CAPITULO 1 PLATON, Apuntes de Filología Clásica. Universitat de València (UV)
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CAPITULO 1 PLATON, Apuntes de Filología Clásica. Universitat de València (UV)

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Asignatura: Teoria de la literatura, Profesor: jose enrique, Carrera: Filologia Clàssica, Universidad: UV
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ÍNDICE:

1. Información general.

1.1.Rasgos de la obra de Platón.

1.2.Una teoría metafísica y ética de la poesía.

2. Metafísica y poesía. Las dos mímesis.

1.3.Primera mímesis.

2.1.1. Verdad y conocimiento.

2.1.2. La teoría de los dos mundos

2.1.3. Mundo original y mundo copia. 2.2. Segunda mímesis. Definición de la poesía. 2.3. La escritura. 2.4. El lenguaje.

3. Ética, política y poesía.

1.4.Lo propio y lo impropio.

1.5.Necesidad de una censura.

3.2.1. Introducción

3.2.2. Trascendencia de la poesía

3.2.3. La verosimilitud

3.2.4. La interpretación de los textos, la alegoría

1.6.Teoría de los géneros.

1.7.La inspiración.

1. INFORMACIÓN GENERAL. La historia de la teoría de la literatura, así como la historia de la filosofía, de la estética o de la lógica empieza para Occidente en los diálogos de Platón (427- 347 a. C).

Además de nuestra tradición occidental existen otras tradiciones, más antiguas que la griega o paralelas a ella, en las que se reflexiona sobre la poesía u otras nociones más o menos afines.

1.1. Rasgos de la obra de Platón. Platón no utiliza el concepto de “literatura” sino el de “poesía” (poeisis/significa “hacer” en el sentido técnico). El denominador común de esas dos clases de actividades es el hecho de que algo que no existía antes llega a ser después. “Poesía” se aplica a todas las actividades creativas en general y al arte creativo que emplea el lenguaje como instrumento en particular.

Para comprender lo que Platón dice de l poesía debe tenerse en cuenta que él nunca habla de esta forma aislada, sino que lo hace dentro del contexto. Platón no tiene una obra especialmente dedicada al arte poético; en sus diálogos el tema o los temas están siempre referidos al conocimiento, a la ética, a la política y a todo lo que se relaciona con estos saberes.

La estructura dialogada de sus textos hace que confluyan en un mismo tema puntos de vista y opiniones diferentes y opuestas, y aunque es cierto que siempre hay una tesis, esa estructura polifónica no da lugar a una teoría compacta. Además, no hace un uso unívoco y sistemático de los términos que emplea, y también que no siempre mantiene una misma opinión sobre los asuntos que trata. Su actitud hace que la poesía sea ambigua. Sus discursos sobre el quehacer poético han fijado la manera occidental de pensar la literatura.

1.2. Una teoría metafísica y ética de la poesía. Las preocupaciones fundamentales de Platón: la metafísica y la ética. Todos sus diálogos giran en torno al problema de la verdad, el del conocimiento (dimensión metafísica); todos sus diálogos manifiestan un constante deseo de hallar la esencia de la bondad en tres niveles: como ética, como estética y como política (dimensión ético-social).

Platón afronta la cuestión de la poesía lo que hace en el marco de un interés metafísico o ético- social, y nunca en sí misma.

2. Metafísica y poesía. Las dos “mímesis”

2.1. La primera mímesis. 2.1.1. Verdad y conocimiento

Platón argumenta (diálogo Fedón) que la verdad esencial no puede hallarse en el mundo que percibimos mediante los sentidos. Lo verdadero debe poseer la inmutabilidad y de la durabilidad todo lo que nuestro cuerpo percibe, incluido él mismo, está sujeto a la acción corrosiva del tiempo. Algo que exista ahora y que después ya no exista, no puede ser verdad.

Platón asegura que nosotros conocemos, pero ello solo es posible porque antes de entrar en contacto con una mesa concreta, ya llevamos con nosotros la idea de lo que es justo o injusto.

2.1.2. La teoría de los dos mundos

Existe un modelo que tiene que ser anterior a cualquier experiencia empírica, este modelo no puede ser perceptible mediante los sentidos: es invisible. Debe oponerse al mundo de lo visible (el del cuerpo y todas sus experiencias, el de los objetos y hechos concretos) al mundo de lo invisible (el de las ideas y modelos anteriores a cualquier experiencia corporal y al que solo puede acceder el alma). El mundo invisible contiene ideas que representan la verdad. El mundo visible solo contiene copias sujetas a la aparición y ala desaparición, al cambio continuo. El alma ha habitado en ese mundo invisible llamado “supraceleste”, en donde ha conocido la verdad a través de las ideas.

En conclusión: el hombre toma por verdadero el mundo visible. El verdadero conocimiento solo se inicia en el momento en que el alma comienza a “recordar” (esto es lo que significa anamnesis y anagnórisis “recuerdo” y “acto de reconocimiento”) y a recordar que recuerda.

Tenemos dos grupos: mundo invisible-ideas-alma y mundo visible-apariencias-cuerpo.

2.1.3. Mundo original y mundo copia

Entre los dos mundos hay una relación jerárquica de subordinación y participación. El mundo invisible de las ideas es el original y circunstancial; el mundo visible de las cosas es la copia del anterior.

El mundo que percibimos mediante los sentidos es una mímesis (copia) del mundo supraceleste (invisible).

2.2. Segunda mímesis. Definición de la poesía (poiesis) Platón define la poesía como una imitación del mundo sensible, aunque no de cualquier objeto sino de las acciones humanas. La poesía es una imitación de las acciones de la realidad sensible llevada a cabo mediante el lenguaje, la armonía y el ritmo. Por un lado, la realidad visible es una imitación del mundo invisible; por otro, la poesía es una imitación de la realidad visible.

Se trata de una imitación en segundo grado. Imitación de primer grado: es una apariencia que participa de algún modo (methexis “participación”) de la idea o modelo. Imitación de segundo grado: es una apariencia que de ninguna manera participa de la idea o modelo (“imitación fantasmagórica” mimetiké fantastiké).

Platón afirma de la poesía algo que se repetirá muchas veces a lo largo de la historia de la teoría de la literatura: que no tiene contenido epistemológico, que no guarda verdad alguna, que es falsa (es mera doxa, opinión, eikasia, conjetura).

2.3. La escritura En el Fredro Platón mostrará poco aprecio por el empleo de la escritura .

El medio de la escritura es esencialmente negativo por dos razones:

1. Porque relaja el uso de la memoria que es la verdadera fuente del (re)conocimiento. Aunque la escritura parezca un remedio (fármakos) es, en realidad, un veneno (fármakos).

2. Porque el autor del texto escrito no está presente para sacarnos de dudas en el caso de que no estemos seguros de su significado. En el Sofista dice que la escritura es como una prostituta.

2.4. El lenguaje Es superior a la escritura porque traduce directamente los estados anímicos y los pensamientos de quien habla. El pensamiento y el discurso forman una unidad. Del lenguaje no se puede decir que sea absolutamente convencional ni tampoco absolutamente motivado.

a) Frente a la tesis de que el lenguaje es convencional Sócrates aduce que si fuera así, entonces todo discurso sería falso por su inadecuación a la cosa que describe. Si alguien quiere nombrar las cosas de forma verdadera deberá usar el instrumento adecuado, es decir, las palabras motivadas.

b) Frente a la tesis de que el lenguaje es motivado Sócrates objeta que de ser así, entonces todo lenguaje sería verdadero por su absoluta adecuación a la cosa que describe.

Conclusión: Metafísicamente, el lenguaje es un instrumento apto para llegar a la verdad, pero en sí mismo no la contiene y puede inducir a engaño.

Platón condena la poesía desde un punto de vista metafísico (la poesía no es nada).

3. Ética, política y poesía. 3.1. Lo propio y lo impropio.

Si una sociedad quiere estar guiada por el bien y la justicia debe basarse en la total subordinación del individuo a la colectividad. Mediante acciones en las que cada uno haga lo que le toca, lo que le es propio. Platón denomina “justicia” a ese hacer cada uno lo suyo propio, lo que le corresponde en función de su nivel social. El gobernante debe gobernar; el militar debe defender y el labrador debe trabajar la tierra.

Se hace necesario contar con una buena educación que subraye la conveniencia de la sobriedad en los individuos de una república para que estos se guíen por la razón y lo propio. Y la formación del individuo se edifica a partir de todo lo que este ve y oye. El mito (“imaginario social”) tiene más fuerza incluso que la propia realidad porque puede modificarla.

La profunda preocupación: relatos, mitos y representaciones.

Platón se preocupaba por la tremenda influencia que la poesía ejercía.

3.2. Necesidad de una censura 3.2.1. Introducción

Aprovechándose de su apariencia de verdad, de su mímesis, la poesía se desvía hacia la falsedad y cuenta mentiras acerca de los dioses y de los héroes.

En una república ideal es absolutamente necesario vigilar y censurar los mitos, las narraciones y las representaciones que los diferentes ciudadanos van a ver y oír. La vigilancia habrá que ampliarla incluso a la intimidad de madres e hijos. Solo deberá admitirse el mito, narración o representación que se considere adecuada para la formación de los ciudadanos. La poesía debe convertirse en un instrumento al servicio de la verdad y de lo justo.

A la acusación metafísica de que la poesía no tiene contenido epistemológico se suma la de que es mentirosa.

3.2.2. Trascendencia de la poesía

Visión nada intrascendental de la poesía en la que esta es considerada como un instrumento temible por sus influencias.

3.2.3. La verosimilitud

El que la poesía sea capaz de influir tanto se debe a que utiliza, al igual que la retórica sofística, el recurso de la verosimilitud o probabilidad. Se refiere, asimismo, tanto a la actividad poética como a la retórica.

Avanza un paso más en el proceso de la mímesis: la copia puede conservar unos rasgos mínimos que le permitan al oyente o al observador reconocer el original.

La verosimilitud alude a algo probable que no necesariamente coincide con la verdad. Si no coincide necesariamente con la verdad, puede ser falso. Platón es consciente de que la

verosimilitud es un arma terrible porque fácilmente se hace pasar por la verdad y en ese punto cualquiera cae en el error. Aconseja que solo sean leídos con sumo cuidado por sabios y expertos, y que se prohíba su lectura a la mayoría. Los más proclives a emplear el instrumento de la “verosimilitud” son dos: el poeta y el retórico. El primero porque, buscando agradar e impactar, el cuenta toda clase de mentiras. El segundo porque, buscando alagar y persuadir a su auditorio sobre temas judiciales o políticos, hace creíble lo que está exponiendo.

3.2.4. La interpretación de textos, la alegoría

El recurso de la verosimilitud lo emplea el autor de un determinado texto para simbolizar o referirse a algo oculto, o simplemente distinto de lo que dicho texto parece decir. En esto consiste la alegoría: en utilizar un grupo de términos que significan una cosa para referirse a otra cosa distinta con la que guardan alguna semejanza.

Toman al pie de la letra lo que debe ser interpretado alegóricamente. Dos soluciones/opciones: o impedir que se compongan ese tipo de obras, o bien que la lectura e interpretación esté limitada a unos pocos.

3.3. Teoría de los géneros Si se toma en consideración el problema de la “propiedad”, se descubre que toda la poesía es igualmente condenable. Todo dependerá de si el poeta imita o no imita. Esto da lugar a la teoría de los géneros o tipos poéticos de Platón. Dentro de la copia fantasmagórica (poiesis) hay que distinguir entre la imitación hecha con instrumentos (por ejemplo, el lenguaje o, en otros casos, los pigmentos o la piedra) y al hecha con el propio cuerpo (que alude al actor).

Pero es en la República donde ofrece la versión más nítida de la teoría de los géneros:

1. Poesía íntegramente imitativa en la que el poeta nunca habla en nombre propio. El género dramático: tanto en la tragedia como en la comedia todos se hacen pasar unos por otros y se esconden: el autor habla a través de unos personajes, los actores actúan escondiendo su propia manera de ser.

2. Poesía no imitativa donde el poeta siempre habla en nombre propio y no se esconde. Ditirambo (composición religiosa en honor de Dionisos).

3. Poesía algo imitativa: en ella el poeta habla a veces en nombre propio y otras habla por boca de otro. Poesía épica.

El género poético más condenable es el dramático y, dentro de este, la tragedia.

La tragedia tiene otro aspecto muy negativo a los ojos de Platón. Durante la representación de una tragedia el público asistente se identifica afectivamente con la acción dramática y con sus personajes. El observador pierde la facultad de guiarse por la razón, afloran los instintos corporales, y lo que es peor aún: pierde la capacidad de comportarse con propiedad debido a que se identifica con otro.

7. La inspiración Ambigüedad en la actitud de Platón: el poeta y el rapsoda no poseen un saber acerca de los asuntos tratados en sus textos o recitales.

El que el poeta y el rapsoda se expresen tan bien en sus versos y recitaciones se debe al entusiasmo y a la inspiración. En el momento de la creación, el poeta pierde el sentido de sí mismo y entra en un estado de furor provocado por la influencia de las musas y los dioses (entusiasmo en griego quiere decir “poseído por los dioses).

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