Historia Moderna del Islam, Apuntes de Literatura Árabe. Universidad de Granada (UGR)
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Historia Moderna del Islam, Apuntes de Literatura Árabe. Universidad de Granada (UGR)

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Asignatura: INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA Y CULTURA DEL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO, Profesor: Lola Rodriguez, Carrera: Estudios Árabes e Islámicos, Universidad: UGR
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Historia Moderna del Islam La Historia Moderna del Islam es un período caracterizado por la decadencia de lo árabe y el auge, sin embargo, del Islam. El mundo islámico está dividido en tres grandes imperios: el otomano, el safawí y el mogol, de gran desarrollo y poder, y que llegaron a plantar cara a las potencias europeas y en varias ocasiones prevalecieron sobre ellas. Con todo, a partir del siglo XVII puede notarse cierta influencia europea en estos imperios.

Estos tres grandes imperios albergaron cierta rivalidad entre ellos; en el caso de los safawíes y mogoles, sólo acontecieron pequeñas luchas fronterizas sin mayor trascendencia, incluso en algunas ocasiones se ayudaron entre ellos. La rivalidad era más fuerte entre los otomanos y los safawíes, puesto que tenían distintas doctrinas islámicas.

1.- El Imperio otomano desde sus orígenes hasta Sulaymān I al-Qānūnī

Los turcos, procedentes de las estepas de Asia Central, llegaron a Europa por el empuje de la invasión mongola y porque los califas abasíes los contrataban en sus ejércitos como mercenarios, asentándose así en los territorios del califato. Fue de esta manera como los turcos se asentaron en Anatolia, donde hasta el momento dominaban bizantinos, una rama de los turcos selŷuquīes (los Selŷuquīes del Rūm) y el importante estad de Karamán, que llegó a adoptar el persa como lengua oficial abandonándolo posteriormente por el turco original. Ertogul fue el líder que condujo a los turcos a Anatolia, pero fue su hija Osmán quien estableció un Estado independiente en la zona. El Estado otomano tuvo una gran expansión en el siglo XIV, atacando a los bizantinos, pues los demás estados que les rodeaban eran musulmanes y aún no se decidieron a atacarlos. Cuando finalmente también atacaron a los estados musulmanes, es importante destacar que los selŷuquīes sobrevivieron porque se declararon vasallos de los Iljanes de Persia.

Es importante destacar que apenas hay datos bibliográficos de estos primeros tiempos (ss. XIV- XV), debido al poco hincapié que pusieron los turcos en rodearse de escritores, artistas, etc., que ensalzasen sus hazañas. Hay quien dice que esto se debe a que eran un pueblo eminentemente militar, centrado sólo en las hazañas bélicas, especialmente contra los cristianos, y sin demasiada preocupación por las letras. Tuvieron muy poco espacio de tiempo de paz que dedicar a la creación de una corte.

Fuentes escritas para el estudio de esta época

Taquīm: el más antiguo conservado data de 1421. Se trata de documentos que recogen información de épocas anteriores; una información que se ha conservado gracias a ellos y que de otro modo estaría desaparecida.

Manāqib-nāmes: documentos que tratan sobre personajes influyentes, a veces creando dinastías místicas. Destaca el documento datado a finales del siglo XIV sobre Yahši Faqīh.

Gāza-nāmes: narraciones de batallas y de héroes. Parece que surgen de las historias que narraban los ejércitos al acampar. Uno de los más antiguos es el que relata la batalla de Varna

(1443/44) que ganó Murād y a partir de la cual la situación de Imperio se estabiliza y se comienza la creación de una corte.

Crónicas: pueden contener gāza, manāqib…

Documentos de archivo: es elogiable la labor archivera que llevaron a cabo los otomanos, registrando con precisión y minuciosidad todo hecho relevante que ocurría. Existen colecciones privadas pertenecientes a funcionarios o instituciones. No eran sólo narraciones de grandes acontecimientos, sino también de hechos de la vida cotidiana, como bodas.

Primeros tiempos

El estudioso L. Bazim afirma que el nombre de ‘Uṯmān era en realidad Ataman, siendo esta forma la adaptación al turco del nombre árabe. Los turcos por esta época estaban poco islamizados y arabizados, y además eran bastante tendentes a la šī’a.

1 E 6 FEl Estado que conformó ‘U mān en Bitinia tenía capital en Soŷuk. Por esta época en Persia gobernaban los Yalakíes, en Irak los karakoyunlu, a quienes sucedieron los akkoyunlu. Fue una época muy convulsa en la que los estados de Siria e Irak añoraron a los mongoles por la paz y estabilidad que habían proporcionado al territorio. Se ha hablado antes de los poderes en Anatolia; los turcos lucharon contra Bizancio, más que por religión, sobre todo porque estaban muy debilitados.

Osmán fue reconocido como Bey e instauró un Beylik. En 1324 murió y le sucedió su hijo Orján, que gobernó hasta 1360: un reinado muy largo en el que le dio tiempo a hacer muchas cosas. En esta primera época, y en años posteriores, la casa de Osmán estuvo sacudida por las luchas civiles, y los líderes del Beylik hubieron de hacer frente a jefes de tribus turcas que se rebelaban en su interior.

Orján realizó numerosas incursiones por territorio bizantino, una de las primeras fue la que realizó contra Bursa, que conquistó en 1326, siendo un gran deshonor y un duro golpe para los bizantinos. Se trasladó la capital a Bursa. Con el propósito de buscar una salida al mar, se conquistó Nicea, que era una de las ciudades más importantes de los bizantinos y a la que se renombró Iznik; luego conquistaron Nicomedia, a la que llamaron Izmit.

Llegado a este punto Orján comenzó a atacar territorios dominados por otras tribus turcas. Uno de sus mayores triunfos fue la toma de Karesi en 1345, cuya capital era Pérgamo. Los de Karesi tenían una fuerte flota que pasó a manos de los otomanos, lo cual les hizo aún más temibles, y a partir de este momento tomaron relevancia en la política interna de Bizancio como consecuencia de su continuación de la política exterior de Karesi.

Dicha política consistía en apoyar a una de las facciones que rivalizaban por el trono bizantino, representada por el líder de una fuerte familia, Juan VI Cantacuceno, que se enfrentó a Juan V Paleólogo, el heredero legítimo. Juan VI buscó el apoyo de Karesi, que aceptó; los otomanos prosiguieron la política de Karesi a cambio del derecho a razia de la zona sur del Imperio bizantino. Así pues, entraron por Galípoli siguiendo por el fértil valle del río Maritza. Estas expediciones proporcionaron mucha riqueza a los otomanos, que acabaron por conquistar definitivamente Galípoli en 1354, sin dejar de realizar razias por todo el territorio bizantino. Estas razias también les sirvieron para realizar una labor de espionaje de las tropas y estado de las fortificaciones bizantinas.

Finalmente, Cantacuceno, debido al estado de caos en que había sumido al Imperio, hubo de abdicar, también motivado esto por las acerbas críticas que recibió recriminándole haber permitido a los otomanos poner un pie en Europa. Mientras tanto, los turcos siguieron avanzando hasta tomar Adrianópolis (Edirne).

En esta época se introdujo un cuerpo de élite en el ejército otomano: los jenízaros (“tropas nuevas”), que en un origen eran niños esclavos cristianos educados desde su infancia en la obediencia ciega al sultán. Al principio eran la guardia personal del califa (Kapikulari: guardianes de la puerta). También eran educados en la fe islámica, a pesar de que la Šarī’a prohíbe esta práctica. Los que no valían para soldados eran destinados a otros oficios, especialmente administrativos. Esta forma de reclutamiento recibía el nombre de Devshirme.

Los jenízaros destacaron en grandes batallas que libró el Imperio, como la de Varna (1443/44), en la que derrotaron a un ejército cruzado gracias a una astuta estrategia y decapitaron al rey de Hungría. También en la toma de Constantinopla (1453), en la que desempeñaron un papel significativo, especialmente en la destrucción de partes de la muralla con artillería.

Finalmente, debido a que acapararon demasiado poder y controlaron las riendas del Estado, relegando al califa a una posición simbólica, éste decidió disolver el cuerpo. Los jenízaros se amotinaron y el califa acabó con ellos de una forma brutal, ejecutando a todos.

Volviendo a lo anterior, a Orján le sucedió su hijo Murat, que gobernó de 1360 a 1389. En esta época el Imperio bizantino se reducía a Bizancio y unos pocos enclaves costeros, y habría desaparecido de no ser por el ataque de Tamerlán.

Orján, como todos los gobernantes recién llegados al poder, se afanó en la conquista de territorios, tomando Adrianópolis que se convirtió en la capital del Imperio, lo cual dio al Imperio un cariz europeo. Los nuevos gobernantes seguían esta práctica de conquista para reafirmarse en el poder, pues la sucesión no era del todo segura y estable.

Aparece debido a estas conquistas el estado vasallo de Rumelia, que era la parte europea del Imperio y que estaba constituida por los gobernantes anteriores a la conquista otomana a los que les fue permitido conservar su poder a cambio del vasallaje a los turcos y del pago de un tributo. Tales tributos constituyeron una fuente de ingresos muy importante para el Imperio otomano. Además, a raíz de estas conquistas Murat comenzó a ser conocido como sultán, título que ratificó el califa abasí.

En este tiempo había dos tendencias expansivas dentro del Imperio: una hacia Occidente, hacia los Balcanes y Europa central; y otra hacia Asia, a través de Anatolia y pasando sobre el estado musulmán de Karamán, al que Murat arrebató una buena parte de su territorio logrando así una salida al mar por el sur de Anatolia. Esto tuvo consecuencias negativas para los turcos, pues desde entonces Karamán fue su enemigo y buscó todos los medios para derrotarlos o, al menos, crearles todas las dificultades posibles.

Mientras tanto, Murat lleva a cabo otro avance hacia el Occidente y se enfrenta al Príncipe de Serbia y Bosnia, al que derrota en la batalla de Kosovo en el 1389, pero el sultán otomano murió en esta batalla. Con motivo de su muerte se abren luchas internas por la obtención del trono, de las que Bayazit sale victorioso tras asesinar a sus hermanos.

Bayazit continuó con las antiguas líneas de expansión y ocupó Anatolia casi por completo. Su apodo era Yildirim, que significa el rayo. Que la expansión por Anatolia fuese una de sus primeras acciones se debe a que los estados de la zona estaban en armas contra los otomanos, y

convenía acabar con ellos antes de que creasen más problemas, como por ejemplo aliarse con los gobernadores de Rumelia contra los otomanos. Para afianzar el control sobre la zona, no se sigue la práctica de vasallaje llevada a cabo en Europa, sino que se impone el control directo del sultán sobre la zona, pues no tenía ninguna confianza en los gobernadores locales de Anatolia.

Con todo, esto no impidió que los gobernantes de Rumelia, aprovechando que el ejército y el sultán estaban en Anatolia, se rebelasen. La consecuencia fue la imposición de la dominación directa sobre el territorio de Bulgaria.

Otra acción destacada de Bayazit fue que puso sitio a Constantinopla en 1396, bajo el argumento de que era un foco de sedición donde todos los enemigos del Imperio otomano encontraban refugio, y tenía buena parte de razón. El emperador bizantino pidió ayuda a los reinos de Europa y se proclamó una cruzada para liberar la ciudad liderada por el rey Segismundo de Hungría. El ejército cruzado fue derrotado pero impidió que Bayazit contase con suficientes recursos para proseguir el sitio, por lo que se vio obligado a levantarlo pero, sin embargo, impuso a Constantinopla unos impuestos fortísimos.

Es entonces (1401) cuando aparece Tamerlán en Anatolia llamados por los gobernadores turcos de la región que querían deshacerse del yugo de Bayazit. Tamerlán ya dominaba Asia Central y buena parte de Persia. Hubo un enfrentamiento armado en Ankara en 1402 que fue la primera gran derrota del Imperio otomano, y donde cayó preso Bayazit. Las fuentes dicen que se suicidó en prisión en el 1403. Tamerlán, por su parte, marchó hacia Delhi, ciudad que saqueó, y se olvidó un tanto de Anatolia, donde los antiguos poderes se sacudieron el yugo turco y recobraron su autonomía.

Llegados a este punto, hay que recapitular y destacar que en sus primeros cien años, el Imperio sólo había tenido cuatro emperadores, que además se habían demostrado bastante capaces. Esto es muestra de que, aunque la situación era un tanto turbulenta, no faltó la suficiente estabilidad para garantizar una sucesión constante en los gobernadores y en los proyectos de conquista.

Sin embargo, tras la captura de Bayazit, se abren fuertes luchas dinásticas entre sus cuatro hijos: Ali, Mūsà Çelebi, Mehmet y Solimán. Este período de luchas se conoce como interregno. Los dos últimos fueron los que prevalecieron, y cada uno fue apoyado por diferentes partidos:

• Solimán, se hizo fuerte en Rumelia y su capital fue Edirne, estaba apoyado por el partido de los príncipes europeos de Rumelia y por los cristianos, para quienes era el verdadero sultán. Bastantes cristianos comenzaron a convertirse al Islam. Este partido era favorable a la continuación de las conquistas hacia el Oriente. Puesto que gobernó y para sus gobernados era el verdadero sultán, hay historiadores que afirman que éste fue verdaderamente Solimán I.

• Mehmet, por otro lado, estaba apoyado por lo que se podría llamar aristocracia turca, queriendo esto hacer referencia al núcleo compuesto por las tribus que llegaron a Anatolia y que compusieron el Beylik inicial, y que ahora constituían una especia de grupo de latifundistas y partidarios de la tradición islámica y de la expansión del Imperio hacia Europa, para además ser Gāzī, es decir, guerreros de la fe.

Finalmente, el bando de Mehmet se alzó con la victoria, y tras un periodo de restauración en el que se acabó con las divisiones internas del Imperio, ejerció el control sobre todo el Imperio y restauró el esplendor de la época de Bayazit.

Su reinado se extendió desde el año 1413 hasta el 1420, y como tenía el apoyo de la aristocracia turca, en un principio cargó contra los europeos prosiguiendo con la expansión en occidente. Además, puesto que los cristianos apoyaron a su hermano en las luchas dinásticas, eliminó los elementos cristianos de la administración otomana. Es de esta época de cuando datan las primeras crónicas otomanas, en especial en la época del reinado de su hermano Murat.

La aristocracia turca tomó las riendas del ejército y promovió la expansión por Europa, instaurando el régimen tributario sobre Bulgaria y Serbia a cambio de no proseguir con las conquistas.

A Mehmet le sucedió su hermano Murat II (1421-1444 y 1446-1451), que en un determinado momento entregó el gobierno a su hijo y se retiró a una vida de oración y contemplación.

Continuó con la política de su hermano de expansión por Europa, pues necesitaba de hazañas para asentarse en el poder. Tuvo una gran oposición por parte de miembros de su familia cercana: en Europa, su tío Mustafá Bey, también conocido como Düzme (el impostor) Mustafá; en Anatolia, se le opuso su hermano, también llamado Mustafá.

Así, el primer objetivo de Murat fue acabar con la revuelta en Europa, hecho que consumó en 1422. Como consecuencia de esta lucha, tuvo lugar un sitio a Constantinopla, aunque parece que el objetivo de Murat no era tomar la ciudad, sino forzarla a admitir el pago de un tributo muy abundante, lo cual consiguió. La excusa para el asedio de la ciudad fue la de siempre: que era un foco de sedición y un refugio para los opositores al régimen turco.

Posteriormente, marcha contra la revuelta de Anatolia, donde, una vez sofocado el alzamiento, impuso el gobierno directo sobre el territorio, con la excepción de Karamán, que permaneció como tributario, al igual que Zulkadr.

En 1444, cansado de gobernar, se retira para vivir una vida espiritual y entrega las riendas del estado a su hijo Mehmet II, que por entonces contaba con doce años, por lo que instantáneamente saltaron numerosas revueltas por todas las zonas del territorio turco, incluso entre los jenízaros, a los que no se les pagaba.

Además, también en 1444 hubo una coalición cristiana con denominación de cruzada liderada por Vladislao III de Hungría que tenía por objetivo auxiliar a Constantinopla y debilitar a los otomanos. El genio militar de los cristianos, en realidad era John Hunyadi. Con todo, los cristianos fueron derrotados en Varna y Vladislao fue muerto. Fue una victoria importantísima, porque el puerto de Varna tenía una posición estratégica clave. Como curiosidad, hay que decir que Mehmet II ofreció a su padre rechazar el gobierno y devolvérselo, porque temía no estar a la altura de la batalla, pero su padre le obligó a afrontar el desafío como sultán que era, aunque finalmente Murat II asumió el mando militar. Por último, aunque los otomanos vencieron, lo hicieron a costa de numerosas bajas.

Tras esta victoria se reconstruyeron los límites de lo que fue el sultanato otomano antes de la llegada de Tamerlán.

En el interregno de Mehmet II y sus consejeros, las revueltas no cesaron, por lo que a Mehmet no le quedó más remedio que abdicar y devolver el poder a su padre, que gobernó desde entonces hasta su muerto en 1451.

Período de esplendor (mediados siglo XV – mediados siglo XVI)

Mehmet II al-Fātiḥ (1451-1481) tomó Constantinopla casi después de ascender al poder, debido a la necesidad que tenia de reafirmar su autoridad y evitar futuras revueltas que cuestionasen su poder. El argumento para la toma de Constantinopla fue el siempre esgrimido: foco de sediciones y refugio de traidores. La toma de Constantinopla representa uno de los hitos claves en la Historia de la Humanidad: comienzo del Renacimiento, cambio de las rutas marítimas, bloqueo de la Ruta de la Seda hacia Europa… Con todo, hay que destacar que la ciudad estaba muy debilitada por las luchas internas, y en especial por los daños irreparables que le infligió la IV cruzada a principios del siglo XIII, de los que nunca se recuperaría, y por la Peste Negra. Esto, sumado a la tecnología del armamento turco, hizo que fuese inútil la resistencia bizantina.

Constantinopla fue hecha capital del ahora Imperio, y de entonces en adelante se llamaría Estambul. Una de las principales medidas de Mehmet fue el acondicionamiento de la ciudad y la integración de todos sus grupos sociales para construir la mayor ciudad del momento. Asimismo, emprendió la construcción de numerosos edificios públicos, como puentes, el Gran Bazar, los primeros edificios del Topkapi, de los que no queda nada porque eran de madera y se incendiaron. El órgano gubernamental supremo otomano es llamado La Suprema Puerta (Al- Bāb al-‘ālī).

Por otra parte, se prosiguieron las conquistas:

• En Europa se impuso la administración directa sobre el territorio de Bosnia, Albania, Morea e islas del Egeo; en Valaquia, Moldavia y el Janato de Crimea se impuso el pago de tributos.

• En Anatolia, finalmente se impuso la administración directa a Karamán.

Se institucionalizó el fratricidio, que fue un qānūn. Esto no quiere decir que se asesinase absolutamente a todos los hermanos.

Se adoptó el título de emperador por los sultanes.

Es una época de florecimiento cultural: creación de una corte, intelectuales, poetas… Estambul desempeñó un papel fundamental en esta faceta.

Bayazit II (1481-1512) prosiguió con las conquistas, aunque no fueron muy amplias, simplemente pequeños enclaves. Lo que sí hizo fue consolidar las conquistas de su padre y afirmar el dominio otomano en esas regiones, siendo este hecho de gran importancia.

En esta época es cuando cayó el reino nazarí de Granada, con la consecuente huida de muchos mudéjares, judíos sefardíes y moriscos, que encontraron un refugio en los territorios conquistados por los turcos. Muchos desempeñaron cargos importantes en la administración debido a su amplia formación y ayudaron en buena medida al desarrollo del Imperio.

Esta emigración tiene su origen en el incumplimiento de las condiciones de las Capitulaciones de Santa Fe (25 noviembre de 1491), en las que se respetaban los derechos de la población musulmana de Granada, permitiéndoles conservar su religión, mezquitas, instituciones, leyes, etc. Pero en la práctica, se cometieron numerosos abusos contra los mudéjares y tras varias revueltas y momentos de gran tensión, entre los que destaca la fuerte Rebelión de las Alpujarras (1568-70), se les obligó a bautizarse o a exiliarse (1570-71). Finalmente, Felipe III procedió a la expulsión definitiva de los moriscos, a pesar de que la mayoría estaban cristianizados y completamente integrados (1609-12). Esto fue una medida muy desafortunada porque España

sufrió un gran bajón en la economía, debido al gran saber acumulado por los moriscos en muchas facetas diferentes. Por el contrario, el gran beneficiario de esto fue el Imperio otomano, ahora enriquecido con la llegada de estos exiliados. Bayazit llegó a decir de Felipe III: este rey cristiano ha empobrecido su país para enriquecer el mío.

Del reinado de Bayazit II destaca también la guerra turco veneciana, que se desarrolló entre 1499 y 1502.

Además, se identifica la piratería y corso otomanos en el norte de África, iniciando sus acciones los hermanos Barbarroja. Sin embargo, también en el norte de África, los españoles se apoderaron de bastantes e importantísimas plazas fuertes (presidios), como es el caso de Mazalquivir, Orán, Peñón de Vélez de la Gomera, Bujía, Trípoli… Portugal también tomó algunos enclaves, como Ceuta, si bien su expansión se orientó más hacia el Atlántico.

Por último, la desaparición del estado de Karamán conllevó la aparición de una frontera directa entre mamelucos y otomanos, cuyos enfrentamientos fueron intensificándose con los años.

Selim I (1512 – 1520) fue el sucesor de Bayazit II y, a pesar de que gobernó muy poco tiempo, su gobierno fue eficacísimo y logró grandes hazañas. Tenía claro que lo más importante era la estabilidad del Imperio, y por ello ordenó matar no sólo a sus hermanos, sino también a sus sobrinos y a cuatro de sus cinco hijos, dejando con vida al único que consideraba apto para el gobierno: Solimán. Todo esto lo hizo con mira a estabilizar el Imperio y a cortar las luchas internas en la familia.

Se apoyó en el Devshirme para su gobierno, debido a que eran cristianos desarraigados de sus familias, que no podían intrigar y que le ofrecían una lealtad absoluta, mientras que si se fiaba de las tribus turcas siempre estaba en peligro de alguna rebelión o conspiración, ya que eran muy facciosas y querían ganar influencia a toda costa.

Uno de los momentos clave de su reinado fue la rebelión de los Quizilbaz, los cabezas rojas, que eran šī’īes extremistas que provocaron numerosas y fuertes matanzas entre los otomanos. Selim, acusando al Shah Ismā‘īl I de haber provocado la revuelta, atacó el territorio safawí. Fue una campaña muy dura, porque los persas emplearon la táctica de tierra quemada, y no plantaron cara a los turcos en combate campal sino en Chaldirán, en el año 1514, siendo derrotados. Esta campaña fue muy complicada para los otomanos, puesto que la šī’a había calado entre los jenízaros. Aunque esta victoria supuso importantes pérdidas para los turcos, planteó asimismo un verdadero problema a los safawíes, que vieron que su imām no era infalible e invencible, lo cual situó al Shah Ismā‘īl en una situación muy delicada.Por último, después de este enfrentamiento, ambas potencias guardaron las distancias durante un buen tiempo.

Selim consiguió un buen botín que empleó en la campaña contra los mamelucos, que argumentó afirmando que éstos no eran verdaderos sunníes y que colaboraban con los safawíes. Selim cruzó el Éufrates en 1516 y avanzó contra los mamelucos, enfrentándose en 1517 cerca de El Cairo, donde el ejército mameluco fue derrotado, acabando así el imperio mameluco. En cuanto al califa, Selim respetó su vida, pero asumió el título califal para sí, aunque hay algunos que dicen que esperó a que el califa muriese para tomar el título. Respecto a los mamelucos, siguieron existiendo como tropas al servicio de los otomanos.

A raíz de esta conquista, los jerifes del Ḥiŷāz, que hasta entonces reconocían la autoridad mameluca, pasaron ahora a reconocer la de los otomanos, siendo esto muy relevante porque los

jerifes tenían una gran autoridad moral. Los otomanos, por cierto, con la toma del Imperio otomano, pasaron a controlar las rutas de peregrinaje a La Meca.

Finalmente, durante el gobierno de Selim, siguieron asentándose moriscos emigrados de Granada en territorio turco.

Solimān I al-Qānūnī (1520-1566), como habían hecho todos los sultanes otomanos, al llegar al poder emprendió una gran campaña que pudiese reportarle prestigio y afianzar su posición. Así, emprende un ataque contra Europa central y en el Mediterráneo.

En Europa, sus principales rivales fueron los Habsburgo (Fernando I de Austria y Carlos I de España). Entre ellos mediaba el estado tapón de Hungría, a la sazón gobernada por Luis II (1516-1526), casado con una hermana de Carlos I y Fernando I, el cual, a su vez, estaba casado con una hermana de Luis II. Tanto Habsburgos como otomanos ansiaban el control de Hungría, cuyo monarca no había conseguido tener hijos. Así pues, Solimān atacó Hungría en 1526, año en que se libró la batalla de Mojacs en la que pereció Luis II, que no recibió ninguna ayuda de los Austrias.

ElVoivodá de Transilvania, Juan Zápolia, también tenía pretensiones hacia Turquía, al igual que Fernando I. Tras la muerte de Luis II, se decidió una repartición del territorio, quedándose Fernando I con la parte norte de Hungría y Zápolia con la parte sur, apoyado por Solimān. Sin embargo, Fernando I atacó el territorio de Zápolia, quien pidió ayuda a Solimān, el cual penetró por Hungría llegando a Austria y sitiando Viena en 1529.

Carlos I, para ayudar a su hermano, envió a los Lansquenetes, que defendieron la ciudad y consiguieron frustrar el asedio turco, en buena parte impedido por la adversa climatología. Este fracaso de Solimān fue un duro golpe para él. Sin embargo, aunque no tomaron Viena, los otomanos se apoderaron de toda Hungría en 1547, que se sumó a la toma de Belgrado en 1522. Además, los otomanos recurrieron al apoyo de Francisco I de Francia, y lo consiguieron, ya que previamente Solimān había ayudado también a los franceses. A cambio de esta ayuda, los franceses consiguieron el derecho a comerciar por territorio otomano (capitulaciones de 1539).

Otro de los grandes frentes de Solimān fue el frente mediterráneo, donde pretendía acabar con el control de la Orden de San Juan sobre la isla de Rodas, que cayó en 1522. Para ello, Solimān ordenó la creación de una gran flota. Con todo, estas victorias fueron empañadas por las acciones del almirante de Carlos I, Andrea Doria, que conquistó algunos puertos de Morea y algunas islas del Egeo con el objetivo de dificultar la comunicación de los otomanos con Egipto.

Al mismo tiempo, destacan los hechos de Jayr al-Dīn Barbarroja, corsario otomano que se apoderó de Argel en 1529 y estableció allí una especie de reino independiente. Como Solimān lo necesitaba, lo enroló con el título de Qapudam Pacha. Jayr al-Dīn logró importantes victorias para Solimān. Además, como su mare era andalusí, sentía gran simpatía por la causa andalusí y morisca, siéndoles de ayuda siempre que le fue posible. Parece ser que, a pesar de haber librado tantas luchas, murió de muerte natural.

Por último, en 1538 se libró la batalla de Préveza (Grecia) entre una coalición cristiana alentada por el Papado (Papado, España, Génova y Venecia). Fue una rotunda victoria otomana.

En cuanto al frente oriental, los otomanos avanzaron posiciones en Azerbayán, que estaba bajo control safawí. Hubo una situación de bastante equilibrio y se acabó firmando la paz de Amasya en 1555, quedando Iraq bajo control otomano y Azerbayán bajo control safawí. Esta situación

duró mucho tiempo. Los otomanos permitieron la peregrinación a través de sus territorios a 0 2 B Clugares santos como Kerbalā , Nayaf, Meca, Medina…

Solimān también relanzó el comercio por el Mar Rojo y el Golfo Pérsico, que estaban en una grave crisis provocada por el descubrimiento de América y de nuevas rutas comerciales.

Hay que destacar también su labor como legislador en el Qānūn. A Solimān se debe la prohibición de la pena de muerte para delitos coránicos. Se avanzó también bastante en legislación familiar.

Fomentó las artes y se construyeron importantes edificios públicos, como la mezquita Sulaymiyya, diseñada por el arquitecto Sinan. Las mezquitas imitaban la forma de Santa Sofía y pretendían rivalizar con ella y superarla.

El Imperio otomano. Del esplendor a la decadencia En el siglo XVII comienza la decadencia del Imperio otomano debido a diferentes causas. En primer lugar, en Europa hay un auge del comercio y un gran crecimiento económico. Los otomanos, por el contrario, estaban muy endeudados y se vieron obligados a firmar capitulaciones con las potencias europeas en las que les abría las rutas comerciales, pues de otra forma los europeos seguirían las nuevas rutas abiertas por América y África y el comercio a través del Imperio otomano se hundiría del todo. Aparte de esto, los otomanos vendían materias primas a los europeos que a su vez vendían las manufacturas a los turcos, lo que motivó una crisis en las industrias otomanas y la desaparición de bastantes de ellas.

La decadencia del Imperio fue interna, lenta y progresiva. La primera parte de esta decadencia abarcó desde Selim II hasta Ibrahim IV, que, con todo, seguían siendo monarcas muy poderosos.

Causas de la decadencia 1. Pérdida de poder del sultán: motivada por el crecimiento de la influencia del

devshirme, que poco a poco fue haciéndose con el poder y relegando a los sultanes a un segundo plano. Hasta entonces, los sultanes llegaban al trono con experiencia, después de haber desempeñado otras labores de gobierno, y marchaban al frente de los ejércitos en las campañas, pero paulatinamente fueron encerrándose en palacio y en el harén y alejándose de las tareas gubernativas, que acaparó casi por completo el devshirme. A causa de esto, los nuevos sultanes llegaban sin experiencia y eran fácilmente controlados por el devshirme, en el que por cierto también empezó a sentirse cada vez más la presencia de aristócratas turcos, y no sólo de cristianos como había sido hasta entonces. La cabeza del devshirme era la figura del Gran Visir (al-Sadr al- `azam), que era quien de verdad llevaba las riendas del Imperio; este cargo fue desempeñado por las familias más poderosas del Imperio que favorecían el nepotismo para que sus intereses particulares primasen sobre los del Imperio, algo que no había ocurrido nunca. Entre las familias destacan los Koprulu en el siglo XVII, Sinan Pacha con Mehmet III o Mehmet Sokullu, que fue el Gran Visir de Selim II (1566-1574). Éste fue consciente de lo que ocurría e intentó limitar el poder del devshirme dividiéndolo en facciones que se enfrentasen entre sí, pero esto sólo sirvió para incrementar las luchas internas y la inestabilidad. Cada uno de estos grupos apoyaba a un príncipe para que gobernase y a cambio concediese el mando del Imperio a la familia que le había apoyado.

El devshirme favoreció el nepotismo y la corrupción. Hasta entonces había un sistema meritocrático de gobierno, pero entonces se empezó a favorecer a miembros de la familia aunque fuesen gente que no estaba cualificada para el gobierno. Empezó a haber un crisis de las instituciones, que no funcionaban como debieran.

2. Crisis económica: el comercio con Europa casi desapareció debido a la aparición de nuevas rutas por África y América, que los europeos preferían tomar antes que pagar los abusivos aranceles de los otomanos. Éstos dejaron de recibir, por tanto, los grandes ingresos que proporcionaban tales aranceles.

Además hubo una devaluación de la moneda para impedir la pérdida de poder adquisitivo de la clase más rica y un incremento de impuestos sobre la clase más pobre, que además sufrió numerosas confiscaciones. Estas clases bajas fueron las que más sufrieron en la crisis.

La crisis económica favoreció la firma de capitulaciones con las potencias europeas, que eran el único remedio para impedir la desaparición total del comercio en el Imperio. Pero al llegar las manufacturas de Europa, las industrias locales decayeron y en muchos casos desaparecieron.

Otro importante factor eran los Timār, concesiones territoriales a los soldados a modo de salario. Sin embargo, poco a poco se fueron convirtiendo en grandes terratenientes y señores locales que presionaban sobre los pequeños campesinos para que les malvendiesen sus tierras. Los que no tuvieron más remedio que hacer esto, huyeron a las ciudades donde se instalaron en los barrios más pobres; otros se constituyeron en grupos de mafiosos.

3. Aumento demográfico en las provincias europeas: que no fue acompañado de mejoras en las condiciones económicas y alimenticias.

4. Presión externa de europeos y safavíes: algunas potencias europeas empezaron a hacerse muy fuertes en el siglo XVII, sobre todo Austria, y a partir de finales del siglo XVII y XVIII, Rusia. Con Selim II tuvo lugar la batalla de Lepanto en 1571. Sin embargo, 3 años después los turcos tomaron Túnez a los cristianos, en 1578 Fez a Portugal y en 1669 Creta a Venecia. En 1593 los otomanos sufren una fuerte derrota a manos de Austria, perdiendo temporalmente Rumanía y la parte central de Hungría. Los Safavíes, que estaban en esplendor en el siglo XVIII, durante el gobierno del Shah ‘Abbās, conquistaron Azerbayán y el Cáucaso. Llegaron incluso a Iraq y tomaron Bagdad temporalmente.

El Imperio otomano en el siglo XVII Aparte de los enemigos tradicionales, Austria y Venecia, entra en escena Rusia con sus pretensiones sobre el Mar Negro, que le ofrecía una salida directa al Mediterráneo a través de los estrechos. Austria también deseaba una salida al Mediterráneo, y la buscó por medio del Adriático. Venecia, por su parte, quería recuperar las bases navales del Adriático que había perdido en tiempos de Solimán.

Francia y Suecia apoyaron al Imperio otomano, mientras que Gran Bretaña y Holanda cambiaban sus alianzas para evitar la preponderancia de alguna potencia europea.

El Imperio otomano inició en esta época tímidas reformas superficiales, siendo conscientes los sultanes de este periodo de que el Imperio no funcionaba debidamente y de que Europa los

estaba ganando la batalla. Las reformas no seguían el modelo europeo, sino que intentaban volver al esplendor pasado aplicando las medidas que funcionaron a principios del siglo XVI. Algunas de estas reformas fueron:

• Sustitución de algunos cargos corruptos de la Administración, que habían surgido de la corrupción predominante en el Devshirme. Se intentaba controlar el desfalco del Tesoro Público.

• Restablecimiento del sistema de timār.

• Represión de las revueltas sociales, que muchas veces se componían de campesinos que no tenían forma de subsistir. También empezó a haber una clase ilustrada que reclamaba derechos, tal y como sucedía en Europa, aunque de una forma mucho más minorista.

El problema de estas reformas fue que no abordaban el problema desde la raíz, sino sólo superficialmente; la aristocracia tenía demasiado poder: hacía falta una reforma agrícola e instalar una industria.

Pueden distinguirse tres etapas en las reformas del Imperio otomano:

1. Prerreformas: Selim III (1789-1807) y Mahmut II (1808-1839).

2. Reformas (tan 1 E9 3īmāt jairiye): ‘Abdel Mecid (1839-1861), ‘Abdel ‘Azīz (1861-1876) y ‘Abdel Hamīd II (1876-1908).

3. Últimos años (era de los Jóvenes Turcos) (1908-1918): Mehmet VI (1918-1922) y ‘Abdel Mecid II (1922-1924).

Prerreformas Las guerras contra estados europeos privaron de numerosos territorios a los turcos. Austria se apoderó de Hungría definitivamente, de Bosnia, Transilvania y Bucovina; los estados al Norte del Mar Negro pasaron a manos rusas.

Continúan las reformas superficiales. Las únicas reformas profundas son las del ejército, donde el Devshirme también tenía un papel relevante; los jenízaros llegaron a ser una fuerza de oposición a los sultanes. Se creó el Nizām-i-yedid, un nuevo orden, que se componía de soldados adiestrados por técnicos europeos y cuyo fin era reemplazar poco a poco a los subversivos jenízaros. Éstos no tardaron en levantarse contra Selim III en 1807, llegando a provocar la caída del sultán. El Nizām-i-yedid acabó por disolverse.

Mahmut II se decidió a acabar con los jenízaros, que tenían demasiado poder y además no eran leales al sultán. Para ello, fue menguando su poder poco a poco, dejando que sufriesen serias derrotas en las guerras contra los europeos que menguaron tanto su número como su reputación a ojos de la sociedad. Al mismo tiempo, fue colocando en los más altos cargos a personas de su completa confianza y contrarios a los jenízaros. Cuando ya estaban muy debilitados, Mahmut II atacó el cuartel de los jenízaros y acabó con ellos a cañonazos. Al acabar con este cuerpo, los otomanos pudieron incrementar las reformas que los jenízaros habían impedido.

Reformas (tan 1 E9 3īmāt jairiye) ‘Abdul Mecid (1839-1861) inició estas reformas. En esta época sí que se intentó introducir cambios sustanciales, en campos como:

• El gobierno, en el que se incrementó, aunque en pequeña medida, la representación popular.

• La justicia: reforma del Código Civil (el meyelle otomano). Intentaron codificar el derecho familiar: todo lo relativo al divorcio, las pensiones… Aunque no tuvo muy buenos resultados.

• El ejército: prosiguen las reformas iniciadas en épocas anteriores.

• La educación: se abre a las mujeres. Colegios laicos que no eran dirigidos ni por ulemas ni por alfaquíes.

• La administración social y financiera: sistema tributario más racional e impuestos dirigidos a la mejora de la infraestructura estatal: escuelas, etc.

Aunque los sultanes abrían la mano por la presión social, nunca pretendieron democratizar la sociedad. Surgieron los Jóvenes Otomanos, que demandaban más libertades para la gente de a pie: libertad de opinión y menor control desde el gobierno central.

El gobierno fomentó que miembros de la élite se fuesen a Europa para que adquirieran grandes conocimientos técnicos, pero estos estudiantes también adquierieron ideas revolucionarias que llevaron a Turquía. Formaron un grupo de oposición que presionaba para que se redactase una constitución, que finalmente apareció en 1865. Eran liderados por el visir Midhat Pacha (1875).

Intentos reformistas en el Imperio otomano A los sultanes les interesaba difundir la ideología otomanista, que pretendía promover la igualdad de todos los miembros del Imperio; alguno de ellos llegó incluso a proponer que se crease un estado federal en el que cada federación tuviese el mismo poder.

Hubo una grave crisis en 1878, en la que algunas provincias se independizaron y otras fueron ocupadas. Hubo un fracaso de la política ‘Abdul Hamīd en 1909, porque no logró mantener el Imperio unido, aunque las Tan 1 E 9 3īmāt continuaron:

Otro ideal importante de este período fue el Panislamismo, también promovido por la Puerta. Defendia la idea del sultán como califa aglutinador de la Umma para que el prestigio y autoridad del sultán no decayesen. Se dieron pasos hacia el retorno a lo religioso, a la importancia de la religión y se condenaron algunas prácticas que escapaban al poder central, como el sufismo. El problema de esta idea era que dejaba fuera a los cristianos, por lo que los nacionalismos cristianos fueron cada vez más radicales.

Panturquismo: unidad de todos los turcos del mundo bajo la jefatura otomana. Fue un intento de los sultanes para atraerse al sector turco.

Prooccidentales/modernistas: partidarios de seguir el modelo europeo en mayor o menor medida. Reclamaban profundas reformas sociales y económicas.

Panarabismo: surge en las provincias árabes, como oposición a los otomanos. Fueron muy importantes los cristianos árabes del Levante. Principales hitos

• Independencia de Grecia y Serbia (1830). • Guerra de Crimea (1853-1856). • Oposición de los “Jóvenes Otomanos” (1865-1870). • Constitución de 1876. • El “Tratado de San Stefano” (1878), proporciona algunas ventajas territoriales a

Rusia. • Austria-Hungría se anexiona Bosnia-Herzegovina (1908). • La “Era de los Jóvenes Turcos” (1908-1918) Genocidio armenio • Guerras Balcánicas (1911-1913) y I Guerra Mundial (1914-1918). • El “Tratado de Sèvres” (1920). • Nacimiento de la República de Turquía (1923). Atatürk: quería una patria turca

y romper con los otomanos. Consiguió grandes victorias frente a los aliados.

Constitución de 1876

Se limitó el poder del sultán. Hubo más derechos ciudadanos y algo de representación popular. Los sultanes la invalidaban siempre que podían.

Los Ṣafawīes El territorio safawí, que varió a lo largo del tiempo, abarcaba más o menos lo que se llama la Gran Persia, que se compone de Irán, Azerbayán, Georgia, parte de Afganistán y algunos territorios del Indostán. Era una zona muy amplia con culturas y lenguas muy diferentes y muy diversa en su orografía: en sus grandes extesiones se alternaban zonas desérticas con zonas muy montañosas – que dificultaban la comunicación –, siendo una constante los ríos cortos y poco navegables. Una buena parte de la población era nómada y el sistema tribal estaba muy extendido por todo el territorio. El estado safawí tenía una fuerte filiación con la si‘a duodecimana, estando fuertemente ideologizado. Con todo, hay que señalar que en sus orígenes,

1 E 6 3el movimiento safawí era sunní y ūfī, evolucionando hasta adoptar la sī‘a como doctrina oficial, defenderla a ultranza y perseguir el sufismo. A partir del siglo XV el movimiento safawí cobró carácter político. Destaca la clase de los mulás, que en la decadencia formaron un grupo de oposición a los shahs.

Origen y primeros años. Período de formación (1447-1456) Seyj 1 E 6 2afī l-Dīn (1253-1334)

Procedente del Kurdistán persa, por lo que se puede decir que el origen del movimiento no es persa, sino kurdo. Parece ser que en los documentos oficiales escribían en turco. Esta familia instauró un movimiento sufí cuyas predicaciones se extendieron por Siria, Asia Menor y Azerbayán, gozando de gran aceptación. Se instalaron en Ardabil, en Azerbayán. Los seguidores

1 E 6 2de tiempos posteriores afirmaron que afī l-Dīn era descendiente del séptimo imām (Mūsà al- 1 E 9 3Kā im).

En 1447 Ŷunayd asume el liderazgo del movimiento, dándole un cariz político y mostrando pretensiones a establecer un estado. Esta transformación del movimiento acarreó como consecuencia la enemistad del líder de los Karakoyunlu, Yahan Shah, que los persiguió y se enfrentó a ellos, derrotándolos y resultando Ŷunayd desterrado. Yahan Shah atacó Ardabil, que era el gran bastión safawí y desarticuló el movimiento, pero Ŷunayd reunió adeptos entre las tribus turcomanas de Siria y Anatolia y se proclamó descendiente del duodécimo imam. Esta doctrina atraía mucho a los enemigos de los otomanos, por lo que desde el principio los

otomanos miraron con malos ojos a los safawíes. Hasta entonces, los septimanos habían sido la doctrina predominante en la sī‘a, pero ahora la balanza se invirtió.

La da‘wa safawí • Obediencia ciega de los murīdūn a los muršīdūn. Los discípulos eran seguidores

a ultranza de los maestros. Estos seguidores eran buenos y diestros guerreros que llevaban un atuendo específico, como un turbante al que le daban doce vueltas alrededor de la cabeza con un remate rojo; llevaban bigote y no barba, entre otras cosas. Recibieron el apodo qizilbaš de los turcos, que pretendían burlarse de ellos con esta palabra que quiere decir los cabezas rojas.

• El mursid es representante del duodécimo imam y emanación viva de la divinidad. Era importantísimo y tenía unas connotaciones extraordinarias.

La da‘wa fue impulsada por Haydar (1456-88) y por ‘Alī (1488-1501). En esta época el movimiento era bastante antisunní, sentimiento que heredó Ismā‘īl I (1501-1524).

Ismā‘īl I (1501-1524) y Tahmasp I (1524-1576) En época de Ismā‘īl el estado más importante en la región era la confederación tribal de los Aq Qoyunlu, que había derrotado a los Karakoyunlu. Desde niño, Ismā‘īl estuvo implicado en campañas militares, de las que salió victorioso, por lo que hay que reconocer también el valor de sus tutores. En esta época también el movimiento safawí contaba con miles de seguidores.

Ismā‘īl acabó con los Aq Qoyunlu, y desde entonces, su territorio teórico abarcaba prácticamente toda la Gran Persia, aunque de forma efectiva controlaba la zona de Azerbayán, Armenia y el Kurdistán, mientras que el resto del territorio lo reconocía nominalmente. Decidió trasladar la capital a Tabriz, que era una ciudad grande y muy esplendorosa, porque por ella pasaba la Ruta de la Seda. Tabriz se constituyó así en la primera capital de un Estado safawí, que hasta entonces no existía. Ismā‘īl también se proclamó Shahan-Shah y hacia 1509 ya había conquistado casi toda Persia occidental y gran parte del Jurasán.

Llevó a cabo una política de homogeneización religiosa: obligó a la conversión a las minorías religiosas bajo su control e impulsó la sī‘a duodecimana. Profundizó en la ideología si‘ī y la amplió, creando doctrinas y reforzando festividades. Fomentó la peregrinación a los lugares santos de la sī‘a. Introdujo la costumbre de maldecir a los tres primeros califas. Se le añadieron al imām cualidades como la infalibilidad, al suponer que su autoridad emanaba de Dios.

El final de la expansión de su territorio fue motivado por la derrota en la batalla de Shaldirán (1514), en la que fue derrotado por Selim I, siendo esto un durísimo golpe para Ismā‘īl, que vio su autoridad muy cuestionada, así como su supuesta infalibilidad. Hay fuentes que dicen que después de ese día no volvió a sonreír. En época de Ismā‘īl los safawíes controlaban Iraq.

El Shah Ismā‘īl aportó él mismo documentos para la historiografía actual, pues era poeta. En sus obras habla de sus súbditos, de la obediencia ciega que le tenían, de sus diferentes cofradías así como de la falta de unidad que había en su Estado, ya que nominalmente todos le obedecían, pero en la práctica la situación era diferente. Wladimir Minorsky considera este período de establecimiento del Imperio como una confederación de tribus que debían obediencia nominal al Shah.

A Ismā‘īl I le sucedió su hijo Tahmasp I (1524-1576), que mantuvo la dinastía en el poder y logró que perdurase. Trasladó la capital de Tabriz a Qazwīm, que estaba en un lugar más

céntrico desde el que se podían controlar mejor los territorios, y además porque Tabrīz cayó en poder de los otomanos.

Continuó la política de su padre pero tuvo que hacer frente a muchas revueltas internas, especialmente en el seno de los qizilbaš, que se dividieron en diferentes facciones que apoyaban a distintos hijos del shah en el ascenso al trono. Tuvo serios problemas para controlar a estos grupos.

Fue sucedido por su hijo Ismā‘īl II(1576-77), que gobernó muy poco tiempo porque fue asesinado por su hermana. Ésta tenía mucho poder y lideraba una facción importante e influyente. Cuando Ismā‘īl dejó de seguir las órdenes de su hermana, que pretendía gobernar desde la sombra, éste le asesinó.

Le sucedió su hermano 1 E 2 5Mu ammad Judabanda (1578-87). Era parcialmente ciego porque 1 E 2 5Ismā‘īl I cegaba a sus hijos para evitar que tuviesen luchas por el poder, pero Mu ammad

sobornó al verdugo para que no le cegase del todo, y poco a poco fue recuperando la vista. Con todo, quien ejercía verdaderamente el poder era su hermana.

El esplendor: ‘Abbās I, el Grande (1587 – 1629) Fue el Shah por excelencia. Aprovechó cierta debilidad de los otomanos para retomar territorios, recuperando Iraq. También expandió sus territorios hacia oriente, tomando Afganistán y enfrentándose a los uzbekos, enemigos tradicionales de los safawíes. Esta lucha fue muy costosa, porque los uzbekos también estaban en una buena situación y en estado de expansión.

Uno de sus grandes logros fue la imposición de un estado centralizado, aunque siguió habiendo tribus que escaparon al poder del shah. Impuso un control estable sobre el territorio. Para conseguir esto reclutó un ejército al estilo del Devshirme, el gulām, compuesto principalmente por cristianos de Georgia y Armenia, a los que se convertía al Islam. Trasladó la capital a Isfahán, que alcanzó un gran esplendor.

Desde el punto de vista religioso fue bastante tolerante y controlaba bastante a los molás. Por ejemplo, las mujeres iban sin velo y con unos vestidos que llegaban a escandalizar. Había mucha flexibilidad en la Sarī‘a, lo cual no gustaba nada a los molás, pero como estaban muy controlados por ‘Abbās no podían hacer nada.

En esta época empiezan a visitar el territorio numerosos comerciantes europeos, por lo que la presencia de católicos y protestantes en el Imperio es importante. En efecto, las relaciones con Europa se intensificaron en gran medida, habiendo intercambio de embajadores entre los safawíes y las potencias europeas. La economía gozó de una situación muy buena en esta época debido a ello. Un ejemplo de estas relaciones es la alianza firmada con Felipe III de España para que atacase islas otomanas en el Mediterráneo mientras los safawíes atacaban por oriente. También se establecieron misioneros, pero no se les dejaba predicar entre la población musulmana.

Se adoptaron medidas para incrementar el comercio de la seda. Para ello, se trasladó a la población de la localidad de Yolfa, en Armenia, a Isfahán. Para convencerlos, se les prometieron condiciones económicas e impositivas muy ventajosas. Aun así hubo algunos que rehusaron, a los cuales se les obligó a trasladarse. Se les instaló en el barrio de Nueva Yolfa en Isfahán, que hoy día sigue siendo un barrio cristiano. Con ello se pretendía desviar la Ruta de la Seda, que pasaba por Armenia (que era un territorio muy disputado entre safawíes y otomanos y, por ello, inestable) y hacerla pasar por Isfahán. El Shah estaba muy interesado en esto porque él poseía el

monopolio de la seda. Para acomodar la nueva ruta hizo falta crear toda una serie de infraestructuras, como puentes, calzadas, caravansares, asegurar la seguridad…

La clase religiosa de los molás fue ascendiendo poco a poco de posición social, aunque el Shah seguía siendo la máxima autoridad religiosa, el muŷtahid, el encargado de interpretar la Ley. Con todo, los molás empezaron a emparentar con familias de comerciantes por matrimonio, y esta sincronía entre comerciantes y molás se mantiene hasta hoy día. Sobre los molás recaía el control de la política educativa.

En este territorio fueron muy importantes los awqāf, de cuya administración se encargaban los molás. En muchos casos, estos bienes estaban exentos de impuestos, por lo que los molás manejaban muchísimo dinero, que en algunas ocasiones destinaban a escuelas o mezquitas, pero que en muchas ocasiones guardaban para sí.

Desarrollo de otras clases sociales. Chardin dice que los campesinos, aunque agobiados por los impuestos, tenían una situación mejor que la del campesinado europeo occidental. También los artesanos y los comerciantes gozaron de un gran desarrollo y prosperidad.

Decadencia (1629 – 1722) Tras el reinado de ‘Abbās, el Imperio entró en una fase de decadencia muy rápida. Los últimos grandes Shahs, queriendo decir con esto los últimos shahs que gobernaron de facto, fueron los que van de 1 E 6 2āfī I (1629-1642) hasta Sul 1 E 6 Dān Ḥuseyn (1694 – 1722), que puede considerarse el último gran Shah. Las causas principales de la decadencia fueron:

• Ineficacia de los gobernantes por falta de experiencia previa en el gobierno y un aumento de las intrigas en el harén, donde los shahs se recluían. Esta política de recluir a los herederos y posibles sucesores en palacio para evitar rebeliones fue iniciada por ‘Abbās I, que cegó a varios de sus hijos y llegó a quedarse sin herederos varones, por lo que le sucedió su hijo 1 E6 2āfī I.

• Dificultad para mantener un estado centralizado, después de que ‘Abbās I lo consiguiese en parte, pero no sus sucesores. El objetivo de la centralización era la recaudación de impuestos.

• Al fallar la centralización, se subieron los impuestos a la población que sí estaba controlada: artesanos, comerciantes y los campesinos bajo control directos de los shahs. Hubo mucha carga impositiva y el descontento popular se hizo manifiesto.

• Crisis en el comercio de la seda, concretamente en la Ruta de la Seda que, tras el descubrimiento de nuevas rutas comerciales por los europeos, se vio muy resentida, lo cual privó al Imperio de una importante fuente de ingresos.

• Mayor intolerancia hacia las minorías religiosas, lo contrario que en época de ‘Abbās. Cristianos, judíos y musulmanes que no eran si‘īes duodecimanos. En algún momento llegaron a perseguir incluso a los sufíes, algo paradójico porque el origen de los safawíes era sufí. Los mulás, que desde la época de ‘Abbās se estaban aliando con los comerciantes, fueron ganando cada vez más poder. A partir del siglo XVIII elaboraron la teoría de que quien tenía la capacidad de hablar con el imán oculto e interpretar los textos religiosos ya no era el shah, sino un gran líder de los mulás, que era el verdadero muŷtahid. Se empieza a teorizar sobre la figura fuente suprema de imitación (marŷa‘ al-taqlīd). La figura

como tal no se crea en la época, simplemente se teoriza sobre ella. Esto muestra la adquisición de poder de los religiosos en detrimento del poder de los shahs.

1 E 6 2āfī I y 1 E 6 2Sulaymān/ āfī II (1666-94) fueron dos gobernantes muy parecidos, crueles, autoritarios e ineficaces. Sin embargo, ‘Abbās II (1642 – 1666) sí fue más capaz en su gobierno. Hubo una fase de intolerancia con los cristianos y firmó la paz con los otomanos. Murió asesinado por intrigas palaciegas.

1 E 6 D 1 E 2 4Sul ān useyn destacó por su gran piedad, era un si‘ī duodecimano a ultranza, y como consecuencia, muy intolerante con otras religiones. En su reinado se obligó a los zoroastrianos a la conversión forzosa, y también tuvo muestras de intolerancia con los cristianos, judíos… Los mulás si‘īes tuvieron muchísima influencia por la actitud del shah. Los sufíes también fueron perseguidos. Esta actitud de excesiva religiosidad del shah junto con otras cuestiones como la crisis económica y comercial, las rencillas internas… incrementó la crisis e inestabilidad del Imperio. Finalmente, unas tribus afganas, los Ghilzay, se aprovecharon de esta cotingencia para ocupar primero la ciudad de Qandahar en

1 E 6 D 1 E 2 41709 e Isfahán en 1722. Gran parte del mandato de Sul ān useyn se centró en neutralizar esta revuelta de los afganos. Los Ghilzay obligaron al Shah a abdicar, pero después fue asesinado.

Interregno afgano (1722 – 1729) Sólo gobernaron en el centro y sudeste del Imperio, quedando el resto del Imperio safawí muy desatendido y perjudicado por ello, pues los otomanos (Ahmet III) retomaron buena parte de territorios, como Azerbayán, y los rusos, en el gobierno de Pedro el Grande, muchos puertos de Georgia y del sur del Mar Caspio, una zona que a partir de ahora siempre estuvo disputada entre persas y rusos.

El dominio afgano fue muy breve porque se encontraron con la oposición del general eslavo Nadir Jan, que se había formado militarmente en la tribu afšār del Jurasán. Actuaba en nombre del shah Tahmasp II, que er sólo un niño y no tenía ningún poder. Después de varias campañas, expulsó a los afganos de Isfahán en 1729, en la batalla de Damghan. Se repuso a los shahs, pero no tenían ningún poder efectivo.

Nadir Shah (1730 – 1735) y final Nadir Shah prosiguió las campañas militares entre 1730 – 35, tras haber expulsado a los afganos, en las cuales reconquistó los territorios conquistados por rusos y otomanos, aunque para ello tuvo que pactar. Fue testigo de la ineficacia de Tahmasp II (1729 – 32), a quien depuso en favor de ‘Abbās III (1732 – 36), para acabar autoproclamándose shah en 1736.

Su gobierno se caracterizó por la intención de establecer un ecumenismo religioso, intentado congraciarse con otras tendencias religiosas, como la sunna. Por ejemplo, intentó que la escuela ŷa‘afarī fuese reconocida como la 5ª escuela jurídica, a lo que se opusieron férreamente los mulás. Los historiadores coinciden en señalar que detrás de esta medida bien podía haber una finalidad política para atraerse a la población afgana y del Imperio mogol, que sí eran sunníes. También confiscó muchos awqāf a los mulás. De todas formas, como no lo consiguió por las buenas, lo hizo por las malas, atacando Delhi y llevándose el Trono del Pavo Real.

Estas campañas supusieron una sangría constante de impuestos a la población y, por ello, un aumento del descontento popular. En 1747, el shah fue asesinado, según algunos por orden de su hijo.

Se abre un período de conflicto aprovechado por una dinastía kurda, los Zand (1747 – 94), que servían como soldados en el ejército de Nadir. Los miembros de la dinastía de Nadir no consiguieron recuperar el completo poder. Karim Jan inició una campaña para tomar Isfahán, que conquista en 1750, tras un corto período de lucha. Instauró a un safawí en el poder para darse legitimidad, el shah Ismā‘īl III (1750 – 1765), cuya autoridad era meramente nominal, pues el poder de facto lo ejercía el Wakīl al-Dawla, una especie de regente, que fue el título que adoptó Karim. Los Zand no gobernaron sobre el tradicional territorio safawí, sino sólo en el oeste y en el centro, habiendo tribus y familias autóctonas en el este. Eligieron Shiraz, en el Fars, como capital desde 1765 hasta la muerte de Karim en 1779.

Después de él hubo algunos sucesores hasta 1794, cuando fueron expulsados por Aga Muḥammad, de los qayaríes, que servían en el ejército de los Zand y que desde Mazandarán, a orillas del Caspio, se enfrentaron a los sucesores de Karim Jan. Los sucesores de Aga Muḥammad sí consiguieron instaurar una dinastía, la qayarí.

Los Qayaríes Hay tres etapas fundamentales en esta dinastía:

1. Establecimiento y consolidación: Aga Muhammad Jan (1794 – 1797)

2. Intromisión europea y revueltas socio-religiosas (1797 – 1890)

3. Protesta, revolución y desaparición (1890 – 1925)

3.a.Revueltas de los mulás y de los comerciantes contra las concesiones del tabaco.

3.b. Revolución constitucional (1905-08)

3.c.Descontento generalizado y sublevación de Rida Jan.

Aga Muhammad Jan Los qayar pertenecían a la confederación Orghuz de las tribus turcomanas, que apoyaron primero a los safawíes y después a los Zand. A la muerte de Karim Jan, decidieron luchar por el liderazgo de esta región. Cuando lo consiguieron, volvieron a Mazandarán, al sur del Caspio, donde establecieron su capital.

A finales de la época safawí Rusia se había vuelto muy poderosa y necesitaba una mayor cantidad de productos agrícolas para satisfacer sus necesidades y que obtenía de la zona norte del Imperio safawí y qayarí. Esta zona norte se enriqueció en gran medida gracias a este comercio con los rusos.

Aga Muhammad se dio cuenta de la importancia de la agricultura en esa región y la potenció desde que llegó al poder. Estableció su capital en Teherán, que en esos tiempos era una pequeña ciudad cercana a la antigua ciudad de Rayy.

Tras pacificar el territorio en 1796, Aga Muhammad fue coronado en Teherán con el título de Shahan Shah.

Destacó por su extrema crueldad. Tomó medidas muy enérgicas y eficaces que sacaron al territorio de ese estado de caos y revueltas en el que estaba. Sus medidas económicas también fueron muy acertadas. Fue implacable con la oposición. Fue asesinado en 1797.

Los motivos de su éxito son varios:

1. Nadir aumentó los impuestos, pero Aga Muhammad los moderó en buena medida, algo que fue muy bien acogido por el pueblo.

2. Consciente del valor y potencial de la agricultura, fomentó su desarrollo y producción.

3. Intentó imponer una administración centralizada. Así pues, impuso la administración directa de las tierras conquistadas a los enemigos para asegurar su control.

Con su muerte se inició la segunda etapa de la dinastía qayarí, la de la intervención europea en el territorio. Tras Aga Muhammad, la dinastía se volvió bastante impopular y sólo puede explicarse su permanencia en el poder por el apoyo de las potencias europeas que se entrometían en sus asuntos internos.

Fath Ali (1797 – 1834) Destaca la intromisión de las potencias europeas en territorio y política persas. Se apoya en otros países porque en el interior de su territorio no tenía muchos apoyos. Además, Persia pasaba por un momento complicado, y al menos consiguió la estabilización. Pero fue un títere de los grandes países, que no le dejaron escapar de su presión constante. A causa de estas alianzas, el Imperio qayarí empezó a perder territorios, como Georgia, que cayó en manos rusas.

La primera misión importante de una potencia europea que pretendía aliarse con Persia fue la francesa de época napoleónica. Pero finalmente fue Inglaterra quien consiguió firmar un pacto con Persia en 1801, que aseguraba a Persia el apoyo británico en caso de un ataque ruso. A cambio, Inglaterra obtuvo muchas facilidades comerciales.

En la Guerra ruso-persa (1801 – 1813), Persia salió favorecida, aunque Rusia de apoderó de Georgia. Persia no pudo contar con la ayuda de Inglaterra porque este país acababa de firmar un pacto con Rusia. Fath buscó la alianza con Francia, que consiguió en 1807.

Pero justamente Francia firmó el Tratado de Tilst (1807) con Rusia, por lo que Persia se quedó de nuevo sin aliados. Volvió a pedir ayuda a Gran Bretaña, con la que firmó un tratado en 1809. Los ingleses proporcionaron armamento e instrucción militar, así como fondos económicos, y obligaron a Persia a continuar la guerra y a rechazar unas condiciones de paz muy ventajosas ofrecidas por los rusos.

En 1812 Napoleón atacó Rusia, y como a Inglaterra le interesaba aliarse con Rusia en contra de Francia, obligó a Persia a firmar una paz precipitada con Rusia, que se materializó en el Tratado de Gulistán (1813), cuyas condiciones no eran ni mucho menos tan ventajosas como las que Rusia había ofrecido algún tiempo antes. Persia renunciaba a Georgia y concedía a Rusia amplias facilidades comerciales. Los rusos

tambiñen conquistaron el Janato de Jurasán, venciendo a los belicosos uzbekos, enemigos tradicionales de los persas. El descontento de la población persa fue muy grande, y quienes llevaban la voz cantante en este descontento eran los mulás. Se buscaba en la religión la solución a los problemas frente a los malos gobernantes y la presión extranjera. Los mulás hicieron correr la voz de que los musulmanes de esta zona eran maltratados por los rusos.

Los ejércitos qayaríes, en un gesto de orgullo, iniciaron una ofensiva contra los rusos en 1826. Pero Rusia era mucho más poderosa que Persia, por lo que sufrieron una estrepitosa derrota. Esto fue muy humillante para la población persa y aumentó el descontento con el shah.

Muhammad Shah (1834 – 1848) Gran Bretaña interviene muy acentuadamente en la política persa. Hubo una reacción socio-religiosa:

• Rebelión Ismailí liderada por Aga Jan en 1840 en el sur del país. Tras esta rebelión, los ismailíes fueron perseguidos y expulsados a la India.

• Surge el movimiento babí, de carácter mesiánico, fundado por Sayyid Ali Muhammad, que se autoproclamó Bab, la puerta de acceso al imam oculto. Denunciaban la corrupción de los mulás y de la administración, que consideraban uno de los grandes problemas de la sociedad persa del momento. Los babíes era contrarios a la tradicional alianza entre mulás y gobierno. Se puede considerar que de este movimiento surgió una nueva religión, porque sus dogmas chocaban mucho con los dogmas tradicionales. Por ejemplo, eran favorables al consumo de alcohol. El movimiento acabó por extinguirse, pero en este momento hubo una gran lucha armada contra el poder del shah y estas clases que ellos creían corruptas. Iniciaron una revolución en 1848 y la continuaron con el siguiente shah.

Nasir al-Din Shah (1848 – 1896) Acabó con las revueltas en 1852. Hubo un intento de matar al shah por parte de los babíes que fracasó. Finalmente, el bab fue capturado y ejecutado en Tabriz en 1850. La persecución de los babíes fue tremenda. El movimiento no encontró un único sucesor. El bab se apoyaba sobre todo en Subh al-Azal y Baha´ Allah, que eran hermanastros y pupilos aventajados del shah. Tras la muerte del Bab cada uno inicia una corriente sucesoria. La Azalí era más similar al movimiento babí, pero se extinguió. La Baha´í estaba más alejada pero pervivió en el tiempo hasta hoy en día.

Se aumentaron las concesiones económicas a las potencias europeas, sobre todo a Rusia y a Inglaterra, que conllevaron una modernización del país: reforma del ejército, de la administración y de carácter cultural. El shah se apoyó en Mirza Taqi Jan, a quien nombró primer ministro. Tenía un pensamiento modernista cuyas ideas se acercaban mucho a las europeas. Fundó el primer periódico oficial del país, y también la primera escuela superior de Irán, la Dar al-Funun, que incluía enseñanza militar y científica. Promovió las reformas militares y administrativas. Ordenó traducir obras europeas al persa, y también escribir los primeros libros de texto. Tomó algunas medidas en contra de los terratenientes. Fue depuesto en 1851 y asesinado en 1852.

Por regla general, la población persa sufrió una pérdida de nivel económico. Los aumentos de impuestos fueron constantes. Las industrias nacionales también sufrieron una crisis por el monopolio europeo. Europa imponía los precios y decidía qué productos debían producirse.

A mediados del siglo XIX hubo una serie de ministros que impulsaron las reformas para la modernización del país:

• En 1860 los ingleses consiguen la construcción de las primeras líneas de telégrafo.

• En 1870 se le concede a los ingleses el derecho de construir ferrocarriles, minas, obras de regadío, bancos… pero no llegaron a disfrutar del derecho por la presión de los ulemas y mulás.

• En 1879, una compañía rusa obtiene la concesión de pescar en el mar Caspio.

• En 1888 se abre la navegación del río Karum sólo a los británicos. Esta zona se convirtió en zona de influencia inglesa. Inglaterra consiguió abrir en Banco Imperial de Persia.

• En 1879 se creó una brigada de cosacos iraníes bajo el mando de oficiales rusos.

Como se ve, hubo muchas concesiones económicas a Rusia y a Gran Bretaña, y también militares. Aunque hubo una modernización del país en los aspectos militar, administrativo y cultural, también hubo un gran empobrecimiento económico. Hubo fuertes protestas de mulás y terratenientes.

Antes de la gran revolución, destaca otro personaje, Mirza Malkum Jan (1833 – 1908), uno de los primeros profesores de Dar al-Funun (escuela técnica de carácter militar y cinetífico). Era de origen armenio, nacido en el barrio armenio de Isfahán, cristiano y educado en París. Se enviaba a los jóvenes a formarse a europa con la intención de que adquiriesen muchos conocimientos técnicos, pero como contrapartida también se impregnaban de ideas revolucionarias y liberales. Intentó continuar con las medidas de Mirza Taqi Jan y tenía una gran preocupación por la educación. Consiguió una mayor participación ciudadana. Tuvo una gran oposición de los mulás, por lo que se vio obligado a abandonar Persia y a exiliarse en Londres. Desde allí publicó un periódico, el Qanun, que se difundía entre las elites intelectuales de Persia a pesar de estar censurado, y mediante el cual podía seguir expandiendo sus ideas.

Las concesiones a los extranjeros perjudicaron mucho a los mulás, pero también al sector del comercio y de la artesanía, y también a los terratenientes. Una de las concesiones de esta época fue la del comercio del tabaco, cuyo monopolio el shah concedió a un súbdito británico en 1890. Esto fue el detonante de la revuelta que estalló en 1890-91, liderada por ulemas y a la que se unieron los comerciantes, artesanos y terratenientes. Una de las acciones de la revolución fue declarar el boicot al tabaco. Fue tal la presión que tuvo el shah, que finalmente anuló la concesión. Pero al hacer esto, incurrió en un incumplimiento de contrato, por lo que tuvo que indemnizar al súbdito británico con mucho dinero, lo cual menguó aún más el tesoro público. Al final, el shah fue asesinado por un mulá en 1896.

Durante todo este tiempo, la oposición se iba haciendo más organizada y constituyéndose en sociedades secretas, porque eran perseguidas. Estos sectores de oposición reclamaban constitución.

La revolución constitucional persa 1905: el ministro Amin Sultán introduce medidas muy mal recibidas por los mulás y los artesanos. La oposición demandaba la creación de una Cámara representativa.

El Shah Muzaffar al-Din (1896 – 1907) depuso al ministro y creó la Asamblea Constitucional o maylis. Esta shah también era impopular porque dilapidaba el dinero.

Este maylis funcionaba como una especie de parlamento, y se reunió por primera vez entre 1907-1908, redactando una Ley Fundamental que puede considerarse la primera constitución, que proclamaba la libertad de prensa y de asociación. Esto permitió el florecimiento de un buen número de asociaciones. Los shah intentaron hacer frente a este movimiento constitucional, pero ya era imparable. Muhammad Ali Shah (1907-1908) también hizo frente a estos movimientos, y en 1908 dio un golpe de estado que puso fin al maylis. No le salió bien porque en 1908 los constitucionalistas se levantaron en armas e instauraron un segundo maylis. Finalmente, en ese mismo año de 1908 el shah fue depuesto.

Con todo, no se acabó la dinastía. El maylis quería al shah, sólo que con menos poder. Así, a Muhammad Ali le sucedió su hijo Ahmad Shah (1909-25), que llegó al poder con 11 años y tenía una regencia, por lo que no pudo hacer mucho. Siendo shah fue a Suiza, pasó allí mucho tiempo y luego no volvió.

Política exterior:

• En 1907 se firmó el Tratado Anglo-ruso, en el que ambas potencias se unen contra Alemania, competidor común. En este tratado ambas potencias deciden coordinarse para intervenir en política persa y evitar la intromisión de cualquier otro país. De ehecho, se repartieron el país en tres grandes zonas. La del norte quedó bajo influencia rusa, la del este bajo influencia británica, lo cual les venía muy bien porque hacía frontera con los territorios ingleses de la India. En el centro de Persia se quedó una zona de nadie en la que casualmente se descubrió petróleo a los pocos meses de firmar el tratado. Tras unas negociaciones entre Rusia e Inglaterra, ésta última monopolizó el comercio del petróleo en esta región. Es ahora cuando se crea la Anglo-Persian Oil Company.

• Persia no consiguió solucionar sus problemas económicos, en parte por la intervención externa que sólo buscaba el provecho propio de las potencias europeos y en ningún momento el persa. Persia contrató a Morgan Schuster, un americano experto en economía para que los ayudase. Ni Rusia ni Gran Bretaña querían que interviniera otra potencia en el territorio que ellos no permitieran, porque podía perjudicarles.

Así, Rusia presionó al maylis para que lo depusieran, pero el maylis se negó. La reacción de Rusia fue enviar tropas contra Persia. En vista de esto, el primer ministro depuso a Morgan Schuster. La intromisión rusa persistió hasta 1917, cuando estalló la revolución bolchevique.

• En 1919 se firmó un tratado con Gran Bretaña en el que se acordaba que el único proveedor de armas, préstamos, expertos, tropas… de todo, iba a ser Inglaterra. Persia estaba vendida a Gran Bretaña.

La oposición nacionalista persa interpretó esto como que Persia era un protectorado de Inglaterra, por lo que se unieron y presionaron en contra de este tratado, con apoyo de otras potencias como EEUU.

El Tratado de 1919 fue al fota que colmó el vaso. La oposición nacionalista persa se levantó en armas con apoyo de potencias extranjeras. Hubo un golpe de estado del general Rida Jan, siendo uno de los ideólogos de tal golpe el periodista de formación anglófila Sayyid Ziya´ añ-Din al-Tabata´i. el golpe fue dado en 1921.

Durante un tiempo, el shah sigue teóricamente como shah hasta 1925. Rida Jan fue nombrado Ministro de la Guerra, y Sayyid Zia´ primer ministro. Éste último tenía ideas más liberales (prometió reformas agrarias, industrialización, independencia nacional…), pero Rida Jan tenia una política diferente, por lo que Sayyid Zia´ tuvo que dimitir, abandonando el gobierno y exiliándose en Inglaterra.

Cuando ya se fue al-Tabata´i, Rida Jan, aunque teóricamente sólo Ministro de la Guerra, concentraba todo el poder. Se afanó en crear un ejército moderno y en realizar reformas económicas. Inició un doble juego, en el que emprendió una campaña republicana en contra del shah y al mismo tiempo promovía un movimiento antiqayarí. Finalmente, consiguió que el maylis depusiese al shah en 1925, finalizando así la dinastía qayarí. Creó una asamblea constituyente y consiguió que le nombrase Shah, con el nombre de Rida Pahlevi (1925 – 1941), fundador de una dinastía.

Durante la dinastía Pahleví, hubo mucha influencia de EEUU. Rida Pahleví cambió el nombre de Persia a Irán. Si Rida Pahlevi fue duro y represorio, Muhammad aún más, aunque gozaban de muy buena reputación internacional.

El Imperio mogol (ss. XIV-XIX) El sultanato de Delhi ya existía en época de los mamelucos de la India y antes de la llegada mogola fue la dinastía afgana de Lodi la que gobernaba el territorio. Para el sultanato fue un desastre el ataque de Tamerlán, en época de la dinastía Sayyid. Con la dinastía Lodi el sultanato recobró algo de su antiguo esplendor y expandió sus fronteras hasta Bengala, pero no llegaron al esplendor de la dinastía Tugluqī. Sikandar Lodi, el gran artífice de la dinastía, fue sucedido por su hijo Ibrahim Lodi en 1517, que no era tan popular como su padre y que se ganó muchos enemigos. Era una persona muy rígida e intolerante. Uno de los enemigos que se granjeó fue el gobernador de Lahore, que llamó a Babur para que le parece los pies a Ibrahim. Babur tenía un ejército pero no se había asentado todavía. Babur aceptó la llamada y se enfrentó a Ibrahim, a quien derrotó en la batalla de Panipat en 1526, naciendo así el estado mogol de la India. Aunque las dinastías eran islámicas, la mayoría de la población era hindú. Hasta Akbar, la dinastía se denominaba timurí, y su modo de vida era timurí. A partir de Akbar aceptan la denominación de mogoles, que era el nombre que les daban los habitantes de la India.

Etapas del Imperio Mogol

Formación: 1526 – 1555 Expansión: 1556 – 1707 Decandencia: 1707 – 1858

Babur (1526 – 1530) Decía ser descendiente de Tamerlán por parte de padre y de Gengis Jan por parte de madre. Era procedente de una familia del valle de Fergana, en el río Syr Darya, cerca de Samarkanda. Fue

nombrado soberano con 11 años, a la muerte de su padre. A los 14 años ocupó el trono de Samarkanda, que seguía siendo una ciudad muy próspera, pero fue soberano de la ciudad muy poco tiempo porque enfermó y los uzbekos le atacaron, teniendo que huir a territorios cercanos. Hasta los 19 años intentó recuperar Samarkanda y Fergana, pero cada nueva expedición era un nuevo fracaso. Finalmente renunció a retomar la ciudad y sus asesores decidieron pasar al Hindu Kush en 1504. Tras esto intentó de nuevo retomar Samarkanda, pero ante el nuevo fracaso renunció definitivamente a sus pretensiones y miró hacia el sur, tomando regiones del continente indostánico. Empezó a conquistar territorios: Bayawr, Qandahar, Panipat, Delhi, Agra (capital de los mogoles), la fortaleza de Chitor de los rajput, y por el norte llegó hasta la Transoxiana. Al enfrentarse a los rajput politeístas, toma conciencia de su papel de Gāzī y esto le dio prestigio entre sus seguidores. Consideraba inferiores a los hindúes y no fue conciliador. De hecho, creó un impuesto sobre las peregrinaciones de los hindúes a sus lugares santos y también les impuso la ŷizya. Babur estuvo todo el tiempo guerreando y murió en 1530. No le dio tiempo a emprender reformas administrativas. Era una persona culta y escribió su biografía, que dio a conocer su nieto Akbar. Tenía grandes conocimientos de ciencia, como de ingeniería hidráulica, y era muy religioso. Se decía que nunca bebía alcohol.

Dejó como heredero a su hijo Humayun y a sus demás hijos como gobernadores de diferentes provincias.

Humayun (1530-1540 y 1555-56) No era tan capacitado para el gobierno como su padre. Se preocupó más de expandir las fronteras que de consolidarlas. No tenía un carácter conciliador, por lo que tuvo que hacer frente a la oposición de sus hermanos y a la de la tribu afgana surí. Shir Jan, gobernante de esta tribu, se apoderó de Bengala y Bihar en 1537, y durante 2 años estuvieron luchando Humayun y Shir Jan. Finalmente, Shir Jan fue proclamado Shir Shah, que indica que ya fue reconocido como emperador. Humayun tuvo que salir al exilio en 1540 y se refugió en la corte de Tahmasp, a quien interesaba tener un pretendiente al trono de la India por si los afganos planteaban algún problema a los safawíes. Con el apoyo de Tahmasp, Humayun recuperó el trono en 1555, 15 años después. Este período de interregno afgano fue muy positivo para el territorio, pues Shir Jan tuvo muy buenas aptitudes para el gobierno: reformas administrativas sobre las que se basó la posterior administración mogola; impuesto sobre la tierra; red de caminos con caravansares; mejoró los recursos financieros y llenó las arcas del estado. Gobernó con benevolencia y tuvo un gran apoyo popular. A la muerte de Shir Jan (1540-1545), le sucedieron dos hijos suyos, el último de los cuales, ‘Alī Shah, fue derrotado por Humayun y Tahmasp. Humayun retomó el poder pero al año siguiente (1556), se cayó de una escalera y murió. Akbar nació durante el exilio de Humayun.

Akbar (1556 – 1605) Llevó a cabo una política de tolerancia e incluso sincretismo religioso entre el Islam y el Hinduísmo. Llegó a implantar el calendario solar y a tener a hindúes en la administración y gobierno del Estado. Permitió los matrimonios mixtos. Por todas estas medidas, contó con la oposición de un sector de los ulemas, pero el éxito de la política de Akbar se debe en buena medida a esta tolerancia. Se sabe que era un monarca muy abierto, que hablaba con creyentes de diferentes religiones, como jesuitas, y asistía a debates religiosos con ellos.

Reformas administrativas que mejoraron económicamente el Estado. Favoreció los pagos en metálico y fomentó el comercio, y consolidó un poder estatal fuerte y centralizado.

Empezó a asentar los primeros elementos de la cultura islámica en la India, pero adoptando a su vez elementos hinduistas y haciendo gala de una gran tolerancia; también promovió las artes y en especial la arquitectura.

Desarrolló el sincretismo religioso más allá de la tolerancia religiosa. En 1579 los ulemas reconocieron por medio de una fetua que Akbar tenía la última palabra en asuntos de fe y religión. Esto fue el primer paso que le permitió en 1582 crear una religión propia sincrética, que llamó La religión divina. Pretendía con esto crear un nuevo culto que superase las divisiones entre hindúes y musulmanes. Se trataría de un culto nacional unificado que uniese a la sociedad india. Como se ha dicho, esto sólo fue posible gracias a que los ulemas reconocieron que Akbar tenía la última palabra en asuntos religiosos.

Expandió el territorio por el norte, aunque por poco tiempo, y por el sur (Chitor), territorios estos últimos que no fueron incorporados plenamente al estado mogol, sino que mantenían una especie de autonomía.

Logró un reino próspero, unido y con una sociedad en paz. Se preocupó por el desarrollo político y social. Bajo su reinado empezó a utilizarse el apelativo de mogol por parte de la dinastía.

Ŷahangir (1605 – 1627) Sucedió a su padre en el gobierno y pretendió continuar con la política de consolidación de su predecesor, aunque también expandió el territorio hacia el sur. Le costó llegar al poder por las luchas dinásticas. Para lograr la supremacía hubo de emplear la crueldad. Tiene fama de que fue un hombre que trató de ser un buen gobernante – y en parte lo consiguió –, pero que era muy tímido, dubitativo y vuelto hacia sí mismo. Dejó escrito un libro de memorias. Siempre intentó ser un buen gobernante y parecerse a Akbar. Sin embargo, su persona tiene un lado oscuro, como su adicción al alcohol y las drogas.

Profundizó aún más en el tema religioso y hay fuentes que dicen que abandonó el Islam y la religión sincretista. Rezaba hacia La Meca pero con unas estatuillas de la Virgen y Jesús delante de sí. Conocía bien la teología cristiana gracias a los jesuitas de la corte de su padre. Las primeras oposiciones a la dinastía nacieron en otras dinastías que vieron en la debilidad de Ŷahangir la oportunidad de desbancar a los mogoles.

Su mujer, Nūr Ŷahān, de la que al parecer estaba perdidamente enamorado, era muy influyente y llegó a acuñar moneda. Hay quienes dicen que era la auténtica gobernante en la sombra.

Además de tener relaciones con los portugueses, fue el primero que dio permiso a la Compañía Británica de las Indias para asentarse en la India, lo cual es el primer paso de la colonización del territorio, aunque en un principio se trató de la simple presencia de mercaderes británicos (también holandeses) para comerciar con los locales.

Shah Ŷahān (1627 – 1658) Sucedió a su padre y fue otro de los grandes gobernadores mogoles, habiendo historiadores que dicen que fue superior a Akbar. Le costó también bastante alcanzar el trono y encarceló a su padre. Como gobernante fue duro e implacable, y a la muerte de su esposa se convirtió en un déspota.

Construyó el Taŷ Majal y desarrolló el arte, las letras, el arte de la miniatura, la arquitectura… Los mogoles llevaron a la India el arte persa, incluso la lengua árabe y persa, de donde nació el urdu, al mezclarse estas dos con las lenguas de la india. Shah Ŷahān puso hincapié en

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