El camino al cielo:la expiación en la Edad Media , Proyectos de Historia Europea. Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
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El camino al cielo:la expiación en la Edad Media , Proyectos de Historia Europea. Universidad Autónoma de Madrid (UAM)

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Los cruzados buscan la expiación de su alma y el reino de los cielos mediante la lucha contra el infiel.
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UAM

FILOSOFÍA Y LETRAS

MASTER EN ESTUDIOS MEDIEVALES HISPÁNICO

EL CAMINO AL CIELO

EXPIACIÓN Y PURGATORIO

Abigayl Martínez Cano

2

I. INTRODUCCIÓN

La muerte es aquello que iguala a todos los hombres, aquello a lo que nadie

puede escapar, es algo tan común, tan corriente y a la vez tan desconocido que desde

siempre el hombre ha querido saber más de la muerte. Pero ¿qué es la muerte?

Podríamos definirla simple y llanamente como lo contrario a la vida, el cese de

nuestras funciones vitales, el fin de nuestra existencia. Sin embargo, está explicación,

no es suficiente para el hombre, el hombre jamás se ha contentado con pensar que su

vida termina; la creencia en un más allá, en la vida después de la muerte, en que algo

del ser humano pervive después de que su cuerpo perezca es casi tan antiguo como el

hombre y pervive en nuestros días, en una era de racionalismo, ciencia y evolución, se

siguen conmemorando fiestas en honor de la muerte, ¿Qué es si no la famosa fiesta de

Halloween? ¿Por qué el día 1 de noviembre las floristerías se ven abarrotadas? ¿Por

qué vemos tantas películas de terror relacionadas con la muerte y los espíritus?

No podemos negar que el ser humano está interesado en la muerte y por eso he

decidido plantear este trabajo. La creencia en un más allá es tan antigua como la

muerte misma, y en ese más allá también se percibe la idea de justicia del ser humano.

La dicotomía entre un lugar de tormento para los malvados y una recompensa para los

buenos, pero el ser humano es un ser complejo y dicha dicotomía se matizará y en la

Edad Media, que es el periodo que nos ocupa ese más allá no se divide solo entre un

cielo y un infierno, hay lugares intermedios como el purgatorio, que será el centro de

nuestro trabajo. ¿Qué es el purgatorio? ¿Para qué sirve? Entra en juego otra de las

cuestiones importantes para el ser humano, la expiación, esta idea es muy importante

sobre todo en el mundo judeocristiano, y por lo tanto, en el pensamiento medieval. El

hombre es pecador y comete errores, necesita expiar sus culpas ¿no se basa en eso el

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cristianismo, en la necesidad de redención? ¿No pretendía la Ley dada Israel expiar las

culpas del pueblo elegido?

Plateadas estas cuestiones y el por qué estamos interesadas en ellas podríamos

intentar dar un respuesta a tales preguntas. Viendo de dónde le viene al hombre

medieval su deseo de expiación por sus culpas, incluso después de muerto, y cuáles

son los medios de los que dispone para lograrlo.

Presento un breve esquema que sería el que seguiría en una línea de

investigación más profunda:

I. Introducción.

II. La expiación y la Biblia.

III. El purgatorio y su definición.

IV. Purgatorio y expiación.

V. El purgatorio y la literatura.

VI. Conclusión.

4

II. LA EXPIACIÓN Y LA BIBLIA

Según la RAE expiar se define como: borrar las culpas, purificarse de ellas por

medio de algún sacrificio.

El término hebreo es ká- far y puede verterse por cubrir, cambiar o incluso borrar

los pecados. ¿Qué medios tenían los hijos de Israel para expiar sus culpas? Pues en

conformidad con la definición que hemos dado los sacrificios:

Éxodo 29:361 y ofrecerás diariamente el toro de la ofrenda por el pecado

para expiación,y tienes que purificar de pecado el altar mediante hacer

expiación por él, y tienes que ungirlo para santificarlo.

Levítico 4:20 y tiene que hacer con el toro tal como hizo con el otro toro

de la ofrenda por el pecado. De esa manera hará con él; y el sacerdote

tiene que hacer expiaciónporellos, y así tiene que serles perdonado.

Levítico 17:11 Porque el alma de la carne está en la sangre, y yo mismo la

he puesto sobre el altar para ustedes para hacer expiaciónpor sus almas,

porque la sangre es lo que hace expiaciónen virtud del alma [en ella].

Teniendo en cuenta el vínculo entre cristianismo y judaísmo habría que analizar

cuál es el pensamiento cristiano en sus inicios sobre la expiación:

Hebreos 10:12 pero este hombre ofreció un solo sacrificio por los pecados

perpetuamente,y se sentó a la diestra de Dios.

Hebreos 9:13,14, 22 porque si la sangre de machos cabríos y de toros, y las

cenizasde novilla rociadas sobre los que se han contaminado, santifica al

grado de limpieza de la carne, ¿cuánto más la sangredel Cristo, que por

1 Las citas bíblicas se corresponderán con la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras 1987.

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un espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, limpiará nuestra

conciencia de obras muertas para que rindamos servicio sagrado al Dios

vivo? sí, casi todas las cosas son limpiadas con sangresegún la Ley, y a

menos que se derrame sangreno se efectúa ningún perdón.

1 Corintios 15:3 porque les transmití, entre las primeras cosas, lo que yo

también recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las

Escrituras.

1 Juan 1:7,9 Sin embargo, si andamos en la luz, como él mismo está en la

luz, sí tenemos participación unos con otros, y la sangre de Jesús su Hijo

nos limpia de todo pecado. Si confesamos nuestros pecados,él es fiel y

justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia.

Romanos 3:21-26 mas ahora, aparte de ley, la justicia de Dios ha sido

puesta de manifiesto, según dan testimonio de ella la Ley y los Profetas;

sí, la justicia de Dios mediante la fe en Jesucristo, para todos los que

tienen fe. Porque no hay distinción. Porque todos han pecado y no

alcanzan a la gloria de Dios, y es como dádiva gratuita que por su bondad

inmerecida se les está declarando justos mediante la liberación por el

rescate pagado por Cristo Jesús. Dios lo presentó como ofrenda para

propiciación mediante fe en su sangre. Esto fue con el fin de exhibir su

propia justicia, porque estaba perdonando los pecados que habían

ocurrido en el pasado mientras Dios estaba ejerciendo longanimidad;

para exhibir su propia justicia en esta época presente, para que él sea justo

hasta al declarar justo al hombre que tiene fe en Jesús.

Romanos 6:7, 23 porque el que ha muerto ha sido absuelto de su pecado.

Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da

es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor.

6

1 Juan 1:1, 2 hijitos míos, les escribo estas cosas para que no cometan un

pecado. Y no obstante, si alguno comete un pecado, tenemos un

ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno que es justo. Y él es un

sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no solo por los

nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Estos podrían ser algunos de los textos bíblicos que se podríamos analizar,

aunque según dichos textos, el purgatorio cristiano no tendría ninguna base bíblica. Ya

que la Escrituras consideran que la muerte, como consecuencia del pecado, es el salario

que uno paga como pecador siendo así absuelto de su pecado. En cualquier caso, la

doctrina bíblica en cuanto a la expiación de los pecados es clara, al igual que en la ley

mosaica se basaba en un sacrificio, en el valor de la sangre, en este caso el valor de la

sangre de Cristo.

Esto quizá nos sirva para demostrar que la creencia en un más allá y la necesidad

de purgar los pecados es tan antigua casi como la muerte y que hunde sus profundas

raíces más allá del cristianismo y la Iglesia. No obstante la Iglesia usará tres pasajes

para justificar la creencia en un purgatorio:

2 Macabeos 12: 39-452 al día siguiente, no se podía esperar más para

levantar los cadáveres de los que habían caído en el combate, y los hombres

de Judas fueron a sepultarlos con sus parientes en las tumbas de sus

padres; y se encontraron con que bajo las túnicas de cada muerto había

idolitos de Jamnia, lo que está prohibidos a los judíos por la Ley. Todos,

pues, comprendieron que este era el motivo por el que esos hombres

habían sucumbido. Entonces bendijeron el comportamiento del Señor, justo

Juez, que saca a la luz las cosas ocultas, y le pidieron que el pecado

2 Biblia Católica en línea. es.catholic.net/biblia

7

cometido fuera completamente borrado. El heroico Judas animó a la

asamblea a que se abstuviera de cualquier pecado, pues acababan de ver

con sus propios ojos lo que había ocurrido a sus compañeros, caídos a

causa de sus pecados. Luego efectuó una colecta que le permitió mandar a

Jerusalén unas dos mil monedas de plata para que se ofreciese allí un

sacrificio por el pecado. Era un gesto muy bello y muy noble, motivado por

el convencimiento de la resurrección. porque si no hubiera creído que los

que habían caído resucitarían, habría sido inútil y ridículo orar por los

muertos. Pero él presumía que una hermosa recompensa espera a los

creyentes que se acuestan en la muerte, de ahí que su inquietud fuera santa

y de acuerdo con la fe. Mandó pues ofrecer ese sacrificio de expiación por

los muertos para que quedaran libres de sus pecados.

Mateo 12:32 Por ejemplo, a cualquiera que hable una palabra contra el Hijo

del hombre, le será perdonado; pero a cualquiera que hable contra el

espíritu santo, no le será perdonado, no, ni en este sistema de cosas ni en el

venidero.

1 Corintios 3:10-15 conforme a la bondad inmerecida de Dios que me fue

dada, como sabio director de obras yo puse un fundamento, pero algún

otro está edificando sobre él. Mas siga vigilando cada uno cómo edifica

sobre él. Porque nadie puede poner ningún otro fundamento sino lo que

está puesto, que es Jesucristo. Ahora bien, si alguien edifica sobre el

fundamento oro, plata, piedras preciosas, maderas, heno, rastrojo, la obra

de cada uno se hará manifiesta, porque el día la pondrá al descubierto,

por cuanto será revelada por medio de fuego; y el fuego mismo probará

qué clase de obra es la de cada uno. Si la obra de alguien, obra que él ha

edificado encima, permanece, él recibirá galardón; si la obra de alguien es

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quemada por completo, él sufrirá pérdida, pero él mismo será salvado; sin

embargo, si así es, [será] como a través de fuego.

III. EL PURGATORIO Y SU DEFINICIÓN

Definición de purgatorio: “el castigo temporal para los que mueren en gracia de

Dios pero que no están totalmente libres de pecados veniales o que no han pagado

completamente la satisfacción debida por sus pecados. En el purgatorio las almas

sufren durante un tiempo para expiar sus pecados antes de poder entrar en el cielo”3 .

Según el catecismo de la Iglesia el purgatorio es el castigo purificador de los

elegidos, que nada tiene que ver con los condenados, y se apoya en los textos antes

mencionados.

Pero ¿cuándo se define el purgatorio? Tendríamos primero que aclarar que la

noción de purgatorio es más antigua que el término4. Según apunta Le Goff5 será a

finales del siglo XII, alrededor de 1180, cuando comience a definirse el purgatorio, no

obstante dicha hipótesis ha sido cuestionada y varios estudios apuntan a que ya desde

el siglo IV existe una preocupación por aliviar a los difuntos, práctica que continua a lo

largo de la llamada Alta Edad Media, en la que pervive la idea de los castigos

purificadores del más allá ¿no es esa la esencia del purgatorio? Ya San Agustín habló

de una condición intermedia entre la felicidad y condenación. Un buen ejemplo es el

Prognosticon del obispo toledano San Jualián, que en su capítulo diecinueve defiende la

idea del purgatorius ignis (fuego purificador), noción de la que ya se habla en el siglo III.

3 Diccionario Católico de la Versión Straubinger, pág. 251.

4 Ariel Guiance “Los visigodos y el purgatorio” pp. 207 -234 Entre el cielo y la tierra, escatología y

sociedad en el mundo medieval 2009. 5 Jaques Le Goff El nacimiento del purgatorio 1988.

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Lo que no podemos negar es que la definición exacta y sobre todo la

preocupación de dar una localización geográfica, como se verá en la literatura, será en

los siglos XIII-XIV.

Para ver como el purgatorio va tomando forma y deja de ser una noción para

convertirse en una doctrina bien definida tenemos que tener en cuenta el concilio de

Lyon (1274) así como el concilio de Florencia de (1439) y cierta carta de Inocencio IV en

la que leemos:

“Puesto que la Verdad afirma en el Evangelio que si alguien blasfema contra el Espíritu

Santo este pecado no se le perdonará ni en este siglo ni en el otro, por donde se nos da a entender

que ciertas faltas se perdonan en el tiempo presente, y otras en la otra vida. Puesto que el apóstol

[Pablo] declara también que la obra de cada uno cualquiera que sea, será probada por el fuego y

que si arde, el obrero sufrirá su pérdida pero él mismo se salvará como por el fuego. Puesto que

los mismos griegos según se dice, creen y profesan verdaderamente y sin vacilación que las

almas de los que mueren habiendo recibido la penitencia pero sin haber tenido tiempo para su

cumplimiento o que fallecen sin pecado mortal pero culpables de pecados veniales o de faltas

ligeras se purgan después de la muerte y pueden recibir ayuda de los sufragios de la Iglesia.

Nosotros, considerando que los griegos afirman no encontrar entre sus doctores ningún nombre

propio y cierto para designar el lugar de esta purgación y que, por otra parte, de acuerdo con las

tradiciones y las autoridades de los Santos Padres este nombre es el purgatorio, queremos que en

el futuro esta expresión sea recibida igualmente por ellos”.

En cuanto al concilio de Florencia aporta la siguiente definición: "Además, si

habiendo hecho penitencia verdaderamente, murieron en la caridad de Dios antes de haber

satisfecho con frutos dignos de penitencia por los pecados de comisión y de omisión, sus almas,

después de la muerte, son purificadas con penas purgatorias; y para ser librados de estas penas

les aprovechan los sufragios de los fieles vivos, a saber, los sacrificios de la misa, las oraciones y

las limosnas, y otros oficios de piedad que suelen hacerse, según las instituciones de la Iglesia”.

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IV. PURGATORIO Y EXPIACIÓN

Hemos visto ya la necesidad de expiación del hombre y como se vierte dicha idea

en la Biblia, también hemos comentado brevemente como iría desarrollándose la idea

de purgatorio y por tanto de expiación:

2 Macabeos 12: 44,46 Era un gesto muy bello y muy noble, motivado por el

convencimiento de la resurrección. Porque si no hubiera creído que los que habían

caído resucitarían, habría sido inútil y ridículo orar por los muertos. Mandó pues

ofrecer ese sacrificio de expiación por los muertos para que quedaran libres de sus

pecados.

Vemos que en este pasaje se habla de la oración por los muertos, así es, desde

tiempos tempranos la Iglesia se ha preocupado por el alma de los difuntos y por orar

por ellos. Pero el caso del purgatorio permite algo más, permite establecer una serie de

limosnas, indulgencias, misas y oraciones: “No dudemos, pues, en socorrer a los que

han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos” (San Juan Crisóstomo, In

epistulam I ad Corinthios homilia 41, 5). Todo ello en beneficio de los difuntos que sufren

las penas del purgatorio, quienes están vivos puede facilitar su estancia e incluso

acortarla mediante este tipo de prácticas, que por supuesto suponían un beneficio

económico para la Iglesia.

Veamos un par de ejemplo de lo que prescribe la Iglesia en algunos concilios:

En el Concilio Provincial de Aranda6, se priva a quienes mueren en un duelo o

torneo, de estas oraciones y oficios divinos así como de un entierro eclesiástico.

Percibimos la noción de castigo más allá de la muerte, su alma es privada del consuelo

de las oraciones y ofrendas de los vivos.

6 Concilio Provincial de Aranda (1473) presidido por Alfonso de Carril lo, arzobispo de Toledo.

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Otro ejemplo de ruegos a favor de las almas de los difuntos lo encontramos en el

Concilio de Tarragona7. Nos encontramos con la orden de que los arciprestes8 lleven al

Sínodo una lista con los nombres de los sacerdotes difuntos, y en el último día del

Sínodo los sacerdotes y obispos presentes celebrarán una misa por sus almas. Como

vemos estas ofrendas a favor del alma de los difuntos tiene mucha importancia.

Las penas del purgatorio consisten en la privación temporal de la visión de Dios

y en la pena de los sentidos, ahí entraría en juego el fuego purificador.

El purgatorio cristiano se basa en la creencia de que el hombre al pecar, aunque

haga penitencia y borre su pecado, no elimina la mancha (más que la culpa se purgan

las penas) que este deja y por eso debe purgarse o purificarse, aun después de muerto.

Teniendo en cuenta que solo los santos van al cielo directamente, el resto de las

personas, excluyendo a los condenados al fuego del infierno, deben ir al purgatorio a

limpiarse de sus pecados, de ahí que sea tan importante para el hombre medieval

expiar sus pecados y de ahí que la Iglesia aporte los mecanismo necesarios para

propiciar esta expiación: misas, indulgencias, oraciones…que como ya hemos

comentado no se otorgaban precisamente por caridad.

Así es, las almas del purgatorio no pueden hacer nada por ellas, pero los vivos sí,

ellos pueden contribuir a aliviar sus sufrimientos y acortar su estancia mediante los

medios dispuestos por la Iglesia, la misa, será el más importante, aunque las limosnas,

las oraciones y cualquier sacrificio se consideran de provecho.

7 Concilio de Tarragona 1 mayo 1246, presidido por Pedro de Albalate.

8 Principimus etiam ómnibus Archprestebis quod inquirant et in scriptis redigant nomina ómnium

Presbiteorum qui in sius Archiprestebiteratibus deccesserint eaque deferant ad Sinodum recitanda ut orationes fiant in tota Sinodo pro eisdem et etiam absolvantur. Episcopoi vero ultima die Sinodi Missam de Requiem pro illis Presbiteris solemniter et devote clesinguli Presbiteri singulas Missas pro difunctis

celebrent. Alii vero clerici VII psalmos penitentiales recitent ut pro eisdem orationes similiter cum decesserint effundantur.

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V. EL PURGATORIO Y LA LITERATURA.

Una de las grandes obras de la literatura universal es la Divina Comedia,

originalmente Commedia. El viaje que Dante realiza a través del infierno y el purgatorio

hasta llegar al paraíso. Obras como estas muestran ese deseo de localización, para el

hombre medieval cielo, infierno, purgatorio son lugres reales y precisan una

localización, nos muestran también las creencias o ideas que se tienen sobre estos

lugares y los miedos medievales. Dante describe el purgatorio como una cumbre

dividida en siete cornisas, ahí los pecadores expían sus penas, según hayan sido sus

pecados.

También del siglo XIV como la Divina Comedia es la obra de Ramón de Perellós i

de Roda titulada Viatge del vescomte Ramon de Perellos i de Roda fet al purgatori de Sant

Patrici. Es un ejemplo peninsular de este deseo de localización, en este caso la isla de

Irlanda, al igual que en la Comedia, el protagonista realiza un viaje a través del

purgatorio y sus siete penas y narra cuales los sufrimientos que los pecadores allí

experimentan y por ello alienta a los vivos a ofrecer sus ruegos y limosnas por los que

allí están:

E tots aquells que en pregaran ni faran almoines ni altres béns per aquells o per aquelles

que son en aquelles penes, siens beneïts de Déu e davant la sua faç, car açò és la pus gran

necessitat que pusca ésser, ni haver pietar d´aquells que aquí són, car açò és la pus gran caritat

que pusca ésser.

VI. CONCLUSIÓN

A modo de conclusión podemos decir que aunque la creencia en el purgatorio

no se encuentra definida en la Biblia y que incluso choca con la idea de redención

basada en el sacrificio de Cristo además los pasajes que ha usado la Iglesia tienen una

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interpretación una tanto forzada. Podemos decir que la idea del purgatorio, nace por la

creencia en una más allá, tan antiguo como la muerte y por la necesidad de expiación

del ser humano. Dicha necesidad de expiación no permite solo el desarrollo de dicha

creencia sino también los mecanismos, regulados por la Iglesia, necesarios para logar la

expiación (indulgencias, misas, oraciones…)

Si no ceñimos estrictamente el término lingüístico a la idea nos damos cuenta que

esta es más antigua, como suele suceder en la mayor parte de los casos, como

percibiríamos si hiciésemos un análisis detallado de los autores que se mueven entre la

Tardoantigüedad y el Medievo.

Por otra parte la necesidad de hacer visible, real y cercana esta creencia da lugar a

obras de literatura en la que se expresan las creencias y temores del hombre medieval.

Creo que estas pueden ser las líneas generales para el desarrollo de un trabajo de

investigación y que disponemos de bibliografía y de fuentes para ello.

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BIBLIOGRAFÍA:

Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras 1987.

Sagrada Biblia 1971.

Biblia católica en línea es.catholic.net/biblia/

Catecismo de la Iglesia Católica: capítulo III “Creo en el Espíritu Santo”; artículo 12 “Creo

en la vida eterna” III “La purificación final o purgatorio”.

DANTE ALIGHIERI Divina Comedia traducción de Cayetano Rosell.

CAVALLERO CONSTANZA “El mundo utraterreno en el Viatges del Vescomte

Ramón de Perellón i Roda fet al Purgatori de Sant Patrici. Funcionalidad y

maleabilidad de una creencia” pp.39-75 Entre el cielo y la tierra escatología y sociedad en

el mundo medieval Buenos Aires 2009.

GUIANCE ARIEL “Los visigodos y el purgatorio” pp 207-234 Entre el cielo y la tierra

escatología y sociedad en el mundo medieval Bueno Aires 2009.

WOLFGANG BEINERT “Del purgatorio y otros lugares tenebrosos del más allá” pp

310-322Vom Fegfeuer und anderen dunklen Jenseitsorten Stimmen der Zeit 2008.

DON JUAN MANUEL Libro de los Estados. Ed. Carlos Alvar y Sarah Finci 2007.

TEJADA Y RAMIRO JUAN Colección de cánones y de todos los concilios de la Iglesia de

España y de América. Vol 5.

ARRAÍZ JOSÉ MIGUEL El purgatorio, la iglesia primitiva y los padres de la Iglesia

www.apologeticacatolica.org.

Blogs de Religión en libertad:

ANTEQUERA LUIS Del purgatorio: postura oficial de la Iglesia 2011.

_________A vueltas con el purgatorio 2011.

15

_________Del purgatorio, una breve reseña histórica 2011.

ZUNZUNÉGUI JOSÉ Concilio y sínodos medievales españoles 2006.

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