4 situaciones que te puedes encontrar en Gestión Académica

Si hay algo que los estudiantes teman todavía más que los exámenes finales es Gestión Académica, ese territorio inhóspito donde se supone que se resuelven todas las incidencias con la documentación universitaria. Esa oficina que tiene los hilos de tu vida académica.

Sin embargo, parece mentira que la organización de un lugar tan importante sea pura mierda: sólo hay operativas 3 de las 12 mesas, de las cuales 2 están sin personal porque es su hora del desayuno, del almuerzo, de la comida o de la merienda. Y por si fuera poco, el único funcionario presente tiene un severo retraso no diagnosticado; no se entera, teclea lento (probablemente adrede) y repite constantemente la muletilla "¿has mirado la web?" como si estuvieras allí por gusto.

Si tienes pensado hacer alguna gestión próximamente en ese terrible lugar, debes estar prevenido. Estas son las situaciones que te puedes encontrar si vas a hacer papeleo:

Situación 1: la malfollada

De golpe, el sol abrasador se pone sobre tu cabeza.
Oyes un cuervo cantar y miras a tu alrededor para ver de dónde sale ese pajarraco; "Me estoy volviendo loca". 
Avanzas el pasillo con tu carpeta de "documentación" repleta y con duplicados de todo lo que se te ha podido ocurrir y que te han pedido otras veces. Extrañamente la facultad está tan comida  de polvo, que se levanta arenilla al caminar y hace un calor de mil demonios.
La cola a la ventanilla de lo que parece una cantina es larga y conforme van saliendo los hombres y mujeres que le echan valor para enfrentarse, salen reventados de lo que debe de haber sido un duelo duro.
El paisaje es desolador pero sólo queda una persona antes que tu tras más de hora y media viendo tal masacre.
Es el momento, estás preparado, has estado ensayando, tienes todo el papeleo necesario. Te lías un cigarro y sacas la foto de tu madre para besarla "cuando se ha decolorado esta imagen?" - piensas.
 
- Hola, buenas tardes, quiero convalidar esta asignatura que cursé como ciclo, aquí te enseño la acreditación, mi DNI, la firma del catedrático que nos dio el curso, el diploma, la página que tenéis colgada en la web de la facultad conforme convalidáis por la asignatura de libre elección,  la autorización de mi madre para que me lo convalidéis, el libro de familia, la última radiografía del dentista, mi última analítica y la valoración de la última chica a la que me tiré.
- Ajá, muy bien pero me figura en pantalla que me falta la copia compulsada del título acreditativo oficial de la escuela internacional de títulos acreditativos oficiales de tu curso. Ya sabes que si fuera por mi, te lo validaba ahora mismo pero lamentablemente el sistema me lo pide y no puedo hacer nada sin eso.

Te despides con un "venga" y sientes como empieza a resbalarte sangre por el oído.


Situación 2: el cordero degollado

"Horario de gestión académica de 16 a 20h". Miras tu reloj: son las siete de la tarde. Qué pasa? A qué viene esa ventanilla bajada? Habrán cambiado el turno y no se habrán percatado de que el folio revenido sigue colgado ahí con un horario que parece que no es el correcto?
Decides ser un valiente: picas, no vaya a ser que hay pasado algo.
- "Toc toc", hola?
Se abre de inmediato la ventanilla y detrás de esta hay un joven asustadizo al que le tirita el labio inferior.
- ¿Sí? Qué necesitas? - no mira directamente a los ojos y su voz poco a poco empieza a desaparecer.
- Saber si estáis abiertos y podéis atenderme. He visto la ventana cerrada y no quiero molestar - estás tenso, se te nota.
- dime - se le nota que ruega que no sea algo muy complicado
- me gustaría saber cuánto me costaría cambiarme de titulación antes de...
- ui... ui... uix... puedes venirte mañana por la mañana? Es que la compañera que lleva eso te podrá atender mejor y responder a todas las dudas
- ya, pero es que yo estudio de tarde y trabajo de mañanas
- pues.. ya te digo: me sabe muy mal, si tuviese esa información te la facilitaría pero la verdad es que hay una persona especifica para contestar ese tipo de cuestiones.

Te despides con un "venga" y sientes como la incompetencia ajena empieza a generarte rabia extrema.


Situación 3: el teléfono ardiente

A raíz de las otras dos situaciones, es posible que se te ocurra la posibilidad de gestionar las pequeñas incidencias por teléfono, qué sé yo, mandar un comprobante o hacer una consulta.
Te  crees un genio por pensarlo, que te ahorrarás la abrasadora cola en el vestíbulo y tal. Pero no, esa opción tiene trampa.

Llamas una, dos, tres... siete veces. Comunica. Esperas 10 minutos. Vuelves a llamar y sigue comunicando. Esperas media hora. Lo mismo. Tras una hora de intentos (ya has perdido más que yendo allí, seguramente), alguien descuelga el teléfono.

Gestión Académica, ¿dígame? - dice alguien con voz chunga
Hola, soy Fulanito de Tal y llamo para.... - no te dejan ni acabar la frase cuando te solapa con "un momento, por favor, te paso con quien gestiona esto".
"¿Quien gestiona qué, si no te lo he dicho?" piensas, y suena una música de videojuego ochentero que más que relajar parece un mensaje subliminal en un tema de Michael Jackson al revés.
Tras 15 minutos oyendo la cancioncita satánica de los huevos, descuelga otra señora. Esta tiene la voz todavía más chunga que la anterior.

- Sí, dime - Vuelves a explicarlo todo.
- Espera un segundo, voy a hacer unas comprobaciones.
Y vuelve a sonar la musiquita durante otro largo rato.
- Mira, vas a tener que venir en persona y así lo arreglaremos.
- Es que la universidad me queda a hora y media. ¿No puedo mandarte la fotocopia por mail? Escaneo el documento y te lo mando.
- Uf, no, eso es imposible. Vas a tener que venir y que lo escaneemos aquí.
- ¿Y hasta cuando estáis abiertos? Porque entre que voy y vengo necesito un rato...
- Pues hoy es el último día, mañana ya nos vamos de vacaciones. Sí, deberías venir hoy, cuanto antes.

Te despides con un "venga" y cuelgas tan fuerte que notas el crujir de tus dedos.


Situación 4: un idilio imposible

Apareces después de clase por el vestíbulo donde se halla la dichosa Gestión Académica, ese terrible y apoteósico despacho del que tantas veces has visto salir gente sangrando y llorando de rabia. Intentas evitar tener que usar sus servicios a toda costa... hasta que llega el día de validar todo el papeleo para tu Erasmus en Inglaterra.
Lees y relees la web de la facultad un trillón de veces, te cercioras a consciencia que tienes todos los papeles en regla y haces tres o cuatro fotocopias de cada cosa, acojonado hasta un ridículo extremo por si tienes que darte un nuevo viaje a la facultad, que por cierto te queda a hora y media en tren.

Son las 3 de la tarde: coges el número, acojonado perdido, contando que no saldrás de allí hasta las 7 por lo menos. Misteriosamente, sólo hay dos personas en los bancos exteriores esperando a ser atendidos. Tienes el número 33 y van por el 31. ¿Es posible que vayan como Dios manda? No... seguramente pasarán dos horas entre atendido y atendido.  Pero a los 5 minutos sale uno de la cueva, suena el pitido y entra el siguiente de la lista. Y a los 10 el siguiente. Y te llaman. ¿Sólo he tenido que esperar 15 minutos? No puede ser... lo peor está por llegar, seguro.

Entras en el despacho y ves las 12 mesas llenas de gente... ¡Están trabajando! ¡Y todos a la vez! No puede ser...
Te atiende una señora entrañable que te saluda con efusividad. "Uf, seguro que es una tortuga y me tiene aquí toda la tarde", piensas. Acto seguido, la mujer se pone a teclear como si fuera una informática de la NASA.

¿Tienes toda la documentación?
Sí, aquí tienes.
Perfecto - la comprueba minuciosamente durante un minuto y se pone a teclear - ¡Pues ya está! Ya lo tienes todo. Cuando el Ministerio lo reciba te mandarán un mail confirmándolo todo.

¿Ya está? ¿Esto ha sido todo? No puedes creerlo... Se te escapa un "venga" tembloroso y te desmayas de la emoción.


7533   02/06/2015

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