Cambio lata de espárragos por Licenciatura en Bioquímica

Nos pasamos la infancia pensando en qué queremos ser de mayores, nos preguntan, nos condicionan, nos presentan a amigos de nuestros padres para que hablen con nosotros, nos explican cómo son sus trabajos...

Crecimos en un mundo en que se repetía que estudiar te hacía asegurarte un futuro mejor y que te permitía escoger tu trabajo. En el que los titulados universitarios eran personas valoradas con frases tan argumentadas como  "es que tiene estudios" o la muy recurrida "estudia tu que puedes y así puedas ser feliz". Crecimos pensando en que la universidad te daba todo aquello que necesitabas para tener felicidad, que te iniciaba en un mundo de opiáceos intelectuales y éxtasis constante.

En los cuentos de hadas que nos leían, la universidad, se ha veía, hasta hace poco, como una gran institución en la que entraban las personitas esperando encontrar una fuente inagotable de conocimiento, con clases magistrales de profes que, boquiabiertos, son escuchados por sus alumnos, con la última tecnología, con una educación que había que ganársela con esfuerzo durante los años anteriores a las PAU, como un lugar en el que desarrollarse intelectualmente, desarrollando los potenciales, conociéndolos, haciéndolos fuertes y capacitándote para dar el paso al mundo laboral. Pero no.

No nos explicaron de qué va lo demás: las clases abarrotadas de gente, el artículo de lujo que es pagar una matrícula y la calidad de esa educación, las campanas de Gauss, los profes que no asisten a clase, los catedrasaurios, la pesadilla de los trabajos en grupo, las tutorías en las que afinas tu capacidad de seducción, el don de gentes en gestión académica, el autocontrol (que evita que le prendas fuego a la facultad más de una vez), la capacidad digestiva con la comida refrita del bar, la dedicación a la operación bikini cuando nos olvidamos el tupper, la visión nocturna a las 4am cuando los ojitos nos palpitan, la no-rendición a las drogas durante los exámenes y lo más importante: LA POST UNIVERSIDAD.

De eso no hay series, ni hay instituciones detrás motivándote a "vivir la postuniversidad en el campus" y si las hay, es para que hagas más gasto de dinero con un máster o postgrado que junto con miles de certificados oficiales detrás, nos servirán para tener un sueldo de 800€, potenciando la pérdida de inversión que han hecho con nosotros mandándonos a ejercer fuera, usando nuestra formación para cubrir puestos de trabajo que poco tienen que ver con lo que nos interesa, generando nuevos intereses que poco tienen que ver con lo que hemos estudiado o quemándolos hasta la saciedad con recortes y sueldos que por dignidad, tienes que compensar con otro trabajo pero que por disponibilidad, se hace imposible. La vida real, para nada, es la que nos han explicado.

La vida real, para nada, se limita a estudiar y no, la vida real tampoco es el conocimiento, sino el aprendizaje.

Y ahora es cuando vosotros, quemáis vuestros libros de 200€ y os cagáis en el negocio de la educación no obligatoria.
13876   13/10/2014

Otras noticias