Inter. Público (T1-T4), Apuntes de Derecho Internacional Público. Universidad Complutense de Madrid (UCM)
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Inter. Público (T1-T4), Apuntes de Derecho Internacional Público. Universidad Complutense de Madrid (UCM)

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Asignatura: derecho internacional publico, Profesor: Rubén Carnerero Castilla, Carrera: Derecho, Universidad: UCM
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Derecho Internacional Público. Rubén Carnerero Castilla.

TEMA 1: EL ORDENAMIENTO JURÍDICO INTERNACIONAL. 1. Concepto y caracteres del Derecho internacional público. El Derecho Internacional regula relaciones de todo tipo: civil, mercantil, laboral, penal, financiero, etc. El objeto del ordenamiento internacional es dinámico, y se expande constantemente. Sin embargo, todo lo dicho hasta ahora se descarta para definir el Derecho Internacional. Clasificaciones del Derecho Internacional según sus sujetos y funciones: Son sujetos del Derecho Internacional los Estados soberanos y las organizaciones internacionales. Funciones del Derecho Internacional: 1. Regular la coexistencia pacífica entere los Estados, evitando así enfrentamientos. 2. Cooperación internacional para lograr objetivos comunes. 3. Salvaguardar intereses de la comunidad internacional: protección de los DDHH, lucha contra el medio ambiente, contra la pobreza, etc. Definición de Derecho Internacional Público. El Derecho Internacional Público es el Ordenamiento jurídico que regula la coexistencia pacífica entre Estados, la cooperación mutua (muchas veces cooperación institucionalizada), y protege intereses de la comunidad internacional. Diferencia del Derecho Internacional Público sobre otros sectores. 1. El proceso de creación de normas internacionales. Mientras que en el proceso de creación del Derecho interno, las normas se aprueban por los Parlamentos nacionales, las normas internacionales se crean por los Estados, es decir, por los propios sujetos y destinatarios de las mismas. Además, las normas internacionales se crean mediante el acuerdo entre dos o más Estados. El consentimiento de los Estados, también es fundamental para la oponibilidad de las normas internacionales, es decir, para que una norma internacional vincule a un Estado concreto. Como norma general, el Estado que no consiente no se vincula por la misma, y viceversa; a esto se le llama relativismo o relatividad de las normas internacionales. Cada norma internacional obliga a unos y no a otros. 2. Aplicación y solución de controversias, si las normas no se cumplen por sus destinatarios. La diferencia respecto del Derecho interno es la escasa institucionalización del Derecho Internacional, que no cuenta con un órgano legislativo, pese a la proliferación de Organizaciones internacionales. Sin embargo, en el Derecho interno, todos estamos sometidos a jurisdicción (incluso contra nuestra voluntad). En el Derecho Internacional se necesita un acuerdo de los Estados involucrados en la controversia para juzgar y resolver. Los propios Estados serán los que a falta de acuerdo o de decisión obligatoria impuesta por un tercero imparcial (como un Tribunal), calculen la indemnización y fuercen a la otra parte a cumplir. 2. Los sujetos del Derecho internacional. Son sujetos los Estados soberanos y las Organizaciones internacionales. Una entidad tiene subjetividad internacional, por el reconocimiento del Derecho internacional y por la capacidad para ejercer sus derechos en el ámbito internacional, exigiendo una responsabilidad mediante reclamaciones internacionales. La subjetividad no se consigue sólo con la mera titularidad derechos y obligaciones. Requisitos que definen la subjetividad internacional: 1. Estados, sobre los que pesan obligaciones impuestas por normas internacionales. La subjetividad pasiva es hacer frente al cumplimiento de las obligaciones por esos Estados obligados.

2. Organizaciones internacionales: son instrumentos creados por los Estados para favorecer la cooperación internacional. En principio, la cooperación era bilateral, pero cambió a multilateral por ser más efectiva con un mayor número de Estados. Un requisito de la cooperación es que debe ser permanente. Así, se crearon las primeras Organizaciones internacionales, sobretodo a partir de la IIGM, teniendo subjetividad internacional y unos estatutos constitutivos que así se lo permiten.

Características de las Organizaciones internacionales. 1. Carácter interestatal. Las Organizaciones internacionales son asociaciones de Estados, a diferencia de asociaciones no gubernamentales que son de particulares. Además, las Organizaciones internacionales pueden ser: universales (abiertas a todos los Estados, como la FAO, OMS, UNESCO...) o restringidas (suelen tener carácter regional como la UE, el Consejo de Europa, la Organización de Estados Iberoamericanos). Como particularidad, la OPEP agrupa a los productores y exportadores de petróleo de Europa, Asia y América. 2. Creación mediante tratado internacional. Los fines

podrán ser internacionales (ONU, Consejo de Europa) o sectoriales (se centran en una materia en concreto, como los organismos especializados y vinculados a la ONU: FAO, OMS, Organización internacional del trabajo, UNESCO). 3. Asignación de competencias por los Estados creadores, de cara al cumplimiento de unos fines (competencias limitadas). Las competencias de los Estados, que en principio son plenas salvo que el Derecho internacional lo limite, se diferencian de las Organizaciones internacionales que sólo tienen las competencias expresamente atribuidas por éstos para unos fines, mediante un tratado constitutivo o fundacional que recoja sus de sus funciones, poderes, facultades, etc. A veces, las Organizaciones internacionales cuentan con competencias implícitas, que no se han asignado por los Estados, pero que se usan igualmente para cumplir sus fines. 4. Dotación institucional de órganos, mediante los cuales actúan y ejercen su jurisdicción. Se pueden realizar dos clasificaciones: 1. Según su papel: 1. Órganos principales: creados en el propio tratado constitutivo por los Estados, al crear la organización. 2. Órganos secundarios: creados fuera del tratado, como el Consejo económico y social, y el Consejo de administración fiduciaria. Destacar que el concepto de órgano "principal" no es sinónimo de importante. 2. Según su carácter: 1. Órgano gubernamental: formado por representantes de los Gobiernos de los EEMM. Actúan según las instrucciones del EEMM, como el Consejo de Seguridad de la ONU. Destacar que el órgano de la ONU sólo tiene 15 estados. 2. Órgano no gubernamental: formado por personas independientes, que actúan según su propia conciencia y que no pueden ni deben seguir instrucciones de ningún Estado. Así ocurre con el Secretario General de la ONU o los Jueces de la Corte Internacional. es muy importante que no estén influenciados. Ciudadanos respecto del ámbito internacional. Un ciudadano actualmente no tiene subjetividad internacional, con carácter general, pese a que muchas normas reconocen derechos a los ciudadanos, como la Declaración Internacional de los DDHH. Sería necesario para tener dicha subjetividad, que los ciudadanos pudieran ejercitar sus derechos, cosa que no se producen en algunos países (China, Corea del Norte, Israel, EEUU). Sin embargo, todos los ciudadanos de algún EEMM del Consejo de Europa tenemos la posibilidad de hacer valer nuestros derechos, reconocidos por el Convenio de Roma para la protección de los DDHH y de las libertades públicas de 1950, y es por ello que en este sentido sí tendríamos como ciudadanos subjetividad internacional. Respecto de la subjetividad pasiva, se ha creado ad hoc el Tribunal Penal para Ruanda, el Tribunal Penal Internacional... imponiéndose obligaciones de no cometer crímenes de guerra, de lesa humanidad, etc. Estas obligaciones se exigen ante la Corte Penal Internacional de La Haya, salvo para ciudadanos de los países anteriormente nombrados.

Concepto de subjetividad internacional. El concepto de subjetividad internacional es distinto del concepto de actor de relaciones internacionales. Las empresas multinacionales, ONGs, religiones, medios de comunicación, Lobbys... serían esta clase de actores en relaciones internacionales (en un contexto más político).

3. Las normas internacionales. Normas dispositivas y normas imperativas. Según el modo de creación, las normas pueden ser: 1. Normas convencionales: establecidas en tratados internacionales. 2. Normas consuetudinarias: generadas a consecuencia de la costumbre internacional. La costumbre posterior prevalece sobre el tratado anterior. En España, dicha costumbre es subsidiaria. 3. Normas unilaterales: derivadas de actos o declaraciones unilaterales de ese Estado, y sólo generan derechos para ese Estado. 4. Normas institucionales: aprobadas por órganos de Organizaciones internacionales. Según su naturaleza normativa, las normas pueden ser: Normas imperativas: su aplicación o contenido no depende del acuerdo entre Estados o partes. Estos Estados no pueden acordar dejar de aplicar la norma. Son una excepción entre las normas internacionales. Tienen carácter erga omnes, es decir, son obligaciones frente a todos los Estados, al proteger intereses generales. Ejemplos de normas imperativas: norma internacional de prohibición del uso de la fuerza, norma internacional que impide el mantenimiento de situaciones de dominación colonial, norma internacional de prohibición de injerencia en asuntos de otros Estados, normas internacionales que exigen el respeto de los

DDHH de la persona. Efectos jurídicos de estas normas imperativas: todo tratado que al celebrarse sea contrario a norma imperativa, será nulo; cualquier tratado que durante su vigencia tenga una norma imperativa incompatible con el mismo, dejará de ser válido. Hay comportamientos que no son ilícitos ser una causa de exclusión de dicha ilicitud, salvo la violación de normas dispositivas. Otro efecto jurídico de las es en el ámbito de las contramedidas, es decir, frente a un hecho, un Estado puede responder con una contramedida de incumplir una norma internacional, pero sólo cuando dicha norma es imperativas y no dispositiva. Normas dispositivas: admiten que los Estados acuerden no cumplir la norma o que modifiquen su contenido. La mayoría de las normas internacionales son dispositivas.

TEMA 2: LOS TRATADOS INTERNACIONALES 1. Concepto y elementos. El tratado internacional se define en la Convención internacional de Viena sobre el Derecho de los tratados de 1969 como: acuerdos celebrados por escrito entre sujetos del Derecho Internacional, que producen efectos jurídicos y que se rigen por el Derecho Internacional. Además, está la Convención sobre derecho de los tratados entre Estados y Organizaciones internacionales o entre organizaciones internacionales, también concluido en Viena, el 21 de marzo de 1986. Las normas internacionales son fruto del consenso o acuerdo entre Estados, y por ello, los tratados internacionales, siempre que sean celebrados por escrito. Un acuerdo verbal no es un tratado por definición, pero eso no afecta a que sea igualmente válido. Además de los estados, son sujetos de derecho internacional las organizaciones internacional les, y por tanto son tratados lo acuerdo entre organizaciones o entre estados y organizaciones, aunque no están regulados en la Convención de Viena, si no en otra convención posterior de Viena.

La Convención de 1969 entro en vigor en 1980, mientras que la posterior de 1986 todavía no está en vigor porque necesita que 35 Estados se obliguen por ella (restan todavía 4 estados). La Convención posterior tiene 43 partes (sujetos), y de ellas, 12 son Organizaciones internacionales. Mientras que todos los Estados pueden celebrar tratados internacionales, no ocurre los mismo con las Organizaciones internacionales, a las que le son atribuidas competencias por los propios Estados, y por tanto, son dependientes de los mismos. La UE, como Organización internacional, puede celebrar tratados, por ejemplo, Tratados pesqueros negociados con Marruecos. Los acuerdos celebrados entre un Estado y un particular, no son tratados internacionales, serán contratos internacionales (se estudia en Derecho Internacional Privado). Los tratados internacionales crean, modifican o extinguen derechos u obligaciones internacionales, si no, no son tratados. Los tratados internacionales se regulan por el Derecho internacional y no por Derecho interno o de un tercero. Por ejemplo: si un Estado le vende a otro una propiedad para un fin diplomático, y se somete a Derecho interno, no deja de ser un contrato de compraventa, y se está ante un contrato entre Estados y no ante un tratado. Los acuerdos celebrados por escrito entre sujetos de Derecho internacional, que generan efectos jurídicos, y se regulan por Derecho internacional, son tratados, independientemente de su nombre. Así, son tratados los pactos, cartas, entendimiento, etc. Por el contrario, por mucho que se le llame a algo tratado internacional, si no cumple lo requisitos anteriores, no será un verdadero tratado internacional.

2. El proceso de formación de las normas convencionales. 2.1. La representación del Estado en el proceso de celebración. El proceso de celebración se compone de fases o actos, y de personas con competencia para realizar estas fases o actos. Ambas cuestiones se regulan en la Convención de Viena de 1969 y en la de 1987. Además de las normas internacionales, hay determinadas normas internas, como el RD 801/1972, de 24 de marzo, sobre la ordenación de la actividad de la Administración del Estado en materia de tratados internacionales. El Gobierno de España se obligó por la Convención de Viena de 1969 y por dicha norma interna, que como dato, es preconstitucional. Por otro lado, la CE regula la celebración de tratados en el Título tercero Capítulo tercero (arts. 93-96 CE). Esquema general de los actos del proceso de celebración de un tratado: 1. Negociación: tiene por objeto la adopción del tratado, si concluye con éxito. 2. Adopción del tratado. 3. Autenticación (hacerlo auténtico). 4. Manifestación del

consentimiento del Estado en obligarse por el tratado. Es la fase definitiva y fundamental. Representación del Estado. Los individuos representan y manifiestan el consentimiento en nombre de los Estados. Tienen capacidad para representar al Estado: el Jefe de Gobierno y/o Jefe de Estado, y el Ministro de Relaciones Exteriores, con independencia de que el Derecho interno limite esta capacidad. Hay otras autoridades que no tienen todas las capacidades: jefes de misiones diplomáticas (puede ser el Embajador), que pueden negociar y adoptar sólo los tratados que celebre el Estado acreditante con el Estado receptor; jefes de las delegaciones del Estado ante conferencias internacionales, que sólo tienen capacidad para negociar y adoptar los tratados que se adopten en esa conferencia; jefes de representación del Estado ante una Organización internacional, que sólo pueden negociar y adoptar tratados ante esa organización, como puede ser la ONU. Cualquier otro que quiera representar a un Estado, necesita de plenos poderes. El poder es un documento expedido por la autoridad competente (Ministro de Asuntos Exteriores en España), designando a una persona como representante del Estado para uno o varios actos. Estos poderes tienen distinto contenido: sólo para negociar; para negociar y adoptar, etc.

2.2. Negociación, adopción y autenticación del texto del tratado. Negociación. Para negociar un tratado bilateral se recurre a misiones diplomáticas o a la Embajada, aunque también se puede crear a tal efecto una misión especial, constituida por representantes del Estado ad hoc; en cambio, las misiones diplomáticas tienen carácter permanente. Los tratados multilaterales se celebran en conferencias internacionales o en el seno de Organizaciones internacionales (como los celebrados en la ONU). La ley 50/1997, de 27 de noviembre del Gobierno, establece acordar la celebración de tratados internacionales. Será el Consejo de ministros quien apruebe los tratados, previa presentación por el Ministro de Asuntos Exteriores. Si se aprueba por el Consejo de Ministros, el Ministro quedará autorizado para negociar el tratado de tres formas: 1. Por sí mismo (no es lo habitual). 2. Por otra autoridad, como el jefe de la misión diplomática, o el jefe de la representación española ante una Organización internacional. 3. Nombrar como representante a quien estime oportuno, al tener el Ministro plenos poderes. El Ministro supervisará siempre el desarrollo de las negociaciones, aunque no sea él quien negocie directamente. Si la negociación tiene éxito, se adopta el tratado. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, en materia de negociación, establece: 1. La aceptación por los Estados negociadores de todas las disposiciones del tratado. Suele ser en los tratados bilaterales y cuando el número de Estados negociadores es reducido. No es conveniente en grandes participaciones, por ser muy difícil conseguir la unanimidad de todos; incluso en el supuesto de acuerdo, será difícil que todos quieran la misma redacción. 2. La adopción por mayoría cualificada entre los Estados reunidos en la conferencia. 3. En tratados multilaterales, las reglas de adopción se establecen por el órgano constitutivo. La ONU adopta sus decisiones, por ejemplo, por mera mayoría simple. Autenticación. Durante la adopción del tratado han podido existir distintas propuestas o modificaciones, pudiendo haber dudas sobre cuál es el texto adoptado, además del posible transcurso de cierto tiempo entre las propuestas, siendo necesario determinar el texto final o auténtico. La autenticación es el acto por el que el tratado se convierte en auténtico o definitivo. La Convención de Viena sobre el Derecho de los tratados de 1969, establece que la autenticación se realizará por el procedimiento que decidan los Estados negociadores (suele figurar en las disposiciones finales del tratado). De forma subsidiaria, la autenticación se podrá llevar a cabo mediante: 1. Firma del tratado. Es el más habitual. 2. Firma ad referendum: es una firma provisional sometida a posterior confirmación. 3. Rúbrica: firma abreviada que se limita a las iniciales del que suscribe. Los tratados negociados y adoptados en Organizaciones internacionales, pueden someterse a más procedimientos: 1. Incorporar el texto auténtico a una resolución aprobada por el órgano que adoptó el tratado. 2. Firma del Presidente del órgano, sin necesidad de ser firmado por todos los Estados negociadores. En tratados celebrados entre Estados con distintos idiomas oficiales, puede decidirse que la versión auténtica sea en el idioma de alguno de ellos, o se pueden fijar varias

versiones auténticas del tratado en distintos idiomas. Por ejemplo, de la Carta de las Naciones Unidas hay 5 versiones auténticas, en chino, francés, ruso, inglés y español.

Derecho constitucional español sobre tratados internacionales. De la CE hay que destacar el art. 97 que establece las funciones del gobierno (artículo desarrollado por la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno), y entre esas funciones, dirigir la política exterior de España, y la política sobre celebración de tratados. La CE, de forma implícita, atribuye las competencias de negociación, adopción, y autenticación al Gobierno. El art. 57 CE establece que el Rey, Jefe del Estado, tiene la más alta representación en relaciones internacionales, pero esa alta representación es meramente protocolaria y vacía de contenido jurídico efectivo. El art. 97 CE establece que en realidad es el Gobierno quien dirige la política exterior, y no el Rey. Las CCAA no pueden celebrar tratados internacionales, en virtud del reparto de competencias del Estado del art. 149.1.3 CE, que establece como competencia exclusiva del Estado las relaciones internacionales. No se menciona expresamente la aceptación de tratados, pero queda implícito. Esto ha sido discutido ante el TC por diversas CCAA, pero siempre se resuelve como un conflicto positivo de competencias y violación del art. 149 CE. El TC ha interpretado el art. 149 CE, y su jurisprudencia ha variado con el paso del tiempo, fijando en 1994 una posición razonable, quedando fuera del ámbito de las CCAA sobre las relaciones internacionales, la celebración de tratados internacionales, la representación exterior (imposibilidad de establecer embajadas en el extranjero), y la responsabilidad internacional (la sufre el estado y no las CCAA).

Consentimiento. Es el cuarto acto y el más importante, por el que el Estado se obliga. Del consentimiento dependen los efectos jurídicos para un estado. Aunque el tratado haya sido firmado el tratado no genera efectos jurídicos hasta que no presta su consentimiento posterior. Si un estado, pese a no participar en el tratado, presta su consentimiento, también generará efectos jurídicos para el Estado. La Convención de Viena sobre el Derecho de los tratados de 1969, establece distintos modos de manifestación del consentimiento de un Estado en obligarse con un tratado: 1. Ratificación del tratado: compromiso de acatar las disposiciones. Primero se firma y luego se ratifica. 2. Adhesión al tratado. 3. Aceptación del tratado 4. Aprobación del tratado. 5. Firma del tratado. 6. Intercambio de instrumentos que corresponden el tratado. 7. Cualquiera otra que se le ocurra a los Estados (libertad de formas de manifestar consentimiento). Pueden incluirse una o varias formas de establecer el consentimiento. Pese a la diversidad de formas, los efectos son los mismos, el compromiso hacia ese tratado. Hay dos que son las formas solemnes más importantes formas solamente, que se realizan con el refrendo del Ret y del Ministro de Exteriores, y son la ratificación y la adhesión. La diferencia entre las dos, es que sólo se ratifican los tratados firmados previamente, mientras que la adhesión es sobre tratados no firmados previamente. La manifestación y la aprobación son menos solemnes, no necesitan la firma del Rey, y basta con la firma del Presidente del Gobierno o del Ministro de Exteriores. A veces, con el mero hecho de la firma, el representante del Estado, además de autenticar el tratado, manifiesta el consentimiento del mismo, siempre que la firma no se haga a posterior ratificación. Este procedimiento ahorra trámites, tiempo y dinero. En ocasiones o no es posible o no es conveniente, como cuando el Gobierno necesita de la autorización de las Cortes, firmándose el tratado a reserva de posterior ratificación.

El canje o intercambio de instrumentos sobre el tratado, es la forma menos solemne y precisamente por ello, la más utilízala por ser práctica y la más barata, al no ser necesario que los negociadores se reúnan. Ocurre, por ejemplo, con cartas o notas diplomáticas entre representantes de Estados, proponiendo uno la celebración del tratado, y contestando el otro Estado que acepta. Suele darse en tratados bilaterales. El mero intercambio de cartas, supone la manifestación del consentimiento de obligarse por el mismo.

Disposiciones constitucionales españolas sobre manifestación del consentimiento en tratados internacionales. Según la CE, la manifestación del consentimiento de España en obligarse por

un tratado, puede llevarse a cabo por la participación del Gobierno, Parlamento o Rey. El art. 97 CE dispone que el Gobierno dirige la política exterior de España. Además, es propio que la acción del Gobierno se someta a control parlamentario. Hay supuestos donde el gobierno necesita autorización de las Cortes: 1. Los que figuran en el art. 93 CE, donde se prevé la cesión del ejercicio de competencias derivadas de la CE a una Organización internacional. Esta redacción se hizo pensando el la actual UE, antes "las tres Comunidades Europeas". La autorización dada por las Cortes debe tener forma de LO. En la práctica sólo se ha usado para el Tratado de 1986 de adhesión de España a las Comunidades Europeas, y pocos más (Tratados de Amsterdam, Niza, y la malograda Constitución Europea). 2. El art. 94.1 prevé otros supuestos donde se necesita autorización de las Cortes. En este caso, la autorización no necesita de LO, ni siquiera que se llegue a aprobar una Ley, bastando con una mera votación en el Congreso. La autorización no es vinculante, después de conseguir la autorización, es el Gobierno el que debe obligar a España posteriormente. Dicho art. 94.1 CE regula tratados de carácter político, militar, integridad territorial, obligaciones financieras para la Hacienda Pública, o si el tratado necesita aprobar o modificar o derogar una Ley. Esta interpretación debe realizarse restrictivamente. Tres de cada cuatro tratados por los que se obliga España, encajan en el artículo 94.1 CE. El resto de tratados figuran en el art. 94.2 CE y sólo requieren informar a las Cortes, pero no su autorización. El sistema diseñado en la CE plantea el problema de encajar el tratado en el art. 93 o 94.1 o 94.2 CE, como en el Tratado de adhesión de España a la OTAN. Será el Gobierno quien decida en qué artículo y apartado clasificar el Tratado, pudiendo juzgar las Cortes su decisión y si no están de acuerdo acudir al TC. Además del Gobierno, también puede participar en la manifestación del consentimiento el Rey o Jefe del Estado, según establece el art. 63.2 CE. Esta disposición puede ser poco razonable, porque da a entender que el Rey deba manifestar siempre consentimiento. En la práctica, el Rey interviene atendiendo a la forma de manifestación del consentimiento, es decir, con ratificación o adhesión tiene que intervenir el Rey al ser forma solemne, no interviniendo de otra manera.

Reservas. El consentimiento del Estado puede ser pleno o estar sometido a reservas. Las reservas permiten, en un tratado multilateral, no vincularse con algunas disposiciones. Las reservas son declaraciones unilaterales manifestadas por un Estado en un tratado, para excluir algunas disposiciones o sus efectos. Las reservas sólo tienen sentido en los tratados multilaterales. Las reservas se pueden aplicar dependiendo de lo que decidan los estados negociadores, salvo que se prohiban las reservas. Si el tratado no dispone nada, se entiende que se pueden formular reservas de ley con el límite de no afectar a la finalidad del tratado. Si las reservas no están prohibidas, las reservas podrán formularse al mostrar el Estado el consentimiento en obligarse por el tratado (en ese momento) y por escrito. Todos los Estados parte deben mostrar consentimiento de las reservas, aunque pueden adoptar distintas actitudes (hay doce meses para hacer la reserva): 1. Aceptar la reserva. 2. Objetar la reserva (objeción simple). 3. Formular una objeción y manifestar expresamente que esa reserva impide la entrada en vigor entre esos Estados (objeción cualificada).

Los Estados contrarios, tienen doce meses para objetar la reserva, y si no se pronuncian, se entiende aceptación tacita (Carta del 4 de abril de 2000, dirigida a los Representantes Permanentes ante las Naciones Unidas). Los efectos de la formulación de la reserva, dependen de la actitud que adopten los Estados respecto de la misma (aceptar u objetar la reserva). Un Estado quiere un tratado con reservas (A), otro Estado hace una objeción simple (C), otro Estado hace una objeción cualificada (D), y otro Estado acepta (B): entre A y B se aplica el tratado con su reserva consentida. Entre A y C se aplica el tratado, salvo la disposición objeto de reserva. Entre A y D no se aplica el tratado. Entre B y D se aplica el tratado.

3. Entrada en vigor y aplicación provisional de los tratados. Los tratados entran en vigor cuando los propios tratados lo dispongan, pero no hay una regla general. Puede supeditarse la entrada en vigor a que el tratado consiga un número mínimo de apoyos. Muchas veces el tiempo que tarda en entrar en vigor un tratado es de décadas (Convención de Viena de 1986 todavía no hay

entrado en vigor por no conseguir el número mínimo de países). Subsidiariamente, si el tratado no dispone fecha de entrada en vigor, entrará en vigor cuando TODOS los Estados manifiesten su consentimiento. El último supuesto es que un tratado entre en vigor con carácter general, y luego otro quiera añadirse, teniendo éste último un carácter especial. Para ese Estado, el tratado entra en vigor al manifestar su consentimiento. Los tratados bilaterales suelen entrar en vigor para todos y a la vez, en fecha próxima a la adopción. En los multilaterales el tratado tarda mucho en entrar en vigor, y lo hace solo para unos Estados, y posteriormente, entra en vigor para otros. Ejemplo de tratado multilateral: Carta de las Naciones Unidas. Aplicación provisional: consiste en la aplicación de un tratado antes de que entre en vigor, y antes de que el Estado haya manifestado consentimiento de obligarse por el mismo. Ello es posible si el tratado lo permite mediante cláusulas o si lo acuerdan los Estados negociadores. El sentido de la aplicación provisional, es regular urgentemente una situación. La aplicación provisional del tratado termina cuando: 1. El Gobierno manifiesta el consentimiento de obligarse con el tratado y entra en vigor. 2. El Gobierno cesa el tratado sin llegar a obligarse, por ejemplo, porque la situación de urgencia ya no existe. El Gobierno para aplicar un tratado, debe estar convencido de que tendrá autorización de las Cortes. En el caso de que las Cortes denieguen el tratado, habría un conflicto de derecho interno, pero el tratado seguiría siendo eficaz. La entrada en vigor, se regula en el art. 24 del Convenía de Viene de 1969 y es la fase final del proceso de celebración de los tratados. Desde ese momento, el tratado comienza a obligar a las partes y a generar efectos jurídicos.

4. La aplicación de los tratados internacionales. En la aplicación en el espacio, el ámbito de aplicación de tratados internacionales es todos los Estados partes, salvo que se disponga lo contrario. Ej.: tratado de cooperación fronteriza entre España e Italia. Concepto de territorio: el territorio del Estado comprende espacios terrestres, aéreos, marinos (si los hay) (aguas interiores y mar territorial están bajo soberanía del estado ribereño y en ellos también se aplican los tratados internacionales). No forma parte del territorio de un Estado, los territorios coloniales que no administre, por ejemplo, Gibraltar no forma parte del territorio de Reino Unido. En el ámbito de aplicación temporal, se aplican desde su entrada en vigor hasta que termina su vigencia. No tienen efecto retroactivo, y tampoco se aplican a situaciones cuando ya ha cesado esa vigencia, salvo que se disponga lo contrario. Ni buques, ni aeronaves, ni embajadas, son territorio nacional.

En aplicación de tratados sucesivos sobre la misma materia, siendo contradictoria la materia entre los dos, genera problemas de aplicación: 1. Si es la Carta de las Naciones Unidas, prevalece la Carta de las Naciones Unidas, independientemente de que el otro tratado sea posterior o anterior. 2. Si algún tratado contiene una cláusula que establece que ese tratado prevalece sobre uno anterior o posterior, o que establezca que cede ante otro tratado anterior o posterior. 3. Si ningún tratado es la Carta de las Naciones Unidas, y ninguno tiene una cláusula que resuelva el problema, prevalece el tratado posterior y también se aplican las disposiciones del tratado anterior que sean compatibles con el posterior. Tener en cuenta que estamos hablando de tratados en vigor, porque si no, no habría tal problema. 4. En el primer tratado son partes A,B,C,D y en el segundo son parte C,D,E,F. Entre los Estados que son parte en los mismos tratados, se aplica la regla anterior. Sin embargo, entre un Estado que es parte en varios tratados y otro que sólo es parte en uno, se aplicará el tratado común. Si ningún Estado coincide en tratados, no es de aplicación ninguno de los dos tratados.

5. La terminación de los tratados. Los tratados concluyen por terminación y por nulidad. la terminación del tratado se regula en los arts. 54-56 del Convenio de Viena de 1969 Consecuencias de la terminación de un tratado: deja de vincular a los Estados partes, deja de obligar a los Estados, y ya no es necesario su cumplimiento. La terminación no afecta a los efectos jurídicos que tuvo el tratado mientras que estuvo en vigor, es decir, la terminación no tiene efectos retroactivos. Causas: 1. Propia voluntad de los Estados parte, expresada en una cláusula de las disposiciones finales del tratado. Si el tratado no contiene dicha cláusula, los

Estados podrán ponerse de acuerdo en cualquier momento para determinar la terminación. Incluso, si hay una cláusula de terminación, puede ser antes de que llegue la misma. 2. Celebración de un tratado posterior de la misma materia, cuando todos los Estados son y han sido parte, y cuando las disposiciones del tratado anterior son incompatibles con el posterior. Si la incompatibilidad es absoluta, se aplica sólo el posterior, si es parcial el posterior y lo que se pueda del anterior. Si los Estados no son los mismos en los dos tratados, el primer tratado se mantendrá en vigor para los que aceptaron el primero. 3. Violación grave de un tratado. Si el tratado es multilateral, la violación por un Estado parte, permite a los demás adoptar dos decisiones: terminarlo para todos o terminarlo para el estado infractor. 4. Imposibilidad material sobrevenida de su cumplimiento, por ejemplo, un tratado bilateral entre Estados ribereños de un río internacional y el tratado versa sobre la navegación en dicho río; si el río se seca, el tratado dejaría de tener sentido. 5. Cambio de las circunstancias en que fue celebrado: el cambio debe ser radical, no previsto, y que afecte a circunstancias que fueron esenciales para que los Estados adoptaron el tratado (no valen circunstancias secundarias). Las obligaciones tras la modificación pueden resultar excesivamente onerosas, incumpliendo la cláusula rebus sic stantibus. La excepción a esta causa son los conflictos fronterizos. 6. Normas imperativas: los tratados en vigor, terminaran si surge una nueva norma imperativa de derecho internacional en contra de ese tratado. Las normas imperativas no pueden tener incompatibilidades.

No es causa de terminación de un tratado: la ruptura de relaciones diplomáticas.

6. La nulidad de los tratados. Se regula en los arts. 46-53 del Convenio de Viena de 1969. Consecuencias: el tratado deja de cumplirse y vincular a las partes, al igual que en la terminación. La diferencia, es que la nulidad también afecta a los efectos que generó el tratado durante su vigencia, es decir, tiene efectos retroactivos.

Causas de nulidad: 1. Violación grave y manifiesta de disposiciones esenciales del derecho interno de los Estados parte, sobre competencia en materia de celebración de tratados. Por ejemplo, si en la CE se establece que la competencia de exteriores y de tratados la tiene el gobierno (art. 97 CE), y el tratado se celebra por alguien que no puede y violando flagrantemente normas. 2. Incumplimiento de una restricción expresa y específica de los poderes del representante de un Estado en obligarse por ese tratado. Por ejemplo, cuando los poderes se someten a una limitación, que se notifica a las otras partes y pese a ello se incumplen. 3. Error de hecho sobre cuestión decisiva para la celebración del tratado. La torpeza es distinta del error de hecho. Por ejemplo, un tratado donde se fijan las fronteras aprovechando un río o montaña y hay un error cartográfico, no estando en la posición que se pensaba el río. 4. Dolo de una parte mediante el cual, un Estado parte consigue la celebración del tratado y que otro se obligue por el mismo. 5. Corrupción del representante de otro Estado por el que se consigue la celebración de un tratado que no se habría celebrado de otro modo. 6. Coacción sobre el representante de otro Estado. 7. Coacción sobre el propio Estado, mediante la amenaza o uso de la fuerza. 8. Vulneración de cualquier norma imperativa de Derecho Internacional general. *Las últimas causas son vicios del consentimiento.

TEMA 3: LAS NORMAS CONSUETUDINARIAS 1. La costumbre internacional: concepto y elementos. La costumbre está compuesta por normas de Derecho internacional no escritas, que se consolidan con la práctica y el uso por los Estados. Los tratados pueden ser expresos o implícitos, siendo estos últimos los que se basan en la práctica. El Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, Anexo a la Carta de las Naciones Unidas de 1945, se refiere a las normas consuetudinarias cuando enumera las normas que debe aplicar el Tribunal, como práctica generalmente aceptada como Derecho. Por tanto, la costumbre se compone de la práctica (elemento material), junto con la convicción por los Estados de que esa práctica es jurídicamente obligatoria (elemento subjetivo). El elemento subjetivo es el más difícil de demostrar. Elemento material u objetivo: es la práctica estatal de todos los órganos con un papel fundamental en las relaciones internacionales (Jefe del Estado, Jefe del Gobierno, Ministro de

Asuntos Exteriores, agentes diplomáticos, representantes del Estado ante Organizaciones internacionales...), y la práctica de cualquier órgano del Estado, ya sea legislativo o ejecutivo o judicial, en la medida que sus actuaciones afecten a derechos e intereses de otro Estado o de ciudadanos de otro Estado. La práctica a su vez puede ser positiva o negativa (omisiones de actuar). La práctica debe cumplir los requisitos: 1. Ser constante: cada Estado en sus relaciones internacionales y ante situaciones idénticas, debe actuar de la misma forma. Debe mantenerse en el tiempo para que se consolide la costumbre. El plazo de tiempo para que se consolide la costumbre no está fijado, y depende de las circunstancias, de la frecuencia con que se repitan esas situaciones. No es necesario que tenga que ser una práctica antigua (sentencias de la Corte Internacional de Justicia), si no, las normas consuetudinarias perderían parte de las costumbres, debido al dinamismo y profundos cambios que se producen. 2. Uniforme: identidad en el comportamiento de dos o más Estados. Ante situaciones idénticas o equivalente, actúan de la misma forma. 3. General pero no unánime: Si la costumbre es general, la práctica debe ser general. Sin embargo, si la costumbre es regional o particular, no hay una práctica general sino de unos pocos Estados. Pese a que incluso sea general, no tiene que ser unánime la práctica, y en todo caso, impedirá que la norma sea oponible a un Estado que discrepe. Además, la práctica debe ser aceptada como Derecho u obligatoria; esto es el elemento subjetivo o espiritual o psicológico. También se denomina opinio iuris.

Los usos internacionales son prácticas constantes, uniformes, generalizadas, pero que no dan lugar a normas consuetudinarias por no ser obligatorias y ser sólo por mera cortesía. La jurisprudencia internacional, y en concreto, desde la Corte Permanente de Justicia Internacional del periodo de entreguerras, se dictaron sentencias como la del Asunto del Lotus (Francia contra Turquía) (Sentencia de 7 de septiembre de 1927), que era un buque francés que abordó cerca de Turquía a un buque turco, causando 8 víctimas en el buque turco. Al llegar a Turquía, se detuvo al Oficial a cargo del buque francés en el momento de la comisión. Las autoridades turcas le detuvieron para juzgarle y se le condenó a 80 días de cartel, pero Francia alegó que los hechos fueron producidos en alta mar y que Turquía no podía juzgar esos hechos. El argumento se defendió por una costumbre negativa, que impide a los Estados juzgar hechos en aguas internacionales. La Corte Internacional de Justicia constató la práctica, pero dijo que en esa costumbre faltaba la convicción sobre su obligatoriedad, y por ello, se abstuvo. Es por ello, que la convicción es sumamente importante. La Corte afirma que para que exista la costumbre, la práctica necesita que sea obligatoria.

2. La aplicación de las normas consuetudinarias. Difieren de los problemas de los tratados, en que las normas internacionales plantean el problema de su existencia. Además, otro problema es el de los Estados obligados por las mismas. Estarían vinculados los Estados que lo han aceptado, pero es difícil demostrarlo. Oponibilidad de las costumbres. Varía según sean cuestiones generales o particulares. Las costumbres generales obligan a todos los Estados, salvo los que se opusieron durante el periodo de su formación (Los Estados pasivos, quedan obligados). Sin embargo, las costumbre particulares obligan sólo a los Estados que con su comportamiento han configurado la práctica (los Estados pasivos aquí no quedan vinculados).

La prueba de la costumbre. Para demostrar una costumbre hay que demostrar que concurren dos elementos de la misma: 1. Practica constante, uniforme y generalizada. 2. Motivación o convencimiento de que esa práctica ha sido reconocida como Derecho (opinio iuris). La opinio iuris se presume, una vez que se demuestra la práctica constante y uniforme, salvo prueba en contrario. Es necesario demostrar que la costumbre es aplicable u oponible en el caso concreto a la otra parte, bien por no oponerse a la misma (costumbre general) o por contribuir con su comportamiento a su formación (costumbre particular). El que tiene la carga de la prueba de la costumbre, depende del tipo de costumbre (general o particular). En las costumbres generales, el Estado contra el que se alega, tiene la carga de la prueba. En las costumbres particulares, el Estado que alega tiene que demostrar que la costumbre existe, es decir, tiene la carga de la prueba. La posición es más cómoda en costumbres generales que en costumbres particulares.

Las parte que no corre con la carga de la prueba, no tiene necesariamente que cruzarse de brazos, pudiendo alegar lo que le interese. Si el que corre con la carga de la prueba no convence al Tribunal, su posición se debilita. Una costumbre internacional se demuestra recurriendo a cualquier elemento de prueba que el Estado en cuestión estime oportuno para demostrar lo que le interesa. El Tribunal no se limita a las pruebas que han aportado las partes, pudiendo informarse sobre el asunto de otra vía. Tipos de medios de prueba. Actos materiales: actos internacionales de los Estados, y actos de Derecho interno con relevancia internacional. Los actos internacionales pueden ser relevantes en los siguientes elementos: 1. Decisiones del Gobierno en relaciones exteriores.

2. Actuaciones del Gobierno en relaciones exteriores. 3. Posiciones defendidas por el representante del estado en Organizaciones internacionales, conferencias internacionales, jurisdicciones internacionales, Tribunal internacional 4. Correspondencia diplomática. 5. Actuación de los Estados en el ámbito de los tratados internacionales: el hecho de que un Estado formule o no reservas, su posición respecto de reservas ajenas, etc. Por otro lado, están los actos materiales del Derecho interno, tanto de órganos administrativos, legislativos (normas), judiciales (sentencias). Las inmunidades internacionales son consecuencia de la práctica judicial de los Estados.

3. La codificación de las normas consuetudinarias. La codificación responde a las ventajas que presentan las normas convencionales (normas escritas) sobre normas consuetudinarias (normas no escritas). Dichas ventajas son: mayor seguridad sobre contenido y alcance. La codificación, es convertir normas consuetudinarias en normas convencionales, e incorporarlas a tratados internacionales. El tratado además de incorporar las normas, deberá tener en cuenta las reglas de los tratados internacionales existentes en el sector, como los derivados de las costumbres internacionales. El Derecho internacional se codifica por sectores, al no ser posible codificar en un solo tratado, todo el Derecho internacional. Para ello, se adoptan diversos tratados internacionales que acojan las costumbres vigentes en determinado sector. Le corresponde codificar a los Estados, mediante conferencias codificadoras internacionales. Esta labor es facilitada por órganos internacionales con competencias, como la Comisión de Derecho internacional, que es un órgano creado en 1947. La Comisión de Derecho internacional es un órgano de 8 miembros elegidos por la Asamblea General de la ONU para un periodo de 4 años. Es un órgano que no tiene carácter gubernamental, es decir, sus miembros no representan a ningún Estado y son elegidos a título particular por sus conocimientos en materia de Derecho internacional. Además, este órgano no funciona permanentemente, y por ello, hay proyectos de artículos que tardan décadas en ser aprobados. El objetivo de esta Comisión, es precisamente la aprobación de artículos que sirvan para tratados internacionales. Proceso de codificación: Se inicia determinando qué sector del Derecho internacional se va a codificar. La decisión se toma por la Asamblea General de las Naciones Unidas, aunque la propia Comisión podrá dar recomendaciones. Acto seguido, se nombra a un ponente de la Comisión. Propondrá al resto de los miembros, que tras el debate correspondiente, adopten un proyecto de artículos (todo esto sin la intervención de los Estados). Este proyecto de artículos no obliga a los Estados, aunque en el futuro podrá convertirse en un tratado. El proyecto de artículos suele recoger costumbres en vigor. El objetivo es la conclusión de la Comisión con un tratado internacional y que sean parte de él la mayoría de los Estados posibles. Debe lograrse un texto que satisfaga a los Estados, y por ello, el proyecto provisional se remite a los Estados para que hagan observaciones. Tras recoger las opiniones de los Estados, la Comisión de proyectos internacionales redacta un proyecto de artículos de forma definitiva. Este proyecto definitivo no vincula a los Estados, y lo habitual es que se convoque una conferencia internacional para la creación del tratado. Otra opción, es que la Asamblea General de las Naciones Unidas, sin necesidad de convocar una conferencia internacional, adopte una conferencia internacional por las reglas que rigen la formación de las mayorías en la ONU. La codificación obviamente, puede llevarse a cabo lejos de la Comisión de proyectos internacionales y de la ONU, mediante la reunión de dos o más

Estados para adoptar un tratado, como así se ha estudiado anteriormente. Otros órganos, como el Consejo de Europa, también se dedican a la codificación del Derecho internacional, aunque su alcance se limita a la Unión.

4. La interacción entre costumbre y tratado. Costumbre y tratado son dos tipos de normas internacional distintas, que se crean por procedimientos muy diferentes, pero entre esos procedimientos, hay o puede haber interacciones. Las interacciones pueden darse en tres supuestos, pudiendo provocar cada uno distintos efectos: 1. Efecto declarativo o codificador: es la codificación en sentido estricto. Es el supuesto en el que se adopta un tratado, recogiendo por escrito costumbres en vigor. Es una costumbre vigente y acabada, que se recoge por escrito en un tratado internacional. El tratado internacional se limita a declarar el contenido de la costumbre, a esto se le llama aspecto declarativo de la codificación. No tienen ningún efecto en el proceso de formación de la costumbre, aunque sí da mayor seguridad sobre su contenido, y ayuda a demostrar un elemento subjetivo. 2. Efecto cristalizador: La costumbre no está en vigor, sino que hay una costumbre en proceso de formación. Hay una práctica incipiente, pero que todavía no es ni constante ni uniforme, y todavía no hay una opinio iuris. En este caso, la codificación no tiene mero efecto declarativo, suponiendo un impulso decisivo para la cristalización de esa costumbre. 3. Efecto generador: no hay una costumbre en vigor perfectamente terminada, tampoco hay una costumbre en proceso de formación. Estamos en la adopción de un tratado internacional. Puede tener un efecto no declarativo y no cristalizador, sino generadora. La adopción del tratado genera la práctica necesaria y la opinio iuris (elemento subjetivo) necesaria para que se constituya la costumbre internacional.

TEMA 4: LOS COMPORTAMIENTOS UNILATERALES DE LOS ESTADOS Y LOS ACTOS NORMATIVOS DE LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES. 1. Las declaraciones unilaterales autónomas de carácter obligatorio. Definición: el acto unilateral de un Estado con eficacia normativa, puede ser definido como manifestación del consentimiento hecha, con la intención de producir efectos jurídicos obligatorios, respecto de una situación concreta de hecho o de derecho, con independencia de la conducta de otros sujetos a tal declaración. Estas declaraciones unilaterales no se derivan del acuerdo entre Estados (al ser unilateral). El Derecho internacional reconoce el comportamiento unilateral en materia de creación, modificación y extinción de obligaciones internacionales. El Estado autor asume como consecuencia de su comportamiento una obligación. Es un Derecho sin contraprestación alguna. Las normas consuetudinarias, tienen un elemento material, que coincide con la práctica unilateral de los Estados. La diferencia entre el elemento material de la costumbre y estos comportamientos unilaterales, es que la costumbre internacional tiene una eficacia jurídica, a diferencia de los comportamientos unilaterales ahora estudiados, que no requieren que otros estados actúen en el mismo sentido, y sus efectos generan obligaciones sólo para ese estado. Los comportamientos unilaterales pueden ser: 1. Declaraciones unilaterales. 2. Actos unilaterales en sentido estricto. 3. Silencio, abstención u omisión de actuar. Para que la declaración unilateral comprometa a un Estado en el ámbito internacional, es necesario que cumpla unos requisitos: 1. Forma: necesario que sea una declaración pública y notoria, o por lo menos conocida. Da igual que sea verbal o escrita, lo importante es que sea conocida y tenga publicidad. 2. Capacidad: sólo comprometen al Estado las declaraciones públicas de autoridades autorizadas, que suelen ser las que tienen capacidad jurídica para los tratados. 3. Intención de comprometer al Estado mediante esas declaraciones: al ser un elemento subjetivo, es de difícil prueba que dicha declaración refleja el consentimiento de obligar al Estado. Según la jurisprudencia, hay que atender al contenido de la declaración y a las circunstancias en que fue realizada.

4. Objeto: lícito, es decir, que el contenido de la declaración sea compatible con las obligaciones internacionales del Estado, y que sea respetuoso con las normas imperativas de Derecho internacional general. Si esto no se cumple, la norma no es vinculante. 5. Contenido concreto y claro: las palabras vagas, no tienen compromiso jurídico. Asunto de los Ensayos Nucleares (Australia c. Francia) (Nueva Zelanda c. Francia) (Sentencias de 20 de diciembre de 1974).

Francia realiza pruebas atómicas en el cielo, y Australia con Nueva Zelanda acuden a la Corte Internacional de Justicia. Se realizaron dos demandas en 1973, pero la Corte contestó en una misma sentencia. Se tuvo en cuenta para el fallo lo declarado por varias Autoridades francesas en diversos Parlamentos y conferencias. En la sentencia se entendió que como lo que solicitaban los demandantes eran cesar las pruebas en la atmósfera, y como el demandado se comprometió a cesar las pruebas nucleares en la atmósfera, declarando que las que estaba realizando eran las últimas; la Corte Internacional de Justicia declaró no haber lugar a controversia, porque ésta se había solucionado por las declaraciones unilaterales de las autoridades francesas (que negaron la intención, que es el tercer requisito de la declaración unilateral), aunque pese a ello se entendió que las declaraciones hechas ya eran válidas). 2. Los actos normativos de las organizaciones internacionales. Estas resoluciones pueden ser obligatorias para todos o uno de los Estados miembros. Estas resoluciones obligatorias para los Estados miembros, vinculan a los Estados, incluso en contra de su voluntad o de si no han votado en el momento de su adopción, lo cual puede plantear dudas sobre si el origen de la norma institucional se encuentra en el consentimiento de los Estados. Si se obliga a un Estado y este votó en contra, es porque en algún momento anterior, éste votó a favor o manifestó la voluntad de obligarse por el tratado constitutivo. Aquí la clave es el acuerdo de las partes, que no se refiere al contenido de la misma, sino al consentimiento o aceptación de esas normas en el caso de ser aprobadas por el órgano. Requisitos para la validez de las resoluciones obligatorias de las Organizaciones internacionales: 1. Capacidad para adoptar normas obligatorias, que sea atribuido por el tratado constitutivo. Muy pocas Organizaciones internacionales tienen esta capacidad. 2. Competencia en la materia. Esto no es problema en Organizaciones internacionales de fines generales, que se enunciaron a principio de curso (las que están pensadas para la cooperación), cumpliéndose el requisito automáticamente. Sin embargo, en Organizaciones internacionales especializadas, es más difícil ajustarse a su estricta competencia. 3. Procedimiento. Su incumplimiento conlleva la nulidad del acto. Dentro del procedimiento, es necesario prestar atención a la mayoría requerida, posibilidad de veto, etc. 4. Contenido del mismo: no puede violar el tratado constitutivo, es decir, tiene que ser compatible con la norma suprema y con las normas imperativas de Derecho internacional general. No será válida una resolución de una Organización internacional si su contenido es contrario a una norma imperativa de Derecho internacional general, convirtiéndose esa norma en nula.

Realmente, los Estados no son muy proclives a reconocer a órganos de Organizaciones internacionales, por miedo a la gran capacidad y lo que pudieran llegar a adoptar. Entre estos órganos, destaca el Consejo de las Naciones Unidas, con competencias para mantener la Paz y seguridad Internacional. Los 5 miembros permanentes tienen capacidad de veto, y por tanto, el riesgo contra lo adoptado en el Consejo es nulo, al no permitir que se adopte ejerciendo el veto. También es órgano de una Organización internacional la Comisión europea.

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