Los usuarios de transporte público somos una raza superior

Las universidades de éste país no son como las universidades americanas. No hay hermandades, ni césped ni papás y mamás dejando a los niños en los dorms (las residencias donde se folla mucho y se bebe en vasos rojos) diciendo: "Ale, hijo mío, ya eres mayor e independiente. Suerte cuando debas devolver el student loan de 100,000$. Estamos orgullosos de ti". Que no te vendan la moto. Aquí los más afortunados viven en pisos compartidos que se caen a trozos y los que no lo son tanto van en transporte público.  

Sí señor. Es que siempre se olvidan de nosotros porque no tiene glamour pero también contamos como universitarios, hostia. ¿Qué pasa con los que vivimos lejos de la uni pero no suficiente mente lejos como para mudarse de ciudad? Que somos unos desgraciados. En inglés tienen un término que suena guay para describir nuestra desgracia "commute". Yo os lo digo por si os queréis hacer los interesantes: "Yo es que hago commute. ¿Te importa si vamos a tu casa?" siempre es mejor que "Yo vivo en Villarriba con mis padres ¿te importa si vamos a tu casa?".

Observando esta falta de interés por nosotros y nuestros miserables trayectos he hecho un exhaustivo análisis para ver qué habilidades desarrollamos los usuarios de transporte público y estos son los resultados:

1. Expertos en finanzas
:  Conocemos todos los tipos de billete habidos y por haber. El integrado, el mensual, el que te descuenta un 37% si lo compras una noche de luna llena de un día impar... Tu pregunta que yo te cuento cómo te sale más barato. Y sí, nos sentimos corredores de bolsa profesionales cuando explicamos a los no versados estas cosas.

2. Expertos en cartografía territorial
: Dominamos las líneas y sabemos todas sus combinaciones. Si te bajas aquí, coges el bus local, haces tres paradas y luego pillas el metro te ahorras 2,47 minutos más que si no te bajaras del tren. Además somos capaces de llegar a lugares recónditos para no tener que pagar una zona más.

3. El amor por la aventura: Llegamos a la estación y nunca sabemos qué va a ocurrir. ¿Qué pasará hoy? ¿Será un retraso? ¿Una avería? ¿Un cani destrozando el tren? Todo viajero lleva siempre en su mochila comida, un cuerda y una linterna por si acaso la retención "que puede superar los 60 minutos" se alarga un par de días que esto de más de 60 minutos tiene mucho margen... No es una vida para cualquiera, se necesita temple y agallas, espíritu aventurero.

4. Adaptabilidad al exotismo: (Relacionado con el punto anterior) El hábitat del transporte público es muy distinto al hábitat urbano. Desarrollamos un olfato extraordinario para detectar a aquellos que llevan demasiado perfume o, en su defecto, a los que no llevan de ningún tipo; convivimos con ratas, cucarachas, residuos radioactivos, goteras, abuelos, estaciones medio en ruinas... Esto ni Indiana Jones, macho.

5. Superpoderes:  Existen dos superpoderes hijos del viajero experto del transporte público.
5.1. La burbuja mental: un campo de fuerza insonorizado que nos permite que traspasen lloros de niños, gente hablando, acordeones...
5.2. El maestro del dormir: una habilidad sobrehumana que permite dormirse y despertarse justo antes de tu parada.

6.La curva espacio-temporal: El transporte público deforma el espacio-tiempo, lo forja a su modo, Einstein no estudio este fenómeno pero nosotros sí y nos hemos licenciado en física cuántica versión RENFE para Dummies. La teoría dice así: Al volver a casa el trayecto siempre será más largo que cuando quieres aprovechar para dormir por la mañana. Amén.

7. Estabilidad extrema: Un año de ida y vuelta en hora punta convalida la meditación sobre una pierna bajo una cascada de los monjes tibetanos.

8.Estrategias Napoleónicas
: Sentarse es de los puntos más difíciles en la vida del viajero. Conseguir un asiento no es conseguir un asiento y ya, es el puto Trono de Hierro. Todo el mundo lo quiere pero sólo hay uno. Aquí hay distintas opciones sobre cómo actuar en esta situación:
8.1. Ser Usain Bolt y correr como si te fuera la vida al primer asiento vacío que pilles. Da igual a quien atropelles por el camino.
8.2. Ser Sandro Rey y hacer un estudio de usuarios  analizando edad, sexo, clase social... para determinar quién se bajará primero y quedarse cerca para poder sentarse una vez tus predicciones se cumplan. Si haces un horario regular puedes tener a gente fichada, no es ser stalker es ser práctico.
8.3. Ser Christian Grey y buscar potenciales víctimas para sentarte cerca y entablar contacto visual.  Aviso: el chico mono con la bolsa de deporte y el libro de Beckett no se percatara de tu presencia aunque grites muy fuerte por telepatía ni el que lee un cómic interesante que tu también te has leído tampoco ni el que... en definitiva, se necesita mucho coraje y sexappeal para esta opción.

Somos muchos los que sufrimos en el transporte público. Compañeros de autobuses, trenes y metros manifestaros, compartid vuestras vivencias y vuestras habilidades adquiridas al largo de los años y demostremos al mundo que somos una raza superior.

[Efectivamente éste artículo fue ideado y escrito en un tren]

3596   16/02/2016

Otras noticias