Lengua y escritura, Ejercicios de Historia. Universidad de Sevilla (US)
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Lengua y escritura, Ejercicios de Historia. Universidad de Sevilla (US)

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Asignatura: Cultura y Sociedades en el Proximo Oriente en la Antiguedad, Profesor: Jose Miguel Serrano, Carrera: Historia, Universidad: US
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TEMA II.- Las expresiones de la religión en el Antiguo Oriente

-APUNTES-

TEMA III.- Las expresiones de la religión en el Antiguo Oriente:

1) Conceptos básicos. 2) El Mundo de los dioses: personalidades divinas y entramados mitológicos. 3) Liturgia y culto: templos y sacerdotes. 4) El mundo de los muertos.

GUIÓN

El tema siguiente es el de las expresiones de la religión en el Oriente Antiguo, y, estará estructurado en cuatro bloques fundamentales que a su vez, dividiremos en dos: Mesopotamia y Egipto.

MESOPOTAMIA

1) Conceptos Básicos.

2) El Mundo de los dioses: personalidades divinas y entramados mitológicos. Creencias religiosas, sobre aquello en lo que se cree, dioses, seres sobrenaturales, mitos, cosmogonías, etc.

-Dioses principales, relación de divinidades principales, y grandes historias o leyendas mitológicas de las que participan estos dioses. -El Poema Babilónico de la Creación o Enuma Elish. -El Ciclo de Enki:

1. El Mito de Tilmun. 2. El mito de las deformidades.

3.El mito de Atrahasis (relacionado con la leyenda bíblica).

-Otras divinidades del panteón mesopotámico.

3) Rituales y el culto: templos y sacerdotes, la práctica de lo religioso.

4) El mundo de los muertos.

-La leyenda de Nergal y Ereshkigal -El mito del descenso de Inanna a los infiernos

EGIPTO

1) Conceptos Básicos.

2) El Mundo de los dioses: el Panteón del mundo de los dioses y entramados mitológicos. Creencias religiosas, sobre aquello en lo que se cree, dioses, seres sobrenaturales, mitos, cosmogonías, etc.

-Mitos Cosmogónicos de la Creación

1. La Cosmogonía Heliopolitana 2. La Cosmogonía Hermopolitana 3. La Cosmogonía Menfítica

-El Ciclo Mitológico de Osiris

1. El mito de Osiris

-Acepción de otros Dioses y culto de los egipcios de a pie

3) Liturgia y culto: templos y sacerdotes.

-Espacio del Culto Templos

-Sacerdotes

-Categorías o Clases de Sacerdotes

1. El Sacerdote Supremo 2. El Sacerdote Lector 3. El Sacerdote Sem 4. Los Sacerdotes “Puros”

-Liturgia Culto: 1. El Ritual Diario / Ordinario 2. El Ritual Extraordinario

Piedad o devoción: actitud religiosa individual del hombre de cara a los dioses.

4) El mundo de los muertos. Como podemos imaginar, en el ámbito funerario, el contraste será tremendo entre Mesopotamia y Egipto, ideológicamente hablando, en Egipto, se tiene un horizonte más esperanzador.

-Creencias Funerarias -Rituales o Prácticas Funerarias

Como vemos, este tema lo vamos a desarrollar en un estructura tripartita (los conceptos básicos no cuentan), y a su vez, lo vamos a dividir en los dos grandes ámbitos culturales del Próximo Oriente Antiguo: Mesopotamia y Egipto. Así pues, el tema va a tener seis partes o apartados, un primer bloque de las creencias en Mesopotamia, básicamente, influencias en civilizaciones aledañas, y un segundo bloque, se situará en la religión en el valle del Nilo, y cada uno de estos dos bloque (Mesopotamia y Egipto) se estructuran de la misma forma en los subsiguientes temas de Rituales y liturgia, y El mundo de los muertos.

MESOPOTAMIA

1) Conceptos básicos.

Hablaremos de divinidades, mitos, conceptos sobre dios y seres sobrenaturales, y todo lo que se genera alrededor en las civilizaciones mesopotámicas. Hablar de religión mesopotámica, es más complicado que hablar de religión egipcia. De igual modo, exponer o sumergirse en la Historia Antigua del Próximo Oriente Asiático, es más complejo, todo está más articulado, o es más diverso que hacer Historia Antigua del Egipto faraónico. Los inconvenientes afectan más al Próximo Oriente Asiático, que a todo lo relacionado con el valle del Nilo, pues todo es más diverso, parcelado, y las etapas históricas también serán de más difícil visualización global, y eso, afecta a la aproximación que haremos sobre la religión mesopotámica. Nos centraremos en los

grandes Estados o Imperios que tienen su sede en el gran valle fluvial del Tigris y el Éufrates, aunque también hagamos comentarios de sociedades colindantes. Dicho esto, tenemos que ser conscientes de que son sistemas religiosos complejos, de distintos estratos, capas que se superponen la una a la otra, y con el paso del desarrollo histórico, se irá reelaborando la religión mesopotámica, y afectará a la propia figura y al nombre de la deidad correspondiente, o a las grandes figuras del panteón, a los mitos, que según el contexto socio-histórico, según el periodo cronológico, serán de un tipo o de otro. Esta parte especifica de Mesopotamia hará frecuentes alusiones a distintas etapas, es decir, emplearemos terminaciones y nombres de alguno de los Estados o Imperios que allí se desarrollaron.

La religión del ámbito mesopotámico, tiene una base y un fundamento que hay que relacionar con el pueblo que protagonizó la primera etapa (y una de las más importantes), hablamos de los sumerios, pues el sistema religioso tiene una base insoslayable sumerio-acadia, que, cronológicamente, hay que situar a finales del IV Milenio, y, todo el III Milenio, periodo, que será el más importante en la definición de la religión en el ámbito mesopotámico. Las religiones de hace tres o cuatro mil años, van a estar en buena medida enraizadas, hay que remontarse (incluso habrá elementos de detalle iguales) a la cultura sumerio-acadia. El nacimiento de la civilización histórica será fundamental en la religión, y todo esto estará activo hasta finales del III Milenio, donde asistimos a un cambio histórico, pues los sumerios se extinguen y desaparecen, aunque hay que tener en cuenta que el sustrato religioso permanecerá. La religión mesopotámica básica, entonces, tiene un componente sumerio fundamental, al que hay que referirse continuamente para ver cómo se han elaborado los mitos.

Sobre esta base sumerio-acadia, se superpondrá lo que podemos llamar reelaboración babilónica, algo que nace a principios del II Milenio, es la época de Hammurabi, y hay que recordar, que durante 4 ó 5 siglos, Babilonia desarrolló un papel de foco cultural que define todo el II Milenio. La era paleo-babilónica, a mediados del II Milenio, supuso una reelaboración de los mitos, del panteón, de lo que había sido la vieja religión mesopotámica. La religión mesopotámica hay que entenderla con un nivel sumerio-acadio, al que se le superpone una completización claramente babilónica. Sumerios y acadios por un lado, y babilonios por otro, como sintetizadores, van a explicarnos un poco el panorama de la religión. A ello le podemos añadir una serie de influencias o elementos que proceden de las más diversas culturas o sociedades que protagonizaron algún momento de la historia de Mesopotamia. Hay elementos de tipo Asirio, pueblo que durante mil años fue un Estado protagonista, y hay que añadir elementos indoeuropeos, casitas, semíticos, de los distintos pueblos nómadas que se aproximan y acaban por asumir un protagonismo histórico, como los amorritas, pues hay que tener en cuenta que todo lo paleo-babilónico desciende de allí. También están los arameos, conocidos por el concepto bíblico a comienzos del I Milenio, y que difunden muchos elementos culturales y lingüísticos. Es decir, a todo el sustrato sumerio-acadio, hay que añadir elementos de muchos pueblos, y otros muchos, que continuamente van impactando e integrándose en el ámbito mesopotámico. Luego entonces, si hablamos del ámbito mesopotámico, foco cultural que atrajo a pueblos enteros, tenemos que decir, que el estudio de la religión mesopotámica, tiene un elemento especial para nosotros, pues tuvo notables protecciones y exportó elementos de su sistema religioso como dioses, mitos, leyendas, que fueron a parar a otros pueblos de la Antigüedad, y de alguna forma, llegan a nuestros días. La religión mesopotámica a incluido muchos elementos en la religión Clásica Grecorromana. Desde que se descubrió en la asiriología las lenguas originales, es decir, la traducción de la lengua original de las civilizaciones, cada vez, es más evidente las transferencias de

elementos mitológicos mesopotámicos a la religión griega tradicional, la hermana mayor de la romana, y de ahí, llegará al contexto bíblico, sobre todo, al Antiguo Testamento. Muchísimas referencias, elementos, como el relato del diluvio universal, tienen un origen mesopotámico, y acabará integrado en el Antiguo Testamento. Fondos de Persia, de Egipto, van a recibir también influencias importantes. Por tanto, el mesopotámico es un conjunto religioso que hay que valorar y es muy importante para su estudio.

Hay un dato fundamental, y es que podemos reconstruir muy bien esta religión, podemos dedicarnos y trabajar en ella, pues tenemos mucha documentación, así como hay muchos pueblos y culturas. Tenemos muy poquitos datos de la religión hitita, pero la mesopotámica está muy bien ilustrada por las fuentes y los textos que nos han quedado del pasado. Reconstruir la religión mesopotámica es una tarea provechosa. Un conjunto nutrido, muchos textos, mucha literatura, mucho más que imágenes o iconografía, algo que es una diferencia respecto a la religión egipcia. Tenemos muchos textos religiosos que de una u otra forma se refieren a la forma de pensamiento, de mitos, rituales; cientos de miles de escritos que literariamente hablando, son una fuente muy rica. Hay una cosa, y es que sumerios, acadios, babilonios, o asirios, tuvieron a bien y disfrutaron mucho poniendo por escrito las leyendas de sus dioses, algo que no hacen todos los pueblos, y en el caso de la religión mesopotámica, el conjunto de textos referidos a la divinidad, es amplio, y hay obras de una calidad literaria extraordinaria, y eso nos da mucho material. En cambio, iconográficamente, la religión mesopotámica no es muy destacable, algo que contrasta con Egipto. En el ámbito mesopotámico, por tener poca información visual tenemos hasta pocas esculturas de los dioses, y las que tenemos, son muy pequeñas, y a veces, está grabada en los sellos de piedra para identificar al destinatario de una carta. No encontramos grandes paredes de relieve, las hay, en Khorsabad, o en los palacios asirios de Nínive, pero son casos concretos de una generalidad donde la representación no es lo que más abunda. Mesopotamia es un mundo donde la piedra es escasa, y este es el material ideal para construir; la piedra que había trabajada se solía se reelaborar continuamente, y se machacaba para la realización de nuevos trabajos. La documentación puramente arqueológica, es escasa también. Hay que tener en cuenta que la arqueología mesopotámica está más torturada por el paso del tiempo, las sociedades que construían con ladrillo y adobe han sufrido más el paso del tiempo que, por ejemplo, los centros religiosos en piedra, como el de Nínive, que se ha conservado bastante bien salvando los saqueos. El gran templo de Babilonia lo conocemos, pero es un caso especial. La arqueología funeraria o de la muerte, en el ámbito mesopotámico, es pobre, no tenemos casi nada, lo que limita la recreación que vamos a ofrecer.

2) El Mundo de los dioses: personalidades divinas y entramados mitológicos. Las Creencias religiosas.

Lo que se cree, los conceptos de lo sobrenatural, las formas de percepción de lo maravilloso, de lo que está fuera del alcance de lo humano, todo lo del mundo de lo divino, lo mágico, el mundo de los dioses y el panteón, es lo que veremos a continuación. Describiremos un poco lo que significa Dios en el ámbito mesopotámico. ¿Qué entendían por dioses? De momento, si nos vamos aproximando a la construcción divina, queda muy claro que desde el propio origen histórico de la religión, los hombres aparecen muy próximos y muy similares a la condición humana. El ser divino antropomorfo se sumerge en un proceso largo, que no se llegó a completar como pasa en Egipto, pues desde el III Milenio a.C., físicamente, los dioses ya aparecían como

seres humanos en cuanto aspecto, formas, e incluso en cuanto a sus cualidades de tipo sociológicas. La imagen del dios mesopotámico es un trasunto de la figura del hombre, una entidad divina que aparece como hombre, mujer, dotado con los sentimientos del hombre y con sus vicisitudes: esperanza, violencia, amor, odio… todas las virtudes y defectos aparecen transferidos a la condición divina. Si acaso podemos decir que el dios se diferencia en algo del hombre, es que la presencia de un dios tiene algo, en la cabeza, en los brazos, en las piernas; independientemente de su forma humana, te das cuenta de que es una divinidad porque tiene algo, una especie de aureola, nimbo o brillo, irradia algo. En el ámbito mesopotámico una divinidad se representa por el artista como si tuviera una especie de florescencia alrededor, y a veces, parece que le salen llamas de su espalda.

Ese es el elemento más claro de forma visual que diferencia a dioses y hombres, esa especie de nimbo. Los diferencia de una forma más intima e interior, pues si los dioses son como humanos, a lo sumo, con este aurea, los dioses en Mesopotamia están dotados de una serie de cualidades o poderes que no están al alcance de los hombres. Eso es lo que los diferencia, su muchísimo poder, sus facultades sobrenaturales, un conocimiento superior, la sabiduría, no en el sentido de perfección moral, sino que tienen conocimientos supremos bajo ese halo de poder.

Otra cosa importante es que los dioses son inmortales. En la Epopeya de Gilgamesh, se dice que cuando se crearon los dioses y los hombres (pues todos son creados), a los dioses se les dio la inmortalidad, y al hombre la mortalidad, lo que crea una disyuntiva. No obstante, un dios puede morir, puede ser muerte, pero esencialmente, es un inmortal, aunque se le puede matar, condenarlo a una forma de existencia distinta. Los dioses son inmortales, y tienen un poder, una fuerza, una energía que no es la del hombre; el conocimiento, tener unas claves, todo esto es importante, ellos conocen, saben, no es que sean sabios en el sentido filosófico, sino que conocen los mecanismos mágicos del universo, las palabras, los hechizos. Tienen las claves, las fórmulas que les permite controlar las fuerzas sobrenaturales, y además, son inmortales,

lo que configura una imagen idealizada del dios mesopotámico. A eso hay que incluirle una cosa muy importante, y es, que el mundo de los dioses mesopotámicos (algo que ocurre también en el panteón del resto de pueblos primitivos) tiene una base y una fundamentación evidentemente naturalista; los dioses están en relación directa con los grandes elementos del mundo: la tierra, el mar, los ríos, el cielo; pero también, están en relación con la mecánica de los procesos naturales: una tormenta, el ciclo del grano, etc. Esto es algo mágico, y como en tantas religiones, el mundo de los dioses mesopotámicos, en definitiva, es el resultado de la sensación de impotencia y de indefensión que tiene el hombre hacia una naturaleza que no puede controlar y que puede hacerse hostil al propio hombre. El hombre mesopotámico tienen una creencia llena de entes vinculados con la naturaleza, es la manifestación de esos dioses, espíritus, entes sobrenaturales, con los que te tienes que poner en relación personal para que la naturaleza te de algo. El hombre personaliza al sol y la luna porque sabe que su vida dependen del sol y la luna. El hombre mesopotámico consideraba que todo estaba dotado de esa fuerza natural que hace que toda la naturaleza está dotada de espíritus. La religión mesopotámica cuenta cada uno de los hitos del animismo, todas las cosas tienen un anima, y si me cae una piedra, es que el dios de esa piedra ha determinado que la piedra me caiga encima, y para que no me caiga tengo que alabar al Dios, humillarme ante él, vincularme de alguna manera a su divinidad.

Ahora veremos un texto de oración, un conjuro, es un texto curioso en el que el individuo se dirige a la sal, el elemento para condimentar y conservar los alimentos. La sal tiene que ver con un poder innato, pues si la sal cubre un trozo de carne o de pescado, se conserva, no se pudre, mientras que si se queda a la intemperie ese mismo trozo se echa a perder. Por lo que la sal tiene magia, es una divinidad.

Oh sal, sagrada en un sitio puro… Sin ti, ni dios, ni rey, ni príncipe…. Preso de un encantamiento, fiebre por un hechizo, oh sal, rompe el encantamiento.

En una tablilla, un médico prescribe el uso de la sal. Esta concepción vale para la sal, las estrellas, la luna, el sol, la agricultura… todo eso, está animado, se convierte en figura divina con la que el hombre puede establecer una relación personal, por medio de los cultos o de las fórmulas se puede acceder al contacto con este mundo de lo sobrenatural. No puede el hombre traspasar la existencia humana. Los mesopotámicos crean al dios a su imagen y semejanza, por lo que hay una relación entre los hombres y los dioses, hablamos y nos relacionamos que es lo que importa. El mundo que rodea al hombre, se convierte de alguna forma en accesible, lógico y ordenado con esta concepción de divinidad. No basta, con entender que los dioses son, esencialmente, ontológicamente, similares a los hombres, hay que aplicar al panteón los modelos de relaciones básicas de la sociedad humana. No son dioses dotados de un humanidad ontológica básica, sino que además, su vida social, se desarrolla entre ellos de manera idéntica a la sociedad de los hombres. Por eso, los dioses, son unos varones y otros hembras, y generan relaciones de pareja, efímeras o estables, pero generan familias y descendencia entre sí. Esto es muy interesante, pues casi todos los dioses del panteón mesopotámico acaban encajados en la estructura de pareja básica: marido y mujer, lo que permite en el grado de identificación, la comprensión del universo, pues un dios masculino se casa con un dios femenino y complementan procesos de la naturaleza; y un dios de la ganadería (inseminación, el toro que monta a la vaca) se puede casar con una diosa de la agricultura (identificación de diosa femenina). Los casan y así cuadra todo muy bien, y esta especie de armonía de contrarios, el ying y el yang, de lo masculino y lo femenino, encarna procesos de la naturaleza complementarios y acaban

en una síntesis, tienen un hijo, se genera una especie de trinidad, que tiene los valores y las virtudes, o es el nexo entre el padre y la madre; en la unión del cielo y la tierra, el hijo es el aire, lo que separa el cielo de la tierra. Este principio es interesante, pues la mayoría de los dioses mesopotámicos son papá, mamá, y su hijo. Este tipo de relaciones personales, de personalización de los dioses, queda muy lejos de nuestras concepciones de tipo moral, no creamos que son familias felices de dioses, hemos dicho que no son sabios, están sometidos a las pasiones humanas, y la ira o la cobardía son sentimientos que tienen los dioses. Hay dioses que son infieles, perjuros, engañan, hay dioses que son cobardes, dioses que son ladrones, por lo que los dioses no están tan marcados por unas cualidades morales o éticas superiores. En la religión mesopotámica los dioses no son el modelo irreprochable, y un hombre puede dar lecciones de moralidad y de ética a un dios, como hace Gilgamesh, en el episodio del Toro del cielo, donde se pone una penitencia a una diosa por la lujuria. Estas familias de padre, madre e hijo, no son más que la aplicación del modelo de la estructura familiar básica al mundo de los dioses, entre otras cosas, por tener más ordenado el panteón.

Si nos subimos un poco más y elevamos el listón, la equitación de la sociología humana por parte de los dioses, no se reduce solo al ámbito de lo familiar, sino que al mundo de los dioses se le aplican también los modelos de vida comunitaria, de Estado, es decir: el modelo social del ámbito mesopotámico. Hemos hecho referencias a procesos históricos que no estamos seguros que se puedan hacer de forma tan directa. Los dioses están insertos en una estructura familiar, pero forman parte del colectivo, y tienen unas formas de organización social, donde se reúnen los dioses y llevan una vida comunitaria muy intensa. Casi todos los mitos, insisten hasta la saciedad, en que se reunieron los dioses en Asamblea, y esa actitud de los dioses que recuerda un poco al Olimpo griego, pues era algo muy similar, se refleja mucho en la mitología mesopotámica. Representación de gestión colectiva de los conflictos, tienen familias, esposos, hijos, pero viven insertos en un régimen de tipo asambleario. Los dioses se reúnen, y hay que asistir a la Asamblea. Hay un presidente de la Asamblea de los dioses, como un dirigente, muchas veces es el cielo, pero todos hablan y parecen tener capacidad de decidir, aunque los acuerdos se hacen por asentimiento o unanimidad. Esto se ha traspuesto a las formas de organización de las ciudades sumerias más viejas, el protodinástico sumerio, en el que hay testimonios que dan a entender que la forma de gobierno de la ciudad sumeria, aunque había un príncipe, se tenía un peso importante de órganos comunitarios de decisión, asambleas si queremos, aunque no hay que hablar aquí de democracia, pese a que otros lo hayan hecho. Se habla de una especie de institución colectiva, y lo que sí es muy interesante, es que a todas estas estructuras sociales, familiares, de fraternidad, paterno-filiares, de tipo asambleario; se le van a ir superponiendo la imagen del poder unipersonal, una imagen monárquica, y es muy posible que el mundo de los dioses tenga una forma colectiva o asamblearia, pero lo que es innegable, es que esta sociedad de los dioses, irá atendiendo progresivamente a poderes unipersonales cada vez más fuertes, algo, que pasa en el ámbito sociopolítico, pues de un ciudad sumeria regida por un príncipe o sacerdote, se pasa a una monarquía que si al menos no es divina, como la dinastía babilónica de Hammurabi, sí que es carismática. El mundo de los dirigentes humanos es despótico, no tienen que rendir cuentas a nadie, y esto mismo, se irá produciendo en el mundo de los dioses, ser irá avanzando a que los dioses se van a convertir en dioses que serán reyes de los dioses, asumirán un mandato absoluto, lo mismo que el rey en el ámbito terrestre. Un poder superior, carismático, y muy fuerte.

-Dioses principales, relación de divinidades principales, y grandes historias o leyendas mitológicas de las que participan estos dioses.

Los dioses del panteón mesopotámico encarnan algunos de los elementos fundamentales del universo que rodea al hombre: el cielo, la tierra, el sol, etc. Curiosamente, a los mesopotámicos, les preocupó menos cómo se creó el cielo o la tierra, pues tuvieron más preocupación y dedicaron más energía, a la definición de cómo se crearon los elementos particulares que comportan la naturaleza. La religión habla de cómo se separa el cielo de la tierra, o el agua dulce de la salada, pero uno de los componentes de la cosmogonía es la identificación de cómo se creó el hombre, el cereal, las enfermedades, o los distintos procesos que afectan al hombre. A diferencia de lo que pasa en otras mitologías, la mesopotámica está mucho más centrada en el hombre, es más antropocéntrica. La gran cosmogonía acaba generando una estructura mítica de cómo se creó el universo, pero crea un relación mítica donde lo importante es cómo ha ido a parar el hombre a ese universo. El Poema babilónico de la creación, no es el más antiguo texto cosmológico mesopotámico, pero es muy importante; también conocido como Enuma Elish, este gran texto, recoge la formulación más acabada de cómo el hombre mesopotámico entendió la conformación de todo lo que le rodeaba. El final del poema es sobre cómo fue posible que se creara el hombre, pero no obstante, el texto tenía una actividad de tipo político, que lo que hacía, era legitimar que la capital del mundo y el universo fuera Babilonia. El Enuma Elish, hay quien dice que su objetivo último, está más preocupado de hacer ver cómo nació el hombre, antes incluso que el propio cielo.

El universo, según los mesopotámicos, sería una esfera grande donde el cielo está por encima, y hay un cielo inferior que se puede llamar infierno. Este universo lo podemos ver esquematizado en la imagen de más abajo:

Esta sería la esfera de la creación, donde todo lo que significa el universo creado, surge de un elemento fundamental que existía antes de que se hubiera creado cualquier cosa, una especie de caos primordial, que es acuoso, por eso lo encontramos con el nombre de las aguas primordiales. Eso está encarnado en dos divinidades: una masculina y otra femenina. La femenina es la dios Tiamat, que se dicta como algo terrible, monstruoso, una deidad peligrosa, tenebrosa; y su esposo que sería Apsu. Antes de que hubiera nada en el mundo, existía algo, y ese algo es entendido en forma de aguas (el Génesis, también decía que al principio no había nada); hablamos de las aguas que forman el caos primordial, y se encarna en dos dioses que son pareja: el masculino Apsu, y una diosa más destacada y poderosa que se llama Tiamat (hay muchos grupos familiares de dioses donde la diosa es más poderosa que el dios). En el caso concreto del caos primordial, a Tiamat se la identifica con el mar, con lo que luego es el mar, el océano inmenso que todo lo rodea y que es salobre. Mientras el esposo mítico, se identifica con el agua dulce, la de los ríos, las fuentes, o las aguas de lo subterráneo. Este es el componente básico cosmogónico, una pareja de dioses de la que va a proceder toda la creación, y que se identifican con esa especie de vacío acuoso, con el agua primordial. No obstante, a los mesopotámicos les preocupa más la creación del hombre, las circunstancias que les rodeaban, a cómo fue la creación desde el primer día. Sobre el caos primordial, se creó el cielo y la tierra, se separó el cielo de la tierra, y como en el Génesis, se hizo la luz. El cielo se identifica con un dios, el dios Anu, uno de los más importantes del panteón. Cómo nace no lo sabemos, cómo se genera tampoco, cómo se separa el cielo de la tierra, tampoco. El dios del cielo es el primero que aparece, es el dios más viejo que existió realmente, pues Tiamat y Apsu no tienen forma. Anu será el presidente de la Asamblea de los dioses. La posibilidad de convocar, de dirigir,

corresponde al dios Anu. Es el dios patrono de una de las ciudades más antiguas de Mesopotamia: Uruk. Lo político e histórico se asoman a la mitología. El dios primero, el cielo, que lo primero que tuvo que ser creado sea el dios patrono de la ciudad más antigua de Mesopotamia, Uruk, es significativo, y allí, es donde se encontraba el famoso Zigurat del dios celestial Anu. Como presidente de la Asamblea de los dioses tiene un papel líder, pero es un dios pasivo, que dejará el protagonismo a otros dioses que asumirán el gobierno de forma más activa.

La tierra se denomina Ki, y en realidad, la tierra no es en sí una divinidad femenina, hay distintos dioses o diosas que se vinculan a la tierra, a la humedad que sale de la tierra, y cada uno tiene su particularidad concreta. Pero el dios que más relación tiene con la tierra tiene en su nombre la denominación sumeria de tierra (Ki), nos referimos a Enki, y éste, es el dios que tiene una más rica personalidad religiosa. En el panteón mesopotámico, es el dios que más específicamente aparece más vinculado con la tierra.

-En: Significa gobernante, príncipe, monarca, y es una denominación del mundo sumerio. El Ensi o el En, es quien gobierna. -Ki: Significa tierra, por lo que Enki, significa el señor de la tierra.

Tenemos que huir de las consecuencias, Enki no tiene nada que ver con la fecundidad de la tierra, tiene que ver con la tierra, y sobre todo, la que tiene la capacidad de ser puesta en cultivo, la que tiene humedad, pues Enki se vincula mucho más con el agua dulce, potable, el agua que sirve para regar los campos, la que hace que la tierra sea fecunda, pero no es el dios que encarna a la fecundidad. Enki encarna al proceso de cuando coges la tierra y la abres con una azada, y al cabo de poco tiempo, llegas a encontrarte una capa de humedad, y esa capa húmeda, ése, es el domino del dios Enki; un dios del fondo subterráneo, se relaciona con lo profundo de la tierra porque allí está la raíz de lo que puede propiciar vida, alimentos. El dios Enki, dicen los textos que vive en las profundidades, en un palacio subterráneo rodeado de agua dulce, un palacio que recibe la denominación de La casa dulce, y está dentro del agua que puede propiciar que el hombre viva, y esto, es muy importante. Enki es un dios Prometeo en buena medida, pues es un dios civilizador, un dios activo, positivo, y es un dios que se mueve mucho, y es un dios filantrópico, que quiere a la humanidad, que quiere a los hombres, y nos transmite sus conocimientos; es un dios propiciador. Es un dios que despertaba mucha devoción en el ámbito mesopotámico, pues Enki, es un dios muy cercano al hombre. Enki se pone en contacto con los hombres, los quiere, los beneficia. Otra cosa interesante, es que así como el dios del cielo es el primer líder del mundo de los dioses, el dios Enki es el dios de otra ciudad importante que es la ciudad de Eridú. Son dioses venerados, tenían sus ciudad sagrada, y allí tenían su santuario, y lo mismo que la ciudad sagrada de Anu es Uruk, con el consecuente rasgo de importancia de Uruk en la civilización protohistórica, la otra gran divinidad básica primera, que es Enki, su ciudad sagrada, es Eridú, que también tiene una importancia considerable en el IV Milenio a.C., hacia el final de la prehistoria. Cuando nos encontramos en el II Milenio a.C., Eridú es ya una ciudad de segunda fila, pero ese hecho del dios, refleja el protagonismo que antiguamente tuvo Eridú en la configuración mesopotámica; es una cuestión religiosa la que nos ayuda a comprender el protagonismo que tuvo Eridú en ese tiempo, pues si hubiera sido una ciudad de segunda fila, no hubiera tenido a Enki como divinidad. Eridú se encuentra muy cerca de la desembocadura del Éufrates, muy cerca de la orilla del mar; es una ciudad de la marisma del Bajo Éufrates, donde la importancia del agua dulce frente a la salobre es notable. La capacidad de hacer extraer el agua dulce del subsuelo era importante.

-Anu: cielo Uruk -Enki: Tierra, agua dulce Eridú

El tercer dios que resaltaremos, tiene como ámbito de dominio lo que está entre el cielo y la tierra, es decir, tiene como ámbito o esfera de influencia lo que es el mundo etéreo, el aire, la atmósfera, pues los mesopotámicos tienen muy claro, que este aire puede desarrollar todo tipo de vida, desde la vida de los demás dioses, hasta desarrollar la vida de los hombres. Este dios es el que acabará siendo el más importante del panteón sumerio-acadio, es el dios Enlil, una palabra compuesta por el prefijo En, que significa señor, príncipe, o regente (como hemos visto anteriormente). La segunda palabra que compone el nombre, es la palabra sumeria Lil, que quiere decir tormenta, tempestad, por lo que es el dios del trueno, como Zeus o Thor. Enlil se encuentra en los espacios abiertos, celestiales, donde están los dioses etéreos, astrales, y donde los grandes fenómenos meteorológicos suceden. Enlil se manifiesta con la manifestación más tremenda, la tempestad, la tormenta, el rayo, el trueno, el relámpago. Encarna las fuerzas del relámpago, tiene flechas que son los rayos, letales, es un dios que puede ser agresivo, violento, controla los astros, pues en el cielo navega el sol, la luna, los astros que marcan no sólo el paso del día a la noche, sino que marcan el ciclo de las estaciones. Así como Enki tenía como ciudad sagrada Eridú, y Anu tenía a Uruk; la ciudad santa de Enlil es la ciudad de Nippur. Esa es la ciudad donde está el santuario del dios Enlil, su templo, y es el típico templo mesopotámico básico, un Zigurat, una serie de terrazas donde construimos en lo alto el templo del dios, pues si nos estamos refiriendo a un dios del cielo, lo apropiado es adorarlo en una posición alta, entre el cielo y la tierra. Hay que tener claro que Enlil se convertirá en el dios soberano del panteón mesopotámico. Acabará desbancando a Anu, su padre, dios celestial, y se convierte en auténtico rey del panteón mesopotámico. Enlil va a ser quien sufra distintas denominaciones, y en Babilonia será designado con el nombre de Marduk, el dios supremo del panteón babilónico, y también será el dios Assur de los asirios. Es el dios más dinámico, más activo, es el dios al que se le va a atribuir los fundamentos del universo, el que ordena el universo, y aparecerá identificado con los grandes dioses de otras civilizaciones, por ejemplo, en Babilonia, Enlil es Marduk, el que es entendido como el dios más poderoso, y asimismo, Assur es Enlil entre los asirios.

-El Poema Babilónico de la Creación o Enuma Elish

Hemos visto concepciones sobre el dios o la divinidad en el mundo mesopotámico; vimos las divinidades más importantes del panteón; y ahora vamos a estudiar las diferentes divinidades mediante la lectura de los textos mitológicos. Vamos a trabajar textos, y veíamos algunos de los grandes dioses y algunas de las perspectivas universalistas y cosmogónicas: el cielo, la tierra, la atmósfera, los grandes elementos de la naturaleza frente a los que el hombre siente indefensión, y por eso, los convierte en figuras divinas a las que hay que cuidar. El primer gran texto mitológico que trabajemos, es el gran mito mesopotámico de la creación del mundo, el Poema babilónico de la creación. El título más técnico en el mundo de la orientalística, es el de Enuma Elish, y este, es el primer texto mitológico que nos servirá para entender a los dioses del mundo mesopotámico. Tenemos que verlo de una forma literaria como obra escrita, y luego, analizaremos el mito religioso. El Enuma Elish, es una de las pocas obras mesopotámicas de las que han circulado incluso traducciones al castellano, por lo que es una obra de consulta fácil. Es una obra maestra de la creación literaria mesopotámica, y es equiparable a la gran Epopeya de Gilgamesh, es decir, cuando

hablamos de obras cumbre, de la literatura de Mesopotamia, en general, hay que citar el Enuma Elish o Poema babilónico de la creación.

El gran Poema babilónico de la creación, hunde sus raíces en creencias y en conceptos religiosos de divinidades creadoras del mundo muy antiguas. Los orígenes del poema, del mito, serán muy viejos, muy primitivos, y seguro nos tenemos que meter en el mundo sumerio para identificarlo, pero, no se han conservado copias del mundo sumerio, y la obra literaria definitiva es de época paleo-babilónica, del II Milenio a.C. Se elaboraría entre los siglo XVIII y XV a.C., en esa primera mitad del II Milenio, lo que coincide con el esplendor y la época de la Babilonia de Hammurabi. Al hilo del esplendor de esta ciudad, se le dio formato al Poema babilónico de la creación. En el fondo, es un texto de tipo mitológico que tiene objetivos sociopolíticos muy claros, pues ensalza la ciudad de Babilonia, y ensalza la gloria y el prestigio de la misma a través del dios patrono de la ciudad, el famoso dios Marduk. Esto es importante, pues aunque hunda su origen en tradiciones míticas, de cómo se originó el mundo en época sumeria, el mito, no adquiere su formato definitivo hasta época babilónica. Se alcanza madurez intelectual, y está hecho a mayor gloria de Babilonia y el dios Marduk. Este mito, este texto, es la última etapa de un proceso oral que en un momento dado se pone por escrito. Tenemos que es un texto mitológico, como la Ilíada o la Odisea, y al igual que estos últimos, su última etapa es la de poner por escrito historias que han pasado por juglares, cantores, por toda una oralidad de siglos hasta que se pone por escrito. Muy posiblemente, el mito original que transfiere este poema, tendría como protagonista al dios Enlil, que comparte con el dios Marduk, el ser dios del cielo, la atmosfera, la tormenta; pero Enlil es sumerio, y su personalidad divina acaba en Marduk, que acaba convirtiéndose al hilo político-militar de Babilonia, en el dios mayoritario. Muy posiblemente, si encontramos una tablilla sumeria con líneas del mito de la creación, en lugar de ser Marduk el protagonista, sería Enlil.

Tenemos que retener que este texto era tan importante que se le debió de dar muchas vueltas, y se escribieron distintas versiones después de ser un texto famoso, y según el interés político se podía cambiar a la divinidad que lo protagoniza. En el II Milenio a.C., la Babilonia de Hammurabi es el Estado más potente del mundo sumerio, pero en el momento en el que otros Estados mesopotámicos, como los asirios, se convierten en una potencia, el dios cambia de nombre. A mediados del II Milenio a.C., Asiria supera a Babilonia en poderío, y tomaran el poema y en vez de situar al dios Marduk en su posición principal, colocan a Assur. Si tenemos una versión asiria del texto babilónico de la creación, puede chocar que en vez de estar Marduk, está Assur. Son cuestiones que en la mentalidad religiosa antigua se pueden llevar a cabo. Assur vence a las fuerzas del caos y sustituye a Marduk en el texto. El mito, originariamente, hay que entender que es muy viejo, y Enlil, debería ser el protagonista, pero cuando aparece como escrito, el dios que aparece ensalzado, como referencial, es el dios Marduk, y por extensión glorifica a Babilonia, lo que no obvia versiones posteriores que sustituyen a Marduk por Assur.

El Enuma Elish, es una obra clásica como pocas de la literatura mesopotámica. Es una joya bien escrita, y se le llama Enuma Elish, dos palabras que en lengua babilónica, simplemente traducen o transcriben la primera línea del poema. Hace un siglo y algo, cuando circuló esta obra literaria, lo llamaron con el primer verso, y significa algo así como: “Cuando en lo alto”. Esta designación la encontraremos con frecuencia en los manuales. Otra cosa será cuando hablemos de los rituales, es bueno ver la finalidad de estas obras literarias, pues en una época donde no había libros en masa o imprentas, se ponen por escrito las cosas con una finalidad concreta, y con una

mayoría poblacional ágrafa, como obra escrita, no tiene sentido que sea de dominio público. La finalidad de una obra amplia, se escribe, se pone por escrito, porque era un texto que tenía que leerse en un determinado momento del calendario ritual o litúrgico; es en realidad un texto puesto por escrito porque se tiene que leer en voz alta y en público, en el festival del año nuevo, el más importante, el festival de Akitu, la gran fiesta de inicio del año, y uno de los episodios centrales de este gran festival que duraba varios días, suponía un momento religioso festivo que era la lectura en público, delante de todo el pueblo, del Gran poema babilónico de la creación. No es una obra por escrito para que la gente se divierta, sino que es un texto que tenía que leerse y vocearse al público en un determinado momento. Es significativo que sea el festival del año nuevo, pues hablamos de un mito que dice que de la nada primordial, nace el mundo ordenado, el inicio del tiempo, el inicio de todo, y este texto como pieza central, conmemoraba, santificaba, suponía, la manifestación litúrgica de la reposición anual de la vida y del tiempo, que es el inicio de la primavera, entre finales de marzo y abril. Era un fiesta de la primavera, que tantas y tantas sociedades han establecido como momento más importantes del año, pues representa la muerte del invierno y el renacimiento de la vida, de las plantas. Era el mito de la creación del orden del mundo, la puesta en marcha de la creación del mundo como lo vemos, y eso es lo que conmemora y recuerda el Enuma Elish.

El poema comienza, con esas palabras, Enuma Elish, y principia una descripción de cómo estaba el mundo y el universo antes de que nada hubiera sido creado. Había un caos primordial que no tiene forma, es uniforme, oscuro, húmedo, cuando todavía no se había creado nada.

TEXTO. Cuando en las alturas, el Cielo no había recibido nombre, y abajo, el suelo firme [la Tierra] no había sido llamado; nada, salvo el primordial APSU, su Engendrador, MUMMU y TIAMAT -la que les dio a luz a todos; sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos; fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos.

Tiamat Apsu

Mummu

Hay que tener claro que estos tres son los dioses que existen desde siempre, antes de que nada se hubiera creado, ni los propios dioses siquiera. Antes de que se hubieran engendrado los dioses de verdad, antes de que surgieran, esta tríada es lo que había. Por lo que el poema, nos presenta a estos dioses que son los que había antes de que surgieran las divinidades, son los dioses de verdad, pero el párrafo dice que surgen cuando no existía nada. Entonces, en ese estadio primordial nacen los dioses, pero no se preocupan de cómo, sólo quieren saber que de ese caos surgen los dioses. Es interesante que el Enuma Elish te presenta el nacimiento de los dioses de una forma ciertamente ordenada, y son dioses que representan a los grandes hitos de la naturaleza a la vista del hombre mesopotámico: el río, el cielo, la tierra firme; poco a poco, con la misma

realidad, van construyendo el mundo natural: cielo, tierra, río, marismas, agua, lluvias, nubes… todo esto. La cuestión es que se plantea un conflicto y una crisis, todo mito, plantea una tensión, un drama al que hay que darle resolución. La lucha, la muerte, el enfrentamiento, la crueldad, está presente en la mitología, y eso ocurrirá en un momento dado en el Enuma Elish. La confrontación se produce, y por un lado, están los dioses primordiales, los del caos primordial, y por otro, están los dioses que encarnan a la naturaleza ordenada. Hay que distinguir, por un lado los dioses del caos, en ese vacío, en esa nada, y por otro, los dioses que van naciendo y representan al mundo organizado. La gran diferencia es que la fuerza del caos, tiene poderes estáticos, pasivos, inmóviles, el caos primordial es entendido en muchos pensamientos mitológicos como algo inmóvil, frío; mientras que los dioses que han ido naciendo, Anu, Enki; son dioses activos, en movimiento, y son dioses que están continuamente haciendo cosas, creando, y ahí, tenemos el conflicto entre la pasividad y la actividad; y la actividad es representada en el poema como algo que crea ruido, que crea bullicio, que molesta. El poema presenta las cosas de una manera que podemos llamar cotidiana. Los dioses del caos no pueden dormir por el bullicio de los dioses activos, pues el poema dice que estos últimos se reunieron para bailar, para cantar. La imagen es de una agresividad tremenda por parte de los dioses del caos, que empiezan a organizarse. Apsu, el dios esposo o masculino, en el poema decide destruir y aniquilar a los nuevos dioses que están haciendo ruido.

TEXTO. Los hermanos divinos se agruparon; perturbaban a Tiamat con sus avances y retiradas. Alteraban el «vientre» de Tiamat con sus cabriolas en las moradas del cielo. Apsu no podía rebajar el clamor de ellos; Tiamat había enmudecido con sus maneras. Sus actos eran detestables... Molestas eran sus maneras.

El planteamiento es claro, el tema, es un mundo que acaba de empezar a ponerse en movimiento, y los dioses activos, de pronto se enteran de que los dioses del caos han decidido matarlos. Ese es el drama inicial, y el mundo ordenado es el resultado de un conflicto tremendo, como los olímpicos y los titanes, una guerra ancestral entre dioses. La cuestión es que los dioses activos, primero tienen una reacción humana de pánico, pues los primigenios son muy poderosos, y de donde están, del caos, han salido los últimos dioses, ellos mismos; pero Enki asume un protagonismo interesante, pues se propone dar un paso al frente, y decide enfrentarse a las fuerzas del caos y salvar a los dioses. El resultado es que Enki logra derrotar a Apsu y Mummu, y mata a Apsu, que es un dios que muere. Así, como Tiamat se relacionaba con el agua salobre y Apsu con el agua dulce, Enki se convertirá al matar a Apsu en el agua dulce, que es el agua buena para la agricultura, para la artesanía, para el trabajo, para lavar. El momento en el que nos encontramos, en este punto del poema, se deja al caos derrotado; Apsu ha muerto, Mummu ha sido encadenado, y sólo queda la diosa principal, Tiamat. Los dioses de la actividad han vencido, y es en este momento, a partir de Enki, cuando nace el dios Marduk como una tercera generación de dioses. Después de la primera batalla de los dioses del orden contra los dioses de la inactivada, contra las fuerzas del caos, nace el dios Marduk, vinculado con Enki, de manera que cuando el poema nos dice que nace un nuevo dios, te lo describe de una manera tan especial que ya tenemos claro que está destinado a triunfos y glorias memorables. Marduk nace como una figura heroica, madura, adulta y con plenos poderes. Fijémonos como nace:

TEXTO. En la Cámara de los Hados, el lugar de los Destinos, un dios fue engendrado, el más capaz y sabio de los dioses; en el corazón de lo Profundo fue MARDUK creado…

Su silueta era encantadora, brillante el gesto de sus ojos; Nobles eran sus andares, dominantes como los de antaño... Grandemente se le exaltó por encima de los dioses, rebasándolo todo. Era el más noble de los dioses, el más alto; sus miembros eran enormes, era excesivamente alto.

Cuando su padre Ea (Enki) lo veía, su corazón se llenaba de júbilo y gozo. Ea le confirió una divinidad en todo noble, su talla superaba con mucho la de todos. Sus proporciones eran increíblemente bellas, el espíritu humano no puede comprenderlas, y el ojo queda deslumbrado. Tenia dos pares de ojos y dos pares de orejas; y con otros tantos ojos lo veía todo. Era el más noble de los dioses, sobresaliente era su estatura; enormes sus miembros, increíblemente alto.

Tiamat tiene la parte más complicada, después de morir Apsu, y quedar Mummu encadenado, quedaba la gran diosa, la que realmente encarna al dios primordial es Tiamat, que es terrible y mucho más potente. Finalmente, se pone en movimiento, Tiamat es la encarnación de un caos inerte e inmóvil, pero al ponerse en marcha se siente, y prepara un ejército, lo crea, un ejército como de demonios, divinidades infernales, caóticas, cuyo objetivo es destruir a los dioses que siguen siendo una molestia, un estorbo, y que además, son dioses que han alzado la mano contra los dioses del caos. La reacción, nuevamente, de los dioses positivos o creativos, es una vez más de pánico, pero de pánico mayor, pues el propio Enki se declara incapaz, y dice que no tiene fuerza y energías para vencer a Tiamat. Entonces, acuden al dios del cielo, Anu, y se declara también incapaz ante la potente maquinaria de destrucción que supone la diosa Tiamat y todo el ejército que la acompaña. Lo interesante es, que Enki, Anu, están consternados, ningún dios se declara capaz de enfrentarse a Tiamat, y es cuando Marduk da un paso al frente y asume el protagonismo. Acepta convertirse en el campeón de los dioses positivos, pero, con una condición, y esta es la clave de la lectura, del texto, pues dice Marduk: “si me convierto en campeón vuestro, quiero ser vuestro rey, el primero de vosotros, tener el mandato, a mayor gloria de Marduk y la ciudad de Babilonia”. Quiere el reconocimiento, por encima de Enki, del celestial Anu, hay como una asamblea divina, no hay una votación, pero hay una aceptación unánime de que Marduk sea entronizado en el mundo divino, y se le otorgan los atributos de la nobleza, lo que a los babilonios o los asirios, les resulta familiar. Se vocea que es el más importante de los dioses, un mandato del cielo, de Anu, y todo el poema se detiene un poco aquí, antes de la amenaza de muerte, se insiste mucho en la entronización de Marduk, que va a la batalla, al combate, después de que los dioses hayan dicho que Marduk es el rey. Marduk triunfa, y eso significa que Babilonia se convierte en la ciudad más santa de todo el ámbito mesopotámico, pues allí, reside el rey Marduk. Marduk va solo a enfrentarse a Tiamat y su ejército, y hay una parte interesante en este punto, una parte que llamaríamos la víspera de la batalla, un tópico que se repite en modelos literarios, y es el de preparar las armas antes de la batalla. Aquiles está entrenando con las armas antes de morir, el joven David, también está entrenando armas, y Marduk, la noche de antes prepara sus armas, que son: Poema: Hizo un arco…

Empuño su arma, tejió además un red para atrapar a Tiamat, de manera que no escapara

La imagen que tenemos es que utiliza el arco, flechas, maza, red, todo lo apropiado para un dios atmosférico, el “arco” iris, las flechas son los rayos, y la red son los cuatro vientos, y le servirá en el momento final. El momento más épico, es cuando se enfrentan directamente Marduk y Tiamat, y la verdad es que el enfrentamiento tiene una forma celestial, atmosférica. Marduk mata a Tiamat con una flecha, hinchando su cuerpo con los vientos, y machacando su cabeza con la maza. El Enuma Elish nos presenta a Marduk trabajando sobre el cuerpo muerto, y descuartizando el cuerpo de Tiamat y manteniendo y utilizando la materia prima de este cuerpo muerto, pues con ella, construirá las distintas partes del universo. El cuerpo de Tiamat, una mitad del cuerpo de la divinidad, la convierte en el cielo propiamente dicho, y la otra mitad, la convierte en la tierra. El papel de Marduk no será sólo el de vencer, sino que utiliza la materia prima (de la misma manera que Enki coge el agua dulce de Apsu), y la usa para la agricultura. Marduk coge el cuerpo de Tiamat y lo descuartiza generando la base del universo que conocemos sobre este cuerpo.

Poema: una parte

Con las distintas partes del cuerpo crea los elementos más vistosos e importantes de la naturaleza que lo envuelve, el sol, la luna, las estrellas; todo ello, ordenado por el dios Marduk, que se convierte en el dios garante de la constitución del universo, donde él es el dios principal. También sobre los despojos de los dioses del caos, Marduk va a crear al hombre. Incluye dentro de su parte final, la creación del hombre, que se crea con los despojos de estos dioses primordiales.

TEXTO. Cuando Marduk oyó la palabra de los dioses, su corazón le urgió a crear una bella obra. Abriendo la boca, se dirigió a Ea, y le comunicó lo que él mismo había imaginado. "Amasaré sangre y crearé huesos. Estableceré un salvaje, "hombre" se llamará. En verdad, un hombre salvaje crearé. Se le encargará el servicio de los dioses, a fin de que éstos puedan reposar.

Le ataron, manteniéndole ante Ea (Enki). Le impusieron su condena y sacaron sus vasos de sangre. De su sangre formaron la humanidad.

Marduk está terminando de organizar el mundo, y con la materia prima que son los despojos del caos primordial organiza todo, y al final crea también al hombre. Dice que crea al hombre para cargar con las faenas de los dioses, para que ellos puedan vivir en libertad, es una clase de naturaleza humana, pues el hombre se crea para servir a los dioses, y los hombres son servidores de los dioses y son distintos de los dioses, pues tienen menos calidad mágica, y son perecederos y mortales, algo que realmente tiene mucha entidad, un tópico que se repite mucho en las leyendas y mitos mesopotámicos.

Todavía hay un último episodio, y es que los dioses están muy agradecidos a Marduk y manifiestan una gratitud tremenda, pues Marduk les ha salvado, y ha creado un entorno maravilloso donde los dioses pueden vivir y desarrollar su actividad, el sol, la luna, los vientos, las estrellas, el universo como lo entendemos, ha sido organizado para que los dioses y el hombre vivan en él. Encima, ha creado a la humanidad para que sirve de servidumbre, para cuidarlos, entonces, en la parte final del Enuma Elish, los dioses agradecidos, dicen: “vamos a recoger nuestras herramientas y por última vez

vamos a trabajar, haremos algo material, físico, tangible, en tu honor”. Lo que construyen es el templo de Marduk en la ciudad de Babilonia; el gran Zigurat de la ciudad e Babilonia, y de alguna forma, fundan Babilonia. El dios Marduk recibe como regalo la ciudad que está destinada a ser capital del mundo, y en su centro, se encuentra la casa del dios Marduk, donde todas las primaveras, a finales de marzo, se celebraba el festival de año nuevo donde se rememora el poema de la creación. No es un mito para recordar algo que ocurrió en el pasado, es algo que repone, una repetición cíclica, universal y eterna, que hace también universal el mundo donde vivimos. El festival de año nuevo significaba el momento en el que el Dios Marduk destruye el desorden encarnado por el otoño frío, húmedo, y se repone la vida, que en definitiva, fue la que él puso después de vencer a Tiamat, por eso, es tan importante este texto que escuchaba todo el mundo en la fiesta de año nuevo.

-Marduk aparece demonizado en el Antiguo Testamento.

No hay copias anteriores a la época de Hammurabi. Es posible que los sumerios estuvieran preocupados por este tema, que se plantearan creaciones parciales, un mito de la creación de la luna, otro de las plantas que tienen que ver con los tejidos. Las mitologías empiezan a ser analíticas, pues son un esfuerzo intelectual muy grande. Al sumerio le preocupa más como el hombre se hace viejo, o por qué el agua dulce está debajo de la tierra, se preocupan de cosas concretas, del entorno cotidiano, antes que de grandes cuestiones como el origen de la creación.

El ciclo de Enki

Otro ciclo mitológico mesopotámico. No está centrado en Marduk, ni es el Poema babilónico de la creación. Son mitos más antiguos. Hablaremos del ciclo del dios Enki, o ciclos de otros dioses mitológicos. El más importante es Enki, no cabe duda, es un dios que se articula en docenas de relatos mitológicos, la mayoría de gran calidad literaria, bellos para leer, interesantes para comentar, y junto a la diosa Inanna, que veremos, pues es la diosa con mayúsculas, Enki se convierte en la más rica y articulada divinidad, la de más diversidad. Entre otras cosas, Enki, es por excelencia el dios creativo, ingeniero, arquitecto, constructor; es el dios que hace cosas, imaginativo, que es capaz, y cuyo concurso hay que solicitar cuando nos encontramos con la necesidad de buscar solución a un problema. El dios Enki es el Prometeo por excelencia de la religión mesopotámica. No hay un dios más positivo, mas preocupado por el bien de la humanidad; es un dios filantrópico, que quiere al hombre y le ofrece los recursos tecnológicos para que el hombre viva feliz en la vida. Es el dios que da un paso adelante cuando hace falta, es un dios activo, lo vemos en el Poema babilónico de la creación, y fue él quien vence a Apsu, lo mata, aunque no podrá con Tiamat, pero crea a Marduk, pues es el dios que da con la solución de los problemas. En el Antiguo Testamento es el dios de Abraham, pero en la mitología mesopotámica, es el dios que salvará a la humanidad. Presentaremos un texto, un mito, protagonizado por el dios Enki, y que tiene una finalidad práctica brutal, clara y concreta. Cuando en Mesopotamia hay que reconstruir un templo, algo muy frecuente, volver a levantar de los cimientos un templo arrasado por una inundación, enfrentarse a la escombrera del templo por el paso del tiempo, esto, es un procedimiento sagrado ritual que hay que llevar a cabo de una forma adecuada. No se puede entrar en un territorio sagrado de cualquier manera, y hay un texto mítico que es el mito de la reconstrucción del templo, que es eminentemente un mito centrado en el dios Enki.

TEXTO: una parte

-Enki es quien inventó el ladrillo.

Enki es el dios al que se le ocurrió crear un monte, llenarlo de barro y de paja, y llenarlo de ladrillos. Hay que consagrar el ladrillo divino, y el propio Enki nos ha enseñado como hacerlo. El ladrillo es sagrado, y una vez hecho como Enki lo hizo, podemos hacer miles de ladrillos uno detrás de otro, pero con unción religiosa. El dios alfarero primero fue Enki, que establece la forma de elaborar el ladrillo, y cuando el sacerdote está haciendo eso, el mito se está poniendo en vigor. Mágicamente, mitológicamente, el dios está aquí, y está participando en la creación del ladrillo. Es un procedimiento mítico ritual. Todo lo que es el mito de la reconstrucción de un templo, es el dios Enki quien te va diciendo todo lo que tienes que ir haciendo, como un manual. Jerarquías sacerdotales, al servicio del templo, el rey al servicio del templo, y al final, te dice que después de tener esto preparado creó a la humanidad, para que fuera la mano de obra para que la casa de dios sea mantenida. Hay docenas de versiones de cómo se crea el hombre, que pueden ser compatibles o incompatibles, pero todas son activas y válidas. Este mito, al final, el dios, si te enseña a hacer el ladrillo al principio, al final crea a la humanidad para servir a los dioses.

Hemos visto el mundo de los dioses del panteón y mitología mesopotámica. Tenemos documentación literaria, y estamos bien informados de los dioses principales del panteón mesopotámico. Este panteón, para conocerlo, leeremos algunos de estos mitos, grandes obras literarias de alto valor informativo para reconstruir la religión. Hemos dedicado varias páginas a un primer gran texto mitológico, el Enuma Elish, el gran poema babilónico de la creación. Trata del tema de la creación del mundo, de la jerarquización de los dioses, de las fuerzas del caos, y este texto, colocaba en la cúspide al dios Marduk de Babilonia, y estaría asumiendo el papel que en una tradición más vieja tendría Enlil.

-Marduk (= Enlil)

En la época babilónica este dios se suplanta por el patrono de Babilonia, Marduk. El poema babilónico de la creación, es un texto que se escribió en el II Milenio a.C., cuando Babilonia es la capital del mundo mesopotámico, y como consecuencia de ese auge político, el dios patrono, suplanta a Enlil como dios principal.

El dios más rico, más articulado y mejor representado dentro de los textos mesopotámicos, no obstante, es Enki. El dios Enki es un dios que está muy relacionado con la tierra como dadora de fertilidad. Es un dios relacionado con el barro, con el agua dulce dadora de vida, la fertilidad, es un dios, a diferencia de Marduk o Enlil, que son dioses celestiales, que tiene que ver con lo subterráneo, como el agua dulce, ese es el dominio del dios Enki. El dios Enki es un dios con una personalidad filantrópica, amigo de la humanidad, prometeico, que favorece a la humanidad. En torno al dios Enki, se van a desarrollar unos mitos interesantes, ilustrativos, que sirvieron a los mesopotámicos para entender el mundo que les rodea. Los mitos sirven para muchas cosas, sobre todo, para darle cierto sentido a las dinámicas naturales que sobrepasan la comprensión de los hombres. Enki se convierte en protagonista de una gran cantidad de textos mitológicos que hacen comprensibles las cosas que rodeaban a estos hombres antiguos. Al estudiar ese gran texto, el Enuma Elish, la divinidad creativa, la que crea cosas dentro del panteón es Enki. Es la divinidad, el dios del cielo, Anu, y el dios Enlil, como dios rey y soberano de los dioses, le confieren el encargo de crear todas las cosas que hay en el mundo, incluido el propio hombre, y es responsable en última instancia

del destino de la raza humana, por eso, está tan vinculado a la humanidad, y por eso es un dios querido, al que se le tenía una devoción extraordinaria.

Veremos unas pocas leyendas mitológicas del dios Enki:

1. El Mito de Tilmun. 2. El mito de las deformidades.

3. El mito de Atrahasis (muy relacionado con la leyenda bíblica).

1. El mito de Tilmun

El mito de Tilmun, recibe su nombre, de una tierra maravillosa que ya en los textos sumerios aparece con la denominación de Tilmun. Hablamos de una isla maravillosa, que además está localizada. Otros paraísos similares están fuera del espacio y del tiempo, pero Tilmun se sabe que isla es, pues se la identifica con la isla de Bahrein. Para los mesopotámicos, Tilmun, es como una paralelo al paraíso terrenal, algo así, una tierra maravillosa, rica, a la que los dioses mandaron en el principio de los tiempos al dios Enki, para que residiera allí, y a su esposa, Ninmah (la esposa de Enki recibe distintos nombres, este lo utilizaremos de referente). Muchos nombres de diosas, en el panteón mesopotámico, así como hay mucho nombres de dioses que empiezan por la palabra En, hay nombres de diosas que empieza por la palabra Nin, que significa en sumerio señora o esposa. Ninmah es una expresión que viene a significar esposa suprema. En este mito, aparece como la esposa de Enki y en el momento de organización del mundo, son mandados a Tilmun para que residan en aquella tierra. Los dioses tienen que hacer cosas, que la naturaleza florezca, que se siga creando, y a Enki y su esposa, le corresponde la isla maravillosa de Tilmun. Lo interesante del mito es lo que pasa en esa isla maravillosa. Enki, encarna el agua dulce, es un dios que es patrono y controla el agua que es capaz de fertilizar y fecundar, se fecunda la tierra, y de la tierra brotará la vida, este es el modelo naturalista, con lo que podemos imaginar que Enki es el agua y Ninmah es la tierra fértil, y de la unión de ambos, en esa isla, nacerán las plantas, lo que tenía que nacer. Enki y Ninmah, vivirían felices, y engendraran a una hija que es la diosa Minsar, y es en general, la encarnación de las plantas. Es la diosa de la vegetación que surge entre la unión de la tierra, y el agua, el agua dulce. Es un cuento que parece maravilloso, una isla estupenda, una criatura que brota, el vegetal, pero todo mito, tiene que tener su vuelta de tuerca, su tensión, y el drama aquí proviene de algo muy sencillo: Enki, es el único varón en una isla de divinidades femeninas, y Enki, tendrá relaciones sexuales con su hija, y de esa unión seguirán naciendo otras divinidades que poblaran este paraíso. De la unión de Enki con su hija primera, nacerá otra diosa femenina, y otra, varias diosas femeninas, que al mismo tiempo irán siendo parejas de su padre. Lo que interesa, es que este mito va teniendo una capacidad de explicación de tipo creativo muy interesante, pues las distintas diosas que van naciendo, van a ir orientadas hacia la explicación de cómo surgió la artesanía textil. En la Antigua Mesopotamia las fibras vegetales se utilizan para la elaboración de tejidos, como el lino. El mito no explica sólo cómo la vegetación surge, sino que a partir de las distintas uniones, nacen otras diosas, una detrás de otra, de sus respectivas hijas, y como si fuera un árbol genealógico, las diosas encarnan los procesos relativos a lo que será la creación de la industria textil. Se encarnan diosas de donde sacar fibras para sacar tejidos; otra encarnará el procedimiento de coger las fibras y elaborar el tejido, la diosa de los telares; la siguiente encarnará las plantas de las que sacamos los tintes, los colorantes con los que darle color a las telas… después de tener cinco o seis hijas- esposas, el dios Enki, crea todo el proceso de elaboración de tejidos a través de las plantas. Las continuas infidelidades no le gustaron mucho a la esposa, por lo que luego

hay un drama, y al final, Enki recibe una especie de castigo, y es que se vaya al mundo subterráneo, está en su propia naturaleza, pues si viertes un cubo de agua se hunde en la tierra, al igual que Enki acabó absorbido hacia la tierra subterránea. Es un mito curioso.

2. El mito de las deformidades

El mito de las deformidades también tiene como protagonistas a Enki y a su esposa, y también es un mito que tiene que ver con la creación o con el carácter creador que tiene el dios. Enki es acreditado como el dios que creó a la humanidad, y el mito de las deformidades, tiene que ver con la creación de la humanidad, es como una segunda parte del mito, y es un contexto que se repite mucho en la literatura mesopotámica. En un principio, nada más existían los dioses, el mundo sólo estaba poblado por dioses, que eran muchos, había una muchedumbre, y en un principio, estaba la creación la tierra, el cielo, el mar, y los dioses, ese era el universo. Pero entre los dioses, había categorías, siempre ha habido clases, estaban los dioses mayores, Enlil, Inanna, Ishtar, que son los que gobernaban la creación, y decían lo que había que hacer, pero no trabajaban. Luego, estaba la masa popular de los dioses, que eran los que trabajaban. El mito de las deformidades nos presenta a los dioses trabajando en un trabajo duro, cavando la tierra, abriendo canales, trabajando en la creación, y el drama, se plantea como en todo mito, pues siempre se plantea una situación tensa, de enfrentamiento, o de ruptura y amenaza de la armonía. En un momento dado, la chusma de los dioses menores dice que están hartos de trabajar, dicen que son dioses, aunque sean menores, y entonces se plantea una situación de conflicto, los dioses se plantan, y el resultado es que el dios Enki propone un acuerdo, y dice que si la aristocracia divina no puede trabajar, y vosotros como dioses menores no queréis, lo que se hace es crear una criatura que se dedique al trabajo para que los dioses se dediquen al ocio. Enki crea a la humanidad, para que estén al servicio de los dioses. Lo interesante es que el acuerdo es tan total, que cuando los dioses ven la creación de la humanidad, construyendo ciudades o creando altares para ellos, están encantados, y eso hay que celebrarlo, y organizan un gran banquete divino, donde todos los dioses están presentes, y allí, todo son alabanzas. Hay vienen los celos, porque la esposa de Enki, Ninmah, celosa, dice el texto que también un poco bebida, desafía a su marido y dice que bien, que ha creado a la humanidad, que es útil porque libera del trabajo, pero dice que generará una serie de criaturas y desafía a Enki a ver si es capaz de conseguirles un destino. El desafió es que cogerá el barro, creará una serie de sucedáneos de los hombres, de la humanidad, que no servirán, y a ver si es capaz de encontrarles Enki una ocupación. Crea una serie de malformaciones naturales, engendros, hay deformaciones psíquicas o físicas en la actualidad, y eso, están intentando explicarlo estos hombres de la Antigüedad. Ninmah crea a un hermafrodita, una mujer estéril, o a un hombre que no puede contener la orina. Pero Enki, le encuentra a todos los engendros una ocupación, y la mujer estéril va a ser sacerdotisa, que no puede tener hijos, y el hermafrodita, lo dedica a servicios de palacio, al harén, y ya conocemos la imagen del eunuco. Enki le da hueco y ocupación a todos los engendros que la diosa ha creado, y todos los dioses le dicen a la diosa que ha perdido, pero Enki, que también había bebido, le lanza otro desafío a su esposa y le dice que creará una serie de criaturas para que ella les de orden y ocupación. Crea una serie de criaturas, un hombre tan viejo que es incapaz de hacer nada, crea la decrepitud, la vejez; también crea a la enfermedad, y, finalmente, crea a la muerte, y la diosa, no sabe qué hacer con nada de esto. La humanidad fue creada como si fueran elfos de Tolkien, todos los hombres eran bellos e inmortales, y ahora, los llena de una serie de imperfecciones. La muerte, la decrepitud, la enfermedad, vienen porque Enki y Ninmah están teniendo disputas entre ellos dos, y por eso, le dan a la humanidad todo tipo de

cargas negativas, elementos, que por otra parte vinieron bien, pues así, la humanidad tiene un control de número, pues el hombre, se puede reproducir pero también morirá y limitará su número para que todo encaje dentro de un orden. El mito está destinado a ser comprensible, para entender por qué existe un género humano, bello, pero limitado por toda una serie de malformaciones resultado de la disputa de dos dioses que han dejado a la humanidad todo este tipo de males.

3. El mito de Atrahasis (muy relacionado con la leyenda bíblica)

El nombre de Atrahasis, es el nombre de alguien, un nombre propio como veremos. Merece la pena comentar este mito, pues tiene que ver con la personalidad divina y mitológica del dios Enki, y además, tendrá resonancias que resultaran familiares. Siempre se habla de los vínculos de la tradición bíblica con las religiones del Antiguo Oriente, sobre todo, con la asiria y la mesopotámica. El mito de Atrahasis está centrado en un hombre que se llama así, por lo que, aunque el protagonismo último sea de Enki, quien da nombre al mito es Atrahasis, una palabra que se traduce algo así como: el más sabio de todos. El nombre de por sí, ya nos da la pista de que encontraremos a una persona venerable. La historia mítica, comienza situándonos (lo mismo que ocurría en el mito de la isla de Tilmun, y en el mito del origen de las deformidades), en una época dorada donde sólo existían dioses en el mundo, y plantea cómo surgió el género humano, y nos ofrece grandes novedades respecto al mito de las deformidades, pues al principio, sólo existía el campo, el mar, las estrellas, y todo, estaba poblado por los grandes dioses superiores, y los dioses inferiores, que por su condición inferior eran los que debían de realizar el trabajo. Esta imagen de la pasividad y la actividad, los que controlan y los que están dedicados al trabajo, es una imagen que se repite mucho en los mitos mesopotámicos, y debe representar un hito muy realista, pues una gran masa campesina, debía de vivir en situaciones penosas, o al menos, molestas, y una élite minoritaria debió de vivir con toda la comodidad. El drama surge también, de un levantamiento o insubordinación popular, pues los dioses menores, se plantan, y dicen que quieren disfrutar de la condición divina sin tener que trabajar. El texto es difícil de leer porque está muy fragmentado. La manera en que este texto presenta la rebeldía de los dioses trabajadores, es muy simpática, es como si dijéramos que hubo una huelga de brazos caídos, dicen que tiraron las azadas al suelo, o que las cestas de transporte las dejaron a un lado; de pronto, dicen que ya no trabajan más, y los grandes dioses, se atemorizan ante esto, pues necesitan alimentos, que construyan sus casas, y si los dioses menores no lo hacen, de nuevo, la solución a esta crisis socio- económica la ofrece el dios Enki con la creación de la humanidad, pues ellos, como dioses superiores, no van a trabajar, y así, crean a un tercer grupo para que lo haga. Tanto en el mito de las deformidades como en este, la creación del hombre es como en el Antiguo Testamento, es decir, con el barro, el elemento con el que trabajamos, que fabrica casas, y con el que hacemos hasta figurillas de los dioses. El barro es el elemento que domina el dios Enki, y además, con el moldeo del barro se crea al hombre. De alguna forma, la humanidad es una criatura del dios Enki, son hijos suyos, y Enki, que es un dios filantrópico, que ama a la humanidad, pues son sus hijos, tiene una relación muy especial con esta humanidad. A su vez, esta humanidad ha sido creada para que asuman el trabajo y el servicio divino, que se dediquen a todas las labores: agrarias, ganaderas, de la construcción; ya lo decía el pasaje del Enuma Elish, siendo Marduk quien se lleva todo el mérito, pues aquí se decía que Marduk creó a la humanidad para que trabajara y estuviera al servicio de los dioses. Esta es la esencia, y contienen un condición ontológica o filosófica, que florece en la condición humana.

-En esta mitología no hay mucha redacción sobre creación de los animales. En el Génesis, la creación de todo se hace de manera muy general, y estos mitos se preocupan de cuestiones concretas, como por ejemplo, explicar cómo se creó la industria textil a raíz de las fibras vegetales. La mitología mesopotámica es muy de resaltar la función del hombre en la configuración del universo. La mitología es bastante humanista, el hombre tiene un hueco, aunque es un hueco poco grato y no deja muchos espacios abiertos a la esperanza. El Enuma Elish dice que la humanidad es creada para trabajar, y además, tiene que soportar la mortalidad.

De pronto, parece que se soluciona el problema, los dioses viven en el ocio, y los dioses pequeños viven del culto y el cuidado que el género humano les ofrece. Pero la humanidad que ha vislumbrado Enki, es sexual, con género masculino y femenino, moldea en el barro la capacidad de reproducirse, y empiezan y seguirán reproduciéndose sin parar. El siguiente hito dramático proviene de eso, pues la humanidad es tan prolífica, que el alboroto, el jolgorio que veíamos en otro mito, eso mismo, vuelve a aparecer aquí y se inserta como un tópico. La humanidad se multiplica, y además, bailan, alborotan, gritan, se reproducen, y eso, a los dioses les desagrada profundamente. Tanto les desagrada, que reunidos en conclave divino, con el rey Enlil a la cabeza, deciden destruir a la humanidad, deciden aniquilar a esa creación que está siendo molesta. El modelo de que lo divino quiere destruir a una creación nueva aparece en el Enuma Elish, cuando los dioses del caos deciden destruir a los dioses activos, y esto mismo, pasa ahora, lo que ocurre es que el conjunto atacante es ahora el de los dioses, y quieren destruir a una humanidad que de momento es inmortal, no muere, y entonces, esto es un elemento que explica el porqué la creación de Enki se ha multiplicado tanto, molestando sobremanera al mundo de los dioses. Enlil (aquí no aparece Marduk, pues el mito es anterior a Babilonia), que es el dios atmosférico, se encarga de la destrucción de la humanidad, a la que manda primero la enfermedad, la epidemia, para matarlos, lo que pasa, es que surge una especie de disconforme entre los dioses, se trata de Enki, que no puede ver impasible como destruyen a sus criaturas, y así, Enki, después de que Enlil manda la pandemia, decide intervenir para salvar a la humanidad, y lo hace a través de un hombre llamado Atrahasis, al que le dice como sortear la enfermedad. Después, los dioses se enteran y saben que Enki ha conjurado para salvar a la humanidad de la pandemia. Entonces, Enlil crea el hambre, para matar a la humanidad de hambre, estamos en la génesis de los grandes males que asolan a la humanidad, y el dios Enki, también salvará del hambre y alertará a la humanidad, pues aconseja a Atrahasis para poder burlar el hambre; acumulando excedentes y este tipo de cosas. En un momento dado, los dioses se cansan y hablan con Enki, todos los demás están de acuerdo en destruir al género humano, y por tanto, le prohíben a Enki hablar con Atrahasis. Por supuesto, mandan un tercer mal, y como le prohíben hablar con Atrahasis, Enki tiene que prometer que no iba a hablar con Atrahasis. Los dioses mandan entonces el diluvio universal, y esta, es una de las varias versiones que podemos encontrar, de cómo cae la lluvia del cielo para aniquilar a la humanidad. El dios Enlil manda la aniquilación de la humanidad por medio de una lluvia torrencial, que hará que toda la tierra sea agua. El dios Enki, además, como decimos, no puede advertir a Atrahasis, pero él, ha prometido no hablar con Atrahasis, y entonces, decide hablar con la choza en la que reside Atrahasis. Enki, empieza a hablar con la cabaña, la saluda, le dice hola cabaña,quiero hablar contigo, entonces Enki considera que no está hablando con Atrahasis, sino con la cabaña, y le dice que caerá un diluvio y que si no se reacciona, la humanidad muere. Atrahasis los escucha todo, pues está dentro de la cabaña, y como en la Biblia, Enki le dice a la “cabaña” que construya un arca, donde mete a todos los animales, y además, está incluido todo lo demás: los días, las noches, la

paloma que manda a inspeccionar, las plantas; todos los detalles que aparecen en el Génesis, aparecen aquí.

La humanidad, pues, se salva con el arca y se burla el decreto de los dioses. Enlil se enfada, la situación que se plantea es de tensión, pues los dioses dicen que lo que no puede ser es que un hombre burle la voluntad divina, y como no van a matarlo, lo convierten en inmortal, siendo Atrahasis uno de los pocos hombres que alcanzan la inmortalidad. Será él, Atrahasis, con otro nombre, el que aparezca en el Poema de Gilgamesh contando todo lo del diluvio. La humanidad queda a salvo, pero los dioses negocian con Enki que la humanidad tenga un control en cuanto a su número, pues la humanidad tiene que estar limitada para que no se multiplique, y entonces, además del hambre y la epidemia que ya dañan a la humanidad, Enki, es encargado de una serie de mecanismos que regulen al hombre, y entonces, vuelve a aparecer lo que vimos en el mito de las rarezas: Enki crea la vejez, la decrepitud, la muerte en definitiva, y es muy concreto el texto mitológico en este punto; Enki crea la mortalidad infantil, hasta hace poco, la mayoría de los non natos o incluso los natos, podían padecer la muerte y no llegar a buen término. Eso no existía antes, y Enki crea la falta de fecundidad en las mujeres, la pérdida de capacidades físicas que conducen a la vejez, y después también, crea a todos los jinetes del Apocalipsis: guerra, hambre, peste y muerte. El final del mito de Atrahasis es una parábola, hay un superhombre, que se ha convertido en dios y cuyo destino no podemos compartir, pero queda una humanidad, que se distingue y es diferente del resto de los animales, pues nosotros hemos sido creados por Enki, y la misión es pasar por la tierra para estar pendientes al culto y la atención que deben recibir los dioses.

Otras divinidades del panteón mesopotámico

Hasta ahora hemos hablado de dioses del ámbito de la naturaleza, del caos, pero no hemos hablado de dioses astrales, muy importantes en todas las mitologías antiguas. En la mitología mesopotámica, hay un dios que tiene que ver con el sol, es el dios Utu (Shamash), es el que tiene que ver con lo solar, el astro rey. El dios solar básico es de tipo secundario dentro del mundo de los grandes dioses del panteón, no es equiparable con Enlil o con Anu. El dios solar Utu, es un dios que se vincula con la justicia, que tiene que ver con la administración de la justicia, algunos dicen que es porque la oscuridad es el ámbito del delito o el crimen, y el sol es la luz, pero esto es algo que no podemos saber con certeza. En cualquier caso, quien administra la justicia en el mundo mesopotámico, es Utu. La mayoría, conocemos el Código de Hammurabi, que está en el Louvre, y en la parte superior de la piedra inscrita, está el rey Hammurabi de pie, delante de un trono, y le están dando un pergamino que contiene (supuestamente) las leyes que están debajo inscritas en la piedra; pues bien, el dios que está ahí es Shamash, el dios del sol, y es él quien entrega esas leyes a Hammurabi.

Sin duda, mucha más importancia tiene el astro de la luna, pues despierta más devoción, y es entendido por el hombre de Mesopotamia como un astro que tiene más fuerza que el sol. La luna es mucho más importante, por la importancia que tiene el dios que se relaciona con la luna, un dios, que en sumerio recibe el nombre de Nanna, y en acadio, lleva el nombre de Sin (el hijo de Sargón de Akkad se llamará Naram-Sin, porque quiere acuñar el nombre del dios de la luna). Nos hemos referido a él como un dios masculino, cuando nosotros, asociamos a la luna con lo femenino, y al sol con lo masculino. Tendemos a identificar a las divinidades del sol con hombres, como Helio, y, a las divinidades como la luna las identificamos como femeninas, como Selene o

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