Estructura Social de España- Study Notes-Universidad Nacional de Educación a Distancia - resumen del premier parcial, Resúmenes de Estructura Social de España. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
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Estructura Social de España- Study Notes-Universidad Nacional de Educación a Distancia - resumen del premier parcial, Resúmenes de Estructura Social de España. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)

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Apuntes sobre la Estructura Soocial de España - Universidad Nacional de Educación a Distancia
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TEMA 1

1

UNED-SOCIOLOGÍA ESTRUCTURA SOCIAL DE ESPAÑA (PRIMER PARCIAL)

INFORME FOESSA VARIOS AUTORES

(RESUMEN)

NOTA : Un resumen no es más que un extracto (más o menos acertado) de una obra más amplia. No es sustitutivo de la obra original. Es un estadio en el proceso de aprehensión, proceso que se ha de iniciar, ineludiblemente, con la lectura de la obra. A mi parecer, un resumen hecho por otra persona ha de servir como forma de contrastar y completar el trabajo propio, nunca para eludirlo.

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TEMA 1. POBLACIÓN, ESTRUCTURA Y DESIGUALDAD SOCIAL 1 LA POBLACIÓN EN ESPAÑA. El análisis de la evolución de la estructura de la población es indispensable para conocer las demás estructuras de una sociedad determinada. Principales novedades demográficas de los ochenta

1. El menor crecimiento de la población española durante la década 1981-91, como consecuencia del descenso importante de la tasa de natalidad, que contrasta con el crecimiento sostenido en décadas anteriores.

2. Los cambios en la estructura de la población española por edades. Ha disminuido el tamaño de las nuevas generaciones; ha aumentado el peso de la población de 65 y más años debido al descenso de la mortalidad, y la población potencialmente activa -entre 16 y 64 años-, que descendió entre 1950 y 1970, también ha aumentado, con repercusiones en el empleo y el paro.

3. El envejecimiento de la población. Los mayores de 65 años alcanzan en 1991 el 13,7% de la población. El envejecimiento conlleva cambios sociales y asistenciales.

4. Las tendencias decrecientes en los movimientos naturales: natalidad, fecundidad, esperanza de vida y mortalidad. España, junto con Italia, tienen la tasa de fecundidad más baja del mundo. En 1985, el número de hijos por española en edad fértil era de 1,63 y en 1994 es de 1,21, por debajo del umbral de reemplazo generacional (2,1 hijo por mujer en edad fértil). La tasa de natalidad bruta ha pasado del 11,8% en 1985 al 9,62% en 1992. La esperanza de vida al nacer sigue creciendo, en 1990 era de 76,77 años para el conjunto de la población -de 73,21 para los varones y de 80,32 para las mujeres. La tasa de mortalidad presenta una tendencia a la estabilización.

5. Un crecimiento de la inmigración; España empieza a tener más inmigrantes que emigrantes a partir de la década de los ochenta.

Crecimiento general y por Comunidades Autónomas La población de derecho en España (residentes que viven actualmente), se fijaba en 38.872.268 habitantes, según el Censo de Población de 1991; supone un aumento de más de un millón respecto a 1981. La población de hecho (residentes que viven habitualmente), se fijaba en 39.433.942 personas para la misma fecha.

La evolución de la población española a lo largo del siglo XX ha mantenido un crecimiento estable hasta 1981. el censo de 1991 señala una disminución importante del crecimiento. Presenta un crecimiento intercensal regresivo por primera vez en toda su historia. Esta tendencia puede ser explicada por la disminución del número medio de hijos por mujer en edad fértil, que pasa de representar el 6,35% en 1981 a situarse tan sólo en el 1,33% en 1991. Aunque el crecimiento intercensal de la población en el período 1981-91 ha sido positivo, no ha sido así en todas las provincias españolas.

CAMBIAR POR EL ARCHIVO GRÁFICO ADJUNTO

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Densidad de población por Comunidades Autónomas La densidad de la población española (habitantes por km2) en la década de 1970-81 pasa de 67 a 75 habits./Km.2; en la década de 1981-1991 alcanza 78 habits./Km2 Destaca el crecimiento de la densidad de la población en las Comunidades de la costa mediterránea, de Canarias y de Madrid. Se produce una pérdida en Cataluña, País Vasco y Asturias. El 73,58% reside en municipios de más de 10.000 habitantes. Estructura de la población por sexo, edad y estado civil Según el censo de 1991: el 51,03% son mujeres y el 48,9 restante son varones. Aunque el coeficiente de masculinidad al nacer es mayor -aproximadamente 107 hombres nacidos por cada 100 mujeres-, esta superioridad se invierte a partir de los 39 años. Ello se explica porque la mortalidad masculina en todas las edades es mayor. En cuanto a la estructura piramidal por sexo y edad, la población española actual nos muestra tres hechos importantes:

1. Los menores de 15 años representan el 19,37% de la población total -notable disminución-; 2. Entre 15 y 64 años el 66,50 -con un importante aumento-; 3. Los mayores de 65 años el 13,77% de la población total española -con un incremento-.

Las características estructurales de la población española por razón de sexo, edad y estado civil son las siguientes:

1. La proporción de hombres casados (48,18%) es superior al de las mujeres (46,36), así como el caso de los solteros 2. La edad media de contraer matrimonio va siendo, progresivamente, más tardía: a partir de 1984 se sitúa entre 25 y 29

años. 3. El número de separados y divorciados es mayor entre las mujeres que entre los hombres. Entre otras causas,

generalmente, los hombres que se separan lo hacen para volver a casarse. 4. La cifra de viudas representa una proporción elevada. A partir de los 35 años las viudas triplican a los viudos. 5. En las edades de la ancianidad, las mujeres superan de forma destacada a los hombres.

Envejecimiento y esperanza de vida en España y en otros países En España, en 1900 se tenía una esperanza de vida de 34,76 años; en 1985 la esperanza media de vida era de 76,52; y en 1990 se sitúa en 76,77 años (73,21 para los hombres y 80,32 para las mujeres). El término «envejecimiento» se caracteriza tanto por una elevada proporción de personas ancianas como por el incremento significativo de esa proporción. Una población envejecida se corresponde con una sociedad con altos niveles de desarrollo, industrializada y eminentemente urbana. Los mayores índices de envejecimiento se dan en las naciones con mayor nivel de desarrollo. Natalidad y fecundidad La disminución de la natalidad española confirma el acercamiento de su población al crecimiento cero, acelerándose el descenso de la natalidad que se venia observando desde 1964. La tasa de natalidad se reduce del 15,20% en 1980 al 9,33 en 1991. En el mismo periodo de tiempo, la tasa de mortalidad general pasó del 7,71 al 8,62, es decir, sólo aumentó en un 11,1% y, en consecuencia, el crecimiento natural de la población bajó del 7,50 en 1980 al 1,27 en el año 1991. Los matrimonios se reducen, así como la tasa de fecundidad. El descenso de las tasas de natalidad a partir de mediados de los años sesenta es un rasgo común a todos los países industrializados de Occidente. Sin embargo, a mediados de la década de los ochenta, en unos casos se produce una ligera recuperación de la natalidad (países escandinavos) y en otros se acentúa más la disminución de la misma (países latinos). Cabe resaltar la natalidad extramatrimonial. A principio de siglo representaba el 3,63% de los nacimientos, en 1945, el 6,3%; en 1975 sólo el 1,3%. A partir de esa fecha, comienza un incremento progresivo, a finales de la década de los ochenta el 9,1%. Es consecuencia, entre otras cosas, de la secularización de la sociedad española, la mayor independencia de la mujer y los cambios en los sistemas de valores.

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Nupcialidad En España, la tasa de nupcialidad se había mantenido estable hasta 1979: entre el 7 y el 8%. En la actualidad, la tendencia es a estar por debajo de la media de los países europeos occidentales. A ello contribuyen diversos factores:

1. El aumento de las uniones de hecho; 2. Las dificultades que tienen los más jóvenes para encontrar un trabajo estable. 3. La consolidación de la vida profesional de las mujeres.

Mortalidad España tiene la tasa de mortalidad más baja de los países comunitarios. El progresivo descenso de la tasa de mortalidad hasta 1983 y su posterior ascenso es lógico y explicable: el aumento de la esperanza de vida media al nacer hace que, mientras la población vaya alcanzando esa edad, la mortalidad descienda, pero cuando un número considerable de los más viejos alcancen esas elevadas edades, se produce un aumento de la mortalidad. Esto es lo que ha ocurrido recientemente en la población española. El intervalo de edad en el que se da una mayor mortalidad masculina es entre 70 y 79 años, mientras que para las mujeres ese intervalo se sitúa entre los 80 y 89 años de edad. La hipermortalidad masculina se produce a todas las edades. En cuanto al estado civil de los fallecidos, la mayor proporción corresponde entre los hombres, a los casados y, consecuentemente, entre las mujeres, a las viudas. La mortalidad infantil es un indicador fundamental del estado de salud y desarrollo de una población. Básicamente, son fallecimientos antes del primer año de vida, y está compuesta por los muertos antes de nacer, la mortalidad endógena (causas biológicas) y la mortalidad exógena (por causas sobrevenidas). La primera causa de la muerte sigue siendo las enfermedades del aparato circulatorio, con tendencia a disminuir; le siguen los tumores, con un aumento progresivo; las enfermedades del aparato respiratorio y los accidentes. Merece especial mención el considerable aumento de los fallecimientos por trastornos mentales, aunque su cuantía no es elevada, en especial, la enfermedad de Alzheimer. Perspectivas de futuro en la población en España en el horizonte del siglo XXI Según las previsiones del INE, se observa una disminución en los intervalos comprendidos hasta los 64 años de edad y un notorio aumento en las edades finales de la vida. 2 LOS MOVIMIENTOS MIGRATORIOS EN ESPAÑA Los movimientos migratorios españoles presentan dos fases diferentes.

1. En los años sesenta y setenta, del campo a la ciudad y a las zonas industriales europeas y españolas de mayor desarrollo económico.

2. En los años ochenta, los flujos se invierten: de la ciudad al campo, en el caso de las migraciones interiores; el retorno a España de los emigrantes españoles y el incremento importante de inmigrantes procedentes de África, Latinoamérica, Europa del Este y Asia.

Las migraciones interiores Si por movimientos migratorios entendemos aquellos desplazamientos de población entre municipios, provincias o regiones con «intencionalidad de permanencia», podemos dividir los últimos treinta años en tres períodos diferenciados:

1. Década 1961-70. El «boom» de las migraciones interiores; 2. Década 1971-80. El ritmo de crecimiento, de concentración demográfica y el éxodo del campo a la ciudad disminuye. 3. Década 1981-91. Los flujos migratorios descienden notablemente en la década de los años ochenta. A diferencia de lo

que ocurría en otros períodos, ahora los núcleos industriales y urbanos que fueron centros de acogida se están convirtiendo en centros de salida de la población.

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Desde el punto de vista de su distribución geográfica, se puede reseñar: 1. La gran diferencia demográfica entre la provincia que más crece (Barcelona recibe un 47,06% de la inmigración) y la que

más pierde (Badajoz aporta un 21,83% de la emigración). 2. La producción y el capital humano se concentran en una pequeña parte del territorio nacional. 3. Las provincias más pobres se desertizan cada vez más. Representan el 24% de la superficie nacional y sólo albergan el

9,77% de la población en 1960; desciende al 6,66% en 1970. Durante la última década (1981-91) se ha producido un cambio: las principales regiones del desarrollo económico y social de los años sesenta y setenta se han convertido en los polos de expulsión o de emigración. La “vuelta a casa” de miles de trabajadores emigrantes que se han jubilado o que han quedado en situación de paro de larga duración. Las migraciones exteriores En el período 1961-91 se observa una disminución importante tanto en el número total de emigrantes como en el promedio anual. En los saldos totales de emigración se identifican cuatro períodos importantes:

1) En el período 1960-64, el saldo migratorio al exterior es positivo y sigue la dirección marcada desde los años cincuenta: el desarrollo económico de España no es capaz de asumir el excedente de mano de obra procedente del medio rural;

2) En el período siguiente (1965-68) la tendencia se invierte y el saldo migratorio es negativo, el número de los retornados es mayor que el numero de salidas. Coincide con el auge de los Planes de Desarrollo;

3) En el período 1973-79 se produce la crisis internacional del petróleo y, de nuevo, el saldo migratorio es negativo, 4) En la década de los ochenta y primeros noventa, la tendencia es tener saldos migratorios negativos.

España ha dejado de ser un país de emigración y ha pasado a ser un país de inmigración. Este hecho supone un cambio histórico significativo. En 1992 había 1.626.580 españoles viviendo fuera de España. La mayoría de ellos (un 51%) residía en el continente americano. En cuanto al origen de los retornados de esta última década, el 68% proceden de Europa, el 28% de América y un 2% de África y otros continentes. Los inmigrantes extranjeros La inmigración de extranjeros a España aparece como un fenómeno nuevo y actual que preocupa a amplios sectores. De los 13 millones de inmigrantes legales que había en la Comunidad Europea en 1991, estarían en nuestro país 700.000, que, con los inmigrantes ilegales, podrían aproximarse a unos 800.000, lo que supone el 2% de la población española. Los emigrantes pobres serían en España un 1% de la población total. Esos movimientos de población son un fenómeno estructural y no coyuntural, ya que la industria exige concentración de capital y de población. Hoy, las migraciones económicas serían una manifestación más de las grandes diferencias que separan el Norte y el Sur. En 1991 el número de extranjeros residentes en España se había multiplicado por 5,6 veces respecto al que existía en 1960, la inmigración de extranjeros en España tiene un marcado carácter europeo, aunque con tendencia a disminuir. De ellos la gran mayoría procede de países comunitarios, con tendencia a disminuir a favor de los países de la Europa del Este. Los extranjeros procedentes del continente americano han oscilado entre un 28% en 1976 y un 23% en 1991. La tendencia relativa es a la baja. Los africanos son una minoría en rápido ascenso. De la distribución geográfica de los extranjeros nacionalizados, el 70% se concentra en la Comunidad de Madrid, seguida por Cataluña con el 8%. Si miramos el número de inmigrantes extranjeros en cada Comunidad Autónoma: destacan Ceuta y Melilla, con el 5% de inmigrantes extranjeros, y Canarias, con el 2,3%; después se encuentra la Comunidad de Madrid, con el 1,6%. Por lugar de residencia, el 73% de los europeos se encuentra en Valencia, Andalucía, Madrid, Canarias y Cataluña; el 56% de los americanosen Madrid y Cataluña; dos terceras partes de los africanos se concentran en Madrid, Cataluña, Andalucía y Valencia, y tres cuartas partes de los asiáticosse concentran en Madrid. Muchos inmigrantes suelen asentarse en barrios deteriorados, así la vivienda constituye un gasto menor. En muchos casos constituyen guetos. La mitad de los inmigrantes del Tercer Mundo son pobres y el 35% se encuentra en situación de extrema pobreza. De los permisos de residencia se infiere el siguiente perfil: varón, soltero y trabajador en el sector servicios. Dos situaciones nuevas son:

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3. La aparición de la tercera generación de población originariamente inmigrante, que no pueden ascender socialmente ni conseguir mejores puestos de trabajo;

4. La inmigración clandestina e ilegal. 3 LAS CLASES SOCIALES EN ESPAÑA Tras un tiempo en el que el debate sobre las clases sociales perdió vigor, han vuelto a recuperar relevancia en el panorama sociológico. Estructura y estratificación social La transformación de la estructura social española supuso:

1. Unas amplias transformaciones demográficas, con un mayor acercamiento a las pautas demográficas del Norte de Europa: descenso de la natalidad y la nupcialidad, mortalidad reducida y estabilizada y una creciente inmigración.

2. Un verdadero tránsito de lo rural a lo urbano, hasta hacer del medio urbano y la ciudad la forma de vida habitual de la in- mensa mayoría.

3. La plena instalación dentro del grupo de «sociedades de consumo de masas». En fechas más recientes la incidencia de la crisis económica se hizo notar en dos aspectos:

1. En la tasa de desempleo, que incide diferencialmente según el sexo y la edad, perjudicando a las mujeres y a los más jóvenes, y

2. En la tasa de actividad, al generar desánimo e inhibir la incorporación de la mujer al mundo del trabajo. Los últimos quince años han supuesto un declive importante de la población ocupada en el sector primario; la agricultura ha visto caer su importancia relativa -de un 21,12% en 1977 a un 10,1 en 1992 y a un 8,8% en 1995. Junto a ello, los procesos de reindustrialización se han saldado con una pérdida importante de empleos en la industria. La construcción sigue la tónica habitual de comportamiento cíclico de recuperación y caída del empleo. El sector de los servicios se convierte en el beneficiario de las pérdidas experimentadas por los demás. El proceso de terciarización en nuestro país ha sido muy agudo en los últimos años. Este sector pasa de tener una participación en el PIB del 46,58% en 1970 al 50,3 en 1975 y el 65,34% en 1996. Los servicios están haciendo posible la incorporación masiva de la mujer al trabajo extradoméstico. La mujer está encontrando más difícil acomodo en aquellas ocupaciones que se hallan en declive; en las que se expanden y en aquellas que requieren de una preparación educativa de cierto nivel, se perciben mayores crecimientos de tasas de feminización. En relación a la evolución de la estructura de las profesiones, los últimos quince años han supuesto una reducción, a la mitad, en el grupo de los pequeños empresarios sin asalariados. Del grupo de asalariados del sector privado la contratación de varones ha sido superior a la de mujeres, situación opuesta a la que ocurre en el sector público. El grupo de mujeres empresarias que dan empleo se ha duplicado. Ocupaciones y representación de la estructura de clases Los datos disponibles parecen confirmar que nos encaminamos hacia una estructura de clases de corte «pos-industrial», cuyos rasgos principales son: un gran aumento del número de profesionales, técnicos y en general de trabajadores de cuello blanco; el mantenimiento de una proporción mínima de empleos agrícolas, y una importante reducción de los trabajadores industriales y manuales no agrícolas. La evolución seguida de las clases sociales en España durante los últimos quince años presenta las siguientes características:

A) La «burguesía» ha incrementado sus efectivos: a partir de 1985 las circunstancias económicas parecen haber favorecido la multiplicación de iniciativas empresariales de pequeño tamaño, lo que ha elevado el número de personas ligadas a la propiedad de los medios de producción que emplean trabajo asalariado.

B) La «pequeña burguesía independiente» presenta un comportamiento ambivalente: sigue una trayectoria descendente, resultado de la pérdida de importancia de las categorías ligadas al mundo rural -pequeños agricultores sin asalariados-. En cambio no ocurre así con los profesionales liberales, que aumentan ligeramente, los pequeños comerciantes y empresarios sin asalariados no ligados a la agricultura.

C) La «nueva pequeña burguesía» va en aumento: la terciarización creciente, el aumento de los profesionales asalariados

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y de los empleos públicos tienden a favorecerles de modo particular. D) Las «clases trabajadoras» tienen una evolución decreciente marcada por el peso, cada vez más importante, de los

trabajadores empleados en los servicios y por el efecto del desempleo, fundamentalmente sobre la categoría de obreros especializados.

Las clases según la Encuesta FOESSA 93 Casi un 30% de los españoles opina que estamos en una sociedad sin clases, aunque desigual. Sin embargo, existe una conciencia clasista. Se da una correspondencia entre nuestra clase objetiva -constituida a partir de la ocupación y de la situación profesional- y la clase social subjetiva en la que libremente optan por encuadrarse los entrevistados. Atendiendo al nivel de estudios terminados, las nuevas capas medias cuentan con un 42,9% de los licenciados y diplomados entre sus filas, le sigue el grupo de empleadores y directivos con un 31,0% de universitarios, y bastante más lejos, la vieja clase media tradicional con un 12,7%. La clase obrera está muy lejos de haber accedido al nivel de estudios más alto. Según la edad, la más juvenil de nuestras clases es la nueva clase media: más de un tercio de sus efectivos tienen edades comprendidas entre 25 y 34 años. Desde el punto de vista de la estabilidad y seguridad en el empleo en las nuevas capas medias, el trabajo precario supone tan sólo el 22,3% debido al alto porcentaje de trabajadores de la Administración que engloba. La proporción más satisfecha está integrada por personas cualificadas con empleos estables (nuevas capas medias) y por quienes son propietarios (empleadores) o controlan los medios de producción (directivos). 4 ESTRUCTURA SOCIAL Y DESIGUALDAD Procesos de dualización social Diversos análisis afirman que la dualización de las sociedades desarrolladas es un fenómeno creciente, con tendencia a la consolidación. Las teorías sobre la sociedad industrial consideraban que el dualismo tenía poco espacio y poco futuro en una sociedad que se definía como integradora, unificadora e «inclusiva». Sin embargo, el período de empeoramiento de los resultados económicos ha supuesto la consolidación de las tendencias dualistas. Se han de tener en cuenta tres aspectos:

a) Los factores que conforman los procesos de dualización social:Entre ellos se encuentran los procesos económicos y tecnológicos con capacidad para valorizar/descualificar los puestos de trabajo.

La relación entre educación, cambio tecnológico y evolución de las ocupaciones está conformando un proceso de polarización social, es decir, de aumento del peso relativo de los puestos de trabajo altamente cualificados y escasamente cualificados, en detrimento de los que requieren cualificaciones intermedias. Este proceso de polarización apunta en la dirección de la dualización social.

La nueva configuración del mercado de trabajo: por una parte, se encontraría un sector de la población con trabajos bien remunerados, estables, con amplias posibilidades de promoción, control y dominio sobre el trabajo. Por otra parte, estaría un sector formado por los excluidos del mercado de trabajo y por los que mantienen una presencia precaria en él, con poca estabilidad, bajos sueldos y escasas oportunidades de promoción.

b) Los grupos afectados por el proceso de dualización social: Nos encontramos que se consolida un segmento superior del mercado de trabajo compuesto por sujetos que tienen empleo estable, bien remunerado, alta formación general y específica, elevadas posibilidades de ascenso y total control sobre el proceso productivo. Son profesionales, técnicos superiores, directivos y, mayoritariamente, son varones, de edad intermedia, nacionales y físicamente válidos. En el segmento inferior del mercado encontramos, sobre todo, a jóvenes, mujeres y personas de más edad, minusválidos y extranjeros pobres que están, o bien excluidos del trabajo, o con una inserción precaria en él.

Las oportunidades de los grupos en el mercado de trabajo están mediadas por mecanismos institucionales y por normas culturales en relación con sus características adscriptivas -características que no son «adquiridas» sino «asignadas» socialmente, como por ejemplo el sexo, la edad, la etnia.

c) La centralidad o marginalidad de los procesos de dualización social: Los procesos de dualización parecen consolidarse. Los resultados de los procesos analizados apuntan a la tendencia creciente hacia una dualización social, como un proceso central, en absoluto despreciable, que progresivamente se va consolidando y extendiendo, que depende de la orientación que el sistema socioeconómico está adoptando, y que genera precariedad y pobreza.

Estratificación socioeconómica y pobreza

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Para entender la pobreza de han de tener en cuenta varios aspectos: 1. Es un hecho social debido a los mecanismos y estructuras que la producen; 2. Es un fenómeno social relativo a estándares o formas de vida social concretas porque hace referencia a la satisfacción

de ciertas necesidades básicas o a la carencia de ciertas «capacidades»; 3. Tiene naturaleza multidimensional ya que lo que está en juego son los derechos sociales y la posibilidad o imposibilidad,

la capacidad o la incapacidad de una serie de personas de poder ejercerlos en una determinada sociedad y acceder a las oportunidades de bienestar que una sociedad considera adecuadas.

4. Se manifiesta como un proceso social «específico». La Comunidad Europea utiliza el indicador umbral de pobreza que define a los pobres como: «aquellos que tienen unos ingresos netos por persona inferiores a la mitad de losingresos medios por persona en un determinado país». En función de ello podemos identificar dos grados de pobreza: la pobreza severa, que se establece en la mitad del umbral de pobreza (25% de los ingresos medios), y la pobreza moderada, que se establece entre el umbral de la pobreza y la pobreza severa (entre el 25 y 50%, de los ingresos medios). La raíz de la pobreza se encuentra en la desigualdad social. Sin embargo, no conviene identificar, sin más, el concepto de desigualdad y pobreza. La pobreza se refiere sólo a una parte de la desigualdad, y más exactamente a su extremo inferior. La acción frente a la pobreza implica acciones dirigidas a los mecanismos sociales que producen desigualdad y pobreza. A partir de los datos que nos ofrece la Contabilidad Nacional, que sitúa el «umbral de la pobreza» en España en 37.792 pesetas/mes por persona para el año 1992, podemos establecer varios estratos socioeconómicos:

LA ESTRATIFICACION SOCTOECONOMICA DE LA POBLACION

NIVELES DE INGRESOS

y % POBLACIÓN

ESTRATOS SOCIALES y % POBLACIÓN

Participación en renta %

Clases populares

64,19

Muy bajos 20,16

Pobreza severa 3,64 Pobreza moderada 16,52

0,3 6,5

Bajos 44,03

Bajos 25,83 Medio bajos 18,20

16,18 15,94

Clases medias 28,77

Medios 28,77

Medio medio 20,43 Medio alto 8,34

25,37 14,63

Clases altas 7,04

Altos 7,04

Altos 5,21 Muy altos 1,83

13,2 7,78

100% 100% 100% 100%

Si comparamos la renta del estrato más alto (muy ricos) con la del más bajo (pobreza severa) es 26 veces mayor. Según la estratificación socioeconómica anterior, las clases populares están formadas por cuatro estratos, cuyo coeficiente entre población y renta es inferior a uno; las clases medias por dos estratos, con coeficiente superior a uno e inferior a dos, y las clases altas también por dos estratos, cuyo coeficiente es superior a dos. De acuerdo con la Encuesta FOESSA 93, una quinta parte de la población está bajo el umbral de la pobreza. Destaca el reducido número de hogares de un único miembro que se encuentran en esta situación. Entre los «pobres severos», la media de miembros es de 5,7 por familia; entre los «pobres moderados», de 4,3; entre los «no pobres», de 3,4.

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La descripción de la pobreza La pobreza tiene una incidencia mayor en las personas de más edad, separadas o viudas, en situación de inactividad (ya sea porque se encuentran fuera del mercado de trabajo, ya sea porque ya no forman parte de él), que pertenecen al sector agrícola o son personal no cualificado y poseen niveles bajos de ingresos. Un 22,28% de la población bajo el umbral de la pobreza está ocupada. Por otra parte, se confirma la relación de la pobreza con los bajos niveles de formación y con los sectores industriales en reconversión. El hacinamiento es la característica básica de esta población en relación a la vivienda. Asimismo, se da una mayor presencia de población pobre a medida que disminuye la calidad del barrio. La «territorización» tiene un efecto reproductor. Sólo la mitad de los que están bajo el umbral de la pobreza se consideran pobres. Sin embargo, el pesimismo sobre el futuro es una constante en las personas que se encuentran en situación de pobreza. El cambio de rostro de la pobreza Los factores que están conformando la pobreza en nuestras sociedades convergen con los cambios en la década de los ochenta: las reconversiones de los sectores económicos, las transformaciones del mercado de trabajo, sus efectos sobre la protección social y las modificaciones en las pautas que afectan a las relaciones familiares. Los rasgos básicos de las distintas situaciones de pobreza:

 Carencia de ingresos provenientes del trabajo;

 Límites de la protección social;

 La rotación empleo/desempleo;

 La repercusión más amplia en la vivienda, la salud, la educación...;

 Las degradaciones socioeconómicas derivadas de las situaciones de ociosidad;

 Degradación del dinamismo personal y/o colectivo: pérdida de la propia estima, pasividad...; Dualización, pobreza y exclusión social En correspondencia con la estructuración social recorrida por los procesos de dualización se podrían distinguir en la vida social tres zonas:

1. Zona de integración: Caracterizada por trabajo estable y unas relaciones familiares y vecinales sólidas. 2. Zona de vulnerabilidad: Zona inestable en lo que se refiere al empleo y a la protección, con las consiguientes

repercusiones en los soportes familiares y sociales. 3. Zona de exclusión: Se construye desde la inestabilidad en el empleo y la renta y la desprotección, pero conformada

como expulsión y no simplemente como precarización o como carencia, y a la vez se combina el aislamiento social. En nuestras sociedades, las poblaciones afectadas por la pobreza están «amenazadas» por la insuficiencia de los recursos, la vulnerabilidad de sus tejidos relacionales y la precariedad de sus dinamismos culturales. 5 LA POBREZA Y SU DISTRIBUCION TERRITORIAL La distribución provincial de la pobreza en España De acuerdo con los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares de 1990-91, el 19,4% de las familias españolas, más de dos millones de familias, se encuentran situadas por debajo del nivel de la pobreza. Se puede apreciar cómo la parte norte del país incluye la mayoría de provincias con niveles de pobreza inferiores a la media nacional; por el contrario, la zona fronteriza con Portugal es la que posee los mayores indicadores de pobreza no sólo en extensión, sino también en intensidad. Dicho con otras palabras, donde hay más pobreza es, al mismo tiempo, donde la misma es más intensa. Las diferentes Comunidades Autónomas presentan panoramas muy distintos en lo que se refiere a la distribución de la pobreza. Incluso, en alguna de ellas, las diferencias interprovinciales son muy marcadas. En términos generales, son las provincias más industrializadas las que acusan la peor evolución del indicador básico de pobreza; posiblemente ello sea debido a la situación de crisis sectorial aún no resuelta. Al mismo tiempo han sido las provincias más agrarias las que han experimentado mejoras sustanciales, consecuencia de las políticas de subvenciones españolas, comunitarias y autonómicas.

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CARACTERÍSTICAS DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS 1990-1991

Regiones definidas según los niveles

de pobreza

Comunidades homogéneas

Comunidades con heterogeneidad

relativa

Comunidades con una elevada

heterogeneidad

Región A (niveles reducidos)

País Vasco, Madrid, Navarra, La Rioja, Asturias, Cantabria, Baleares

Cataluña Aragón

Castilla y León Galicia

Región B (niveles intermedios)

Valencia, Murcia, Canarias

Andalucía Castilla- La Mancha

Región C (niveles altos)

Extremadura

Distribución, crecimiento regional y ejes de desarrollo: una reflexión europea La Unión Europea encierra importantes desigualdades internas: personales, sectoriales y territoriales. Se pueden identificar dos grandes arcos de desarrollo europeo en los que tiende a concentrarse la actividad económica:

1. El tradicional, desde el sureste de Inglaterra, pasando por el Benelux, París, el Ruhr... hasta Babiera; 2. Y el segundo eje de desarrollo recorre la mitad norte de la costa mediterránea italiana, norte de Italia y sur de Francia,

proyectándose finalmente por el Levante español. La dirección del desarrollo de la UE tiende a reforzar las zonas tradicionalmente ricas, y también las nuevas zonas del desarrollo que han ido apareciendo. 6 LA ESTRUCTURA SOCIAL Y LOS AGENTES SOCIALES EN ESPAÑA Sociedad Española y fragmentación de los sujetos sociales en los ochenta La nueva estructura económica de España está generando un tipo de distribución ocupacional bastante característica: la pérdida de empleo industrial y la terciarización de la economía española. Por otra parte, el modelo de rápida financiación de la economía y la vida cotidiana ha creado las condiciones para la subordinación de los mercados de trabajo a los mercados de capital. Altos tipos de interés, especulación inmobiliaria y monetaria, operaciones de adquisición y fusión de empresas... han asegurado la rentabilidad creciente de todo tipo de activos financieros, mientras que el desempleo no ha dejado de crecer. Dinámica de las relaciones laborales: concertación y conflicto, 1982-92 Dos grandes períodos han marcado el devenir de las relaciones laborales españolas en los últimos doce años. Un primer momento caracterizado por la tendencia a la concertación inestable y un segundo momento presidido por la confrontación entre las organizaciones sindicales, el Gobierno y la patronal. El año 1976 fue una etapa de movilización casi permanente. Cualquier conflicto laboral se politizaba inmediatamente y, a la vez, la movilización política buscaba siempre repercusiones laborales. El resultado sería un período tenso e hiperconflictivo. Desde finales de 1976 se emprende una política de desmovilización, en la que la institucionalización de los partidos es compensada por una política de pacto por arriba que separa cada vez más la reforma exclusivamente política de cualquier demanda social que suponga alguna transformación profunda, ya sea económica, ya sea social. Se entra así en una primera cultura del consenso. El objetivo clave de evitar enfrentamientos y eliminar peligros involucionistas. A tal filosofía respondían los Pactos de la Moncloa de octubre de 1977 A partir de los Pactos, la dinámica del sindicalismo español va a seguir planteamientos cercanos al corporatismo europeo. Por circunstancias históricas, el corporatismo sindical consistió fundamentalmente en la contención del conflicto laboral para que no interfiriera en el proceso de normalización democrática, ni en el reajuste económico. Se tradujo en autolimitación sindical. Este corporatismo de crisis ha ido dando forma a dos fenómenos:

1. La bipolarización del sistema sindical español -Comisiones Obreras y UGT-. Es fácil observar la absoluta restricción del espacio sindical español a causa de la normativa electoral pactada. Sólo los sindicatos que sobrepasaban del techo del 10% tienen la capacidad para negociar en los convenios. Es por ello que las pequeñas formaciones sindicales han quedado fuera del intercambio político corporativista.

2. Ha abierto un período de cerca de diez años caracterizado por el auge y caída de los pactos sociales en España.

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En cuanto a la concertación social, desde 1977 a 1986 se vivió un decenio regulado por una política de sucesivos pactos sociales de representación, confrontación y limitación de intereses. Los efectos de este período de concertación:

 Estabilización de los conflictos laborales;

 Legalización y normalización del conflicto laboral y de la participación institucional de los sindicatos establecidos desde la misma Constitución.

Desde finales de 1986, Gobierno y empresarios perdieron prácticamente su interés en realizar acuerdos, debido a que la creciente recuperación económica hacía menos crucial la variable salarial que en años anteriores. La huelga general del 14 de diciembre de 1988 introdujo a las relaciones laborales españolas en una nueva etapa marcada por la incertidumbre. La época de los grandes acuerdos sociales fue sustituida por un diálogo social tenso en el que los acuerdos -si los hay- se realizan en aspectos, puntos y ramas puntuales. Valores sociales y acción colectiva: individuo, tribalidad, fragmentación La desmovilización general y la parálisis del fenómeno asociativo en nuestro país muestra una sociedad demasiado apática como para vertebrarse en relación con los temas colectivos, comunitarios o solidarios. Frente al estancamiento del asociacionismo convencional, aparece un asociacionismo activo y voluntario, que se teje como una red de iniciativas ciudadanas o iniciativas populares, de carácter activo; son las llamadas organizaciones no gubernamentales (ONGs).

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TEMA 2. FAMILIA 1 LA FAMILIA EN LOS PROCESOS DE CAMBIO POLÍTICO La familia ha sido considerada siempre una institución esencial para los cambios políticos y sociales, sea para activarlos o detenerlos. Dos circunstancias han favorecido el protagonismo de la familia en el proceso de cambio:

a) La transición quebró la constante histórica de mantener la legislación familiar bajo el control de la Iglesia. b) La propia estrategia de la reforma de la familia también favoreció la imagen de una quiebra radical en la organización de

la familia. Otras circunstancias han favorecido esta imagen: el incremento de la tasa de participación de la mujer en la población activa, las modificaciones en los comportamientos demográficos la transformación de las costumbres y hábitos de vida cotidiana de los ciudadanos. Las imágenes sociales de cambios radicales en la familia desde la transición provienen de dos fuentes:

1. De los profundos cambios en las costumbres sociales y estilos de vida; 2. De medidas innovadoras. Por ejemplo, la despenalización de algunos supuestos de aborto, la habilitación de registros

municipales para parejas cohabitantes o para uniones homosexuales, etc. La transición política ha significado la supresión del modelo tradicional de familia único con respaldo legal impuesto, y su sustitución por el pluralismo de las distintas alternativas familiares. 2 NATALIDAD E INFANCIA Desde los años setenta, la infancia es un segmento cada vez más reducido de la población española. Ese rápido descenso de la natalidad, producido en secuencias temporales más breves que en el resto de los países europeos occidentales, ha colocado la natalidad española en su punto más bajo del siglo XX. Múltiples causas: laborales (el paro juvenil), culturales (las ideologías sobre la infancia), informativas (accesibilidad a controles eficaces de natalidad), sociales (incorporación de la mujer al trabajo extradoméstico), económicas (incrementos en los costes de los libros), matrimoniales (en las relaciones de pareja), ideológicas (secularización de la sociedad), asistenciales (prestaciones por natalidad), urbanísticas (disponibilidad de servicios y equipamientos para la infancia) e incluso políticas (desaparición con la democracia de la presión natalista y familista del franquismo). El descenso de la natalidad tiene como consecuencia la reducción de las relaciones con hermanos. Las guarderías o la enseñanza preescolar pueden estar compensando las dificultades para la interacción infantil dentro de las familias. También aumenta la edad media de la mujer al nacimiento del primer hijo: desde 25,3 años en 1975 a 26,8 años en 1990. En cuanto a la natalidad a edades avanzadas, la tendencia es a su reducción. Sin embargo, con mayor frecuencia que hace unos años, es una natalidad deseada. El tipo de familia más extendida en España es la familia con un sólo núcleo. Una situación cada vez más frecuente es la de los menores que viven en familias monoparentales. Disminuyen las procedentes de la viudedad y aumentan las causadas por decisiones personales (separación, divorcio y madres solteras). El Coste de los hijos En las sociedades preindustriales, cuando se invertía en los hijos, era una inversión en el futuro del conjunto de la familia. Ahora se invierte en el futuro personal de los hijos. Los estudios de Presupuestos familiares nos indican que en los hogares con un hijo hay un incremento del presupuesto en un 20% por hijo, en relación a la pareja sin hijos. Las actitudes ante la infancia No existe ningún indicio de que el creciente coste de los hijos y su repercusión en las economías domésticas produzca rechazos de la infancia. Los acontecimientos de la vida privada más destacados por los españoles en su biografía son acontecimientos familiares: el matrimonio y, en segundo lugar, el nacimiento de los hijos. En diversos estudios realizados, los varones consideran igual de importante la paternidad que la maternidad, igual que las mujeres. Se trata de un giro importante en las actitudes sociales, puesto que tener descendencia se había considerado siempre esencial pata la mujer, pero no tanto para el varón.

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3 LA NUPCIALIDAD Actitudes ante la nupcialidad y la homogamia Homogamia: propensión a escoger pareja dentro del mismo estrato social. En todas las culturas, se da una tendencia a la igualdad de origen. Sin embargo, las uniones en que el marido tiene un estatus superior al de la mujer (hipergamia) resultan favorecidas, en cambio aquéllas en que sucede todo lo contrario (hipogamia) son por lo general repudiadas. Este desequilibrio está asociado al patriarcado y probablemente se relaciona con el hecho de que el matrimonio supone un intercambio de servicios entre los cónyuges, en el que el varón sale netamente beneficiado. La Encuesta FOESSA 1993 sobre la percepción del grado de homogamia arroja los siguientes resultados:

 El 84% afirma que la clase social era la misma para los dos cónyuges;

 Un 4,7% afirma que la clase del marido era más alta que la de la mujer (hipergamia) y

 Un 3,6% declaran lo contrario (hipogamia). El perfil de los más favorables a la hipergamia: son los muy buenos católicos, los ateos, los pertenecientes a las clases alta, media alta y pobre, los que viven en las grandes ciudades y los universitarios. La tendencia a la hipergamia se acentúa si consideramos las ocupaciones de los cónyuges. En casi la mitad de los matrimonios celebrados en 1987 las mujeres eran económicamente dependientes del marido. En 1990, el 37,5%. Otro factor es el de los estudios de los cónyuges. Entre las generaciones más jóvenes aumenta las uniones hipogámicas porque el nivel de instrucción de las chicas tiende a superar el de los chicos. Forma civil y religiosa de matrimonio La evolución de las costumbres y los procesos de secularización que han tenido lugar en la sociedad española han propiciado que, desde finales del franquismo hasta hoy, sean más numerosas las familias que optan por el matrimonio civil. En 1975 el 0,4%, en 1990 el 20%. Los varones se inclinan mucho más que las mujeres a favor del matrimonio civil. Las personas menores de cuarenta años también están más a favor del matrimonio civil. Según el nivel de estudios: los que tienen títulos de bachiller o universitarios muestran una preferencia mucho mayor que el resto de los encuestados a favor del matrimonio civil. Los primeros matrimonios Entre 1960 y 1980 se produce un descenso sistemático de la edad del matrimonio tanto para los esposos como para las esposas. A partir de 1980 se invierte la tendencia y vuelve a subir la edad de las primeras nupcias. El descenso de la nupcialidad hay que encuadrarlo en el contexto de los cambios de pautas de familia y de matrimonio, cuyas características son: el aumento del número de divorcios, disminución del de matrimonios, difusión de las uniones libres, descenso de la fecundidad, incremento de los nacimientos extramatrimoniales y crecimiento de las familias monoparentales. A este conjunto de cambios se le suele llamar la segunda transición demográfica. En España, el descenso de la nupcialidad parece estar relacionado con la precarización y la escasez de empleo entre los jóvenes, la carestía de la vida, la prolongación de los estudios, el encarecimiento de la vivienda y la tendencia de los jóvenes a permanecer en el hogar de sus padres hasta edades bastantes avanzadas. La preferencia de los jóvenes por el matrimonio en lugar de la cohabitación es porque parece que en España se sigue sin considerar legítima la procreación fuera del matrimonio. Incluso en el caso de los cohabitantes, el embarazo de la mujer suele precipitar el matrimonio. La nupcialidad de los segundos matrimonios Desde la entrada en vigor de la Ley del Divorcio en 1981, aumentan los matrimonios de segundas nupcias con respecto a la década anterior. En 1981, en el 98,4% de los matrimonios ambos contrayentes eran solteros; en 1999, un 93,3%. A partir de 1863 la tasa no hace nada más que bajar hasta el año 1981 (fecha clave por la aprobación de la Ley del Divorcio). A partir de este año, la tasa empieza a subir y se multiplica por cuatro en diez años, en la actualidad, la mayoría de las personas que se casan en segundas nupcias ya no son viudas, sino divorciadas. Hay una mayor tendencia entre los varones a casarse en segundas nupcias con solteras que a la inversa. Los hombres también tienen mayor tendencia que las mujeres a contraer nuevos matrimonios, o bien a tomar nuevas uniones de hecho. Los padres separados y divorciados tienen cinco veces más tendencia a formar nuevas uniones que las madres.

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La característica más relevante de las familias reconstituidas es su falta de institucionalización, es decir, la ausencia de modos socialmente aceptados y compartidos de resolver los problemas con los que se enfrentan a diario sus miembros. Por eso las segundas nupcias son más frágiles que las primeras. La evolución de la tasa de segundas nupcias: 11,8% en 1863, se reduce paulatinamente hasta 1981 con un 1%, para volver a remontar hasta el 4,1% de 1990. 4 FORMAS FAMILIARES Llamamos “formas familiares” a las distintas configuraciones que adoptan las unidades familiares según su composición y evolución a lo largo de su ciclo de desarrollo. Una de las manifestaciones más importantes de las formas familiares es la composición de los hogares: a través de su análisis podemos detectar la evolución de las formas y de los sistemas familiares en general. Tenemos dos fuentes de gran valor: la Encuesta Sociodemográfica 1991 y la Encuesta de Presupuestos Familiares 1990-91. En los últimos veinte años los hogares han crecido un 33,7%, frente a un 14,2% de la población. Esto es porque durante estos años se ha completado el proceso de nuclearización en las zonas rurales con tradición de familia extensa, con el consiguiente aumento de la formación de hogares nucleares. También a causa de la práctica, cada vez más frecuente, de los ancianos viudos a vivir solos en vez de convivir con alguno de sus hijos, y de la mayor tendencia a la cohabitación y al divorcio de las nuevas generaciones. Los hogares que más han crecido son los de una persona y los que más han disminuido son de cinco o más miembros. En los hogares de dos, tres y cuatro personas se constata un cierto crecimiento relativo, sobre todo por la tendencia de los jóvenes a permanecer en el hogar hasta una edad más avanzada. España es uno de los países de Europa con menor proporción de hogares unipersonales y una mayor proporción de hogares de cinco o más miembros. Entre 1970 y 1981 se produce un importante crecimiento de los hogares unipersonales. El tipo de hogar más frecuente en 1991 es el formado por una pareja y dos niños. Las parejas sin niños son las que figuran a continuación en importancia relativa. Dos de los fenómenos más relevantes de la evolución de las formas familiares en España en las últimas décadas son:

1. El importante descenso registrado por los hogares complejos; 2. El notable auge experimentado por los unipersonales.

Los hogares complejos: Son aquellos en que conviven bajo el mismo techo más de dos generaciones. Entre ellos cabe distinguir los plurinucleares -cuando se da la presencia en el hogar de al menos dos parejas unidas por vínculos generacionales- y las familias ampliadas o extendidas -que son fruto de la acogida de un progenitor viudo (padre o madre) por parte de un hijo/a casado/a que ha formado una familia nuclear. Según la Encuesta Sociodemográfica, la convivencia con familiares es la forma de residencia más difundida en España. Lo habitual es vivir con el cónyuge o con consanguíneos de primer grado. Los hogares unipersonales: Llama la atención, en los últimos años, su crecimiento espectacular. Los hogares de personas de sesenta y cinco años o más representaban en 1981 en España una proporción del 54,3%. Según la Encuesta Sociodemográfica, en 1991 representan un 62,8%. Sobre todo de mujeres ancianas, debido a la mayor tasa de supervivencia femenina. Por el contrario, los hogares unipersonales formados por personas menores de veinticinco años supone un insignificante 1%. Las mujeres solteras y viudas tienen una mayor propensión a vivir solas que los hombres del mismo estado. Esto constituye una constante de nuestra civilización. En España, la soledad residencial sigue estando estrechamente asociada con la ruralidad. Estas áreas rurales son las más envejecidas, por lo que los solitarios son en general, además, ancianos. Conviene hacer una cuidadosa distinción entre las regiones agrarias y urbanas, donde no solamente la soledad tiene una significación totalmente diversa, sino que remite a realidades sociales y estructuras demográficas completamente dispares.

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5 EL CAMBIO EN LAS RELACIONES INTERNAS DE LAS FAMILIAS Redefinición de los roles en la familia española Uno de los cambios más importantes que están teniendo lugar en la familia española en la actualidad es una redefinición de los roles conyugales, con una distribución de las tareas domésticas más igualitaria que la caracteriza a la familia nuclear tradicional. En el plano de las actitudes y de las opiniones generales, este cambio no se traduce automáticamente a comportamientos concretos, aunque si influye. La redefinición está teniendo lugar fundamentalmente en las familias cuyos miembros tienen un mayor nivel educativo, sobre todo cuando no hay presencia de hijos y la mujer trabaja. En la Encuesta sobre Desigualdad Familiar y Doméstica II del CIS (1990), casi la mitad de los encuestados (45%) optaron por un modelo de familia simétrica donde el hombre y la mujer trabajan fuera de casa y se reparten las tareas del hogar, mientras que se inclinaron por un modelo semitradicional y totalmente tradicional el 23 y 27%, respectivamente. Los más jóvenes, con mayor nivel de estudios, solteros y preferentemente estudiantes, dos de cada tres se identifican con el modelo simétrico. La importancia del factor edad induce a pensar que las grandes diferencias existentes entre unas generaciones y otras se debe a la socialización recibida, no tanto en la infancia como en la adolescencia entre los grupos de pares y en la escuela. Se está registrando una democratización creciente de la vida doméstica, al menos en el plano de las actitudes, vinculada a la difusión entre los jóvenes de valores más igualitarios. Se produce un apreciable cambio en las actitudes con el tránsito de la soltería a la vida conyugal, así como por no tener descen- dencia a tenerla. Cabe la siguiente hipótesis: una vez que se han constituido las familias y han de negociarse entre los cónyuges el contenido real de los roles, se produce un cambio de actitud. La realidad es bien diferente. Aunque se está produciendo, lentamente, una mayor participación del varón en las tareas domésticas sigue ocurriendo en una minoría de los hogares, y en tres de cada cuatro familias las principales tareas domésticas las realiza la mujer. La variable tenencia de hijos se evidencia en la encuesta de 1990 como una dimensión clave. Las familias en las que no hay hijos son, en una proporción significativamente superior, simétricas a aquellas en las que sí hay presencia de hijos. Los hijos siguen considerándose un importante factor de felicidad conyugal, aunque para la mayor parte de los españoles ya no constituyen ni la razón de ser del matrimonio, ni un factor de realización personal. Compatibilizar la maternidad y el trabajo extradoméstico de la mujer hoy en día es uno de los problemas centrales de todas las familias. El tener un trabajo, sobre todo si es gratificante, es considerado muy o bastante importante para las mujeres por parte de la inmensa mayoría de la población -incluidas las mujeres. Este cambio de actitud tiene sus limitaciones, entre otras razones por la presencia de niños pequeños en el hogar. Las actitudes hacia el trabajo de la mujer cambian en este caso radicalmente: tres de cada cuatro encuestados considera negativo o muy negativo para los niños entre cero y cinco años el que sus madres trabajen fuera de casa; sólo uno de cada veinte jóvenes entrevistados cree que el hecho de que la madre trabaje fuera del hogar no es malo para los hijos. Este rechazo no es exclusivamente español. Esta actitud de rechazo no es compartida por las madres de niños pequeños, quienes, en su mayoría, no aprueban el modelo de permanencia en el hogar por el alumbramiento de un hijo, pero constituye una realidad social que condiciona fuertemente la opción de la maternidad. Se puede distinguir cuatro grandes estrategias para resolver la cuestión del cuidado de los niños:

1. Manteniendo un tamaño reducido de familia. 2. La utilización de la solidaridad familiar, generalmente los abuelos, para atender a los niños cuando ninguno de los

padres se puede hacer cargo de ellos. 3. La utilización de servicios contratados en el mercado (empleadas del hogar, guarderías, escuelas infantiles). 4. La redefinición de los roles tradicionales. Cuando la mujer trabaja se produce una mayor participación conjunta en la re-

solución de las tareas domésticas. Los niños y los jóvenes en el hogar El proceso de socialización de los niños es un aspecto de la vida familiar que está cambiando en la actualidad. Hay un elevado grado de democratización de las relaciones entre los padres e hijos. Tres de cada cuatro niños dicen que “cuando expreso una opinión mis padres la respetan” siempre (48%) o muchas veces (26%). El castigo físico, en el ámbito escolar, no sólo ha perdido legitimidad sino que su aplicación es ilegal. Pero en el ámbito familiar sigue formando parte de los mecanismos disponibles para ajustar el comportamiento de los menores a las expectativas de los padres. En un 14% de los casos, los niños afirman que son castigados con frecuencia, sin motivo y con severidad.

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El período juvenil es actualmente muy prolongado. La independización muy tardía de los jóvenes españoles: sólo a partir de los 27 años (26 en el caso de las mujeres) son mayoría los jóvenes que se han emancipado. Sólo uno de cada cinco jóvenes menores de treinta años goza de autonomía plena. Corresponde a jóvenes casados que han formado su propio hogar y que son totalmente autosuficientes en lo económico. 6 REDES FAMILIARES Los familiares prefieren vivir unos cerca de otros, en el mismo barrio o bien en localidades próximas. En nuestro país, el proceso de individuación no está tan avanzado como en otras partes y la familia constituye un colchón y un refugio contra la adversidad y la crisis. Las intensas relaciones forjadas en el seno de la familia nuclear se prolongan en el tiempo y se extienden en el espacio de forma que padres e hijos ya independizados siguen alimentando una interacción frecuente. La familia ha dejado de prestar de forma exclusiva algunas de las funciones que la caracterizaban en las sociedades tradicionales. El espectacular incremento de la esperanza de vida de las últimas décadas, unido a la más reciente caída de la fecundidad general, genera un desequilibrio entre los prestadores y los destinatarios de servicios domésticos. La masiva incorporación de la mujer a la educación y al mercado de trabajo hace disminuir drásticamente el colectivo de personas tradicionalmente dispuestas a prestar este tipo de asistencia. En el caso de los enfermos, suelen ser las mujeres quienes asumen su cuidado. Se estima que 39 de cada 1.000 amas de casa cuidan durante más de seis meses al año a un pariente gravemente enfermo. En las sociedades tradicionales, el papel de la familia en la ubicación social de los individuos y en la constitución de su patrimonio era determinante. Actualmente las cosas son más complejas. Si bien son las propias personas quienes labran su porvenir a través de su esfuerzo, la familia sigue jugando un papel decisivo. Los padres siguen contribuyendo a forjar el futuro de sus hijos de varias maneras:

1. Mediante los valores que transmiten; 2. Proporcionando una cierta estabilidad emocional; 3. Proporcionando ayuda material para comprar la primera vivienda, encontrar el primer empleo, realizar estudios, etc.

Son algunos de los mecanismos a través de los cuales los padres echan una mano a los hijos. Estas contribuciones sitúan a los individuos en distintas posiciones que les brindan oportunidades vitales diferentes. 7 TENSIONES Y RUPTURA FAMILIAR Hoy en día, se asocia la existencia de la institución divorcio como la prueba de que la familia no funciona bien. El divorcio conlleva quiebras de expectativas, frustraciones, costes psicológicos y problemas de adaptación para la pareja. Pero nadie ha demostrado que sean superiores al mantenimiento de una relación con desavenencias. De las tasas de divorcio no se puede deducir la crisis de la familia ni del matrimonio. El divorcio tan sólo constituye una modalidad de una realidad mucho más amplia, que son los conflictos matrimoniales. Estos han de situarse en la órbita de la desorganización familiar que se puede definir como "el fraccionamiento de la unidad familiar, la disolución o quiebra de una estructura de roles sociales cuando uno o varios miembros no desempeñan adecuadamente las obligaciones propias de su rol". La separación de hecho puede tratarse del primer paso en una ruptura definitiva o tratarse de una crisis provisional. Pero implica el cese del desempeño de las obligaciones funcionales entre la pareja. La separación legal consiste en la declaración judicial del fin de la convivencia de la pareja, pero sin poner fin al matrimonio. De 1960 a 1981 el incremento ha sido muy elevado, reflejando los profundos cambios en la sociedad y la familia española. La anulación del matrimonio significa declarar el matrimonio inexistente, aun cuando subsistan determinados efectos civiles para los hijos en el aspecto económico, etc. Al declarar la nulidad al matrimonio se reestablece el estado civil de soltero. Las senten- cias civiles aumentan desde 1988, mientras que las eclesiásticas tienden a disminuir de forma sostenida. EI abandono de familia es un mecanismo informal de poner fin al matrimonio, al dejar de cumplir con las obligaciones derivadas de la relación. Es más frecuente entre los varones que entre las mujeres y es más frecuente en la clase baja. El divorcio significa la disolución del matrimonio subsistiendo determinados efectos civiles para los hijos y económicos entre los

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cónyuges. Existen dos tendencias manifiestas en la evolución del número de divorcios. Al principio hay un número elevado, luego desciende levemente hasta 1986. Desde entonces la tendencia se invierte y hay un crecimiento sostenido, sin duda debido a la conversión de las separaciones en divorcios. Las familias vacías son familias cuyos miembros permanecen viviendo juntos, sin separarse, pero mantienen mínima comunicación, contacto o interacción mutua, no son frecuentes la violencia abierta o las disputas, pues sus miembros coexisten sin compartir su experiencia vital. Por convencimientos de tipo religioso o social, o por los hijos, el divorcio queda excluido como alternativa. Hasta la transición democrática, ha debido de ser muy frecuente en España, puesto que no había cauces institucionales para dar fin a este tipo de situaciones. Ausencia involuntaria de uno de los esposos. Las causas pueden ser: la muerte de uno de los cónyuges, estar en prisión, guerras, catástrofes naturales o depresión económica. Se trata de circunstancias que suelen presentarse inesperadamente. En España la causa más frecuente en las últimas décadas ha sido la emigración de uno de los cónyuges. Fallos funcionales involuntarios. Se trata de los efectos de crisis internas sobrevenidas dentro de la familia, por patologías graves de tipo físico, mental o emocional. La pareja no se separa, la presencia física permanece, pero no hay un desempeño adecuado de los roles. Malos tratos a la mujer. La transición cultural de relación entre los sexos es una circunstancia propicia para el incremento de las tensiones y por tanto para los malos tratos. Mientras un miembro de la pareja evoluciona hacia la adopción de los nuevos valores, el otro puede radicalizar su apoyo hacia los que desaparecen. La familia nuclear absorbe y desencadena tensiones originadas fuera de ella. Malos tratos a los niños. La definición más aceptada de maltrato es «toda acción u omisión no accidental que compromete o impide la seguridad de los niños y la satisfacción de sus necesidades físicas o psicológicas básicas» Orfandad. La familia nuclear aislada incrementa los efectos de la orfandad en los menores. Es muy probable que los efectos de la orfandad estén muy vinculados con la accesibilidad a la red familiar: cuanto más accesible sea el resto de la familia más se amortiguarán. Estos efectos son: la soledad por falta de hermanos y los económicos. Niños con SIDA. Una situación grave porque, además de las consecuencias puramente sanitarias, están las del posible rechazo por parte del resto de la población. El 69% de los niños con SIDA son recién nacidos de madre infectada. Convertida fácilmente la familia en el reducto privilegiado de la privacidad, no se aceptan interferencias a su desenvolvimiento interno. Hay una importante actitud de no intervención ante los problemas familiares, pero la desconfianza no reside tanto en el intervencionismo externo, sino que sea protagonizado por el Estado. 8 NUEVAS FORMAS FAMILIARES: LA COHABITACION Y LAS FAMILIAS MONOPARENTALES La cohabitación. Llamamos cohabitantes a aquellas parejas heterosexuales cuyos miembros, sin estar casados, mantienen una relación sexual íntima y comparten una residencia común. Los motivos más citados son la imposibilidad de casarse, el rechazo ideológico del matrimonio, una posición ventajosa de cara a la negociación conyugal y el deseo de reducir los riesgos de fracaso mediante el ensayo. En España, es un fenómeno relativamente reciente y afecta sobre todo a las jóvenes generaciones. La mitad viven sin hijos. El tamaño de su hogar es más reducido que el de los casados. Los cohabitantes se sitúan en las categorías sociales altas y medias. Sus niveles educativos son mas altos. Tienden a residir en las grandes ciudades. Las familias monoparentales. No es un fenómeno reciente. Las familias monoparentales están encabezadas por una persona soltera o por un divorciado/a. Hay familia monoparental cuando con el progenitor único reside en el hogar algún hijo menor. Las familias monoparentales están constituidas en su mayoría por mujeres. Los progenitores solos se enfrentan a una gran variedad de problemas:

1. La precariedad económica que supone depender de un solo sueldo; 2. En España no existen servicios y recursos dirigidos a este colectivo.

La monoparentalidad vive de diferente manera según la forma de llegar a la misma (viudedad, divorcio o madres solteras) y según el sexo y el estatus social del cabeza de familia, las oportunidades sociales, educativas o económicas y el entorno de la familia monoparental. En España, se considera un mal menor. 9 LA FAMILIA DESDE LA TRANSICION HASTA NUESTROS DÍAS. PERSPECTIVAS DE FUTURO

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El franquismo atribuyó una gran importancia a la política familiar y estableció un amplio conjunto de prestaciones sociales. Se entendía únicamente la familia tradicional, con la supeditación a la autoridad del padre o cabeza de familia. La década de los setenta alteró las características de la política familiar y debilitó los rígidos criterios. Con la llegada de la transición, se produce un abandono de la compensación pública de cargas familiares y un tratamiento fiscal injusto frente a los solteros o las parejas sin hijos. No se hizo política familiar sino fiscal. Sólo desde febrero de 1989 existe libertad para las parejas casadas de tributar de forma individual o conjunta, como unidad familiar. Esta medida deja de penalizar el trabajo extradoméstico de la mujer. De todos modos, la protección fiscal de la familia en España sigue siendo muy escasa en comparación con otros países europeos. También desde 1989, el período de descanso maternal obligatorio es de dieciséis semanas, previéndose incluso que el padre pueda disfrutar parte del mismo en ciertos casos. Con la Constitución de 1978, al impulsar la descentralización del sistema político, los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas se han convertido en los centros básicos de prestación de servicios y reglamentación administrativa de los sistemas de protección familiar. La familia se contempla como área de actuación de los Servicios Sociales. El futuro de la familia es percibido por el conjunto de la sociedad como problemático. Una tendencia sobre la que existe mayor grado de consenso es la que apunta a un aumento de la flexibilidad. Las diversidades en las formas de articular su organización se amplían de manera ilimitada. Otra tendencia es la existencia de un pluralismo público. Tradicionalmente, las formas familiares distintas del modelo dominante no se exhibían públicamente sino que quedaban relegadas a la marginación. Ahora se reclama la legitimidad pública rechazando la clandestinidad. La razón, en parte, procede de que la familia en la sociedad actual está desprovista del respaldo institucional religioso. Así como, tradicionalmente, las innovaciones se producían en sectores marginales, en la actualidad, las innovaciones proceden no de la periferia, sino de los sectores privilegiados, con capacidad de articulación de demandas. La familia sigue siendo una correa de transmisión de las ideologías de una generación a otra, donde proliferan los valores y se regenera el tejido social.

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TEMA 3. EL SISTEMA POLÍTICO Este período registra dos etapas recesivas de la economía española y europea (antes de 1986 y después de 1992) y un ciclo expansivo entre 1986 y 1991. En esta fase tiene lugar el ingreso de España en la Comunidad Europea y en la Alianza Atlántica; y, en el ámbito mundial, se produce el derrumbe de los sistemas comunistas. Ahora, las sociedades europeas más desarrolladas se han de enfrentar con problemas nuevos de competitividad económica, que afectan a todo el sistema de bienestar social. La sociedad española se encuentra ante una nueva situación sin apenas haber tenido tiempo de acomodarse a las estructuras de la Comunidad Europea. La diferencia entre nuestra situación y la de los países más fuertes de la Comunidad (Alemania o Francia) radica en que estos cambios a nosotros nos encuentran a medio camino de los que acabamos de emprender a partir de la década de los sesenta. 1 LA REORGANIZACION DE LA ADMINISTRACION PUBLICA El paso del franquismo a la democracia supuso una reforma de las instituciones políticas pactadas con la oposición. Como consecuencia, todos los que ostentaban la peculiar condición de funcionarios de carrera del Movimiento o de la Organización Sindical pasaron a poseer la de funcionarios del Estado. Esta ausencia de depuración Política fue aceptada por la sociedad española como un resultado más de la política de pactos de la Transición y de la orientación adoptada por los partidos y centrales sindicales en el seno de la Administración. Las demandas planteadas por los sindicatos en el seno de la Administración tenían un carácter básicamente laboralista, anticorporativo e igualitarista:

 La insuficiencia de las retribuciones de los funcionarios;

 La proliferación de interinos y contratados;

 Mecanismos de promoción basados en la libre designación. En esos años había una convicción ampliamente compartida de que debía abordarse una reforma de la Administración. Reformas más importantes Podemos decir que la necesidad de una gran reforma de la Administración española ha sido en buena medida sobrevalorada. El Estado ha logrado ir absorbiendo los crecimientos de algunas magnitudes como el aumento de estudiantes, de la cobertura sanitaria, pensionistas y jubilados, etc. El Gobierno socialista se inclinó por la línea de las reformas parciales, optando más por un largo proceso de cambio y por una reforma gradual que por un cambio radical. Algunas de las modificaciones más importantes de estos diez años han sido:

- Real Decreto-Ley del 7/12/1982, sobre “medidas urgentes de reforma administrativa”, de contenido decepcionante ya que, aunque recordaba que la reforma administrativa era uno de los principales objetivos del gobierno, no introducía más que pequeños cambios. En contra de lo escrito, las Direcciones Generales se incluyeron en el ámbito de los puestos de designación política.

- La Ley 30/1984, de medidas para la reforma de la función pública, en su intento de cambiar el corporativismo de los Cuerpos de funcionarios, lo que consigue en realidad es la degradación del principio estructural básico de la Administración. Borra los límites entre las distintas Administraciones públicas, de forma que los puestos de trabajo del Estado y de las Autonomías pueden ser cubiertos por funcionarios de cualquiera de esas Administraciones. La práctica de la libre designación, con convocatoria pública (para darle apariencia de concurso), favoreció a los funcionarios afines al Partido Socialista a pesar de tratarse de puestos estrictamente burocráticos. El perfil de las convocatorias ya no exige la pertenencia a un cuerpo en razón del contenido técnico de las tareas y, como consecuencia, se produce una desprofesionalización.

- La ley 22/1993 pretende facilitar la movilidad funcional y geográfica de los empleados públicos. Esta medida introduce un fuerte componente de inseguridad profesional.

- El Plan de Modernización de la Administración del Estado del 3 de abril de 1992 se limita a la Administración del Estado e incluye prioritariamente mejoras en los servicios públicos que están en contacto más directo con los ciudadanos.

- La Ley 30/1992, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, es una norma esencial, que afecta a la totalidad del orden constitucional español. Respecto de ella, Garcia de Enterría llega a dudar de que «los principios y valores constitucionales hayan encontrado cabal realización en el nuevo texto»

- La configuración y funcionamiento de las Administraciones autonómicas constituye una reforma radical de la Administración española. En febrero de 1992 se firmaron unos nuevos Pactos Autonómicos, que implicaban a la totalidad de las Comunidades y ofrecían una solución uniformista al problema de la desigualdad de competencias.

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A partir de 1984, dos de cada tres españoles apoyan la configuración actual del Estado autonómico, esto significa que es cada vez más aceptado por la sociedad española. Aunque los efectivos del sector público han crecido, su tamaño continúa siendo moderado: alrededor del 15% de la población activa, en tanto que la media de la Unión Europea está por encima del 17%. La Administración de Justicia La Administración de Justicia española, durante el período 1982-1993 ha experimentado los cambios más importantes del último siglo; en el orden orgánico-estructural y, de forma incipiente, en el procesal.

A) Cambios estructurales. La Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985 abre la reorganización de la Administración de Justicia e introduce dos innovaciones de especial trascendencia: 1) Consolida al Consejo General del Poder Judicial como órgano de autogobierno de la Judicatura, y 2) Establece los Tribunales Superiores de Justicia, uno para cada Comunidad Autónoma.

B) Cambios en la legislación procesal. Los juristas españoles atribuyen, en buena parte, el inadecuado funcionamiento de la Justicia a la obsolescencia de la legislación procesal vigente.

Respecto al funcionamiento de la Justicia en España, podemos considerar tres áreas: la evolución de la litigación, los medios materiales y el personal judicial.

1. La evolución de la litigación. El grado de litigiosidad ha aumentado notablemente: el 5% anual. La jurisdicción penal es la que absorbe la mayor parte. Parece que mejora la productividad judicial, pero la judicatura sigue desbordada por los asuntos ya que sólo logra emitir decisiones en torno a la mitad o un tercio de los asuntos ingresados.

2. Los medios materiales. A lo largo de la década de los ochenta, se ha hecho un importante esfuerzo para resolver las tradi- cionales carencias materiales de nuestra Justicia.

3. El personal judicial En 1992 había 3.322 jueces y magistrados frente a los 1.839 de 1970. También una ampliación del restante personal: fiscales, forenses, oficiales, auxiliares y agentes. Pese a ello España sigue siendo uno de los países de Europa con menos jueces por habitantes: de 6 jueces por cada 100.000 habitantes en 1984 a 8 en 1992. la ampliación ha supuesto su feminización y su rejuvenecimiento.

La imagen de la Justicia La imagen puede apreciarse desde distintas perspectivas:

A) Imagen del funcionamiento. Tras la promulgación de la Constitución, los tribunales de Justicia gozaban de una imagen positiva. En la década de los 80 el clima de opinión empezó a cambiar, siendo mayoritariamente negativo en la actualidad. En la actualidad, cuatro de cada diez españoles piensan que la Justicia funciona mal, mientras que son dos los que opinan que bien.

B) La imagen de los jueces. Hace diez años, la figura del juez les inspiraba mucha o bastante confianza al 48% de los españoles y sólo al 13% poca o muy poca. Actualmente, casi se han invertido las proporciones. Parece que existe la creencia de un desigual trato penal a los individuos según de quien se trate.

C) El juicio con jurado. En 1980 la valoración positiva de la introducción del jurado estaba muy asociada a un posicionamiento ideológico de izquierda. En la actualidad no existe esa correlación. A ello ha contribuido la aparición de nuevos argumentos: que el jurado contribuirá a fomentar la conciencia cívica; que se dará con mayor probabilidad el mismo trato; que se adoptarán decisiones más justas.

D) La imagen interna. En la actualidad son dos veces más numerosos los jueces que consideran mala o muy mala la situación de la Justicia que quienes la definen como buena o muy buena. Pero hay que tener en cuenta que esta proporción era de quince a uno hace cinco años. El 88% de los jueces opina que existe un cierto clima de desánimo. Para uno de cada tres jueces este desánimo tiene su origen en la impresión de ser criticados injustamente por la sociedad.

2 TENDENCIAS EN LA EVOLUCION DE LA OPINION PUBLICA Y EL DESARROLLO DE UNA CULTURA POLÍTICA DEMOCRATICA En los últimos lustros, la institución de la opinión pública no ha dejado de fortalecerse.

1. Al consolidarse las instituciones democráticas se han disipado los miedos a un futuro político amenazante, condición necesaria, aunque no suficiente, para que los ciudadanos piensen y expresen sin temor sus preferencias.

2. Un sistema político así, favorece el incremento del nivel de información ciudadana. 3. Una opinión pública que se siente libre y acumula información tiende a manifestar comportamientos responsables.

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El desarrollo de una cultura política democrática Las elecciones generales de 1982 tuvieron lugar en un clima de inestabilidad e incertidumbre política (intento de golpe de Estado el 23-F, complot militar, un extraordinario vacío de poder). Las elecciones de 1982 abren un período de consolidación demo- crática. Los estados de opinión pública al inicio de la década de los ochenta son de gran preocupación e incluso angustia por el futuro político del país (la crisis económica, el paro y el terrorismo) La estabilidad de las actitudes democráticas puede rastrearse a través de un indicador estadístico sobre actitudes autoritarias. La proporción de españoles que manifiestan que es preferible que una persona destacada decida por nosotros a que todos participemos en la vida pública eligiendo a los gobernantes se mantiene fija en torno al 10%. Su cota más elevada se da en enero de 1976 con un 24%; en mayo de ese año un 8%. En medio de la tensión política de 1993, asciende al 22%. No desciende el sector de opinión más democrática, sino que desaparece el de quienes no manifiestan su opinión. Tras el intento de golpe de Estado de febrero de 1981, una encuesta del CIS muestra un rechazo masivo a los golpistas. La mayoría de los ciudadanos opinaba que el intento de golpe iba a servir para que la democracia se hiciera más fuerte. Actualmente los militares son percibidos por la opinión pública española como un cuerpo de servidores del Estado más que como gente armada. Todos esos datos reflejan una democracia bastante consolidada, donde, cada vez que hay una crisis, los ciudadanos se movilizan para defender el sistema. A diferencia de la ideología, la clase social y la edad siguen estando relacionadas con las actitudes democráticas: las personas de los estratos sociales más bajos muestran una actitud menos democrática y los más jóvenes participan menos políticamente. Los grandes movimientos de la opinión pública española Los estados de opinión entre 1982 y 1993 se caracterizan por dos rasgos fundamentales: en primer lugar, una tónica de moderación y de huida de soluciones extremas. En segundo lugar, la presencia de cambios bruscos de opinión ante determinadas situaciones.

 A mediados de los años ochenta, las actitudes políticas reflejan una atmósfera de resignación debido sin duda a la prolongada recesión económica. Unos años más tarde, se empieza a producir un cambio drástico de las condiciones económicas y de la opinión pública sobre la coyuntura.

 El triunfo de la huelga general de diciembre de 1988 no se debe a que existiese un acuerdo social masivo con el planteamiento de los sindicatos: uno de cada tres españoles estaba de acuerdo con los sindicatos, el resto por miedo a eventuales desórdenes, dificultades de transporte o por oponerse al Gobierno. La segunda huelga general de 1992, también tuvo un fuerte impacto, aunque menor que la anterior. En los primeros meses de 1992 el estado de la opinión pública española era particularmente depresivo, de descontento con los servicios públicos, el coste de la vida, la presión fiscal y los escándalos financieros.

 En relación con ETA, la opinión pública se ha ido endureciendo a lo largo de los últimos 20 años, a medida que se intensificaba la actividad terrorista y se consolidaba el sistema democrático.

 La peculiaridad del conflicto sobre libertad de enseñanza. La mayoría de los ciudadanos pudieron intuir que la polémica tenía un claro componente económico (las subvenciones), político (control del Gobierno sobre los centros privados) e ideológico (la tensión entre la izquierda y la Iglesia).

 La cuestión de la OTAN constituyó uno de los puntos “calientes” en las actitudes de los ciudadanos. Funcionó como catalizador para la aceptación colectiva de una identidad internacional comprometida con los valores e intereses de Occidente. Las encuestas arrojaban una mayoría contraria al ingreso en la OTAN desde hacía varios años. En los meses anteriores a la celebración de la consulta, la tónica general fue de incertidumbre. Esta confusión fue disolviéndose gradualmente a lo largo de la campaña y sólo se resolvió definitivamente a última hora. Los que se pronunciaron por el NO tenía su voto decidido antes de la convocatoria. El SI: sólo el 42% estaba resuelto a hacerlo a comienzos de febrero; el resto a lo largo de la campaña.

 En cuanto al voto, se registran cambios significativos en las simpatías preelectorales: deterioro de la posición del PSOE en beneficio del PP, de Izquierda Unida y de Convergencia. Se extendió la crítica a la gestión pública, y los casos de corrupción, se trata de un problema real.

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3 LAS ELECCIONES EN UN SISTEMA MULTIPARTIDISTA Y PLURIRREGIONAL Entre 1982 y 1993 tuvieron lugar cuatro elecciones generales, tres municipales, tres autonómicas y dos convocatorias para el Parlamento Europeo. Se caracterizan por una hegemonía del PSOE en el Parlamento y en el Gobierno nacionales. En 1993 el PSOE pierde la mayoría absoluta y el PP se constituye por primera vez en alternativa de gobierno. El sistema de partidos continúa teniendo dos niveles: un sistema nacional y un par de sistemas regionales (País Vasco y Cataluña). La pluralidad izquierda-derecha se sigue distribuyendo prácticamente al 50% en el conjunto del sistema. Las diferencias del sistema de partidos actual con el de 1982 serian las siguientes: la vuelta al equilibrio entre la izquierda y la derecha nacionales. El partido de la derecha nacional crece como opción viable para una mayoría alternativa. 4 LA VIDA INTERNA DE LOS PARTIDOS A lo largo del proceso democrático han estado vigentes tres sistemas de partidos. El primero es el llamado sistema de la Transición, y discurre desde el año 1977 a 1982. Sus polos centrales fueron UCD y PSOE. El segundo discurre desde las elecciones de 1982 a las de 1993. El tercero nace en junio de 1993. En 1982, el PSOE pasa de la oposición a ocupar una posición de poder con una hegemonía insólita, AP pasa a ser la segunda fuerza política nacional, mientras la UCD, inicia el camino hacia su desaparición. El PSOE en el poder: el partido del Gobierno en el decenio del cambio Estos últimos diez años ha predominado el Gobierno sobre el partido. Organizativamente, ha cambiado muy poco. El PSOE responde al modelo organizativo clásico de los partidos socialdemócratas:

1) Una dirección reducida y homogénea, elegida por criterio mayoritario estricto, y 2) La distribución del poder y la vida partidaria se hacen con arreglo a un criterio territorial.

Tras la victoria electoral de 1982, se decidió imponer incompatibilidades estrictas a las figuras que estaban por debajo de Alfonso Guerra y Felipe González, de forma que, personas relevantes del Gobierno, no tenían peso en el partido y viceversa. En el plano ideológico, lo más destacable es el enfrentamiento de dos grandes corrientes desde 1990: por una parte los renovadores que se reclaman del realismo político y de la socialdemocracia de fin de siglo, frente a los llamados guerristas definidos por su lealtad a Alfonso Guerra y por una confusa identidad izquierdista que rechaza la etiqueta de socialdemocracia adoptando la de socialismo estricto. El perfil de la militancia socialista se caracteriza por la continuidad intergeneracional: hay un núcleo de personas de más de 55 años que constituyen la base obrera tradicional y hay un núcleo nuevo de profesionales y clase media emergente que ocupan las posiciones de elite. La opinión frente a los partidos: cultura política y síndrome antipartidos Tras dieciocho años de democracia da la impresión de que los partidos no tienen el aprecio social que merecería la importancia de sus funciones. Sistemáticamente, los partidos son la institución que despierta menos simpatías. Los ciudadanos creen que la financiación irregular es una práctica habitual y que contribuye a la corrupción existente. 5 ESPAÑA EN LA ESCENA INTERNACIONAL: UNA VISIÓN DE FUTURO La opinión pública española ante las cuestiones de política internacional Los españoles se interesan en primer lugar por los asuntos de Europa Occidental. En segundo lugar, y a gran distancia, está el interés por los Estados Unidos e Iberoamérica. Todas las demás áreas del mundo interesan muchísimo menos. Los españoles se interesan más por la política nacional, después las políticas locales y, en último lugar, la política internacional. La fuente de información dominante es la TV. La prensa ocupa un segundo lugar. Portugal tiende a ocupar una posición superior en cuanto a simpatía que Francia. Hay una franja relevante de españoles que creen que Marruecos es una amenaza para la seguridad de España.

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TEMA 4. EMPLEO Y PARO 1 LA EVOLUCION DEL EMPLEO Y EL PARO EN ESPAÑA Datos generales y Comparación con los países europeos La evolución de la economía española ha experimentado cinco grandes períodos desde 1970:

1. Hasta 1974, la etapa expansiva. El empleo y la población activa crecieron de forma moderada. 2. De 1974 a 1979, la etapa de la transición política. El empleo se estanca y cae. 3. De 1979 a 1985, caracterizado por las crisis del petróleo. Empieza a perder empleo de forma acusada. 4. De 1985 a 1990, fuerte expansión. Sin embargo, el paro se incrementa por la incorporación de población activa. 5. De 1990 a 1993, fortísima caída del empleo. el paro crece y supera los tres millones de personas.

La evolución del empleo Una de las características más notables de la evolución del empleo en la economía española es su tendencia contraria a la de la productividad: cuando el empleo ha disminuido la productividad ha tendido a aumentar, y viceversa. Opuesto al efecto que subyace en los modelos teóricos y es contrario al que se observa en otras economías. La evolución del empleo ha sido dispar entre los diferentes sectores económicos, aunque todos experimentan descensos inusuales en 1993. 2 ¿SON CREIBLES LAS CIFRAS DE EMPLEO Y PARO? La validez técnica de la EPA es generalmente aceptada, sin embargo periódicamente se cuestiona su credibilidad. La razón que se alega es su divergencia con otro tipo de fuentes estadísticas laborales. Es muy probable que la EPA infraestime algo el nivel de empleo, aunque parece más discutible que ello conlleve una sobreestimación del paro. Actualmente en España el paro no es un fenómeno traumático, por dos razones:

1. Al fuerte volumen de gasto público destinado a la cobertura del seguro de desempleo 2. A que los parados viven en un entorno familiar que los mantiene.

4 LA EVOLUCIÓN DE LA SITUACIÓN DE LA MUJER Evolución de la tasa de ocupación femenina Todas las transformaciones socio-económicas experimentadas en nuestro país a lo largo del último cuarto de siglo han impulsado el cambio de la posición social de la mujer. Las dos fases de integración laboral de la mujer En el último cuarto de siglo se han producido dos fases de integración laboral de la mujer: el desarrollo (1969-74) y la recuperación (1984-89). El ritmo de crecimiento del empleo femenino ha sido superior al del masculino. Las mujeres del desarrollo incrementaron su participación laboral después de tener los hijos; por el contrario, las mujeres de la recuperación están posponiendo los hijos hasta después de lograr su consolidación laboral. Entre los factores que condicionaron la incorporación de la mujer al mercado de trabajo en la etapa del desarrollo destacan la importante vinculación con la crianza de los hijos, la falta de preparación laboral y la necesidad de realizar labores domésticas en familias numerosas. Los puestos de trabajo que ocupaban: empleos mayoritariamente descualificados, la confección, el comercio, la alimentación, el textil, la hostelería, la limpieza y el servicio doméstico. En la etapa de la recuperación se dan tres procesos paralelos que alargan la duración de la vida laboral media de la mujer: el crecimiento de la soltería, la postposición de la primera maternidad y la progresiva continuidad de las madres de familias reducidas en su puesto de trabajo.

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6 LA SITUACION SOCIOLABORAL Consideraciones generales Una de las dimensiones del empleo, que suele tener más interés, es la «situación profesional», variable que define la posición que ocupa el trabajador desde el punto de vista de su relación laboral. Cabe distinguir dos situaciones principales: trabajador por cuenta propia y trabajador por cuenta ajena o asalariado. La tasa de asalariados en la población ocupada creció a lo largo del período del desarrollo de los años sesenta y primera mitad de los setenta, deteniéndose con la crisis económica, para recobrar su ritmo de crecimiento durante el período de recuperación posterior. Durante la recesión de estos últimos años, la tasa de asalariados no ha registrado ningún descenso significativo. La recesión ha supuesto un freno al proceso de los varones asalariados, con acercamiento de la tasa femenina a la masculina. Tasas de incidencia del trabajo por cuenta propia El trabajo por cuenta propia ha seguido una pauta generalmente anticíclica, perdiendo peso en las expansiones y recuperándolo en las recesiones. Una salvedad, el empleo femenino ha tendido a ser asalariado de forma continua. En cuanto al trabajo por cuenta ajena: las personas de mayor edad, menor nivel educativo, que trabajan en la agricultura, el comercio o la hostelería, y que son directivos o comerciantes, presentan una mayor propensión a trabajar por cuenta propia. Tasas de incidencia del trabajo en el sector público Los asalariados públicos son trabajadores de edad adulta (en el caso de las mujeres la máxima participación se alcanza con 34 años), con altos niveles educativos (más de la mitad posee estudios universitarios superiores) y ocupan puestos de técnicos y profesionales, trabajadores de los servicios y directivos. El peso del sector público en el mercado laboral es significativo en Asturias y Extremadura. 7 CAMBIO SECTORIAL Y CAMBIO OCUPACIONAL Evolución del empleo por ramas de actividad A lo largo de los últimos veinte años el empleo ha registrado cambios importantes en las distintas ramas de actividad. La economía española ha dejado de ser una economía agraria y se ha convertido en una economía de servicios. La capacidad global de creación de empleo de la economía española se ha visto frenada por estos cambios sectoriales. Evolución del empleo según las ocupaciones Puede afirmarse que las ocupaciones más cualificadas han experimentado un aumento continuo. Las ocupaciones menos cualificadas parecen ser más sensibles a las fluctuaciones de la economía, con fuertes crecimientos durante las etapas de recuperación y grandes pérdidas durante las crisis económicas. 8 EL EMPLEO IRREGULAR EN 1993 Definición de irregularidad en el empleo. Estimación de su magnitud Aquella persona ocupada que no cumple con sus obligaciones con respecto al Sistema de Seguridad Social se le considera inserta en una actividad económica irregular. Los ocupados irregulares se pueden clasificar en tres categorías:

1. Sin cartilla: aquellos que no disponen de cartilla de la Seguridad Social; 2. No cotizantes: aquellos que, teniendo cartilla, no satisfacen las cuotas sociales; 3. Irregulares: aquellos que cotizan indebidamente.

El índice de irregularidad mide la relación entre el número de ocupados irregulares y el número total de ocupados. En el segundo trimestre de 1993 el 72,5% de los trabajadores estaban en situación regular y el 13,8% se encontraban en

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