Propuesta de bibliográfica de economías y criticas marxistas, Otro de Economía. Universidad de Santiago de Chile
miguel-flandez
miguel-flandez14 de junio de 2017

Propuesta de bibliográfica de economías y criticas marxistas, Otro de Economía. Universidad de Santiago de Chile

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Bibliográfica Marxista para el análisis de fenómenos económicos y políticos y la interpelación entre comprensión y explicación
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Crítica de la economía vulgar: reproducción del capital y

dependencia.

Jaime Osorio. La economía ha devenido en una ciencia vulgar y desarticulada de la mano de aquellos especialistas que se recrean diseñando curvas de oferta y demanda, ecuaciones para alcanzar modelos de equilibrio general, cálculos sobre riesgos bursátiles o sobre las preferencias subjetivas de los consumidores. Sólo retomando su vocación original, en tanto economía política, como una ciencia con perspectivas metodológicas y teóricas que permiten una visión del conjunto del proceso económico de producción, distribución, cambio y consumo, y de la organización societal, la economía podrá sortear la superficialidad y fragmentación que actualmente la caracterizan, asuntos que no logran encubrirse con estériles sofisticaciones matemáticas y estadísticas. A partir de la noción patrón de reproducción de capital y de interrogarse sobre las particularidades del capitalismo dependiente, en este libro se articula una propuesta de análisis económico alternativo a los enfoques neoclasicos y neoestructuralistas.

CONTENIDO.

Presentación: La economía política frente a la economía vulgarCapítulo 1. Sobre epistemología y método en Marx ! Lo relacional ! Red de relaciones sociales versus individualismo metodológico ! De la totalidad ! Proceso histórico y periodización ! Ley y singularidad ! Superficie y naturaleza interna ! Sobre el método: del proceso de abstracción ! Más sobre el método y la investigación ! Lo lógico y lo histórico ! Niveles de abstracción ! A modo de conclusión

Capítulo 2. Patrón de reproducción del capital: Una alternativa en el análisis económico. ! Las huellas del capital

! Distintas caras de la reproducción del capital ! El espacio teórico de la noción patrón de reproducción del capital ! Los esquemas de reproducción y los ciclos del capital ! Las limitaciones de los esquemas de reproducción ! Los ciclos del capital ! El patrón de reproducción desde el ciclo del capital-dinero ! Primera fase de la circulación ! Fase del capital productivo ! Segunda fase de la circulación ! Ganancia, cuota media de ganancia y ganancia extraordinaria ! Reproducción de las contradicciones ! Patrón de reproducción y políticas económicas ! Reproducción del capital e impactos territoriales ! Clases sociales y reproducción del capital ! Patrón de reproducción y crisis ! Crisis y teoría del "derrumbe" del capitalismo ! ¿Una o diversas crisis? ! Sistema mundial capitalista y división internacional del trabajo ! Patrones de reproducción del capital en América Latina ! Ondas largas, patrón de reproducción y mundialización ! Reproducción del capital en las economías dependientes ! Conclusión

Capítulo 3. Dependencia y superexplotación. ! Breve contextualización ! La superexplotación del trabajo en el marxismo ! Los supuestos en el análisis de El capital ! Explotación y superexplotación ! Valor de la fuerza de trabajo y lucha de clases ! Diversas modalidades del capitalismo ! A modo de conclusión: superexplotación y totalidad

Capítulo 4. El nuevo patrón explotador latinoamericano. ! Ahorro interno e inversión ! Deuda externa y capital extranjero ! Los ejes productivos en el nuevo modelo ! Las transformaciones del mercado interno ! Desempleo y salarios ! Pobreza e indigencia ! Polarización del mercado ! Los mercados externos ! Conclusiones: fortalezas y debilidades del nuevo patrón

exportador Capítulo 5. El marxismo latinoamericano y la dependencia.

! El inicio y sus razones históricas ! Exogenistas y endogenistas: una falsa disyuntiva ! El sistema mundial y América Latina ! Dependencia y marxismo ! Nuevo estatuto teórico de la dependencia ! La articulación de modos de producción ! Dependentistas y neodesarrollistas ! Conclusiones

Capítulo 6. Sobre recetas para salir del subdesarrollo. Crítica al neoestructuralismo. ! Introducción ! Los ingredientes para alcanzar el desarrollo ! El diagnóstico ! Cómo se concibe el subdesarrollo ! Razones históricas del subdesarrollo ! ¿Una vía capitalista para salir del subdesarrollo? ! ¿Una vía socialista para salir del subdesarrollo? ! La caracterización de América Latina ! La caracterización del Estado ! Observaciones críticas ! El sistema mundial capitalista: un asunto secundario ! Individualismo metodológico ! Un enfoque endogenista ! Reedición de las teorías de la modernización ! Recetario formal ! Lo descriptivo por sobre lo explicativo ! El Estado como reino de la razón ! El subdesarrollo: ¿un capitalismo inmaduro? ! Características del capitalismo dependiente ! Claves en el origen y reproducción del subdesarrollo

latinoamericano ! Bibliografía

Capítulo 7. El desarrollo como utopía: dilemas de un proyecto alternativo ! Los clásicos como historia presente ! Proyecto alternativo y proyecto político ! Crisis de proyectos civilizatorios ! El desarrollo como utopía ! Bibliografía

[…] toda la concepción de Marx no es una doctrina sino un método. No ofrece dogmas hechos, sino puntos de partida

para la ulterior investigación y el método para dicha investigación.

Carta de Engels a Sombart, marzo de18951

TODA REFLEXIÓN cien tífica, de manera abier ta u oculta, se realiza a par tir de ciertas concepciones, sea sobre la realidad, sobre qué significa conocer y cómo alcanzar conocimiento, sobre la relación ind ividuo-sociedad y muchas otras. Ellas definen el horizonte de visibilidad de la reflexión, los problemas y pregun- tas que se p lantea, lo que ilumina y lo que queda a oscuras.

La re f l exión de Marx no es ajena a esta situación. Sin embargo, como en muchos otros terrenos, salvo contadas p áginas de su inmensa producción, en donde se ubicarían pr ivilegiadamente la I n t roducción a la crítica de la econo - mía política y algunas cartas, no se encuentra un trabajo que desarrolle su p os- tura epistemológica y metodológica sobre el quehacer cien tífico. De allí que todo ello debe ser desentrañado de su obra misma, lo que implica una tare a nada fácil, sea por la densidad de los temas abordados, como p or la comp le- jidad de los problemas epistemológicos y metodológicos imbr icados en el tra- tamiento an terior.

En las páginas que siguen desarrollaremos los elementos básicos que defi- nen la postura de Marx en su tarea de conocer y producir ciencia. Adelantemos que ellos se ubican en franca oposición a los supuestos que guían la reflexión actual en las ciencias sociales en general y en la economía en particular.

Lo relacional

Uno de los elementos clave en la re f l exión de Marx es su esfuerzo por desentra- ñar las relaciones que organizan la vida en sociedad, las que terminan confor-

11

Sobre epistemología y método en Marx

Capítulo 1

1En Marx-Engels, Obras escogidas, tres tomos, Editorial Progreso, Moscú, 1984, tomo III, p . 534.

mando una densa red que articula las actividades de los hombres. Por ello, dirá Engels, “la economía política no trata de cosas, sino de re l a c i o n e s e n t re personas y, en última instancia, entre clases; si bien estas relaciones van siempre unidas a cosas y aparecen como cosas” .2

Un p lanteamiento de esta naturaleza da por supuesto que la suerte social de los hombres está “amarrada” a la suerte social de otros. Que existen relacio- nes y que éstas tienen incidencia en las cuestiones sustanciales de la vida social.

Pe ro tan importan te como asumir que la ciencia social debe dar cuenta de lo relacional es la tarea de construcción conceptual cap az de dar cuen ta de este proceso. Este es un aspecto central de las categorías emp leadas p or M a rx .3 Si habla de capital en tiende que “no es una cosa, sino determinada re- lación social de p roducción perteneciente a determinada formación históri- co-social […]”.4 El capital ex p resa de manera concentrada una forma de so- ciedad organizada sobre la base de p ropietar ios y no prop ietar ios de m edios de p roducción, que entran en relaciones sociales a partir de esa situación concre t a, p ropiciando la gestación de trabajo excedente bajo la forma d e p lusvalía, una de las formas o encarnaciones del capital.

Lo mismo podemos decir de la noción plusvalía. Ella remite a un pro d u c t o exceden te (que debe asumir la forma de dinero en el capitalismo) que queda en manos de un agrupamiento social distinto al que lo produjo, lo que deja a este último en “libertad” de vender su capacidad de trabajo para vivir. La noción de p lusvalía da cuenta en tonces de la relación ap ro p i a c i ó n - ex p ropiación o, en otras p alabras, de la relación ex p l o t a d o r - explotado. También salar io y renta en fatizan asp ectos del reparto de la r iqueza esp ecíficos, p ero estable- cen , a su vez, el cam po relacional. En fin, la p ropia noción de valor no pue- de sino ser entendida como un asunto social: pro d u c t o res indep endien tes de m e rcan cías que deben someterse al tiempo del trabajo social necesar io, esto es, al tiempo de trabajo de otros p ro d u c t o re s .

Esta es una particularidad del sistema categorial de Marx. Sus concep tos son “abiertos”, en el sentido que conforman puentes para establecer las articulacio- nes que organizan a la sociedad. Y esos puentes no sólo permiten descubrir las articulaciones en el campo económico, sino que lo rebasan para entrar en lo so- cial y lo político. Plusvalía es también la forma de ap rop iación de la r iqueza

12 JAIME OSORIO

2Engels, “Carlos Marx. Contr ibución a la cr ítica de la economía política”, en Marx-Engels, Obras escogidas, tres tomos, Editorial Progreso, Moscú, 1980, tomo I, p . 529 (cursivas en el original).

3“Es en esta naturaleza social de las categorías materiales donde Marx veía sus «conexiones in ter- nas». Los economistas vulgares sólo estudiaban las apariencias externas que son formas «enajenadas» de las relaciones económicas […] sin captar su carácter social.” I.I. Rubin, Ensayos sobre la teoría marxista del valor, Pasado y Presente, Córdoba, núm. 53, 1974, p . 74.

4 K. Marx, El capital, F C E, México, t. 3 (citad o p or G. Th erborn, Ciencia, clase y sociedad, Siglo XXI, Mad rid , 1980, p . 381).

social por parte de un agrupamiento social, de una clase social, la burguesía. Salario es la forma de apropiación de riqueza de otra clase, diferente de la pri- mera, pero defin ida por su relación con aquélla, y d iferente, pero en mutuas dependencias sociales, a su vez, del agrupamiento humano que se apropia de la renta y que da vida a la clase terrateniente. Cada una de estas clases gestará relaciones d iferenciadas en el campo político y frente al poder en función de posiciones estructurales diferenciadas, en el terreno de la exp lotación y de la dominación.

Tenemos en tonces un corpus conceptual en donde lo transdisciplinario forma parte de su propia construcción. Esto, de partida, ofrece un tipo de análisis diame- tralmente distinto a los esfuerzos interdiscip linarios que arrancan con catego- r ías o concep tos “cerrados”, lo que termina dando como resultado algo más cercano a un collage (más grande o más pequeño), que a un análisis integrado.

Red de relaciones sociales versus individualismo metodológico

El énfasis en Marx por destacar las relaciones sociales tiene como sustrato la hi- pótesis de que la sociedad no constituye un simple agregado de átomos (ind ivi- duos), sino una entidad d iferente, mucho más compleja que las particularidades de sus componentes aislados, y que an tecedece al individuo, determinándolo. Tenemos “individuos que producen en sociedad, o sea la producción de ind ivi- duos socialmente determinada: este es naturalmente el pun to de partida”. De n inguna manera “el cazador o el pescador solos, aislados, con los que comien- zan Smith y Ricard o … ” .5

Esta tesis está en las an típ od as d el in d ivid ualism o m etod ológico, p ara quien “los hombres en el estado de sociedad son fundamentalmente ind ivi- duos” y que “al reunirse, no se convierten en una sustancia distinta, dotada de pro- p iedades d iferentes”. En defin itiva, para este enfoque “los seres humanos en sociedad no tienen más propiedades que las derivadas de las leyes de la natu- raleza individual y que pueden reducirse a ésta”.6

Para la economía neoclásica y el rational choice “los colectivos no actúan, no tienen intereses; los colectivos no tienen planes […]. Quien verdaderamente ac- túa, tiene intereses, p lanes, etcétera, es el individuo. Esta es, en síntesis la tesis del individualismo metodológico”.7

13SOBRE EPISTEMOLOGÍA Y MÉTODO EN MARX

5 Marx, Grundrisse, Siglo XXI, México, tres tomos, 1971, t. 1, p . 3. 6J.S. Mill , Systeme de loguique déductive et inductive, t. 2, Lacan , París, 1909, p . 468 (citado por José

Valenzuela Feijóo en “El fracaso de la teoría económica convencional”, Argumentos, núm. 23, UAM-Xochi- milco, México, septiembre de 1995, p . 46).

7P. Schwartz, C. Rodríguez y F. Méndez Ibisate (comps.), Encuentro con Karl Popper, Alianza Editorial, Madrid, 1993, p . 29 (cursivas del autor).

En el extremo Marx dirá que “el hombre es […] no solamente un animal social, sino un animal que sólo puede individualizarse en la sociedad”. Asumir en el análisis “la producción (…) de un individuo aislado, fuera de la sociedad” –las “robinsoneadas” de la economía neoclásica– “no es menos absurda que la idea de un desarrollo del lenguaje sin individuos que vivan juntos y hablen entre sí”.8

Como podrá apreciarse, no es que el marxismo no hable o no pueda consi- derar a los individuos en su análisis. El problema reside si asumirlos aislados del cam - po social en que se desenvuelven, desde una naturaleza abstracta y atemporal, y desde allí definir sus acciones, motivaciones, in tereses, necesidades y racionalidades, como lo consideran la economía neoclásica, la ciencia política del rational choice o la sociología de la acción social,9 o bien considerar que sus motivaciones, in te- reses, necesidades y racionalidades están enmarcadas por el campo de re l a c i o- nes sociales en donde esos individuos se ubican.

Tenemos así dos perspectivas de lo societal que conducen a derroteros to- talmente diferentes, los que no encuentran puntos de convergencia una vez asumi- do uno u otro punto de partida.10

De la totalidad

La tesis que la sociedad constituye una unidad que rebasa la simple sumatoria del accionar de sus componentes individuales remite en Marx a la idea de to- talidad , de una unidad compleja, ar ticulada y jerarquizada en los elementos que la componen, cuya comprensión no se alcanza por el agregamiento de par- tes,11 por más exhaustivo que éste sea. 12

14 JAIME OSORIO

8 Marx, Grundrisse, tomo I, Siglo XXI, México, 1971, p . 4 (cursivas del autor). 9 “La economía marginalista parte del actor individual que calcula cómo alcanzar sus fines con me-

dios escasos”, señala G. Therborn, y agrega que “la sociología interpretativa de Weber –padre de la teo- ría de la acción social (JO)– no se concibe […] como un arte imaginativo. Es una generalización de la eco- nomía marginalista”. Therborn, Ciencia, clase y sociedad, Siglo XXI, Madrid, 1980, p . 294.

10 De allí los resultados limitados a los que arriba el marxismo analítico, por ejemplo, en su intento por conciliar lo ir reconciliable. En esta línea, John Roemer afirma: “Con respecto al método, creo que la teoría económica marxista tiene mucho que aprender de la teoría económica neoclásica” y que “respecto a la investigación sustantiva […] la teoría económica neoclásica tiene mucho que aprender de la teoría económica marxista”. Véase su ensayo “Marxismo de «elección racional»: algunas cuestiones de método y contenido”, en su libro (comp.), El marxismo: una perspectiva analítica, Fond o d e Cultura Econ ómica, México, 1989, p . 219.

11 “Reunir todos los hechos no significa aún conocer la realidad, y todos los hechos (juntos) no cons- tituyen aun la totalidad.” K. Kosík, Dialéctica de lo concreto, Grijalbo, México, 1967, p . 55. A esta forma de conocer, Kosík lo llama “conocimiento sistemático-acumulativo, que difiere del conocimiento dialéctico en su concepción de la realidad. “Si la realidad es un conjunto de hechos, el conocimiento humano sólo puede ser abstracto, un conocimiento sistemático-analítico de las partes abstractas de la realidad, mien- tras que el todo de la realidad es incognoscible.” K. Kosík, op. cit., pp. 61-62.

12 En esta línea es que Bloch señala que “el conocimiento de los fragmentos estudiados sucesivamen- te, cada uno de por sí, no dará jamás el del conjunto, no dará siquiera el de los fragmentos”. M. Bloch, Intro - ducción a la historia, Fondo de Cultura Económica, México, 1987, p . 40 (cursivas en el original).

El conocimiento de la totalidad no significa que podamos alcanzar un co- nocimiento de todo lo que acontece en sociedad (que iría asociado a la idea de completud),13 sino de los elementos que articulan , organizan y jerarquizan la vida societal y que hacen posible que se reproduzca, material y socialmente, de una manera determinada.14

Esto supone un cuestionamiento a los análisis que creen que reconstruirán la visión global a par tir de la sumatoria de conocimientos parcelar ios, como también de los estud ios que se abocan a alguna parcela de la realidad y que buscan “conocer”, sin una mínima h ipótesis del lugar en –y las relaciones de esa parcela con– el todo mayor del cual forman parte.15

Lo anterior no significa un rechazo sin más a los estudios parciales, al aná- lisis de fragmentos de la realidad. Lo que se cuestiona es la realización de este tipo de análisis sin una in terp retación del lugar y de las relaciones que tales parcialidades y fragmentos mantienen con la unidad compleja o totalidad en la que se articulan y forman parte.

La idea de totalidad, en definitiva, va estrechamente asociada al aspecto re- lacional indicado al comienzo de esta exposición. Pe ro, es necesario insistir, no se trata del simple peldaño en donde “todo tiene que ver con todo”, quedando atrapados en una visión de la complejidad elemental. La noción de totalidad en M a rx está jerarquizada y busca establecer cuáles relaciones y de qué manera t i e n e n mayor incidencia en la explicación de las regularidades cómo se produce y re- p roduce una sociedad.

La totalidad marxista, por otra parte, se asume como una unidad contradic- toria, lo que significa que, de manera simultánea, se le concibe como unidad y lu- cha de opuestos, que se conforma con polos sociales que se atraen y que se re p e- len, siendo las clases y la lucha de clases su ex p resión societal más importante.

Proceso histórico y periodización

El conocimiento de los fenómenos sociales no puede separarse del postulado de que la realidad sobre la que reflexiona, por sus contradicciones, se recrea y

15SOBRE EPISTEMOLOGÍA Y MÉTODO EN MARX

13 Edgar Morin introduce este concepto, pero sin darle un estatuto en su cuerpo discursivo. Véase su Introducción al pensamiento complejo, Barcelona, Gedisa Editores, 1998, p . 142.

14 “[…] en el pensamiento d ialéctico la realidad se concibe y rep resenta como un todo, que no es sólo un conjunto de relaciones, hechos y procesos, sino también su creación, su estructura, su génesis.” K. Kosík, Dialéctica de los concreto, op. cit., p . 63 (cursivas en el original). La noción de totalidad se reconstru- ye de acuerdo con los niveles de abstracción (que veremos más adelante) en que se mueve el análisis. No es la misma en el modo de producción, que a nivel del sistema mundial o de una formación social. Pero en cualquier nivel el análisis no puede eludir su formulación y establecer la relación de las partes con la unidad com - pleja en donde ellas se articulan y jerarquizan.

15 En n uestros días se multiplican las investigaciones de “pedacería” social, económica, política, etcéte- ra, sin re f e rentes al papel y las relaciones que esos “pedazos” con la totalidad de la cual forman parte.

se encuentra en un proceso constante de vida y muerte, in icio, desarrollo y li- quidación , por lo que el conocimiento está obligado a dar cuenta del proceso que analiza y de sus etapas o periodizaciones.16

Uno de los grandes debates de Marx con la economía política clásica se de- sarrolla teniendo como eje los supuestos de esta última de que los procesos de los cuales intentaba dar cuenta eran inherentes a todo orden social y no cons- trucciones sociales temporales. Por ello señala que “los economistas burgueses […] consideran al cap ital como una forma productiva eterna y conforme a la naturaleza (no a la historia)”,17 y que “sólo los burgueses de horizontes limita- dos […] conciben las formas cap italistas como las formas absolutas de la p ro- ducción, como sus formas naturales y eternas”.18

Por el contrario, para Marx “las formas económicas bajo las que los hom- bres producen, consumen y cambian, son transitorias e históricas”. Y agrega: “Al adquirir nuevas fuerzas productivas, los hombres cambian su modo de produc- ción, y con el modo de p roducción cambian todas las relaciones económicas, que no eran más que las relaciones necesarias de aquel modo concreto de pro- ducción.”19

Por otra parte se en tiende que también las categorías son h istóricas, que forman parte del proceso de conocimiento en su sentido general, y que como explicación de la realidad tienen validez para momentos históricos específicos, por lo que otras teorías, en otros momentos, podrán reemplazarlas, o revolu- cionarlas.

Ley y singularidad

En la p ropuesta teórica de Marx una de las p reocupaciones centrales es esta- blecer las regularidades que expliquen la vida societal y que en el campo de la ciencia se expresan bajo la noción de leyes.

Estas leyes presen tan en el campo de las ciencias sociales diferencias con las que pueden presentarse en el campo de las ciencias de la naturaleza. La más in- mediata es que las primeras son “sociales”, construcciones que son pro d u c i d a s por las inter relaciones de los hombres, en tanto las segundas son “naturales”, en

16 JAIME OSORIO

16 “La dialéctica no puede concebir la totalidad como un todo ya acabado y formalizado que deter - mina las partes, por cuanto a la propia determinación de la totalidad pertenece la génesis y el desarrollo de la totalid ad , lo que im p lica d esd e el p un to d e vista m etod ológico la in d agación d e cóm o nace l a totalidad y cuáles son las fuentes internas de su desarrollo y movimiento.” K. Kosík, Dialéctica de lo concreto, op. cit., pp. 71-72 (cursivas en el original).

17 Marx, Grundrisse, Siglo XXI, México, 1971, t. 1, p . 421. 18 Marx, Historia crítica de la teoría de la plusvalía, citado por L. Colletti, El marxismo y el “derrumbe” del

capitalismo, Siglo XXI, México, 1978, p . 26. 19 Carta de Marx a Annekov, 28 de diciembre 1846, en Marx-Engels, Obras escogidas, tres tomos, Edi-

torial Progreso, Moscú, 1980, t. 1, p . 533.

el sentido que emergen de la naturaleza misma. Ello implica que las primeras son “históricas”, por lo que pueden ser modificadas en tanto se entienda la lógica que las rige y las razones de su surgimiento en determinados momentos del desar ro- llo societal, mien tras las segundas se presentan como leyes permanen tes e inmu- t a b l e s .2 0

Impor ta destacar que las regular idades, ex p resadas como leyes, a pesar de ser construcciones sociales, terminan presentándose como resultado de re l a- ciones entre cosas. Esto hace re f e rencia al fenómeno caracterizado por Marx como “fetichización”, en donde, por ejemplo, “el carácter social del trabajo” se proyecta an te los hombres “como si fuese un carácter material de los pro- pios productos de su trabajo, un don natural social de estos objetos y como si […] la relación social que media entre los p ro d u c t o res y el trabajo colectivo de la sociedad fuese una relación social establecida entre los mismos objetos, al m a rgen de sus pro d u c t o re s ” .2 1

Junto al hecho de que las re laciones sociales se p resen ten d e manera trastocada, como fenómenos de las cosas, las “regular idades” sociales se constituyen en estr ucturas, esto es, en redes den sas de relaciones que termin an imp onien do a los h ombres esp acios de acción y de cond ucta so- cietal, y que escapan a su control en tanto desconozcan sus reglas de funcionamien - to, lo que impide tomar la construcción de la historia en sus manos. Tal es el signi- ficado de “leyes” como que “en la p roducción social de su vida, los hombre s con traen determinadas relaciones necesarias e in dep end ien tes de su volun- t a d ” ,2 2 las “relaciones d e p ro d u c c i ó n”, o que “el modo d e p roducción d e la vida mater ial con d iciona el p roceso de la vida social, p olítica y esp iritual en g e n e r a l ” .2 3

También alcanzan ese carácter de “exter ioridad” leyes como la tendencia a la caída de la tasa de ganancia, la que termina operando en contra de la vo- luntad manifiesta de los capitalistas ind ividuales, que buscan actuar en un sen- tido que rehúya sus efectos y procurando evitar las crisis,2 4 o la ley general de la acumulación capitalista, que p ropicia un acrecen tamiento del polo de la mi-

17SOBRE EPISTEMOLOGÍA Y MÉTODO EN MARX

20 No en el sentido que las ciencias naturales no p uedan establecer nuevas leyes, que modifiquen, cuestionen e incluso nieguen las establecidas en determ inado m om en to. Permanentes e inm utables en tanto regularidades ajenas o externas a la acción de los hombres, y que éstos, vía la ciencia, construyen explicaciones para dar cuenta de ellas. I. Waller stein p lan tea que en la moderna ep istemología, la tajan- te separación entre ciencias sociales y naturales tien de a desap are c e r. Véase su Abrir las ciencias sociales, Siglo XXI, México, 1996.

21 Marx, El capital, op. cit., t. 1, p . 37. 22 Como los condicionantes sociales que supone nacer en una determinada clase social, que termina

definiendo, en gran med ida, la vida social d e los individ uos en terrenos como el tipo d e estud ios, de vida laboral, de ingresos, y de vida social en general.

23 Marx, p rólogo de la “Contr ibución a la cr ítica de la economía política”, en Marx-Engels, Obras escogidas, tres tomos, Editorial Progreso, Moscú, 1980, t. 1, pp. 517-519.

24 Marx, El capital, op. cit., t. 3, capítulos XIII, XIV y XV.

seria como resultado de los mismos esfuerzos que buscan aumentar el p olo de la riqueza.2 5

Estos dos últimos ejemplos permiten señalar que las leyes operan de ma- nera tendencial, lo que implica que existen factores que pueden actuar en el sentido de contrarrestarlas y/o morigerar su determinación. Sin embargo, tal situación no implica que ellas “quede(n) anulada(s) o suprimida(s)”. De lo con- trario “ni se comprendería por qué hay que hablar de ley(es)”.26

La búsqueda de regularidades que expliquen la vida social no supone el des - p recio por las particularidades de los hechos singulare s, como incorrectamente seña- lan algunos críticos. Por el contrario, éstos son asumidos en toda su significa- ción, pero en un contexto que les dé inteligibilidad y puedan ser explicados. Un ejemplo clásico en Marx en tal sentido es su obra El 18 Brumario de Luis Bona - p a r t e, en donde desde el prólogo Marx pone de manifiesto su objetivo en ese trabajo: demostrar “cómo la lucha de clases creó en Francia las circunstancias y las condiciones que permitieron a un personaje mediocre y grotesco re p re s e n- tar el papel de héro e ” .2 7

La clásica oposición entre ley y hecho singular, o entre ciencias nomotéticas e idiográficas,2 8 encuentra en Marx una solución que rompe con su polaridad. La explicación de las tendencias generales es ind ispensable para dar cuenta de fe- nómenos particulares. La singularidad de estos fenómenos, sin embargo, sólo puede ser entendida en el cuadro de las tendencias generales de los procesos en donde dichos fenómenos se inscriben.

Superficie y naturaleza interna

Conocer es superar las man ifestaciones superficiales de los p rocesos estudia- d os, a fin d e alcanzar su ar ticulación in tern a, ya que “si la forma de mani- festación y esencia de las cosas coincid iesen d irectamen te […] toda ciencia ser ía superflua”.2 9

En los cere b ros del “economista vulgar […] no se refleja nunca más que la forma directa de e x p re s i ó n de la realidad y no la trabazón interna de ésta”.3 0 E s t o s

18 JAIME OSORIO

25 I b i d e m, t. 1, capítulo X X I I I. Parte de los problemas de la economía neoclásica para enfrentar los pro- blemas de la pobreza arranca del desconocimiento de estos procesos. Su fórmula de “crear más riqueza” para combatir la pobreza conlleva, en las condiciones capitalistas, exactamente al resultado contrario.

26 L. Colletti, El marxismo y el “derrumbe” del capitalismo, Siglo XXI Editores, México, 1978, p . 36. 27 Marx, “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, en Marx-Engels, Obras escogidas, op. cit., t. 1, p . 405. 28 Nombre que propuso W. Windelband en el contexto de las discusiones sobre el método en la Ale-

mania de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. 29 Marx, El capital , op, cit., tomo 3, citado por Rosdolsky, Genésis y estructura de El capital de Marx,

Siglo XXI, México, 1978, p . 81. 30 Carta de Marx a Engels, 27 de junio 1867, en El capital, op. cit., t. 1, p . 686 (cursivas en el original).

economistas vieron ganancias, interés, renta del suelo, pero no alcanzaron la no- ción de plusvalía en tanto denominador común de todas las formas anteriore s .

En carta a Kugelmann, Marx insiste en la idea de que es necesario alcan- zar la “conexión interna”, distinta a la “apariencia”, y que el fenómeno estudia- do (en este caso se refiere al valor) “tiene un segundo fondo”,31 que es el que hay que alcanzar para realmente conocer.

En la superficie los procesos tienen la particularidad no sólo de “esconder” la dinámica in terna, sino también de distorsionarla. Es conocida la tesis de la fetichización planteada por Marx, en donde las relaciones entre los hombres se les presentan a éstos como relaciones entre cosas. Al capitalista “en la compe- tencia, todo se le representa cabalmente al revés”, por lo que la ganancia apa- rece como “una fuente de ingreso independiente del trabajo” e independiente “de la cantidad de trabajo no retribuido que él mismo «produce»”,32 y que en la competencia da como resultado la fijación de una ganancia media.

Llegar a ese “segundo fondo” y a las “conexiones internas” no es resultado de una simple especulación teórica (o esfuerzo lógico de re f l exión), sino que va de la mano con el desarrollo histórico, que hace que “un elemento (aparezca) como lo común a muchos, como común a todos los elementos. Entonces deja de ser pen- sado solamente bajo una forma particular”. La noción de trabajo abstracto, por ejemplo, el trabajo creador de valor, sólo es posible allí en donde “la indifere n c i a por un trabajo particular corresponde a una forma de sociedad en la cual los in- dividuos pueden pasar fácilmente de un trabajo a otro y en la que el género de- terminado de trabajo es para ellos fortuito y, por lo tan to, indifere n t e ” .3 3

Pero eso no es todo. Pasar de la superficie a la “trabazón interna” implica alcanzar la “articulación” del fenómeno estudiado “en el interior de la moder- na sociedad burguesa”, 34 porque “si es verdad que las categorías de la econo- mía burguesa poseen cierto grado de validez para todas las otras formas de so- ciedad”, lo que a juicio de Marx debe ser tomado cum grano salis,35 ellas deben ser capaces de dar cuenta de “la diferencia” que alcanzan entre unas formas de sociedad y otras, asunto que “será siempre esencial”.36 Por ejemplo, la gestación de un p roducto excedente rebasa al cap italismo. Pero sólo en este d icho pro- ducto asume la forma de p lusvalía, es decir , de un p roducto excedente que requiere la forma de d inero para que el ciclo D-M-D’ pueda realizarse, tema que desar rollamos más ampliamente en el capítulo 2 de este libro.

19SOBRE EPISTEMOLOGÍA Y MÉTODO EN MARX

31 Car ta d e Marx a Kugelm an n, 11 de julio 1868, en Marx - E n g e l s, Obras escogidas, t res tomos, Editor ial Pro g reso, Moscú, 1980, t. 2, p . 442.

32 Marx, Teorías sobre la plusvalía, Fondo de Cultura Económica, México, 1980, t. II, p . 57. 33 Marx, Grundrisse, op. cit., t. 1, p . 25. 34 Ibidem, p . 29. Esto en el caso de que sea un elemento o proceso de la sociedad capitalista. 35 Con sumo cuidado. 36 Marx, Grundrisse, op. cit., t. 1, p . 27.

El cam in o que va d e la sup er ficie, o ap ar ien cia, a la con exión in tern a, para reconstruir las relaciones de la sociedad, apunta a los problemas referidos al método y en particular al proceso de abstracción. Abordemos entonces este problema.

Sobre el método: del proceso de abstracción

El sentido común nos ofrece por lo general un orden y una visión integrada de la realidad. Conocer científicamente supone poner en cuestión ese orden y esa integración, deconstruirlo, alcanzar sus elementos simples y la lógica de su or- ganización, para volver a integrarlo, pero ahora desde una explicación cientí- fica. Para tal efecto, partir de “lo real y lo concreto” proyectado en nuestra men- te (el concreto representado) y quedarnos “amarrados” a categorías agregadas como economía, población u otras es un camino que “se revela (como) falso” señala Marx. Esto porque

la p oblación es una abstracción si dejo de lado, por ejemp lo, las clases de que se compone. Estas clases son, a su vez, un a p alabra h uera si desco- nozco los e lementos sobre los cuales rep osan , p or ejemp lo, el trabajo asa- lar iad o, el cap ita l, etcétera. Estos ú ltimos sup onen el cambio, la división del trabajo, los p recios, etcétera. El cap ita l […] no es nada sin trabajo asa- lariado, sin valor, dinero, precios, etcétera. Si comenzara, pues, por la pobla - ción, tendría una re p resentación caótica del conjunto… 3 7

Por ello no hay otro camino que llegar “a conceptos cada vez más simples” que tengan la particularidad de develar la articulación específica de la realidad que quiere explicarse. Este es el p roceso de abstracción. Abstraer implica tomar dis- tancia de la realidad, pero no en el sentido de crear una ficción, inexistente, sino de separar y analizar elementos simples y reducidos de la propia realidad. O, en palabras de Sweezy, “el propósito legítimo de la abstracción en la ciencia so- cial no es nunca alejarse del mundo real, sino más bien aislar ciertos aspectos del mundo real para fines de investigación intensiva”.38

El proceso de abstracción , por lo tan to, nada tiene que ver con la cons- trucción d e un tip o ideal, el cual pierde re f e ren tes con la realidad que bus- ca analizar, al con ver tirse en “un realce unilater al de elementos que der ivan de nuestro interés cogn itivo” ,3 9 con los cuales “constru imos conexiones a las

20 JAIME OSORIO

37 Ibidem, p . 21 (cursivas del autor). 38 P. Sweezy, Teoría del desarrollo capitalista, Fondo de Cultura Económica, México, 1945, p . 28. 39 M. Gil Antón, Conocimiento científico y acción social. Crítica epistemológica a la concepción de ciencia en

Max Weber, Gedisa Editores, Barcelona, 1997, p . 63.

que nuestra f a n t a s í a d iscip linada y orien tada en vista de la realidad , j u z g a a d e c u a d a s ” .4 0

Imp orta destacar que el aislamiento de elementos simp les se realiza con categor ías que pon en de manifiesto las relaciones sociales que subyacen en los p rocesos, y que el p roceso de abstracción es un momento del análisis que busca, como objetivo fin al, dar cuenta, de totalidades complejas, o en el len - guaje de Marx, de un “concre t o” en tanto “síntesis de múltiples d etermina- c i o n e s ” .4 1

Sin embargo, aparece el interrogante: ¿cómo definir o delimitar cuáles son aquellos “concep tos simples” que permiten develar la ar ticulación específica que define a la sociedad?

Para resp onder a él Marx señala un criterio fundamental: “En todas las form as de sociedad existe una determinada p rod ucción que asigna a todas las otras su corresp ond ien te rango (e) in fluen cia, y cuyas relaciones, p or lo tan to, asignan a todas las otras el rango y la influencia”,4 2 p or lo que “sería […] er róneo alinear las categor ías económicas en el orden en que fuero n h istóricamente determinan tes”. Por e l contrar io “su orden de sucesión está […] determinad o p or las relaciones que existen en tre ellas en la moderna so- ciedad burg u e s a … ” ,4 3 y en esa sociedad es el cap ital “la potencia económica que lo domina todo” .4 4

Establecido este punto de partida, el p roceso de abstracción implica por tanto privilegiar la relación social capital-trabajo,45 dejando de lado, en esta etapa del trabajo de investigación a todas las demás relaciones sociales que pueden presentarse en la sociedad burguesa (como la renta de la tierra, que será abor - dada posteriormente en El capital).

Pe ro la propia relación social capital-trabajo debe ser llevada a sus elementos más sim - p l e s. Aquella es una relación de cambio, por lo que el análisis de los pro d u c t o s destinados al cambio, las mercancías –en una sociedad “que se nos aparece como un «inmenso arsenal de mercancías» y la mercancía como su forma elemental”46–

21SOBRE EPISTEMOLOGÍA Y MÉTODO EN MARX

40 M. Weber, Ensayos sobre metodología sociológica, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1973, p . 82 (cur- sivas en el original).

41 Marx, Grundrisse, op, cit., t. 1, p . 21. 42 Ibidem, pp. 27-28. 43 Ibidem, pp. 28-29. 44 Ibidem, p . 28. 4 5 Para diferenciar “en la complicada red de fenómenos sociales”, Marx encontró un “criterio objetivo”

para destacar “los fenómenos importantes de los que no lo eran”, y dicho criterio es “destacar las re l a c i o n e s de producción como estructura de la sociedad…” V.I., Lenin, “Quiénes son los «amigos d el pueblo», O b r a s c o m p l e t a s, México, Edicion es Salvador Allende, 1978, t. 1, p . 150. Luporini retoma este texto de Lenin para fundamentar la idea de lo relacional como punto central para diferenciar “lo importante” de lo “no impor- tante” en el análisis de Marx. Véase su “Dialéctica marxista e historicismo”, en El concepto de “formación econó - m i c o - s o c i a l”, de C. Luporini et al., Cuadernos de Pasado y Presen te, Córdoba, núm. 39, 1973.

46 Marx, El capital, op. cit., t. 1, p . 3 (cursivas en el original).

se convierten en el elemento desde donde inicia la descomposición y re c o m p o- sición de la “anatomía de la moderna sociedad burg u e s a ” .

Será entonces el estudio de la mercancía el punto de partida de la exposi- ción que Marx presenta en El capital, ya que en ella se encierra la contradicción e n t re valor (de cambio) y valor de uso, p unto nodal par a comprender –en una sociedad en donde la fuerza de trabajo asume la forma de mercan cía– el or i- gen de la p lusvalía.

Este punto de partida en la exposición –desde la mercancía– sólo adquie- re sentido en tanto ya se tiene, a nivel de la investigación, respuesta al inter ro- gante de cuáles son los elementos simples “de una determinada p roducción que asigna a todas las otras su correspondiente rango (e) influencia”. En pala- bras de Kosík “la mercancía podía ser el punto de partida de la exposición cien- tífica porque ya se conocía el capitalismo en su conjunto.47 La exposición, por tan- to, está supeditada a los resultados de la investigación.48

Más sobre el método y la investigación

De lo señalado anteriormente, podemos concluir que el método de conocimiento en Marx implica partir de las representaciones iniciales, o concreto representa- do, para pasar a la separación y análisis de elementos simples, proceso de abs- tracción, que permita descifrar las articulaciones específicas, y a partir de ellas reconstruir “una rica totalidad” con “sus múltip les determinaciones y relacio- nes”,49 esto es, un nuevo concreto, pero diferente al inicial, en tanto “síntesis” y “unidad de lo diverso”, que organiza y jerarquiza las relaciones y procesos, lo que nos revela y explica la realidad societal.

Este método constituye uno de los más importantes aportes de Marx a la teoría social y a la economía política en particular,50 por lo que conviene seña- lar –además de lo ya indicado sobre el p roceso de abstracción– algunos otros elementos para su mejor comprensión.

Vista la producción de Marx en su conjunto destaca que su arribo a los pro b l e- mas expuestos en El capital, se realiza por “aproximaciones sucesivas”, esto es, que

22 JAIME OSORIO

47 K. Kosík, Dialéctica de lo concreto, Grijalbo, México, 1968, p . 198.(cursivas del autor). 48 Con esto d iscrep amos de quien es afirm an que la in terpretación cor recta del m étod o de Marx

en El capital está ind isolublemente ligad o al con cep to de la “ex p o s i c i ó n”. A. Sch mid t, “Sobre el concep - to cogn itivo de econ omía política”, en La crítica de la economía política hoy, de R. Ro s d o l s ky et al., U n i- versid ad Autónoma de Puebla, México, 1983, p . 70. Esto es con fund ir el problem a del m étodo de investigación, que es el que permite llegar a re s u l t a d o s, con su exposición, re fer id o a cómo exponer esos re - s u l t a d o s. En el ap ar tad o Lo lógico y lo histórico, en la p ágina 27, abordam os uno de los d ebates centra- les en torn o a este último punto.

49 Marx, Grundrisse, Siglo XXI, México, 1971, t. 1, p . 21, 50 Véase en tal sen tido de R.. Ro s d o l s ky, “Observaciones sobre el método de El Capital”, en La crítica de

la economía política, hoy, de R. Ro s d o l s ky et al., Universidad Autónoma de Puebla, México, 1983.

va definiendo problemas de investigación y encontrando soluciones, que lo lanzan a la formulación de nuevos problemas y a la búsqueda de nuevas soluciones.

El p ropio Marx se encarga de dar cuenta de este p roceso. En el “Prólogo de la contr ibución a la cr ítica de la economía política”51 hace un recuento de sus estudios de economía política y de los logros alcanzados en etapas diversas de sus investigaciones.

Allí señala que en los Anales franco-alemanes de 1844 (que reúne entre otros dos de sus trabajos, “Contribución al problema judío” y “Contribución (o Intro- ducción) a la crítica de la filosofía del derecho de H egel”) expone una

investigación (que) desemboca en el (siguiente) resultado: […] tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mis- mas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que ra- dican, por el contrario, en las condiciones materiales de vida cuyo conjun- to resume H egel […] bajo el nombre de «sociedad civil», y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la Economía Política.52

De la jurisprudencia, de la filosofía y de la h istoria, Marx in iciaba el giro hacia la economía política, y de sus p r imeras investigaciones en este terreno concluye que es en la anatomía de la economía de la sociedad (que aquí llama aún en términos hegelianos como “sociedad civil”) donde radica la explicación necesaria de los procesos sociales y políticos.

Estamos aún muy lejos de desentrañar “la anatomía de la sociedad burgue- sa”. Pero se ha alcanzado un resultado que constituye un primer paso en aque- lla dirección. La investigación prosigue.

En 1846 se produce un salto de calidad significativo. Marx y Engels escri- ben en Bruselas La ideología alemana, obra que a juicio de Mandel “funda la teo- ría del materialismo histórico”.53

El informe de Marx sobre este trabajo es muy relevante:

El resultado general a que llegué y que, una vez obtenido, sirvió de hilo con - ductor a mis estudios puede resumirse así: en la producción social de su vi- da, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e indepen-

23SOBRE EPISTEMOLOGÍA Y MÉTODO EN MARX

51Marx-Engels, Obras escogidas, en tres tomos,Editorial Progreso, Moscú, t. 1, pp . 516-520. 52 Marx, “Prólogo a la contribución…”, en Obras escogidas, p. 517 (cursivas del autor). 53 E. Mandel, La formación del pensamiento económico de Marx, Siglo XXI, México, 1968, pp . 33-34.

Este juicio es compartido por G. Therborn. Véase Ciencia, clase y sociedad, op. cit., p. 332. Mandel conside- ra ésta una obra filosófica, en tanto Alfred Schmidt se pregunta: “¿Qué clase de libro es La ideología ale - mana? ¿Es una obra económica, filosófica, sociológica? Creo que este trabajo no se deja encasillar en nin- gún rubro. Es un análisis de la situación social en su conjunto”. En “Sobre el concepto cognoscitivo de la crítica de Economía Política”, en el libro La crítica de la economía política, hoy, de R. Rosdolsky et al.,op. cit., p. 90. Me inclino por la posición de Schmidt en este punto.

dientes de su voluntad, relaciones de producción, que cor responden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas p roductivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurí- dica y política y a la que cor responden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general […].

Y prosigue: “Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas pro- ductivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes […]. De formas de desar rollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revo- lución social.”54

H ay que destacar que el prólogo, donde Marx señala lo anterior, lo escri- be en 1859, muy cerca de comenzar la redacción de El capital y en tiempos don- de ya ha p roducido obras mayores, como la Crítica de la economía política y los Grundrisse, es decir, en su etapa de mayor madurez intelectual.

En ese con texto Marx realiza un análisis económico desde el cual busca comprender las relaciones contradictorias del conjunto de la sociedad burgue - sa (lo económico, lo político, lo social y lo ideológico), para arribar a una tesis sobre el desarrollo de la crisis de esa sociedad y de su revolución. Es importan- te destacar lo anterior porque el Marx maduro, crítico de la economía política, nunca relega la visión general de la sociedad, así como el asunto del cambio y de la revolución .55 Su concepción d ialéctica de la realidad como una unidad contradictoria se lo impide.56 Más aún, las tesis anteriores las considera “hilo conductor” de los trabajos posteriores.

24 JAIME OSORIO

54 M a rx, “Prólogo a la Contribución a la crítica…”, Obras escogidas, pp. 517-518. Resalto resultado gene - r a l para enfatizar que estamos ante conclusiones de una investigación . Ellas abren la puerta para pro s e g u i r n uevas investigacion es, que es lo que hace Marx. Frente a la tardanza en la publicación de La ideología ale - m a n a, Marx señala que “entregamos el manuscrito a la crítica roedora de los ratones, muy de buen grado, pues nuestro objeto principal: esclarecer nuestras propias ideas estaba conseguido”. “Prólogo…”, p . 519.

55 Por el contrario, dando cuenta de la conexión entre los tres libros de El capital, Marx escribe a En- gels el 30 de abril de 1868: “Llegamos por fin a las formas externas que sirven de punto de partida al economista vulgar, la renta del suelo […]; la ganancia […]; el salario […]; aquellas tres [formas] […] cons- tituyen las fuentes de rentas de las tres clases, o sea, los terratenientes, los capitalistas, los obreros asala- riados, tenemos como final de todo la lucha de clases, a donde viene a desembocar todo el movimiento y que nos da la clave para acabar con esta basura […]”. Citado por K. Kosík, Dialéctica de lo concreto , Grijalbo, México, 1967, p . 203, p ie de página (cursivas del autor).

56 En relación con la dialéctica, Lenin señala que “la formulación de Marx y Engels, arrancando de H egel, es mucho más vasta, más rica de contenido”, para agregar que es “un desarrollo que no discur re en línea recta, sino en espiral […]; un desarrollo a saltos a través de catástrofes y de revoluciones, que son otras tantas «interrupciones en el proceso gradual», otras tantas transformaciones de la cantidad en cali- dad…” Lenin, “Carlos Marx”, en V.I. Lenin, Obras escogidas, tres tomos, Editorial Progreso, Moscú, 1961, t. 1, p . 31.

H acia 1847 y en el curso de nuevas investigaciones, Marx publica Miseria de la filosofía, primera obra que considera como una exposición científica de sus tesis.57 Pero hay mucho más. Mandel sostiene que es en esta obra en donde ya no hay lugar a dudas de que Marx acepta la teoría del valor-trabajo, como re- sultado de “la profundización de los estudios económicos […] y de un rebasa- miento analítico de las contrad icciones que había creído descubrir an ter ior- mente en [esa] teoría….”. 58

La exposición de Mandel a este “rebasamiento” es interesante:

Lo que había molestado a Marx, en ocasión de su primer encuentro con Ri- c a rdo y toda la escuela clásica era la oposición aparente entre los efectos de la competencia (las fluctuaciones de los precios eran resultado del juego de la ley de la oferta y la demanda) y la estabilidad relativa del “valor de cambio” de- terminado por la cantidad de trabajo necesario para su producción […]. Los precios del mercado varían constantemente […] [U]n momento de re- flexión, así como el examen empírico de la realidad económica revelan que estas fluctuaciones no se efectúan, de ninguma manera al azar, sino en tor - no a un eje determinado […]. Empíricamente se descubre que los costos de producción son el eje de las fluctuaciones de los precios.59

Superadas las reticencias a la propuesta de Ricardo, Marx toma distancia de éste “en un punto de importancia capital”,6 0 al destacar el “error de los econo- mistas burgueses que pretenden descubrir en estas categorías económicas leyes eternas y no leyes históricas, que son leyes sino para un determinado desarro l l o histórico, para un desarrollo determinado de las fuerzas pro d u c t i v a s ” .6 1

“La elaboración de su teoría del materialismo histórico (...) había permitido [a Marx], al mismo tiempo, descubrir el «núcleo racional» de la teoría del valor- trabajo, su carácter históricamente limitado. ”6 2

Marx reanuda sus estudios de economía política en 1850 en Londres, en donde decide “volver a empezar desde el p rincip io”, pero mejor armado teó- ricamente, lo que le ayudará a alcanzar importantes resultados en la tarea de aislar o abstraer conceptos simples, para analizarlos a profundidad y regresar a reconstruir totalidades mayores, cada vez más reveladoras y explicativas de la anatomía de la sociedad burguesa.

25SOBRE EPISTEMOLOGÍA Y MÉTODO EN MARX

57 “Prólogo de la Contribución…”, op. cit., p. 519. 58 Mandel, La formación del pensamiento económico de Marx, op. cit., p. 45. 59 Ibidem, pp. 45-46. 60 Ibidem, p. 48. 61 Carta de Marx a Annekov, 28 de diciembre de 1846, citado por Mandel, op. cit., p . 48. 62 Ibidem, p. 48 (cursivas en el original).

En la segunda mitad de los años cincuenta del siglo XIX Marx ya ha elabo- rado la mayoría de las categorías que constituirán sus aportes más importantes a la economía política, las cuales se expondrán con mayor o menor detalle en Contribución a la crítica de la economía política (1858); en los Grundrisse (1857- 1858) y en Teoría sobre la plusvalía (1861-1863), las obras que anteceden a la pu- blicación de El capital.63

Sin embargo, an tes de las tres últimas obras mencionadas, la noción de p lusvalía no ap arece en sus escr itos, n i siquiera en el Manifiesto comunista, y sólo se hace presente en El capital. Una vez alcanzada dicha categoría, culmi- naba una etapa fundamental en los esfuerzos por lograr una síntesis de la ana- tomía de la sociedad burguesa, la cual podía ser ahora expuesta. Esta es la ra- zón por la cual debe considerarse a El capital como la obra de mayor madurez intelectual de Marx.

Los aportes de Marx a la economía política podrían resumirse en los si- guientes puntos:

–La form ulación d e la n oción d e trabajo abstracto, es decir , “la sustancia creadora de valor”,64 d iferente al trabajo concreto, creador de valores de uso. “Nadie hasta ahora, había puesto de relieve críticamente este doble ca- rácter del trabajo representado por la mercancía.” Y “[…] este punto es el eje en torno al cual gira la comprensión de la economía política…”.65 –La distinción entre valor de cambio y valor de uso de la fuerza de trabajo, punto fundamental, a su vez, para comprender el siguiente. –La plusvalía, en tanto un valor que rebasa el valor de cambio de la fuerza de trabajo, y que se logra al hacer uso de ella por el capital.

Cada proceso de investigación fue produciendo sus propios resultados. En este sentido el concreto representado de la siguiente investigación era cada vez más complejo y arrancaba con problemas, p reguntas y herramientas concep- tuales más sofisticadas o depuradas.

El proceso de abstracción, a su vez, se desar rolla en torno a conceptos que apuntan a dar cuenta de los núcleos organizativos y dinámicos de la sociedad bur- guesa: mercancías, trabajo, valor, plusvalía, capital, ganancia, etcétera, analizados de manera simple, aislados de los elementos que perturban su comprensión en el c u a d ro de relaciones del sistema. Así Marx fue alcanzando síntesis o totalidades cada vez más concretas de la anatomía de la sociedad burg u e s a .

26 JAIME OSORIO

63 El p rimer tomo se publica en 1867, editado por el p ropio Marx. Los tomos II (1885) y III (1894) los edita Engels.

64 Marx, El capital, op. cit., t. 1, p . 6. 65 Ibidem, t. 1, p . 9.

Desde esta perspectiva, la obra de Marx en su conjunto puede ser percibi- da también como un único y gran proyecto de investigación. Sin embargo, se perdería de vista el problema de los descubrimientos parciales, los que fueron orientando las investigaciones en direcciones que in icialmente no se contem- plaban, o que lo obligaron a “volver a empezar desde el principio”.66

El capital mismo, del primero al tercer tomo, es una obra que se mueve de mayores a menores niveles de abstracción. Siendo en general una obra que en su conjunto es muy abstracta (en el sentido de abstracción que aquí hemos ex- puesto), en tanto avanza la exposición va incorporando nuevos elementos que permiten una mayor aproximación a la realidad. Los valores se convierten en precios; el valor de la fuerza de trabajo se traduce en salario; la plusvalía en ga- nancia y ésta en ganancia media, por la concurrencia.

Lo lógico y lo histórico

Tenemos así un movimiento en espiral cada vez más envolvente. Ello también se hace presente en el terreno de la conjugación de lo lógico y lo histórico. H ablan de ello los permanentes tiempos que se toma Marx, desde el primer tomo de E l c a p i t a l, para significar desde la historia el tema que aborda teóricamente.6 7

Desde esta perspectiva se fortalece el tratamiento teórico de los problemas con su manifestación y desarrollo histórico y el cómo se imbrican en el análisis. No hay en Marx, por tanto, una preeminencia de un método lógico (cualquier cosa que esto signifique) por sobre un método histórico, problema que ha pro- piciado un intenso y extenso debate entre los marxólogos. 68

Considerando el objeto de investigación, que dicho de manera rápida puede sintetizarse en el esfuerzo de desentrañar la anatomía de la sociedad burguesa, lo lógico y lo histórico van de la mano, en los límites –y para los fines– de ese pro p ó s i t o. No debe olvidarse que Marx no está tratando de hacer una historia general, sino de recuperar aquellos asideros de la realidad que le ayuden a comprender la org a n i- zación y dinámica de la sociedad capitalista. Para resolver ese dilema re c u p e r a perspectivas históricas, por lo que va dejando en el camino aquellas “otras histo- rias” que no apunten a comprender y explicar aquel problema fundamental.6 9

27SOBRE EPISTEMOLOGÍA Y MÉTODO EN MARX

66 Marx, “Prólogo de la Contribución a la crítica…”, op. cit., p . 519. 67 Donde puede mencionarse, sólo en relación con el primer tomo, los apartados histór icos sobre la jor-

nada de trabajo (cap. V I I); el capítulo X I I s o b re el origen de la manufactura y la divisón del trabajo; el capí- tulo X I I I s o b re la maquinaria y la gran industria, hasta el capítulo X X I V, sobre la acumulación originaria.

68 Sólo a modo de ejemplo, véanse los materiales reunidos en el libro La crítica de la economía políti - ca, hoy (Coloquio de Frankfurt), de R. Rosdolsk y, N. Poulantzas et al., Universidad Autónoma de Puebla, México, 1983.

69 “[…] el único método indicado era el lógico. Pero éste no es, en realidad, más que el método his- tór ico, despojado ún icamente de su forma h istór ica y de las con tingencias per turbadoras”. F. Engels, “Marx. Contribución a la crítica de la economía política”, en Marx-Engels, Obras escogidas, t. 1, p . 528.

“La sociedad burguesa –escribía– es la más compleja y desarrollada organi- zación histórica de la producción. Las categorías que expresan sus condiciones y la comprensión de su organización permiten al mismo tiempo comprender la organización y las relaciones de producción de todas las formas de sociedad pa- sadas […].” Desde esa perspectiva “la anatomía del hombre es una clave para la anatomía del mono”, por lo que “la economía burguesa suministra así la cla- ve de la economía antigua, etcétera. Pero no ciertamente al modo de los eco- nomistas, que cancelan todas las diferencias históricas y ven la forma burguesa en todas las formas de sociedad”.70 Y es “el capital […] la potencia económica que lo domina todo en la sociedad burguesa”. Por tanto, “debe ser el punto de partida y el punto de llegada…”.71

La mercancía se convierte así en el inicio lógico e histórico de la exposición.72 Ló- gico, porque la mercancía encierra la doble dimensión de valor (de cambio) y valor de uso, clave para desentrañar la gestación de p lusvalía en una sociedad en donde la fuerza de trabajo asume la forma de mercancía, con la particulari- dad de que su uso genera un valor superior a su valor de cambio. H istór ico, p o rque en la producción mercantil simple ya se encuentran presentes los nudos que –desamararrados por el análisis– permiten explicar el funcionamiento de la p roducción mercantil capitalista. En definitiva, es en la mercancía en donde está la punta de la madeja que permite desen trañar las claves de la relación social ca- pital-trabajo, soporte de la organización societal capitalista.

Niveles de abstracción

Como hemos visto, el proceso de abstracción es un momento del proceso de in - vestigación, el intermedio y necesario, que hace posible pasar del concreto re- presentado al concreto síntesis, o totalidad con múltip les determinaciones.

Cuando hablamos de niveles de abstracción hacemos re f e rencia a la totalidad que se reconstruye en el conocimiento y a la consideración de una realidad simpli- ficada (más abstracta) o una más compleja (menos abstracta). En definitiva, ex i s t e n totalidades con diversos grados de abstracción. En el marxismo podemos distinguir las siguientes: modo de producción, modo de producción capitalista, sistema mun- dial, patrón de re p roducción de capital, formación social y coyuntura.

En tanto teor ía y metodología el marxismo puede considerarse un c o r p u s unitario. Ello no sign ifica, sin embargo, que dentro de su unidad no ex i s t a n elementos teóricos y metodológicos difere n c i a d o res, siendo los n iveles de abs-

28 JAIME OSORIO

70 Marx, Grundrisse, op. cit., t. 1, p . 26. 7 1Ibidem, p. 28. 72 “[…] la mercancía podía ser el punto de partida de la exposición científica porque ya se conocía

el capitalismo en su conjunto”. K. Kosík, Dialéctica de lo concreto, Grijalbo, México, 1967, p . 198.

tracción un factor fundamental en tal sentido. Mientras menos abstracta sea la totalidad (o concreto sín tesis) que se busca construir a nivel del conocimiento, el análisis deberá incoporar una mayor cantidad de categorías, conceptos y re- laciones de los n iveles más abstractos, al tiemp o que requerirá de categorías p a r t i c u l a res y de metodologías específicas para alcanzar sus fines. Y mayor la cantidad de datos de la realidad procesados a la luz de los elementos anterio- res. De ahí que a un menor nivel de abstracción pasemos a mayores niveles de c o m p l e j i d a d .

Así, la totalidad en el análisis de coyuntura, que implica un manejo de re f e- rencias de la realidad en su ex p resión más cercana y de corto plazo, debe contar con todo el arsenal teórico y metodológico de los niveles más abstractos, como condición necesaria. Pe ro no le son suficientes, por lo que deberá desarro- llar categorías apropiadas para ese nivel de abstracción en específico a fin de pro- cesar a aquéllas.

Cuando hablamos de n iveles menos abstractos hablamos de reconstruc- ciones más complejas, de una realidad más concreta, y allí nos encontramos, por ejemplo, que en ninguna sociedad capitalista sólo existen tres clases, como sucede a n ivel del modo de producción cap italista, donde sólo tenemos obre- ros, capitalistas y terratenientes.73 A las tres anteriores habría que agregar a la pequeña burguesía, al campesinado y a las diferentes fracciones y sectores que subdividen a cada una de ellas.

Iguales exigencias se plantean cuando nos proponemos analizar en niveles menos abstractos problemas como la tendencia a la caída de la tasa de ganan- cia, la pauperización (¿absoluta o relativa?) o las crisis, para simplemente enun- ciar algunos problemas relevantes. En este sentido, las formulaciones de Marx en El capital son absolutamente necesarias, pero insuficientes para aplicarlas a situaciones históricas específicas.74

Uno de los problemas en el análisis de pensadores marxistas estriba en la dificultad de realizar las mediaciones, esto es, de establecer los puentes desde los niveles más abstractos a los menos abstractos, y no quedarse “amarrado” a los concep tos de los p r imeros cuando se quiere hacer análisis de totalidades más concretas. Plantearse el p roblema de las mediaciones supone asumir pri- meramente la existencia de n iveles de abstracción d iferenciados y ubicar las preguntas de investigación, cuestiones que no siempre ocur re.

29SOBRE EPISTEMOLOGÍA Y MÉTODO EN MARX

73 A este respecto Marx se pregunta.“¿qué es lo que convierte a los obreros asalariados, a los capita- listas y a los terratenientes en factores de las tres grandes clases sociales? […] Trátase de tres grandes gru- pos sociales cuyos componentes, los individuos que los forman, viven respectivamente de un salario, de la ganancia o de la ren ta del suelo, es decir , de la exp lotación de su fuerza de trabajo, de su cap ital o de su propiedad territorial”. El capital, Fondo de Cultura Económica, México, t. III, 1946, p . 817.

74 El tema lo desar rollamos en el capítulo 2 de este libro.

A modo de conclusión

Los supuestos con los cuales enfrenta Marx los problemas de cómo los hombres hacen historia y resuelven sus necesidades económicas y actúan en sociedad, y de cómo alcanzar conocimiento de la realidad societal, difieren radicalmente de los que se encuentran en la base de los parad igmas económicos neoclásicos, de la sociología de la acción social, así como de la ciencia política del rational choice, los cuales predominan hoy en los programas de estudio y de investiga- ción en la academia.

Mientras no se discutan los supuestos presentes en los principales paradig- mas que participan en el debate actual, sus seguidores podrán seguir polemi- zando (cuando no simplemente ignorándose), pero sin adentrarse en la raíz que marca sus diferencias, las que arrancan de pararse frente a la realidad des- de posiciones d iversas, lo que p rop icia ver “agentes” y p rocesos d istin tos, así como establecer horizontes de visibilidad diversos.75

Desde esta p ersp ectiva, las d iferencias en tre el marxismo y p arad igmas como los an tes mencionados son p rofundas y van más allá del p roblema de nombrar “cosas” o “procesos”. Detrás de los conceptos y categorías empleadas por unos y otros hay divergencias respecto al qué y al cómo conocer.

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30 JAIME OSORIO

75 En el libro Fundamentos del análisis social. La realidad social y su conocimiento (FCE-UAM-X, México, 2001) expongo de manera crítica algunos de los supuestos sobre los cuales se construyen los paradigmas que prevalecen hoy en la investigación en ciencias sociales. También en el capítulo 6 de este libro se po- drá encontrar una crítica a los postulados del paradigma n eoestructural en particular.

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31SOBRE EPISTEMOLOGÍA Y MÉTODO EN MARX

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