CRISTIANISMO, Apuntes de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Universidad Alfonso X El Sabio (UAX)
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CRISTIANISMO, Apuntes de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Universidad Alfonso X El Sabio (UAX)

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Asignatura: derecho del trabajo, Profesor: paco jemez, Carrera: Ingeniería Electrónica Industrial y Automática, Universidad: UAX
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SEQ CHAPTER \h \r 1CRISTIANISMO Y FILOSOFÍA

El cristianismo para los filósofos griegos representa en primer momento un choque; es algo que no se puede aceptar por no ser totalmente comprensible por la razón griega. La base y existencia del cristianismo es la Fe en Jesús de Nazaret: es un hecho histórico y el “Credo” es la aceptación de ese hecho: que Dios se ha encarnado en un hombre.

Aunque ambas realidades son esencialmente distintas por su origen, contenidos y fines, la relación cristianismo y filosofía tendrá sentido coherente por dos motivos fundamentales: uno histórico y otro doctrinal.

Históricamente ambas se relacionan porque intelectuales cristianos toman posición ante la tesis de la filosofía griega y helenística. Esta toma de posición se opera desde los presupuestos explícitamente cristianos. El cristianismo hace llegar a la reflexión filosófica contenidos que aunque revelados, orientarán el pensamiento por derroteros novedosos. El filósofo cuenta con presupuestos que no son los derivados de la cultura helénica.

En el periodo helenístico la filosofía pasa del patrimonio de las grandes escuelas al uso común. Se confunden así, con frecuencia, con una doctrina ética-política interesada imprecisamente en la conducta práctica. Están presentes particularmente en el Estoicismo, el Neoplatonismo (representado por Portino, Plotino y Jámblico) y el Neopitagorismo.

Con el uso del griego penetra en el cristianismo todo un mundo de conceptos, categorías intelectuales, metáforas heredadas y sutiles connotaciones. El apoyo cultural instrumental del griego helenístico brindó la difusión y configuración doctrinal del dogma cristiano. Los judíos helenizados son los primeros que reciben la predicación evangélica. El propio San Pablo se dirige en primer lugar a estos grupos de judíos helenizados (hay que recordar que San Pablo se había formado en la cultura helénica) para hacer luego extensiva la predicación evangélica.

El cristianismo, a su vez adopta una forma de exposición (epístolas, hechos) común a la filosofía helenística. A su vez, la influencia del cristianismo va a trastocar poco a poco el fondo mismo de los problemas filosóficos, configurando paulatinamente una auténtica novedad en la filosofía. De hecho, la filosofía occidental ha quedado marcada profundamente por el cristianismo, al igual que el resto de la cultura y el arte.

Pasaremos ahora a ver cuáles son las divergencias entre el pensamiento cristiano y la filosofía griega. Es decir, cuáles son las principales doctrinas del cristianismo que chocan con la tradición del pensamiento griego: (Creacionismo, Historia, Verdad, Dios, Hombre)

La metafísica creacionista.

Para los cristianos (igual que para los judíos) Dios creó el mundo, y por tanto la realidad, de la nada. Dios es un Ser Creador que no pertenece al mundo (el mundo es obra suya) pero que está siempre en Él como conservador y providente.

Esta concepción choca frontalmente con la tradición helenística, que considera al mundo eterno. Incluso dentro de la concepción jonia que buscaba un primer arjé de todo lo real, el mundo era eterno. La idea de Creación, y sobre todo creación a partir de la nada no es equivalente a las teorías jonias sobre el primer principio. Con respecto a filosofía posterior a los jonios también choca, pues tanto para Parménides como para Platón y Aristóteles (cada uno desde sus diferentes perspectivas) consideraba la realidad como inmutable y eterna. Inmutable en el sentido de que no hay transformación de lo que no es, - la nada- a lo que es; y eterna porque para ellos no hay un primer momento de iniciación de la realidad principiada por el ser, la idea, o la sustancia aristotélica.

Dentro de esta metafísica creacionista cristiana los seres adquieren significación propia como individualidades originadas por un acto de voluntad consciente y amoroso del creador. Pero, como veremos a continuación, esta metafísica creacionista implica más aspectos que chocan frontalmente con la mentalidad filosófica griega.

Cristianismo e Historia.

Para los cristianos hay un Dios Providente, un Dios que interviene en el mundo. Pero Dios no sólo se ocupa y preocupa del hombre, sino que también interviene en la Historia. Dios se hace hombre, y se convierte en el centro de la historia. A partir de Cristo la historia se divide en dos: antes de Cristo y después de Cristo, y no sólo en la datación cronológica. Esto es inaceptable para la mentalidad griega. La cristiana es la primera religión que pone a su Dios en un tiempo concreto, el cristianismo se refiere a una realidad concreta.

Coherente con lo anterior e inherente al concepto de creación, el mundo en general queda ligado a una temporalidad determinada que se aleja del sentido circular de la filosofía griega. La vida del hombre va a ser dotada de una temporalidad eminentemente escatológica, en cuanto que su realidad histórica es definitiva e irrepetible, pero con significación trascendente y trasmundana. El concepto de eternidad queda así impregnado por el cristianismo de un sentido intemporal que no poseía la visión helenística.

Cristianismo y Verdad.

La filosofía griega se caracterizó como un pensamiento racional y lógico que anhelaba la búsqueda de la verdad. Sin embargo los cristianos no se echan para atrás a la hora de decir que estaban en posesión de la verdad absoluta. Mientras los filósofos habían llegado a la conclusión de que ninguno poseía la verdad absoluta, los cristianos reclaman que Cristo es la verdad. La fuerza del cristianismo es su afirmación de que Dios es el Verdadero y Único Dios, y que los dioses politeístas grecorromanos son falso ídolos, y que los razonamientos filosóficos son vanos y fútiles. Dicha intransigencia, en este aspecto, es lo que les permitió sobrevivir, y posteriormente, cuando la racionalización de la Fe dio una perspectiva totalmente cristina, conseguir el auge que alcanzaron.

La imagen de Dios proyectada por el cristianismo.

El Dios cristiano es un Dios personal, Todopoderoso, Eterno, que lo sabe todo, lo conoce todo, es un Dios Creador. Desde luego, Dios no posee ninguna de las características de los dioses grecorromanos, dioses que tenían virtudes y defectos. Dios es Perfección y sobre todo, según el evangelista San Juan, es Amor.

Incluso la imagen de Dios que transmite el cristianismo es muy distinta a la que transmite el judaísmo, a pesar de hablar del mismo Dios. Los cristianos hablan de un Dios Padre, no del Dios iracundo y atemorizador del Antiguo Testamento.

Esta imagen nueva de Dios que proyecta el cristianismo es totalmente nueva, y además, para colmo de incomprensibilidad para la racionalidad griega, los cristianos afirman que Dios se ha encarnado en un hombre, en Jesús de Nazaret.

Como podemos comprobar, esta imagen de Dios como ser inteligente es muy diferente del Zeos aristotélico (primer motor inmóvil que mueve al mundo sin conocerlo). En el cristianismo Dios sí conoce el mundo puesto que es obra suya. Tampoco se parece a la imagen del demiurgo platónico, pues Dios es Creador, y recordemos que el demiurgo sólo ordenaba el mundo, pero que no lo creaba.

Racionalmente es mucho más fácil defender el monoteísmo que el politeísmo, y en esto tiene ventaja los pensadores cristianos, pero hay que destacar que el Dios Padre de los cristianos se escapa a cualquier conceptualización racional, y esto es dogma dentro del pensamiento cristiano. Dios no se puede abarcar en conceptos de pensamiento. Lo que conocemos de Dios Padre, sus atributos ontológicos, podríamos decir, nos vienen revelados por la Escrituras y Evangelios y por el Credo. De esta información podemos vislumbrar que el Dios cristiano es UNO, VERDADERO, OMNIPOTENTE, CREADOR, PREFECTO, INTELIGENTE, AMOR, Y POR TODO ELLO, SUMAMENTE BUENO.

La imagen del hombre proyectada por el cristianismo.

Según el pensamiento cristiano, el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios. El hombre tiene un alma inmortal, y habrá una resurrección de los cuerpos. Dentro de los Evangelios vemos como Jesús de Nazaret presta especial atención al alma del hombre, un alma inmortal, que es la que irá al cielo o al infierno. Así, vemos como en el cristianismo el hombre es un compuesto de alma y cuerpo. En Platón, y antes en la escuela pitagórica, hay un antecedente de esta concepción. Igualmente que en Platón y Aristóteles, el hombre depende de sus actos, es decir, es libre de elegir el bien o el mal, sólo que ahora esta elección no implica sólo la felicidad o el conocimiento, sino la salvación: el cielo o el infierno.

Ahora bien, una de las principales aportaciones del cristianismo es la igualdad entre todos los hombres. Los cristianos consideran a todo ser humano como hijo de Dios, como criatura (de creación) Divina. El hecho de que todos los hombres sean hijos de Dios introduce le concepto de hermandad y por tanto de igualdad. Esto implica que socialmente ya no haya más griego- meteco, romano-bárbaro, judío- gentil. También implica la desaparición de la esclavitud. Todo esto, posteriormente, tendrá grandes repercusiones sociales.

FUNDAMENTACIÓN DEL PENSAMIENTO CRISTIANO EN EL PLATONISMO.

A partir del siglo II A.D, cuando el cristianismo ya se ha extendido por los dominios del imperio romano, algunos pensadores cristianos retoman aspectos filosóficos para fundamentar mejor su FE ante ataques de escuelas filosóficas romanas y helénicas, y críticas de sectores intelectuales. Curiosamente, Platón y Aristóteles, los grandes pensadores de la antigua Grecia, cuyo prestigio parece ser acatado y respetado por todo el orbe filosófico, prestan las bases intelectuales para la fundamentación filosófica de la Fe cristiana.

Los cristianos encontraron dentro de la teoría platónica algunas semejanzas con respecto a las consideraciones que sobre la realidad hay en la Biblia. La separación entre mundo sensible y mundo inteligible de Platón les sirvió a los cristianos para poder explicar la relación entre vida terrenal y mundo celestial cristiano. Recordemos que para Platón el mundo inteligible era el auténticamente real, mientras que el mundo sensible era una copia del mundo inteligible. Para los cristianos el mundo verdaderamente real es el Cielo, que es la máxima aspiración del creyente.

El mundo terrenal no es más que un simple tránsito, un camino que hay que recorrer hasta llegar a la verdadera realidad, al verdadero mundo. Lo terrenal no tiene en sí más función, importancia y relevancia que como tránsito hacia la verdadera realidad. Para Platón también el mundo sensible tiene su función en dependencia al mundo inteligible.

Uno de los atributos de Dios es su perfecta bondad, al haber puesto Platón la idea de Bien como “sol de las ideas” y a Plotino (filósofo neoplatónico) la idea de UNO, les será muy fácil a los filósofos cristianos apoyarse en esto para expresar y defender el monoteísmo. Dios es Uno y Bueno.

Platón había defendido la inmortalidad del alma, y en esto coincide plenamente con los cristianos, salvo que para estos, el alma si es generada y creada.

Platón creyó en un Demiurgo que ordenaba el mundo, los cristianos creen en Dios como Creador del mundo, y por tanto, también como su ordenador. Dios crea y ordena tanto el mundo terrenal como el celestial.

A la luz de estos apoyos, la Fe cristiana no parece tan incomprensible desde la perspectiva del pensamiento filosófico. La racionalización de la Fe desde el platonismo, neoplatonismo y aristotelismo, consiguió un mayor enraizamiento entre las orbes intelectuales. Curiosamente, siglos después, durante la Edad Media, la filosofía se desarrolló dentro de los claustros de los conventos y monasterios, y en las universidades católicas. Aunque más que filosofía lo que se hacía era Teología y Teodicea. Durante la Edad Media, la filosofía sirvió para justificar racionalmente una Fe revelada. Los temas del agustinismo y del tomismo no se refieren ya a buscar en la realidad su propio “ontos son”, su razón de ser, sino de encontrar en la realidad, en el mundo terrenal las huellas de Dios, las huellas de lo verdaderamente real, de Dios.

REPRESENTANTES DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL

I. San Agustín (354 - 430) 1. Relación entre fe y razón. La razón por sí sola no basta para alcanzar la verdad, pues por naturaleza es limitada, débil e imperfecta. La razón ha de someterse a la fe. 2. Teoría del conocimiento. Adaptación de Platón al cristianismo. El hombre no debe buscar la verdad en lo exterior, en lo sensible, porque lo sensible es demasiado inestable. Sólo en la interioridad del alma el sabio encontrará la sabiduría. Allí encuentra el camino hacia las ideas, realidades inmutables y eternas, objetos verdaderos de la ciencia, que habitan en la inteligencia divina. Agustín distingue tres tipos de ideas: lógicas y metafísicas (verdad, falsedad, esencia...); ideas matemáticas (números, figuras); ideas éticas (virtud, orden, paz). 3. La historia. Las dos ciudades es una obra de San Agustín en la que por primera vez se lleva a cabo una filosofía de la historia. A partir de 410 -toma de Roma por Alarico- los paganos acusan al cristianismo de ser el responsable de la ruina del imperio: se retiran de los asuntos públicos y son pacifistas potenciales. Los mismos cristianos se sienten abrumados: si Roma se hundía ¿arrastraría consigo a la Iglesia? San Agustín toma partido e infunde ánimos. Entre 413 y 426 escribe una obra que explica el sentido de la historia, desde la creación del mundo al Juicio Final. Historia lineal y no circular (contra la concepción griega y estoica). San Agustín divide la historia en seis edades, correspondientes a los seis días bíblicos de la creación del mundo. La tesis es que desde la venida de Cristo se vive en la última edad, pero que la duración de ésta sólo Dios la conoce. No hay por qué pensar que se acerca el fin del mundo. El Imperio romano no es nada definitivo: su fin no significa ni el fin de la Iglesia ni el fin del mundo. Roma se tambalea no por culpa de los cristianos sino por las miserias del paganismo. La caída de Roma es un episodio más de la lucha que mantienen en la tierra las dos ciudades: la ciudad de celestial y la ciudad terrena.

II. San Anselmo(1033-1109) 1. Relación entre fe y razón. Dos son las fuentes de conocimientos que disponen los hombres: la fe y la razón. Se trata de dos fuentes distintas e inconfundibles, aunque la fe precede a la razón y no al revés.

2. El argumento ontológico o de la demostración a priori de la existencia de Dios. Es a priori porque no parte de ningún hecho de la experiencia. Estructura del argumento: a. Enunciado del problema: parece que Dios no existe porque el insensato ha dicho en su corazón: no hay Dios. b. Punto de partida de la argumentación: el insensato entiende que existe algo por encima de lo cual no se puede pensar nada mayor. c. Primer paso: el insensato o ateo debe aceptar que lo que entiende existe en el entendimiento. d. Segundo paso: pero el máximo pensable no sólo existe en la mente, sino también en la realidad. Esto es lógico por la siguiente razón: si sólo existiera en la mente lo máximo pensable sería un concepto contradictorio o impensable, cosa falsa. Es contradictorio porque lo máximo pensable mental quedaría superado por otro máximo pensable que existiera además en la realidad. e. Conclusión: luego existe sin duda, en el entendimiento y en la realidad, algo mayor que lo cual nada puede ser pensado. El argumento anselmiano fue criticado por Gaunilón al afirmar que la existencia mental no es condición suficiente de la existencia real y efectiva. Posteriormente fue rechazado por Santo Tomás, Locke y Kant. Por el contrario, Descartes, Leibniz y Hegel lo han incorporado en sus teorías filosóficas.

III. Santo Tomás de Aquino (1225-1273). A través de los árabes se despertó en Occidente la curiosidad por el aristotelismo. En el s. XII se traducen directamente del griego al latín las obras de Aristóteles y también las obras y comentarios de los filósofos árabes. En el s. XIII, Aristóteles se pone de moda y abundan sus traducciones y comentarios. Tomás de Aquino intentó asimilarlo y construir un sistema que armonizara cristianismo y aristotelismo. Sus obras más importantes son Suma contra los gentiles y Suma teológica (inacabada). 1. Relación entre razón y fe. La razón natural se debe poner al «servicio de la fe». La filosofía es la sierva de la teología. 2. Adaptación del aristotelismo al cristianismo. Tomás de Aquino adopta los principios del aristotelismo: las teorías de la substancia y accidentes, de la materia y la forma, de la potencia y el acto, de las cuatro causas... Pero no acepta el aristotelismo en su integridad porque contiene elementos anticristianos como la afirmación de la eternidad del mundo o la no inmortalidad del alma. 3. Las cinco vías de Santo Tomás o pruebas a posteriori de la existencia de Dios. Siguiendo a Aristóteles, Tomás de Aquino piensa que todo conocimiento humano comienza por los sentidos. Por ello, la demostración de la existencia de Dios sólo puede hacerse a partir de las criaturas ("de abajo arriba"). Su demostración es a posteriori. Además, es necesario hacer esta demostración, ya que la existencia de Dios no es una verdad de evidencia inmediata -para el ser humano- como pretendía Anselmo de Canterbury en su famoso "argumento ontológico", una demostración a priori . Tomás de Aquino acepta la famosa prueba aristotélica sobre la existencia de un "motor inmóvil" del Universo, añadiendo otras cuatro. Propone, así, cinco "vías" que poseen un idéntico esquema y que sólo difieren por su punto de partida. El punto de llegada es siempre el mismo -Dios-, pero considerado de un modo diferente (como "motor inmóvil", como ser "Infinitamente perfecto", etc.) ESQUEMA DE LAS VÍAS PUNTO DE PARTIDA: Un hecho de experiencia (interpretado metafísicamente). Por ejemplo, el movimiento en el mundo. RECORRIDO: 1. Todo lo que sucede tiene necesariamente una causa. Se utiliza aquí uno de los principios filosóficos más utilizados y discutidos más tarde, el principio de causalidad: «Todo lo que se mueve, es movido por otro» (Aristóteles) 2. Tiene que haber una primera causa. No es posible, en efecto, recurrir a una serie infinita de causas subordinadas entre sí, de tal manera que cada una no haga sino transmitir, por ejemplo, el movimiento. Tal serie no explicaría el movimiento, ya que sólo constaría de transmisores o "intermediarios". Debe haber, por tanto, una causa primera del movimiento. Y esa causa debe estar, evidentemente, fuera de la serie causal, es decir, no ser a su vez causado (porque, entonces, ya no sería la causa "primera") y ser inmóvil (puesto que si se moviera, sería movida por otro). TÉRMINO: Esa causa primera es Dios. Luego Dios existe. Y Tomás presupone que la causa primera es el Dios de la revelación cristiana. 4. El ser humano. En general Tomás adopta la concepción aristotélica del ser humano pero introduciendo importantes modificaciones para ponerla de acuerdo con la doctrina católica como por ejemplo que el alma puede subsistir separada del cuerpo.

IV. Guillermo de Ockham (1295-1349). La crisis de la escolástica. Representa un importantísimo giro del pensamiento escolástico, que es casi una disolución del mismo. La escolástica habla intentado a lo largo de muchos siglos encontrar una síntesis entre la fe cristiana y la filosofía griega; el resultado fueron las grandes construcciones de Tomás de Aquino y Buenaventura. Pero los escolásticos del siglo XIV— con Ockham a la cabeza—desconfían de tales síntesis, y sin caer en el averroísmo, realizan una radical separación razón- fe, filosofía- teología. Por eso, Ockham ya no es un pensador sistemático, sino ante todo crítico. Y su critica conducirá a la independización de la filosofía, que queda libre para abordar otros temas, en primer lugar el problema de

la Naturaleza. No es de extrañar, pues, que gracias a Ockham la ciencia cobre nuevos impulsos en el siglo XIV y que ya se anuncie lo que será la filosofía renacentista. Los principios fundamentales. Son hasta cierto punto una «novedad» en la historia de la filosofía.. Y constituyen la bases de lo que se llamó «vía moderna»: 1. Principio de «economía». Se trata de un principio metodológico llamado también navaja de Ockham que permite simplificar al máximo las explicaciones eliminando todos los entes superfluos. 2. Todo lo que existe es singular. Toda cosa que existe fuera del alma es realmente singular y una en número. Es decir, no existen en el mundo naturalezas o esencias universales, comunes a varios individuos. 3. Prioridad de la experiencia, o “conocimiento intuitivo” Lo singular sólo puede ser conocido por la experiencia o conocimiento intuitivo, conocimiento directo e inmediato de lo singular, que permite saber si la cosa existe o no. 4. Nominalismo. Ockham niega que haya un universal objetivo. No hay esencias o naturalezas universales que sean comunes a múltiples individuos. 5. Voluntarismo. El Dios de Ockham se caracteriza por la omnipotencia, de acuerdo con el primer artículo del Credo católico: Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso. Nada limita la voluntad omnipotente de Dios: no hay Ideas divinas que limiten y encaucen ese poder. 6. Crítica a la metafísica tradicional. Abandona los conceptos de sustancia, causa, esencia- existencia. Anula las pruebas de la existencia de Dios, de la inmortalidad del alma.. 7. Doctrina política. A Ockham le interesaba, ante todo, establecer una neta separación entre la Iglesia y el Estado y promover la reforma de la Iglesia en la línea defendida por los franciscanos. Sólo reconoce un poder moderado del Papa en el terreno exclusivamente espiritual, y defiende ya una concepción «laica» de la sociedad: La doctrina política de Ockham busca, pues, separar lo espiritual de lo temporal—del mismo modo que separó la fe de la filosofía—, con una intención clara: no tanto defender los intereses del emperador, como garantizar la espiritualidad de la comunidad cristiana. 8. Su crítica a la filosofía de Aristóteles, que deja de ser considerado como autoridad intocable La critica a Aristóteles incluye también la crítica de la física aristotélica y, por tanto el comienzo de la renovación científica que abrirá el camino a la ciencia renacentista La aportación de Ockham a la ciencia es muy notable.

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