Mercado Matrimonial - Sociología de la familia - Apuntes - Universidad de Alicante, Apuntes de Sociología de la Familía. Universitat d'Alacant (UA)
cruzdelsur86
cruzdelsur865 de julio de 2012

Mercado Matrimonial - Sociología de la familia - Apuntes - Universidad de Alicante, Apuntes de Sociología de la Familía. Universitat d'Alacant (UA)

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Apuntes del curso de Sociología de la Familia sobre el Mercado Matrimonial - Universidad de Alicante
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Mercado matrimonial Introducción

El futuro no existe. Lo que así llamamos es sólo la proyección de nuestras creencias, deseos y temores, gestados en el pasado y filtrados por la criba del presente. El acierto sólo puede confirmarse a posteriori, lo que suele importar a priori es menos la plausibilidad de las predicciones que su aceptabilidad. Lo más aceptable suele ser aquello que menos problemas nos crea, es decir, aquello que evita molestas discontinuidades en nuestras expectativas a la vez que dulcifica los aspectos más negativos o amenazadores de las tendencias actuales. Hipotéticamente, en el futuro la gente se casaría poco y tarde, mientras que una parte creciente de las parejas se establecería al margen del matrimonio. La fecundidad se mantendría a niveles muy bajos, claramente inferiores a los umbrales de reemplazo, y muchas parejas y personas renunciarían a tener hijos o se conformarían con un único vástago. Próxima inflexión en la práctica totalidad de las tendencias que configuran el ‘síndrome antifamiliar’. Los mecanismos de ajuste de los mercados matrimoniales

Podemos considerar el mercado matrimonial como el teórico lugar de encuentro del conjunto de hombres y de mujeres que en un momento dado están en disposición de constituir legalmente una pareja. Segmento mayoritario del mercado, el de las primeras nupcias, veremos que se caracteriza por una altísima inelasticidad tanto en la oferta como en la demanda: puede admitirse que la casi totalidad de los hombres y de las mujeres aspiran a dejar la soltería y que prácticamente ninguno de ellos ha sido producido con fines matrimoniales. Problema del desequilibrio entre efectivos masculinos y femeninos se ha resuelto de muchas y variadas maneras, combinando el manejo de un mecanismo de ajuste externo. Tres mecanismos de ajuste internos: la poligamia, la diferencia en la edad al matrimonio y la exclusión diferencial a través de la soltería definitiva. La casi universal mayor edad de los maridos respecto de sus mujeres parece ser la herencia de un pasado igualmente universal, caracterizado por la sobremortalidad femenina adulta por causa del parto y por la mayor tendencia de los viudos a contraer segundas nupcias. La diferencia de edad entre esposos tiende a mantenerse estacionaria o a evolucionar muy lentamente. Disminuciones en la diferencia de edades entre esposos causadas en distintos países europeos por las hecatombes masculinas de las dos guerras mundiales: la disminución de la oferta de hombres condujo a reducir su edad al matrimonio a la vez que se aumentaba la de sus esposas. El equilibrio del mercado matrimonial puede verse alterado por los movimientos migratorios. Efectos que ha de tener en el próximo futuro la brusca y profunda caída de la natalidad experimentada en nuestro país desde mediados de los setenta hasta el presente. Mercado matrimonial y ciclos demográficos: un ejemplo español

Ante un desequilibrio de efectivos generado por los altibajos del número de nacimientos, deberían producirse, en mayor o menor medida, todos o algunos de los ajustes siguientes: - Reducción de la edad al matrimonio para el sexo deficitario y/o aumento de la misma para el sexo excedentario. - Disminución de la incidencia de la soltería definitiva en el sexo deficitario y aumento de la misma en el sexo deficitario y aumento de la misma en el sexo excedentario. - Aumento de la propensión a las segundas y ulteriores nupcias para el sexo deficitario y disminución de dicha propensión para el sexo excedentario. - Sobreinmigración del sexo deficitario y/o sobreemigración del sexo excedentario. Un déficit de mujeres debería producir efectos acumulativos y traducirse en los indicadores con mucha mayor agudeza que en el caso opuesto. Excedente estructural de mujeres por haber seguido el número de nacimientos una trayectoria creciente o estable. Sobremortalidad masculina. Sobreemigración masculina. En 1934 se inicia un claro descenso de la natalidad, descenso que se convierte en hundimiento al iniciarse la guerra civil. Los 967857 varones nacidos entre 1934 y 1936 hubieran debido encontrar pareja entre las 722831 niñas nacidas entre 1937 y 1939. Como ello es imposible en régimen de monogamia, dado el excedente masculino de 19’33 y 55 % para las cohortes 1934, 35 y 36. La edad media al matrimonio de las mujeres empieza a descender, mientras que la de los hombres se mantiene. El ajuste por la edad parece haber sido especialmente sensible. A partir de 1964 la edad al matrimonio de los hombres empieza a descender también y cómo a partir de 1967 empieza a disminuir la diferencia de edades. Situación de competencia entre hombres que provocaría una espiral hacia la precocidad detenida sólo en 1980, cuando la edad al matrimonio había descendido ya por debajo del nivel de 1960 en 2’5 años para las mujeres y cerca de 3 años para los hombres. Segundo mecanismo de ajuste, la variación de la soltería definitiva. - Las mujeres nacidas entre 1935 y 1943, que cuentan en 1986 entre 43 y 51 años, tienen menor proporción solteras, pese a su menor edad, que cualquiera de las generaciones más antiguas, su ventaja sería mayor. - Para los hombres que cuentan más de 50 años en 1986, los mayores niveles de soltería nunca experimentados se dan en las generaciones nacidas entre 1931 y 1936 a quienes correspondían las generaciones femeninas decrecientes nacidas entre 1934 y 1939. - Viendo las series hasta las generaciones nacidas a principios de siglo, se observa que la soltería femenina siguió una pauta lentamente decreciente hasta las nacidas en los años veinte y aceleró su reducción a partir de la generación de 1927, la soltería masculina, por otro lado, se mantuvo prácticamente estacionaria durante

más de veinte generaciones y empezó a aumentar irreversiblemente a partir de la generación de 1923. - Como consecuencia de las evoluciones divergentes de ambos sexos, las generaciones masculinas nacidas a partir de 1930 empiezan a mostrar, sistemáticamente, niveles de soltería definitiva que sobrepasan los de las mujeres. Las anteriores observaciones confirman la existencia de un ajuste por los niveles de soltería, complementario al ajuste por las edades. Mercado matrimonial y ciclos demográficos: el ‘boom’ que se avecina

Las mujeres se casaron más, los hombres se casaron menos, todos se casaron antes, los hombres emigraron más. ¿Cómo afectaron estos cambios a la coyuntura demográfica?. El período de alta nupcialidad se inicia, cuando empiezan a llegar a edad de plena nupcialidad las generaciones femeninas claramente decrecientes nacidas entre 1934 y 1939. La llegada al mercado matrimonial de las generaciones femeninas deficitarias coincidió con el inicio del boom demográfico que, como puede observarse se anticipó a la etapa del desarrollismo y no pudo ser simple efecto del mismo, por lo menos en su desencadenamiento. El déficit de mujeres que se dio en los treinta no es el único del siglo. Un segundo déficit de novias, de mayor duración, viene incubándose desde que se iniciara la caída de la fecundidad a mediados de los setenta. Hipótesis sobre las tendencias del próximo futuro en lo que respecta a la constitución de la familia: a) los hombres encontraron mayor dificultad para encontrar pareja en los grupos de edad que les corresponden, por lo que llevarán su atención hacia las mujeres más jóvenes o hacia las más mayores que aun estén disponibles, b) las primeras cohortes masculinas excedentarias invadirán el terreno de otros, c) las mujeres recibirán mayor número de propuestas matrimoniales y a edad más temprana, d) si prefieren a los pretendientes de más edad, el resultado será una evolución divergente de la edad al matrimonio para ambos sexos, si prefieren a los más jóvenes, el resultado será una importante amenaza de soltería en las generaciones ‘atrapadas’ en el cambio de coyuntura, e) la cohabitación fuera de matrimonio perderá prestigio, por ser considerada, por parte de los hombres, como una opción menos segura que el matrimonio, f) una nupcialidad femenina más intensa y más temprana traerá consigo un aumento de la fecundidad del momento, fomentada además, por parte de los hombres, como elemento de consolidación de unas uniones cuya precariedad cabría temer, g) la propensión a divorciarse debería disminuir por parte de los hombres y crecer por parte de las mujeres, por lo que no está claro cual podría ser el resultado final, mayor estabilidad conyugal, h) las mujeres divorciadas o viudas se verán más solicitadas que actualmente, mientras que los hombres viudos o divorciados encontrarán mayores dificultades para contraer segundas nupcias, en particular si pretenden hacerlo con mujeres solteras, i) el desequilibrio del mercado matrimonial debería más bien influir sobre el intercambio exterior en sentido de la sobreinmigración de mujeres, áreas compatibles culturalmente. En conclusión

Aplicación de un embrión de teoría que pretende articular unos ciclos demográficos con otros a través de la situación en los mercados matrimoniales. Teoría ya conocida de Easterlin, que articula los ciclos a través de la situación en mercado laboral. El mercado matrimonial se mueve en base a determinismos demográficos.

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