ANALISIS DE OBRA, Apuntes de Historia. Universidad Complutense de Madrid (UCM)
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ANALISIS DE OBRA, Apuntes de Historia. Universidad Complutense de Madrid (UCM)

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Asignatura: Afroasiaticos, Profesor: ña ,, Carrera: Historia, Universidad: UCM
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Representaciones simbólicas (política, cultura, sociedad…)

En este apartado se analiza la simbología dentro de la miniatura de la Entrada Regia (portando la espada). Ubicada en el libro de la coronación de los reyes de Castilla, que se encuentra en la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, que se data del año 1322.

Antas de analizar la obra hay que hablar del simbolismo en la época medieval en términos políticos.

Todas las monarquías cristianas medievales manifestaron su autoridad suprema a través de unos símbolos o insignias, en su mayor parte de origen romano, que tienen una función política, ya que pueden sustituir la presencia física del monarca; los principales eran: la corona, la espada, el cetro, el manto de púrpura, el trono y el globo o pomo de oro.1

Todos ellos son símbolos intemporales de la monarquía y no estaban vinculados a ningún linaje concreto, en cambio los escudos de armas y los pendones reales sí tenían un distintivo personalizado.

Análisis de la miniatura

Cualquier acontecimiento vinculado a la monarquía era susceptible de ser celebrado y publicitado entre los ciudadanos ya que estas ceremonias cortesanas y religiosas constituían el marco idóneo para la exhibición del rey.

Según señalan las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio hay tres tipos de fiestas: y en esta miniatura se representan: Las señaladas a los emperadores y reyes “por honrra de sí mismos”2.

La realeza empleó ingredientes como el engalanamiento de sus calles con tapices, alfombras, cirios, esencias e hierbas aromáticas tales objetos convertían el trazado viario en un espectáculo para los sentidos donde la vistosidad de los tejidos se mezclaba con el aroma de las fragancias o el sonido de la música en sus celebraciones de carácter dinástico-legitimador y propagandístico, como evidencian de forma clara las entradas reales. Las ciudades, como las antiguas urbes romanas, abrían sus puertas a nutridas comitivas que, antes de llegar a su destino, exhibían por las rúas sus lujosas vestimentas, armas ceremoniales, caballos enjaezados con ornamentadas gualdrapas y pendones enarbolados o postrados en el suelo, según correspondiesen a los vencedores o a los vencidos. Rememoramos estas prácticas ceremoniales, extensibles a distintos ámbitos europeos, en la lectura de textos contemporáneos.

1 PAVÓN CASAR, Fátima (2009). La Imagen De La Realeza Castellana Bajomedieval En Los Documentos Y Manuscritos. Universidad Complutense. Madrid. Pág. 37 2 ALFONSO X, Las Siete Partidas del Sabio Rey don Alonso el nono, nuevamente glosadas por el licenciado Gregorio López del Consejo Real de Indias de su Majestad [Salamanca, 1555], Madrid, 1985. Primera Partida, Título XXIII, Ley I.

El dibujo es de buen estilo, pero la coloración y las abundantes aplicaciones de oro son inhábiles, estilísticamente se relaciona con el gótico lineal. No sabemos quién es su autor, pero quizá proceda de un taller regio, por el lujo que se observa en el uso del oro, y porque las escenas aparecen enmarcadas por orlas adornadas con el escudo cuartelado de Castilla y León dispuesto en una forma tretralobulada.

La miniatura forma parte de un conjunto que forman una procesión. En ella hay un grupo de nobles a caballo que miran hacia el rey, el primero va repartiendo monedas de oro, que es una manera de realzar la bondad del rey y de hacerle popular, otro se dice que el merino mayor, persona con un cargo administrativo existente en las Coronas de Castilla y de Aragón y en el reino de Navarra durante las edades Media y Moderna. Era la figura encargada de resolver conflictos en sus territorios, cumpliendo funciones que en la actualidad son asignadas a los jueces. Además administraba el patrimonio real y tenía alguna función militar. Los merinos podían ser nombrados directamente por el rey (merino mayor, con amplia jurisdicción en su territorio), o por otro merino (merino menor, con jurisdicción limitada a territorios más pequeños), sostiene la espada real por la punta de manera que se ve la empuñadura de oro, y otro lleva el gran estandarte con el cuartelado, hace alusión a la ceremonia de armarle caballero que se va a celebrar.

La espada tenía varios significados, por una parte el aspecto militar, y por otra representa la función justiciera porque su filo corta recto. Además era el símbolo del poder regio en las investiduras caballerescas. Se encuentra “a la manera española” por Alfonso de Palencia3, aunque aquí luce envainada y no desnuda conforme a la costumbre.

la espada tiene un triple significado: representa la justicia real, la protección de la Iglesia y de la humanidad frente a las fuerzas del mal, y la imposición de la paz, mediante el poder coercitivo y justiciero atribuido al monarca, que incluye el castigo a los malhechores. A diferencia de la corona, la espada fue utilizada en numerosas ceremonias, fundamentalmente como expresión de la función justiciera del monarca, pero también con motivo de las investiduras caballerescas realizadas por el propio rey. La espada fue empleada igualmente por los monarcas castellanos como un símbolo del poder supremo transferido por Dios al rey y vinculado a la virtud militar. La utilización de la espada se fue afirmando al compás del proceso de recepción de los valores caballerescos y de la implantación del rito de la auto investidura, que expresaba la recepción del poder por derecho hereditario y sin intervención de ningún eclesiástico.

El inusitado tamaño del estandarte, su exposición enarbolada y su sitio preferente consigna su prelación con las restantes armerías. Es el símbolo institucional por excelencia y su uso en estas ceremonias constituye una alusión expresa de la lealtad a la dinastía reinante. El pendón real es el símbolo por excelencia del poder del rey y de la institución monárquica.

3 NIETO SORIA, Ceremonias de la realeza, pp. 189-190

Nieto Soria4 ve en la corona un doble significado: como objeto simbólico de que la realeza es personalizadora de ese poder real, y como objeto político, es representativa de una concepción transpersonalizadora del poder regio porque sobrepasa la figura individual del monarca. Este último es un concepto político m uy utilizado por los pensadores políticos castellanos de la Baja Edad Media; se utiliza como forma de hacer referencia a la institución monárquica diferenciada de la persona real quien actúa como su tuteladora.

En este apartado vamos a centrarnos en la idea mítica, que es la que explica la corona como un símbolo. Ya desde el mundo antiguo una persona se convertía en monarca a través del rito de la coronación, es decir se transfiguraba en otro ser, coronado por Dios, por lo que la corona no es solamente un símbolo del poder, sino que además es símbolo de una realidad material que hace visible una realidad inmaterial; es un signo de santidad, es un atributo o signo exterior del poder real, por eso se entiende la importancia de poseerla, porque se puede interpretar como causa y no sólo efecto del poder: su imposición sobre la cabeza del rey, acompañada de la correspondiente fórmula litúrgica, era la expresión visible del poder “sacro” y, por tanto, el mayor poder político en el reino.

BIBLIOGRAFIA

ALFONSO X, Las Siete Partidas del Sabio Rey don Alonso el nono, nuevamente glosadas por el licenciado Gregorio López del Consejo Real de Indias de su Majestad [Salamanca, 1555], Madrid, 1985. Primera Partida, Título XXIII, Ley I.

NIETO SORIA, Jo sé Manuel: Ceremonias de la realeza. Propaganda y legitimación en la Castilla Trastámara, Madrid: Nerea, 1993, pp. 185-186.

PAVÓN CASAR, Fátima (2009). La Imagen De La Realeza Castellana Bajomedieval En Los Documentos Y Manuscritos. Universidad Complutense. Madrid. Pág. 37

4 NIETO S ORIA, Jo sé Manuel: Ceremonias de la realeza. Propaganda y legitimación en la Castilla Trastámara, Madrid: Nerea, 1993, pp. 185-186.

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