asdasdadasdasdasdasdasdasdasdadasdadasdadaad, Apuntes de Derecho Social. Universidad Alberto Hurtado
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kim-jong-un12 de mayo de 2017

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ESTUDIOS CULTURALES ULTIMO ARCHIVO

RESUMEN El culto a San Juan contiene elementos de las ceremonias paganas en honor a la Diosa Fortuna y a Baco, 600 años antes de Cristo, dentro de los cultos solares agrarios, que protagonizaban las mujeres en antiguas civilizaciones, se encuentran variados arquetipos o representaciones simbólicas. El culto llega a Venezuela a mediados del siglo XVI, y en él sobreviven las deidades africanas sincretizadas en los santos cristianos, desarrollándose en diversos Estados del país, expresadas en los toques de tambor, la composición de los cantos improvisados y los bailes en honor al santo. En Ocumare de la Costa, e s t a d o A r a g u a , s e r e a l i z a u n a celebración llamada “Encuentro de San Juanes” que agrupa a pescadores y c o f r a d í a s d e d i v e r s o s l u g a r e s , agradeciendo y rogando prosperidad, integrando un conjunto social de gran valor cultural, y susceptible a ser estudiado desde la hermenéutica simbólica. Palabras clave: Culto a San Juan, R e p r e s e n t a c i o n e s S i m b ó l i c a s , Encuentro de San Juanes.

ABSTRACT The cult of San Juan elements contains of the pagan ceremonies in honor to the goddess Fortuna and Bacchus 600 years before Christ, within the agricultural solar cults, that starred women in ancient civilizations in his development are varied Archetypes or symbolic representat ions. Cult comes to Venezuela to from the 16th century, in differents States of the country in the touches of drum, the dances them in honor to the Saint in composition of the improvised singing and dancing in honor of the Saint in Ocumare de la Costa, Aragua State, is a so-called celebration “Meeting of San Juanes” comprising f ishermen and brotherhoods of different places, thanking and begging prosperity, integrating a social set of great cultural value, and susceptible to b e s t u d i e d f r o m t h e s y m b o l i c hermeneutics I work aims to identify symbols masked an ancient cult of Christian appearance. Key words: Cult of St John, symbolic representations, meeting San Juanes.

Mirta Camacho Rivas: Docente e Investigadora en Ciencias Sociales. Magíster en Gerencia Educacional. Docente de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) para el Desarrollo de Trabajos de Grado. Diplomada en Investigación. Cursante del Doctorado de Ciencias Sociales Mención Estudios Culturales de la Universidad de Carabobo.

Artículo recibido en febrero 2014 y aprobado en marzo 2014

ENCUENTRO CON SAN JUAN BAUTISTA DESDE LA HERMENÉUTICA SIMBÓLICA

MEETING WITH ST. JOHN THE BAPTIST FROM SYMBOLIC HERMENEUTICS Mirta Isabel Camacho Rivas

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La fiesta de San Juan Bautista puede considerarse como universal pues sus orígenes se remontan a la antigüedad religiosa mundial, en la celebración del solsticio de verano y los llamados cantos solares, donde se rendía culto a diversas deidades por las cosechas. Para Sojo (2008): “en las oscuras adoraciones védicas, el culto al fuego, el rito de la danza, las supervivencias fitolátricas del hombre. Está relacionada al signo de los astros y a los símbolos más antiguos de Asia, África y Europa”. (p. 165). En este caso el autor refiere que los zoólatras entraron en ella al cabo de los siglos y el catolicismo ortodoxo, guiado como todas las religiones, por la sincretización de los cultos paganos.

La interpretación de todos estos signos y símbolos a través de los siglos han recorrido y se han ido adaptando a diversas realidades en las que cada una cree poseer el verdadero conocimiento y la verdad con respecto a sus manifestaciones. En este sentido, Navía y Rodriguez (2010: 120) refieren lo expuesto por Heidegger:

Puesto que lo real es perspectivista (perspecktivisch) , la aparencialidad (scheinbarkeit) misma pertenece a la realidad (Realität). La verdad es decir el ente verdadero (wahrhaft Seindes), es decir lo consciente y fijado, es siempre en cuanto la fijación de una perspectiva determinada solo la aparencialidad que ha llegado a dominar es decir un error (Irrtum…).

El aparente catolicismo de la fiesta Sanjuanera lleva consigo una serie de interpretaciones en cada región del mundo, incluso se pueden ver muchas otras versiones en cada localidad, de acuerdo con su historicidad, sin embargo, subsisten elementos comunes a la ritualidad antigua. Aunque Rivadeneyra (1998) explica que no se trata de un sincretismo automático, “tampoco es el resultado consciente de simular para sobrevivir…. se debería hablar de un pensamiento religioso que se ha ido ajustando a las condiciones histórico sociales, en el cual la simulación es uno de sus elementos” (p. 104).

En general, se ha visto el culto a San Juan como una celebración meramente cristiana, pero su interpretación simbólica va más allá, y permite remontarse a tiempos muchos mayores al nacimiento de Juan el Bautista.

Para Moreno (2008), en Venezuela: “El mundo de vida popular hasta ahora, y ello inevitable, ha sido pensado y conocido en el sentido, los códigos y las claves de la comprensión modernos pues toda la ciencia, en sus teorías y sus métodos, ha sido elaborada en el seno de la modernidad, así se ha construido un conocimiento moderno de una realidad no moderna” (p. 21).

En el caso de este culto se desarrolla de muchas formas, y su condición ampara muchos contenidos del inconsciente colectivo, arquetipos que responden a particularidades del pensamiento latinoamericano. Rivadeneyra (ob. Cit) comenta que en América Latina;

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“Cohabita el pensamiento mágico con la racionalidad cartesiano-kantiana, y hasta se diría, que en ese emparejamiento, hay un predominio de lo mágico”

En este orden de ideas, las representaciones culturales como elementos del inconsciente colectivo, encuentran su explicación dentro de lo que Carl Jung ve desde el inconsciente como una representación de la naturaleza. En su teoría expone la existencia de dos niveles del inconsciente, uno colectivo y uno personal, al respecto Boeree (1998), haciendo referencia a Jung, señala: “al inconsciente colectivo, podríamos llamarle sencillamente nuestra "herencia psíquica". Es el reservorio de nuestra experiencia como especie; un tipo de conocimiento con el que todos nacemos y compartimos. Aún así, nunca somos plenamente conscientes de ello. (p. 5). Dentro de ese inconsciente colectivo existen arquetipos o representaciones simbólicas, objeto o experiencia, Hikal (2005) manifiesta que: “Jung también les llamaba imágenes fundamentales… y fue criticado, según él, por gente que no conoce de Psicología y de Mitología. El inconsciente colectivo, consiste en los recuerdos y patrones conductuales heredados de generaciones arcaicas” (p. 104). La interpretación de estas heredades muestra un complejo entramado de símbolos que se han sobrepuesto e interrelacionado unos con otros, conformando una unidad dentro de esta diversidad cultural.

A razón de este tema, Espinoza (2011) haciendo referencia a su interpretación teórica del inconsciente colectivo expresa: “Parece estar constituida, entonces por motivos e imagines primordiales, razón por la cual los mitos de todas las naciones son sus exponentes naturales y sus proyecciones culturales” (p. 61). Se establecería de esta manera una conexión entre lo cultural y el inconsciente, susceptible de ser analizada desde la hermenéutica simbólica.

Mitología griega y romana en el culto a San Juan

Las celebraciones en honor a San Juan Bautista encuentran explicación cristiana en la Biblia. El Libro de San Lucas describe como Isabel, anciana (prima de María) es bendecida con un hijo, seis meses antes de nacer Cristo, y su esposo Zacarías al enterarse de la noticia por aparición del Ángel Gabriel, pierde el habla y la recupera al alabar a Dios el día del nacimiento de Juan. San Juan es el único Santo al que se le celebra su nacimiento, pues a los otros, se conmemora solo la fecha de la muerte, en este caso se realiza porque fue santificado antes de su venida al mundo. Durante la adolescencia y en estado de orfandad decide retirarse al desierto para esperar al Mesías, quien aparece años después en el Jordán para ser bautizado por Juan y el Espíritu Santo.

Desde el Siglo II después de Cristo, se sustituye la fiesta pagana de los “Agrarios solares”, por presiones del catolicismo, a razón de 600 años con posterioridad a la reafirmación del culto a la Diosa Fortuna en Roma y más de dos mil años de cultos solares agrarios, comienza la era cristiana, donde se había acoplado a la división existente del año, en sus dos solsticios; el de Verano se le consagró a San Juan y el de Invierno a Jesús (niño). Para

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Planchez (1998) “De esa forma penetraba y sustituía poco a poco a la fiesta pagana de la diosa Fortuna y los "Agrarios Solares", traspasándolos a San Juan” (p. 2). Se pueden mencionar entre los ritos que anteceden la celebración Sanjuanera, las ceremonias paganas en honor a la Diosa Fortuna, 600 años antes de Cristo, dentro de los cultos solares agrarios, que protagonizaban las mujeres en antiguas civilizaciones. Humbert (2005) se refiere a la Diosa Fortuna, hija de Júpiter como: “la dispensadora de bienes y males, de placeres y penas, de riqueza y de pobreza, representada con los ojos vendados y un cuerno de la Abundancia en la mano, o bien sobre una rueda o una bola que gira velozmente. Algunas veces se la representa provista de alas y muy frecuentemente lleva en sus brazos una estatua de Pluto o un timón” (p. 34).

Sin embargo, hay quienes señalan un origen más antiguo, de los cultos sanjuaneros. Aliendres (2003) hace referencia que, “Es evidente que el orgiástico jolgorio Sanjuanero posee otras caras. En él confluyen antiguas celebraciones romanas, como las dedicadas a los misterios báquicos en honor de Baco, nombre latino del dios griego Dionisos” (p. 2). Baco es mencionado en la mitología greco-romana como el dios del vino, hijo de Júpiter y Sémele. Se asocia a esta bebida en la historia mítica, porque mercurio lo lleva a Arabia y le enseña a plantar viñas, donde las musas lo instruyen en el canto y la danza, las fiestas de Baco se llamaban orgías o bacanales. Humbert (2005: 73) lo describe: “Baco es representado bajo la figura de un joven imberbe, fresco, mofletudo, coronado de hiedra, llevando un tirso en la mano, o bien un racimo de uvas, o una copa, una piel de leopardo le sirve de vestido” (p.73). De acuerdo con lo expuesto por Planchez (1998) el 23 de Junio daba el principio oficial de la cosechas en diversos pueblos de Europa, donde se realizaba la festividad de las Lampas:

Esta era la festividad de "Las Lampas", de origen griego (Lampadeforías) en honor o la diosa Minerva, Prometeo y Vulcano. Se practicaba el baño ritual; las plantas recogidas en esos momentos se les atribuían poderes mágicos; era común esa noche del 23 de junio practicar las adivinaciones, sortilegios, embriaguez, baños en ríos y encostas de mar, para purificarse. Este ritual de "Lampas", para celebrar el Solsticio de Verano, no chocaba con el de la diosa Fortuna y este antiquísimo "culto agrario solar" se fundió con el de la diosa. (p. 4).

De esta manera, se evidencia la fusión de una serie de cultos de origen griego y romano, asociados a la agricultura, que luego son integrados a las celebraciones cristianas, y donde sobreviven hasta nuestros días una serie de signos y símbolos desde la antigüedad.

San Juan en Venezuela

Para hacer referencia al origen del Culto a San Juan en nuestro país podemos referir a

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Novo (2001), quien apoyándose en registros históricos afirma que: “San Juan llega a Venezuela a mediados del siglo XVI, “incorporado a las prácticas Cristianas que impusieron los españoles, pero se convierte en un santo con verdadero carácter popular a partir de la llegada de los negros esclavos provenientes de África (siglo XVI al XVIII)” (p.13). Esta práctica religiosa sirve a los grupos de esclavos como modo de cohesión, en virtud de que muchos de ellos tenían orígenes diferentes y barreras para comunicarse por tener procedencia y lenguas diferentes. Con relación al tema de la conformación de asociaciones para promover el cristianismo, Pollak-Eltz (2000) explica que: “Para fomentar la devoción a un santo y aumentar la fe religiosa en general, en todos los países latinoamericanos los frailes católicos fundaron cofradías entre blancos, indígenas y negros, las cofradías tenían un gran éxito entre los africanos desplazados” (p. 87).

En un sentido sociológico, Durkheim, citado por Lamo de Espinoza (1994), hace referencia a las representaciones individuales y colectivas como explicación de las formas elementales de la vida religiosa, manifiesta: “El hombre es doble. En él hay dos seres; un ser individual que tiene sus bases en el organismo... y un ser social que representa en nosotros la más alta realidad, en el orden intelectual y moral” (p. 56).

De este modo, Durkheim destaca el peso de la conciencia colectiva sobre la conciencia individual, donde las representaciones que expresa la sociedad son producto de un colectivo complejo, que impone normas morales. Se puede afirmar que las relaciones de poder, desde la época colonial, han contribuido a la configuración de las diversas prácticas culturales, representativas de las actuales estructuras sociales. La represión que imponen los españoles en el nuevo mundo quería transcender la dominación física e imponer una serie de creencias y pensamientos asociados a la religiosidad, como forma de infundir temor, basados en sus propios cambios culturales, posterior a la época colonizadora siguieron estas prácticas como herencia cultural hasta nuestros días.

De este modo han trascendido hasta la contemporaneidad muchos elementos africanos y europeos, los cuales se pueden encontrar en tradiciones venezolanas, a partir de géneros como la música, donde se destaca la gran influencia de ritmos africanos; así como, en las composiciones literarias de diversas piezas musicales. Novo (2001), afirma lo siguiente: “Podemos identificar el conjunto de expresiones pertenecientes a la literatura afro venezolana, transmitida de generación en generación por los descendientes del continente mestizo, definiendo su ubicación geográfica en diversas zonas del país” (p. 12). La fuerte subsistencia de las manifestaciones africanas en conjunto con la ritualidad cristiana, dentro de expresiones culturales como la celebración del culto a San Juan Bautista en el centro del país, integran un conjunto social de gran valor cultural, que representa la conservación de símbolos, africanos, indígenas y españoles, ancestralmente mantenidos hasta nuestros días.

Africanidad

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Dentro de la noción cultural, vinculada a manifestaciones como las que se derivan del culto a San Juan Bautista, se conforma un diverso grupo de elementos, Grassi (2004) afirma que: “el concepto antropológico de cultura expresa el reconocimiento de un humano universal y diverso, por lo que constituye una crítica al etnocentrismo de occidente expresado en el pensamiento del evolucionismo social” (p. 27). Las manifestaciones culturales africanas, fuera del cristianismo, durante la época colonial, eran inaceptables, y posteriormente se fueron integrando en una unidad dialéctica que hoy se expresa en la manifestación del culto a San Juan Bautista. Marín (1983) refiere que: “Lo que garantiza esta unidad del universo africano, la unión de los vivos y muertos, de sociedad y naturaleza, de objetos y hombres, es la comunicación simbólica. Los símbolos compartidos crean solidaridades” (p. 66). Por su parte Mosquera (1995), manifiesta; “si bien el negro se integró activamente en las nacionalidades caribeñas, pudo desarrollar complejos religiosos culturales de franca raíz africana y con ella se conservaron sus sistemas” (p. 184).

En las fiestas más representativas sobreviven las deidades africanas sincretizadas en los santos cristianos, como San Juan, San Antonio y San Benito. Las fiestas muestran elementos y rituales propios de la africanidad occidental, expresadas en los toques de tambor, la composición de los cantos improvisados y los bailes en honor al santo, que se realizan como en África en los solsticios de invierno y de verano. Para Marin (1983), “toda nueva situación político social conlleva una readaptación y una reinterpretación del mito e inversamente, y toda alteración del mito puede provocar nuevos movimientos socio- políticos” (p. 67).

En Venezuela se logró incorporar estos símbolos religiosos como modo de proteger los conocimientos de sus cultos originarios, con la creencia que de este modo trascenderían protegidos en el tiempo. En naciones Latinoamericanas como Cuba y Brasil, los cultos de origen africano se conservarían con menos mezclas de elementos. Según algunos historiadores, a pesar de que los grupos esclavos en otros países tenían el mismo origen que los del nuestro país, el carácter estructurado y conservador de estos grupos africanos en países como Cuba y Brasil, casi nunca lograron la conjugación de las imágenes cristianas con las de sus países de origen. En este sentido, Bracho (2004: 50) comenta que las religiones provenientes de África nunca tuvieron en la Venezuela colonial el carácter sectario o secreto que mostraron en otras latitudes del continente. El sentido africano en que se interpreta el mundo mágico religioso de esta cultura, Marin (1983) lo recoge en la importancia de la palabra:

El verbo según los africanos es el principio de todas las cosas y lo es en función de tres características señaladas por Thomas y Luneau: 1) el verbo reenvía a Dios. 2) El procede del hombre, criatura privilegiada por excelencia 3) Él no es extraño en el mundo. El universo mismo es un lenguaje, de forma que “Todo sucede como si, para el negro africano, el mundo estuviese regido por un código muy estricto

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donde cada objeto ligado a una cadena de signos, tuviese una significación precisa, gracias a un sistema de analogías que organizalo visible y lo invisible. (p. 67).

Dentro de la africanidad la explicación a todo lo perteneciente a nuestro universo se manifiesta desde el componente mágico religioso, donde trascienden las categorías espacio y tiempo, y los componentes culturales logran enraizarse en otros continentes.

Simbología y Ritualidad Sanjuanera en el encuentro de San Juanes

Entre las múltiples versiones de este culto a San Juan, en nuestro país, está aquel que se desarrolla en Ocumare de la Costa, estado Aragua, donde intervienen comunidades como Cata, Cuyagua, Cumboto y el propio pueblo de Ocumare, donde se produce el llamado “Encuentro de San Juanes”. Participan cofradías de poblaciones como Choroní, Chuao, El limón y de otras poblaciones, provenientes de los estados Carabobo y Miranda. Este encuentro rodeado de toques de tambor, bebidas, velas, danzas y coloridos pañuelos, está animado por los llamados “cantos de sirena”, que se improvisan por los devotos, Se logra reunir a más de 70 san juanes en la Boca de Ocumare como homenaje al santo. Los pescadores artesanales de diversas comunidades realizan una procesión marítima desde sus embarcaciones adornadas con flores y otros objetos en su honor. Antes del velorio de San Juan, hacen un recorrido por sus principales rutas, agradecen y ruegan prosperidad.

Con la frase “San Juan todo lo Tiene San Juan todo lo da”, los devotos manifiestan la majestuosidad y el poder del Santo, y consagran a él todas sus esperanzas para pedir por su salud, por el amor y la prosperidad en general. Se valen de toda una serie de rituales para lograr sus favores, en los que se mezclan elementos ancestrales indígenas, africanos y cristianos.

Se encuentran elementos mágicos que evidencian en las celebraciones, dos estructuras de poder; la iglesia y la asociación representada en la cofradía. Al respecto Pollak-Eltz (2008) expresa: “...magia y curanderismo, que representan las formas africanas dentro de nuestras prácticas culturales, e insertas en estos cultos, forman una unidad, donde se conjuga el catolicismo popular, y las divinidades africanas, donde la religiosidad y la moral se encuentran en dos niveles de la consciencia humana” (p. 175).

El sincretismo de la manifestación se conforma con San Juan y Changó. Santo cristiano y deidad africana conforman una unidad sometida a rituales llenos de mezclas paganas y cristianas. Dentro de la simbología que rodea la fiesta sanjuanera está el agua que representa el bautismo, las cosechas en abundancia y el fuego que es instrumento para purificar los hogares y campos. El agua está catalogada como “bendita”, por ser San Juan el Bautista, desde las 12 de la noche, el agua es instrumento para rituales, donde se puede curar, adivinar, y purificar el alma. El nacimiento de San Juan Bautista el 24 de junio,

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coincide en fecha muy cercana al 21 de junio, en el que se produce el solsticio de invierno en el hemisferio sur, y el de verano en el hemisferio norte, lo que simboliza una gran carga energética en el planeta, que era conocida desde civilizaciones antiguas las cuales realizaban rituales en agradecimiento a los dioses por la abundancia en las cosechas. En esta celebración se manifiestan elementos dialécticamente contrarios: lo sagrado y lo humano, la ciencia y las supersticiones, el fuego y el agua. Se pueden mencionar otros elementos simbólicos, como por ejemplo, el fuego encendido en hogueras a la orilla del mar, los ríos, y en los velorios, realizados desde el 23 de junio para empezar la celebración, como la incineración de todo lo malo que representa el pasado, purificándose para recibir un futuro lleno de luz. Los frutos de la tierra, como frutas y flores, representan la fertilidad femenina y son ofrecidos al santo en agradecimiento o como ofrenda para hacer peticiones. El aire que nos da vida está representado con fuerza en el baile de tambores y las batientes banderas, que se realizan desde el inicio de la celebración sanjuanera. El baile es descrito por quienes lo practican como una experiencia mística, donde la danza se ejecuta alrededor de la imagen , la cual es ataviada con vestidos satinados donde prevalece el rojo y el verde, así como prendas, collares, rosarios, medallas y otros objetos significativos en símbolo del agradecimiento de los devotos.

En la noche del 23 de junio al 24 se adornan altares en honor a San Juan Bautista y se realiza el “primer velorio” acompañado del baile al sonar de los tambores. Todo esto forma parte de la preparación para llevar al santo a la iglesia, el cual es sacado por su guardián, y todos los demás miembros de la cofradía, acompañados de turistas y devotos que se incorporan al ritmo de la música. Después del recorrido por las calles, el párroco realiza una misa solemne pero al terminar, vuelve el baile fuera de la iglesia al son de los tambores, con banderas y pañuelos de colores para festejar al santo con imagen de niño. Se dice que el San Juan es niño por la libertad de jugar y parrandear sin la solemnidad de un santo adulto, en una fiesta pagana.

Con relación al toque de tambores, Novo (2001:14) explica: “El toque del quitiplás equivale al de los tambores culo é puya provenientes del Congo africano, formado por una triada de tambores cónicos trenzados, que representan la perfecta armonía de la cosmovisión africana, entre el hombre, la tierra y el universo”.

El día 25 se acostumbra el encierro de San Juan, donde los tambores paran para realizar un descanso hasta la tarde, cuando reinician su faena para llevar la imagen a la capilla de la iglesia. Cerradas sus puertas, se produce el “robo” del santo, que consiste en ocultar la imagen en casa de alguno de los miembros de la cofradía, después de realizar la entrega, es sacado por un costado y llevado nuevamente a la casa de origen. En esta celebración prevalece el paganismo sobre la rigidez católica, representando la libertad de los devotos, y la herencia religiosa de muchos de los pueblos que conforman la franja costera de El Caribe. El encuentro de San Juanes en Ocumare de la Costa representa la conjugación

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A manera de conclusión

Al referirnos al culto a San juan Bautista de donde se desprende el encuentro de San juanes en Ocumare de la Costa, se develan muchos elementos cuyos orígenes se remontan a antes de la era cristiana. La presencia de elementos griegos y romanos heredados de los agrarios solares y los cultos a la Diosa Fortuna, conforma una amalgama, con los elementos cristianos africanos e indígenas, que representan el sincretismo cultural de estos tiempos. El inconsciente colectivo se establece como principio organizador de esta evolución cultural, donde la heredad de una simbología que compartimos, conforma un conocimiento ancestral que cada día cobra más vigencia, y es alimentado cada año en las celebraciones afro descendientes dedicadas a San Juan Bautista.

REFERENCIAS

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