DERECHO PUBLICO PROVINCIAL Y MUNICIPAL -EL MUNICIPIO, Apuntes de Derecho público. Instituto de Enseñanza Superior de Charata
jorge_prokopchuk
jorge_prokopchuk4 de noviembre de 2017

DERECHO PUBLICO PROVINCIAL Y MUNICIPAL -EL MUNICIPIO, Apuntes de Derecho público. Instituto de Enseñanza Superior de Charata

DOCX (308 KB)
50 pages
25Número de visitas
Descripción
DERECHO PUBLICO PROVINCIAL Y MUNICIPAL UNNE
20 Puntos
Puntos download necesarios para descargar
este documento
descarga el documento
Pre-visualización3 pages / 50

Esta solo es una pre-visualización

3 shown on 50 pages

descarga el documento

Esta solo es una pre-visualización

3 shown on 50 pages

descarga el documento

Esta solo es una pre-visualización

3 shown on 50 pages

descarga el documento

Esta solo es una pre-visualización

3 shown on 50 pages

descarga el documento

EL MUNICIPIO, EL DERECHO MUNICIPAL Y EL GOBIERNO MUNICIPAL

I. EL MUNICIPIO

1. Concepto. Diversas posiciones doctrinales al respectoMúltiples son los intentos por caracterizar esta institución. A continuación, pasaremos revista —a título ejemplificativo— a las propuestas más significativas.

A) Juristas clásicos a) Postura de Lisandro de la Torre

Sosteníael eminente tribuno rosarino —en su tesis doctoral— que se trata de “una organización completamente natural, que nace sin violencia dondequiera que exista una agrupación de individuos” *.

b) Criterios de Adolfo González Posada El notable discípulo de Francisco Giner de los Ríos encaró la conceptua- lización

del instituto bajo estudio desde tres ángulos diferentes, a saber: 1) sociológico; 2) político; 3) jurídico.

En la faz sociológica el gran jurista hispano caracterizaba al municipio desc ribiéndolo como “el núcleo social de vida humana total, determinado o definido naturalmente por las necesidades de la vecindad” 1.

Con un sentido político, el autor en análisis definía al instituto municipal como “un organismo con un sistema de funciones para los servicios, que. se concretan y especifican niás o menos intensa y distintamente, en una cstmcni ra: gobierno y administración municipales propios, desarrollados en un régimen jurídico y político más amplio: regional o nacional” 2.

Desde una óptica jurídica, Posada definía al municipio—legal y positivamente considerado— como “una expresión de valor estrictamente histórico, aplicada a un fenómeno que se ha producido en los diferentes países de manera distinta, planteándose y resolviéndose su problema de modo muy diverso” 3.

11927, p. 52.

2 González Posada, Adolfo, El régimen municipal..., cit., p. 53.

3 González Posada, Adolfo, El régimen municipal..., cit., p. 54.

c) Idea de Rafael fíielsa Este maestro del derecho administrativo nos suministra una caracterización que se acerca a la posición de típico cuño

administrativista, que tiene a los municipios como autárquicos. En tal sentido, nos dice que la institución muni cipal “es la unidad administrativa más simple y bien podría considerársele como la célula del Estado” 4.

d) Posición de Alcides Greca Siguiendo la línea administrativista, este pensador puntualiza que el municipio actúa en el organismo def país “como la

célula en el cuerpo humano. Su funcionamiento autónomo, individual, está subordinado a las leyes generales, permanentes, de un todo orgánico, a las que debe someterse a riesgo de desaparecer” 5.

e) Elaboración de Adriano Carmona Roma Enseña este jurista que por institución municipal debemos entender a “la organización político-administrativa de la

sociedad local” 6.

B) Municipalistas intermedios a) Ideación de Luis Leopoldo Boffi

Para este prestigioso facultativo y destacado cultor del quehacer municipal se debe entender por municipio a “la entidad social y política”, que representa “la unidad política natural del Estado, así como la familia es launidad biológica de la humanidad” 7.

b) Construcción de Néstor Amílcar Cipriano Indica este acreditado juiista y literato platense que “el municipio es el Estado del encuentro qué se percibe sin

complicaciones. Nos referimos —agrega— a un encuentro más determinado. En cierto modo, es el Estado con rostro, cerca- no, con perfiles que casi se tocan. El habitante lo advierte con más facilidad” 8 .

c) Razonamiento de Salvador Eduardo Bauza Nos decía este distinguido profesor y publicista—prematuramente desaparecido— que “el municipio no es sólo una

creación de la ley y puede ser considerado desde distintos ángulos. En primer término, el municipio es una sociedad natural; nace naturalmente de la convivencia de los hombres que crean las relaciones de vecindad, que constituyen el grado superior de las relaciones familiares. Se crea así un grupo sociológico denominado ‘municipio’ y el legislador lo reconoce y le da personería jurídica para actuar. Entonces tenemos el municipio legal que de esta manera viene a tener su personería a través de la ley, pero cuya existencia no nace de la ley; la ley reconoce su existencia natural. El municipio desde este punto de vista tiene su propia personalidad, tiene su entidad sociológica que se transforma, por imperio de la ley, en una persona jurídica, en una persona de derecho público” 9.

d) Visión de Tornas Diego Bernard En uno de sus múltiples trabajos sobre la especialidad, este prestigioso maestro nos propone que centremos “nuestra

atención en el municipio como poder del Estado, en tanto la institución con personería propia en la estructura orgánica de la Nación, estudiando su anatomía y su fisiología, condicionadas, en buena medida, por dichas estructuras superiores en que se inserta”

4’ UlKl.SA, Rafael, Principios de régimen municipal, Buenos Aires, 1940.

5(l fJitliCA, Alcidcs, Derecho y ciencia municipal, Santa Fe, 1943.

6' < ’akmc ina Rom ay, Adriano, “Ofensa y defensa de la Escuela sociológica del municipio", Re- \i\iti Je l,i I ni iilhiil Je Derecho de la Universidad de Zulia, Maracaibo, 1962, p. 58.

711 11< > 1 i i, 1 ,ui'. I. , "liiic-iiimmcipnlismo”. cu Curso de municipalismo. La Plata, 1972, p. 38.

8 CIPRIANO, Néstor A., “El municipio y la policía idiomática”, en Curso de municipalismo, La Plata, 1972, p. 51.

9 BAUZA, Salvador E., “Autonomía municipal", en Curso de municipalismo. La Plata, 1972, p. 64.

CAPÍTULO I

C) Publicistas modernos a) Versión de Daniel Hugo Martins Este sobresaliente profesor y tratadista uruguayo nos brinda su personal definición del municipio escribiendo que se

trata de la “institución político-ad- ministrativa-territorial, basada en la vecindad, organizada jurídicamente den- 1 1 ... I< 11 siado, ¡ >;ir ;i satisfacer las necesidades de vida de la comunidad local, en . . ...i,Iin.it ion con otros entes territoriales y servicios estatales” I2.

!>) l- tifoque de Antonio María Hernández (h) I in reciente obra, este destacado autor caracteriza al municipio diciendo <iu<- es “la sociedad organizada

políticamente, en una extensión territorial de- iiminiada, con necesarias relaciones de vecindad, sobre una base de capacidad económica, para satisfacer los gastos del gobierno propio y con personalidad jurídica pública estatal” 13.

La idea expuesta es reiteración literal de la contenida en el “Anteproyecto de Ley Orgánica Municipal” —art. I o—que el publicista bajo análisis produjo para el Estado de Córdoba en 1977 14.

Vale —además— señalar que la caracterización transcripta sigue en sus contenidos generales al art. 209 de la Carta constitucional de la República de ( j iba del año 1940.

c) Pensamiento de Dardo Rubén Difalco Este docente nos da su versión de la institución diciendo que “el municipio, municipalidad o comuna es, jurídicamente,

una persona de derecho público, constituida por una comunidad humana, asentada en un territorio determinado, que administra sus propios y peculiares intereses y que depende siempre, en mayor o menor grado, de una entidad pública superior” 15.

d) Nuestra posición\,v ’ IVnemos al municipio —en el marco de nuestro propio Estado federal—^ < niuii la unidad básica, autónoma y fundamental,

generada naturalmente ea-Y

„•*>< .

1 • ’ M a i u i n * ; . 11 . , El municipio contemporáneo, Montevideo, 1978, p. 56. Asimismo: i ’ \ r i a Mi 11 a n<). N;ilv;ulor, Autonomía municipal, La Plata, 1982, y MASSOLO, Héctor C., El mu- ■ u. </•/-- ,,r r,- ruiiiualr/n jurídica. La Plata, 1983.

1 ' i ¡i t'iiA í ii -i / di), Aun mid M., Derecho municipal, 1.1, “Teoría general”, Buenos Aires, 1984, i .

i" *i 1 1 'no iId Antonio M , Anít’ffroyecío de Ley Orgánica municipal para la provincia de i.. i <<i11<>i> i i •» /;

i mi i. " \irnrt,i\, tníUilr/ncionrs sobre el municipio, La Plata, 1984, p. 9. Tam- > i ■ ■ -i. ...i < > , \ Mí mui < ) , /‘'Innrntox de derecho público provincial y municipal,

i ' ....i", i* * ■ ■ !• Al*i mlIi.» < ¡úiiuv.; Derecho municipal, público provincial y con- «•••*»■' M. m.i., .i'»'M r»'*'» / / i n i i n n i¡>n¡ y W imperio del derecho, Mendoza, 2003;

> uní,, . . . iiiti n.> An- M H)-1. K< >n ATTI , 1 íoracio D. y otros, Tratado de de- tr,.i t i. m i l i , l ’ •'* / y i i n \i .t i \ , 1 v.\n l) , I h tixmtos de derecho municipalargen-

( función de la suma de intereses y necesidades determinados por la vcciinl.nl y provista por la Iiv^'!acategoni~3é 'pegona jurídica de derecho nulilni»

' La ¿aracieri^ión suministrada requiere de una explicación ponncuoii zada. Así es como de ella se desprende: 1) que la expresión “unidad básica " quiere significar que estamos frente a la mínima e irreductible manifestación de. los grados de descentralización política admitidos por una estnir.fiira <l.-l ii|x. fot!Ü0-federalr2)'C0trtanasgVfera.¿idn "umdáWautónornaqueremos reafirmar —-una vez mas y definitivamente—el carácter “autónomo” del municipio- S) la afirmación “unidad fundamental ” viéne a establecer que sin la presencia del municipio se hace ilusOi la ^Imposible toda práctica posible d^Jederalisriio, además de tomarse no viable su explicación teórica; 4) al referimos a la condi ciónde “generada naturalmente” que ásürhe_la institución municipal, qucre mos resaltar su nacimiento espontáneo, que le otorga un neto e incontrovertible carácter de instituto previo a todo ordenamiento jurídico positivo; 5) la re. fr. renda a “la suma de intereses yñecesidades determinados por la vecindad ’’ va encaminada ’a'senalar a ellos como factor determinante del florecer del mu- mcipio; 6) finalmente, las expresiones provista por la ley de la categoría de persona jurídica de derecho público " comienzan por aclarar que la legislación se ümitaapecoh^c^al nuinicipio, pues nunca podría pretender crearlo, dado que ta instttución münicipal es previa en el tiempo a toda presencia legal po sitiva, para luego puntualizar el preponderante carácter del reconocimiento, estatuido en el grado de persona jurídica de derecho público del ordenamiento legal argentino.

2. Esencia del municipio

Esta temática ha generado un gran debate entre los estudiosos, girando el centro de la controversia en el esclarecimiento de si la institución municipal es previa a la legislación, y entonces el derecho positivo se limita a reconocer su existencia, o si, al contrario, el municipio es creado por la ley.

La respuesta al interrogantejDlanteado ha producido la división de los pensadores en numerosas escuelas. Estas admiten una clasificación primaria v ge neralizada en escuelas sociológicas y escuelas legalistas o junrliras

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

Las escuelas sociológicas,'Son todas aquellas que convienen en afirmar al municipio como entidad previa y anterior a toda.legislación positiva.

A su tumo, laTescuelas legalistas, o jurídicas.consideran que es la lev la

En lo siguiente, conviene pasar revista a las más significativas varinnic.s exhibidas por las escuelas bajo estudio.

: . y : f '- i'-- ■lr ' ( '/,- ,

CAPÍTULO I l; i í

- i..

A) Las escuelas sociológicas Partiendo de considerar al municipio como creación natural y espontánea que se anticipa en el tiempo a toda legislación

positiva, luego se expanden en particularismos que las llevan a diferir. De allí se generan considerables corrientes que pasamos a exponer.

a) Escuela jusnaturalista Se inspira en las enseñanzas filosóficas del renombrado autor alemán C 'arlos Cristián Federico Krause (1781-1832), de

notoria influencia eu líspaiia y también en nuestro país 10. Así es como el creador del “sistema de la filosofía” penetra en el inundo de habla hispana por medio del famoso

estadista, creador y político Francisco Pi y Margall (1824-1901). Precisamente, el mayor discípulo del último de. los nombrados—Francisco Ginerde los Ríos (1839-1915)— sería uno de los m;í.s valiosos sostenedores de esta corriente. Al respecto dejó escrito este pensador que “el municipio se forma mediante la atracción que como un centro ideal de fuerzas ejerce sobre un cierto número de familias, las cuales se agrupan gradualmente en torno a este centro común y se constituyen en órganos y repre sentantes suyos”.

También participa de estas ideas el gran pensador y procer borincúa I iu genio María de Hostos (1839-1903). En tal sentido, escribió el destacado por torriqueño que “el municipio resulta ser una reunión reflexiva de individuos y familias, para auxiliarse mutuamente para la satisfacción de sus necesidades”, para rematar afirmando que “el municipio, como reunión de elementos natura les, resulta un ser natural, sin artificios y que se origina del principio de asociación y del reflexivo aprovechamiento de ese principio” 11.

Finalmente, participa de esta corriente el prominente municipalista cubano Adriano Carmona Romay, discípulo de Francisco Carrera Justiz, catedrático de la Universidad de La Habana hasta 1958 y luego profesante en la casa de altos estudios venezolana de Zulia. Este reputado expositor dejó estableen la -.n postora al afirmar que “el municipio es una comunidad o sociedad local, li an.', familiar, que el Estado no crea, sino que reconoce como unidad natural de con vivencia que es” IS.

b) Escuela social católica Tiene su punto de partida clave en la proyección de la obra y el pensa miento de santo Tomás de Aquino (1227 -1274). De la reflexión sobre las ideas del doctor Angélico surge una visión ele la institución municipal cual comunidad

humana naturalmente gestada y con su finalidad puesta en el bienestar general. La actualidad de los pensadores enrolados en esta posición muestra al mu nicipio como entidad de derecho natural, lo

que lógicamente le da prioridad temporal sobre todo ordenamiento jurídico positivo l9.

(■) I-'scuela economista lista postura ve en la institución municipal una conjunción de familia.-, puxlucula por un objetivo económico. Apoco

que se reflexione en tomo de esta idea se advertirá su notoria adhesión a los postulados del materialismo dialec neo •’» lin nuestro concepto, la construcción falla—al igual que su similar del materialismo histórico, ambas debidas a Carlos

Marx (1818-1883)— al esla Mecer como basamento de toda institución o suceso de la historia de la huma nielad una temática económica. La ideación peca de unilateral y se muestra na analmente insuficiente por parcial en su aplicación práctica 2l .

10 En la Argentina, Krause tuvo un gran seguidor en Hipólito Yrigoyen (1852-1933), quien desde 1880 y hasta 1905 dictó la asignatura Filosofía en la Escuela Normal de Maestras conforme a la postura del krausismo, por medio de sus grandes divulgadores, el belga Fiberghier y el hispano Giner de los Ríos. Además, para constatar efectivamente la influencia del autor de Los mandamientos de la humanidad sobre el ex presidente argentino, se puede ver YRIGOYEN, Hipólito, Mi vida y mi doctrina, Buenos Aires, 1957.

11 Nos hemos referido a la personalidad y obra de Hostos en ZUCCHERINO, Ricardo M., El pensamiento hispanoamericano en los más notables exponentes de la raza criolla, Mar del Plata, 1990. Allí también tratamos a San Martín, Bolívar, Alberdi, Sarmiento, Montalvo, González Prada, Martí, Rubén Darío, Rodó, Lugones, Mariátegui y Chocano. Con mayor amplitud nos ocupamos de todos estos ideólogos de nuestro continente en el libro ZUCCHERINO, Ricardo M., Historia general de la filosofía política: universal, latinoamericana y argentina, Buenos Aires, 1993.

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

111 CARMONA ROMAY, Adriano, comunicación al Primer Congreso Iberoamericano de Minm ■ pios de Madrid, conclusión primera. |,f Éste es un nuevo aspecto que da razón plena al padre Ismael QuilesSI cuando califica uut.■lilimente a esta figura señera escribiendo que tuvo “la vida de

un santo, la ciencia de un sabio, la aui<» ulna de. un doctor”, ello en su ilustrada Introducción a la obra Suma teológica del eminente doctor Aiij^'lu ■■. KVd , Madrid, 1973.

Sabido es que para Marx, en el fondo de toda comunidad humana subyace un “sórdido con 11 n ■ i > económico” que tiene su resolución por vía del principio de la lucha de clases. En el caso particulai di I municipio, el pensador de Renania creía ver un “sórdido conflicto económico de carácter local", radoen cuestiones de vecindad. Hemos tratado la tesis del materialismo histórico enZucciir;i<iN( >, K ■ cardo M_, De la filosofía general a la filosofía económica, pasando por la filosofía política, I.a l’lala, 1988, cap. I. También ZUCCHERINO, Ricardo M., Historia general..., cit.

21 ZUCCHERINO, Ricardo M., Ensayos sobre la investigación hisloriográfica, La Plata, I l)K i, ¡ v, 8 y 9. Con mayor amplitud hemos analizado con sentido crítico la totalidad de la teoría inaixi'.ni ■ ■■ ZUCCHERINO, Ricardo M-, Historia general..., cit. la m.iin 1 , 1 y ;mn m icl.k ion i on la realidad actual. Es más, a partir de dicho desajuste si* ¡'curian iu> pocas alteraciones territoriales, fruto de múltiples afanes .\c|>ai ai islas nacidos cu los diversos partidos bonaerenses.

Sin embargo, frente á la anterior reflexión, cabe preguntamos qué otro camino se ofrecía como viable para los integrantes de la antigua Legislatura bo- nar.i ense cuando por primera vez debieron darse a la tarea de crear los municipios, l íente a una realidad territorial que numéricamente se expresaba abrumadora- i nente en favor de lo rural. Debieron limitar la esfera municipal al escaso radio de los ejidos urbanos —teoría del municipio-ciudad— o aceptar por fuerza, como aceptaron, una necesaria asimilación entre el municipio y el partido 12. Bien se puede decir que el congénito drama argentino del desierto pampeano —luminosamente entrevisto por Echeverría y genialmente desarrollado por Sarmiento13-— impuso la solución adoptada, que no era la deseable, sin duda, pero sí la única posible en esos instantes históricos.

En los actuales momentos, la interrogación se vuelve más acuciante aún ante la exigencia de saber si esta realidad de lamentable despoblación no perdura en la campaña pastora bonaerense, más allá del encandilamiento que naturalmente produce el conurbano y su espectro de problemas crecientes. Carlos Benítez —en una reciente y váliosa obra-— nos da una respuesta afirmativa y contundente, fundada en la realidad irrebatible de las estadísticas 14.

Lo complejo del tópico necesariamente obliga a una exposición teórico- práctica de las tesis en pugna.

1) Teoría del municipio-partido Se desarrolla con una base territorial que en su mayor parte asume las características de rural. En la ciudad principal —

denominada cabecera de parti- do— se instala el municipio, y en los núcleos de población restantes funciona una delegación municipal, cuyo titular—con el título de delegado municipal— es elegido por el intendente municipal del partido. Esta forma de designación acrecienta aún más el centralismo y genera la reacción de ciudades qug sin ser. cabecera de partido rivalizan con la tenida por principal en importancia. Los ejemplos abundan: Lezama frente a Chascomus: Bemal frente a Quilines; Ameghino frente a General Pinto15.

12 ORGAZ, Raúl A., Obras completas, t. II, Córdoba, 1950, con introducción de Arturo Capdeviia titulada "Alma de Raúl A. Orgaz”.

13 SARMIENTO, Domingo F., Facundo, Buenos Aíres, 1960, con prólogo y notas de Alberto Palcos; MARTÍNEZ Estrada, Ezequiel, Sarmiento, Buenos Aires, 1965; BAZIN, Robert, Historia de la literatura americana en lengua española, 3’ ed., Buenos Aires, 1967; ZUCCHERINO, Ricardo M.. “Vigencia de Sarmiento en la actualidad”, Universidad, año II, nro. 20. Con un sentido novedoso puede verse la obra de la profesora PINA DE MATSUSHUTA, Marta E., Sarmiento y Fukuz.awa: Los forjadores de la modernidad, La Matanza, 2002, en cuyos contenidos compara las vidas y obras de ambos grandes educadores.

14; ^ BENÍTEZ, Carlos P. J., Buenos Aires, síntesis histórica y poblacional, Buenos Aires, 1983. La reforma frustrada a la Carta bonaerense de 1934 traía—en la parte final del art. 182 del Proyecto y bajo la posibilidad de creación de los “concejos vecinales electivos”— una tímida introducción del sistema del municipio-distrito —obra de Lisandro de la Torre— dentro del arcaico sistema del municipio-partido, que continuaba rigiendo en los contenidos de la reforma indicada. Nos hemos referido a este tópico i-.n ZUCCHERINO, Ricardo M- - COSTOYA, Daniel R., Reformas a la Constitución bonaerense, Mar del Plata, 1990.

15 El municipio de General Pinto ha producido un trabajo, VALFIORANí, Norbei to J. Mink ik < i. Alberto J., Estudio sobre el proyecto de división del partido de General Pinto, La Plata, 19()(>, <lr ruyn enfoque económico, financiero y presupuestario dimana la inconveniencia de tal

CAPÍTULO I

En definitiva, la idea luce como superada en nuestro presente, aunque no suceda lo mismo con las realidades poblacionales del ayer y de hoy.

Esta desarmonía impone que el cambio apracticarse —juzgable como imprescindible— no lo sea en favor de una tesis diametralmente opuesta, sino de una idea intermedia que permita equilibrar realidades adversas en lo fáctico con mutaciones progresistas en lo jurídico.

2) Teoría del municipio-ciudad Significa la idea auténtica con referencia a la tesis del municipio-partido y representa —cabe reconocerlo— la de

mayor pureza técnica. Sin embargo, sus posibilidades de concreción en nuestro medio son escasas, por lo menos si la pretensión es de una

aplicación ortodoxa. Su origen europeo comienza a revelamos esta problemática. Ello por cuanto nadie puede dudar de las extremadas diferencias poblacionales y de distribución de esa misma población entre el Viejo Continente y nuestra Argentina. Media entre ambos el camino que separa lo deseable de lo posible.

La simple exposición de los postulados de esta corriente nos llevará a corroborar todo lo dicho. Así es como la idea del municipio-ciudad propone limitar la base territo- rial municipal al ejido urbano o, en el

p_eor de los casos y como la mayor de las concesiones, hasta el lugar donde arriben los.servicios públicos prestados por, el municipio. Sin dudas que la ideación comprende —como base territorial municipal— a lo urbano y, cuando más, a lo suburbano.

A pesar de lo reseñado, la realidad constitucional y legislativa de los Estados miembros argentinos nos exhibe una neta preponderancia de este sistema. En dicho sentido se pronuncian: Córdoba (art. 185 de su Carta Fundamen tal), Chubut (art. 206 de su Constitución), Entre Ríos (art. 182 de su texto constitucional), entre otras muchas más. San Juan lo hace de forma implícita al hablar de “ejido” (art. 239). Sin embargo, la realidad práctica operativa de api i cación y comportamiento del sistema exhibe palmariamente su fracaso, l ía efecto, en la mayoría de los Estados miembros que han optado por la consi ni< . uní <lcl municipio-ciudad se observan los despoblados inocultables, los que •.on quitados al imperio de los municipios para ser sometidos a la esfera del gobierno estadual en muchos casos, privando así a la institución municipal no -.i »lo de; base geográfica, sino también de recursos tributarios nada despreciables.

Tal temperamento aplicado al territorio bonaerense resultaría ruinoso paia los municipios, que se verían así impedidos de recaudar sus mayores ingresos, como son las tasas por conservación de caminos y la de marcas y señales. Por otra parte, sería saludable preguntamos si al habitante de una zona rural distante de la capital estadual le interesa y conviene estar sometido a autoridades estaduales lejanas o a instituciones municipales cercanas. La respuesta pa- icce, y es, obvia.

La otra variante de aplicación de la tesis bajo análisis significa una claudicación de proporciones. Se trata de aquella idea que reparte la zona rural entre el Estado miembro y el municipio. Con ello se viola un precepto básico de la teoría, cual es su basamento último: lo urbano, concepto empalidecido ya con las concesiones hechas a lo suburbano y definitivamente dañado con la incorporación de lo rural a la base territorial del municipio.

De todo ello inferimos la inaplicabilidad, en el presente y en puridad, de esta idea en nuestro medio. Resulta altamente sorprendente que juristas que avalan este sistema no hayan visto inconsecuencias tan notorias y sí

perciban con toda claridad los defectos de la teoría contraria. Todo lo dicho nos obliga a buscar soluciones más notables, más ajustadas a la realidad sobre la cual hay que trabajar.

3) Teoría del municipio-distrito Estamos frente a la doctrina intermedia entre las dos expuestas con ante- lioridad. Desarrollada en la célebre

Constitución santafesina de 1921, tiene la inicial ventaja de ajustarse a la realidad geográfico-espacial para la cual se debe legislar. Así, ajustando las ideas a la realidad es como se evitan las penosas ilustraciones; lo contrario significaría lisa y llanamente forzar la realidad para ajustarla a las ideas que se quiere imponer y con ello producir un desajuste de mipii ileeihles consecuencias. En síntesis, esta tesis propugna integrarlo urba- ii", lo suburbano y lo rural dentro de la base territorial municipal mediante la . i| *11 < h k hi de un original sistema. Así es como en la ciudad predominante por mi n .1 iin| K ii i.nicia instala el municipio, en tanto en todos los núcleospoblacio:... ii»l« . i "lulos a su esfera de influencia coloca una comuna, conducida por j uní. Miiii-.ioii vecinal elegida por el pueblo. Contal estructura se supera nítida- ‘ I' i IIH ii lo y eril ¡cable sistema de las delegaciones municipales que tan- i' ■ ¡i > ■ 1 ‘"ti IIMIHII) al descrédito del sistema del municipio-partido, a la vez que ■ .luí i J niiiiiii ípiude mayor representati vidad, descentralización y participa- I ItMI j M !| II I I II

divísen ¡a. i n <>Im .i. m dos gruesos volúmenes, data de 1990. Pese a ello la idea divisoria se plasmó en la realidad l.-y r.l.nn . Desde el punto de vista urbanístico, puede verse el trabajo del recordado in<;r.nir.ii><-.s|H-i mlr.i,. i-n . i . materia BONILLA, José, integración de tierra, hombres y técnica, Rumos Ain I '>v>

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

La aplicación de la teoría en Santa Fe y Mendoza ha dado resu 11 ;u I( >s | >■. i< ticos nada desechables que permiten proponerla sin temores como sustituí o n.i tural del sistema del municipio-partido, sin caer en los graves alejamientos de; la realidad que supone adherimos en la Argentina de nuestros días al criterio dd municipio-ciudad.

Captando las realidades insoslayables volcadas en este análisis, la comisión 9 —dedicada al examen del régimen municipal— del I Congreso Bonaerense de Derecho Público Provincial “Juan Bautista Alberdi” celebrado en í ,a Plata en noviembre de 1984, propició “el abandono del sistema vigente del mu nicipio-partido” y el Informe Final de Relatoría — elaborado por Emilio Ibai lucía en colaboración con el autor de esta obra— se inclinó por la variante del municipio-distrito, sobre la base de entenderlo “como un sistema intermedio, posible de llevarse a cabo en el Estado bonaerense atendiendo a la realidad y que facilita el acceso a la democracia participativa al instalar en cada pueblo o ciudad no cabecera una comuna compuesta por una comisión vecinal electiva”.

c) Cuestiones territoriales complementarias en el municipio Agrupamos aquí temas que interesan en referencia a la base territorial del instituto municipal.

1) Problemática de la mutabilidad de la base territorial municipal El enunciado primario consiste en admitir que es posible la mutación en esta temática. En tal sentido, el prestigioso

autor alemán Otto Gónnenwein, ejemplificando sobre su país de origen 33, nos presenta supuestos varios de mutación de la base territorial de la institución municipal. Así, escribe: “1) Por modificación de los límites con respecto a los de otros municipios, por la declaración de que partes del territorio constituyen terrenos no pertenecientes a municipios y por la anexión de estos terrenos. En tales casos se habla de una in corporación parcial, en la que tiene gran importancia jurídica el hecho de que los terrenos incorporados estén o no habitados. 2) Por la nueva formación de un municipio, en la que terrenos determinados de municipios existentes se agru pan para formar un nuevo término municipal. 3) Por la disolución de un municipio, cuyo término se incorpora a otro u otros municipios. 4) Por la fusión de dos o más territorios de municipios para formar un nuevo territorio único”.

Las ideas expuestas deben ser tenidas muy en consideración, habida cuci i ta de las controversias generables por el rico reservorio de pleitos que .supone.

® GÓNNENWEIN, Otto, Derecho municipal alemán. Consultamos para este libro la nurva 1 ,1 - ,,| de esta calificada obra, aún no traducida, que nos fue acercada por el prestigioso profesor m.upl.iicn'.c Armando Abrusa, a saber, Gemeinderecht, Tübingen, juntamente con un ejemplar de la ( ailn i mi u tucional de aquel país: Grundgesetzfiir die bundesrepublik deutschland, Bonn. 1989. I'.iiiihiéii Zi n CHER1NO, Ricardo M., El municipio del tercer milenio. La Plata, 1998, y El derecha numi< ipal en ¡a Argentina y en el mundo. La Plata, 2001. el sistema del municipio-partido, imperante aún —cual remora incomprensible— en el Estado bonaerense.

También, en atención a la multiplicidad de conflictos potenciales a emanar de las grandes concentraciones urbanas que aparecen en la estructura de nuestro país, principiando por la Capital Federal y el asustante fenómeno del conurbano bonaerense que la circunda 34 y continuando por el Gran Rosario, el Gran Córdoba, el Gran Mendoza y el Gran La Plata.

Con el sentido constructivo que todo mensaje doctrinal debe aspirar a contener y brindar, nos permitimos apoyar la idea deque los ordena míenlos del derecho público estadual argentino, en lo relativo a la temática mimu ipal, in corporen normativas referidas a: 1) divisiones, dentro de la base leí i iioi ial de un municipio del cual puedan resultar dos o más instituciones municipales míe vas; 2) anexiones, de un municipio en relación con otro u otros; 3)fusiones, de dos o más institutos municipales; 4) segregaciones, de municipios nuevos en referencia a sus similares anteriores en el tiempo.

2) Fijación de límites en el municipio La cuestión enmarca dos supuestos, a saber: 1) la fijación no conflictiva, la que debe—en aplicación de una correcta

política legislativa— ser estable cida por una ley emanada de la Legislatura estadual respectiva basada cu un proyecto del Poder Ejecutivo originado en una nota-petitorio proveniente del munic ipio en cuestión; 2) la determinación por vía de conflicto de límites de los municipios debe ser resuelta en toáoslos casos por la Corte Suprema o supremo tribunal estadual, ante cuyos estrados llevarán la controversia las instituciones municipales en pugna.

B) Propuestas constitucionales para las cartas estaduales argentinas a) Declaración previa

En una primera instancia y mientra? siga vigente el problema argentino de las carencias y de la mala distribución poblacional, se postula el sistema intermedio de base territorial fundado en el municipio-distrito de conformidad con la idea creada por Lisandro de la Torre.

Cuando el país advenga al incremento poblacional básico y obtenga la correcta distribución al respecto se postulará el pase al sistema de base territorial denominado municipios-ciudad, que originario de Europa occidental representa la mejor estructura teórico-científica.

CARDOSO, Arturo A. - VITALE, Jorge, “Conurbano bonaerense”, ponencia en nombre de la Universidad de Morón, en el Primer Congreso de Derecho Público Provincial “Juan Bautista Alberdi”, La Plata, 1984, inédita. Por nuestra parte nos hemos referido al tema en el libro AA.VV., Primer Congreso anual de Municipios, Buenos Aires, 1998, p. 117 y ss.

í L

Como texto a integrar en las constituciones estaduales argentinas propo nemos el siguiente:

CAPÍTULO I

“Esta Constitución establece para municipios el sistema de base territorial del municipio-distrito”.

I b) La población | Estamos frente a un ingrediente capital sin el cual se hace imposible todo atisbo de comunidad humana y

naturalmente ello incluye a la de tipo municipal. El factor poblacional tiene además, en nuestro medio, el incentivo de haber sido reiteradamente elegido como

cartabón para la clasificación de los municipios en categorías.

1) Concepto Se n ata de la base humana indispensable y esencial sobre la que se asienta la institución municipal.

~ Recuerda Uamel Hugo Martins que en este sentido la institución municipal puede ser definida —y de hecho lo ha sido— como “la asociación política ile: los habitantes de determinado lugar” 16.■ —■"

2) Categorización de los municipios en función de su densidad poblacional

Resulta recurso común a la legislación comparada la utilización del ele i nenio poblacional como base para producir la clasificación en categorías dé los municipios. "

fin definitiva, los parámetros poblacionales utilizables entran en un plano de. diserccionalidad dentro del cual cada Estado se maneja conforme a sus pro pias necesidades, criterios e ideas en la materia.

De todas formas, una clasificación generalizada y omnícomprensiva nos permite establecer la existencia de municipios grandes, medios y diminutos

3) Criterios de los Estados miembros del Estado federal argentino Como en tantas otras materias, también en este aspecto ha abierto nimbos la célebre Carta santafesina de 1921,

crisol magnífico donde se plasmaron mu chas de las mejores ideas de este notable reformador que en vida fue Lisandm de la Torre 17.

¡.< . . 1 1 1 1 1 1 ii i. mi l);i|o t-siudio produjo una triple clasificación de los mu- ■ i i i íl.i i I) piimei a categoría, formada por los que contaran con más

i i >i M > i i . , i > i i y a los cuales se dotaba de una autonomía absoluta con i , i. i• - < I. I poiln constituyente de tercer grado o municipal, lo que da origen i i ■ mmih ipios di- convención; 2) segunda categoría, para instituciones mu- .1 1 . «i • .1. .. mi mu Icos de población de más de 3.000 y menos.de 251)00 pobla-

I. .M 1 Ir, ..nales se daba el carácter de municipios de autonomía relativa o res- n m, i.l.i, o . ibii-iulo su Ley Orgánica de parte de la Legislatura estadual; 3)

i. i. . i,i. ,iir;M)i i.i, para los institutos municipales con más de 500 almas y menos .1. (< x mi, 1 1 1 n * i ccibían el mismo trato legal que los ubicados en la categoría in- nii .Ii.ii.unriilt- anterior 37.

I n la at tualidad, la realidad institucional de los Estados miembros de la' mui >n ai)M-i!iina nos dice, en materia dé clasificación de los municipios, lo si- r m i ■ n 1 c

I) ( 'niiimtut:a. La Carta de 1988, en su art. 245, lo deja librado a la ley. ) ('nnlobn. La Constitución de 1987 dispone la existencia de municipios ¡>.ii.i .iri upa mi míos de más de 2.000

habitantes (art. 181), en tanto tiene por co- iiiiin.r. i los mídeos menoresde 2.000 habitantes (art. 194). En punto a las ciu- . ti. I . t o n (acuitad de ejercicio del poder constituyente de tercer grado, el art.

II, 111 /<n<\ lo deja en manos de la legislación. () < <>/7 ifiite.s- La Constitución de 1960, art. 157, fija una primera catego- M.i ¡i.ii .i institutos municipales de más de

15.000 habitantes, una segunda para mu de. más de 5.000 y hasta 15.000 pobladores y una tercera para ins- iiim i. mes municipales con más de 500 y hasta 5.000 almas.

-i i ( ln !>■<}„ I .a Carta de 1957, art. 180, estatuye una primera categoría para ni mulo . municipales de más de 10.000 habitantes, una segunda para munici- pn.,. I. iii.i. .le .MKK) y hasta 10.000 pobladores y una tercera para instituciones muiii. i pales dr menos de 2.000 almas.

'>) I'niir l\ ios. I .a Constitución de 1933, art. 181, establece una primera ca-

16 Martins, Daniel H., El municipio contemporáneo, cit., p. 61.

17 ZUCCHERINO, Ricardo M., “Los pequeños hechos de un grande hombre (semblanza de I ,r./m drode la Torre)”, en AA.VV., Retratos desde la argentinidad, La Plata, 1985; y Lisandro de la h<m >■ el municipio argentino del futuro, Buenos Aires, 1991.

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

i. i-.ii t.i p.ua instituios municipales de más de 5.000 habitantes y una segunda P n i iiiiim. ipios de más de 1.500 y hasta 5.000 pobladores.

<>) hiiuy I aCaitade 1986 da carácter de municipio a los núcleos de 3.000 li il.ii.mi. ■. o ma s (ait. 183), en tanto que los agolpamientos menores a dicha ci- h > ..II pii. -.iii'. a i ai ¡>,o de comisiones vecinales (art. 183). Los municipios de ni i . i. 'ii i )i so ilmas cueutau con la facultad de dictado de sus propias cartas or- . ....... i i ii i Ipi mina paite).

i . i i , % i ,i t ’.ui.iilc I (>V/, en su art. 162, manda establecer tres cate- ■ -•II i • i i i l i ' 1 1 . . 1 1 i . .le los municipios y deja la instrumentación a cargo de la

8) Río Negro. La Constitución de 1988, art. 226, ñja una cantidad de 2.P^ personas para constituir un municipio. 9) Salta. La Carta de 1986, en su art. 164, estatuye como municipio’5 a agolpamientos de 900 habitantes. Los núcleos menores

cuentan con una con1!11' na (art. 164). Los agrupamientos inferiores a comunas pueden tener delegac'1.0" nes municipales (art. 164, infine). Los municipios con más de 10.000 almas f Ie" nen facultad de ejercicio del poder constituyente de tercer grado, esto es,1 dictado de sus respectivas cartas orgánicas (art. 168).

10) San Juan. La Constitución de 1986 trae la temática de las categor ias en su art. 240. Así, se establece: municipios de primera categoría (más

30.1 habitantes), cuentan con ejercicio del poder constituyente de tercer gtra~ do (art. 241); además gozan de autonomía institucional (art. 247). Los munií01' pios de tercera categoría, dotados de más de 2.000 personas, cuentan con igi grado de autonomía relativa que los de segunda categoría (art. 247). Finalmeen~ te, los agrupamientos de 500 a 2.000 habitantes cuentan con comisiones ve¿cl~ nales (art. 252).

11) Santa Fe. La Constitución de 1962, art. 106, establece una primera cca~ tegoría para municipios, a los que exige más de 10.000 pobladores, y una sse~ gunda para comunas, con menos de 10.000 almas.

12) Santiago del Estero. La Carta de 1986 —en su art. 218— establece s *a existencia de categorías. Así aparecen los municipios de primera categoría ccon nucleamientos de más de 20.000 almas. Ellos cuentan con autonomía absolu lta (art. 220, inc. Io). Los municipios de segunda categoría tienen entre 9.000^ ^

20.1 habitantes (art. 218). La tercera categoría de municipios, con nucle,’a' mientos que van de 2.000 a 9.000 personas (art. 218). Las poblaciones con m¿ias de 1.000 y hasta 2.000 almas tienen comisión municipal (art. 219). Finalment< te’ los núcleos poblacionales de hasta 1.000 habitantes cuentan con un comisione13' do municipal.

4) Contribuciones del criterio integrador en materia de clasificación de los municipios Propiciamos por nuestra parte el sistema integrador como nuevo concept(llw clasificatorio de la institución municipal. Se trata de abandonar el criterio meramente poblacional hasta ahora uti11 lizado como cartabón clasificatorio de los

institutos municipales y sustituirle'0 por una estructura moderna y amplia que en un totalizador espectro integre a L1'1 cuestión otras variables, tales como los aspectos funcionales, territoriales, so-1’ ciales, económicos, financieros y demás, los que junto al clásico elemento po-18 blacional nos permitan arribar a un método clasificatorio más certero, más justo 11 ’ y que en mayor medida se compadezca con la realidad.

Por todo ello es que proponemos el criterio integrador. 5) Problemática de los municipios diminutos. Soluciones orquestadas

La realidad actual exhibida por la legislación comparada presenta el preocupante auge de los municipios diminutos, lo que ya a esta altura puede ser catalogado como un verdadero y auténtico problema a resolver.

Una breve visión del derecho comparado nos ratificará en el enunciado expuesto. Así se observa: 1) En Bélgica: sobre un total de 2.666 municipios, el 62% es inferior a 2.500 almas y el 44% no llega a los 1.000 pobladores. 2) En España: sobre 9.214 instituciones municipales, el 80% no supera los 3.000 habitantes, el 72% no llega a 2.000 almas y el 54% no alcanza los 1.000 pobladores. 3) Francia: sobre 37.983 municipios, el 92% no sobrepasa los 2.000 pobladores y un 59% tiene poblaciones inferiores a las 500 almas. 4) Italia: Cuenta con 7.804 instituciones municipales, de las cuales el 55% no alcanzalos 3.000 habitantes y un 15% no excede los 1.000 pobladores 38.

La tendencia también se muestra en nuestra Argentina. Así, sobre un total de 1.602 instituciones municipales, el 61% no sobrepasa las 2.000 almas, el 28% oscila entre 2.000 y 10.000pobladores, en tanto sólo el 9% restante cuenta con poblaciones considerables de entre 10.000 y 100.000 habitantes, valiendo destacar que un mínimo del 2% supera las 100.000 almas.

Mirando globalmente el tema en nuestro medio no parece prima facie ser tan angustioso. Ello, en la medida en que el municipio promedio en el país estaría dotado de 15.000 pobladores. Sin embargo, el problema se presenta abruptamente no bien practicamos esta misma operación de promedios sin incluir al populoso primer Estado argentino con su asustante conurbano. Así, la cantidad promedio de almas se reduce drásticamente a 5.000.

Qué no decir si nos limitamos a algunos Estados miembros del Estado federal argentino de los calificables como menorea. El caso es particularmente afligente si se centra en el Estado miembro con mayor salida de población del país todo; aquel que más ha sufrido las consecuencias de las migraciones internas. Se trata de Catamarca, donde el 94% de las instituciones municipales no alcanza las 2.000 almas de población.

18,...i = .. .. i,-- i. ■ n i. ¡ i i. ■ i i vm ii .iii;'ul,ii (*n /.i kx.iif- riNO, Ricardo M.i Lisandro de laTo-■. . • • H . - i i| i. u i. mui.«<!•> í /n < »l.r. I !-.;imli<> de; la ToiTe: ciudadano y repúblico”, en

*’--------------'•* -i* „uulr,n,i(IKHO ¡030), Mar del Plata,2005. »i ii i n ii . i *- ii .1 . ■ r i . / t,. h.< 1‘uhh, f ¡<i< >!•<//< /vi/ , cit., (. lí, ps. 180 y ss.

CAPÍTULO I

Si bien no se puede ni podrá negar la constante universal de nuestro tiempo en el sentido de admitir que la vida moderna es vida en las grandes ciudades o ciudades-coloso, no por ello se ha dejado de buscar soluciones para el preo- cupante problema de los municipios diminutos. En dicho sentido se han presentado dos opciones, a saber: 1) la supresión drástica; 2) la integración voluntaria o forzada.

La primera variante —frecuentemente utilizada en Europa— supone una posibilidad inadmisible para los municipalistas. En efecto, aceptar esta salida es dañar irreparablemente la esencia última y basal de la institución municipal, aquella que la ha consagrado como auténtica/?er,sw?a de derecho natural. Con-

lK I .as i;sladíslii::is consignadas en el texto han sido tomadas de la obra de ALBt, Fernando, Dere- iut rnuntci[>{¡l comparado dt:l mundo hispánico, Madrid, 1955. forme a ello, resultaría un absoluto despropósito admitir que un acto de gobierno pudiera válidamente suprimir a una institución natural, espontánea y previa como el municipio. Todo lo expuesto nos lleva a desechar esta opción.

No obstante, cabe acotar que esta variante ha tenido y tiene numerosas aplicaciones, fundamentalmente en el Viejo Mundo. Así: Bulgaria, país que exhibe una disminución de institutos municipales que va de 1.835 a 867; Polo nia, donde la reducción ha hecho bajar los municipios de 8.790 a 6.330; Portugal, nación en donde las supresiones han sido drásticas, apunto de bajarlos municipios de 817 a 272; Suecia, donde la baja fue de 2.281 a 821; Unión Soviética, país en el cual la mira supresora se concentró en los municipios rurales, con una reducción de 73.730 a 48.675; y Yugoslavia, con guarismos de- scendentes que van de 4.113 a 1.479.

El Japón no ha escapado a esta tendencia y en su territorio los municipios descendieron de 10.000 a 3.30039. La variante de la integración —ya sea voluntaria o forzada— se presenta como una solución de mucho mayor

potabilidad. Ello, por cuanto no fuerza las esencias más preciadas del municipio, además de contar con felices experien cias en la realidad práctica que terminan por avalar definitivamente esta idea. En tal sentido cabe mencionar diversos y múltiples sistemas, a saber: el Kreis, de origen germano, el criterio galo del double niveau, o la versión inglesa del twotier system. índice poblacional ideal para permitir la erección o la admi sión de un municipio como tal. Se trata del establecimiento legal de una cifra mínima de población para el nacimiento de la institución municipal.

Bien está que por tratarse de una cantidad ajustable en cada caso a las particularidades de cada Estado, se torna imposible fijarla con un criterio de validez universal.

Así resulta que los diversos países ofrecen una multiplicidad de posiciones al respecto, y en los Estados federales sus Estados miembros presentan también discrepancias entre sí en lo referido a esta temática.

A manera de ejemplo cabe recordar que el derecho comparado exhibe- posturas que van de exigir 500 habitantes, como en el caso de la República dc.l Salvador, pasando por las 1.000 almas de la República de Honduras, los 1.500 de México, Morelos y Oaxaca (Estados miembros de los Estados Unidos Mr xicanos), los 2.000 de Chihuahua (Unión Mexicana), los 3.000 de la Repiíblu a de Costa Rica, los 4.000 del Estado de San Pablo (Estados Unidos dc.l Brasil). los 5.000 de la República de Guatemala, los 10.000 de la República de ( biay del Estado brasileño de Río de Janeiro, para arribar a los 20.000 poblado res demandados por la legislación ecuatoriana 40.

Las cartas estaduales argentinas no escapan a este verdadero mosai< o <lc opiniones. Al respecto se observa que el Chaco paite de una po.sumn IMIH IM.I

ALBl, Fernando, Derecho municipal..., cit. Los datos referidos son suministrados por Al .m. !'< ui.md<>. /V/r,/»,< nmn,, ir.,l ■ h

II . v i']-1 Ai IH A I H I . l>i;ki;ciIO MUNICIPAL

i >i « . . . i . . . I- .HI i i <I- - población como institución municipal (Constitu- ! i 1 .ni i /'>) v Ñama I■<■(( 'arla de 1962, art. 106).

■ i i' i> <1. ('uir.i iiiu IOIH'.S no se expiden sobre el tema, tales como i. i,, << < m .hiiKmu de 1934), La Rioja (Carta de 1986), Mendoza

i................Ir l'> Ki) y San Luis (Carta de 1987). >'......... v,i Mi M (ni- deriva la fijación del tema a la ley orgánica respectiva.

i i h i. .ni . (('oiiMiincióii ele 1957, art. 162). i in ilm< n i i l a mayoría de las Constituciones se pronuncian con cifras • ■i., .i i r. il ir*,|ir< io 1 )e esta forma se observa que: 1) Salta (Carta de 1986, m i o 11 . i.ililri i- la cifra de 900 habitantes; 2) Corrientes (Constitución de i '. .o .1 , 1 1 .o). ( Imbuí (Constitución de 1957, art. 206), Formosa (Carta de i 1 . 1 . 1 i i1'). I a l’ampa (Constitución de 1960, art. 107) y Neuquén (Carta

i. i' i . / . 1 1 1 l (-stai uyeii la cantidad de 500 almas; 3) a su tumo, Jujuy (Car- i i . i . p ) i . 1 1 1 l’/l) y Santa Cruz (Carta de 1957,art. 138), fijan la cantidad de i ni iu | „ ,i,i,i, |< u i• s, 4) por■ su parte, Entre

Ríos establece 1.500 habitantes (Cons- f un. mude l'Mi.aii IX0); 5) Santiago del Estero (Carta de 1986, art. 218) fija oí mi ¡i. i \ona\; (>) Córdoba habla de más de 2.000 almas (Carta de 1987, art. i;; 11 , .1. i;.|i.il n iodo,,San Juan (Carta de

1986, art. 247); 7) Jujuy (Constitución .i. 11 >.*:<i, ,iii IK l) lija 3.000aimas41.

o) I I Irma de los cuasimunicipios Ve.ia.-, las referidas cifras, demandadas por las legislaciones, surge el le- i-ii mi. i miri loj'.aiile de saber qué sucede

con los núcleos poblacionales que no .i. 1 1 1 ■. 1 1 1 la < ilia mínima requerida para acceder a las calidades de municipio. ¡", ,ii|in donde surge la figura del cuasimunicipio, ente que carente de ).. i . unIhI.hI completa y operando siempre en mayor

o menor grado bajo la ■ i. Irii. i.i del municipio en cuyo territorio está enclavado, tiene a su cargo

mi 1 1 ... iilin an i vulad municipal, aunque secundaria, rentas propias y un órga-

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

1

ii., 1 1 ii iii hI.h de j'obiorno de tipo deliberatorio, poseyendo, por lo tanto, una -.-i nl.idi I.I i .iir;-oiía municipal de carácter restringido” 42.

i ,i ir .■ i .i.u mu comparada exhibe variados ejemplos de esta figura. Así: el „ , i H. ii.i I .i ir,i. I. \i■, íumnrmml, el francés de sections, el hispano de entidades i,-.,./, v oí. o el itálico dofrazioni.

i nuil. o. 1 1 mi •. la u lea tiene una añeja tradición y se expresa bajo las sim- i .i., . 1 1 . - 1 1 r r < I. I.i. "inmisiones de fomento” o “comisiones vecinales”. So- i.i .1 1 . , h i. . . . 1 .li],,n I.i I.i i iia <le;la notable Carta santafesina de 1921 y délas . i- . i. i|■ ili I . I , dr I i-..indio (le la 'Corre 43.

" i i,. ■■ i....i.........I.i . . i 1 11 • 11 .1 < i in-.i 1 1 1 H nuial dr. las cartas estaduales argentinas. ’ -....... ................!-■ / . , II . | . ISO

r, , ui i i., i ■>. s, mi.I.i.. '.¡.I. I i mili.. .Ir ln I oric". Esto es Historia, nro. 10, p. 10; i - ■ i- *,, >)'>•' , . 1 ... I- mi. i-. / m. ./i. In> ,lt- ln liuri’. ciudadano...,cit.; del propio

CAPÍTULO I

Así en la innovadora tesis doctoral del tribuno rosarmo 19 advertimos la presencia de las comisiones municipales para núcleos menores de población. En sus desarrollos nos enfrentamos a poblados de más de 100 y menos de 300 almas o de aquellos que “carentes de un centro poblado, cuenten con 5 habitantes como mínimo por kilómetro cuadrado. En dichos casos, el municipio de la ciudad cabecera de departamento procede a nombrar una comisión de 10 vecinos con antigüedad de un año en la zona y el carácter de mayores contribuyentes” «.

Las comisiones de fomento aparecen en la Carta santafesina de 1921 en los centros de población inferiores a 500 habitantes 20.

C) La descentralización política. Autonomía municipal De conformidad con lo ya expuesto y reseñado al tratar de la esencia del municipio —cap. I, acápite I, ap. B, punto d

— no se puede concebir la institución municipal sin los caracteres de la autonomía. Conforme a ello, se toma necesario partir de entender al municipio como scf’tmdo grado de descentraliza ción política en relación con el Estadaíederal centjSJ.l Así es como se presenta a! instituto municipal como un auténtico poder dentro del Estado federal. La resultante natural de estas bases fundantes es la autonomía municipal.

Sin perjuicio de dar amplio tratamiento al tema en el cap. II de esta obra, anticipamos que la autonomía municipal puede ser objeto de una doble clasificación, a saber: 1) autonomía municipal absoluta; 2) autonomía municipal re lativa o restringida. '

La primera variante se presenta cuando la institución municipal es poseedora de autonomía en cuatro.planos: 1 ^institucional, #o que supone el efectivo ejercicio del poder constituyente de tercer grado o municipal, facultad que le permite el dictado de su propia carta orgánica municipal (en definitiva, la au tonomía mstitucionaTsüp^élla prese_n^i^d^losjaniosos ww/jíc/p/oí de con-* vención o de carta)-, 2)/política;-3)?económico-financieraj 4) administrativo- fttfictoHÜLp ———* : — 1 A su tumo, la autonomía municipal relativa o restringida sólo se concreta en tres di los u Uro píanos antes explicados, a saber: 1) política; 2) económico-financiera: 3) administrativo-funcional. Vale el acotar que la falta de la faceta institucional en la autonomía municipal relativa o restringida impide el ejercicio del poder constituyente de tercer grado o municipal y con ello la presencia de los municipios de convención o municipios de carta.

D) Competencias y facultades municipales Estamos en presencia de la materia—de las incumbencias— sobre la cual recae la suma de poderes políticos y jurídicos

propios de la institución municipal. Una determinación genérica de las competencias municipales nos lleva a entenderlas como problemáticas de interés

local y atinentes a la vida y las necesidades del municipio. Dentro de estos parámetros, la competencia municipal cuenta con calidades de omnicomprensión, comprendiendo todo

lo atinente al progreso y bienestar material y espiritual de la comunidad vecinal. Sobre el particular, el prestigioso jurista oriental Daniel Hugo Martins concreta una muy completa síntesis, escribiendo

que “es materia municipal la administración de su personal, de sus rentes, de sus bienes y del dominio públi co local; la vialidad, el saneamiento, el alumbrado, el tránsito, el transporte colectivo, el abastecimiento (agua potable, energía eléctrica, gas, alimentos, frigoríficos, mercados y tabladas); el ornato público (parques, plazas, jardines, arbolado, fuentes, monumentos); recolección de residuos, fumigaciones, medicina preventiva (exámenes médicos, vacunas); contralor bromatológico, policía higiénica de los lugares abiertos al público, servicios fúnebres, cementerios; policía de la vivienda y edificación; policía de la moralidad de lo espectáculos públicos; asistencia social y socorro en caso de incendios, inun- daciones, calamidades; servicios culturales (bibliotecas, teatros, museos, recreos, zoológicos, escuelas, orquestas, salones de exposición, etc.); la regulación urbanística (zonificación, plan regulador, alturas, servidumbres, expropiaciones)” 47. Si bien la enumeración transcripta puede ser objeto de agregados y aun de modificaciones, en general resulta una muy compendiada visión totalizadora de la materia propia del municipio.

Volveremos sobre esta temática trascendente en los caps. IV (“La ciudad, el urbanismo y el derecho municipal”), V (“Competencias y facultades del municipio”) y VI (“El municipio del futuro”).

E) Organización gubernativa La institución municipal, en cuanto efectivo poder del Estado, impone la presencia de órganos de gobierno y

administración que conduzcan su vida institucional. En este punto el derecho comparado presenta una rica variedad de sistemas de gobierno municipal. El viejo continente europeo es uno de los veneros capitales en esta materia. En tal sentido cabe señalar: 1) el sistema bicameral vigente en Bélgica, España, Holanda, Italia, Portugal y Suecia, entre

otros Estados; 2) el sistema

' 1 Martins, Oauict II. , /•/ municipio coniempotánco, cit . , p. 64.

19gran tribuno rosarino su Política agraria y municipal, t. VI, Obras de Lisandro de la Torre, Buenos Aires, 1954, con prólogo y notas de Raúl Larra.DE-: LA TORRE, Lisandro, El régimen municipal, cit.

20 ZUCCHERINO, Ricardo M.t Derecho público provincial..., cit., t. II, p. 182.

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

francés de la asamblea y el maire o alcalde; 3) el sistema inglés o del consejo y el mayor; 4) el antiguo sistema unipersonal, adoptado otrora por la Alemania de Adolfo Hitler (sistema del burgomaestre) y en la Italia de Benito Mussolini (sistema del podestá); 5) el sistema suizo de Landgemeinde o de la democracia directa.

El otro gran polo de desarrollo del gobierno municipal es, sin dudas, la Unión americana. Allí se detectan: 1) el sistema del alcalde y el concejo, aplicado en estructuras tan importantes como Boston, Detroit y Nueva York; 2) sistema de la comisión, inicíalmente vigente en Galveston y luego —transponiendo las fronteras— se lo observa en la ciudad capital de la República de Honduras (Tegucigalpa) y en diversos Estados miembros argentinos, tales como Córdoba (art. 194), Jujuy (art. 185), San Juan (art. 252), San Luís (art. 250) y Santiago del Estero (art. 220, inc. 4o); 3) sistema de la comisión y del ma - nager o gerente, de gran recepción dentro y fuera del país de su origen, como -—por ejemplo— en Canadá e Irlanda.

Finalmente, existe el sistema presidencialista —el más difundido a nivel ecuménico— que combina un departamento ejecutivo, con un intendente como titular, y un departamento deliberativo, encamado en un concejo deliberante. La idea rige en la Argentina, Bolivia, Brasil, Filipinas y Uruguay, entre otros muchos más 4S.

En este mismo capítulo volveremos sobre el tema al ocupamos del gobierno del municipio en el derecho comparado (ver: cap. I, acápite IV).

F) Ordenamiento jurídico

La multiplicidad de sistemas que en este aspecto ofrece la legislación comparada puede ser contenida en el siguiente esquema propuesto por Martins. En tal sentido nos dice el destacado autor oriental: “De un análisis de la historia y del derecho comparado resultan como posibles sistemas de ordenamiento jurídico los siguientes: 1) régimen uniforme establecido por la ley; 2) régimen uniforme cuyas bases fija la Constitución y que la ley desarrolla; 3) régimen es pecial para una ciudad determinada establecido por la ley (special charter system); 4) elección de carta por la ciudad, dentro de los regímenes establecidos por la ley (optional charter plan); 5) carta propia, redactada libremente por I.i ciudad y aprobada por el gobierno o redactada por la ciudad, según las bases establecidas en la ley y ratificada plebiscitariamente; 6) carta propia, redactada I i bremente por la ciudad y aprobada por ella misma (home rule charter plan)”

Sobre lo transcripto, vale indicar que la constante referencia a la CÍIKI.U I como sujeto de la temática es consecuencia de aceptarla como base n-u ti<n ni del municipio, estoes, inclinarse por el sistema del municipio rítulad Ln irlr

^ ZUCCHERINO, Ricardo M., , Derecho púlAico ¡ntivím hil . i il . r í I. i I H / y v . 49

MARTíNS, Daniel H., El municipio t onfm\ponu\<u>, < n , jp <>(>

CAPÍTULO I

ll < II-ÍA Y l'K A( Tl< A I )l .I, IM-RKCHO MUNICIPAL

. . . . . ii | ..ii ln iil.n ya liemos establecido nuestra discrepanciay la consiguiente .1 1 . .il ■. i ■. i < - 1 n; * intermedio del municipio-distrito.

i n lo i ■,|>c<:tÍK:;im<.:iiíe relacionado con los sistemas de ordenamiento ju- ,..h. .. . 1 -ii.liados por el jurista transcripto, nos inclinamos por el último como

. ..M ..................... I . I de. haber propuesto en forma constante y reiterada la variante del

. h . HVO establecimiento de los municipios de autonomía absoluta” 50.

i ■ I / </< ultiiilf x de riormación I a institución municipal se halla en posesión de dictar normas-sobre la 1 1 1 -1 I ( i ia municipal.

I a indicada normativa implica la presencia de un derecho vivo, evolutivo .i» ;■ i .ido sumo, en permanente mutación, esto es, el derecho municipal, sobre

I < nal volveremos in extenso en el próximo acápite del presente capítulo. Sus contenidos muestran una doble orientación, a saber: 1) normativa de oí un/ación propia y de funcionamiento de las

estructuras municipales, con r .|M-cial atención a su procedimiento; 2) normativas de imperio en referencia a los pobladores del municipio y en lo relativo a lo específicamente vecinal.

I ü 21/3/1989, al declarar la autonomía del municipio, la Corte Suprema inicial puntualizó que las ordenanzas municipales debían ser tenidas como legislación local. Es así como en este verdadero leading case, el más Alto Tribunal del país calificó de leyes alas ordenanzas municipales. Tal sucedió en autos "Kivademar, Angela D. B. Martínez Galván de v. Municipalidad de Rosa- no” '> i, siendo ratificado aposteriori en autos “Promenade v. Municipalidad de 'iaii Isidro”.

//) Autosuficiencia económico-financiera Se trata de una verdad incontrastable. En tal orden de ideas es concluyente lo declarado por el Sexto Congreso

Interamericano de Municipios —celebrado cu la República de Panamá, en 1956—cuando afirmó que resultaba “aplicable al municipio el principio universal de orden político según el cual no puede ha- bi-i autonomía sin autosuficiencia económica. Por ello la autonomía jurídica mu ai i u isu ficiencia económica^Q_ésla sin aquélla, crean uñaTorzada situación . I. d. ,c( | uilibrio social. Toda autonomía sin suficiencia económica resulta con- .1. mi I.i a desaparecer, e igualmente la existencia de comunidades locales auto- . ■ 11 . 1 1 n i c s desprovistas de autonomía produce una tensión social incompatible . i ..i la ih >i mal vida de los pueblos” S2.

" i M niiitu-insas ocasiones nos hemos pronunciado por estas ideas. Como síntesis de ellas, pre- ! • II.II ,i /i i< « Hi-.KiNO, Ricardo M.. “Bases...”, cit., p. 55.

1 i i i. - i lidíete) de tan importante pronunciamiento se halla en LL del 22/5/1989, con nota ■ i* iti in ni a 1 1 .i< 1 11 .‘i .a Corte Suprema ha extendido caita de autonomía a las municipalidades”.

in i i ii i; n K ». K u-.aido M., “Bases...”, cit., p. 57.

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

I

Por ello es que desde largo tiempo atrás hemos venido proponiendo la posesión “por parte del municipio de una auténtica autonomía económico-financiera complementaria de la autonomía política” 21.

A favor de la efectiva obtención de una auténtica y definitiva autonomía económico-financiera, se deberá dotar a la institución municipal de elementos basales, a saber: 1) la existencia de un fuerte patrimonio propio del municipio;

2) la implementación de una sólida estructura tributaria, la que sin caer en los censurables supuestos de doble imposición, permita al instituto municipal manejarse con recursos propios, sin recalar en los “arbitrios”, figuras tan criticadas en lo teórico como aplicadas sin rubor alguno en lo práctico.

I) Idoneidad técnica Llegamos así al último elemento basal del municipio y aquel en el cual reposan todas sus esperanzas y también todas

sus frustraciones. Se trata de comprender de una vez y para siempre que la multiplicidad, vastedad y complejidad que supone una

administración municipal de nuestro tiempo necesita imperiosamente de conductores especializados en la temática municipalista. En tal sentido, la Unión estadounidense ha dado gran importancia al tema al otorgar rango de estudios superiores —terciarios y universitarios— a las cuestiones teórico-prácticas de conducción y administración municipal.

Fruto de esta legítima preocupación es el sistema del manager o gerente y de la comisión. El representa una respuesta adecuada y moderna a los profundos desafíos conductivos de municipio de nuestro conflictivo presente, lo que lo torna aplicable con un sentido ecuménico.

Es con esta óptica que venimos recomendando su presencia en nuestro país como solución potable de “un insondable problema que no sólo late en el plano municipal, sino en los tres estamentos del Estado federal argentino. Se trata del drama de conjugar eficacia con democracia, en el ejercicio de la función gubernativa” 22.

Partiendo del referido y acuciante objetivo propuesto es que observamos cómo “en Estados Unidos de América se ha intentado con buen éxito un sistema combinado con la comisión, elegida por el sufragio popular, y el manager o gerente, seleccionado por la propia comisión entre los expertos en cuestiones municipalistas en función de su sapiencia, antecedentes y conocimientos en la especialidad. La comisión representa así la nota de democracia de la que nosotros no podemos renegar porque como alguna vez lo marcó a fuego Esteban Echeverría, es para ios argentinos un estilo de vida, y no meramente una forma de gobierno. A su turno, el manager o gerente simboliza la dosis de eficacia gubernativa que nos falta desde antaño a los argentinos y que debemos por fuerza alcanzar con preparación responsable y honestidad prístina” 23.

II. El DERECHO MUNICIPAL 1. Concepto. Distintas visiones doctrinales

Múltiples intentos de caracterización registra la historia del derecho municipal. Ello nos impone pasar revista a las más significativas.

A) Posición de Adolfo Korn Villafañe Este notable maestro de la disciplina —creador de la Escuela de La Plata— caracterizaba el derecho municipal

escribiendo que se trata de “una rama científicamente autónoma del derecho público político, con acción pública que estudia los problemas políticos, jurídicos y sociales del urbanismo; y que guarda estrecho contacto con el derecho constitucional, con el derecho público provincial, con el derecho administrativo, con el derecho impositivo, con el derecho rural, con la historia constitucional y con la ciencia del urbanismo” Sá .

Con esta caracterización, Kom Villafañe se transforma en un auténtico precursor de la autonomía científica del derecho municipal en nuestro país.

B) Construcción de Adriano Carmona Romay Este reputado jurista cubano entendía el derecho municipal como representando al “conjunto de principios legales y

normas de jurisprudencia referentes a la integración, organización y funcionamiento de los gobiernos locales” 24.

21 ZUCCHERINO, Ricardo M., “Bases...”, cit., p. 56.

22 ZUCCHERINO, Ricardo M-, “Bases...”, cit., p. 57. Últimamente, la conjugación de estas dos metas es también reclamada por HERNÁNDEZ (h), Antonio M., en Frías, Pedro y otros. Las nuevas cons tiiuáones provinciales, Buenos Aires, 1989, p. 212.

23 ZUCCHKRINO, Ricardo M„ “Bases...”, cit., ps. 57 y 58.

24Carmona Romay, Adriano, Programa de gobierno municipal, La Habana, 1950.

CAPÍTULO I

C) Postura de Ivés Orlando Tito de Oliveira El destacado municipalista brasileño advertía a nuestra disciplina como “el ordenamiento jurídico de la Administración

Pública del municipio”, y a continuación le fijaba como límite “las propias manifestaciones de la vida municipal” 38. D) Criterio de Salvador Dana Montano

El maestro santafesino, al caracterizar el derecho municipal, produce su división en dos grandes sectores, a saber: 1) el derecho municipal científico; 2) el derecho municipal positivo.

Al primero lo entiende como parte de la ciencia jurídica destinada a estudiaren general las relaciones de derecho “a que da lugar el municipio, como entidad política, de existencia necesaria”, en tanto que al segundo lo centra como “rama del derecho público interno” 25.

E) Conceptualización de Antonio María Hernández (h) Este tratadista estima que el derecho municipal “es la parte del derecho público que estudia lo relativo al municipio”,

para luego agregar que “es el derecho de la ciudad” y “trata del enfoque de la ciencia jurídica destinado a investigar el origen histórico, la naturaleza, definición, elementos y fines de la institución municipal, así como su inserción en el Estado” 26.

F) Nuestra posición Para nuestro entender, el derecho municipal es una rama de la ciencia jurídica de marcado carácter público que aborda

el conocimiento de las instituciones y relaciones municipales. La caracterización propuesta brinda los siguientes beneficios: 1) evita otorgar a la índole pública que sin duda tiene la

disciplina el carácter de comportamiento cerrado que supone decir “derecho público”. Emplear esta última expresión significaría reconocer la validez de una división del derecho superada por la evolución de la ciencia. Ello resulta notorio con sólo observar los con tenidos del moderno derecho del trabajo, que participan aun tiempo de lo pií blico y de lo privado. Entendemos, junto con Aftalión, García Olano y Vilanova, “la división entre derecho público y derecho privado como rúen mente indicativa de un predominio de una u otra idea en las distintas ramas di I derecho” 27.

2) El hablar de instituciones produce una doble ventaja. En primer lu;'.n, concede la posibilidad cierta de ir más allá del estudio del derecho po.sil i vo, < |i i<- si bien cuenta con gran importancia, no representa la totalidad ni menos aún <1 centro de los contenidos de la materia. En segundo término, el no cali! u ai I r. de políticas permite incorporar el estudio de instituciones de. olio car.-idci

u t i i - l A ' i ri’Ai 11< A i >1 i. i >I;RI x’l IO MUNICIPAL

. .. . > i i,i (|o< (■ mal sdljK- su autonomía. Teorías i , , i| >■ > (ni. i\ se lian propuesto sobre la temática que nos ocupa. En lo

.i, < í. 1 1 1 h i nenia de sus principales exponentes.

\ ' / , . / % ¡<¡.\ i-..Ir iliveisos sectores de la ciencia jurídica se ha impugnado la existen-

i.i. I. mi ilc ice luí i mui icipal de contenido autónomo. Dichos autores—confor- in. i I.i ih:,' iplma de. su preferencia—colocan al derecho municipal ya como ni, n 1 1 j i Je i .ipi/iilo dei derecho administrativo, o del derecho constitucional, o .i. i .1. in lio estadual, o del derecho político.

,i) !■'.! derecho municipal como parte del derecho administrativo I Vnim de esta corriente se destaca el profesor santafesino Rafael Bielsa, l .< >',i iii a que pasamos a glosar. Así, impugna la existencia de un derecho municipal de características tale, <1 1 ■<- admitan caraturarlo como

autónomo. Considera que el conjunto de pi un i pió,s que lo rigen sonde índole administrativa y provenientes de dicho de- iccho Se trataría—en suma—de pautas de derecho administrativo que se tornan aplicables en el área municipal.

Surgiría así un capítulo de) derecho indicado bajo la denominación de de- ícelio administrativo municipal 62. Sus conclusiones son terminantes al escribir que “es bien distinto suponer un derecho administrativo comunal, de

sostener la existencia de un derecho comunal o municipal. El derecho administrativo comunal —remata— no es sino el conjunto de preceptos o principios de derecho administrativo general aplicable a la esfera comunal” 63.

En idéntico sentido razonaba Alcides Greca en la primera parte de su dilatada y brillante carrera de doctrinario. Así, en 1937 entendía al derecho municipal cual “parte especializada del derecho administrativo” 64.

25 DANA Montano, Salvador. Estudios de política y drrn ha municipal. M.u .u ,ul>. >. I '" .

26 HERNÁNDEZ (h), Antonio M., Derecho munú ipal,< n , i I

27 Aftalión, Enrique R. • García <)i.ano. I-VumwIo Vn ahova, //!«,.,/i„ , at .1, <■ cha, 9a etl, Buenos Aiics, VY!^, ¡> >V

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

A partir de 1953 se concretó su gran conversión. Ya en aquel año supo al mnar: “El derecho municipal es la piedra angular de todo el derecho público”65.

Un año más tarde llegó a decir: “El derecho municipal tiene categoría ciciiiíficapara ser considerado como una rama autónoma dentro de las ciencias j 1 1 1 ulicas” fi6.

I1IHI.SA, Rafael, Principios..., cit. ‘‘1 Iíii i SA, Rafael, Principios..., cit., p. 8. "1 ( Ihi .i a, Alcides, Derecho y ciencia de la administración municipal, Rosario, 1937.

< .Ki < A, Alcides, “Ubicación y jerarquía del derecho municipal”, en Anuario del Instituto de Í K itu • t. X, p. 10. » '!;i <‘i\, Akides, “Autonomía científica y didáctica del derecho municipal”, disertación en el í i .. i > < '(mp'm-vi N.-icionnl de Municipios, Brasil, 1954. Participando también de la corriente bajo análisis y en una reciente y valiosa obra, ha dicho el profesor Martins que

compartiendo la opinión administrativista de Rafael Bielsa, Benjamín Villegas Basavilbaso y Miguel S. Marien- hoff —a quienes cita, trascribiendo al segundo de los nombrados— se permite remarcar “la necesidad científica y didáctica de que el derecho administrativo municipal estudie, en profundidad, toda la temática municipal” 28.

En suma, de todas estas elucubraciones ha surgido el llamado derecho administrativo municipal o comunal, al que se adhieren administrativistas de la talla de los ya mencionados, además de Otto Gónnenwein y Bartolomé A. Fiorini.

b) El derecho municipal como integrante del derecho constitucional El criterio hace pie en dos argumentos basales. El primero se funda en que las cartas constitucionales de ordinario

contienen disposiciones sobre la materia municipal. El restante parte de considerar que estudiando el esquema insti tucional en conjunto, necesariamente se examina la temática municipalista.

c) Eljierecho municipal como contenido del derecho estadual Sólo puede sostenerse válidamente en el marco de un Estado federal. En este caso, y sólo en este caso, existiría la

disciplina del derecho estadual. Dentro de ella, el derecho municipal operaría como sector especializado.

d) El derecho municipal como ingrediente del derecho político Se basa la idea en que el derecho municipal en función de “sus antecedentes de carácter universal, por la naturaleza de

sus relaciones de carácter político y por las proyecciones que puede alcanzar, bien merece ser considerado como una de las tantas ramas que integran el derecho político” 29.

Así razona en forma solitaria en doctrina Luis Longhi.

B) Tesis afirmativa Su gran animador ha sido el maestro Adolfo Korn Villafañe. Pensaba el gran creador de la Escuela de La Plata que el

derecho municipal se presenta corno una rama autónoma del derecho público político, provisto de instituciones y disposiciones propias.

Controvirtiendo la tesis administrativista, dejó escrito, con lúcida enjundia, que encasillar a nuestra disciplina como un mero apartado del derecho ad

ministrativo significaba admitir “municipios que se definen automáticamente como simples oficinas burocráticas de los gobiernos provinciales [...]. En cambio, afirmar la existencia de un derecho municipal político, con autonomía científica propia [...], importa afirmar que las municipalidades se definen ostensiblemente como poderes del Estado, dotados de autonomía política, o sea, como repúblicas representativas” 30.

Dentro del derecho público político, el pensador que venimos glosando produce una personal labor clasíficatoria. Como fruto de ella surge que el derecho público político tiene dos variantes, a saber: 1) el derecho público político con acción pública, que comprende al derecho constitucional, al derecho público provincial y al derecho municipal; 2) el derecho público político con acción privada, que comprende al derecho administrativo provincial y al derecho administrativo municipal.

28 MARTINS, Daniel H., El municipio contemporáneo, cit., p. 72.

29LONCi [I, Luis R., Génesis del derecho constitucional e historia constitucional argentina. Buenos Aires, 194b.

30 Korn V illafañe, Adolfo, “La república representativa”, Boletín de la Biblioteca del Congreso Nacional, nro. 42, Buenos Aires, 1941, p. 1032. Esta es también la postura de un calificado e injustamente olvidado maestro de la disciplina —el Dr. Clodomiro Zavalía—, según lo dejó escrito en su obra Tratado de derecho municipal, Buenos Aires, 1941, p. 13.

CAPÍTULO I

C) Nuestra posición: la tesis integradora Pensamos que la materia municipal se integra —sin perder su condición de autónoma—junto con la materia estadual —

también poseedora de autonomía—■, en la unidad totalizadora que al solo efecto docente supone el derecho estadual y municipal. Ello no implica ni una pérdida de sus respectivas autonomías científicas, ni la preponderancia de uno sobre el otro, sino el reconocimiento de que entre ambos derechos autónomos existe una interrelación evidente.

No se trata de creer —como algunos cultores del derecho estadual, enrolados en las tendencias que globalmente dimos en llamar negatorias— que el derecho municipal es un mero apéndice de la materia estadual. Pensamos que se trata de dos derechos en igualdad de condiciones que revistiendo las calidades de autónomos, producen una interrelación en virtud de la última vinculación de sus objetos, métodos y finalidades. Por ello denominamos a nuestra postura como integradora.

En definitiva, partimos de admitir plenamente la autonomía científica del derecho municipal para —al arribar al plano docente— inclinarnos por su integración con el derecho estadual —sin pérdida en ninguno de los dos casos de sus respectivas autonomías científicas— para su dictado en unidad e igualdad, sin subordinarse recíprocamente y al solo efecto de una visión armónica de ambos.

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

3. Autonomía científica Como lo hemos visto en el apartado inmediato anterior, largamente se ha controvertido este tema y numerosos juristas

han impugnado la calidad de autónomo del derecho municipal. El examen tendiente a determinar si la disciplina tiene un objeto y un método propios, ratificará nuestra postura

favorable al reconocimiento de la referida autonomía.

A) Objeto Podemos indicar como tal el estudio de las siguientes cuestiones: 1) teoría y práctica de las instituciones municipales; 2)

desenvolvimiento práctico de la vida institucional de los municipios; 3) problemática de las relaciones intermu nicipales; 4) toda otra cuestión que se presente como propia de la institución municipal.

B) Métoílo Empecemos por caracterizar el método como “toda herramienta mental válida encaminada a encontrar la verdad” 70.» Por lo demás, podemos señalar la posibilidad de métodos diversos que e \ ponemos a continuación.

a) Método exegético Se propone el estudio de la disciplina mediante la glosa de los texto:, i Ir derecho positivo que conforman su contenido.

La idea, además de insuficiente, es pedagógicamente incorrecta. En efecto, una rápida visión de los principio1, basales que informan la metodología de la enseñanza del derecho, nos llcv.ua a comprobar que tanto el investigador como el expositor de lo jurídico ilcl» n tomar como centro de sus reflexiones a las instituciones, y nunca a las /<■ i;m A / dones. Ello por un criterio de lógica natural fundado en lo precario de la p.-i manencia normativa y lo perdurable de la constante institucional. Poi c.■,(.! ■, las consideraciones, debe desecharse la utilización del método bajo estudio

CAPÍTULO I

Es el propiciado por Salvador Dana Montano n y al cual se adlm n An tonio María Hernández (h) 72.

ZUCCHERINO, Ricardo M., Derecho inteunu iono! I ;i l’l.il.i. I'i/i,.|i I I

Dana Montano, Salvador, Estudios ... ni , |> .’JÍ 7“ IIERNÁNDE/, (h), Antonio M., / V/ rth<i ntunu i j ’o l . . 11 . I l,p l i

. i. | .i i ,i mu metodológica se le pueden efectuar dos reparos esenciales |., iihl.s: I) ,il basarse en las constantes combinatorias de elementos po-

liii' i mi otros propios de la historia, desechan las necesarias bases jurídicas «|i«- to.i,\ asignatura propia de la ciencia del derecho debe por fuerza poseer; 2) il ii un.n i n consideración sólo ingredientes políticos como base de su estruc- tiu.i |i<. ,i de unilateral y su alcance es meramente parcial.

I islas consideraciones eliminan la viabilidad del método bajo análisis.

<:) Método hirídico-científíco Há sido propiciado por Clodomiro Zavalía 73 y propugna una estructuración integrada por elementos políticos, jurídicos

e históricos. Representa una notoria superación en referencia a las tesis anteriores, aunque en vocación omnicomprensi va aún está a

mitad del camino a recorrer.

d) Método pluralista: nuestra posición Propiciamos ia integración en el método de elementos políticos, jurídicos, históricos, económicos y sociales en general,

a los fines de permitir un más acabado examen del derecho municipal, cubriendo así su teoría y la práctica general de sus instituciones.

4. Fuentes del derecho municipal A) Caracterización

El tópico bajo estudio reproduce en nuestra disciplina la problemática general dada en la ciencia jurídica. Conforme a la idea esbozada conceptuamos a las fuentes como causales que originan la presencia del derecho genéricamente hablando. Compartimos el tradicional pensar savigniano que las detectaba en la conciencia común y el espíritu del pueblo, marco en el cual el derecho contaba con una suerte de vida invisible.

B) Clasificación de las fuentes: su crítica. Nuestra posición

En anteriores obras advertimos la condición de criticadas y criticóles que asumen las clasificaciones formuladas en punto a las fuentes. Teniendo en consideración tales reparos, preferimos limitarnos aun único criterio distintivo, ¡iic. se basa en las calidades de normativa e informativa de la respectiva fuente 74.

n / A v A ( ! A, ( Itulomiro, Tratado de derecho nutniiipal. Buenos Aires, 1941. 11 Z\ KA in .R!N< >, RiC'Jitlo M,, Derecho internacional privado, cit., p. 31, y Derecho público pro-

:inci(d..., cU., t . I, \\. (S. EL MUNICIPIO, EL DERECHO MUNICIPAL Y EL GOBlUKNí > MI INK ir A l Í: '

No obstante, algunos juristas desechan totalmente el críimo . I.i ii i< ,ii.. rio. Así en el caso de Linares Quintana31. Otros pensadores, al < < >nii m. pn > mueven la idea aquí en discusión. Goldschmidt y Bidart Campos, cuín- nim apoyan esta postura32.

Por nuestra parte, reiterando el punto de vista ya expuesto, »>ia(iramos Ir. fuentes del derecho municipal en lo siguiente.

1) Constitución federal. 2) Leyes federales. 3) Cartas estaduales.

31 LINARES Quintana, Segundo V. C., Gobierno y administración ¡Ir la A\; uSS. i.,; 1.1, 2a ed., Buenos Aires, 1959, p. 15.

32 7^ GOLDSCHMIDT, Werner, Introducción filosófica al de recluí. - I' rd., Unrmi-, Am ,, I \ )t l.. BIDART CAMPOS, Germán J., Derecho constitucional, t. [, Hurí Ain--., I Oí,H, (p (. I

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

r 1) Normativas

Fuentes del derecho \

municipal

Leyes orgánicas y cartas orgánicas mium ij>.i l. Ordenanzas, decretos y resoluciones municipales.

.6) Jurisprudencia.

C) Estudio particular de las fuentes

a) Normativas 1) ConstituciónJederaL

Estamos en presencia de la base de todo el ordenamiento jurídico <i< mi Estado, en este caso de la Argentina. Asilo establece el art. 31 de micsiia Carta Fundamental. Como consecuencia de todo ello, es ésta la piiuu-ia <lr l.r. fuentes del derecho municipal.

En tal carácter, debemos convenir en la cortedad de las mandas i <-;>■ il.tii > rias dedicadas por el constituyente federal a la institución municipal lillas m> superan el enunciado genérico del art. 5o, el cual, no obstante, tiene su i cación dado que allí se consagra el carácter de instituto de grada cousiim. i. m il del municipio, además de imponer al constituyente estadual el ascj'.mai rl i tema municipal. Fuera de ello, sólo se anotan disposiciones en punió al nmm cipio del distrito federal (conforme: arts. 67, inc. 27, 81 y 86. un V)

CAPÍTULO I

Las cartas constitucionales modernas, muy al contrario, <lnli< an imp»i tantes normas a la institución municipal. Algunas de ellas con p<n -a\ p< i o (. i teras disposiciones; tal el caso de la vigente Carta hispana; odas, i oí ¡M . >fusión de normas, como en el supuesto de la Constitución de la República de Venezuela.

2) Leyes federales Su condición de tal está fijada en el art. 31 de la Carta federal con la expresión “las leyes de la Nación (Estado federal)

que en su consecuencia (de la Constitución) se dicten por el Congreso”. Ante dichas normas, las leyes federales aperan^omq fuente de nuestra disciplina.

£1 Código Civil ha dedicado a la institución municipal diversas normas. Entre ellas, algunas asumen significativa importancia; tales los supuestos del art; 33, que le otorga el carácter de'persona jurídica de carácter público,]y su similar 2344, en la medida en que reconoce, la existencia del patrimonio propio del municipio.

3) Cartas estaduales Ocuparán particularmente la atención las constituciones estaduales de los diversos Estados miembros, ya que en sus

contenidos está buena parte de la estructura del gobierno municipal. El examen aludido se concretará mediante la utilización de un método comparatista, que facilite el establecimiento de semejanzas y diferencias. A ello se unirá el necesario recuento histórico que permita iluminar la raíz última de la institución estudiada. Prestaremos especial atención a la Constitución bonaerense de 1934 y a su fallido proyecto de reforma, por tantas causas novedoso, pero sin olvidar el añejo mandato federal que impone, con la fuerza de la verdad, el comentario de las tradicionales cartas vigentes en algunos Estados miembros todavía, a la par que observar el importante movimiento constitucional que significó la transformación de los antiguos te- rritorios en los modernos Estados miembros del presente, sin olvidar el crucial laborío constitucionalista estadual, representado por las cartas sancionadas a partir de 1986, esto en Jujuy, La Rioja, Salta, San Juan y Santiago del Estero (1986), Córdoba y San Luis (1987), Catamarca y Río Negro (1988), Tucumán (1990), Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (1991).

4) Leyes orgánicas y cartas orgánicas municipales ~~ El tópico nos llevará á la consideración más añeja de los municipios, cri- (ri ni del cual participa el sistema bonaerense,

y al mismo tiempo obligará a! (wimcn <le los municipios autónomos, nacidos con la Constitución de Santa Fe il<- I 1»' I, <|iir icpresentan la idea moderna en el punto.

I os municipios tradicionales presentarán como características básicas: en I» uncí 1 1 1 ; . 1 1 . ipir mis leyes orgánicas son dictadas por las respectivas legislarías csi.ti Ih.i les, en sr/umdo término, se tija su condición jurídica indicándolas como descentralizaciones administrativas del Estado miembro. Al contrario, los municipios de autonomía absoluta ofrecerán en igual sentido las siguientes peculiaridades: en primer término, exhiben su derecho a dictarse su propia carta orgánica; en el restante aspecto presentan signos distintivos que marcan a dicha autonomía como absoluta. Entraremos in extenso en esta problemática al tratar de la autonomía y la autarquía municipal, en el cap. II de esta obra.

5) Ordenanzas, decretos y resoluciones municipales

jerarquía.

6) Jurisprudencia Aftalión, García Olano y Vilanova advierten que la jurisprudencia es la fuente del derecho en la medida en

que “el, juez o el intérprete acuden a fallos anteriores, buscando en ellos objetivar el sentido jurídico de su caso" r/ .

Lazcano ha señalado en todo su vigor la importancia de la labor juríspi u dencial al escribir que ésta “desarrolla el derecho, colma los vacíos Icenles | | (y) jerarquiza las soluciones teóricas..-” 33.

II <11 l \ > l'K A< III A I M i l . l iliKIiCHO MUNICIPAL

i ,, 1 ...... 1 1 .1 1 1 1 . hI.h de nuestra disciplina, la significación de la fuente i m i . 1 . 1 1 . u nta notoriamente. Basta recordar la gravitación induda-

1 1 1 1 , ].m r.]nmlriu i;i ilc la Corte Suprema de Justicia federal, que en su ca- , i. . . 1 . iiii.-i|iu (<• ultimo de la Constitución federal informa los pronuncia-

33Í.A7.C ANO, Olílo.1; A., Ih'nuho inírt mu ir m<i¡ ¡>r ir. i. /<■. 1 i l ’ l i l i l ‘ H . . | i I !

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

1 .1 . i<>s 1 csi.1 t iies tribunales del país. En el marco estadual cumplen igual

1 1 . 1 1 . 1 . . 1 1 - 1 1 .. 0 1 irs o iribunales supremos. La revista de tales decisiones ocupará í 1 1 1 ti .i, 1 1 1 1 1 ie\t 1 ;i alcnción.

/) (ni 0 1 malivas

/ I . I iciccho comparado in rsindio se toma clave por la multiplicidad de enseñanzas y experien- . 1 .<■. .|ur emanan de la legislación comparada

municipal, una de las más ricas y . . > 1 1 mayor sentido evolutivo en todo el orbe.

Vale señalaren tal sentido la capital significación y la riqueza de matices 1 |n< exhibe el cuadro general de sistemas de gobierno del municipio en el de- H i lio comparado.

7.2. Doctrina Anteriormente, escribimos que “la.dacta.na jurídica es aquel laborío teó- 1 ico que tiene por centro la ciencia del

derecho” 34. Este cometido ha sido particularmente afortunado en nuestra materia, a pesar de la no muy extensa lista de cultores de

ella en el país. Desde que Lisandro de la Torre sentó las grandes bases iniciales con su magnífica tesis doctoral, mucho es el camino

recorrido y grande la evolución producida. Nombres señeros como los de Adolfo Korn Villafañe, Alcides Gre ca, Clodomiro Zavalía, Raúl Enrique Dumm, Salvador Eduardo Bauzá, Luis Leopoldo Boffi, entreoíros muchos más, jalonan la referida trayectoria que remata en la actualidad con dos centros claves de investigación y docencia: Córdoba y La Plata.

En la tradicional Casa de Trejo y en la Universidad Católica de la Docta se enseña la disciplina en unión al derecho estadual. Allí, y al amparo de la proverbial grandeza de miras del maestro Pedro José Frías, ha surgido una pujante pléyade de cultores de temas municipales, los que brillan en los trabajos de Antonio María Hernández (h), Arturo íturrez y Alberto Zarza Mensaque,- entre otros muchos calificados expositores.

En La Plata, también unida al derecho estadual en las cátedras de las universidades, estatal y Católica, la disciplina del derecho municipal ha florecido en unajoven generación de cultores, ba jo la noble y patriótica inspiración de los maestros Dres. Tomás Diego Bernard y Jorge Gnecco. Entre ellos se cuentan Dardo Rubén Difalco, María J. Moreno Ritlmcr, 1 Iernán Daniel Luna, Gonzalo O.Cuartango, María Angélica D’Agostino, Federico Gustavo Gilly, Alicia Beatriz Ferrer de Paglietini, Gustavo Manuel Millán, Ricardo Pablo Reca, Da niel Rubén Costoya, Gustavo Ariel García, José Amaldo Equiza, Eduardo Ma rio Vulcano y Carlos Fernando Fux. A ellos se ha sumado en su hora la vete- ranía inquieta y capaz de Eduardo Apreda Piccone y Juan Carlos Vitterbori.

En la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata, dan su aporte la ya citada profesora María Josefina Moreno Rither, el Dr. Pablo Andrés Bautista, su similar profesor Abel Hipólito Morros, junto con la cola boración de los Dres. Natalia Andrea Márquez, Ignacio Brignani y el Sr. Nel- son Gerardo González. En la Universidad Atlántida Argentina colaboran como profesora asociada a la titularidad, María J. Moreno Rithner, en la sede central el Dr. Ernesto Máximo Rodríguez y en la subsede Dolores, también como pro fesor asociado el Dr. Héctor Enrique Porrez.

Paralelamente, el afán municipalista ha dado vida —bajo el esfuerzo constante del Dr. Tomás Diego Bernard— al Instituto de Derecho Municipal y Urbanismo, que dentro de la Universidad Notarial Argentina despliega una constante y positiva labor, primero bajo la dirección de su fundador y en suce sivas direcciones de los Dres. Pedro José Entío, Jorge Gnecco y Federico Gus tavo Gilly. Allí, junto a los miembros ya indicados de las cátedras platenses, se alistan Carlos Rubén Gaebler, Bertrand Gambier, Jorge Giuliano, Alberto Ig nacio Merbilhaa, entre otros más. A ellos se suman los cultores consagrados, como son los casos de Mario Edgardo Bolla, José Bonilla y Ataúlfo Pérez Aznar.

Junto con todos ellos transitamos las apasionantes rutas de la investiga ción municipalista. En la Capital Federal surgen dos prestigiosas cátedras de Derecho Muni cipal, a saber: en la Universidad de Belgrano,

conducida por el saber de los Dres. Alejandro Gómez y Leonardo Palomeque; en la Universidad del Salva dor, bajo la experta guía del Dr. Alberto Fonrouge.

Desde Santa Fe y en su gloriosa veteranía, sigue luchando por la temática municipal una figura de !a taila del Dr. Salvador Dana Montano. Una reciente e importante obra así lo demuestra so .

En San Juan se acerca frecuente y exitosamente a nuestra disciplina el maestro Dr. Pablo Antonio Ramella. Los últimos tiempos han visto acercarse a la temática municipal a una fi gura de los prestigios de José Roberto Dromi 81 .

En la Universidad estatal deí Comahue —donde hemos tenido el honor reiterado de ser presidentes del jurado— la cátedra ha visto florecer un profesor de singulares valores en la persona del Dr. Martín Sánchez. Su participación lu cida en el “Curso Internacional luterdisciplinario de Posgrado Abierto sobre

8(1 DANA Montano, Sal vador, Autonomía municipal, cit.. prologada por Pedio José Frías y con proemio de Tomás Diego Bernard. Ol ^

Dromí, José R., Federalismo y municipio, Mendoza, 1^80. Teoría y Práctica del Municipio y el Derecho Municipal” —celebrado en La Plata, en septiembre-octubre de 1986 y por la Universidad Católica platense— así lo revela, criterio corroborado por el trabajo que expuso con brillo en la oportunidad sobre el tópico “Municipio y urbanismo”.

34 ZUCCHERINO, Ricardo M., Derecho internacional ptivudii, r.il., p. 34.

CAPÍTULO I

En la Universidad estatal de Lomas de Zamora—donde también hemos contado con el alto honor de presidir el jurado de concursos— la disciplina se dicta de forma independiente y la cátedra es expresión de trabajo y ansias de su peración.

Finalmente, cabe destacar los esfuerzos de los integrantes de las cátedras respectivas de las universidades estatales de Corrientes y Cuyo y de las altas ca sas de estudios católicas de Salta y Santiago del Estero, donde la temática mu nicipalista se imparte junto con el derecho estadual.

Todo lo dicho no implica dejar de reconocer el aporte precursor de figuras singulares de la historia argentina que en algún momento se acercaron a la apa sionante temática municipalista, como son los casos de Esteban Echeverría «■’, Juan Bautista Alberdi 35 y Joaquín Víctor González, entre otros muchos más y sobre cuyas ideas volveremos en este mismo capítulo al referimos a las docti i ñas argentinas sobre el municipio, el derecho municipal y el gobierno municipal.

No se puede ni debe olvidar en este racconto doctrinal la influencia de. los grandes pensadores extranjeros. Así, resultan insoslayables nombres como los de Leo Rowe, Adolfo Posada, Austin Mac Donald, Fernando Albi, Adriano Carmona Romay y Daniel Hugo Martins, entre otros calificados maestros.

7.3. Otras fuentes

En este apartado común hemos querido unir una serie de fuentes comple mentadas del derecho municipal, cual son -—a nuestro entender— la costum bre, con su carga ancestral de sabiduría en muchos casos y los institutos nacidos de las relaciones de vecindad que pueden considerarse como previos en el tiempo.

III. EL GOBIERNO MUNICIPAL

1. Antecedentes historiográfícos y evolución del gobierno municipal

A) En el plano universal Teorías sobre el origen de la institución municipal. Se plantea aquí como primer gran controversia la vinculada a la

determinación certera de la etapa his tórica de florecimiento del gobierno municipal. Si bien la polémica ha sido intensa, en la actualidad la mayoría de los in vestigadores sitúa el hecho en el desarrollo de la

civilización romana.

No obstante, aún hoy se levantan voces aisladas pero prestigiosas que sos tienen ideas contrapuestas al respecto, lo que naturalmente obliga a trazar un cuadro de situación en la doctrina.

a) Tesis sobre el origen.egipcio de la institución municipal Ha sido sostenida por el valioso publicista venezolano Salvador Antonio Leal Osorio, en su ponderable tesis doctoral 36 . Fundamentación: basándose en la ciudad bíblica de Nínive, el autor bajo estudio entiende que. existieron en el Egipto

antiguo ciudades que los faraones entregaban a los disidentes religiosos, raciales, o por otras cuestiones. A estas ciudades las denomina/tomar—de_.allísu idea de la nomogenia municipal— en las que cree que existió un principio elemental de autonomía al ocuparse las autoridades de esos pueblos disidentes de lo referente a la administración de di chas ciudades.

Crítica: respetuosamente pensamos que la original creación del jurista venezolano zozobra sobre el mismo ejemplo de la ciudad de Nínive, en la me dida en que el faraón le otorgó y le quitó por sí y ante sí la prerrogativa aludida al pueblo hebreo que por allí residió.

Recordemos que su expulsión dio lugar al célebre Exodo encabezado por Moisés en busca de la tierra prometida. Como se ve, esto no puede ser enten dido con alguna vinculación, ni siquiera remota, con la actual autonomía mu nicipal.

h) Teoría sobre el origen griego del actual Estado municipal I i.s la idea del mayor representante de la Escuela de Cuba Adriano G. Car inaría Romay. Fundarnentación: afirma el gran maestro cubano que el origen remoto del municipio está eoJa hélade, esto es, el norte

de la antigua Grecia, donde existía un conjunto de ciudades-Estado unidas por los tratados de Olinto y Lato, que les permitían preservar sus respectivas soberanías, y con la presencia desco llante de Atenas.

Contemplando su exposición dice el famoso municipalista que venimos estudiando que el fasto creativo se da en Atenas y en tiempo de Clístenes, figura a quien adjudica la creación de los demos 37 .

35 ZUCCHERINO, Ricardo M., “Una nueva pauta de la genialidad de Alberdi”, Esto es Historia, aro. I, p. 4. También en AA.VV., Retratos desde la argentinidad, La Plata, 1985, p. 55. También, ZUC- CHERINO, Ricardo M., Juan Bautista Alberdi, ideólogo del siglo XXI,Buenos Aires, 1987. Junto con ZUCCHERINO, Ricardo M., Crónica de un argentino genial: el pensamiento de don Juan Bautista Alberdi,Mar del Plata, 2001.

36 Leal Osorio, Salvador A., Dialéctica del municipio. Nomogenia municipal, tesis doctoral, Maracaibo, 1962, con padrinazgo —pese a lo opuesto de sus ideas— del gran municipalista cubano Adriano Carmona Romay.

37SCCarmona Romay, Adriano, “Ofensa y defensa...”, cit.

50TEORÍA Y PRÁCTICA DEL DERECHO MUNICIPAL

comentarios (0)

No hay comentarios

¡Escribe tu el primero!

Esta solo es una pre-visualización

3 shown on 50 pages

descarga el documento