LA POBREZA EN LA EDAD MEDIA, Història social, Apuntes de Eficiencia Energética. Universidad Europea de Madrid (UE)
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LA POBREZA EN LA EDAD MEDIA, Història social, Apuntes de Eficiencia Energética. Universidad Europea de Madrid (UE)

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Asignatura: Pedagogia comunitaria., Profesor: ing soria soria, Carrera: Ingeniería de la Energía, Universidad: UEM
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LA POBREZA EN LA EDAD MEDIA

La Edad Media

La Edad Media es la etapa de la civilización occidental que se desarrolla

entre el siglo V y el XV. Suele dividirse en dos grandes períodos: Temprana o

Alta Edad Media (siglo V a siglo X); y Baja Edad Media (siglo XI a siglo XV).

Feudalismo (sistema político – económico) caracterizado por:

• sociedad medieval dividida en tres estamentos: la nobleza (el rey y los

grandes señores feudales); los eclesiásticos y el pueblo llano.

• organización política basada en una relación de poder que se llamaba

vasallaje. El noble es vasallo del rey, y los ciudadanos vasallos del noble.

Hay un fuerte incremento en la población de Europa Occidental Esto hace

que vayan apareciendo las ciudades de una forma progresiva. La actividad

económica fundamental era la agricultura y la ganadería, pero este crecimiento

de las ciudades favorecerá la reaparición del comercio. Los gobiernos de

muchas ciudades, aunque no todas, se colocan bajo la protección de los

monarcas para defenderse de los abusos de los nobles.

A mediados del siglo XIV todo este nuevo mundo empezó a entrar en

crisis debido a las malas cosechas, las epidemias y el hambre. La mortalidad

se disparó (uno de cada tres europeos murieron) y las formas de vida se vieron

afectadas. Comienza el final de la Edad Media.

PRINCIPALES ELEMENTOS DE LA RESPUESTA ESTUDIADA La definición de pobreza necesita el análisis previo de la situación

socioeconómica general y de los patrones culturales de cada área o región. La

pobreza es la situación social y económica caracterizada por una carencia de

las necesidades básicas humanas (alimentación, vivienda, educación,

asistencia sanitaria, acceso al agua potable...), como también la falta de medios

para acceder a tales recursos.

Actitud ante los pobres Hay textos en los que, buscando las raíces evangélicas de la pobreza,

se exalta esta situación. Pero son muchos asimismo los textos en los que se

pinta un cuadro sumamente negativo de la pobreza. Con frecuencia se les

presenta como codiciosos y ladrones, a la par que sucios y malolientes. Se dice

incluso en algunos textos que los pobres estaban vinculados al pecado.

Hubo dos etapas destacadas durante la Edad Media en que cambia

radicalmente la visión de la pobreza, primero entre el siglo XI y el XIII y otra

entre los siglos XIV y XV, aumentando el recelo ante los pobres. Esa situación

desembocó en la puesta en práctica de medidas casi represivas hacia los

pobres, a los que se pretendía aislar para que no contagiaran al resto de la

sociedad.

La pobreza en la España medieval

Diferencia entre la pobreza material involuntaria, aquellos que sufren

esta situación sin haberlo buscado y la pobreza voluntaria, aquellos que han

elegido una vida de renuncias materiales.

Los pobres voluntarios: en la Edad Media había personas que por razones

religiosas u otras abandonaban su antiguo modo de vida por uno más precario

y depender de la caridad de los demás. Como eran las ordenes mendicantes

que surgieron en el siglo XIII y reclamaban la vuelta a la primitiva pobreza de la

iglesia. Tiene un tratamiento muy honroso por parte de los eclesiásticos, la

pobreza como virtud evangélica. En la Edad Media, la pobreza voluntaria no

era pecado, es más, era un timbre de gloria, pues Cristo predicó y fomentó la

pobreza voluntaria. Los pobres y enfermos eran cercanos a Dios, y el que

practicaba la caridad con ellos se estaba labrando su salvación. Las órdenes

mendicantes, por lo tanto, eran estimadas por los poderes y por el pueblo, pues

difundían la religión y compartían pobreza con los desheredados.

Los pobres (involuntarios): La gente podía llegar al estado de pobreza por

diversas circunstancias:

1. Pobreza biológica: los que representan la imagen más conocida del

pobre:

• Por edad (aquellos que no pueden ganarse su subsistencia):

viejos y niños (abandonados y/o huérfanos).

• Por sexo: las mujeres aparecen como seres débiles y

desamparados, sobretodo las que no tienen la protección del

marido o del padre o familia.

• Por enfermedad, discapacidad...: los que por sus condiciones

físicas no pueden valerse por sí mismos.

2. Otros pobres individuales: personas que por diversas razones se

encuentran, de forma individual en situación de pobreza, con la

característica principal de la privación de libertad. Por ejemplo: los

cautivos ,los prisioneros, los siervos (no son libres y sufren también la

pobreza).

3. Pobreza social: en relación directa con situaciones colectivas. La

mayoría de los que trabajan con sus propias manos para poder

sobrevivir, es el pueblo menudo o bajo. Sobretodo se habla de los

labradores, que sufren las acciones negativas de los más poderosos.

La pobreza colectiva

Distintas causas de la pobreza:

Causas coyunturales: A finales del siglo XIII hay un empobrecimiento general,

que coincide con los inicios de una crisis general, más endurecida en el siglo

siguiente. Descenso de la población (por mortandad y por emigración),

hambruna, y crisis, se junta la llegada de enfermedades como la peste negra.

Causas sociales internas: Consecuencias de la acción de los poderosos:

Aquellos de quienes se recibieron muchas quejas en las Cortes, por su

actuación para con los más desfavorecidos:

El rey que empobrece a sus súbditos; el séquito real (saqueaban casas, viñas,

campos de cereal, huertas, ganado etc.); los oficiales del rey (justicia,

administración del territorio, los vinculados a Hacienda (recaudador), la

fiscalidad real (vista como causante directa de la pobreza de los pueblos).

Todos ellos son mal vistos por su imagen corrupta. Solían favorecer al rico.

Grados de la pobreza

Los pobres que tienen algo: las personas que poseen algunos bienes (las

doncellas pobres, los pecheros, las gentes de armas).

Los pobres que carecen de lo suficiente: En este grupo encontramos desde los

que carecen de lo necesario para mantenerse, hasta los más absolutos

indigentes (los que han decaído de su estado, los que tienen que mendigar, los

enfermos y personas más dependientes como los huérfanos).

La sociedad ante el pobre y la pobreza

Hay cierta ambigüedad en las actitudes sociales ante el pobre.

Por un lado, la compasiva hace referencia a la caridad de los cristianos

hacia los más desfavorecidos, ya que es un modo eficaz para alcanzar el cielo.

La caridad es vista como una obligación, que no sólo puede llevar a la

salvación eterna, sino que puede verse recompensada por Dios con más

riquezas al que la ejerce. A mediados del siglo XIV el pobre aparece como

imagen de Dios en la tierra. En ningún momento, se plantea como una forma

de reparar ciertas injusticias, dado que la propia justicia no hace nada por evitar

esa situación de pobreza.

La limosna era la principal fuente de caridad. Todo cristiano tiene

obligación de darla, aunque es cierto que sobretodo aquellos que ocupen los

puestos más elevados en la sociedad. La limosna se convierte en un

instrumento para la redención de los pecados y la salvación, también se

convierte en una verdadera ostentación de riqueza y exteriorización del

prestigio social. Era también frecuente que al acercarse la muerte, los señores,

hombres de armas y ricos burgueses, confesaran públicamente que habían

actuado mal y devolvieran parte de sus bienes.

Los que reciben la limosna son evidentemente los pobres, aquellos que

carecen de modo parcial o total de los medios para subsistir, el pobre individual.

Pero no se les da de forma igual, sino que se tenían en cuenta unos requisitos

a la hora de repartirla (el ser o no cristiano, la situación en la que se encuentra

el pobre, parentesco, edad, salud...). Hay una evolución de la limosna, en un

primer momento se hace por caridad hacia los más débiles, y progresivamente

se va convirtiendo en una moneda de cambio para entrar en el cielo. Esto

demuestra una vez más como el pobre es objeto al servicio de los más

poderosos.

Por otro lado, está la actitud basada en el correcto funcionamiento del

orden social, que dice que los hombres que se encuentran en las diferentes

estructuras del sistema no cumplen bien su función, ya que la situación

empieza a ser problemática y ya no es suficiente la limosna material. Hay una

serie de leyes en las Partidas que recogen el comportamiento que debe tener la

persona que ha de regir, en este caso el rey: que sea virtuoso, justo, defensor

de los débiles, que tenga conocimiento de lo que ocurre en el reino y tome

medidas...

Justificación y valoración de la pobreza: repulsa – aceptación

En la Edad Media, predomina el tradicional sentido cristiano de la

pobreza dentro del cual el pobre representa al Cristo necesitado en la tierra,

capaz, por otra parte y como hemos visto, de proporcionar la salvación eterna

a quien con él practique la limosna. Por esto, no sólo se le aceptó sino que

conformó un componente del orden feudal. En la concepción medieval, el pobre

formaba parte de una diferenciación preestablecida, de origen divino, formaba

parte de un orden supuestamente natural y querido por Dios.

En este orden el pobre cumplía, pues, una doble función que legitimaba

su función en aquella sociedad; por un lado, como representante de Cristo en la

tierra, era un pecador elegido para expiar sus culpas y acceder, así, a la

salvación eterna. Pero, además de su propia salvación, procuraba, también, la

del rico, quien podía salvarse ejerciendo el acto de la limosna. Riqueza y

pobreza son, pues, en la Edad Media, situaciones complementarias que cobran

sentido en un contexto ideológico que hace percibir el orden existente como

natural e inmutable.

Hay constantemente una visión paralela de la pobreza, la que ve al pobre como

un intermediario de Dios en la tierra, y la que lo menosprecia y lo rechaza.

A pesar de que los pobres eran vistos como intermediarios para la

salvación, no eran considerados como algo bueno, sino más bien como un mal,

ya que se suponía que el origen de la pobreza era el pecado. Y no sólo esto,

también consideraban que esta situación de pobreza podía llevar a realizar

malas acciones (por ejemplo robar), ante la necesidad de sobrevivir.

Pero no todos los pobres sufrían este desprecio por parte de la

sociedad, el “pobre apacible” era visto como un pobre que no daba problemas,

que no suponía una amenaza ni un estorbo para nadie. Era el ejemplo perfecto

de pobreza. Reunía una serie requisitos: aquel que vive en su pobreza como

camino de virtud, que acepte su pobreza sin desear salir de ella, que no envidie

a los ricos...

Instituciones, asociaciones y ordenes que deriban de la

respuesta Tres etapas marcadas de la caridad y asistencia a los pobres

Para poder tener una visión más global y unificada de la evolución de la

caridad durante la Baja Edad Media, diferenciamos tres etapas:

1ª Predominio eclesiástico-institucional. Hasta el S. XI, la asistencia se caracteriza por la indeterminación, en el sentido de que no se ponen trabas a

los receptores de la Limosna. No hay aún una reglamentación sobre la pobreza

ni se deben establecer distinciones entre ellos, pero no se atenderá a los falsos

pobres cuando se tenga conocimiento de ello.

Los fieles, a título individual, cumplían su obligación moral y también

contribuían a la Caridad y la asistencia de los pobres. Lo hacían generalmente

a través de los Monasterios siendo estos quienes gestionaban una buena parte

de los testamentos de Particulares.

2ª Ampliación y concreción de la asistencia.- Desde principios del S. XI

hasta la Segunda mitad del S. XIII podemos empezar a hablar más claramente

de la caridad.

Es una etapa de cambios sociales y de recuperación en el occidente

europeo. Se perfilará lo que llamamos asistencia caritativa y se irán tomando

una serie de medidas que tienden a hacer frente al tema de la pobreza como

hecho material y no como principio u obligación meramente moral. La

asistencia comienza a salir del marco estrictamente eclesiástico, aunque

seguirá siendo el fundamental. Se amplía el círculo de los donantes a las élites

urbanas y comienzan a aparecer iniciativas laicas y privadas como leproserías

y albergues.

Aún así, las formas de asistencia cristalizarán en dos instituciones

fundamentales: los hospitales y las cofradías religioso-benéficas.

• Los hospitales serán una pieza clave durante muchos siglos y su

desarrollo irá paralelo al proceso de laicización de la asistencia social.

Las cofradías religioso-benéficas. Son unas agrupaciones de carácter

general que reúnen a miembros sin distinguir clases ni profesiones.

Primaba el auxilio mutuo entre sus cofrades, pero también tenían

obligación de atender a los pobres ajenos. Los cofrades pagaban cuotas

y tenían derecho a socorro en caso de pobreza, enfermedad o muerte.

etapa comprendida entre la segunda mitad de S. XIII y el final del S. XV se caracteriza por la diversificación de la acción social en dos facetas

complementarias: asistencia y represión. Este período marca el final de la Edad

Media y el tránsito al Mundo Moderno (final de la Reconquista, colonización de

América, desarrollo y crecimiento de las ciudades y del comercio, etc.). Se

dieron una serie de circunstancias como la peste bubónica, malas cosechas,

hambrunas, guerra... en definitiva situaciones de carencia a las que se unieron

una legión de personas que se negaban a trabajar, vagabundos y personas que

vivían fraudulentamente de la limosna. El ejercicio de la caridad se verá

transformado, laicizando y programándose corporativamente. Serán ahora los

notables de las ciudades, eclesiásticos o laicos; a título individual o mediante

cofradías, gremios, parroquias, sedes catedralicias y órdenes mendicantes

quienes la ejerzan primordialmente. Se entenderá cada vez más como un

intercambio. El grado de institucionalización de este fenómeno se constata en

la importancia de las órdenes mendicantes y en aparición de corporaciones que

sancionan la integración de la mendicidad como fueron las hermandades de

ciegos. Es la expresión de la organización de los mendigos y de la pobreza y

también de su estigmatización y control. Sucesivamente irán apareciendo

normas para pedir limosna, placas de identificación, etc.

Otra característica de este período es la diversificación de los contenidos

de la asistencia que cada vez más tendrá un carácter disuasorio y represor:

asistencia material: ropa, comida y pequeños préstamos (Arcas de la Limosna);

asistencia económico-moral y jurídica: dotes a doncellas para que pudieran

casarse (asistencia como defensa de las virtudes sociales establecidas) Padres

de los Huérfanos, Procurador de los Miserables, Abogado de pobres. El

Medievo será también -sobre todo al final- el inicio de la época de la represión

de la que no se adapta a la evolución y mantenimiento de la sociedad

establecida.

Los Hospitales

La función principal de un Hospital era la de acoger a los peregrinos,

sobre todo a los que no podían pagarse una cama en una posada. Por este

motivo, los hospitales se encontraban en las vías que llevaban, desde toda

Europa, hacia las grandes metas de peregrinación: Roma, Jerusalén, Santiago

de Compostela, etc. Había hospitales en las ciudades, pero también fuera de

las murallas, para ofrecer refugio a los peregrinos aun llegando entrada la

noche, cuando las puertas de la ciudad ya estaban cerradas.

Los hospitales eran instituciones religiosas, pertenecían normalmente a

un monasterio o a una parroquia y vivían de las rentas producidas por legados

de ciudadanos y de limosnas. No podían ofrecer mucho: por lo general, una

cama o, más a menudo, un jergón en una estancia común. Cuando no estaban

adyacentes a un monasterio o a una iglesia, tenían una capilla. Habitualmente

no daban de comer a los peregrinos, mientras que con los pobres y los

enfermos cada hospital se comportaba según sus posibilidades.

Se construyen edificios para albergar a estos enfermos y son los llamados

"Xenodoquios", que son hospitales primitivos que acogen a los enfermos de la

comunidad cristiana, pero poco a poco empiezan a acoger a gente necesitada

sin hogar (huérfanos, ancianos, pobres...).

Aparecen hospitales civiles, que no dependen de la iglesia sino que dependen

del ayuntamiento. Estos hospitales van en aumento en la baja Edad Media por

que la iglesia cierra los hospitales de los monasterios, y surge la necesidad de

éstos.

Leproserias

En el Medievo podía caerse en un abanico variado de enfermedades. La

enfermedad más representativa de es la lepra. En la edad medieval creían que

la causa de esa enfermedad era una consecuencia de la difusión de la

melancolía por el cuerpo humano. Asimismo estaban convencidos de que la

lepra era hereditaria y contagiosa, pudiendo contribuir el aire a transmitirla.

Se crearon las leproserías fundadas en el transcurso de los siglos XII y XIII. Las

leproserías no eran hospitales, tampoco eran conventos. Pero tenían un poco

de ambos tipos de centros. Se procura asimismo situarlas lejos de las

ciudades, buscando incluso que haya una barrera natural entre la aglomeración

urbana y la leprosería, por ejemplo un río.

Gremios

Agrupaba a los artesanos de un mismo oficio, aparecieron en las ciudades

medievales y se extendió hasta fines de la Edad Moderna, cuando fueron

abolidas.

Sus fines tuvieron esencialmente un carácter económico y social, consistiendo en

controlar la oferta y los precios de los productos que manufacturaban, pero

también velando por la prosperidad y seguridad de los miembros que los

integraban.

También los amparaba en caso de desgracias como la viudez, orfandad o

enfermedad, a través de pensiones, asignaciones o el mantenimiento de

hospitales.

Componentes educativos

Una relación social que se fundamenta en la caridad y que es, sobre

todo, de ayuda o de asistencia al otro. El objetivo de la intervención no se pone

tanto en los resultados para el otro como en la propia acción del interventor,

que puede estar motivada por ideales o motivos religiosos como ya hemos visto

durante todo el trabajo. En este contexto social no se habla tampoco de

educación ni de formación, por lo tanto la intención de esta ayuda no es la de

intentar cambiar la vida o situación de estas personas mediante acciones

educativas, sino la de poner un parche en la cobertura de las necesidades

básicas para la subsistencia.

Más que hablar de componentes educativos, vamos ha referirnos a

componentes asistencialistas vacíos de acciones educativas o contenidos

culturales. De eso se trataba en al Edad Media de mero asistencialismo.

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