el concepto de clase en karl marx, Apuntes de Ingeniería de Telecomunicaciones. Universitat de València (UV)
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Asignatura: Gestió i control de qualitat, Profesor: Antonio Diez, Carrera: Enginyeria Electrònica de Telecomunicació, Universidad: UV
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El concepto de "clase" en Karl Marx (Resumen)

por Mario Dominguez Universidad Complutense de Madrid -UCM-

Fuente: http://www.ucm.es/info/eurotheo/materiales/hismat/reyes- dominguez.htm

En todo modo de producción en que existen relaciones de explotación se presentan dos grupos sociales antagónicos, los explotadores y los explotados: esclavos y amos, siervos y señores feudales, obreros y patrones. La existencia de estas clases o grupos antagónicos no fue descubierta por Marx, muchos historiadores y economistas ya hablaban de ellas antes que él. Marx escribía a J. Weydemeyer, en 1852:

"Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases sociales en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algu- nos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarro- llo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1] que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas del desarrollo de la producción; 2] que la lucha de clases conduce, necesa- riamente, a la dictadura del proletariado; 3] que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la aboli- ción de todas las clases y hacia una sociedad sin clases" (Marx, Obras escogidas, II, p. 456).

Así pues, Marx no descubre las clases ni la lucha de clases. Economistas como Smith y Ricardo, historiadores como Tierry y Guizot, habían ya tratado este problema a co-

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mienzos del siglo XIX. La diferencia es que el punto de par- tida de Marx es el punto de llegada de aquellos economis- tas e historiadores. El conocimiento histórico en su forma más avanzada mostraba ya en su época la sucesión de "ci- vilizaciones", de "regímenes políticos", de culturas, como el resultado de la lucha entre grupos sociales: esclavos y ciudadanos libres; patricios y plebeyos; siervos y propie- tarios feudales, etcétera. En este sentido Marx no está sino resumiendo las conclusiones a las que habían llegado sus predecesores y estas conclusiones constituyen la materia prima sobre la cual va a trabajar teóricamente para cons- truir una teoría de las clases y de sus luchas.

1. Clases y modo de producción

Si volvemos a la primera cita, en su carta a Weydemeyer Marx declara que no fue él quien descubrió la existencia de clases o de la lucha de clases, lo que él hizo fue probar que la existencia de clases está ligada a determinadas eta- pas del desarrollo de la producción, que la lucha de clases lleva a la dictadura del proletariado y que esta dictadura constituye la transición a una sociedad sin clases. Este concepto de clase social que insiste en la relación existente entre grupos sociales debido a la posición relativa frente a los medios de producción, ha sido el gran aporte del marxismo a la teoría de la estructura social y posee además una importancia fundamental en la teoría marxis- ta. A pesar de su relevancia, lo cierto es que ni Marx ni En- gels han expuesto tal concepto de manera sistemática en ninguno de sus escritos, aunque en cierto sentido el con- cepto de clase fue el punto de partida de toda la teoría marxiana, pues su descubrimiento del proletariado como

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una nueva fuerza política en lucha por su emancipación le condujo al análisis de las estructuras económicas de las sociedades industriales. Engels, desde la perspectiva de la economía política, hacía el mismo descubrimiento, y lo bosquejó en La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845). Fue así como la estructura de clases del capitalis- mo primitivo y las luchas de clases en esta forma de socie- dad constituyen el principal elemento definitorio para la teoría marxista. Posteriormente fue ampliada la idea del conflicto de clases como fuerza impulsora de la historia y ya el Manifiesto Comunista (1848) decía textualmente: "la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases". Sin embargo, al mismo tiempo Marx y Engels reconocían que la clase social era un rasgo prominente exclusivo de la sociedad capitalista. En cualquier caso cabe insistir en que ni Marx ni Engels defi- nieron nunca con claridad el concepto de clase, y el último capítulo del volumen II de El Capital que iba a tratar esta cuestión se interrumpe tras tres o cuatro párrafos. En esta obra se puede rastrear de todos modos un cierto sentido según el cual Marx quiso afirmar la existencia de una divi- sión fundamental de clases en todas las formas de socie- dad, lo cual es apreciable cuando sostiene en términos generales que "es siempre la relación directa entre los dueños de las condiciones de producción y los producto- res directos lo que revela el secreto más íntimo, los ci- mientos del edificio social entero". Podríamos así adelan- tar, con M. Harnecker (Los conceptos elementales del ma- terialismo histórico), una definición marxista de clase so- cial que sería la siguiente:

Las clases sociales son grupos sociales antagónicos en que uno se apropia del trabajo del otro a causa del lugar dife-

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rente que ocupan en la estructura económica de un modo de producción determinado, lugar que está determinado fundamentalmente por la forma especifica en que se rela- ciona con los medios de producción.

2. Propiedad y posesión

A esta definición, de carácter más bien estático, habría que unir una serie de características dinámicas (históricas) del modelo marxiano que constituyen la base de su interpre- tación de la estructura de clases. Se trata de características de simplificación objetiva del sistema de diferenciación social, respecto al cual este modelo aparece no sólo ade- cuado sino, superior a las elaboraciones de otros econo- mistas o filósofos contemporáneos, puesto que se efectúan dos operaciones fundamentales de reducción de la com- plejidad social en términos de estructura de clases:

• Se sitúa la supremacía de la esfera de la producción so- bre el resto de la sociedad como espacio de determinación de las clases y del conflicto de clase. Aquí coloca Marx la explotación dentro de las relaciones de producción.

• La existencia de la conciencia de clase se deduce a partir de la ubicación del sujeto en el sistema productivo, es de- cir, a partir de la existencia de una contradicción objetiva de la estructura económica, reduciendo el grado de auto- nomía del sujeto como actor histórico-social. Lo que se acentúa en cualquier caso es el carácter estructural- relacional de su concepción, la forma en que se relaciona un grupo social con los medios de producción. Esta rela- ción específica ha sido habitualmente considerada como una relación de propiedad o no-propiedad de los medios

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de producción, identificándose generalmente la propiedad con la posesión efectiva de estos bienes. Hay que advertir que ambas palabras no significan lo mismo, que no siem- pre coincide la propiedad con la posesión efectiva de estos medios. Esta confusión tiene su origen en El capital mis- mo, ya que en el modo de producción capitalista estudiado por Marx coinciden ambas relaciones en una misma per- sona. El capitalista es propietario de los medios de pro- ducción y los posee efectivamente al mismo tiempo, ya que sin su intervención, o la de un delegado suyo, el com- plejo proceso de producción no puede operar. Sin embar- go, en la única sección de El capital donde Marx se refiere a formas precapitalistas de producción, distingue clara- mente entre estas dos relaciones: propiedad y posesión efectiva. La correspondencia o no-correspondencia de es- tas relaciones produce efectos diferentes en los grupos interesados.

Veamos dos tipos de efectos que se pueden dar según la forma en que se combinen (M. Harnecker, íbid.):

Tipo Clase A Clase B Efecto Tipo I Propiedad y

posesión efec- tiva de todos los medios de producción

No propiedad ni posesión efectiva de ellos

Para producir sus medios de subsisten- cia la clase B debe trabajar para la clase A

Tipo II Propiedad del medio de producción más importan- te: La tierra

Posesión de la tierra, pro-piedad de los instrumen- tos de trabajo, control del pro- ceso de produc- ción, posesión efectiva.

Para producir sus medios de subsisten- cia la clase B no necesita trabajar para la clase A, si lo hace se debe a razones extraeconómicas.

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Sería precisamente la no-correspondencia entre las rela- ciones de propiedad y de posesión efectiva lo que haría necesaria la intervención de factores extraeconómicos para establecer y mantener la relación de explotación. "(...) es evidente que bajo todas las formas en que el trabajador directo es "poseedor" de los medios de producción y con- diciones de trabajo necesarias para la producción de sus propios medios de subsistencia, la relación de propiedad tiene que manifestarse a la par como relación directa de dominio y de servidumbre; el productor directo, por con- siguiente, como un hombre privado de libertad [...] Supo- nemos que el productor directo se encuentra en posesión de sus propios medios de producción, de las condiciones objetivas de trabajo necesarias para la realización de su trabajo y para la creación de sus medios de subsistencia.

En estas condiciones, sólo la coacción extraeconómica, cualquiera que sea la forma que revista, puede arrancar a estos productores el trabajo sobrante para el terrateniente nominal. (Marx, El capital, III, p. 732). Las relaciones de producción constituyen por lo tanto el elemento más im- portante para definir las clases sociales. Según sea el carácter de estas relaciones de producción así será el carácter que adopte la relación entre la clase explotadora y la clase explotada. La correspondencia entre propiedad jurídica y propiedad real de los medios de producción en el modo de producción capitalista, la cual determina una completa separación del trabajador de sus medios de pro- ducción, es lo que obliga al trabajador a ofrecer "volunta- riamente" su fuerza de trabajo al capitalista para sobrevi- vir, haciendo teóricamente innecesaria la intervención de factores extraeconómicos para producir estas relaciones

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de clase. Ello no quiere decir que estos factores estén completamente ausentes.

Es obvio que las relaciones capitalistas de producción des- cansan en una determinada concepción jurídica de la pro- piedad y del contrato de trabajo y en una presencia de un ejército y una policía dispuestos a actuar en los momentos en que la intensidad de la lucha de clases adquiere un carácter grave. Por ello podríamos decir que, aunque las relaciones de lucha política y jurídica están presentes en el capitalismo, intervienen sólo cuando existe una amenaza contra el sistema que tiende a reproducirse en forma es- pontánea obedeciendo a sus propias leyes económicas. Algo muy diferente ocurre en el modo de la producción feudal. Aquí, la no-correspondencia de las relaciones de propiedad jurídica y de posesión efectiva determinan que la clase propietaria (los terratenientes) tenga que recurrir a la fuerza, a la tradición, a la religión, etc., para lograr re- producir las relaciones de explotación, para mantener al siervo sometido a su dominio.

3. Estructura de clases

Las relaciones de producción no sólo generan el concepto de clase, sino que lo plasman en términos sociales en for- ma de "estructura de clases", con ello nos referimos a la articulación de las diferentes clases y fracciones de clase (los subgrupos en que puede descomponerse una clase) en los diferentes niveles (económico, político, ideológico) de una formación social. Lo interesante del análisis marxista consiste en plantear dos concepciones muchas veces mal interpretadas:

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• No son las clases las que crean las estructuras sociales, sino los "portadores" de determinadas estructuras, los actores de un drama que no han construido, con lo que se rechaza toda concepción voluntarista acerca de las clases sociales: no basta que una clase se proponga cambiar una estructura social para que pueda hacerlo. Pero tal afirma- ción no implica negar que las clases puedan actuar sobre las estructuras modificándolas dentro de ciertos límites, los cuales dependen de ciertas condiciones materiales de- bido al grado de desarrollo alcanzado por las fuerzas pro- ductivas. Sin la participación activa de las clases, las es- tructuras sociales tienden a reproducirse superando las crisis provocadas por sus contradicciones internas.

• La "estructura de clases" no constituye una simple yux- taposición de las clases típicas de cada una de las relacio- nes de producción que se encuentran presentes en ella, sino una articulación original de estas clases que sufren así cambios estratégicos a largo plazo. En esta articulación de un cierto número de clases en una formación social de- terminada encontramos siempre una clase o fracción de clase dominante y clases o fracciones de clases dominadas. La estructura de clases a nivel de la formación social im- plica, además de las determinaciones propias de la combi- nación de las diferentes relaciones de producción que sir- ven de soporte a las diferentes clases antagónicas propias de cada modo de producción, otras determinaciones que explican el surgimiento de nuevas clases que tienen carác- ter transitorio, por ejemplo, el campesinado (pequeño productor agrícola) que surge al suprimirse el régimen de producción basado en la servidumbre y que tiende a des- aparecer a medida que se desarrolla el capitalismo en el campo, convirtiéndose en su mayor parte en proletariado

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agrícola o emigrando a la ciudad. Por lo tanto, para reali- zar un análisis completo de la estructura de clases de una formación social determinada debemos considerar, además de las clases típicas de relaciones de producción presentes, las clases de transición. Por otra parte, no de- bemos olvidar que cada una de estas clases sufre modifi- caciones al estar articulada respecto a todas las demás y desempeñar un papel dominante o subordinado en esta articulación.

4. Las clases en la formación social capitalista

Apliquemos lo dicho hasta aquí a una formación social capitalista, es decir, a una formación social en la que, a nivel de la producción de bienes materiales, domina el sistema capitalista de producción, subordinando de una u otra manera a los otros modos de producción de bienes materiales que coexisten con él y sirviendo de base a una estructura ideológica y política. La clase dominante en el modo de producción capitalista pasa a ser la clase que domina en la formación social. Ella hace que sus intereses de clase prevalezcan sobre los intereses de todas las otras clases. El carácter mismo de dominante la hace adquirir nuevas determinaciones que se encontraban ausentes a nivel del modo de producción puro. Deberá, en efecto, mantener relaciones de explotación, de colaboración, de lucha política, etc., no sólo con el proletariado sino tam- bién con las otras clases de la formación social. Esto impli- ca que tenga, en el seno mismo de la estructura de clases, instrumentos nuevos (económicos, políticos e ideológicos) que le permitan asegurar y perpetuar su dominación. En

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una formación social a dominante capitalista, la clase capi- talista dominante debe:

• reproducir la relación de explotación original (capitalis- ta/proletariado)

• extender esta dominación a otras clases o capas de la estructura de clases (capitalista/pequeño productor)

• impedir toda ingerencia o hacer alianzas con la antigua clase dominante (terratenientes/ capitalistas). Este con- junto de relaciones es lo que le permite reproducirse como clase dominante y desarrollar su dominación. Veamos cómo se manifiestan estas relaciones en los tres niveles de la formación social:

• En el nivel económico, como efecto de la economía de mercado y del desarrollo de las fuerzas productivas en el interior de las empresas capitalistas, el artesanado tiende, por ejemplo, a desaparecer habiendo permitido al capita- lista una sobreexplotación previa. El campesinado, salvo algunas escasas excepciones, tiende a transformarse en proletariado agrícola o a emigrar a la ciudad, ya que su pequeña explotación deja de ser rentable frente a la gran explotación capitalista.

• En el nivel político, por ejemplo, surge la necesidad de la intervención política para reproducir las condiciones de explotación, cosa que formalmente, a nivel del modo de producción puro, parecía no ser necesaria. "La burguesía, que va ascendiendo pero que aún no ha triunfado del todo, necesita y emplea todavía el poder del Estado para "regu- lar" los salarios, es decir, para sujetarlos dentro de los límites que conviene a los fabricantes de plusvalía, y para alargar la jornada de trabajo y mantener al mismo obrero

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en el grado normal de subordinación." (Marx, El capital, I, pp. 627-628).

Por otra parte, no siempre la dominación de una clase en la estructura de clase implica que sea esta misma clase la que domine políticamente. A veces pueden producirse desplazamientos. Una clase que, por su situación en la es- tructura económica, domina en la estructura de clases de una formación social determinada puede abandonar el poder político a otra clase para conservar el dominio en la estructura económica, lo que a su vez determina su domi- nio en la estructura social.

• Por último, en el nivel ideológico, la ideología de la clase dominante tiende a defender el orden social, que no es sino el orden que ella ha establecido para reproducir su dominación. No es extraño observar a través de la historia que ideas que han sido rechazadas en una época determi- nada por una clase dominante sean aceptadas y fomenta- das años después. 5. Rasgos del concepto de clase Vol- viendo ahora a nuestra definición, y a modo de conclusión, podemos caracterizar los rasgos esenciales del concepto de clase en Marx en los siguientes términos:

• En principio, el criterio de la propiedad de los medios de producción y el empleo de trabajo asalariado nos permite distinguir entre los explotadores, los explotados y los si- tuados en medio (¿clase media?). Las clases explotadoras difieren en su forma de apropiarse del beneficio: sólo el capital industrial lo hace intercambiando trabajo objetiva- do por trabajo vivo, mientras que el terrateniente subsiste de la renta sin tomar parte en el proceso de intercambio.

• Cabe pues distinguir entre criterios primarios y criterios secundarios en la división de la sociedad en clases. El cri-

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terio primario es también aplicable a las formaciones pre- capitalistas (castas, feudalismo), pero los criterios secun- darios son peculiares del modo de producción capitalista. a/ El criterio primario es la fuerza para controlar los me- dios de producción y disfrutar así de los valores creados por el trabajo de los demás. Este criterio pone por un lado a todas las clases explotadoras y por otro a los que venden su fuerza de trabajo (asalariados, campesinos, artesanos). b/ La primera categoría (explotadores) se divide gracias a un criterio secundario entre los que adquieren directa- mente la fuerza de trabajo (capitalistas industriales) y en aquellos que se apropian de la plusvalía indirectamente por la posesión de tierra o capital. Dentro de la segunda categoría, los asalariados se dividen de los demás por el hecho de que no poseen ningún medio de producción.

• Otro rasgo esencial de una clase es que muestra una es- pontánea solidaridad en su oposición a las demás clases, lo cual no impide que sus miembros sean mutuamente riva- les. Pero mientras la rivalidad entre capitalistas no perju- dica en sí a los intereses del capital en su conjunto, la competencia entre los trabajadores perjudica a los inter- eses de la clase trabajadora. Por ello, la conciencia de clase del proletariado es mucho más importante para la realiza- ción de su interés de clase.

• Un nuevo rasgo esencial del concepto marxiano de clase consiste en rechazar la clasificación utópico-socialista según la escala de ingresos o la participación relativa en el producto social. La participación de una persona en la ren- ta nacional no determina su lugar en el sistema de clases, sino que está determinado por ésta. Además, una clase no se define por la distinción del socialismo utópico entre

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ociosos y trabajadores. El capitalista puede desempeñar funciones esenciales en la dirección o puede pagar a otros para que lo hagan, pero eso no afecta a su posición de cla- se.

• Una condición básica de la existencia de una clase es que haya al menos el germen de una conciencia de clase, un sentido elemental de intereses comunes y de oposición a otras clases. Una clase puede existir verdaderamente "en sí" (posición objetiva en las relaciones de producción y distribución) sin ser una clase "para sí", es decir, sin ser consciente de su función en el proceso social de produc- ción y distribución. Pero antes de poder hablar de una cla- se debe existir una comunidad real de intereses que se manifieste en la práctica. Si sus miembros se aíslan entre sí, una clase no tiene más que una existencia potencial.

• Por otra parte, la existencia de una lucha de clases políti- ca no constituye una condición necesaria de la realidad de la división de clases. Marx consideraba a la estructura de clases como una división esencial, pero no la única, de to- da la sociedad. Dentro de una misma clase puede haber grupos con intereses en conflicto, por ejemplo, el capital industrial y el financiero. Entre la clase trabajadora, las divisiones pueden ser por ramas industriales, los diferen- tes grados e índices salariales, etc.

• Para poder satisfacer las necesidades de consumo de las personas que viven en una sociedad, el proceso de pro- ducción de bienes materiales no puede paralizarse, ni puede interrumpirse, tiene que reproducirse continua- mente. Y este proceso tiende a reproducirse según el mo- do que le es propio y tiende a reproducir sin cesar las rela- ciones sociales de producción que su funcionamiento pre-

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supone. Por ello es importante hacer intervenir en la defi- nición de las clases el concepto de reproducción del modo de producción. Veamos lo que Marx dice refiriéndose al modo de producción capitalista: "El proceso capitalista de producción reproduce, por lo tanto, en virtud de su propio desarrollo, el divorcio entre la fuerza de trabajo y las con- diciones de trabajo: reproduce y eterniza con ello las con- diciones de explotación del obrero. Le obliga constante- mente a vender su fuerza de trabajo para poder vivir y permite constantemente al capitalista comprársela para enriquecerse... Por lo tanto, el proceso capitalista de pro- ducción no sólo reproduce la plusvalía, sino que produce y reproduce el mismo régimen del capital: de una parte al capitalista y de la otra al obrero asalariado" (Marx, El capi- tal, I, pp. 486-487).

• Pero no basta ver la importancia de la reproducción en la determinación de las clases sociales; sino la forma especí- fica que adopta este proceso según el modo de producción. La reproducción del modo de producción capitalista, por ejemplo, no implica sólo la reproducción de sus dos clases sociales -capitalistas y obreros-, sino la consecución de una determinada tendencia: el fortalecimiento numérico de la clase obrera por la proletarización creciente de los capitalistas incapaces de vencer la competencia y, por lo tanto, una disminución numérica de la clase capitalista. En cuanto al "campesinado", como clase de transición de for- mas precapitalistas a formas capitalistas, su tendencia de desarrollo se dirige hacia una disminución del número de campesinos, parte de los cuales pasan a formar parte del sistema de producción capitalista. Es este aspecto dinámi- co del funcionamiento de las clases, esencial de la teoría de Marx, el que muchos de sus seguidores han dejado en el

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olvido, transformando el estudio de las clases en un estu- dio estático, formal.

• Decir que las clases son portadores de determinadas es- tructuras es lo mismo que decir que constituyen los efec- tos de tales estructuras. Las clases sociales se definen pues como los efectos de la estructura social global sobre los individuos que participan de una u otra forma en la pro- ducción social. Eso no implica una atribución exclusiva- mente pasiva, pues también deben tenerse en cuenta los efectos que las clases a través de sus prácticas pueden producir en los distintos niveles de la sociedad. En resu- men, aunque aceptando que las divisiones de la sociedad son infinitamente complejas, no obstante Marx afirmó que a lo largo de la historia de las sociedades, las divisiones de clase habían sido y eran el principal factor determinante del cambio social. Toda la esfera de la superestructura (vida política, guerras y conflictos militares, sistemas polí- ticos y jurídicos, cultura) estuvo siempre dominada por la división de clases y sus consecuencias. Por lo tanto, la me- ra supresión de esta división mediante la abolición de la propiedad privada de los medios de producción no des- truiría todas las fuentes del antagonismo social, sólo las fuentes más importantes, debidas a los diversos grados de control de la apropiación del excedente.

Rafael Garcia Alonso (Resumen)

Marx: Manuscritos de Economia y Filosofia

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