Declaracion de Tokio y Comparaciones de Declaracion de Ginebra y El Juramento Hipocratico , Diapositivas de Ética Medica. Universidad Libre de Colombia
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Declaracion de Tokio y Comparaciones de Declaracion de Ginebra y El Juramento Hipocratico , Diapositivas de Ética Medica. Universidad Libre de Colombia

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WIKIPEDIA La Declaración de Tokio fue adoptada en octubre de 1975 durante la Asamblea General número 29 de la Asociación Médica Mundial (WMA), y posteriormente actualizada editorialmente por la misma Asociación en Francia (mayo del 2005 y 2006). La declaración de Tokio señala que la tortura es "contraria a las leyes de la humanidad" y antitética a la misión superior del médico, que es "aliviar y socorrer el dolor de las personas humanas“. Los médicos deben rechazar participar, perdonar, o permitir la tortura, la degradación, o el tratamiento cruel de presos o detenidos. Según la política de la Asociación, si un prisionero rechaza comer no debe ser nutrido artificialmente contra su voluntad.

AMM Los médicos sirven a sus pacientes durante toda su vida para sanarlos, aliviar el sufrimiento o confortarlos, actuando en el respeto de los intereses del paciente. Esta responsabilidad está vigente siempre que el médico utilice su conocimiento en su interacción con el paciente. Todo fue creado por los abusos de la medicina en los campos de concentración y las actividades de eutanasia en la Alemania Nazi. Aunque la magnitud de lo ocurrido durante la Segunda Guerra mundial sea extrema, el mal uso del conocimiento médico sigue existiendo hoy en día en gran parte del mundo. Existe una distinción clara entre la medicina para el beneficio de la persona y el abuso de la medicina. Sin embargo, los médicos pueden encontrarse en situaciones de difícil gestión donde el Estado utiliza o tolera la tortura u otros tratos degradantes y para ello solicita o fuerza la colaboración de estos médicos en la atención a las víctimas. Los médicos tienen la obligación de diagnosticar y tratar a las víctimas de tortura. Por otro lado, tienen la prohibición ética de realizar cualquier estudio o facilitar información o tratamiento que pueda llevar a una perpetuación de la tortura. Por tanto, estas acciones implican la participación del médico en la tortura, lo cual no solo no es ético, si no que también promueve la aceptación de estos procedimientos, destruyendo la confianza de los pacientes en la medicina.

Adoptada por la 29ª Asamblea Médica Mundial, Tokio, Japón, octubre 1975 y revisada en su redacción por la 170ª Sesión del Consejo, Divonne-les-Bains, Francia, mayo 2005 por la 173ª Sesión del Consejo, Divonne-les-Bains, Francia, mayo 2006 y revisada por la 67ª Asamblea General de la AMM, Taipei, Taiwán, octubre 2016

1. El médico no deberá favorecer, aceptar o participar en la práctica de la tortura o de otros procedimientos crueles, inhumanos o degradantes, cualquier sea el delito atribuido a la víctima, sea ella sospechosa, acusada o culpable, y cualquiera sean sus creencias o motivos y en toda situación, incluido el conflicto armado o la lucha civil. 2. El médico no proporcionará ningún lugar, instrumento, substancia o conocimiento para facilitar la práctica de la tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, o para disminuir la capacidad de resistencia de la víctima a soportar dicho trato. 3. Cuando el médico preste asistencia médica a detenidos o prisioneros que son o podrían ser interrogados más adelante, debe ser muy cuidadoso para asegurar la confidencialidad de toda información médica personal. El médico debe informar a las autoridades correspondientes toda violación de la Convención de Ginebra. 4. Como se estipula en la Resolución de la AMM sobre la Responsabilidad de los Médicos en la Documentación y la Denuncia de Casos de Tortura o Trato Cruel, Inhumano o Degradante y como una excepción a la confidencialidad profesional, el médico tiene la obligación ética de informar los maltratos, cuando sea posible con el consentimiento de la persona, pero en ciertas circunstancias cuando la víctima no puede expresarse libremente, sin consentimiento explícito. 5. El médico no utilizará o permitirá que se use, en lo posible, conocimientos o experiencia médicos o información de salud específica de las personas con el fin de facilitar o ayudar de otra manera el interrogatorio, ya sea legal o ilegal, de dichas personas

6. El médico no deberá estar presente durante ningún procedimiento que implique el uso o amenaza de tortura, o de cualquiera otra forma de trato cruel, inhumano o degradante. 7. El médico debe gozar de una completa independencia clínica para decidir el tipo de atención médica para la persona bajo su responsabilidad. El papel fundamental del médico es aliviar el sufrimiento del ser humano, sin que ningún motivo, personal, colectivo o político, lo aleje de este noble objetivo. 8. En el caso de un prisionero que rechace alimentos y a quien el médico considera capaz de comprender racional y sanamente las consecuencias de dicho rechazo voluntario de alimentación, no deberá ser alimentado artificialmente, como se estipula en la Declaración de Malta de la AMM sobre las Personas en Huelgas de Hambre. La decisión sobre la capacidad racional del prisionero debe ser confirmada al menos por otro médico ajeno al caso. El médico deberá explicar al prisionero las consecuencias de su rechazo a alimentarse. 9. Recordando la Declaración de Hamburgo de la AMM sobre el Apoyo a los Médicos que se Niegan a Participar o a Tolerar la Tortura u Otras Formas de Trato Cruel, Inhumano o Degradante, la Asociación Médica Mundial respalda e insta a la comunidad internacional, asociaciones médicas nacionales y colegas médicos a apoyar al médico y a su familia frente a amenazas o represalias recibidas por haberse negado a aceptar el uso de la tortura y otras formas de trato cruel, inhumano o degradante. 10. La Asociación Médica Mundial pide a las asociaciones médicas nacionales que insten a los médicos a continuar su formación profesional y educación sobre derechos humanos.https://www.wma.net/es/que-hacemos/etica-medica/declaration-de-tokyo/

Los médicos y la tortura: un problema complejo También lo ha sido su participación en el encubrimiento de estos crímenes a través de certificaciones de buen estado de salud al momento de ser los detenidos puestos a disposición de los tribunales militares. A este médico torturador se le ha calificado de psicópata, animal o bestia, negándole con ello -sin quererlo- su condición humana que lo obliga a asumir la responsabilidad de sus actos. El trabajo de denuncia y esclarecimiento que han desarrollado los organismos de Derechos Humanos ha permitido establecer y hacer conciencia de que se trata de un funcionario del régimen, de un individuo normal, instrumentalizado, destinado al ejercicio de torturar, maltratar o asesinar y que, por lo tanto, sus actos son susceptibles de ser juzgados por sus pares y por la sociedad en su conjunto. Las razones para que los profesionales de la salud participen de la tortura, en gran medida, sólo pueden ser objeto de especulaciones. Esto se produce porque aquellos implicados sometidos a proceso, lejos de declarar sus motivaciones para hacerlo, se limitan a negar las acusaciones. Sin embargo, este ejercicio especulativo nos permite agrupar las motivaciones en 4 grupos diferentes:Edición digital del Centro Documental Blest el

07feb02

El miedo a las consecuencias de negarse o por considerar que la oposición abierta a los abusos es imposible, por el motivo que sea. Los médicos bajo

disciplina militar pueden pensar que se encuentran bajo una presión inevitable.

La identificación plena con la causa de los torturadores y la creencia de que está justificado tomar medidas ante lo que se consideran serias

amenazas contra la seguridad. Es el concepto de "enemigo interno", piedra angular de la Doctrina de Seguridad Nacional.

La definición de la función del médico como esencialmente burocrática, separando las acciones o técnicas realizadas en buena forma de las

implicaciones éticas que estas tienen.

Una comprensión inadecuada de la ética profesional, por ejemplo, al considerar que el papel del profesional es participar en el proceso de

interrogatorio para minimizar el sufrimiento resultante de la tortura o malos tratos.

Ejemplos 1. Dudas sobre el papel de los médicos en casos de malos tratos

policiales--- 08/02/2015 12:39 El Publico 2. Médicos "fueron cómplices de abusos y torturas" en prisiones de

EE.UU.—Redacción BBC Mundo-4 noviembre 2013 3. La participación de profesionales médicos en la tortura y en el

maltrato en Israel--2011 · 11 · 10 • Uruknet/Comité Público contra la Tortura en Israel (PCATI) y Médicos por los Derechos Humanos - Isra / Rebelión (Traducido para Rebelión por Loles Oliván)

4. Así torturaban los médicos tras el 11-S--El Mundo---12 Jun 2015 - 2:29 PM---Manuel Ansede / El País

La descripción de la apariencia y de las actividades de la persona que se presume es un doctor, es comparada con la descripción del contexto en el que actuó, es decir, la supuesta función del doctor.

El rol del doctor puede ser: - Evaluar la salud de los prisioneros, esto es, si es apto para la tortura en general y para formas específicas en particular. - Tratar lesiones de tortura y así reponer al prisionero. - Tratar contusiones con el fin de prevenir la formación de marcas visibles, o tratar lesiones y enfermedades para evitar que las víctimas sean transferidas a hospitales públicos, esto es, encubrir las actividades de tortura. - Proporcionar los primeros auxilios en caso de accidentes, es decir, prevenir muertes. - Hacer un seguimiento de los procedimientos de tortura, especialmente con el propósito de evitar accidentes, muertes y lesiones que puedan utilizarse como evidencia de aplicación de tortura.

El papel concreto de un supuesto doctor en un centro de tortura es clasificado de acuerdo con estos ítemes y comprado con la descripción de la conducta del médico, las actitudes, el uso de términos técnicos, el contenido de las preguntas, las técnicas de examen, el uso de instrumentos y cualquier tratamiento realizado, por ejemplo, inyecciones intravenosas o infusiones, sutura de heridas, o recetas médicas. A la luz de estos antecedentes, y desde el punto de vista profesional, se analiza la racionalidad de las actividades del supuesto doctor. Sin son racionales, es posible o factible que la persona sea efectivamente un doctor o que al menos tenga algún entrenamiento. La evaluación de la autenticidad el médico es una evaluación global basada en datos existentes. La mayoría de los aspectos individuales del rol del médico son sencillos y pueden efectuarlo personas que hayan asistido a un simple curso de primeros auxilios. Mientras más crítica es la situación durante la detención, mayores son las habilidades profesionales que se le exigen a la persona que está administrando el tratamiento. Por lo tanto, la mejor prueba de que la identidad de la persona corresponde a la de un doctor, en tales circunstancias, son las conductas racionales.

Ejemplo: Un hombre de 32 años afirmó que durante algunos años previos a su arresto, había sufrido de mediana hipertensión y ocasionalmente ataques de hiperventilación. Los síntomas descritos eran falta de aire, una sensación de aceleración del ritmo cardíaco y sensación de hormigueo alrededor de la boca. Dio la siguiente descripción de las primeras 24 horas de su arresto: - Muy poco después de haber llegado al centro de interrogatorios, le pusieron una

cuerda alrededor del cuello y se la apretaron levemente. Esto provocó una sensación de falta de aire, palpitaciones y una pronunciada ansiedad. Se le tomó el pulso y la presión. Se le permitió un corto descanso.

Durante las próximas 24 horas fue interrogado en varias ocasiones y mal tratado, entre otras cosas, con métodos de asfixia con una bolsa plástica. El presunto doctor se hallaba presente durante todos los interrogatorios en los que se aplicó sistemáticamente la tortura. Este presunto doctor asesoraba a los torturadores, y por ejemplo, les prohibió usar electricidad. En algún momento, cuando estuvo a punto de quedar inconsciente, fue nuevamente examinado por el ¨doctor¨. Encontró que la presión le había aumentado levemente y le administró algunas píldoras. Después de unas 24 horas de interrogatorio, sólo interrumpidas por cortos períodos de descanso en una pequeña celda, decidió tratar de poner fin y que lo llevaran a un hospital para hacerle un tratamiento. En la celda encontró una lámpara de globo y una ampolleta. Se efectuó numerosos cortes en el abdomen y en ambas muñecas –primero con los pedazos de la ampolleta rota–, pero como esos cortes no lo hacían sangrar demasiado, continuó con los pedazos de globo. El doctor se negó a transferir al prisionero a un hospital y él mismo le curó las heridas.

Se estimó que el relato era válido. La apariencia y ubicación de las heridas eran completamente coincidentes con el testimonio entregado. Las actitudes y la conducta del ¨doctor¨ lo describían como profesional. Desempeñó casi todas las siguientes funciones:   (i) La evaluación de las condiciones de salud en general y de la

disposición frente a procedimientos  específicos en particular, ej., descargas eléctricas.

(ii) Restauración de las condiciones físicas después de las sesiones de tortura (administración de píldoras).

(iii) Prevención del tratamiento en un hospital público de estas peculiares heridas, esto es, intentar el encubrimiento.

(iv) Seguimiento del proceso de tortura, en parte para asegurarse que se cumpliera con las restricciones impuestas y en parte para dar un tratamiento en caso de una situación crítica.

Desde un punto de vista profesional, el rol del ¨doctor¨ fue racional en todos los aspectos. Las exigencias en cuanto a su habilidad profesional fueron fuertes (suturar) y prescribió un tratamiento médico. Se debe asumir por lo tanto, que efectivamente se trataba de un médico.

• Sólo muy rara vez un examen clínico a un sobreviviente de la tortura revela cicatrices o marcas características relativas a la misma, entre otras cosas, debido a que los exámenes se llevan a cabo mucho tiempo después de la aplicación de tortura.

• En la mayoría de los casos, la evaluación médica de un testimonio se basa en la información entregada por el examinado, preferentemente complementada, entre otras fuentes, con información sobre la situación del país, la provincia y la fuerza policial en cuestión.

• Por tanto, es importante que la entrevista sea extremadamente completa y que los datos se analicen meticulosamente. Los examinadores deben estar familiarizados con la tortura y sus efectos en la salud. La evaluación de la validez de un testimonio debe tomar en consideración una serie de factores, tales como las dificultades de concentración del examinado y la pérdida de matices lingüísticos cuando se recurre a un intérprete.

http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409- 00151995000200005

DIFERENCIA Y SIMILITUDES ENTRE GINEBRA Y HIPOCRATES 1. PROMETO SOLEMNEMENTE consagrar mi vida al servicio de la humanidad: Está primer oración de la

declaración es comparable con la primera frase del Juramento que expresa: “Juro por Apolo, el médico, por Higea y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas a cuyo testimonio apelo, que yo, con todas mis fuerzas y con pleno conocimiento, cumpliré enteramente mi juramento…”----Es notable ya desde la primera palabra que la Declaración deja de ser un juramento para pasar a ser una promesa. Aunque parezca menor, implica un cambio fundamental ya que, ahora el médico es libre y pone en juego su honor. En segundo lugar es en el comienzo del juramento donde se expresa el carácter religioso desde donde se fundó. La declaración le saca su contenido religioso para que pueda ser de agrado universal.

2. OTORGAR a mis maestros el respeto y gratitud que merecen: Este concepto es similar al que expresa Hipócrates: “…respetaré a mi Maestro en este arte como a mis progenitores, que partiré con él el sustento y que le daré todo aquello de que tuviese necesidad; que consideraré a sus descendientes como a mis hermanos corporales y que a mi vez les enseñaré sin compensación y sin condiciones este arte; que dejaré participar en las doctrinas e instrucciones de toda disciplina en primer lugar a mis hijos, luego a los hijos de mi Maestro y luego a aquellos que con escrituras y juramentos se declaren míos y a ninguno más fuera de éstos...” También el la declaración dice “CONSIDERAR como hermanos y hermanas a mis colegas”, de lo cual habla Hipócrates al expresar la hermandad necesaria entre los hijos de mis maestros. En aquella época la medicina era un círculo cerrado, sólo podían dedicarse a esta profesión los familiares de los médicos.

3. VELAR ante todo por la salud de mi paciente: Está idea también era ya expuesta en la época de Hipócrates“…Por lo que respecta a la curación de los enfermos, ordenaré la dieta según mi mejor juicio y mantendré alejado de ellos todo daño y todo inconveniente…”. Ya desde tiempos muy lejanos se puede apreciar que lo vida humana siempre se consideró inviolable. El concepto de Primum non noccere (lo primero es no hacer daño) sigue presente hasta nuestros días como el principio más importante en la bioética. 4. GUARDAR Y RESPETAR los secretos confiados a mí, incluso después del fallecimiento del paciente: esté aspecto también es tratado por Hipócrates pero con estas palabras: “Todo lo que habré visto u oído durante la cura o fuera de ella en la vida común, lo callaré y lo conservaré siempre como secreto, si no me es permitido decirlo.” La gente tiene que confiar en los médicos y su única tarea es hacer el bien al paciente. 5. VELAR con el máximo respeto por la vida humana desde su comienzo, incluso bajo amenaza, y no emplear mis conocimientos médicos para contravenir las leyes humanas: Por supuesto que el Juramento Hipocrático presenta en su texto la necesidad de está principio: “No me dejaré inducir por las súplicas de nadie, sea quién fuere, a propinar un veneno o a dar mi consejo en semejante contingencia. No introduciré a ninguna mujer una prótesis en la vagina para impedir la concepción o el desarrollo del niño.” Como se aclaró antes la vida humana siempre estuvo ante todo lo demás y el médico no puede determinar la vida o la muerte de una persona sino que simplemente su tarea es sanar, es decir hacer el bien

6. EJERCER mi profesión a conciencia y dignamente: Según aclara el juramento: “…cuando entre en una casa, entraré solamente para el bien de los enfermos y me abstendré de toda acción injusta y no me mancharé por voluptuosidad con contactos de mujeres o de hombres, de libertos o de esclavos,” y “…no haré uso del bisturí ni aún con los que sufren el mal de piedra: dejaré esa práctica a los que la realizan.” Si bien estas ideas son bastante diferentes entre sí, si se presta más atención, se observa que se relacionan al remarcar la importancia, en el primer caso de la dignidad y en el segundo de la conciencia, ambas esenciales para un médico. Hoy en día a nadie se le ocurriría pensar que un profesional de la salud pueda realizar atrocidades semejantes a las descriptas en la primera cita, pero sin embargo en la época Hipocrática, destacar este concepto era fundamental debido a que este accionar era frecuente en la sociedad Griega. 7. HAGO ESTAS PROMESAS solemne y libremente, bajo mi palabra de honor: Ambas frases finales hacen referencia a el cumplimiento del lo anteriormente dicho. El juramento Hipocrático expresa: “Si mantengo perfecta e intacta fe a este juramento, que me sea concedida una vida afortunada y la futura felicidad en el ejercicio del arte, de modo que mi fama sea alabada en todos los tiempos; pero si faltara al juramento o hubiere jurado en falso, que ocurra lo contrario.” Se puede apreciar bien en está última frase la diferencia entre la promesa y el Juramento. Claramente Hipócrates pone énfasis en el carácter obligatorio y normativo de todo lo antedicho. En cambio la declaración de Ginebra al ser una promesa, simplemente se cree en la palabra del nuevo médico, poniendo su honor en juego.

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