invasiones barbaras, Ejercicios de Historia de España. Universidad Complutense de Madrid (UCM)
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invasiones barbaras, Ejercicios de Historia de España. Universidad Complutense de Madrid (UCM)

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Asignatura: Historia de España, Profesor: Federico Ayala Sorenssen, Carrera: Información y Documentación, Universidad: UCM
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EL ACUEDUCTO ROMANO DE SEGOVIA

INTRODUCCIÓN.

El acueducto de Segovia fue construido por los romanos entre los siglos I y II d. de C. en Segovia (Castilla y León, España).

El origen del Imperio romano viene de los etruscos, pueblo asentado en el centro de Italia. Idearon un sistema de escritura propia y construyeron impresionantes necrópolis, su modo de gobierno se basaba en un sistema monárquico.

En el año 506 a. de C. los romanos expulsaron a los etruscos e instauraron la república. La corrupción y los enfrentamientos internos acabaron con este sistema dando paso al Imperio, que duró cerca de 500 años

Los romanos, activos y expertos, constructores de obras públicas, se preocuparon de dotar a sus ciudades de una completa red de alcantarillado así como de abastecerlas de agua. Los magníficos acueductos levantados son consecuencia de la necesidad de un gran volumen de agua, no sólo para surtir las fuentes públicas y casas particulares sino, especialmente, para introducirlas en los baños públicos. Para ello no bastaban los manantiales o ríos próximos a las ciudades, de tal forma que fue necesario acudir a lugares lejanos donde había agua abundante que debía ser conducida mediante canales desde embalses de grandes dimensiones. El acueducto de Segovia es uno de los más representativos y mejor conservados.1

El emperador más importante del Alto Imperio (siglo I y II d. de C.) fue Octavio Augusto (27 a. de C.-14 d. de C.).Le sucedieron, entre otros, los emperadores Tiberio, Calígula, Claudio César Augusto y Nerón, pertenecientes a la dinastía Julio-Claudia. Posteriormente, los emperadores de la dinastía Flavia: Vespasiano, Tito y Domiciano. Finalmente la dinastía Antonina (96 d. de C.-192 d. de C.) con la que se acaba esta etapa del Alto Imperio. Los emperadores que destacan en esta dinastía son Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Cómodo.

EL ACUEDUCTO: CARACTERÍSTICAS.

1 LÓPEZ CASTELLÓ, Enrique et ál., Nueva Historia de Castilla y León Volumen 1. De la Prehistoria al Reino Visigodo,

Madrid, Ediciones Páramo, 1999,

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No se sabe con certeza la época de construcción del acueducto, el historiador Aguado lo atribuye a la época de Octavio Augusto (27 a. de C.-14 d. de C.), en cambio, García Bellido le da una fecha más tardía, situándola en el reinado de Trajano (98 d. de C.-117 d. de C.). Otras fuentes afirman que posiblemente fue construido bajo el mandato de Claudio César Augusto (41 d. de C.-54 d. de C.) en Secovia, la actual Segovia.2

Según Somorrostro, ninguno de los escritores antiguos, como Tito Livio, Ptolomeo y Plinio, entre otros, hace mención del acueducto de Segovia.3

El primer historiador español que trata del acueducto es D. Rodrigo Ximénez, escritor del siglo XIII y arzobispo de Toledo.4

El padre Mariana lo atribuye a los romanos y concretamente al emperador Trajano. Diego de Colmenares, por su parte, lo atribuye a los egipcios y a los mismos maestros que edificaron el templo de Alejandría en Egipto. El padre Sigüenza, doctor historiador, de la orden de San Jerónimo se inclina a pensar que es anterior a los romanos.5

El estudio más interesante es el que hace el profesor Fernández Casado en su publicación Acueductos Romanos en España, editado por el Instituto Eduardo Torroja en 1972.6

Para fijar la fecha dentro del siglo I que vamos acotando hay que seguir las construcciones de los acueductos de Roma y de las provincias más favorecidas, que en los comienzos del Imperio son precisamente Hispania y Galia.

Ya en época republicana tenemos al menos dos acueductos con supraestructura de arcada: el de la Appia, con 60 m. de longitud, y el de Marcia, con quince arcadas de 3,50 m. de luz. Pero hay que esperar a Augusto para encontrar uno de los acueductos colosales: el tramo final de la Julia, con 9.578 m. de longitud; también el de Vérgine, con 1.036 m. En época imperial se realiza el acueducto de Segovia tomando como referencia las construcciones anteriores. Además, el acueducto de la Claudia presenta ciertas similitudes con el de Segovia pero existe una gran disparidad en el diseño de ambos

2 LÓPEZ CASTELLÓ, Enrique, Nueva Historia de Castilla y León Volumen 1. De la Prehistoria al Reino Visigodo,

Madrid, Ediciones Páramo, 1999.

3 RAMÍREZ GALLARDO, Aurelio, Supervivencia de una obra hidráulica: El acueducto de Segovia, Madrid, Colegio de

Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Colección de Ciencias, Humanidades e Ingeniería, 1975, pág 31.

4 RAMÍREZ GALLARDO, loc. cit.

5 RAMÍREZ GALLARDO, loc. cit.

6 RAMÍREZ GALLARDO, loc. cit.

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puesto que el acueducto segoviano es verdaderamente esbelto al compararlo con las arcadas simples de gruesos pilares del romano.7

Dos acueductos contemporáneos al nuestro, situados en el norte de la ciudad de Mérida, son: el Acueducto de San Lázaro y elAcueducto de los Milagros. Éste último se utilizaba también para transportar agua pero la conducción era subterránea hasta que llegaba a una piscina limaria. Desde ahí se levantaba el acueducto, que tenía 800 m. de largo y 25 de alto.

Otros acueductos del siglo I d. de C. son: el de Valeria (Cuenca), el de Pont de les Ferreres (Tarragona).

El acueducto de Segovia se diseñó para transportar y abastecer de agua a la población romana asentada en Segovia. Su función era transportar el agua desde el manantial de la Fuenfría, situado en la sierra de Guadarrama a 17km de la ciudad. Por lo que su finalidad era la de traer agua desde la sierra hasta la población además de servir como propaganda política ya que las obras públicas eran a menudo subvencionadas por personajes de la política central o municipal.

Ilustración 1 Vista del Acueducto desde la Plaza del Azoguejo.

En su parte aérea, el paso por la Plaza del Azoguejo es la zona más conocida y mejor conservada. Era un antiguo valle fluvial, salvado mediante pilares y arcos asentados en pequeñas explanaciones para buscar la roca menos erosionada. Sobre todo ello circulaba el agua por un canal, probablemente de hormigón hidráulico que, a finales del siglo XV fue sustituido por uno de granito8.

La toma

7 RAMÍREZ GALLARDO, loc. cit., pág 33.

8 DE CONTRERAS Y LÓPEZ DE AYALA, Juan, Marqués de Lozoya, Segovia, Barcelona, Noguer, S.A, 1973, pág 43.

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La toma de agua, origen de la conducción, está situada en el pago de “El Pinar” en el curso alto del río Frío, allí toma el nombre de río Acebeda, por el acebo que existe en la zona.

El azud o pequeña presa de derivación de las aguas está trazado, en planta, con una inclinación de unos 45º respecto al eje del río, para desviar mejor sus aguas por la margen derecha.

Esta toma se utiliza todavía, y puede derivar un caudal máximo de unos 50 litros por segundo.

La conducción

En el año 1929 se colocó una tubería de cemento enterrada, siguiendo la misma traza de la conducción romana, desde el azud hasta los depósitos de la ciudad.

Constaba de un tramo de 2.224,70 m. y 50 cm. de diámetro y otro de 9.207,60 m. de 40 cm. de diámetro, con 110 arquetas que marcan los vértices de su trazado. Las arquetas de registro, elevadas sobre el terreno, nos han permitido seguir la conducción romana y encontrar muchos de sus restos.

Desde el azud de toma sale por la margen derecha, bordea el pago de Valdeconejos en el término de San Ildefonso, se adentra en dos vaguadas, pasa por el término de Revenga, y por el pie de “Cabeza Grande”, cruza los caminos de Carrera Blanca y de Revenga a Balsaín para llegar al pago de “El Pasadero”.

A continuación sale a cielo abierto y sus aguas se precipitan a gran velocidad descolgándose 74,68 m. en sólo 553 m. de recorrido, lo que supone una pendiente del 13,5 %. Cruza el camino de la Casona bajo cinco losas funerarias del siglo XVII.9

Pasado este punto, atraviesa bajo la carretera de río Frío a San Ildefonso. Cruza el camino de Hontoria a Palazuelos y más adelante el Baterías, para llegar a los depósitos de agua de la ciudad de Segovia.

Primera torre de agua. Casa de piedra

Desde este punto se pierde todo rastro hasta llegar a la primera torre de agua, llamada todavía hoy La Casa de Piedra.

9 JURADO, Francisco, “Ingeniería e Historia III”, en El Acueducto Romano de Segovia, Madrid, Colegio de Ingenieros

de Caminos, Canales y Puertos, 2001, Revista Obra Pública Ingeniería y Territorio nº 57, pp. 1-8.

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En esta primera castellum aqua comienza la verdadera obra de granito con canal vaciado en forma de U, en unas piedras paralepipédicas puestas sobre el terreno.

A los pocos metros pasa bajo la actual carretera de San Ildefonso, sigue enterrada por la antigua cañada y se pierde en un tramo que fue desmontado al variar la rasante de la carretera y aparece al otro lado de la misma.

Ilustración 2 Primera torre de agua, llamada Casa de Piedra.

Comienza allí la zona elevada con unos sillares cilíndricos del siglo XVII; estos sillares, según Somorrostro, se encontraron cerca de la ermita de San Matías, en el camino de La Santa Cruz, y más tarde, en 1951, se colocaron en el emplazamiento actual.

La primera parte elevada está construida por un muro de 141,15 m. de longitud con 1,40 m. de anchura y alturas de 1,40 m. en su iniciación, y 3,50 m. junto a la segunda torre de agua.

Segunde torre de agua. Caseta de decantación

Llegamos así a la segunda castellum aqua. Tenía tres ventanas tapiadas y dos pequeñas puertas: una junto al canal de entrada y otra sobre el canal de salida.

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Ilustración 3 Segunda torre de agua.

Acueducto en arquería simple

Sigue desde esta segunda caseta un muro de 41,70 m. de longitud y altura máxima de 4,90 m., y a su final comienza la arquería de un solo piso, que tiene 75 arcos de medio punto.

Primera alineación

En la primera alineación tenemos seis arcos de 2,30 m. de luz. La primera pila presenta un salmer común a dos arcos en los que muchas de sus dovelas traban de paramento a paramento. Una cornisa sin moldura remata la línea de los tres primeros arcos, y encima aparece el ático de mampostería poco cuidada.

Encajado dentro de la mampostería está el canal de sillares labrados en U, y encima de todo ello los muretes de ladrillo que recogen la tubería de fundición, cubierta en algunos tramos con losas de pizarra.

Segunda alineación

En el pilar 6 cambia la alineación con un ángulo de 167º, y después hay un tramo de 133,50 m. hasta el pilar 31. Total 25 arcos.

El pilar de cambio de alineación, que ha de ser más largo, tiene en este caso 2,75 m. Los siete primeros arcos son muy parecidos a los anteriores; pero a partir de la pila 13 nos encontramos con una zona reconstruida donde los arcos se ven algo apuntados, dando la sensación de que se debe a una defectuosa

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ejecución y no a un propósito del constructor. Los sillares son de tamaños menores. En el intradós de los arcos aparecen numerosas marcas de cantero.

El tímpano sobre la pila 15 está reconstruido con ladrillo y mampostería.

Hasta la clave del arco 21, la cornisa falta en muchos tramos y, donde la hay, está formada por sillares toscos de cara vista plana.

Hasta el arco 13 parece que no están reconstruidos. Tienen cornisa distinta el 26, 27 y 28.

La luz de estos arcos es de 5 m. El arco 26 es carpanel y no de medio punto como todos los demás.

Tercera alineación

En el pilar 31, también más largo pues tiene 1,85 m., comienza la tercera alineación, que es la última arquería simple y que alcanza hasta la pila 75. Total 44 arcos. Este cambio de dirección es de 162º; como los anteriores, hacia la izquierda.

Del arco 35 al 39 tenemos una reconstrucción fechada en 1868 con sillares relabrados bastante lisos.

Los arcos 40 a 45 inclusive están reconstruidos. Los arcos 46 y 47 también reconstruidos en el 1868.

Los arcos 48 y 49 están reconstruidos con piezas de menor tamaño, la luz es del orden de 4,80 m. y la anchura de pila de 1,30.

A partir del arco 51 parece que la totalidad de la obra está sin restaurar, si bien se ven pequeñas reparaciones en los tímpanos.

Las pilas 68 y 69 están un poco desplomadas hacia el este. La pila 67 tiene la cimentación a la vista, sobre gneis. Igual sucede con las pilas desde la 70 a la 74.

Cuarta alineación. Acueducto en arquería doble

Al llegar a la pila 75 nos encontramos con un cambio de alineación importante, un ángulo hacia la derecha de 233º. Esta pila tiene planta curva con desarrollo interior de 3,80 m. y exterior de 5,50 m. El ancho en la base es de 1,90 m. La altura en este punto, que es donde comienza la acequia doble, es de 12 m.

Estamos ya ante la parte más importante y conocida del acueducto: la doble arquería.

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Se compone de 43 arcos dobles, pues el que hace el 44 sólo tiene un arco superior, por estar entroncado el pilar inferior en unos muros adosados al terreno sobre el que se cimenta la muralla. Total 87 arcos.

El arco inferior 76 fue desmontado para utilizar sus sillares en la ampliación del Convento de San Francisco y mandado reconstruir posteriormente.

El pilar 118 tiene 2,10 m. de dimensión longitudinal, mayor que la medida normal y hace de pila estribo.

Las pilas del piso superior son todas de sección 0,80 m. x 1,20 m. y altura constante de 2,90 m. Las pilas inferiores tienen secciones horizontales crecientes de arriba hacia abajo, con escalonamientos marcados por impostas.

Cada pilar inferior está coronado por una imposta, que sirve de asiento a las dos dovelas de arranque de los dos arcos contiguos.

Los pilares superiores, todos iguales terminan en una imposta que sirve de base a un salmer único para los arcos contiguos, que tiene 4,58 m. de luz.

Ilustración 4 Pilas 107, 108 y 109. Ilustración 5 Vista de las dos últimas alineaciones.

Por encima de todo ello un ático de mampostería y hormigón de cal, de 1,50 m. x 1,80 m. y unos muretes de ladrillo de 0,40 m. de altura y 0,12 m. de ancho, dejan en su interior un cajero en el que va albergada la tubería de fundición.

Hasta el arco 88 los muretes cubren justamente la tubería, pero a partir de este punto son más altos, más separados y con mayor espesor.

En la zona de mayor altura, sobre las pilas 107, 108 y 109, aparece una cartela de tres hiladas de sillares, es sin duda donde estaban clavadas las letras de bronce de las inscripciones de dedicación del monumento.

En la pila 108 y en su parte superior hay dos alojamientos en cada cara de 2,10 m. de alto por 1,00 m. de ancho y 0,50 m. de profundidad: en el de la cara oeste, mirando al “Azoguejo”, localizamos una imagen de Nuestra Señora del Carmen, de caliza blanca y en la cara oriental, una talla de San Sebastián. Fueron colocadas allí el 21 de marzo de 1.520, por Antonio de la Jardina.

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Ilustración 6. Imagen de Ntra. Sra. del Carmen. Ilustración 7. Talla de San Sebastián.

Atravesada la muralla, continúa la alineación con un muro y sigue con tres arcos muy restaurados, un cambio de alineación hacia la izquierda de 101º y un muro de 43,69 m. de longitud por cuya coronación sigue la tubería. Al llegar a este punto la tubería baja para seguir enterrada bajo la pavimentación de las calles.

En las pilas 107, 108 y 109 aparece una cartela (el sotabanco) donde existían inscripciones de letras (presumiblemente de bronce) engastadas con plomo en el granito, éste era el lugar destinado a la mencionada cartela dedicatoria, con los nombres del emperador y de los magistrados locales, a los que debemos el monumento. En la última de las lecturas, la interpretación más fiable indica sus nombres: Mummio Mummiano y Favio Tauro, que por orden del emperador Trajano repararon la conducción de agua, quizá levantada antes por algunos de los flavios.

Datos relevantes:

Longitud total: 14.965 m.

Conducción de las aguas sobre el terreno: 14.007 m.

Acueducto elevado: 958 m.

Pendiente en la obra elevada: de 0,3 a 3,3 %

Sección del canal: 0,30 x 0,30 m2.

Caudal máximo: 20 l/s.

Número de sillares de granito: 20.400

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Volumen de sillares de granito: 7.500 m3.

Altura máxima: 28,10 m.

Número de pilas: 120

Número de arcos en el piso inferior: 43

Número de arcos en el piso superior: 123

Número total de arcos: 176

EL ACUEDUCTO SOTERRADO.

No es tan conocido el recorrido soterrado por el que, a través de un specus principal, se distribuía el agua por la ciudad, este canal soterrado era conocido como “Madre del Agua”.

Veinticuatro placas de bronce de 10x15cm con el logotipo del acueducto, insertadas en el pavimento y coincidiendo exactamente con el canal nos muestran el recorrido subterráneo que desde hace más de 2.000 años ha posibilitado la vida sobre la roca, y que cumplió la función para la que fue creado hasta el primer tercio del siglo XX.

En la Plaza del Seminario encontramos la primera placa, la última en la Plaza Reina Victoria Eugenia. Antes del puente de entrada al Alcázar.

TÉCNICAS DE CONSTRUCCIÓN

El acueducto está montado a hueso, piedra sobre piedra, sin argamasa ni cemento de ningún tipo. Para elevar los sillares utilizaron unas tenazas metálicas que aplicaban en unos agujeros practicados en las dos caras opuestas del sillar.

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Ilustración 8. Supuesta tenaza metálica para izar sillares.

Para nivelar y dar las pendientes de cada tramo usarían troncos con una acanaladura, que llenaban de agua, calzándolos para conseguir el enrase.

Ilustración 9. Tronco con acanaladura para determinar niveles.

Los sillares de la parte cimentada en arenisca están alojados en unos fosos, como de un metro de profundidad. Los cimentados sobre gneis se alojaban igual cuando la roca estaba alterada o directamente sobre ella cuando estaba sana.

¿POR QUÉ UTILIZARON EL GRANITO?

Porque era el material en el que más fácilmente podrían labrar grandes sillares de caras planas, con los instrumentos y técnicas que tenían.

El granito, para algunos autores es la roca más importante de la corteza terrestre. Los minerales esenciales que lo componen son cuarzo, feldespato, ortosa y biotita.

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Todo el acueducto está cimentado en gneis glandular, hasta la pila 101, y desde allí en arenisca de albense.

Ilustración 10. Pila 91 sobre gneis a la vista.

Para el corte de las masas de granito se hacen con punteros unas pequeñas hendiduras alineadas; se introducen en ellas cuñas de madera y se mojan posteriormente, al poco tiempo se produce un limpio corte plano por la línea que han marcado las cuñas, al producirse el hinchamiento de la madera por efecto de la humedad.

Con esta técnica, y de grandes bolos o tolmos superficiales, pudieron sacar fácilmente las piezas que necesitaron para construir el acueducto.

RECONSTRUCCIONES

En los siglos XII y XIII se registra en Segovia la máxima actividad constructiva y se busca la roca para la cimentación de las nuevas edificaciones, lo que provoca la destrucción de restos anteriores o la acumulación de materiales a modo de relleno en los que aparecen restos romanos, de “terra sigillata”, pintura mural, mosaicos, monedas o vidrios.

En tiempos de Los Reyes Católicos se realizó la primera gran obra de reconstrucción del acueducto. Se encargó de las obras el prior del monasterio cercano de los Jerónimos del Parral, llamado don Pedro Mesa. Se reedificaron 36 arcos apuntados, respetando la obra original, con ello se restauraba la parte destruida por los musulmanes en el año 1072 (Al- Mamún de Toledo siglo IX).

Más tarde en el siglo XVI, fue cuando se pusieron en los nichos centrales las estatuas de la Virgen de La Fuencisla y San Esteban, sustituyendo a los dioses paganos de los romanos.

Siguiendo junto al muro, se alcanza el segundo desarenador. En este tramo, muy reconstruido, los arcos forman un sólo piso de arquerías.

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El canal superior actual de 30 x 30 cm.; cerrado lateralmente con mampostería, no es el original. Este estaba más abajo (aún existen restos con toda seguridad) y tenía una sección de 60 x 60 cm.

La zona elevada comienza con unos sillares cilíndricos del siglo XVII que forman un obelisco donde está grabado un pergamino sostenido por dos brazos en el que se representa el acueducto. Estos sillares se encontraron cerca de la ermita de San Matías, en el camino de La Santa Cruz y fueron colocados en este emplazamiento en 1.951.

Su conducción enterrada, de unos 11,4 km, fue entubada en 1.929 mediante tubería de cemento de 50 x 40 cm. de diámetro, disponiéndose 110 arquetas que van marcando el trazado, prácticamente original.

Lo que se pretende con las últimas restauraciones del acueducto es eliminar cualquier posible peligro de desprendimiento o caída de trozos de granito, así como disminuir el proceso de degradación, evitando en todo lo posible acciones no necesarias que impliquen irreversibilidad.

Se ha trabajado con el objeto de prevenir las infiltraciones de agua, como sellante se ha utilizado un producto adherente, impermeable, elástico y resistente al agua, se adoptaron las resinas Araldit. Se ha fortalecido la cimentación de algunas pilas, se han consolidado tímpanos y se han cosido sillares rotos o en emplazamientos poco seguros.

Últimamente se está trabajando en el acondicionamiento de la zona del Postigo del Consuelo.

FUNCIÓN DEL ACUEDUCTO

Si el acueducto inicialmente abastecía de agua a la población, al crecer ésta de una forma desmesurada, cuadruplicando actualmente a la población del año 1900, su uso ha pasado a ser testimonial, abasteciendo únicamente a una fuente situada en la terraza de Santa Columba sobre el Azoguejo.

CAUSAS DEL DETERIORO DEL ACUEDUCTO

Las causas del deterioro del Acueducto de Segovia pueden resumirse en dos palabras: degradaciones medioambientales.

En efecto, durante toda la existencia del acueducto se han apreciado deterioros naturales, unos debidos a la acción de aves y plantas arraigadas entre sus sillares, otros debido a la acción de humedad, heladas y fuertes cambios térmicos y siempre, inevitablemente, los daños producidos por el hombre, desde la cercanía e incluso adosamiento de sus viviendas, por las

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secuelas que producen, hasta las alteraciones debidas a períodos bélicos o a intentos de reparaciones.

Ilustración 11. Sillares deteriorados Ilustración 12. Sillares erosionados por el paso del tiempo.

Todas estas circunstancias nos dejan un acueducto, a finales del siglo XIX, con aspecto de viejo, pero también de sólido y casi eterno. Sin embargo, los últimos cien años, de ambiente más contaminado, han provocado una importante aceleración en el deterioro de los sillares, como directamente se desprende de todos los estudios realizados.

De los estudios litológicos realizados se corrobora que existe una vejez del granito que compone el acueducto y una especial sensibilidad al ataque ácido: sabemos de su solidez en términos globales, pero conocemos la fragilidad en términos locales. Sabemos que su peso propio y la acción eólica no le producen directamente deterioros pero, el agua entre las juntas de los sillares y la alteración de los contactos entre ellos, sí provoca rotura de los mismos.

Existen fuertes desplomes en algunas pilas, deterioros de dovelas en arcos superiores, deformaciones y deslizamientos peligrosos en parte de las arcadas, entre otros daños.10

LEYENDA

Existe una leyenda en la que se cuenta que una joven subía todos los días con un cántaro hasta lo más alto de la montaña y bajaba con éste lleno de agua. Un día, harta de ello, pidió un deseo al demonio; que construyera algún medio para que no tuviera que subir y bajar todos los días con el cántaro. Entonces, por la noche se le apareció el diablo y le concedió eldeseo a cambio de que, si conseguía terminar el acueducto antes de que cantara el gallo, le tendría que dar su alma. La joven accedió y el diablo comenzó a construir el acueducto, momento en que ésta se arrepintió de haberlo deseado. Justo cuando le

10

JURADO, Francisco, “Ingeniería e Historia III”, en El Acueducto Romano de Segovia, Madrid, Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, 2001, Revista Obra Pública Ingeniería y Territorio nº 57, pp. 1-8.

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quedaba una piedra para terminar cantó el gallo, lo que hizo que perdiera la apuesta y la joven no perdió su alma. En el hueco que quedó es donde está ahora la estatua de la Virgen de Fuencisla.

Ilustración 13. Virgen de la Fuencisla.

El Acueducto de Segovia fue declarado Monumento Nacional el 20 de Octubre de 1884 e inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO el 6 de Octubre de 1985.

BIBLIOGRAFÍA

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