Seamos todos juntos, Monografías de Filosofía. Università degli Studi di Napoli L'Orientale
raffaelearticolo
raffaelearticolo

Seamos todos juntos, Monografías de Filosofía. Università degli Studi di Napoli L'Orientale

PDF (340 KB)
5 páginas
324Número de visitas
Descripción
saggio sul rispetto della diversità culturale in modo da sviluppare un senso di appartenenza globale
20 Puntos
Puntos necesarios para descargar
este documento
Descarga el documento
Vista previa3 páginas / 5
Esta solo es una vista previa
3 páginas mostradas de 5 páginas totales
Descarga el documento
Esta solo es una vista previa
3 páginas mostradas de 5 páginas totales
Descarga el documento
Esta solo es una vista previa
3 páginas mostradas de 5 páginas totales
Descarga el documento
Esta solo es una vista previa
3 páginas mostradas de 5 páginas totales
Descarga el documento

SEAMOS TODOS JUNTOS, “NOSOTROS” CON “ELLOS”, “ELLOS” CON “NOSOTROS”

“Quise hablar aquí para subrayar la Unidad Nacional, para responder con la determinación

que sirve, para responder a un ataque innoble a nuestro país”(1). Con estas palabras el presidente

francés François Hollande se expresó delante el Parlamento Nacional después de tres días del

atentado terrorista, reivindicado por el Estado Islámico, que turbó una grande franja de la opinión

publica global. Enfrente de un acto tan feroz contra el derecho a la vida, que causó 130 victimas, el

Jefe de Estado respondió invocando la Unidad Nacional y precisando que había la necesidad de

reafirmar los valores y principios franceses porque estaban puestos en peligro.

Para enfrentar el panorama internacional inestable, delante de un terrorismo organizado

que se mueve en varios frentes, también en el ciberespacio, de una tremenda crisis económica y

sobre todo de intensos flujos migratorios, el presidente francés no es el único que se haya apelado

a la Unidad Nacional. De maneras totalmente diferentes, el presidente de Hungría Victor Orban,

contrario a los flujos migratorios, exprimió la voluntad de mantener Europa para los europeos y

más en particular Hungría para los húngaros (2). Muchos líderes de partidos y movimientos han

programado su agenda política siguiendo esta impostación: desde el republicano Donald Trump,

en EE. UU., que quiere construir un muro en la frontera con el México (3), al movimiento anti-

islam alemano “Pegida”, que considera los musulmanes como una amenaza a la tranquilidad del

occidente (4), hasta el Front Nacional en Francia, famoso por ser un partido hostil a la entrada de

los inmigrantes (5). Seria muy irresponsable ignorar los problemas sociales que fenómenos como

este causan, pero ¿estamos seguros de que estos problemas sean resueltos apelandose a la

Unidad Nacional? Continuar hablando de “nosotros” y “ellos”, ¿podrá ser una solución a largo

plazo enfrente de los tiempos-que-corren?

Actualmente, la presencia de minorías nacionales en el interior de los Estados esta siempre

más acentuada ya qué, conforme a las cifras de la estimada revista de diplomacia internacional

“Foreign Policy”(6), en todo el mundo una persona de cada siete es una “displaced person”

(término que se refiere a las personas sometidas a una “migración forzada”) y en los últimos dos

siglos la dimensión del flujo migratorio ha subido notablemente gracias al desarrollo de los

trasportes.

En otras palabras, los efectos de la globalización han implicado la creación de comunidades

multiculturales, y estas, en algunos casos, son consideradas como una amenaza contra la

identidad nacional y cultural de los pueblos. De hecho, estas últimas representan las raíces de los

pueblos mismos, su riqueza, su proceso evolutivo en la historia, pero desdichadamente se vuelven

peligrosas cuando se utilizan en nombre de una identidad exclusiva, que trata de enfatizar el YO y

a construir barreras con el diverso.

Según la sociología el término “cultura” significa también “adquisición de una conciencia

colectiva enfrente de problemas sociales y morales que no se pueden descuidar” (7). Los flujos

migratorios son un fenómeno que existe y no serán unos vínculos jurídicos a contenerlos. Además,

las fronteras de la mayor parte de los países de origen de los migrantes fueron delimitadas desde

las expotencias coloniales y por eso son el resultado de acuerdos políticos (y económicos) de

actores externos más que de la Wilsoniana “autodeterminación de los pueblos”. En la medida que

las fronteras son una convención, ¿quién enfrente a una guerra, sequía o carestía no se marcharía,

sabiendo de poder encontrar un lugar mejor?

Sería oportuno encontrar una solución que asegure la diversidad global y que al mismo

tiempo nos haga sentir pertenecientes a un único conjunto.

Yñey no rume kimlay cheu, amutuale kimnolu chuñi kumpale. La traducción más cercana a

la frase anterior sería “para saber a dónde ir hay que saber de dónde se viene”. Lo decían los

indígenas mapuches, un pueblo precolombino que se ubicaba (desgraciadamente utilizo el verbo

al pasado porque quedan muy pocos de ellos) en la zona andina del sur del Chile actual. La Ñuke

Mapu, la tierra, según la cosmovisión del pueblo mapuche no es únicamente el territorio físico,

sino que es la expresión del mundo mapuche en un sentido más profundo y amplio. De hecho,

defendiendo la tierra misma y el rol que tiene el hombre en ella, lucharon, con periodos de

distinta intensidad, por tres siglos antes de otorgarla completamente a los conquistadores

españoles que la invadieron. Detrás de dos palabras, ñuke y mapu, se esconde un tesoro de

historia y valor. Las palabras son frutos de la necesidad de expresar sensaciones, cosas, momentos

o relaciones, para poder traducir lo que viene desde el mundo externo, o lo que probamos en

nuestro interior, en un vehículo que nos ayude a comunicar. Los lenguajes son como unas lentes

coloradas, en función de sus características hay una diferente interpretación del mundo

circunstante.

Cada lengua contiene elementos claves de la expresión de los pueblos, construye

conceptos y realidades, con significados particulares que si fueran traducidos perderian de sentido

original, como por ejemplo ”wabi-sabi” en japonés, palabra filosófica que refleja la aceptación de

la caducidad de la vida, o como “dépaisement” en francés, un sustantivo que refleja el

desconcierto debido a la lejanía del propio país. Tales palabras, entre las muchas posibles, no

fueron elegidas al azar. La primera nos acompaña en las raíces de la filosofía japonesa que aprecia

la simplicidad de las cosas y al mismo tiempo valoriza la serenidad que se debería tener enfrente

de su envejecimiento; la segunda podría ayudarnos a comprender una de las tantas dificultades de

las personas obligadas a dejar su propia casa.

Como ya indicado en precedencia, cada lengua diversa (y no solo la lengua) indica una

diversa interpretación de la realidad y por lo tanto se puede solo imaginar cuantas de esas existan

y cuanto cada una sea peculiar respecto a otra. Enfrente al riesgo de una posible uniformación de

las mentes, la aceptación de la diversidad cultural representa la oposición a esta tendencia, tipica

de los regímenes autoritarios, la cual llevaría a la destrucción de las culturas y de los pueblos: pues

el régimen fascista italiano supuso la creación de un “hombre nuevo” que tenía que encarnar los

unicos y solos valores fascistas. Adoptar la definición que dio la UNESCO, una agencia de la

Naciones Unidas, del término cultura como “el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y

materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social” (8)

significaría otorgar dignidad al hombre y a lo que cada agregación social produce, para no limitarse

a los prejuicios de tal forma que se pueda comprender el otro, el diverso, con una perspectiva

horizontal. Un escritor italiano, Claudio Magris, hablando de diversidad cultural, dijo que “la

diversidad es creativa solo cuando, en el cariñoso reconocimiento de sí misma, se abre al

reconocimiento y al amor de otras diversidades, igualmente necesarias al mosaico del mundo” (9),

una visión compartida desde la UNESCO misma, consignando la diversidad, a través de una

declaración en el 2001 (10) y una convención en el 2005 (11), como “patrimonio de la

humanidad”.

La unidad de Italia es el resultado de la coexistencia de culturas regionales muy diversas,

reunidas gracias al esfuerzo de hombres que desearon un único estado. Pero actualmente han

renacido tenciones regionalistas a través de grupos separatistas, del norte y del sur, que

encienden acalorados debates en la opinión publica en torno a una identidad creada a través de

una mistificación de la historia. Hay una diferencia sustancial entre “ser milanés”, ósea sentir un

sentido de pertenecía espontáneo hacia el propio lugar, y “hacer el milanés”, ósea trasformar esta

espontaneidad en una ideología viable para el mercado electoral. Reivindicar una identidad

únicamente propia sería inapropiado porqué en este caso se excluirían todas las relaciones con el

exterior, cayendo en una fantasmal concepción de un desarrollo autorreferencial. Aristóteles

sostenía que el hombre nace para vivir en sociedad (12), remarcando que la vida asociada es

esencial ya qué un hombre por si solo no se basta a sí mismo, y por consiguiente, extendiendo

este concepto a los grupos, la historia es el resultado de las relaciones que existieron y aún existen

entre diferentes grupos sociales. Esto significa que cada cultura es sistémica, influye sobre otros,

en menor o mayor dimensión. Una vía para la aceptación de la diversidad global y el desarrollo de

un sentimiento de pertenencia común seria considerar el concepto de identidad como una

matrioska: la “matrioska napolitana” está contenida y protegida desde la “matrioska italiana”, y

esta, a su vez, está contenida y protegida desde una “matrioska europea” (9).

Vivir en democracia, puesto que todos tengan la posibilidad de comunicar, significa

contribuir al funcionamiento de la sociedad, utilizando medios democráticos para exprimir las

propias opiniones y como resultado hacer que estas sean consideradas desde los “decision

makers”. En el caso de sociedades muy multiculturales (que actualmente son muy numerosas)

esto puede pasar solo a través del dialogo intercultural, ósea una confrontación, pacífica, entre

dos o más culturas, con el objetivo de encontrar una síntesis que no perjudique ninguna de las

partes. Por eso una democracia tiene que ser competente a nivel intercultural, y estas

competencias toman parte de un proyecto del “Consejo de Europa” que apunta a difundirlas. Mas

en detalle, el proyecto indica como competencias una serie de valores, actitudes, capacidades y

conocencias como la valorización de la dignidad humana, apertura al otro, conocencia de los

problemas mundiales, empatía y el multilingüismo, los cuales están en la base del diálogo

intercultural (13). Hay una competencia, aquella de conocer más idiomas, que es esencial para

eliminar las barreras a través de una comprensión del diverso y haciendo que, el diverso, se vuelva

propio también.

Los años precedentes a la revolución francesa y a la Declaración del hombre y del

ciudadano se caracterizaron por el arraigo de una “cultura de la sensibilidad”, según la cual nigún

miembro de la especie humana iba a poder más tolerar la miseria ajena. Este es el resultado de un

proceso que se ha ido consolidando a lo largo de los siglos, el cual dio importancia a la interioridad

de cada hombre, declarando que todos poseían unos derechos imprescindibles y que estos iban

garantizados y respetados.

Por encima de lo que trata cada declaración o convención, es indispensable ser sensibles a

la miseria ajena, ósea considerar primero el hombre como un miembro de la humanidad y poner

al mismo nivel el derecho a la vida de todos, así que la nacionalidad no será más un criterio para

distinguir “cual de las dos vidas” sea más importante. Esto significaría salir de nuestro localismo y

sentirnos amenazados también cuando una guerra se estalle a miles de kilómetros desde

“nosotros” , sentirnos preocupados también cuando un terremoto golpee la parte opuesta de la

tierra, sentirnos felices también cuando un cualquier país, que ha sido oprimido siempre, se vuelva

libre. Sentirnos unidos, sentirnos humanos, sentirnos hermanos.

Resumiendo, la solución a largo plazo seria desarrollar una ciudadanía global y un

sentimiento de pertenencia común. Solo así se podrá eliminar la misma retórica de “nosotros” y

“ellos” que ha sido siempre el causante de guerras, conflictos y odio entre los hombres.

La desigualdad económica entre países centrales y periféricos es un obstáculo para este

proyecto, porque los países ricos no quieren perder su posición y los países pobres, siendo

desfoverecidos, se cierran y caen en regímenes. El más famoso proteccionista de la historia,

Frederich List, sostenía que para una política económica la vía proteccionista es solo un pasaje

intermedio para la formación de una “república universal”, que se realizará solo cuando todas las

zonas de la tierra serán económicamente fuertes (14).

Hay pero que enfrentar y superar estas dificultades, auto-auto-educándonos a la

aceptación, a la hermandad y sobre todo a la integración de culturas diversas, porqué aislarse,

sobre todo por una superpotencia como EE. UU., podría generar reacciones trágicas para todos. El

problema es qué hacer? Es oportuno citar A. Smith, el cual sostenía que para promover el espíritu

publico (la subordinación de la propia utilidad a la utilidad de la sociedad) lo mejor es el estudio de

la política y de los problemas que hay que resolver para la felicidad común (15). Por lo tanto, para

promover un espíritu público global es fundamental que la educación a la mundialidad sea parte

de la formación de los ciudadanos, que sea enseñada en las escuelas, así que desde pequeños

empezaremos a respetarnos y amarnos recíprocamente, porqué, como dijo Rousseau “el hombre

nace bueno”(16).

Raffaele Articolo

Fuentes:

(1) http://www.diplomatie.gouv.fr/en/french-foreign-policy/defence-security/parisattacks-paris-

terror-attacks-november-2015/article/speech-by-the-president-of-the-republic-before-a-joint-

session-of-parliament

(2) http://www.eastjournal.net/archives/64365

(3) http://www.cnnexpansion.com/economia/2016/02/25/los-hispanos-son-gente-increible-y-votaran-

por-mi-trump

(4) http://www.bbc.co.uk/newsbeat/article/30694252/why-are-thousands-of-germans-protesting-

and-who-are-pegida

(5) http://www.lemonde.fr/politique/article/2015/09/06/pour-marine-le-pen-l-immigration-est-un-

fardeau_4747421_823448.html

(6) http://foreignpolicy.com/2016/01/26/refugees-dont-need-your-pity-migrants-dispossesed-

senegal/

(7) http://www.treccani.it/vocabolario/cultura/

(8) http://www.corriere.it/cultura/09_settembre_07/magris_d5c9e5c0-9b75-11de-88f0-

00144f02aabc.shtml

(9) http://portal.unesco.org/culture/es/files/35197/11919413801mexico_sp.pdf/mexico_sp.pdf

(10) http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=13179&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

(11) http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001429/142919s.pdf

(12) Aristóteles, Política, libro 1,1

(13) http://www.coe.int/t/dg4/education/pestalozzi/Source/Documentation/Pestalozzi2_EN.pdf

(14) El sistema nacional de economia politic, Friederich List, 1841

(15) Teoria de los sentimientos morales, Adam Smith

(16) El contrato social, J.J. Rousseau, 1762

comentarios (0)
No hay comentarios
¡Escribe tú el primero!
Esta solo es una vista previa
3 páginas mostradas de 5 páginas totales
Descarga el documento