LAS VOCES DEL TEXTO COMO RECURSO PERSUASIVO, Summaries for Spanish Language
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LAS VOCES DEL TEXTO COMO RECURSO PERSUASIVO, Summaries for Spanish Language

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Riassunto libro di Asunción Escribao
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LAS VOCES DEL TEXTO COMO RECURSO PERSUASIVO

CAPÍTULO 1

INTRODUCIÓN

Vivimos sometidos a los medios de comunicación, a los mensajes políticos que se transmiten en ellos y a la

publicidad que nos bombardea con sus ofertas. Nos levantamos y escuchamos de fondo la radio. A mediodía

usamos la televisione como medio rápido de información y, al llegar a casa por la noche, como fórmula de

entratenimiento. Leemos la prensa para estar al día de lo que sucede a nuestro alrededor y estamos afectados

permanentemento por enunciados de todo tipo en todo tipo de medios. De esta manera, los mensajes que

buscan persuadirnos, de manera patente o encubierta, van adquiriendo presencia en nuestra vida, a la vez que

contribuyendo a condicionar nuestra percepción de la realidad.

En esta obra hemos querido rescatar las voces que, buscando sugestión, se escuchan en distinto tipo de

enunciados. Entre los que vamos a estudiar se incentrano los textos informativos, los textos políticos y los

textos publicitarios.

Por un lado, la información tiene como finalidad el relato de hechos o datos que resulten de interés para el

público, sin que el periodista se transparente en ellos de forma manifiesta. Por ello, estos textos obligan a que

la persuasión se haga a través de recursos lingüísticos no explícitos. Por otro lado, el discurso político y

publicitario disponen de mayor transparencia a la hora de emplear recursos lingüísticos cuya finalidad es

convencer y vender (ideas u objetos), ya que éste es su principal propósito y es públicamente reconocido y

admitido. De aquí que, en ellos, se haga uso de mecanismos en los que se refleja el punto de vista de sus

responsables a través de diversos procedimientos lingüísticos, entre estos, los polifónicos. Los enunciados

periodísticos se cargan de voces no explícitas, puesto que en ellos el susurro del periodista - periódico es

eschuchado de fondo, a diferencia de los textos publicitarios y de los políticos donde se emplean, sobre todo,

voces explícitas.

CAPÍTULO 2

EL DISCURSO REPRODUCIDO

Los acotecimientos que dan lugar a las informaciones periodísticas pueden estar constituidos por sucesos o

por declaraciones realizadas por los protagonistas de la actualidad. En esta última situación, lo que se

traslada al texto son las palabras ajenas, circunsatancia que va a permetir que el periodista escoja para su

trasmisión entre alguna de las multiples posibilidades que ofrece la lengua.

Partimos de la convicción de que todo redactor que trabaja en un medio de comunicación comparte - o

asume - la ideología de este. Esto obliga a pensar que cuando elabora un texto, lo hace deste el punto de vista

del diario para el que trabaja. Por otro lado, como las convenciones del género periodístico informativo

limitan las expresiones que manifiestan claramente la postura político - ideológica del diario, el lenguaje en

este tipo de texto emplea otra serie de mecanismos para sugerir una toma de postura ideológica de manera no

evidente. Entre ellos el discurso reproducido.

No podemos olvidar, por otro lado, que durante las campañas electoral y en circunstancias de gran tensión

ideológica, el periodista y el periódico experimentan al máximo la presión de los grupos políticos sobre ellos.

En estas situaciones hay que desconfiar de la supuesta neutralidad ideológica de los diarios. Cualquier texto

tiene, en este marco, una finalidad muy concreta y específica, y no responde sólo a la habitual campaña

informativa. Los medios de comunicación tratan entonces de influir sobre la opinión de sus lectores para

cercarle a un determinado punto de vista. Interesa, sobre todo, ganar a los indecisos. De ahí que entre los

recursos empleados por los periódicos, uno de los de mayor eficacia sea la intensificación de los artificios

lingüísticos, con el objeto de conseguir transmitir una determinada persecutiva de los sucesos. En este

situación extrema el lenguje se emplea como si fuera una cámara que facilita la focalización del interés

informativo sobre una determinada parcela de la realidad. Mediante cualquier oración se ofrece una preceisa

e intereseda concepción del mundo. Escribir sobre algo es, en primer lugar, hacer que exista, conseguir que

el lector piense en ello, pero, también, hacer que exista de una determinada manera aquella que el diario tiene

interés en mostrar.

En toda noticia originada por las declaraciones de algún protagonista de la actualidad, las palabras objeto de

la información son transformadas por el periodista mediante su reelaboración lingüística. El redactor puede

optar por el discurso directo, respetando literalmente las declaraciones, o elegir la estructura de cita indirecta,

que resulta de traslación de la expresión y, por ello, distancia en cierta medida, al lector de la expresión

literal original.

Pasemos a ver más detenidamente estas modalidades de cita.

LA CITA DIRECTA

Cuando se opta por la cita directa, el modo de intervención periodística se manifiesta en la focalización de la

atención del lector sobre el párrafo seleccionado. De entre el conglomerado de declaraciones, el periodista

opta por resaltar la frase que él considera más significatica, y la saca del contexto para construir con ella el

texto. Sin embargo, este tipo de citas encubre bastante bien la subjetividad del periodista, quizás porque el

receptor sólo percibe que en ellas se preproducen literalmente las palabras del emisor y no aprecia la

mediación que supone haber seleccionado un fragmento del discurso es su totalidad. Se produce una mayor

sensación de contacto directo con los actores de la información, y por tanto, el texto le resulta más fiable al

lector. Porque en el ED se reproducen las palabras de otra persona maneniéndolas aparentemente idénticas a

como fueron pronunciadas o escritas. La citas directas pueden aparecer en distintas modalidades.

Cita directa sin sujeto

Aquí la palabras se reproducen literalmente - lo que se garantiza con las comillas - y sin que aparezva el

sujeto responsable de las declaraciones. Esta fórmula resulta un método bastante eficaz para conseguir

mantener la atención del lector, ya que éste, si quiere saber Quinn es el agente verbal, tiene que continuar la

lecutra del texto, porque, normalmente la incógnita se resulave en el subtítulo o en el pie de foto.

Estos textos son un claro exponente de la “función fática” del lenguaje, aquella mediante la cual se pretende

mantener el contecto con el receptor. Mira ej.

Cita directa bimembre

Una segunda posibilidad se manifiesta en los casos en los que el encabezamiento se construye en estilo

directo y de forma bimembre. En esta situación aparecen enfrentados gráficamente el responsable de la cita y

sus declaraciones. Hay dos tipos de reducciones. En la primera se desgaja o el segmento locativo, o el sujeto

laico de un verbo dicendi. Con el secundo tipo de reducción se economiza el verbo decir, pero se conserva la

expresión directa del hablante señalada. Ésta permite conocer el autor de las declaraciones desde el primer

momento, y ofrecer al lector la seguridad de que la expresión que construye el título es literal. Mira ej.

Cita directa con verba dicendi

En este caso, como en el caso anterior, el periodista opera seleccionado parte de las declaraciones del sujeto

protagonista , pero las incorpora detrás de un verbo de decir. La profesora Graciela Reyes hace una distinción entre la lectura de re, que correpondería con el estilo

indirecto, donde las expresiones referenziale se interpretan dando prioridad a su contenido, frente a la lectura

de dicto, corrispondente al estilo directo , el la que la responsabilidad de la expresión se tribune al hablante

citado. Cuando en el discurso indirecto se usa el verbo “decir” se mantiene por parte del periodista la neutralidad

informativa contenida en el verbo, cosa que no ocurre con otros verba dicendi, que, sin embargo, aportan

distintos matices informativos al acto lingüístico efectuado. Lo mismo ocurre con otras modalidades mixtas

del discurso, como es el caso del discurso “pseudo-directo”, que consiste en intercalar en el resumen del

texto algunos fragmentos entrecomillados.

Cita directa con palabra entrecomillada

En otras ocasiones, la selección se reliza no sobre una frase, sino sobre una palabra. Es la llamada “palabra

entrecomillada”. En este uso, el lector no siempre puede distinguir con claridad si sólo hay intención de citar

por parte del periodista, o si también la hay de resaltar, por alguna razón, el término que se entrecomilla.

Pero resulta curioso observar cómo, con frequencia, los términos que se subrayan entre comillas están

cargados de valoraciones positivas o negativas.

CITAS INDIRECTA

El periodista, a la hora de transmitir las palabras de un tercero, puede optar por el estilo indirecto. El

problema que plantea este uso es a quién atribuir la responsabilidad de la elección del verbo, puesto que en

estilo indirecto interesa mayormente recontruir el sentido general de las declaraciones que su forma original.

Para un autor se produce una clara ambeguedad entre la cita indirecta y la cita con verbos “de decir”.

Esta diferencia tiene mucha importancia en los textos informativos, puesto que un periodista debe transmitir

las palabras del autor de las declaraciones, pero también tiene que hacerse portavoz de la fuerza ilocutiva

contenida en ellas, y por lo tanto de sus intenciones. Es aquí que puede introducirse un sesgo subjetivo, ya

que no se trata sólo de informar de lo que se ha dicho, sino también de interpretar la intención que se oculta

tra las declaraciones o la manera en que se realizaron estas.

CAPÍTULO 3

LOS ACTOS DEL LENGUAJE Y LOS VERBOS DESCRIPTIVOS ILOCUTIVOS

Para Searle, cada vez que hablamos y comunicamos contenidos proporzionale, lo hacemos de manera que

estos actos de habla pueden interpretarse como enunciados, como preguntas, como deseos, como órdenes…

El reconocimiento del la intención ilocutiva por parte del receptor es fundamental para comprender el sentido

final de un enunciado. Y aquí non encontramos con uno se los problemas más complicados de resolver por

los medios de comunicación para orientar sus informaciones: la dificultad con que se encuentra el receptor,

en nuesto caso el periodista que asiste a las palabras de un protagonista de la información, a la hora de poder

interpretar correctamente las intenciones del emisor.

Dado que la intención de un hablante es por lo general más rica que la expresión, la representación adecuada

de esa intención requerirá una expresión más elaborada y calificada, y una explícita representación del modo

en que el emisor quiere que el receptor interprete el enunciado.

Pasamos ahora a ver la división de los actos de habla que realiza Searle y observaremos que un mismo acto

puede ser expresado con verbos de distinta intensiva ilocutiva, algo que es aprovechado por el periodista para

matizar y orientar la intención que se esconde tras las palabras del protagonista y, en definitiva, para trasladar

una imagen determinada de él a los lectores.

ACTOS REPRESENTATIVOS

Son actos que compromenten al hablante con la verdad de la proposición expresada, de manera que esta

puede caracterizarse como verdadera o falsa. La dirección de ajuste es palabras-a-mundo y el estato

psicológico es el de creencia. En la transmisión de este tipo de actos, el periodista puede optar por escoger

una serie de formas verbales que se diferencien, entre otros; por ej., el periodispta puede elegir una forma

verbal neutra como “decir”, que no incluye ningún matiz subjetivo en su empleo. Cuando en el enunciado

periodístico se usa este verbo se mantiene la neutralidad informativa, cosa que no ocurre con otros “verba

dicendi” que aportan distintos matices informativos al acto lingüístico efectuado. Por su parte, la forma verbal “asegurar” implica el compromiso por parte de la persona que hace las

declaraciones de que lo que afirma es verdad. Si se comparan “decir” y “asegurar” se verá que mientras el

primero sólo anuncia un discurso, el segundo implica un cierto grado de certeza en lo dicho. Algo semejante ocurre con la forma “afirmar”, variante de la anterior (“poner firme, dar firmeza: asegurar o

dar por cierta alguna cosa; ratificarse alguno en su dicho o declaración”). que tiene un alcance semántico que

no posee “decir”, puesto que transmite la convicción con la que el agente verbal efectúa sus declaraciones.

Véase ej. El verbo “insistir” (“instar reiteradamente; persistir o mantenerse firme en un casa; repetir o hacer vincaie en

algo”), por su parte, no sólo hace referencia al convincimento del emisor de la certeza de sus declaraciones,

sino, sobre todo, llama la atención sobre la repetición. véase el ej. Sin duda alguna, uno de los verbos más interessante, y en los que se manifiesta la interpretación del

periodista, es la forma “insinuar” (“dar a entender algo sin más que indicarlo o apuntarlo ligeramente”).

Véanse los ej.

además, con la variante reflexiva del verbo, el uso del “insinuarse” expresa la actitud general, y no solo

verbal, del protagonista. Con él, periódico consigue transmitir, a la vez, el interés que el sujeto responsable

de las palabras muestra tras su ofreciminento, por lo que la cortesía de la propuesta deja serlo y se convierte

en un ejemplo de intercambio interesado. Algo semejante ocurre con la expresión “dejar entrever” que ofrece

el acto interesado por el periodista desde la intención de la protegonista de la información. Mira ej. Dentro de los verbos que describen actos representativos podemos encontrarnos en los textos periodísticos

con la forma verbal “denunciar” (“notificar, avisar; participar o declarar oficialmente el estato ilegal ,

irregular o inconveniente de una cosa”), que describe un hecho considerándolo negativo, a la vez expresa la

existencia de una ilegalidad. En el acto de la habla de denuncia se proporciona información sobre una serie

de macho irregolare o abusivos de los que es responsable una tercera persona. Se lleva a cabo, por tanto, una

acusación. El destinatario de la denuncia es en todos los casos una persona con autoritari para cambiar de

alguna manera esos hechos negativos. Este verbo incluye una valoración axiológica negativa dirigida hacia la

persona acusada; por otro, también incorpora una valoración moralizzante por parte del redactor, que

considera verdadera la causa de la denuncia y, por tanto, legitimada esta última. En el caso del periodico, la

voluntad del redattore apoyar al denunciante, incriminar al denunciado y llamar la atención sobre el

contenido de la denuncia. En los enunciados en los que se emplea, el periodista se alía con la ilegalidad del

contenido de la imputación, a la vez que apunta a la responsabilidad legal de suu autor. Lo mismo ocurre con

acusar”, definido per el RAE como “imputar a alguien algún delito, culpa, vicio o cualquier cosa

vituperable; denunciar; delatar”. Esta forma verbal señala a la persona resposable, al tiempo que parte del

hecho de que existe delito o culpa. En el momento en el que el periodista decide optar por este verbo está

asignando papeles y aceptando la culpa y apuntanto al culpable. Es decir, que incluye a la vez una evaluación

axiológica por parte del periodista, a la vez una mobilizante. Por otro lado este verbo tiene un doble comportamiento según se analice desde la teoría de los actos de habla

o deste la cortesía. Si el lector interpreta el enunciado deste la responsabilidad del sujeto emisor del acto, lo

endenderá como un gesto de autoridad positiva y, por tanto, el protagonista saldrá bien parado. Por el

contrario, si se activa la interpretacion cortés, el lector considerará que el acto es reflejo del autoritarismo

excesivo del responsable y que este aparezca jusgado negativamente.

Algo parecido ocurre con la forma “criticar” que se usa para hablar de una situación en la que interesa

reflejar el contenido de la crítica, a la vez que presuppone su situación, y no tanto a su responsable. Sin

embargo, en los medios de comunicación que recurren a este verbo, sí se hace vincaie tanto en las personas

criticadas como en los hechos criticables. A la vez, este verbo ofrece la posibilidad de ser analizado desde la

teoría de los actos del habla y, entonces se resalta la cupla; o desde la cortesía, y entonces se aplica a sujetos

anticorteses y agresivos. Véanse ej.

ACTOS DIRECTIVOS Son intentos de que el oyente haga algo. La dirección de ajuste es mundo-a-palabras, y el contenido

psicológico es el deseo. Los actos verbales de petición permiten una amplia gama de usos verbale para

describirlos; por lo tanto, el periodista puede describir la petición con formas verbales de petición directa,

formas de petición indirecta, formas de consejo o formas de orden, con respeto al interés en que el hablante

aparezca con mejor o con peor imagen. El verbo principal del grupo es “pedir” (“rogar o demandar a uno que dé o hago una cosa, de gracia o de

justicia; requerir una cosa, exigirla como necesario o conveniente”). A través del empleo de esta forma

verbal se transaprenta también la postura del periódico. Mira ej. El verbo “reivindicar” (“reclamar o recuperar alguien lo que por razón de dominio, cuasi dominio u otro

motivo le pertinace”) incluye un sentido de derecho legítimo que acompaña a la petición. Véanse ej. Por su parte, la forma verbal “instar” (“repetir la súplica o petición, insistir en ella con ahínco”) descrine una

petición, pero también se incluye el modo en como ésta se realizó. Es presumible que el responsable de las

declaraciones se haya limitado a hacer una petición a secas, y que sea el periodista el que, a la hora de

construir el título, decida optar por esta forma, pusesto que incluye en su sentido la fuerza con la que la

demanda fue hecha, y esto puede favo recer o perjudicar a la imagen que el diario quiere ofrecer del

protagonista. Mira ej. Otra forma verbal cuyo significado está en la órbita de la petición es “reclamar” (“clamar o llamar con

repetición o con insistencia alguna cosa; pedir o exigir con derecho o con instancia alguna cosa”). Su

presencia en los textos periodísticos es resultado de la interpretación del redactor, quien, a través de su uso,

da a entender que la petición es justa y legítima. Mira ej. Dentro de los verbos que describen actos directivos podemos encontrarnos con la forma “ofrecer

(“prometer, obligarse uno a dar, hacer o decir algo; presentar y dar volontariamente una cosa; manifestar y

poner patente una cosa para que todos la vean”) con el valor de petición indirecta. En esta situación, este

verbo pone de manifiesto que el responsable del ofrecimiento está convencido de su eficacia, y que está en

disposición de realizar su contenido. Cuando no a sido utilizado en primera persona de manera realizativa, el

periodista con su uso traslada al lector una imagen positiva, cooperativa y cordial del sujeto. Véase ej. Otra situación distinta se genera cuando ese aspecto positivo si neutraliza al ser el contenido del ofrecimiento

interpretable como resultado de una actitud soberbia o prepotente; o cuando se acompaña de una condición a

la que se subordina su realización, en cuyo caso el ofrecimiento deja de ser un acto cortés y pasa a ser

interesado. Véanse ej. Por su parte, el verbo “proponer” (“manifestar con razones una cosa para conoscimento de uno, o para

inducirle a asoptarla”) expresa la conveniencia de la proposición para quien la realiza. Mira ej. En los verbos se orden, la fuerza ilocucionaria de la petición puede volverse tan intensa que llegue al

mandato. En esta situación no es esperable que haya sido el propio peticionario el que emplee esta forma

verbal en presete, ya que con ella haría uso de una violencia verbal que queda fuera de lo esperable en las

declaraciones. Lo razonables es que haya sido el periodista quien haya optado por dicha forma, una vez

observada la fuerza ilocutiva con la que se emite la petición, y consciente de que con este verbo transmite el

derecho y la fuerza que asiste al peticionario en su demanda. De esta manera se manifiesta el verbo “exigir

(“pedir imperiosamente algo a lo que se tiene derecho”) que incluye en su sentido la fuerza con la que se

lleva a cabo la petición y el derecho que asistea a quien la realiza. Hay que tener en cuenta que la orden

transmite un contenido y una presión, pero que el hablante tiene que poseer algún tipo de poder, proprio o

recibirlo, para enunciar un mandato. Mandar es poder mandar, esto es, tener poder o fuerza para hacerlo.

Como en “acusar”, la lectura es doble: desde la teoría de los actos de habla y la situación de superioridad del

sujeto responsable del acto hay una interpretación positiva; desde la perspectiva de la cortesía se presenta

como algo descortés. Mira ej.

ACTOS CONMISIVOS

Son actos que comprometen al hablante en el futuro. La dirección es mundo-a-palabras, y la condición de

sinceridad es la intención. En este apartado se incluirían formas como prometer, comprometerse, jurar…

En el caso del verbo “prometer”, éste debe responder al compromiso que implica el acto llevado a cabo por

el emisor de las declaraciones. Como declara Searle en el caso de prometer, cuando aseveramos “Él hizo una

promesa”, nos comprometemos a nosotros mismos con la proposición de que él asumió una obligación. En caso contrario, la subjetividad del periódico sería excesiva y no respondería a un afán informador, sino

claramente manipulador, ya que se atribuiría a un sujeto una responsabilidad que él no ha asumido, con las

consecuencias que para su imagen derivarían de su incumplimiento. En los textos con este verbo, vemos que

en la mayoría de ellos los protagonistas están realizando promesas políticas, por lo que esta forma verbal

dota de credibilidad a la palabras del agente verbal. Algo semejante ocurre con “comprometerse” forma que sólo vincularía al sujeto del acto en el caso de que

su uso haya sido realizativo, es decir, efectuado en primera persona. En caso contrario, el periódico se puede

valer de él para ofrecer una imagen (positiva) de compromiso por parte del agente, o para comprometerlo

públicamente. Mira ej.

ACTOS EXPRESIVOS

Estos actos expresan el estado psicológico del hablante, sin dirección de ajuste, aunque se presupone la

verdad de la proposición expresada. Son formas como dar las gracias, alegrarse, disculparse, dar el

pésame…mira el ejemplo para ver cómo se utilizan para favo recer la imagen del emisor, por lo que no es de

extrañar que sea un diario cercano ideológicamente a este el que la publique.

DECLARACIONES

Son actos en los que existe correspondencia entre el contenido proposicional y la realidad. La realización con

éxito adegura que su contenido corresponde al mundo. En estos no hay differenciación entre contenido

proposicional y fuerza illocucionaria. En los textos informativo puede sospecharse su realización detrás de

algunas formas verbales que describen. Mira ej. Vemos cómo en la transmisión de los actos de habla, el periodista interviene subjetivamente mediante la

selección de verbos descriptivos ilocutivos. Estos permiten influir en el receptor en tres direcciones:

• En la transmisión de la manera en la que fue realizado el acto. Véanse verbos.

• En la valoración positivo o negativa que se hace del agente protagonista. Véanse verbos.

• En la legitimidad jurídica que acompaña al acto verbal. Véanse verbos. •

CAPÍTULO 4

LA CORTESÍA LINGÜÍSTICA Y LA IMAGEN DEL AGENTE VERBAL

LA CORTESÍA Y LA AMBEGÜEDAD LINGÜÍSTICA La cortesía es un recurso persuasivo de primer orden, puede favorecer o perjudicar al protagonista, según

transmita de él una imagen cortés o descortés. La cortesía es también una actividad de imagen: según Brown y Levinson toda persona tiene una imagen

positiva (la necesidad de ser apreciado) y una imagen negativa (la necesidad de no ser molestado). Durante la

interacción verbal los hablantes se esfuerzan por lograr una estabilidad en sus relaciones con los demás y,

por lo tanto, evitan vulnerar la imagen del otro. Existen actos que amenazan la imagen (como rechazar una invitación), y es necesario desarrollar estrategias

para mitigar el ataque (por ejemplo, justificando el rechazo) o maximizando la imagen positiva del

interlocutor. Estas estrategias también pueden ser utilizadas como mecanismos argumentativos. El interés por el estudio de la cortesía lingüística se origina a partir de la percepción de que nuestra

relaciones cotidianas se regulan por una serie de principios y de comportamento beneficiosos para las

relaciones sociales, que afectan a a nuestros intercambios comunicativos. Las reglas de la cortesía poseen una importante función social, ya que favorecen las relaciones sociales, y

una importante dimensión cultural. El lenguaje es uno de los instrumentos fundamentales para favorecer la

cortesía. Uno de los pilares fundamentales de la cortesa es la claridad, regla básica en cualquier intercambio

comunicativo. La cortesía se manifiesta y concreta en tres características: formalidad, vacilación y camaradería. La

primera recomienda no imponerse al interlocutor cuando se está en una situación de superioridad profesional

o social. La segunda está realcionada con la capacidad que tiene el interlocutor en situación jerárquica

superior de ofrecer opciones. Y la tercera insta a reforzar los lazos de camaradería para conseguir que el

interlocutor se sienta cómodo

Formalidad: mantener la distancia. Se aplica en aquellas ocasiones en las que uno de los interlocutores se encuentra en una situación de superioridad (social, profesional...) respecto al otro. En estos casos uno

de los recursos corteses más eficaces es la estrategia lingüística indirecta, en la que el mandato aparece

envuelto en un formato lingüístico muy cuidado para evitar la ofensa y la humillación.

• Vacilación: dejar elegir al interlocutor. En las situaciones en las que falta familiaridad o confianza. En estas situaciones es recomendable ofrecer opciones para evitar el rechazo de la imposición.

Camaradería: ponerse en un plano de igualdad. El objetivo es fortalecer dichas relaciones mediante mecanismos que muestren la preocupación y el interés del otro.

La cortesía verbal desaconseja el uso del imperativo. Pero en publicidad interesa menos ser cortés que ser

convincente, por lo que el uso tan frecuente del imperativo queda justificado y quiere ofrecer una imagen de

seguridad y de confianza. Además del uso del imperativo, se buscan otros recursos emozionale para conseguir que el lector se

identifique con la marca.

RECURSOS PERIODÍSTICOS Y PUBLICITARIOS DE LA CORTESIA

Hay que decir que la cortesía tiene como principal finalidad mantener el equilibrio en las relaciones y, en

este sentido, es posible distinguir entre cortesía relativa, que depende de la situación de los cablante en la

sociedad; y cortesía absoluta, que deriva del propio acto. En realción con este aspecto se ha llevado a cabo

una clasificación de acciones en función de la cortesía que resulta muy interesante desde la periodística y

publicitaria.

Acciones sociables

Son acciones que apoyan la cortesía; que suponen un beneficio para el destinatario y un coste para el emisor,

con las que se favorecen las relaciones sociales: “agradecer”, “felicitar”, “saludar”, “ofrecer”, “invitar”,

“prometer”… y que abitualmente trasladan una imagen positiva de quien las realiza. Mira ejemplo con

ofrecer. Se puede ver cómo los redactores publicitarios venden el producto mejor cuantas más posibilidades tiene de

hacerle creer al consumino que lo desea e, incluso, lo necesita.

Acciones indiferente

Son quella acciones indifferente a la cortesía en la sque ni hay coste ni beneficios. Están expresadas por

verbos como “decir”, “informar”, “anunciar”…(aunque dejan de ser indifferente cuando se informa de algo

negativo o, por el contario, positivo). En este caso, la cortesía o descortesía depende del contenido de las

declaraciones. Véanse ej. En los textos publicitarios, en pocas ocasiones se reflejan acciones indifferente a la cortesía, puesto que es

así, y el anuncio se presenta como una información, es para modificar el conoscimento del comprador sobre

el producto anunciado. Detrás de esa indicación técnica está la intención de que el posible comprador

conozca esos efectos y que asicie la marca con la innovación científica.

Acciones competitivas

Son aquellas que entran en conflicto con la cortesía; que implica coste para el destinatario: “preguntar”,

“pedir”, “ordenar”, “exigir”… Con ellas el periodista traslada a los lectores la imagen Descartes del emisor

del acto. En muchas ocasiones, a la descortesía del acto se suma la incluida finalidad de la petición. Otras formas verbales más negativas desde el punto de vista de la imagenson quella que expresan órdenes,

como “ordenar”, “obligar”, “imponer”. Véanse los ej.

Acciones conflictivas

Son las acciones que se consideran claramente anticorteses. Están dirigidos contra el mantenimiento de la

relación entre los interlocutores: “amenazar”, “acusar”, “maldecir”, “insultar” …

Como forma verbal claramente agresiva, el periodista del ejemplo opta por el verbo “ridiculizar”. Este es un

verbo que transaparenta una intervención ilocutiva por parte del periodista, que reconstuye en él palabras e

intenciones, a la vez que asigna papeles, y en el agente verbal sale siempre mal parado. En el caso de “retar” (“desafiar a duelo o pelea, o acusar de alevosía y ante el rey a otro, quedando obligado

el primero a mantener la denuncia en buena lid; competir en cualquier terreno”) se aplica la forma metafórica

a situaciones actuales. Su uso, consciente y voluntario por el periodista, a pesar de la agresividad que

comporta, beneficia la imagen del sujeto agente que es presentado como una persona valiente. Véanse todos

los ejemplos.

LA IMAGEN EN LOS PERIODICOS Y EN LA PUBLICIDAD

Brown y Levinson han definido la cortesía desde la necesidad que tiene toda sociedad de regular la

agresividad natural de sus membro. El recurso a la cortesía sería, por tanto, una forma de canalización y

orientación socialmente útil de aprovechamiento de esa violencia natural, y una forma de facilitar la

convivencia que, de otra manera, sería imposible. Esta cortesía se manifiesta sobre todo en nuestros

interscambio comunicativos y nuestras expresiones lingüísticas. Dos son, pues, las capacidades mediante las

que cada individuo manifiesta su comportamiento comunicativo:

• La racionalidad, orientada a saber lo que se quiere y a dirigir el comportamiento hacia su consecución;

• La imagen pública que cada uno quiere proyectar de sí mismo ante el resto de individuos con los que convive, y que desea conservar porque es fácilmente vulnerable.

• Los medios de comunicación disponen de una multiuso de recursos con los que mejorar o deteriorar la aparencia de instituciones y personas. Entre estos, el uso de la hipérbole, o exageración en la cualidades de

lago o alguien. Mediante su uso, el periodista consigue enaltecer y engrandecer las acciones y las

cualidades, resaltando las virtudes. También la antonomasia tiene como función destacar las bondades o

defectos del protagonista. Este reemplazo del nombre propio por otro que expresa una calidari que le

caratterizza, permite al periódico mostras su acuerdo o desacuerdo con el sujeto.

• En el campo publicitario, el primer costituente de esa capacidad comunicativa, la racionalidad, es uno de los objetivos por muchos productos que quieren llegar al consumino apelando a la lógica. es un modo de

publididad informativa o denotativa que se da, sobre todo, en objetos vinculados a la tecnología o que son

resultado de una investigación intensa. • Por otro lado, la búsqueda de una buena imagen pública se manifiesta también como un recurso eficaz en la

publicidad. Con frecuencia, los anunciantes relacionan un producto con un modelo de consumidor muy

valorado socialmente. así consiguen que quien quiera identificarse con esa imagen, adquiera el producto.

Véanse los estudios.

• La consecusión de la imagen pública se manifiesta de manera diferenta en las diversas strategia comunicativas. Hay que tener en cuenta que en publicidad, la cortesía consiste, sobre todo, no tanto en una

atenuación de las amenza, como en la búsqueda del refuerzo de la identica positiva del porducto que se

anuncia, ya por asociación a determinados ambientes socialmente bien considerados, ya por la construcción

de un buen modelo de consumidor. La cortesía en este ámbito persuasivo se refleja lingüísticamente en

multiuso de expresiones que consiguen, ante todo, vender mediante la elaboración de la mejor aparencia

pública del productor, del producto o del propio consumidor. •

CAPÍTULO 5

LA POLIFONÍA

La teoría polifónica de la enunciación (Ducrot) considera que en gran parte de nuestro enunciados pueden

restrearse voces distintas, punto de vista diferentes que se esconden detrás de las palabras que se escuchan en

el texto. El enunciado para Ducrot se costituye, a diferencia de la oración, como un conjunto de

insturucciones derivadas de la situación del discurso, pues la intención de su autor será conseguir que su

interlocutor sea capz de interpretar correctamente la conclusión a la que quiere hacerle llegar.

Ducrot considera, por lo tanto, que para lograr esto, el autor puede atribuir los enunciados a su propia voz -

real o textual - o a la de enunciadores ficticios. Y esta concepción conduce a la triple división entre:

Sujeto hablante, ser empírico que tiene su campo de actuación en el mundo;

Locutor, ser de discurso que aparece marcado en los textos en las formas de primera persona;

Enunciadores, distintos puntos de vista y actitudes que el locutor introduce en el texto. • La polifónica se constituye como un poderoso mecanismo argumentativo, ya que permite esconder bajo el

discurso propio otras voces que apoyan la propia visión, muchas veces de manera implícita y no evidente.

LA CITA DE AUTORIDAD

La cita de autoridad es uno de los modos clásicos de argumentación en relación con la finalidad perlocutiva.

En este uso polifónico se utilizan “actos o juicios de una persona o de un grupo de personas como medio de

prueba a favor de una tesis”. Y para que esta alusión sea capaz de intensificar el valor argumentativo del

propio discurso, su autor ha de ser alguien con un prestigio indudable y de considerable reconocimiento

público. Hay que tener en cuenta, por lo tanto, que las caratteristica intelectuales e ideológicas del personaje

escondido definirán en gran medida el pensamiento de quien lo cite. Véanse los ejemplos.

TÓPICO DE LA MAYORÍA

Otro de los argumentos de autoridad frecuentemente empleados por todos los políticos es el de la alusión a la

mayoría. La apelación a la colectividad como garantía de validez de una tesis es un lugar común que justifica

la superioridad de lo que está admitido por la mayoría y en él se apoyan ciertas concepciones de la

democracia, incluso las concepciones de la razón que la asimilan al “sentido común”.

En este caso la legitimidad de la propuesta que se esgrime proviene de la garantía de la fuente, en la que se

engloba a todos los ciudadanos. “una fuente se cita bien para descargar sobre otros la responsabilidad de las

premisas o de la verdad de los enunciados, o bien, porque otros pueden garantizar aún mejor - por su

prestigio - la verdad, aceptabilidad y validez de los argumentos o de las reglas generales”. Y nada mejor para

hablar de aceptabilidad y validez que aludir a la mayoría de los ciudadanos, agrupados en el vocablo

españoles, un término con un inmensa carga emocional. También el sustantivo democracia y el adjetivo

democrático y expresiones del tipo: como todo el mundo sabe, como es sabido y todos los verbos inclusivos

(nosotros) Véanse los ejemplos. Polifonía impuesta

DIAFONÍA

Uno de los campos de estudio más interesante en relación con la polifonía política es el de la diafonía, que

consiste en recoger parte del discurso del interlocutor para elaborar el propio a partir de la cita. Este recurso

es muy empiendo en el discurso político, ya que al insertarse este en un dinámica de constante polémica, los

distintos líderes necesitan retomar las palabras de sus “contrincantes políticos” para asentar sobre ellas -

criticándolas casi siempre - su propio discurso. Véanse los ejemplos.

LA NEGACIÓN POLÉMICA

El planteamiento polifónico de la enunciación surge de la percepción de que detrás de muchos de los

enunciados negativos se esconde una segunda voz, la correspondiente formativa. Dentro del estudio de la

negación llevado a cabo por Ducrot, este tipo de nagación se denomina negación polémica, expresión que

tiene siempre un efecto reductor, y mantiene los presupuestos. Esta negación apunta siempre a la oración formativa y, a veces, la hace religiosamente presente. hemos de

relacionar este aspecto con la “teoría de los marcos” de Lakoff. Él avisa sobre el riesgo que supone negar el

marco del adversario, puesto que con ello lo único que se consigue es reforzarlo. Como él afirma, invitar a

alguien a que no piense en un elefante hace que no pueda evitar pensar en él. Como cualquier palabra,

“elefante” se define por un marco que contiene una imagen mental del elefante junto a la información que

sobre este se posee. El término, por tanto, evoca el marco.

Esta teoría de la negación de los marcos ha sido explotada muy inteligentemente en la publicidad. automóvil

Ibiza: en el espot se emplea la alusión literaria a la obcecación que dominó al hermano de Tolstoi, cuando

éste le indicó que no pensara en osos blancos. Como afirma Lakof, cuando negamos un marco, evocamos el

marco. Con este uso, el redactor publicitario buscaba la identificación del consumidor con el protagonista del

famoso relato: el hermano. El coche va a producir en el receptor la misma obsesión que generó el escritor es

su hermano.

En el caso del discurso político, las negazione polémicas son muy frecuentes y, al evocar el marco formativo,

Fregene una clara oposición de los dos puntos de vista. En el primer ejemplo, tomado del discurso de Rajoy,

con este recurso se busca salir al paso de una posible crítica a estar “dramatizando”. esta negación invita a

pensar al oyente-lector que sí se está dramatizando, ya que como efirma un clásico dicho, Excusatio non

petita, accusatio manifesta. La segunda negación del enunciado sugiere que su adversario desea que “pase

las cosas por alto”, por lo que se dirige a un deseo supposto, pero que al citarlo, busca convertirlo en real

para los oyentes.

LA IRONÍA ECOICA POLIFÓNICA

Finalmente, como último recurso polifónic, encontramos en los textos distintos ejemplos de ironía ecoica.

Ésta se basa en la existencia en el enunciado irónico de distintas voces. “Hablar de manera irónica - afirma

Ducrot - equivale, para un locutor, a presentar la enunciación como si expresara la posición de un

enunciador, posición que por parte se sabe que el locutor, no toma bajo su responsabilidad y que, más aún, la

considera absurda”. Junto a ésto, Sperber y Wilson, por su parte, añaden que para que exista la ironía, el

hablante tiene que mostrar una actitud crítica que se convierte en la voz que se escucha de fondo. Véanse los

ej.

CAPÍTULO 6

LOS CONTENIDOS IMPLÍCITOS

Las leyes que especifican la diferenciación entre los géneros periodísticos imponen al medio de

comunicación ciertas restricciones a la hora de manifestar su punto de vista en textos como las noticias,

puesto que estas tiene como objetivo informar sobre los hechos sucedidos y no dar su opinión de ellos.

Además, la influencia se levanta sobre procesos de comunicación no conscientes, que pertenecen al orden de

lo implícito, y para que sea eficaz esta mediación debe ser invisible a los ojos del manipulado, puesto que la

revelación de su procedimientos de influencia la neutraliza. Por ello, cada periódico se las ingenia para

elaborar un discurso que transparente su punto de vista sin violar de forma manifiesta las pautas que estipula

la teoría de los géneros. Cabe la distinción entre: opinión implícita de los textos informativos y opinión

explícita de los textos argumentativos. La ideología del periódico pertenece, por tanto, a ese tipo de información que manejan los lectores de forma

tácita pero sin cuyo conoscimento la comprensión de los textos periodísitcos no sería total. Sólo cuando se

posee un entorno cognoscitivo compartido, se recibe toda la información, ya que en el acto el hablante

trasmite parte de la información de forma explícita y parte de forma implícita. En un texto, lo que se dice

corresponde al contenido proporcional del enunciado, y lo que se dice corresponde al contenido proporcional

del enunciado, y lo que se comunica es aquel contenido que no aparece en el texto de forma manifiesta, sino

implícitamente. Este último contenido es a lo que Grice denomina “implicaturas”. dentro de este tipo de

contenido no manifiesto, Grice hace una doble división:

Implicaciones convencionales: las que están vinculadas al contenido de las palabras;

Implicaciones No convencionales: se generan a partir del contexto. En ellas, a su vez, se lleva a cabo otra doble división:

Conversacionales: cuando los principios que se invocan son los que regulan la conversación. Es decir, cuando los partecipante en un diálogo no respetan las máximas de cantidad, calidari, relación y

manera;

No conversacionales: cuando los principios que regulan el intercambio son de naturaleza estética, social o moral.

• Dentro de las implicaciones convencionales, hay un tipo que tiene relieve en los medios de comunicación: las presuposiciones. Una frase A presupone semánticamente una frase B y sólo si A es verdadera, entonces

B es verdadera. La presuposición resulta un mecanismo eficaz para el periodista, ya que, a través de los

sentidos que aparecen de forma no manifiesta en ciertas expresiones, permite dar por supuesta determinada

suposición.

• Entre los presupuestos tienen especial relevancia periodística los presupuestos existenciales, ya que requieren la existencia de un acuerdo “ontológico” entre el hablante y la audience sobre la referencialidad

de los términos empleados. De aquí que mediante este recurso, en los medios de comunicación se supongan

determinadas realidades.

• Pero, sin duda, los más significativos y frecuentes son los presupuestos verbales. En ellos, la forma verbal describe la sucesión de dos estrado, por lo que queda supuesta realización del primero. Véanse los

ejemplos.

• También resultan de interés informativo los presupuestos de construcción, que se manifiestan en expresiones iterativas, en la proposiciones temporales, en las estructuras contrafactuales, y en algunos

adverbios. Véanse los ejemplos. • En cuanto a las implicaturas convencionales no presuposicionales, en ellas las implicación deriva de la

costrucción lingüística y, a diferencia de las presuposiciones, son separables, es decira, la modificación de

la expresión puede hacer desaparecer la implicatura. En los textos periodísticos hay muchos ejemplos.

• Dentro de las implicaturas convencionales no presuposicionales también pueden encuadrarse una serie de partículas que orientan la argumentación del texto en una dirección determinada. Estos marcadores

discursivos tienen un papel muy importante.

• Dentro de estos, la partícula “y”, además de las relaciones de coordinación, puede expresar otro tipo de conexiones: el mismo conectivo puede expresar diferentes clases de conexión puede ser expresada por

varios conectivos. Es típico a este respecto el conectivo conjuntivo “y”. Con frecuencia, en los textos

periodísticos este conectivo expresa relaciones de causa-consecuencia entre dos acontecimientos. La

ambigüedad pragmática que se establece con este conectivo cuestiona el principio de claridad.

• También, en esta dirección, es significativo ideológicamente el uso del conector opositivo “pero”, que sirve para contraponer a un concepto otro anterior. Dos autores afirman que marca una oposición no entre las

preposiciones enlanzadas, sino entre las conclusiones que podrían extraerse de ellas.

• Las implicaturas conversacionales, por su parte, se generan a partir del contexto. En este sentido (1998 consideraba que los partecipante en una conversación deberían contribuir a esta con intervenciones tan

informativas como fuera necesario para que se cumplieran los requisitos básicos de la comunicación. de

forma práctica este autor estimaba que eera necesario el respeto a las cuatro máximas que garantizaban una

comunicación fluida y eficaz. Cuando estas máximas no eran respetadas, dando por supuesto el interés

cooperativo del interlocutor, surgían, por un mecanismo consciente de inferencia, las implicaturas

conversacionales.

• En los textos periodísticos, con cierta frecuencia, no se respetan volontariamente las máximas. Con ello se busca conseguir que al lector le lleguen una serie de contenidos cercanos a la opinión que no se pueden

expresar explícitamente, y muchos menos cuando están insertos en las informaciones. Por ejemplo, el uso

del adverbio “ahora” es una violación de la máxima del la cantidad. Véanse todos los ejemplos.

• Atentan también contra las máximas todos aquellos enunciados periodísitcos en los que se hace uso de determindas figuras retórica con las que se amplía o matiza el contenido informativo

• Entre las figuras retóricas que facilitan la expresión de dobles sentidos no es muy frequente el empleo periodístico de la rima interna. Tampoco es habitual la paranomasia, en la que se juega con la semenze y

la variación fónica. Este juego fonético también es explotado con frecuencia por la publicidad para asociar

un producto a alguna caracteristística positiva con la que se le quiere vincular.

• Una figura retórica de carácter morfológico en ocasiones como mecanismo de opinión implícita por parte del diario es el neologismo. Utilizado como fórmula de creación de una palabra nueva por exigencias

técnicas o expresivas, puede servir también como mecanismo de censura.

• Dentro de las figuras retóricas sintácticas una de las más empleadas en publidicad es la repetición - geminatio o epanalepsis. Con ella el publicitario intenta conseguir, mediante la reiteración, enfatizar las

caulidades del producto para resaltar su importancia ante los posibles compradores. La repetición anafórica

es también una figura habitual en el ámbito publicitario.

• La paráfrasis, o modificación de un texto, es uno de los mecanismo retórico más utilizados en los textos periodísticos como en los publicitarios, y mediante ella se consigue atraer la atención de sus lectores. A

pesar de ello, su uso no es recomendado en los libros de estilo de algunos medios de comunicación. “Un

recurso fácil y reprobable es titular con otros textos; es decir, aplicar a un reportaje un texto de película, de

obra literaria o de una canción. Esta práctica demuestra escasa imaginación y abundante pereza mental”.

• El periodista puede también acudir a la modificación irónica de alguno de los elementos de un refrán conocido, o incluir en el encabezamiento expresiones hechas, basadas en muchos casos en figuras

retóricas,o fórmulas que se emplean habitualmente en la lengua coloquial.

• Otro de los recursos que cuestionan el principio de la claridad es la metáfora; sin duda alguna, el tropo de superior resultado estético y el más abundante en el lenguje periodístico. Hacemos una división de la metá

fora por criterios lingüísticos:

• Dentro de las metáforas nominales, non podemos encontrar diversos tipos: ▪ Metáfora de aposición, en la que el término metaforizador puede ir delante o detrás del

metaforizado (“A: B”, “B: A”). Este tipo de metáfora infranta el término real con el figurado, bien

mediante la aposición directa de los términos, bien mediante la eliminación de una forma verbal y su

sustitución gráfica por una coma.

Metáfora pura, (“B en vez de A”). En esta metáfora se produce la sustitución del término real por metafórico.

Metáfora adjetiva, contenida en el adjetivo (“AB”, o bien “BA”). También puede adoptar la forma “A de B” o “B de A”. El adjetivo puede aplicar cualidades humanas a un sustantivo referido a cosas.

Metáfora comparativa, (“A es como B”). • En las metáforas verbales nos podemos encontrar con las verbales y las adverbiales. Las más relevantes,

desde el punto de vista de un diario, son las primeras que se presentan formando parte de un entramado

de formas verbales, cuya estructura relacional y compacta refuerza la imagen.

• Un gran grupo de formas verbales orienta la información desde el esquema del “contenedor”, que consta de los siguientes elementos: un interior, un exterior y un límite que separa a ambos, y adquiere significado

gracias a la experiencia con nuestro entorno. Somos conscientes de nuestros cuerpos como recipientes

tridimensionales en los que entran ciertas sustancias y del que salen otras. Experimentamos costantemente.

El texto está construido desde un panorama interior al lugar. El periodista se sitúa tanto física como

mentalmente en el objeto de que se informa, y desde allí analiza los distintos movimento que se producen.

La fórmula de acercamiento al lector resulta eficaz.

• Otro tipo de verbos transiten la metáfora “centro-periferia”. Nuestra consitución física determina que el propio cuerpo consituya el centro para lo que vemos, oímos, tocamos… a nuestro alrededor. Alejandose del

centro las personas, los objetos dejan de parecernos discretos.

• El esquema del “camino” también tiene en los enunciados periodísticos su representación. este esquema consta de un origen o punto de partida, una meta o punto final y una secuencia de lugare continuos que

conectan el origen y la meta. En ocasiones, lo podemos encontrar empleando junto a otros esquemas como

el esquema de “parte-todo”, que consta de los siguientes elementos: un todo, las partes y una

configuración, de tal modo que si las partes no están adeguatamente relacionadas entre sí no tenemos un

todo.

• Algunos verbos precisan la indeterminación física de un concepto, trasformándolo en un objeto material. Estos verbos favorecen la concreción y el acercamiento físico a los lectores. La experiencia es

materializada por un verbo que exigiría un sujeto o un objeto directo animado o material.

• Como forma peculiar de este grupo se puede atribuir a un ser humano o a un grupo una acción propia de un animal, contribuyendo a la degradación de su imagen mediante la animalización.

• También es posible que el periodista emplee una figura característica del hacer o del acotecer humano, convirtiéndola en punto de referencia a partir del cual se analiza otras realidades (personificación).

• Otros grupos de verbos estructuran figuratamente las diferencias entre los protagonistas de la información mediante terminología verbal relacionada con la violencia o la guerra (imágenes belicosas).

• Dentro de las figuras retóricas lógicas nos podemos encontrar con el uso frecuente de la paradoja, muy empleada en la publicidad para unir ideas opuestas en un solo juicio. De esta forma, violando las máximas

de calidari y de manera, se consigue peruadir al posible comprador de que el objeto publicitado suma

aspectos contrarios. También los textos periodísticos se sirven de ella como mecanismo de atracción,

atención y crítica.

• La ironía, qua analizada con la polifonía, ha sido tradizionalmente estudiada como figura retórica que consiste en decir lo contrario de lo que se quiere comunicar. Este uso figurado del lenguje exige del lector

de la prensa una gran capacidad de inferencia y un claro eseguimento de la actualidad. El lector tiene que

llevar a cabo una labor intensa de descodificación del mensaje, y riconoscer e inferir e sentido de la fractura

que se manidfiesta entre lo que sería esperable y la expresión lingüística. Por otra parte, es este un uso

periodístico que permite transparentar con facilidad la opinión del redactor y del periódico respecto al

asunto del que informan.

• La interrogación retórica, por su parte, ha sido estudiada deste la retórica como pregunta de carácter enfático para la que non es necesaria una respuesta. En este sentido, también es una fuente periodística de

ambigüedad. Los enunciados interrogativos son un buen ejemplo de la colisión entre la claridad y la

cortesía, ya que cuando tienen una función retórica sirven para enmascarar la imposición y, al ser

presentados como estructuras abierta, en lugar de como aseveraciones categóricas, el riesgo de amenaza

queda claramente mitigado. Además, en ellas se presenta la opinión particular del emisor como

conoscimento compartido y comúnemente aceptado, a la vez que le permite escudarse en que solo estaba

planteando una posibilidad. • Con frecuencia, a pesar de que algunos textos periodísticos formalmente adoptan la estructura

interrogativa, temáticamente responden a una afirmación. Para conseguir que el lector no perciba el

enunciado como una imposición, se elabora en forma de pregunta, con lo que consigue evitar que se proteja

de él. Esta estrategia sirve para enmascarar la opinión del periodista. Por otro lado, es posible estructurar la

interrogación mediante una disyunción que obligue al lector a escoger una de las dos posibilidades

propuestas. Hay tres tipos de oraciones disyuntivas:

Disyunción exclusiva, que implica que si un elemento es verdadero, los otros son falsos.

Disyunción inclusiva, que implica que al menos uno de los términos tiene que ser verdadero.

Incompatibilidad, en la que lo término contrapuestos non pueden ser verdadero a la vez.ù •

CAPÍTULO 7

LA SUBJETIVIDAD EN EL LENGUAJE

• En el caso de las formas verbales no todas presentan el mismo grado de sujetividad. Para analizar los distintos niveles seguimos en este apartado la división que realizó Kerbrat-Orecchioni, de muy enteresantes

resultados si se aplica a los textos periodísticos. En primer lugar diferencia esta autora entre tres aspectos:

• Quién hace el juicio evaluativo: ▪ El locutor ▪ El agente • Qué es lo se evalúa ▪ El proceso ▪ El objeto del proceso • Cuál es la naturaleza del juicio evaluativo ▪ Axiológica (bueno/malo) ▪ Moralizzante (verdadero/falso) • Cuando la forma verbal suma la evaluación del locutor-periodista a la del proceso es intrínsecamente

subjetivo. En el caso de los textos publicados per los medios de comunicación interesa, en relación con el

primer vector, cuando la evaluación la realiza el locutor - periodista -, y no cuando la lleva a cabo el agente

-protagonista-. En relación con el segundo, se manifiesta la intervención periodística cuando la evaluación

se hace sobre el proceso. En relación al tercer aspecto, la naturaleza del juicio evaluativo, desde el punto de

vista de la opinión periodística implícita resultan interessante ambas posibilidades. Por otro lado, las

formas verbales incluyen, casi siempre, valoraciones que afectan a la vez a dos de estos planos. Véanse los

ejemplos con el verbo “arremeter”. Con él, el periodista-locutor enjuicia el acto verbal en términos

axiológicos negativos, ya que supone la descripción de un acto verbal, al que se añade el modo - violento -

de llevarse a cabo, a la vez que la mala intención de quien lo efectúa. Lo mismo ocurre con “aferrarse”, se

expresa cierta desesperación por parte del agente, e incluso una actitud interesada. “Felicitar” proporciona

un ejemplo de subjetividad del agente, en que hay una evaluación axiológicamente positiva. “Criticar”

ofrece un ejemplo de subjetividad, en que la evaluación la realiza el protagonista de la información.

• En esta dirección, también los sostantivo axiológicos y los adjetivos subjetivos se emplean como mecanismos lingüísticos evacuativo. Por ello, tiene especial relevancia en los medios de comunicación el

análisis de los sostantivo connotados. En muchos casos, puede observarse cómo con la selección de estos

no sólo se representa la realidad, sino que también se ofrece un determinado punto de vista sobre ella. La

elección del léxico es un aspecto importante del discurso periodístico en el cual las opiniones o ideologías

ocultas pueden salir a la superficie. El ejemplo tradicional es usar “terroristas” en lugar de “guerrilla” o

“luchadores de la libertad”. “revuelta” en lugar de “disturbios” o “resistencia”.

• De esta manera, en el momento en que el redactor seleziona un término para referrise a algo, está seleccionando también el punto de vista bajo el cual lo describe, y favoreciendo o perjudicando su imagen.

La elección de las palabras delimita claramente la ideología del diario en que se publican.

• Contribuye a favorecer o perjudicar la imagen de los protagonistas de la información el uso de sostantivo con contenido axiológico positivo o negativo, con los que el periodista ofrece la noticia desde una

persecutiva interesada.

• El léxico afectivo puede ver también intensificada su capacidad de transmitir opinión al vincularse a determinadas imágenes. También determinados sufico permiten que el periodista inserte en el texto

informativo un término que seuma a la expresividad semántica (busquedad, velocidad o intensidad) el

apoyo o la crítica que el diario realiza de la situación.

• En relación con los adjetivos, a pesar de que no se recomiende su uso en los textos informativos, lo cierto es que se emplean con bastante frecuencia. Quizás la razón es la necesidad del redactor de ofrecer su punto

de vista sin que este sea demasiado evidente. De este manera, el periodista consigue enjuiciar la actualidad

de forma muy sutil, ya que el lenguaje crea por virus de la clasificación adjetival, sin la cual no puede haber

conceptualización de bien o mal.

• De nuevo seguimos la clasificación de Kerbrat-Orecchioni. Ella divide los adjetivos en objetivos y subjetivos. Dentro de este último bloque realiza, a su vez, una doble división: afectivos, que anuncian al

mismo tiempo una propiedad del objeto y una reacción emocional del sujeto, y evaluativos. Dentro de los

evaluativos cabe otra distinción: no axiológicos, que comprende a todos los que implican una evaluación

cualitativa o cuantitativa, y axiológicos, los que aplican al objeto un juicio de valor, positivo o negativo.

• Entre los adjetivos objetivos empleados en los textos informativos se incentrano, sobre todo, los numerales.

• Dentro de los adjetivos subjetivos afectivos el redactor se vale de adjetivos que expresan su propia reacción ante el suceso que relata. A través de este uso se resalta una cualidad positiva o negativa del

sujeto o del suceso del que se informa.

• Los adjetivos subjetivos evaluativos no axiológicos tiene como característica común su carácter gradual y su dependencia de lo que se considera la norma para un determinado tipo de objetos. Son conceptos

que dependen de lo que es la pauta en cada situación, que siempre será relativa al sujeto de la

enunciación, aunque, muchas veces, es compartida socialmente.

• Finalmente los adjetivos evaluativos axiológicos atribuyen al objeto o al acontecimiento del que informan una cualidad y un juicio de valor, positivo o negativo, por parte del periodista. En este sentido,

manifiestan una postura evidente de este a favor o en contra del contenido de la información. En todos

los texos en los que se emplean éstos, los mismos se convierten en el centro de la información. • También los adverbios pueden contribuir a ofrecer las informaciones valoradoras. Aunque su empleo no es

frecuente, nos podemos encontrar en alguna ocasión usos subjetivos con los que el redactor expresa su

impresión personal e intenta persuadir de ella al lector, por ejemplo “lentamente”.

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