Pregunta Hume (ppio causalidad) Examen Ontología, Preguntas de examen de Filosofía. Universidad Complutense de Madrid (UCM)
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Pregunta Hume (ppio causalidad) Examen Ontología, Preguntas de examen de Filosofía. Universidad Complutense de Madrid (UCM)

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Asignatura: Ontología Fundamental, Profesor: Juan Antonio Valor, Carrera: Filosofía, Universidad: UCM
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ANALIZA LA CRÍTICA AL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD, ASÍ COMO LAS CONSECUENCIAS FILOSÓFICAS DE DICHA CRÍTICA

Para analizar las críticas al principio de causalidad hay primero que definir este principio y explicar en qué consiste. El principio de causalidad trabaja sobre dos acontecimientos, podríamos decir, A y B, y supone que:

-A (la causa) sea anterior a B (el efecto). -Siempre que suceda A, suceda B.

-Que A y B estén contiguos/próximos en el espacio y el tiempo.

Dadas estas características, se generaliza y se establece una ley; en términos Aristotélicos: se constituye un principio universal mediante inducción de la realidad sensorial. Esta ley o principio universal se apoya en la necesariedad de que la causalidad observada en el pasado se repita en el futuro.

En esta necesariedad es donde se encuentra la primera crítica, que realiza Hume. Para Hume, el que tengamos testimonios empíricos repetidos sobre unas determinadas causas-efectos en el pasado, en ningún modo demuestra o equivale a que esas mismas causas y efectos deban estar conectados en el futuro. Hume, por tanto, critica la necesariedad de la causa-efecto, viendo que esta conexión carece de argumentación racional, y que no es más que una asunción inmotivada.

Otra crítica de Hume, que muestra, aunque de otro modo, la señalada vacuidad de la idea de causalidad, es la siguiente: para Hume, la validez o realidad de una idea se verifica cuando existe una sensación a la que haga referencia. En el caso de la idea de causalidad no hay ninguna sensación a la que haga referencia, por lo que no puede ser una idea válida.

La segunda crítica es la derivada de la teoría de la relatividad y su visión del tiempo y el espacio como dimensiones que dependen del sistema de referencia. Si bien la anterior crítica al sistema de causalidad se efectuaba en lo referente a la necesariedad, esta desmontará las características primera y tercera del principio de causalidad, a saber: el que la causa sea previa al efecto, y el de la contigüidad espacio-temporal.

Según la teoría de la relatividad, el orden temporal de dos sucesos, el que A sea previo a B, no constituye un orden universal, sino que dados dos observadores situados en dos puntos concretos y diferentes entre sí, puede que uno de los observadores vea A antes que B, y el otro B antes que A. Es decir, que el orden de dos sucesos depende el observador o sistema de referencia. Por tanto, la primera característica que constituye el principio de causalidad queda anulada. Del mismo modo y por si no fuera poco, esta misma relativización del espacio y el tiempo convierte la observada contigüidad de dos sucesos en nada más que eso, una

observación, que desde otro punto de referencia puede resultar en una separación que anule de este modo la causalidad.

También se podría mencionar, acercándonos más a la modernidad, la crítica a la causalidad que ha supuesto la cuántica, alejándose de la noción de “trayectoria” para hablar en su lugar de una nube de probabilidades; es decir, frente a una causa determinada no se asume un efecto determinado, sino que a nivel físico, una misma causa abre un abanico de efectos distintos.

Por tanto, hablando de las consecuencias que esto tiene para la filosofía, se podría decir que la causalidad deja de ser algo racionalmente justificado, es decir, una estructura inamovible y un principio racional de conocimiento, para ser una mera asunción práctica con respecto al futuro. En la vida cotidiana, esta asunción nos permitirá intuir o “creer” que una bola de billar moverá a la otra, o que la lluvia nos mojará; pero no nos permitirá elaborar argumentaciones racionales, dado que, suponiendo verdadera esta crítica, la causalidad ha quedado falseada a nivel racional.