PRÁCTICA KOSOVO, Ejercicios de Relaciones Internacionales. Universidad Complutense de Madrid (UCM)
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PRÁCTICA KOSOVO, Ejercicios de Relaciones Internacionales. Universidad Complutense de Madrid (UCM)

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Asignatura: Estructura y Dinámica de la Sociedad Internacional, Profesor: José Antonio Sanahuja Perales, Carrera: Relaciones Internacionales, Universidad: UCM
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1. Analice como se relacionan los siguientes conceptos: (i) guerra justa, (ii) ius in bello, (iii) ius ad bellum, (iv) intervención humanitaria y (v) responsabilidad de

proteger.

Como afirma Añaños Meza (2010), en las relaciones internacionales no existe una

cuestión tan polémica como el debate referido al recurso de la fuerza o la guerra. Polémica

que se viene heredando de generaciones pasadas y, con bastante probabilidad, seguirá

siendo materia de discusiones en el futuro, siempre que aquél se escoja como opción para

la solución de conflictos. Es, pues, en este debate donde se entroncan los diferentes

conceptos referidos al tendiente belicismo que se da por parte de los diferentes actores en

el escenario internacional.

Es ineludible la constatación empírica de la existencia y presencia histórica de los

conflictos armados y de su presente vigencia hasta la actualidad. Es por ello, que se han

requerido ciertos preceptos en términos de “bien” y “mal” como calificativos de una

guerra en aras de guiar las decisiones a lo largo de la contienda. De esta manera, la teoría

de la guerra justa es el vestigio de los códigos de guerra que se utilizaban a finales de la

Edad Media (Ruiz Campillo, 2003).

Encuadrándonos en los postulados de Susan Strange, y más concretamente en la

estructura primaria de seguridad, nos adentramos en un marco donde se establecerían las

diferentes reglas institucionalizadas que actúan como condicionantes para que los actores

puedan usar sus capacidades materiales de forma legítima y legal. La legitimidad en

términos de justicia es el principio normativo que regirá la articulación de la llamada

guerra justa.

En la teoría de la guerra justa se pueden distinguir dos fases que se corresponden con el

inicio de una guerra (ius ad bellum) y el desarrollo de la guerra (ius in bello).

La primera expresión se refiere a la justicia de la guerra, es decir, a si una guerra es justa

y lícita, o no, a la hora de iniciarla. Los principios de la justicia de la guerra que se han

establecido y generalizado en el seno de Naciones Unidas son la legítima defensa, como

derecho inmanente de los Estados; la existencia de una amenaza y/o quebrantamiento de

la paz y seguridad internacionales bajo el criterio del Consejo de Seguridad de Naciones

Unidas; la utilización de la fuerza como último recurso en última instancia, y la

prevención de la violación de los derechos humanos y de crímenes de lesa humanidad

(responsabilidad de proteger).

Como consecuencia de ello, esta última causa legitimadora del uso de la fuerza

respondería al imperativo moral de los distintos Estados para intervenir en Estados donde

se vaticinen situaciones las cuales representen una agresión y violación de los derechos

humanos en cualquiera de sus formas (genocidio, limpieza étnica, crímenes de guerra o

de lesa humanidad).

El ius in bello hace, en cambio, referencia a la justicia en la guerra, es decir, la justicia en

los medios que se utilizan a lo largo del ataque armado. Las reglas de la conducción de

una guerra justa incluirían los principios de discriminación –quién es un objetivo legítimo

en una guerra y quién no- y el principio de proporcionalidad –la cantidad de fuerza a

aplicar que es apropiada moralmente en el transcurso de la guerra.

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2. Haga un esquema relacionando las exigencias de la “guerra justa” y el principio

de Responsabilidad de Proteger (R2P).

La guerra justa, como hemos establecido previamente, está delimitada por ciertos

principios los cuales se constituirán como los garantes de su legalidad y legitimidad.

El principio de Responsabilidad de Proteger lleva implícita la expresión de la voluntad y

el deber de los Estados en intervenir en socorro de las víctimas o posibles víctimas de

graves violaciones de los derechos humanos. La Responsabilidad de Proteger se consolida

en el siglo actual como una medida a mayor escala de la doctrina de guerra justa y, a la

vez, asegura a la Naciones Unidas un área más de acción en el mantenimiento de la paz

en el siglo XXI.

Es por ello por lo que este principio es consecuente y coherente con todos los preceptos

anteriores de guerra justa, siendo este un recurso de última instancia, en situación de

quebrantamiento de paz y en defensa de aquellas naciones en circunstancias de

desamparo.

3. A partir del documental, haga una valoración crítica de la intervención de la

OTAN en Kosovo y si ésta respondería a las exigencias de la “guerra justa”, o no.

El comienzo de las atrocidades que suscitaron la intervención de las fuerzas armadas de

la OTAN, el 24 de marzo de 1999, se remonta a comienzos de los años 90. Para hacer

frente a los irredentismos independentistas de los albaneses, las autoridades de Belgrado

recurrieron a la fuerza, a la vez que pusieron fin al estatuto de autonomía del que gozaba

Kosovo de 1974 dentro de la República Federal de Yugoslavia.

La negativa de Yugoslavia a aplicar las resoluciones adoptadas en el seno del Consejo de

Seguridad con el fin de garantizar la autonomía de Kosovo y de sentenciar las

deportaciones masivas de albanokosovares por mandato serbio, condujeron a la OTAN a

lanzar, el 13 de octubre de 1998, un ultimátum a Yugoslavia para que se plegara a las

exigencias del Consejo de Seguridad.

La inminencia y amenaza de los ataques aéreos de la OTAN hizo ceder a Yugoslavia, que

aceptó firmar dos acuerdos: el primero, el 16 de octubre de 1998, con la OSCE, mediante

el cual se creaba una misión de verificación encargada de asegurar la aplicación de las

resoluciones del Consejo de Seguridad; el segundo, la que la autorizaba a conformar una

misión aérea de verificación del retiro de Kosovo de las unidades de seguridad

yugoslavas.

El fracaso de las negociaciones y la reanudación de la campaña militar en Kosovo por

parte de las fuerzas serbias hicieron que finalmente, el 24 de marzo de 1999, la OTAN

recurriera a la fuerza contra Yugoslavia, sin haber obtenido previamente la autorización

del Consejo de Seguridad.

Tal y como se ha evidenciado en el documental, el conflicto de Kosovo estuvo

ingentemente marcado por la declaración del observador internacional estadounidense y

teóricamente “independiente”, William Walker.

Este condenó y comunicó a sus superiores estadounidenses los acontecimientos de Racak,

asesinatos de población albanokosovar cometidos por fuerzas serbias, posicionándose,

por tanto, explícita y expresamente a favor de la causa albanokosovar. Este hecho causó

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un viraje en la posición estadounidense dentro de las actuaciones de la OTAN,

postulándose, pues, como ferviente aliado del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK)

y, consecuentemente, contra el presidente serbio, Milosevic

Sin embargo, anterior a la masacre perpetrada por serbios en la aldea de Racak, se había

producido la denominada matanza Panda por parte del Ejército de Liberación de Kosovo

(ELK) contra civiles serbios en la ciudad de Peć, en el noroeste de Kosovo. Esta actuación

deliberada contra población civil, empero, no fue reportada a las fuerzas estadounidenses,

sesgando de esta manera la posterior actuación y legitimación de la intervención de

Estados Unidos y la OTAN.

Asimismo, las primeras declaraciones del presidente Bill Clinton fueron que la

intervención de la OTAN y de EE. UU fueron un modo de mostrar, de forma contundente,

la seriedad del propósito de la Organización del Tratado Atlántico Norte, entendiendo

esto, más que casus belli para intervenir de forma “justa” en Kosovo, como una forma de

evitar que la OTAN se desmoronara, como afirma el documental, finalmente, nunca se

trató de Kosovo, sino de exhibir al mundo y reafirmarse como potencias avalistas de la

paz mundial y demostrar públicamente su alta capacidad militar y su credibilidad en sus

propósitos.

Como leitmotiv principal de la entrada en combate de la OTAN se destacó la necesidad

moral y de asistencia humanitaria ante el cuestionamiento de los valores primordiales de

los componentes de la OTAN, tales como el respeto a los derechos humanos, la

prevalencia de la democracia o el mantenimiento de la paz y seguridad. Empero, para

considerar guerra justa a Kosovo, habríamos de hacer balance entre ambos bandos sin

perder de vista los restantes factores.

En cuanto a causa legítima y de contestación a quebrantamientos a la paz y seguridad, la

OTAN respondía a la limpieza étnica de mano de Milesovic a la población civil

albanokosovar, pero, por otra parte, Serbia estaba haciendo frente a un Estado -Kosovo-

que hacía peligrar su integridad territorial y soberanía.

Por otro lado, si atendemos a las condiciones del ius in bello, ambas partes atacaron

indiscriminadamente contra civiles, siendo estos los principales objetivos de las fuerzas

serbias como respuesta a los bombardeos de la OTAN, pero también la alianza occidental

violó eventualmente la "inmunidad no combatiente", situándose entre los objetivos

seleccionados algunos atacados fueron estaciones eléctricas, puentes, refinerías de

petróleo, cadenas de televisión, fábricas de cigarrillos, etc.

En suma, ambas partes, fueron transgresoras de las prescripciones de la guerra justa,

pudiendo no erigirse la OTAN como fuerza legitimadora de la guerra justa en sentido

estricto y purista.

Es de esta manera, la guerra justa no puede ser entendida en sentido absoluto ni fuera de

la idiosincrasia de cada escenario. El caso de Kosovo y la intervención de la Alianza

Atlántica, aunque sigue siendo controvertida actualmente, se contempla solamente la

aplaudida intervención humanitaria, sin tener en cuenta los intereses subrepticios de

Occidente.

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4. Tras los debates y las críticas suscitados por la aplicación del principio de

Responsabilidad de Proteger en Libia, exponga y argumente cuáles son los retos

actuales de este principio.

La intervención en Libia, iniciada en marzo de 2011, constituye el primer caso en el que

el Consejo de Seguridad ha aplicado explícitamente la doctrina sobre la Responsabilidad

de Proteger para autorizar una intervención militar con fines de protección humana.

Este nuevo principio, postulaba la soberanía como resultado de la dualidad de dicha

responsabilidad, es decir, el deber de respetar las soberanías de otros Estados y los

derechos humanos de la propia población.

Sin embargo, este principio podría verse en conflicto con otro principio fundamental del

derecho internacional, el cual está garantizado en la Carta de la ONU en la forma de

"igualdad soberana" de los Estados, del cual se derivan otros principios y normas como

el principio de no intervención o el derecho de libre determinación de los pueblos.

La Responsabilidad de Proteger, en este sentido, sería una materialización jurídica para

las injerencias legítimas en asuntos internos de otros Estados, infiriendo incluso en un

fenómeno paternalista, al hacerse visible la distinción de los Estados con capacidad de

proteger y los que tienen que ser protegidos.

El criterio para intervenir en un Estado o no, también habría de ser analizado, puesto que

la historia y los sucesos similares en diferentes planos han reafirmado que las pretendidas

intervenciones “con fines de protección humana” no suelen ser desinteresadas de forma

absoluta, y que, por tanto, el principio de Responsabilidad de Proteger puede incurrir en

el riesgo de un uso altamente selectivo de la intervención, subordinada a intereses lejanos

al altruismo y solidaridad internacional.

Siguiendo en la línea del criterio de los intereses para decidir si intervenir y proteger o

no, se habría de considerar la configuración y el peso sustancial de los cinco grandes en

la mesa del Consejo de Seguridad y la posesión por parte de estos del veto, el cual

obstaculiza la entrada en un Estado con la negación de uno solo. El hecho de vetar

acciones oportunamente razonadas y basadas en hechos empíricos y públicos, destinadas

a salvar de un mal que inflige violaciones y sufrimiento, no sólo puede convertir al

Consejo de Seguridad en un impedimento insuperable para la Responsabilidad de

Proteger, sino que pone en cuestión la credibilidad y legitimidad del mismo.

Esto convierte pues al principio de Responsabilidad de Proteger en un imposible de

alcanzar, pues supondría el consenso de los cinco y la convergencia de sus intereses.

Bibliografía:

- Añaños Meza, Cecilia. (2010). La "responsabilidad de proteger" en Naciones

Unidas y la doctrina de la "responsabilidad de proteger". Anuario mexicano de

derecho internacional, 10, 199-244. Recuperado en 19 de marzo de 2018, de

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-

46542010000100006&lng=es&tlng=es.

- Møller, Bjørn (2000). Kosovo and the Just War Tradition.

5

- Ruiz Campillo, X. (2003). El ius ad bellum en la crisis de Irak. UNISCI Discussion

Papers, (2), 16 - 17. doi:10.5209/revUNIS.2003.n2.29469

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