definicion ECONOMIA MERCADO , Otro de Ciencias Sociales. Universidad Academia de Humanismo Cristiano
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yasna-melissa-cm12 de septiembre de 2017

definicion ECONOMIA MERCADO , Otro de Ciencias Sociales. Universidad Academia de Humanismo Cristiano

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MERCADO

Desde el momento en que un grupo humano alcanza un excedente en su producción siente la necesidad de cambiarlo por otros bienes de los que carece. Con la primera permuta o cambio, antes de que se inventara el dinero, surgió en tiempos prehistóricos el comercio y con él la exigencia de disponer de un lugar neutral en el que, sin temor a la rapiña y al ataque cruento, pudiesen intercambiarse bienes entre grupos o tribus. Nació así el mercado, como uno de los primeros y más antiguos frutos de la creatividad humana.

Conceptos. En lenguaje corriente se da el nombre de mercado al lugar en que se realizan transacciones de mercancías y servicios entre compradores y vendedores. La denominación corresponde, en este sentido tanto a la plaza o recinto feriado de un pueblo o ciudad donde se venden productos agrícolas, ganaderos, artesanales o industriales, como a los centros internacionales a los que se dirigen las personas o entidades interesadas en la contratación de bienes o servicios, en los que se encuentran las mercancías o las organizaciones capaces de prestar los servicios que se desean.

En términos económicos, el mercado consiste en un conjunto de actos de compra y venta de bienes económicos (mercancías y servicios), ubicados en el tiempo y en un área geográfica determinada, mediante mecanismos que determinan el precio de cada uno de los bienes. La actuación de esos mecanismos, su mayor o menor grado de automatismo y el modo en que se obtiene el precio están en función de las peculiaridades de cada mercado y de sus elementos componentes.

Criterios de clasificación: Para la clasificación de los distintos tipos de mercado se tienen en cuenta sus relaciones externas, su estructura interna, las características del bien económico, el número de compradores y vendedores y las posibilidades de entrada en el mercado de que se trate.

En lo que respecta a las relaciones externas del mercado con los distintos factores de su entorno, son de señalar especialmente los condicionamientos a que pueden someterlo las autoridades políticas. Si no existen condicionamientos de ningún tipo (lo que ocurre en los regímenes liberales o capitalistas puros), el mercado se denomina autónomo y el precio de los bienes es determinado automáticamente por los mecanismos internos del propio mercado. Por el contrario, si intervienen condicionamientos políticos (como sucede en los regímenes comunistas y frecuentemente en los de economía mixta), el mercado se califica de intervenido o regulado, y la determinación de los precios no se produce por el libre juego de la oferta y la demanda.

En lo referente a su estructura interna, el mercado se denomina transparente si compradores y vendedores pueden ponerse en contacto fácilmente unos con otros, de tal modo que todos conozcan las ofertas y demandas de los demás para seleccionar la más adecuada a sus respectivas conveniencias. Al mercado que carece de esta cualidad se le

denomina opaco. Este mercado resulta fragmentado en ofertas y demandas contrapuestas, que suelen originar la coexistencia de diferentes precios para la misma mercancía o servicio.

De acuerdo con las características del bien económico, si la mercancía es homogénea en su funcionalidad, tamaño, presentación, etc, el mercado donde se opera con ella se considera perfecto (por ejemplo, un mercado de trigo en el que todos los ofertantes cultivasen la misma variedad y el precio del transporte hasta el lugar de adquisición fuese idéntico). Por el contrario, si la mercancía no es homogénea (por ejemplo, el mercado de automóviles, en el que las distintas marcas ofrecen alguna característica diferente), el mercado se califica de imperfecto y se produce en él una diferenciación de precios.

Según sea mayor o menor la concurrencia de compradores y vendedores, pueden observase nueve formas típicas de mercado: (1) libre concurrencia o competencia perfecta, en la que tanto oferentes como demandantes están presentes en el mercado en gran número; (2) oligopolio de demanda, en el que son muchos los oferentes y pocos los demandantes; (3) monopolio de demanda, en el que a muchos oferentes se enfrenta un solo demandante; (4) oligopolio de oferta, en el que frente a pocos oferentes existen numerosos demandantes; (5) oligopolio bilateral, caracterizado porque tanto en la demanda como en la oferta actúan escasos agentes económicos; (6) monopolio limitado de demanda, en el que a un único demandante se enfrentan unos pocos oferentes; (7) monopolio de oferta, en el que muchos demandantes se encuentran frente a un único oferente; (8) monopolio limitado de oferta, en el que pocos demandantes se enfrentan a un único oferente; y (9) monopolio bilateral, en el que se enfrentan un único demandante y un único oferente.

Las posibilidades de entrar en un mercado determinado deben considerarse principalmente desde el punto de vista de la oferta. Las barreras que deben franquearse para actuar en un sector concreto de la producción consisten en las ventajas que los vendedores ya establecidos tienen sobre los que desean incorporarse al mismo. Generalmente, una barrera se mide por la amplitud con los vendedores establecidos pueden elevar persistentemente sus precios de venta sobre los costos medios mínimos sin atraer nuevos vendedores. Las barreras pueden existir porque los costos para los vendedores establecidos sean menores que para los nuevos posibles vendedores, o porque puedan pedir precios más altos por sus productos que los similares de los nuevos vendedores. De acuerdo con las características de estas barreras pueden distinguirse tres situaciones: (1) entrada bloqueada, que permite a los vendedores establecidos fijar, si lo desean, precios monopolísticos, sin atraer nuevos vendedores; (2) entrada difícil, que permite a los vendedores establecidos elevar los precios sobre los costos medios mínimos sin atraer nuevos vendedores, pero sin llegar a precios de monopolio, en cuyo caso si se incorporarían éstos; (3) entrada fácil, que no permite establecer precios por encima de los costos medios mínimos sin atraer nuevos vendedores.

Determinación del precio de mercado. Frente a la tendencia natural de todo vendedor a obtener el máximo beneficio en su negocio y a la del comprador de conseguir al menor costo las mercancías que le interesan, las distintas situaciones o tipo de mercado imponen sus leyes naturales. Pueden considerarse a este efecto los casos de la competencia atomística perfecta e imperfecta, el monopolio y el oligopolio.

Competencia atomística perfecta. En la competencia atomística perfecta (gran número de compradores y vendedores y productos homogéneos) no existen barreras para entrar en el sector de que se trate. En esta situación, ningún vendedor individual puede influir en el precio del mercado y tiene que aceptar el precio impersonalmente fijado por el suministro total del bien o producto ofrecido por todos los vendedores y la demanda total para el producto por todos los compradores. El precio de equilibrio que se alcanza, apenas superior al costo medio mínimo de producción, es al que se refería el británico Adam Smith cuando afirmó que los precios se determinan por la mano invisible del mercado. Este tipo de mercado está definido por las tres condiciones siguientes: (1) la producción de la industria es la máxima posible al precio de venta mínimo posible; (2) toda la producción se obtiene a los costos medios mínimos posibles, dado que la competencia fuerza a bajar los costos; y (3) la naturaleza de este mercado impide la acumulación de beneficios excesivos por parte de los vendedores.

Competencia atomística imperfecta. En la competencia atomística imperfecta (gran número de vendedores y compradores y productos diferenciados), la situación es más compleja. Las principales diferencias con la competencia atomística perfecta son:

1. Los vendedores individuales, debido a la diferenciación de sus productos, pueden elevar o bajar ligeramente sus precios individuales de venta; no pueden hacerlo, sin embargo, en demasía, porque continúan fuertemente sujetos a las fuerzas impersonales del mercado, que operan a través del nivel general de precios. 2. La rivalidad entre los vendedores implica costos de promoción de ventas, así como costos en la alteración de los productos para atraer la atención de los compradores. Se trata de un juego de competición en el que todos participan pero pocos ganan y en el que el precio de equilibrio a largo plazo reflejará los costos adicionales de publicidad y promoción generados. 3. Dado que no todos los vendedores tendrán éxito en sus políticas de producción y promoción de ventas, algunos recibirán beneficios que sobrepasarán el nivel normal sobre sus inversiones; evidentemente, estos beneficios procederán de su éxito en conseguir un número superior de compradores. Este tipo de mercado, al igual que el de competencia pura, puede experimentar lo que se denomina competencia destructiva, que resulta no sólo del fracaso generalizado por exceso o por defecto de la capacidad productiva, sino también de la entrada en la industria de demasiadas nuevas firmas a pesar del peligro de pérdidas.

Monopolios: en el monopolio, el único suministrador de un producto determinado puede fijar cualquier precio para sus mercancías, siempre

que acepte el nivel de ventas que resulte del precio fijado. Como el mercado demandará generalmente menos cantidad cuanto más alto sea el precio, el monopolista fijará probablemente el precio que le produzca el mayor beneficio, teniendo en cuenta la relación de costos a producción. Al reducir la producción, el monopolista puede elevar el precio de venta de modo significativo, opción que no existe en la competencia atomística. Si el monopolista no teme la entrada de ningún competidor, venderá posiblemente al precio que maximice los beneficios para la industria que monopoliza. Por el contrario, si la entrada en el mercado es simplemente difícil, puede optar por fijar un precio lo suficientemente bajo como para desanimar el ingreso de cualquier posible competidor, pero que le permita maximizar sus beneficios a largo plazo.

Oligopolios. En el oligopolio se combinan las características de los mercados del monopolio y de la competencia, dependiendo el predominio de una u otra estructura específica en el mercado. Los vendedores son pocos y cada vendedor suministra una cuota lo suficientemente grande al mercado para que cualquier cambio en su política de ventas afecte las cuotas de sus competidores y los induzca a reaccionar. Por ejemplo, si un vendedor A reduce su precio de venta por debajo del nivel general de precios que cargan todos los vendedores, ello le permitirá capturar un número significativo de clientes de sus rivales si éstos mantienen sus precios sin alteración. Por el contrario, si los vendedores rivales reaccionan reduciendo sus precios en una cuantía similar, de modo que ningún vendedor obtenga ventaja de sus rivales, el grupo reducirá probablemente el beneficio conjunto. También los rivales de A pueden reaccionar reduciendo los precios de venta por debajo del nivel en que los situó aquél, forzándolo de ese modo a una nueva reducción si no quiere ver perjudicada su cuota de mercado.

Otra posible estrategia se presenta si el vendedor A eleva su precio sobre el nivel del mercado, tendiendo así deliberadamente a ceder algunos de sus clientes a sus rivales, pero con la esperanza de conseguir un beneficio total mayor en relación con su posición anterior. Puede ocurrir que sus competidores reaccionen elevando sus precios en la misma cuantía que A, en cuyo caso el nivel general de precios de la industria se elevará, en perjuicio de los compradores, y los beneficios combinados del grupo aumentarán.

Como se deduce de lo anterior, cualquier vendedor integrado en un oligopolio determinará si alterar o no su precio u otra variable de la política de mercado a la luz de sus conjeturas sobre la reacción de sus rivales. Del mismo modo, éstos determinarán sus reacciones a la luz de las conjeturas sobre cuál será la respuesta del vendedor A a la actuación de ellos. Sin embargo, ese proceso de respuestas y contrarrespuestas no tiene por qué llevar necesariamente el nivel de precios del sector a igualar el costo medio mínimo, como sucede en la competencia perfecta. Pueden producirse diferentes niveles de equilibrio entre los precios del monopolio y los de la competencia perfecta, según sean las circunstancias; por ejemplo, es común que se establezca un “acuerdo entre caballeros” por el que el grupo fije su precio como si se tratase de un monopolio.

FORMAS TIPICAS DE MERCADOS Forma Oferentes Demandantes

Libre concurrencia o competencia perfecta. Monopolio bilateral. Monopolio de demanda. Monopolio de oferta Monopolio limitado de demanda. Monopolio limitado de oferta. Oligopolio bilateral. Oligopolio de demanda. Oligopolio de oferta.

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