid
Fecha de la carga: 08/06/2012
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