Ciencia Política Vallès Capítulo 3, Apuntes de Ciencia Política. Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)
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Asignatura: Ciència Política, Profesor: Alumnos !, Carrera: Ciencia Política i Gestió Pública, Universidad: UAB
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Que es poder político? Vallés Capitulo 2 Política y poder: dos perspectivas Política: Gestión del conflicto social por medio de decisiones vinculantes. Hay un componente de obligación o de imposición en la acción política, que nos lleva de manera natural a cierta idea de poder. Poder: Existe gran variedad de definiciones que pueden ordenarse en torno a dos grandes líneas: 1. Poder como un recurso disponible: Se tiende a percibirlo como una cosa que se tiene o se posee. La cuestión importante es como apoderarse del poder y cómo administrarlo. El poder es un recurso controlado o depositado en manos de las instituciones. Tiende a ser considerado como algo exclusivo, controlado monopólicamente. Quien lo detenta, lo maneja como instrumento y lo aplica sobre los demás para obtener de ellos determinados resultados. Quien tiene y donde reside el poder? 2. Poder como resultado de una acción: El poder no se posee. Quien lo desea debe situarse, no apoderar-se de res. El poder no se almacena ni acumulada. Brota de las relaciones sociales y se difunde como un flujo constante que pasa por todas ellas. Se presenta más como una oportunidad que como un recurso. Cada grupo y cada individuo deben identificar y explotar las oportunidades que se les presentan de mejorar su situación, maniobrando estratégicamente para disfrutar de una mayor ventaja relativa. Todos los actores aportan algo a la relación que acaba en poder de unos sobre otros. No sólo se manifiesta la imposición o el predominio que ejercen los primeros, sino también la aceptación o acatamiento que ofrecen los segundos. La pregunta aquí es: ¿ que posiciones facilitan el dominio de unos actores i el acatamiento de otros? La primera visión subraya el elemento de imposición. El poder se identifica con la capacidad de imponer limites y privaciones, obligado a conductas no queridas. La segunda visión descubre la relación de poder en el intercambio que mantienen diversos actores, sin perder de vista que la imposición de unos se acompaña de la aceptación de otros. En realidad, recursos y situación están relacionados porque es el control de determinados recursos o capacidades el que sitúa a algunos actores en situación más ventajosas que a otros y les confiere más poder. Integrando esta doble perspectiva, una definición útil del poder política es la que lo equipara a la capacidad de intervenir en la regulación coactiva del conflicto social. Si el poder político equivale a esta aptitud para incidir en la regulación del conflicto podemos atribuir poder político al gobierno que toma decisiones, también a un medio de comunicación que es capaz de provocar la dimisión de un ministro, a una asociación patrol, etc. Des de este punto de vista, el poder no se ejerce solamente desde las instituciones públicas ni puede decirse que reside de forma exclusiva en el estado. La intervención en la regulación de conflictos sociales está abierta a un conjunto de actores diversos que se esfuerzan por orientar dicha regulación hacia el resultado que deseen.

Todos los actores citados intervienen por activa o por pasiva, proponiendo o imponiendo, resistiendo y bloqueando. Fuerza, influencia y autoridad ¿Cómo se manifiesta esta capacidad de intervención? El poder político está hecho de tres componentes: 1. Fuerza: Capacidad para negar o limitar a otros el acceso a determinados bienes u oportunidades. Acciones que privan a algunos de bienes que poseen o de oportunidades que pueden presentarse. Ejemplos: Corte de rutas; paralizar un servicio público; se controlan, manipulan o se retienen informaciones. 2. Influencia: Capacidad para persuadir a otros de que conviene adoptar o abandonar determinadas conductas. Modificar o reforzar las opiniones y las actitudes de los demás, movilizar el apoyo del mayor número de ciudadanos para sostener o para resistir a determinadas propuestas. Se sirve de dos instumentros: Propaganda y organización. 3. Autoridad: Cuando las indicaciones de un sujeto individual o colectivo son atendidas por los demás porque cuenta con un crédito o una solvencia que se le reconocen de antemano. Permite prescindir de argumentos racionales o del estimulo de las emociones. Esta distinción entre componentes es menos perceptible en la realidad que en el análisis teórico. La practica efectiva del poder ha de recurrir con frecuencia a combinaciones que integran los tres elementos con el fin de que su intervención sea lo más eficaz posible. __ ¿Cómo se manifiesta el poder político? Existen tres niveles de intervención política, que van desde lo más visible a lo menos perceptible. 1. En un primer nivel, el poder se manifiesta abiertamente cuando los actores se esfuerzan por incidir sobre el desenlace final del conflicto abierto por la implantación de aquella factoría. Plantearan propuestas, debatirán y se adoptara una decisión. Todos los actores intervendrán en el proceso aplicando la autoridad, la influencia o la capacidad de coacción de que se dispongan. 2. En un segundo nivel, el poder político adopta formas menos visibles. Son actuaciones destinadas a evitar que un determinado conflicto se “politice”. El poder aquí no busca una decisión sino una no-decisión. Hay actores que prefieren dejar el tratamiento de la cuestión al margen del debate político. Ejercen poder quienes son capaces de determinar que es y que no es objeto de la política. El poder se aplica para evitar que el problema sea sometido a decisión política. 3. En un tercer nivel, se condiciona de manera todavía más encubierta la actividad política. Un actor consigue que una situación de desigualdad no sea vista como problemática. Se ejerce, pues, poder político cuando se consigue presentar como situaciones socialmente aceptables determinadas relaciones de desigualdad. Los actores con capacidad para ello sostienen que dichas situaciones son efecto inevitable de la naturaleza, la providencia divina, la tradición o el progreso.

La otra cara del poder: la legitimidad

Quien ejerce poder impone ciertos límites a la voluntad de otros actores. Cualquier actor aspira a que su intervención no tenga que descansar exclusivamente en su capacidad de forzar la voluntad de los demás. Para ello, pretende justificar su intervención, presentarla como justa y merecedora de la aceptación voluntaria de todos los actores. E incluso cuando se recurre a la aplicación de un cierto grado de violencia o coacción se presenta como necesaria. Esta capacidad para conseguir que sean aceptados los limites que el poder impone suele conocerse como legitimidad. Decisiones basadas en la fuerza bruta no son un fundamento sólido. De ahí el esfuerzo de quienes ejercen poder por recurrir también de un modo o de otro al mundo de los símbolos y de los valores para justificar sus intervenciones i asegurarse el asentamiento más amplio posible gobernados. El poder político siempre ofrece dos caras indisociables. Con la primera exhibe coacción y amenaza, con la segunda (la cara de la legitimidad) aporta argumentos e intenta convencer de que su presencia es conveniente y adecuada. Ej: Maquiavelo escribió que el Príncipe (personificación del poder político) ha de dotarse de la fuerza del león y la astucia del zorro. Ha de emplear la coacción y ha de procurar el consentimiento. Según las ocasiones combinara en dosis diferentes estas dos cualidades. Un poder político que pretenda ser duradero deseara acumular tanto la fuerza como la legitimidad y aspirara a que la coacción física sea siempre el último recurso al que se acude cuando no son eficaces otros mecanismos destinados a asegurar la adhesión de los demás a sus decisiones. De donde nace la legitimidad Las decisiones serán percibidas como legitimas cuando se ajusten a los valores y creencias que dominan en una sociedad. Si concuerda con lo que aquella sociedad considera conveniente o digno de aprecio, una decisión o una propuesta adquieren mayor legitimidad y cuentan con más posibilidades de ser aceptadas. En cambio, cuanto más lejos están de las ideas y valores dominantes, sólo la aplicación de una mayor dosis de coacción podrá hacerlas efectivas. La noción de legitimidad, por lo tanto, vincula el poder con el mundo de las ideas y de los valores. Es en este mundo donde se encuentran las raíces de la legitimidad de un sistema político determinado. Esta relación no será siempre la misma y variara según épocas y sociedades. Max Weber elaboro una tipología que intentaba sintetizar en un esquema ideal los diferentes modos de legitimidad del poder político. 1. La tradición: Lo que justifica las propuestas del poder es su adaptación a los usos y costumbres del pasado. 2. La racionalidad: La adecuación entre los fines que pretende y los medios que propone. 3. El carisma: Cualidad extraordinaria o excepcional de quien la formaula o la adopta. 4. El rendimiento: Resultado de sus propias actuaciones La realidad nos revela que el poder intenta siempre obtener su legitimidad de todas las fuentes posibles. Legitimidad, legalidad y constitución La legitimidad del poder en los sistemas liberales se apoya – desde finales del siglo XVIII- en la existencia de una constitución en la que una comunidad política establece

las reglas fundamentales de su convivencia. No por eso los conceptos legitmidad y legalidad son equivalentes. El concepto de legitimidad es mucho más amplio que el de legalidad. Mientras que la legalidad comporta una adecuación de una decisión o de una propuesta a la ley vigente, la legitimidad nos señala el ajuste de esta misma decisión a un sistema de valores sociales que van más allá de la propia ley escrita. Cuando la ley refleja adecuadamente el predominio del sistema dominante de valores sociales, tiende a darse una coincidencia entre legalidad y legitimidad. Si no, son percibidas como no legitimas.

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