La técnica del Sumi-E y la Escultura en Relieve, Apuntes de Historia. Universitat Rovira i Virgili (URV)
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La técnica del Sumi-E y la Escultura en Relieve, Apuntes de Historia. Universitat Rovira i Virgili (URV)

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Asignatura: Llenguatges Artístics, Profesor: Marta Serrano, Carrera: Història, Universidad: URV
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Tècniques Artístiques i de la Construcció

El Sumi-E y

La Escultura en Relieve

Elisabeth Sabaté Andrea Martín da Costa Joan Vilajosana Quesada

EL SUMI-E, LA TÉCNICA ARTÍSTICA DE LA TINTA CHINA.

Introducción: En esta técnica trabajaremos Paisaje de invierno, de Sesshu Toyo,

una de las obras más importantes del sumi-e. Su autor, datado en el

período Muromachi, es considerado uno de los principales maestros de la pintura

japonesa. Los paisajes que refleja Sesshu en sus obras están compuestos por

estructuras lineales que se acompañan con una luminosidad súbita. En estos

tiene cabida la presencia de elementos anecdóticos como templos en la lejanía o

personas situadas en sitios recónditos como acantilados. Estos elementos hacen

presencia en la obra de paisaje de invierno en la cual podemos ver una figura

humana subiendo una montaña con dicho templo de fondo, en la lejanía. De este

cuadro resulta importante denotar lo que lo caracteriza: elaborado junto con otros

modelos de otras estaciones, este acuña características del invierno como por

ejemplo los árboles con pocas hojas y el barranco nevado que ocupa el centro de

la pintura.

Esta obra ha resultado una de las más emblemáticas de este estilo y, junto a otras

de las que tiene, está designada como tesoro Nacional y expuesta en el Museo Nacional de Kioto.

Historia de la técnica: El sumi-e es una técnica artística que se desarrolla a partir de la tinta china. Su

origen se muestra en China con un uso exclusivo para la escritura. En la

fabricación de la tinta se usaba el pigmento negro de humo mezclado con un

líquido en suspensión que evitaba la sedimentación.

El nacimiento de la técnica sumi-e, que usa la tinta como método de dibujo, surge

en China durante la dinastía Tang (618-907). En el S.X, bajo el mandato de la dinastía Song se reconoce oficialmente el sumi-e como una técnica artística. Pero, lo que supone el inicio de su expansión es su llegada a Japón a través de los monjes budistas en el S.XIII, hecho que le abrirá camino hacia otros destinos. El apogeo de esta técnica se manifiesta en el período Muromachi (1336-1573) donde encontramos las obras más emblemáticas de este periodo. Actualmente, el sumi-e es una de las técnicas artísticas más populares y refinadas

de Japón.

Proceso creativo de la técnica:

Imagen 1. I agen 2.

El proceso creativo del sumi-e se inicia con la elaboración de la

tonalidad de la tinta y de su fluidez, pasándolo de la barra de tinta al

tintero. En este proceso, en el cual la mezcla puede suponer un total

de media hora, el autor empieza el metsuke, es decir, la meditación,

como preparativo a la hora de realizar el cuadro.

El sumi-e es la aplicación de algunos principios estéticos que derivan de la

influencia ejercidas por el budismo zen y el taoísmo, filosofías que consideran que

la energía es el origen y generador de la forma. Esta característica resulta central

en su sistema de interpretación de la naturaleza. La realización de la obra se

considera una forma de meditación y los autores suelen inclinarse a hacer obras

sencillas pero expresivas. Así pues, las principales características del proceso

creativo son algunas como la simplicidad, la naturalidad, la sutileza, el desapego,

la serenidad, etc. Estas nos aportan un mensaje limpio, a la vez que profundo, que

da paso a la interpretación a partir de las ideas simples de lo retractado. La

profundidad del cuadro no se encuentra en la cantidad de detalles, sino en la

profundidad de los espacios vacíos. El conjunto del cuadro suele mostrarse

asimétrico por la libertad que le ven a lo imperfecto, convirtiéndose así lo simétrico un símil de aquello rígido, contrario a la improvisación. Cada pincelada dada es permanente, no permite rectificaciones. Este tipo de arte, en definitiva, lo que pretende es captar la esencia del objeto eliminando la fachada externa intentando así interiorizar el espíritu, la esencia, del paisaje (Imagen 3). A la hora de elaborar una obra con este estilo artístico cabe decidir el tipo de uso

que se quiere dar a esta y el resultado que queremos. Las diferentes modalidades

que hay son: la plumilla, contraste, aguada, blanco sobre negro y claroscuro.

La plumilla se utiliza para la

elaboración de tramas y de texturas

en la obra. El contraste, en cambio,

basa su esencia en el contraste total

entre el negro y el

blanco. La técnica aguada es aquella modalidad en la cual la aplicación de la tinta se hace con mayor cantidad de agua que el resto, hecho que le permite una especial soltura a la hora de pintar. La técnica del negro sobre el blanco requiere el uso de tinta blanca, a partir de la cual se modula la luz del cuadro. Por último, el claroscuro,

Imagen 3.

Imagen 3.

Imagen 4.

4

elaboración por la cual obtendremos una obra con zonas oscuras y otras de más iluminadas; gracias a esto el autor puede destacar aquellos elementos que le interesan.

Materiales y herramientas empleadas: Los materiales necesarios son: la tinta (sumi), el tintero (suzuri), el pincel (fude) y

el papel (kami).

La tinta, negra, suele aparecer en forma de barra que diluida en agua origina una

gran cantidad de grises. La barra de tinta se frota contra una piedra plana donde a

la vez se va mezclando con agua hasta que se obtiene la intensidad del negro

deseada. La tinta, ya en contacto con el agua, se remueve hasta formar una tinta

cremosa a la cual podremos ir modulándole la cantidad de agua, consiguiendo así

el poder pintar desde tonos claros (muy diluidos en agua) hasta un negro fuerte y

contundente (muy espeso, con poca agua). Estas barritas de tinta están formadas

por carbón de leña, pino o bambú, mezclado con alcanfor y cola. El tintero es el

instrumento que usamos para deponer la tinta mientras estamos pintando. Este

consta de dos partes: una parte elevada, la colina, que sirve para frotar la barra de

tinta y una profunda, lugar de donde recogemos la tinta para pintar. El pincel es

aquello que nos permite el manejo a la hora de pintar el cuadro. Normalmente,

está constituido de caña de bambú y de pelos de animales. Al tratarse de una

técnica artística de trazo libre es muy importante el buen deslice de este sobre el

papel. Por último, el papel utilizado suele ser el artesanal, llamado washi, una

tipología de papel de Japón que destaca por su finura. Son esenciales sus

capacidades de absorción y su textura.

LA ESCULTURA EN RELIEVE

Introducción: Es primordial, para comprender la técnica que se explicará posteriormente, tener

clara la definición de obra escultórica y las características de ésta.

La escultura es la disciplina artística que se remite a la

representación de figuras en sus tres dimensiones dotándolas de

volumen y añadiendo así al sentido visual una percepción táctica de

la obra. Por ello, su finalidad es armonizar estas dimensiones en el

espacio y ser partícipe de éste.

Aún así, estas obras se clasifican en cuestión de su formato en

exentas y en relieve.

Las extentas se diferencian por ser tridimensionales mientras que las de relieve

están vinculadas a una superficie en la cual destacan.

En el presente trabajo trataremos la escultura en relieve concretando en la técnica

del tallado y en la escultura de alto relieve combinada con el relieve excavado

mediante una obra titulada “La montaña embarazada” de Dubian Monsalve

(Imagen 5).

Historia de la técnica:

La escultura se encuentra presente en las manifestaciones artísticas desde el

período prehistórico. Mediante volúmenes abruptos y distantes a la figuración

precisa, se representaban figuras primordialmente en piedra.

Seguidamente, en la historia de Mesopotamia se continúa con el legado

escultórico aproximándose a una escultura más ajustada a la realidad visual y con

una intención de transmisión religiosa o narrativa. Encontramos numerosas

esculturas en sellos, cilindros y zigurats donde se muestran, mayoritariamente,

imágenes de personalidades reconocidas como el rey.

En Egipto, en contraposición de su concepción bidimensional en la pintura,

muestra grandes obras escultóricas y un dominio sorprendente en la producción

de éstas en representación de divinidades y la supremacía del faraón.

Nos encontramos al fin en Grecia, donde al fin la escultura adquiere un grado de

perfección considerable. Se logra un canon de proporción de la figura humana casi

inmejorable y se trabaja la obra en una expresión naturalista. Aún así vemos una

evolución en las tres etapas del mundo clásico hasta alcanzar en el período

helenístico un virtuosismo técnico que logra adoptar la idea de movimiento en los

personajes representados además de una interacción directa entre estos.

Roma, por lo tanto, nos ofrece este mismo conocimiento de la anatomía y su

representación en el espacio.

Imagen 5.

Imagen 5.

Durante la Edad Media la intención es la escultura pasa a ser meramente religiosa

y busca la expresividad de alegorías o elementos de la fe cristiana. Durante esta

época, se pierde el sentido proporcional de las composiciones escultóricas, en

concreto de las figuras humanas, ya que se juega con las dimensiones de estas y

su asociación con el mundo espiritual del momento.

Traspasada esta barrera, durante la Edad Moderna encontramos los mayores

exponentes de esta doctrina artística. Así, se recuperan los estándares clásicos

adoptando los detalles y la ilustración del hombre como sentido central del mundo.

De este modo se consigue una técnica acurada y tremendamente ajustada a la

realidad física de las figuras representadas. A pesar de los motivos religiosos,

evidentemente presentes, la escultura ya adquiere un prestigio significativo y sus

artífices son reconocidos por sus bellas obras de arte.

Finalmente, en la contemporaneidad la escultura ha adquirido un sentido y una

interpretación muchísimo más amplia y abierta. A partir del siglo XX ésta adquiere

un carácter liberal en su forma y en su concepto. Es interesante destacar como

hoy en día se comprende las artes, en general, no tan sólo la escultura, como una

cuestión de conceptos que deben causar un efecto en el espectador que le lleve a

la comprensión de los mismos.

Como aspectos importantes, encontramos que se ha producido una liberación en

todos los ámbitos de la creación escultórica que busca la interacción de sus obras

con el espacio que le envuelve y la transmisión de un sujeto específico.

Además, por la conceptualización de la obra viene simultáneamente dotada por un

trasfondo expresivo que requiere de su interpretación. Al ser una escultura

generalmente más abstracta, la lectura de ésta se ve notablemente más

influenciada por la percepción personal del público y por lo tanto existe una

interacción directa entre la obra y quien la visualiza.

Técnica empleada: Como bien se ha citado en la introducción, trataremos el relieve

excavado y el alto relieve, y la técnica empleada para llevar a cabo

la obra en concreto.

La obra de “La montaña embarazada” es, en primer lugar, una escultura de relieve

ya que parte de una base.

En este caso encontramos dos tipos de relieves que explicaremos brevemente:

- Relieve excavado: se caracteriza por una figura que no sobresale de la superficie a la cual está adherida y se

encuentra hundida respecto a esta (por ejemplo, Imagen 8).

En el caso de nuestra obra podemos observar como los contornos

de la figura del feto se encuentran hundidos sobre la superficie

principal de la montaña.

- Alto relieve: dentro de este tipo de relieve las figuras están talladas casi en un bulto esférico per manteniendo su parte

posterior fijada a la base (por ejemplo, Imagen 7).

De nuevo, en la obra diferenciamos la figura que sobresale con

forma casi de bulto de la parte de relieve excavado anteriormente

comentado.

Por ello, creemos preciso clasificar esta obra con ambos relieves

entiendo que tenemos dos superficies sobre las que se trabaja, en

primer plano la del excavado del relieve para marcar el contorno de

la figura que se hunde en la superficie principal de la montaña. A partir de aquí, debemos comprender que el método para llevar a cabo esta obra

fue sustractivo. Esta técnica consiste en la extracción de material de un bloque

previo del material a utilizar para darle la forma deseada.

Se entiende como tallado o talla y se diferencia por el material utilizado. En este

caso el elemento empleado es

la piedra o roca. Referente al proceso se requiere seguir unos pasos esencialmente estructurales

hasta llegar a la creación de obra definitiva.

En primer lugar debe realizarse un dibujo previo de la escultura que se quiere

llevar a cabo teniendo en cuenta el espacio que ocupara y como se repartirá la

figura en este espacio.

A continuación, se da paso, en el caso de los relieves, a la elección del fondo y al

ajuste, evidentemente, de la obra con esta base.

Imagen 7.

Imagen 7.

Imagen 8.

8

El escultor debe de tener un noción del plano en el que se va a producir y la obra

y ajustarla para su correcto resultado. Aquí debemos añadir el alzado, la planta y

el perfil.

Finalmente, se sitúa el punto de fuga sobre el cual se tallará la obra. Por último, se

procede a la reducción o eliminación de material con tal de formular el elemento

que se quiera representar.

Proceso de la técnica:

Es un tipo de escultura no exenta, en la que figuras aparecen adheridas a un

plano, normalmente denominado fondo, del cual se separan y generan una visión

tridimensional de la obra. No obstante, este tipo de escultura no tiene una parte

posterior observable o realizada expresamente para ser vista.

Para realizar la escultura en relieve:

A partir de un bloque de poca profundidad, teniendo en cuenta el grosor de

este ya que determinará el realismo del relieve, se dibuja el contorno de la escena

a representar. Dibujamos el modelo desde el punto de vista elegido y con el

encuadre premeditado.

Preparamos una plancha de barro para el fondo (se puede prescindir de

este, para dar una sensación de volatilidad del relieve posteriormente) de la

escena, paralelo al plano principal donde representamos la escena. Sobre esta

placa se calca el dibujo.

Confeccionamos un plano inclinado a partir del cual generaremos todo el

relieve para representar el plano horizontal de la base. La profundidad del relieve

será determinada por esta inclinación del plano.

Mediante una retícula, o cualquier otro sistema, trasladamos

las bases de los objetos a nuestro plano horizontal (ahora inclinado).

Deberemos tener en cuenta que por efecto de la perspectiva las

paralelas de las bases aparecerán fugadas (convergentes hacia los

puntos de fuga).

A partir de las bases dibujadas levantaremos los objetos de la

composición cuidando de que las verticales sean paralelas al fondo.

El plano horizontal superior de los objetos será también un plano inclinado,

pero su inclinación será convergente hacia el punto de fuga con el plano de la

base. El dibujo que hemos hecho previamente unido a los ejes verticales nos

darán la pauta de los ejes de estos planos y por lo tanto de su inclinación.

Asimismo, se reduce la zona neutra del fondo, gracias a este cálculo de

ejes inclinados y el plano inferior, así consiguiendo ese efecto tridimensional que

genera la obra.

Una vez terminado el relieve o conjunto de relieve, se retira el fondo (en el

caso que se precise) y empieza el proceso de tratamiento posterior.

Del escultor depende el tratamiento de modelar o tratar la escena.

Generalmente está enmarcado, formando parte de una estructura arquitectónica,

aunque también los hay independientes. También se puede pulir con herramientas

anteriormente mencionadas o aplicar un aditivo que cuide el material tallado. Todo

siempre dependiendo del artista y de la tecnología de la que se dispone en el

momento cronológico.

Materiales y herramientas empleadas: Los materiales comúnmente utilizados suelen ser piedra, ya sea caliza o mármol,

arenisca, alabastro o granito junto con diorita y otras. Además encontramos tallaje

en madera e incluso en frutas y jabón.

Las herramientas utilizadas son cinceles de distintos grosores y formas, martillos,

mazas y gubias que trabajan el material partiéndolo y erosionándolo hasta

conseguir la forma deseada.

Imagen 9. Proceso gráfico de la escultura.

Imagen 9. Proceso gráfico de la escultura.

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