Historia de la literatura Italiana, Apuntes de Lingüística. Universidad de Oviedo (UniOvi)
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Historia de la literatura Italiana, Apuntes de Lingüística. Universidad de Oviedo (UniOvi)

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Asignatura: Lingüística, Profesor: Loli , Carrera: Filología Románica, Universidad: UNIOVI
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BOCCACCIO: CONTEXTO HISTÓRICO

El contexto histórico en el que situamos a Giovanni Boccaccio es en el Trecento

italiano (siglo XIV). Estamos en el inicio del Renacimiento y en una ciudad clave para

la formación de una nueva mentalidad que romperá con la visión medieval del mundo

como es Florencia. Se genera un conflicto entre la nobleza y la burguesía, ya que éstos

últimos se imponen como clase social y defienden el laicismo.

Durante el Renacimiento se desplaza el centro de interés de Dios al ser humano,

es decir, se pasa del teocentrismo al antropocentrismo. El Decamerón de Boccaccio

ilustra perfectamente esta transición. En varios cuentos el autor critica el estilo de vida

en el que todo gira entorno a Dios, ya que defiende que el ser humano ha de guiarse por

sus instintos, y los denomina fuerzas naturales contra las que es inútil luchar.

Tras la Batalla de Benevento en 1266 la península italiana se fue fragmentando

paulatinamente y esto, años más tarde, dio lugar a que güelfos y gibelinos compitieran

por hacerse con el poder. Esta situación provocó el exilio de muchos, entre ellos el de

grandes autores como Dante, que dejaron constancia de este periodo de inestabilidad en

Italia en sus textos y deseando la llegada de un emperador que restableciera el orden en

la península, cosa que no se sucedió hasta el siglo XVI.

El fin de las ambiciones imperiales coincidió con el declive de la autoridad del papado. Éstos llegaron a tener incluso que abandonar Italia, no logrando emerger de

nuevo como una importante fuerza política hasta la segunda mitad del siglo XV. Por

otro lado, la legislación del popolo excluía específicamente de los altos cargos a la

aristocracia, dando lugar a que éstos llegaran a rechazar su estatus nobiliario para así

poder acceder a los altos cargos. Como es de imaginar, la situación era de auténtica

inestabilidad y de crisis.

Aparecieron señoríos permanentes, aunque esto no significó una caída inmediata

de las instituciones comunales, pero poco a poco se fueron haciendo con las riendas del

gobierno.

La ciudad de Florencia también sobrevivió como república porque a finales del

siglo XIII el pueblo derrotó a la nobleza con una guerra que sumió a la ciudad en la

anarquía. Esta situación continuó durante los siglos XIV y XV, donde las familias más

ricas de banqueros, comerciantes, industriales y abogados siguieron formando grandes

clientelas para promover sus carreras políticas y económicas. Así, los Médicis

consiguieron hacerse con el control efectivo de Florencia y continuaron su liderazgo

mediante manipulaciones en el proceso electoral. A principios del siglo XIV Florencia

era probablemente la ciudad más rica de Europa.

Esto cambió hacia la primera mitad del siglo XIV, y, aunque existen varias

hipótesis, el motivo exacto por el que se produjo la recesión económica y la agitación

social en Florencia se desconoce (fue un cúmulo de circunstancias).

Florencia sufrió revueltas en 1343 y 1345, y esta ciudad fue testigo en 1378 del

levantamiento más famoso, protagonizado por los Ciompi. Éste fue un movimiento

integrado por trabajadores no cualificados que pretendían lograr representación política.

El valor social y político del arte en la Italia renacentista convirtió el

coleccionismo y la erudición artística en algo común en la época. Por tanto, no

sorprende que se gastaran fortunas desmedidas, reunidas principalmente a partir de

actividades bancarias y comerciales, en la adquisición de pinturas, esculturas, dibujos, bronces, medallas y tapices. La idea del genio creativo, con su personalidad distintiva,

difícil y a menudo torturada, fue en gran medida un producto de esta época.

Los sorprendentes logros artísticos del Renacimiento se derivaron del

extraordinario entorno social y económico de las ciudades estado. Sin embargo, la

principal fuente de inspiración de la cultura italiana durante los siglos XIV y XV fue el

arte y la literatura del mundo clásico. Aunque los humanistas italianos dieron muestras

de una gran originalidad al dirigir sus miras a Tito Livio, Cicerón y Suetonio, no tanto

con el ánimo de adquirir conocimientos, sino más bien con el de extraer un nuevo

sistema moral que estuviera a tono con el estilo de vida de comerciantes y banqueros

que habían alcanzado el grado de eminencias dentro de las ciudades estado. La

superioridad de la vida activa sobre la contemplativa, el poder ennoblecedor de la

riqueza, la deseabilidad de la gloria terrena y la importancia del patriotismo municipal

podían encontrarse, si no probarse, en los autores clásicos.

Sin embargo, el “redescubrimiento” del mundo clásico se produjo a partir de

mediados del siglo XIV de la mano de Petrarca, Boccaccio, Salutati y otros literatos, y

no condujo a una transformación repentina de la cultura italiana.

A pesar de que la erudición humanista y sus valores parecían dominio exclusivo

de una élite culta cuya influencia se dejaría notar especialmente en los siglos

posteriores, la Italia renacentista constituía un mundo excepcionalmente culto. La

necesidad que sentían comerciantes y banqueros de saber leer y escribir, así como de ser

competentes en el cálculo, dio pie a nuevas formas de educación práctica. Por ejemplo,

la lengua vernácula adquirió un nuevo prestigio al convertirse en el medio natural de los

negocios y del gobierno. Esta circunstancia constituyó un factor determinante para que

la literatura italiana gozara de un gran esplendor a partir de la segunda mitad del siglo

XIII. Las escuelas florentinas disfrutaron de una fama especial, y esto, en la misma

medida que el dominio político de las clases comerciantes, ayuda a explicar por qué los

escritores italianos más famosos en verso y prosa (Dante, Petrarca y Boccaccio) eran

naturales de la Toscana.

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