Simone de Beauvoir  en su desvelos, Monografías de Filosofía. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
karla_dom_nguez
karla_dom_nguez3 de octubre de 2015

Simone de Beauvoir en su desvelos, Monografías de Filosofía. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo

PDF (2 MB)
299 pages
3Número de download
954Número de visitas
Descripción
Libros de Simone de Beauvoir en su desvelos
20 Puntos
Puntos download necesarios para descargar
este documento
Descarga el documento
Pre-visualización3 pages / 299

Esta solo es una pre-visualización

3 páginas mostradas de 299 páginas totales

Descarga el documento

Esta solo es una pre-visualización

3 páginas mostradas de 299 páginas totales

Descarga el documento

Esta solo es una pre-visualización

3 páginas mostradas de 299 páginas totales

Descarga el documento

Esta solo es una pre-visualización

3 páginas mostradas de 299 páginas totales

Descarga el documento

Simone de Beauvoir en sus desvelos

Olga Grau Gilda Luongo Alejandra Castillo Verónica González Elsa Santander

SIMONE DE BEAUVOIR EN SUS DESVELOS

Lecturas feministas

Olga Grau

Gilda Luongo

Alejandra Castillo

Verónica González

Elsa Santander

SIMONE DE BEAUVOIR EN SUS DESVELOS Lecturas feministas

© Olga Grau, investigadora responsable Proyecto FONDECYT 1100237

Gilda Luongo, Alejandra Castillo, Verónica González, Elsa Santander

Centro de Estudios de Género Facultad de Filosofía y Humanidades

Universidad de Chile

Registro de Propiedad Intelectual: Nº 225.755

A cargo de la edición: Olga Grau

Esta publicación puede ser reproducida o transmitida mediante cualquier sistema, siempre y cuando sea referida la fuente.

ÍNDICE

Presentación.............................................................................................7 Olga Grau

I. Cuerpo, existencia y escritura

La ambigua escritura de Simone de Beauvoir.............................. 13 Olga Grau

La escritura de Simone de Beauvoir como proyecto global ....... 35 Olga Grau

Curvas en Simone de Beauvoir: escrituras de la madurez a la vejez .................................................................. 47 Gilda Luongo

Simone de Beauvoir: cuerpo, pudor, escritura ............................ 73 Verónica González

Verdad y escritura. Las memorias de Simone de Beauvoir ........ 81 Verónica González

II. Un modo de entender la filosofía

El problema del género .......................................................................91 Alejandra Castillo

El pensamiento de Simone de Beauvoir y sus efectos en un modo de entender la filosofía y su enseñanza ..................99 Olga Grau

Simone de Beauvoir: el arte de vivir y pensar filosóficamente fuera de la disciplina .............................113 Olga Grau

III. Lecturas del cuerpo

Curva cerrada: figuraciones del cuerpo enfermo en Simone de Beauvoir ................................................... 129 Gilda Luongo

Abertura y cerrazón del cuerpo .....................................................139 Olga Grau

Hay nudos que no se desatan ........................................................ 149 Olga Grau

¿Cuál sexo de la infancia? ............................................................... 169 Gilda Luongo

IV. Género, filosofía y política

Entrevista con Alejandra Ciriza: “Somos herederas de Simone de Beauvoir” .................................183 Olga Grau y Alejandra Castillo

Crimen y escándalo: sujetos femeninos en Memorias de Simone de Beauvoir ........................................... 205 Gilda Luongo

Diálogos y discusión en torno a la figura de Simone de Beauvoir y su obra autobiográfica. Narrativas de jóvenes adolescentes en el Chile actual ............. 237 Elsa Santander

V. La alteridad

“Mis lágrimas deciden”. Sobre alteridad/es en Simone de Beauvoir .................................................................... 253 Verónica González

Beauvoir y Sartre, la puesta en juego de la alteridad ............... 273 Michel Kail

Sobre las autoras ..............................................................................295

7

PRESENTACIÓN

Olga Grau

El presente libro, Simone de Beauvoir en sus desvelos. Lectu- ras feministas, es el resultado del trabajo de investigación que realizamos en el marco del Proyecto FONDECYT N° 1100237, “Fi- losofía, literatura y género: la escritura de Simone de Beauvoir” (2010-2012), en el que participamos, durante tres años, las inves- tigadoras Olga Grau (investigadora responsable); Gilda Luongo y Alejandra Castillo (coinvestigadoras); Verónica González (in- vestigadora inicial); y Elsa Santander (tesista del programa de Magíster de Género y Cultura en América Latina de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile). El proyecto contó con el patrocinio del Centro de Estudios de Género y Cul- tura en América Latina de la Universidad de Chile.

Hemos querido ofrecer este libro colectivo de manera amplia: puesto en circulación en el espacio de comunicación virtual, des- de un gesto democratizador del saber, sacándolo del circuito pu- ramente académico, para hacerlo disponible a quienes deseen conocer estas reflexiones sobre el pensamiento de Simone de Beauvoir y algunos rasgos peculiares de su escritura, contenidos acerca de los cuales versa este volumen. Se encuentran también en él reflexiones inspiradas o desatadas por las escrituras he- terogéneas de Beauvoir, que tienen alcances más extensos por revestir un carácter político específico.

El libro reúne distintos trabajos que fueron elaborados y presentados en diversas instancias académicas, tales como coloquios, seminarios, congresos; algunos de ellos han sido publicados a modo de capítulos de libros, artículos de revistas o en páginas web. Verlos compilados da cuenta de mejor manera de los abordajes múltiples que puede llegar a tener un mismo problema de investigación, de los decursos que cada investigadora sigue en sus búsquedas indagativas y de la energía colectiva que los anima, develando sintonías

8

y lugares diferenciados en su tratamiento. Las lecturas y los análisis críticos de los distintos textos, considerados en el seminario permanente que realizamos durante el proceso de la investigación, permitieron un diálogo muy productivo en el que contrastamos y revisamos puntos de vista, perspectivas y desarrollos, lo que acrecentaba las elaboraciones de cada investigadora. El seminario permanente fue un rico espacio de participación en equipo, desde donde surgieron tratamientos específicos que tuvieron también una circulación más amplia en los seminarios impartidos en pre y posgrado vinculados al proyecto de investigación, como asimismo en coloquios o congresos en universidades de Argentina: Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza) y Universidad de Córdoba (Córdoba).

La investigación realizada tuvo como interés general rein- terpretar la obra de esta filósofa contemporánea en el contexto actual, desde una perspectiva teórico-crítica de género y femi- nista. El propósito fue articular tres campos discursivos (discur- so filosófico, literario y teórico-político de la diferencia sexual) que, en el cruce particular referido a la obra de Simone de Beau- voir, cobran una especial productividad que permite el análisis y la comprensión del pensamiento y de la escritura de una de las filósofas más influyentes en los estudios de género.

Para Beauvoir, su vida estuvo estructurada a partir de la es- critura, en la que, al parecer, no serían tan discernibles lo lite- rario y lo filosófico. Su producción intelectual adoptó de modo importante la forma del discurso literario, y nos interesaron fundamentalmente, en ese registro, aquellas obras que se inscri- ben en el género referencial, es decir, las relativas a sus escritos autobiográficos: Memorias de una joven formal, Final de cuen- tas, La plenitud de la vida, La fuerza de las cosas, Cuadernos de juventud, y sus epistolarios: Cartas a Sartre y Cartas a Nelson Algren. Estas obras contienen, a nuestro juicio, las elaboracio- nes conceptuales presentes en el pensar filosófico de Beauvoir referidas al valor de la existencia como proyecto, la afirmación de la voluntad del yo y de la significancia permanente de la elec- ción, la libertad, la emancipación del sujeto femenino. Simone

9

de Beauvoir encontrará en la escritura su forma de liberación y afirmación de sí y, en ese sentido, escribe su ensayo teórico El segundo sexo –como ella dice en distintas ocasiones– para res- ponder a la pregunta de qué había significado ser mujer, cuál era el modo propio en que se había hecho mujer.

Se investigaron las propiedades de la escritura de Beauvoir y sus relaciones con su filosofía de política sexual, explicitada en El segundo sexo, una de sus obras fundamentales. Filosofía de emancipación femenina que, en esta obra particular, dejó plan- teadas algunas categorías fundamentales para el análisis crítico de nuestra cultura contemporánea, que aún siguen siendo refe- rentes indispensables en dicho campo teórico, para discutirlos o reafirmarlos.

La pertinencia de esta investigación se enlaza al interés de ampliar el espacio filosófico, a partir del conocimiento, reinter- pretación y transmisión de la producción de las filósofas. El va- cío existente en los estudios filosóficos en nuestro medio con relación a dicha producción puede ser reparado con la inclusión de las obras, los pensamientos, los vínculos con el medio in- telectual y el campo de producción filosófica de las filósofas y pensadoras, expandiendo así el saber disciplinar que ha privile- giado restrictiva y tradicionalmente al pensamiento masculino asociado a dicho saber. Tales efectos expansivos podrían incidir no solo en un cambio en las maneras de representarse la filoso- fía como disciplina, sino también en el ejercicio de su enseñanza en los niveles de educación media y superior.

Agradecemos a FONDECYT por haber auspiciado esta investi- gación como también a la Facultad de Filosofía y Huma nidades de la Universidad de Chile por su respaldo insti tucional. Tam- bién agradecemos a las investigadoras de Argentina, con quie- nes establecimos vínculos a partir del interés común en Simo- ne de Beauvoir, que perdurarán en el tiempo: Alejandra Ciriza (CONICET-Universidad Nacional de Cuyo), Adriana Boria (Univer- sidad Nacional de Córdoba), Mónica Tarducci (Universidad de Buenos Aires), Patricia Morey (Universidad Nacional de Córdo- ba), Eduardo Mattio (CONICET), María Julia Bertomeu (CONICET-

10

Universidad Naci0nal de la Plata), Rosana Rodríguez (Universi- dad Nacional de Cuyo), Valeria Fernández Hasan (Universidad Nacional de Cuyo), Eva Rodríguez (CONICET-Universidad Nacional de Cuyo), Fabiana Grasselli (CONICET), Soledad Gil (CONICET), Sabri- na Yáñez (CONICET), Magdalena Uzin (Universidad Nacional de Córdoba), Alejandra Martín (Universidad Nacional de Córdoba), Pilar Anastasia (Universidad Nacional de Córdoba) y Facundo Boccardi (Universidad Nacional de Córdoba). Especialmente, agradecemos a la filósofa Alejandra Ciriza, con quien realiza- mos actividades de manera conjunta en varias ocasiones del proyecto. Su solidez teórica y su compromiso político feminista significaron un enriquecimiento de los diálogos acerca de Simo- ne de Beauvoir, como también la participación de sus tesistas e investigadoras jóvenes asociadas a sus proyectos, que permitió la ampliación del intercambio de ideas con el equipo de investi- gación. Valoramos este intercambio académico y también políti- co feminista entre países de la región del Cono Sur, que aporta enfoques latinoamericanos a las lecturas críticas sobre la obra de Simone de Beauvoir.

I CUERPO, EXISTENCIA Y ESCRITURA

13

LA AMBIGUA ESCRITURA DE SIMONE DE BEAUVOIR

Olga Grau

Las dos pasiones

Ya en la adolescencia, Simone de Beauvoir –como confiesa en su ensayo “Literatura y metafísica”1– se confrontó a dos fuertes pasiones que prevalecerán durante toda su vida y que encontra- rán a lo largo de su producción escritural formas de concilia- ción: leer novelas (y, más tarde, escribirlas) y leer textos filosó- ficos (que luego daría curso a sus propios ensayos). El “asombro vertiginoso”, en medio de la fascinación y la seducción que le provocaban estas lecturas, le hace preguntarse en su juventud por el lugar de la “verdad”, lo que podemos entender como la pregunta por la posición de la verdad con respecto al tiempo: si acaso la verdad se sitúa en la temporalidad del mundo, en su concretud o en la “serenidad de cielo intemporal” (77).

Uno de los modos que adopta su proyecto global o la “elección global” (Beauvoir, Para qué 112)2, su escritura, es la anulación

1 Este texto fue publicado por primera vez en el año 1946 en la revista Les Temps Modernes (número 5) y luego editado en 1948 en conjunto con otros ensayos por la editorial Nagel de París bajo el nombre “L’existentialisme et la sagesse des nations” (El existencialismo y la sabiduría popular). El ensa- yo referido arroja importantes luces sobre el modo de concebir la relación entre literatura y filosofía que Simone de Beauvoir plasma en su escritura, la que en esa fase de su producción tiene determinadas particularidades útiles a nuestro propósito de indagar en ese engarce, que habría, en su caso, que enlazarlo también a la cuestión del género sexual.

2 En ¿Para qué la acción? (1965), en el acápite “Comunicación”, hace re- ferencia a su amor por los libros, a su admiración por los escritores y a su deseo de escribir, los que, desde su infancia, se revelan como “un solo y mismo proyecto”. La persistencia de ese deseo, como el amor y admiración señalados, serán manifiestos en toda la escritura de Simone de Beauvoir, a través de la cual, en sus distintas expresiones, trazará una búsqueda: articular un lenguaje que diga la verdad de la existencia en sus

14

de los límites de esas formas de concebir y sentir el tiempo y de referirlo distintivamente a través de las palabras. Simone de Beauvoir, en el despliegue de su proyecto de escritura, intentará lograr la supresión de los muros entre filosofía y literatura. A su juicio, el lenguaje de lo universal presente en la filosofía y el lenguaje de las particularidades de la vida expresada en la literatura no consiguen por sí mismos expresar la totalidad de la condición humana. Y esta condición, que constituye el interés predominante de la filósofa, es pensada existencialmente y le exige encontrar un lenguaje para su cabal comprensión.

Respecto de la pregunta acerca de dónde se sitúa la verdad, si sobre la tierra o en la eternidad, resulta decidora la expre- sión que utiliza Beauvoir, pues da cuenta del modo singular en que se ve afectada por esa búsqueda desde muy joven: “Me sentía descuartizada”3. El carácter escindido, la división de su ser que metaforiza corporalmente, queda referido a dos aspec- tos de nuestra condición: la imaginación en la ficción literaria que ofrece el mundo temporal, concreto, “poblado de figuras y acontecimientos singulares”, y el rigor del intelecto en el pensa- miento filosófico en su pesquisa del ser de las cosas. Desde la lectura literaria, la fabricación de sistemas le parecía “vana” y, desde la filosofía, le parecía “fútil” escribir novelas (“Literatura” 77). Simone de Beauvoir procurará unir sus pedazos, sus pasio- nes, comprendiendo filosóficamente su producción literaria y se propondrá justificar en este texto, a mi modo de ver, a partir de su concepción existencialista, esta suerte de género reflexivo de concordia4, si se me permite llamarlo así, inscribiendo su gesto

dos dimensiones temporales, el tiempo de la apariencia de las cosas y el tiempo esencial de ellas.

3 En “Literatura y metafísica”, Simone de Beauvoir utilizará la misma ex- presión –sentirse “descuartizada” (77)–, refiriéndose a su relación con el tiempo pasado y el tiempo del porvenir. Como puede verse, esta metá- fora tiene una cierta relevancia, atractiva para trabajarla en algún otro momento.

4 El término “concordia” que utilizo aquí adquiere una cierta legitimidad a propósito de un enunciado que la misma Simone de Beauvoir expresa

15

en lo que en su opinión sería una tradición existente en el inten- to de conciliar los dos aspectos de la condición humana.

Beauvoir piensa que hay una sola realidad y que “es en el seno del mundo que pensamos el mundo” (“Literatura” 78). En la doble seducción que afecta a “los espíritus que son sensibles” a la ficción y al rigor filosófico, entre los cuales ella se cuenta sin duda, se entregará tanto a imaginar y ficcionar el mundo como a entenderlo de manera intelectual a través del acto de escritura.

Para Simone de Beauvoir el sentido de un objeto no es cap- table por el puro entendimiento, el que solo se devela en la “relación global” que sostenemos con él y que es, además del entendimiento, “acción, emoción, sentimiento” (“Literatura” 79). Debemos hacer notar que la relación global implica la dimen- sión de la acción, lo que tiene alcances en la misma escritura: la escritura concebida como acción, como realización de deve- lamiento que incorpora el “sentir comprensivo”, por decirlo así. De ese modo, interpretando la posición de la filósofa, no puede haber intelección en sentido estricto si no se aprehende la com- plejidad del existir en su propio movimiento, desde una interio- ridad subjetiva.

En su ensayo ¿Para qué la acción?, asevera que la propiedad de un objeto, el ser algo con propiedad mío, solo es posible en la medida que reconozco en aquello mi propio ser, “que haya sido fundado por mí” en su totalidad con “materiales propios”. Y más definitivamente: “Lo que es mío, es, en primer lugar, el

en Memorias de una joven formal, donde alude a que veía posible fundar en el corazón su concepción moral del bien y del mal. Dice Simone re- firiéndose a la “moral pluralista” que trata de defender en un momento ante Sartre: “Ésta me gustaba porque me permitía tomar mi corazón como árbitro del bien y del mal” (349); el subrayado es mío. Si bien el contex- to es distinto, me interesa pensar que Beauvoir encuentra en el corazón (como metáfora habitual y recurrente del sentir) un punto de cruce entre aquello que se concibe como opuestos. En este caso, lo imaginario y lo racional. Esta consideración reclamará un tiempo de atención posterior, pues podría dar pie a elaborar una perspectiva respecto de lo afectivo en Beauvoir.

16

cumplimiento de mi proyecto” (18). Así, su proyecto de escritura está indisolublemente ligado a sí misma, a la materia de su inte- rioridad o subjetividad. Le pertenece su producción de escritura en el acto de decidir escribir, que afirma su deseo y, al mismo tiempo, actúa la escritura, conciliando las dimensiones de inte- ligibilidad, afección y acción. “Es mío, pues, en primer término, lo que hago” (19).

Sus vivencias pasadas constituirán materiales propios de su escritura, los que a través de esta cobran un sentido de perte- nencia, otorgándoles, a la vez, un porvenir5. E, incluso, en pala- bras de Simone: “[A]un los objetos que en el pasado no han sido míos porque no los he creado, puedo hacerlos míos creando algo sobre ellos” (19). Entonces, las experiencias y logros de otros, que conocemos a través de los relatos orales o escritos, pueden convertirse en “puntos de partida de mis propias conquistas” y ser transformados. El acto creativo de escritura les da otra vida: el jardín “se hace mío desde el momento en que lo cultivo” (21).

A Beauvoir le apasionaba la filosofía, camino que habría se- guido al sentirla como su “vocación profunda”, aunque Mlle. Lambert no la hubiera alentado a ello, como lo afirma en Final de cuentas (20). Saber y expresar formaron parte de su proyecto original “incesantemente retomado y fortalecido”; su libertad fue, en sus palabras, la prosecución de tal proyecto, comprometida

5 Especialmente ello ocurre en su escritura memorialista, que compondrá de manera predominante la forma favorita de Simone de Beauvoir desde fines de los años cincuenta, con la publicación en 1958 de Memorias de una joven formal. Si bien el conjunto de la obra de Simone de Beauvoir nos permite ver su exploración permanente de distintos géneros discursi- vos, la escritura que dominará, finalmente, será la memorialista. En ello se vislumbra el modo en que resuelve de manera óptima una condición de género reflexivo que relata sucesos y devenires que tuvieron lugar en el tiempo, pero que trascienden, suscitando importantes motivos de re- flexión filosófica. Su profundidad no puede sino ser próxima a la bús- queda de las palabras que pueden decir de mejor manera aquello que se quiere decir: lo esencial de la condición humana.

17

“esencialmente en el aprendizaje de la escritura” (32)6 y consa- grándose a escribir a partir de lo que hizo de sí misma, en “un acto nuevo” (39). Esa será su gran preocupación, y la escritura, al permitirle sustentarse económicamente, le ofrecerá un dominio de sí con réditos para su autopercepción de mujer privilegiada7.

La fidelidad al proyecto original de conocer y escribir solo tiene parangón con su vínculo con Sartre; ambos aspectos los reconoce como aquello que confiere unidad a su vida y a lo que nunca estará dispuesta a renunciar. Leyendo a Simone de Beauvoir caemos en la cuenta de que tanto el conocer, enmarca- do en el proyecto de revelar el mundo, como el acto de escribir son concebidos como una suerte de representación de sí misma; materialización textual para existir no solo para sí sino tam- bién para otros: “Hacerme oír por mis contemporáneos” será una expresión que abarca, entre otros aspectos, la connotación del deseo de ejercer un impacto en la existencia de los demás, de ofrecerles sus experiencias como “puntos de partida” para las propias situaciones que los otros deben trascender. El escri- tor, según Beauvoir, trata de establecer a través de la escritura una comunicación con otro “a partir de la singularidad de su

6 “Comprometí mi libertad esencialmente en el aprendizaje de la escritura. No era un tranquilo ascenso, como el que me llevó a la graduación en filo- sofía, sino un esfuerzo vacilante, con insistencias, retrocesos y progresos tímidos” (Final 32).

7 Simone de Beauvoir se considera privilegiada y en sus textos trasunta el sentir de un individuo privilegiado, con una convicción tremenda de afirmación de la vida y de su realización existencial a partir del cum- plimiento de su “proyecto esencial”, la escritura. No tiene dudas, desde muy joven, de que era alguien y que haría algo. Afirma esta condición de privilegio en El segundo sexo, en el sentido de considerarse entre las mujeres “mejor situadas” (23), lo que les permitiría el “lujo de la impar- cialidad” para plantearse la cuestión de la mujer. Para Geneviève Fraisse, a Beauvoir la palabra “privilegio” le es familiar: “Ese término lo empieza a utilizar a partir de la Introducción de El segundo sexo formando parte del vocabulario existencialista. Se emplea en singular y en plural, dice el lujo de una situación, y el límite de un lugar individual” (10). La palabra “privilegio” será utilizada por Beauvoir como título de tres breves ensayos y en ocasiones en su escritura autobiográfica.

18

experiencia vivida” (Final 139) y pensará sus libros como “co- sas existentes para otros, pero habitados por una presencia: la mía” (41). George Steiner, desde el lugar del lector, se refiere a la significancia y al poder de la lectura, sospechando el riesgo que conlleva: “Es dejar vulnerable nuestra identidad, nuestra posesión de nosotros mismos”, en el sentido en que otra pre- sencia se introduce en nosotros y “no hay camino de vuelta” (26-27).

Las dos pasiones de Beauvoir, la filosofía y la literatura, se encontrarán no solo en la lectura ardiente y vertiginosa de textos literarios y filosóficos, sino también como escrituras rebasadas por la pensadora en sus propios límites. Sus textos filosóficos contendrán siempre alusiones a la vida concreta de las existencias humanas y, curiosamente, ejemplos de accio- nes y de modos de relacionarse serán tomados de la vida real o de las obras de ficción escritas por otros, materiales que al parecer considera equivalentes si son capaces de decir la exis- tencia. En la equivalencia de esos distintos órdenes (lo vivido y lo ficcionado) vemos una clave significativa para entender la condición filosófica peculiar de la escritura de Simone de Beauvoir, incluso más allá de su propio reconocimiento como filósofa. Es sabido que Beauvoir niega su posicionamiento como tal y deja ese lugar, el de la filosofía, a Sartre y a sus amigos filósofos, distanciándose de lo que vendría a ser un modo de la filosofía, un modo de escribirla, diverso a su pro- pia relación con la filosofía como disciplina. Alejandra Castillo propondrá reconocer a Simone de Beauvoir como filósofa y como antifilósofa, en tanto Beauvoir rechazaría inscribir su escritura en la institución filosófica: “[S]er filósofa para Simo- ne de Beauvoir implicará, forzosamente, salir de la disciplina para preservar su vocación en la escritura. Es por este éxodo o exilio autoimpuesto que Beauvoir puede ser retratada como filósofa y antifilósofa a la vez” (39).

19

Una cierta ventaja de la novela como escritura por sobre el tratado filosófico

Se puede apreciar en la posición de Simone de Beauvoir, ma- nifestada en el texto “Literatura y metafísica”, un cierto privilegio de la novela por sobre la obra filosófica, entendida como sistema de ideas, mientras la novela sería una evocación de “carne y hue- so” de la existencia, revelando una presencia “cuya complejidad, riqueza singular e infinita desborda toda interpretación subjeti- va” (79). La novela diría de mejor manera la condición humana, pues imitaría la “opacidad, la ambigüedad, la imparcialidad de la vida” (79), provocando en el lector reacciones similares a las que tiene frente a acontecimientos vividos. Simone de Beauvoir, entonces, validaría la ficción novelística en su carácter analógico con la existencia, en cuanto dicha ficción origina una especie de conmoción existencial que suscita un grado de reflexividad sobre ella. A partir de “Literatura y metafísica”, la novela sería la restitución en un plano imaginario de la experiencia, la que, a juicio de la escritora, se presenta “antes de toda elucidación” (79). Llegará a decir que “sólo la novela permite evocar en su verdad completa, singular, temporal, el surgimiento original de la existencia” (89).

Simone de Beauvoir está haciendo en este escrito una refe- rencia al pensamiento existencialista que busca expresarse en tratados teóricos y en ficción (recordemos que ya ha escrito dos novelas, La invitada y La sangre de los otros, y también dos en- sayos previos al texto que nos ocupa). Y vislumbra en este doble gesto de escritura el intento por “conciliar lo subjetivo y lo objeti- vo, lo absoluto y lo relativo, lo intemporal y lo histórico; pretende captar la esencia en el corazón de la existencia” (89). La novela no sería traducción en el plano literario de verdades filosóficas, sino la revelación de “un aspecto de la experiencia metafísica que no puede manifestarse de otro modo” (89)8; la expresión adecuada a la manifestación de tal experiencia en su carácter

8 El subrayado es mío.

20

subjetivo, ambiguo, dramático, singular, que permite proferirla en su integridad, “tal como ella se devela en la relación viviente que es acción y sentimiento antes de hacerse pensamiento” (89). Las preocupaciones filosóficas de Simone de Beauvoir son com- patibles con lo que exige la escritura de una novela, efectuando una suerte de inclusión de la filosofía en la literatura, semejante a algunos de los textos que realizan otros existencialistas, entre los que habría que contar al mismo Sartre.

En un texto posterior a “Literatura y metafísica”, que encon- tramos en La plenitud de la vidaLa force de l’âge (1960)–, se consigna la prevalencia que le otorga a la producción de mundos subjetivos ficticios:

Evocando ese mundo ilusorio me parecía elevarme por enci- ma de mí misma y penetrar en carne y hueso en el univer- so de los cuadros, las estatuas, de los héroes de las novelas. Llevaba conmigo en esa gloria los juncos de olor salado y los murmullos del viento; el estanque era real, yo también; pero la necesidad, la belleza de la obra que nacería de ese instante lo transfiguraban y yo tocaba lo irreal. Nunca proyectos de ensayos o de artículos me han dado esa exaltación; resucitó cada vez que me entregué a lo imaginario (109-110)9.

En este libro, Simone no se concede el lugar de filósofa, aun- que afirma que la filosofía le daba “satisfacciones que no me cansaban nunca” (231). Después de relatar que el mismo Sartre valoraba en ella sus dotes para la comprensión de la filosofía y que podía ser más rápida y precisa que él en sus lecturas de las doctrinas filosóficas, declara no reconocerse como filósofa en la medida que no posee la inventiva propicia para ser creadora en la filosofía en tanto elaboración de doctrina o sistema. Confiesa, sin embargo, su sentido crítico, sus facultades de asimilación y comprensión de una teoría considerándola “una realidad viva”. Pese a sus dotes y pasión por la filosofía, asegura:

9 El subrayado es mío.

21

Sin embargo no me consideraba una filósofa; sabía muy bien que mi desenvoltura para entrar en un texto venía precisa- mente de mi falta de inventiva. En ese terreno, los espíri- tus verdaderamente creadores son tan pocos que es ocioso preguntarme por qué no traté de ser uno de ellos: más bien habría que explicar cómo ciertos individuos son capaces de llevar a bien ese delirio concertado que es un sistema y de dónde les viene el empecinamiento que da a sus premisas el valor de llaves universales (231)10.

Por el momento, omitiremos de este fragmento una última frase que transcribiremos más adelante, para abrir otro asunto que requiere ser considerado separadamente y así otorgarle la relevancia que merece.

El texto citado nos permite profundizar en la posición que adopta Beauvoir respecto de la disciplina filosófica, pero tam- bién en una manera de entender su reserva a partir de un modo de hacer filosofía que, en cierto sentido, la deja afuera e imposi- bilita la autoconcepción como filósofa. Podríamos afirmar que distingue su pasión por saber, conocer, comprender –con sus correspondientes peculiaridades– de la pasión que tendría los distintivos del “delirio concertado”, del que son capaces los espí- ritus “verdaderamente creadores” que se propondrían construir sistemas. Si bien Simone, ya hemos visto, busca también en la filosofía lo intemporal y universal de la condición humana, enfatizará sobre todo en la expresión de lo singular, la singula- ridad de la existencia, que la escritura de ficción, autobiográfica y memorialista le permiten alcanzar. Delirio y empecinamiento de la voluntad aparecen aquí como los rasgos de la escritura de los filósofos ocupados en construir sistemas, que tienden a ceñir el conjunto de la realidad a determinadas premisas de pretendida validez universal. La distancia que toma Simone de Beauvoir respecto de ello es un intersticio crítico de no reco- nocimiento de sí en esa vía de concebir el proyecto filosófico.

10 El subrayado es mío.

22

Por una parte, reserva a los filósofos ese empeño, afirmando su condición de “verdaderamente creadores” y, por otra, considera sus creaciones sistémicas como delirios concertados. Aunque separada la noción de delirio que utiliza de cualquier conno- tación psiquiátrica, esta implica siempre un exceso, una idea excesiva que afirmada impositivamente puede clausurar la co- municación y operar de una manera excluyente no solo con relación a individuos, sino también respecto de la consideración de matices, factores y variables en la comprensión de las cosas, en tanto se afirma un discurso que se cierra sobre sí mismo. Los sistemas, en una suerte de estructuración centrípeta, dejan afuera lo que no puede acomodarse al centro articulador de los sentidos instituidos por los sistemas mismos. En las considera- ciones que hace Beauvoir podríamos hasta evocar las innume- rables asociaciones que se han hecho entre genio y locura, entre la “verdadera” creación y el desvarío de la razón que pretende entender totalitariamente el mundo.

En Memorias de una joven formal, Beauvoir declara su fas- cinación inmediata por Sartre, fascinación que por lo demás durará toda la vida. Poseía la convicción, desde el encuentro ju- venil con él, de que Sartre haría “un día una obra filosófica de consideración”. Delirante es posible decir. Y agrega: “Pero no se facilitaba la tarea, pues no tenía la intención de componer, se- gún las reglas tradicionales, un tratado teórico. Le gustaba tanto Stendhal como Spinoza y se negaba a separar la filosofía de la literatura” (349)11. Es decir, la “obra filosófica de consideración” requeriría, desde esa perspectiva, un cierto distanciamiento de la literatura. Beauvoir oscila, vacila, y advertimos en ella un zig- zagueo en cómo posicionarse frente a la filosofía y la literatura, consideradas modos de expresión de la comprensión de la exis- tencia.

Michèle Le Doeuff, respecto de la particular manera que tie- ne Simone de Beauvoir de vincularse a la filosofía –y viendo

11 El subrayado es mío.

23

en su relación con Sartre un indicio de esa opción– hace una afirmación que interesa a nuestros propósitos: habría sido “vícti- ma de una metonimia y haber confundido la parte con el todo” (209). Interpretando este enunciado, Simone confundió una ma- nera de hacer filosofía, la de los filósofos “verdaderos creadores”, con la filosofía misma, excluyéndose de ella.

Si bien Beauvoir da muestras de su gran capacidad de com- prensión filosófica en el círculo de filósofos varones –entre los que se cuentan Sartre, Merleau-Ponty, Paul Nizan, Raymond Aron y Georges Politzer–, pondrá en duda, a partir de lo que podríamos llamar la escena Luxemburgo, sus capacidades como filósofa y parece dar una señal de sus dificultades para adherir a la filosofía como disciplina constructora de sistemas. Se ve en desventaja con respecto a sus amigos que le obligan, dice, a la modestia. Refiriéndose a Sartre, afirma:

Era la primera vez en mi vida que me sentía intelectualmente dominada por alguien. (…) Todos los días, todo el día, me me- día con Sartre y en nuestras discusiones él era el más fuerte. En el Luxemburgo, una mañana, junto a la fuente de Médi- cis, le expuse esa moral pluralista que me habría fabricado para justificar a la gente que quería, pero a quienes no hubie- ra querido parecerme: la destrozó. Ésta me gustaba porque me permitía tomar mi corazón como árbitro del bien y del mal; me debatí durante tres horas. Tuve que reconocer mi derrota; además yo había advertido, en el curso de la conver- sación, que muchas de mis opiniones descansaban sobre par- cialidades, mala fe o aturdimiento, que mis razonamientos cojeaban, que mis ideas eran confusas. “Ya no estoy segura de lo que pienso, ni siquiera de pensar”, noté desorientada. No ponía en ello ningún amor propio. Era mucho más cu- riosa que imperiosa, me gustaba más aprender que brillar (Memorias 349-350).

Le Doeuff, que cita este mismo texto, relevará el hecho de que Simone de Beauvoir sostiene muchas veces que “ha dejado la filosofía a Sartre” (205). Pese a una cierta inseguridad en la

24

disciplina de la filosofía y a su modestia confesada, Beauvoir tiene que haber experimentado de manera notoria el reconoci- miento de sus pares masculinos, y no solo por sus éxitos acadé- micos en el período en que participaba junto con Sartre en las postulaciones para la agrégation en filosofía, sino también en los permanentes encuentros intelectuales amistosos que soste- nían. Es sabido que si bien Sartre obtuvo el número uno entre setenta y seis candidatos para la cátedra de filosofía en 1929, aventajó escasamente a Simone de Beauvoir, quien obtuvo el segundo lugar. Hubo miembros del jurado que dudaron si con- ceder el número uno a Sartre o a ella. Todos coincidían en que “ella era realmente la filósofa”, en palabras de Davy y Wahl (Cohen-Solal 111)12.

La frase que omitimos más arriba, y que tomaremos aho- ra para dejar abierto un problema, es la siguiente: “Ya he di- cho que la condición femenina no predispone a ese género de obstinación” (La plenitud 23), que se refiere a su relación con la creación filosófica en la que reconoce los rasgos de una cierta obstinación delirante por los universales. Aquí encontramos un enunciado que no podemos dejar pasar, en el que se establece un vínculo entre género de discurso y género sexual, enunciado que requeriría ser considerado de manera más extensa en otra ocasión. Resulta sorprendente esta afirmación que podría suge- rir la presencia de determinadas condiciones genérico-sexuales esenciales, de predisposiciones que inclinan espontáneamente a un modo de realizar algunas acciones (de escritura en este caso) y que estaría de cierta manera denegando las elaboraciones de El segundo sexo y su premisa fundamental: la mujer no nace, se hace, con todas sus implicancias teóricas y prácticas.

Con ese enunciado, Beauvoir se acerca y anticipa algunos de los planteamientos de la teoría de la diferencia sexual: las

12 En Sartre y Beauvoir, Hazel Rowley afirma que, como se supo, el jurado debatió largamente entre darle el “premio” a Sartre o a Beauvoir, dada la impresión que se llevaron por la sólida argumentación de esta joven. Pesó en la decisión el hecho de que Sartre se presentaba por segunda vez (46).

comentarios (0)

No hay comentarios

¡Escribe tu el primero!

Esta solo es una pre-visualización

3 páginas mostradas de 299 páginas totales

Descarga el documento