Impétigo: ¿qué debe saber el estudiante de medicina?

Es oír el término impétigo y te suena de algo, pero no sabes de qué...¡y eso que ya llevas tiempo como estudiante de medicina! Que no cunda el pánico... ;)

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1. Qué es el impétigo

El impétigo es la infección de bacterias tales como estreptococos o estafilococos que afecta especialmente a niños en época estival y que se manifiesta a través de costras amarillas en el cuerpo.  Es contagiosa y se transmite por estornudos o secreciones que entran en contacto con heridas.

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2. Características

El impétigo se presenta en niños de edad escolar o preescolar que sufren úlceras o erupciones que derivan en impétigo. Es muy importante que los padres ayuden a prevenir enfermedades de este tipo trámite buenos hábitos higiénicos.

En el caso de que un familiar se vea afectado de impétigo, y con el fin de evitar contagios, es importante extremar precauciones: que cada miembro de la familia use su propia toalla, que la toalla de las manos se sustituya temporalmente por toallitas desechables, que se use correctamente y con frecuencia el jabón, que se realicen las duchas adecuadas, etc.

Es importante distinguir entre dos tipos de impétigo: el bulloso y el no bulloso, es decir, el que presenta ampollas y el que presenta costras (que es el más habitual).

 

3. Diagnóstico

El impétigo se puede extender a cualquier parte del cuerpo, especialmente en nariz, boca, manos, antebrazos y en la zona del pañal, pues son zonas con mayor sensibilidad.

En los casos de impétigo no bulloso el médico o estudiante de medicina observará cómo se forman ampollas que revientan y provocan la aparición de manchas rojas y húmedas, que terminan formando costras de color marrón.

impétigo

Con el impétigo bulloso, el paciente desarrolla las ampollas que no terminan de reventar y que son de mayor tamaño y con líquido dentro.

No es necesario realizar ulteriores exámenes ya que se pueden observar a simple vista.

4. Tratamiento

El impétigo no reviste gravedad, aunque debe controlarse debido a su carácter contagioso. Normalmente se cura sólo o gracias a algunas lociones antibióticas que se aplican durante pocos días.

En los casos más graves, será necesario el uso de antibióticos.

Para aliviar el dolor, los padres pueden lavar las heridas con una gasa limpia y con jabón antiséptico. Se puede usar agua tibia con jabón para eliminar con delicadeza las costras. Es recomendable cubrir las costras con gasas para evitar que el niño se rasque y provoque que se extienda la enfermedad.

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4768   27/07/2016

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