La retórica de Aristóteles, Apuntes de Enfermería. Universidad Antonio de Nebrija
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La retórica de Aristóteles, Apuntes de Enfermería. Universidad Antonio de Nebrija

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Asignatura: filosofia, Profesor: bleichmar bleichmar, Carrera: Enfermería, Universidad: Nebrija
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La técnica de la argumentación

De la retórica de Aristóteles al espectáculo del debate Desde que surgieron los primeros periódicos, en los siglos XVI y XVII, a través de

la información, las clases poderosas han tratado de imponer y extender su opinión e

ideas. Unos para ejercer dominio y otros para fomentar el conocimiento. Esa necesidad

de persuadir y de convencer es inherente a los genes humanos y seguro estaba

presente en las tribus más primitivas, como sigue hoy presente en nuestra vida diaria.

Debatimos en muchas de nuestras relaciones diarias: padres-hijos; amigos-

adolescentes; profesor-alumno; parejas-matrimonio; jefes-compañeros… Expresar las

opiniones y debatir sobre ellas resulta habitual en nuestra vida diaria y la sociedad

actual casi nos obliga a tener una opinión ante casi todos los asuntos.

Lo que empezó como un género de opinión en prensa se ha trasladado

recientemente a la televisión y a la radio y con un futuro halagüeño, según los

indicadores de audiencia. Los criterios de una buena opinión, en el sentido de rigurosa,

argumentada y bien expresada cuentan con unos criterios básicos válidos para

cualquiera de los tres medios de comunicación.

Para adquirir una opinión propia sólida y creíble se debe antes informarse, ejercitar

la reflexión y para expresar y argumentar debidamente esa opinión hay que desarrollar

una previa capacidad de análisis, argumentación y expresión. Se trata de seguir un hilo

conductor:

Informarse-analizar-reflexionar-opinar-debatir-argumentar-revisar opinión

Esta cadena con pasos imprescindibles ha de aprehenderse (con h), se debe adquirir y para ello hay que ejercitarla, conseguir una habilidad.

Si opináramos para nosotros mismos, valdría con nuestras propias creencias,

equivocadas o no. Pero la opinión adquiere gran parte de su sentido al expresarla y

confrontarla a la de los demás. Esta expresión de la opinión requiere el arte de la

RETÓRICA

(PREGUNTAR A LOS ALUMNOS QUE SABEN DE ELLA).

La RAE define retórica como: “Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o

hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover”.

Otra definición: “La retórica se define como la técnica o el arte de formular

ideas y opiniones, mediante el discurso lingüístico dirigido a un auditorio o público

plural” (Armañanzas y Díaz, p.17)1.

Viene del latín (rhetorica) y fue tomada del griego, donde surgió en el siglo V a.C.

Su desarrollo alcanzó especial relevancia con Aristóteles en el Siglo IV a.C con su

obra La Retórica(que consta de tres libros), y recurrió a ella para desarrollar y

extender el conocimiento científico de la Filosofía. Así, lo que empezó como una

técnica de oratoria se convirtió en una disciplina que lo que pretende es

sistematizar la articulación de un discurso tanto de forma oral como escritay, en

este caso recurre al metalenguaje (lenguaje que se utiliza para hablar del

lenguaje). Para él, la retórica no es una Ciencia en sí misma, sino un instrumento

auxiliar de ella para mostrar la verdad (permite transmitir los hallazgos de los

científicos) y que se basa en la ética. Por la descripción que hace el filósofo de la

Retórica, podemos adivinar sus similitudes con la Retórica Periodística (especialmente enfocada a la Opinión, como un género periodístico de Redacción, como

defiende el profesor Joseph María Casasús).

Aristóteles señala tres elementos claves en la retórica:

la importancia del acontecimiento

credibilidad del orador (la sensatez, la virtud y la benevolencia, hacen

persuasivo al orador)

la argumentación o prueba: lógicas (apelan a la razón) o psicológicas

(apelan a la emoción) Estas explicaciones y elementos de la Retórica de Aristóteles son perfectamente

recogidos y aplicados en Periodismo: usamos la retórica, escrita y oral para expresar

una verdad y tanto el acontecimiento como la argumentación y la credibilidad del

periodista (o del medio), resultan de total relevancia para la transmisión eficaz de

información y opinión.

Aristóteles analiza la expresión del discurso y cita varias características del

discurso que también se han asumido en Redacción Periodística, totalmente modernas:

a. La claridad: “explicar lo que pensamos de manera inteligible para los

demás sin atisbo de duda o ambigüedad”. Aristóteles explicó cómo

conseguirla:

1Periodismo y Argumentación. Géneros de Opinión. Ed. Universidad del País Vasco.

Utilizar sustantivos y verbos específicos, concretos (evitar

palabras compuestas, neologismos y usar con precaución los

adjetivos y calificativos cuando sean imprescindibles).

Buscar el equilibrio en la exposición (concentrar y resumir)

Mostrar naturalidad: el discurso se construye de formar

artificial pero no debe impedir lanzar el mensaje directo.

b. Corrección: cuidar las reglas del idioma (ortografía, sintaxis, idiosincrasia)

c. Adecuación: la expresión será adecuada si resulta coherente con el

acontecimiento central y utiliza el tono más adecuado para ello.

d. Elegancia: dice Aristóteles que para la elegancia, resulta necesario tener una

‘predisposición natural’ y para adquirirla recomienda la metáfora y la

antítesis.

Estas características son de igual relevancia en el discurso periodístico,

especialmente aplicado al género de opinión. Son características que aportan validez y veracidad a una opinión transmitida de forma eficaz.

Por último, Aristóteles establece las partes del discurso:

- la exposición: parte narrativa (los hechos, los datos, la información)

- la demostración: interpretación y persuasión (análisis, opinión)

Si aplicáramos la Retórica de Aristóteles a los medios de comunicación

actuales, podríamos deducir que el Periodismo de Opinión más riguroso apareció en los

periódicos, de forma escrita, con ideas ordenadas y exposición de argumentos

concatenadosy claros que permitían llegar a una conclusión influyente. El género

de opinión pasó a la radio en forma de tertulias y está reviviendo en la actualidad

una nueva moda en la televisión. Pero en muchos de estos programas, la retórica de

Aristóteles, entendido como el arte o la técnica de difundir la verdad a través de la

argumentación, se ha extinguido. En un simple ejercicio de repaso mental de la

programación actual en los medios, se observa la proliferación de programas y tertulias

en los que prima la confrontación de ideas extremas, no la argumentación sino la

polémica sin fin, sin matices, sin acuerdo…., o lo que es lo mismo, el debate como

espectáculo, como un ‘ring’ en el que se dan golpes certeros al contrincante. Es un

espectáculo más que una oportunidad de extender conocimiento.

Y en estos debates-espectáculos también se puede recurrir a la retórica, pero con

una cara más perversa y despectiva, cuando se recurre a ella no para expresar la verdad

de un asunto sino para dar una apariencia de verdad y convencer mediante el engaño

de la palabra y la falsedad argumentativa. No cumplen con la claridad, la

adecuación, corrección y elegancia de la retórica de Aristóteles.

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