Sociología General-Teoría Sociológica I-Exercise-Universidad Nacional del Comahue, Ejercicios de Teorías Sociológicas. Universidad Nacional del Comahue
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Sociología General-Teoría Sociológica I-Exercise-Universidad Nacional del Comahue, Ejercicios de Teorías Sociológicas. Universidad Nacional del Comahue

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Ejercicios de Sociología General - Teoría Sociológica - Universidad Nacional del Comahue - Argentina
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Sociología General Práctico 02 Alejandro Genni

Sociología General: Durkheim, Weber y Marx

Práctica: comprensión e interpretación de textos sociológico

E. Durkheim

M. Weber

K. Marx

E. Durkheim En una primera etapa de análisis Durkheim tiene un objetivo por demás claro: la unificación de una ciencia

que estudie las sociedades, y su consagración científica. En las primeras hojas de Las reglas del método

sociológico todo parece orientado hacia el establecimiento de conceptos básicos definitorios del objeto de

estudio y la metodología adecuada para llegar a conclusiones válidas. Su exposición inicial incluye ciertas

dificultades con que cuenta el observador social al comenzar su análisis; esto es, los prejuicios tradicionales

o las sugestiones del sentido común, las cuales deben dejarse de lado de manera imperativa para la

investigación científica. Su enfoque entiende a las sociología como el estudio racional de la conducta

humana, reducible a relaciones causa-efecto, pudiendo éstas transformarse en reglas de acción para el

futuro.

En primera instancia se define lo que constituirá el objeto de estudio del análisis sociológico, a saber, los

hechos sociales. Estos consisten en maneras de actuar, de pensar y de sentir exteriores al individuo. Es

decir que le son impuestos. Pero para definir al hecho social es necesaria una segunda característica

distintiva: esta imposición es cristalizada bajo el poder de coerción que dichas formas presentan. A su vez

esa coerción es reconocible de dos maneras: por la existencia de alguna sanción determinada (directa o

indirecta) o por la resistencia que el hecho impone a cualquier intento individual por eliminarlo.

La argumentación utilizada para evidenciar la presencia misma de los hechos sociales la brinda en base a la

manera en que son educados los niños. Como toda educación consiste en imponerle al niño modos de ver,

de sentir y de actuar, éstos no son más que el producto de formas sociales ya que el niño no los adquiriría

espontáneamente. Además, y antes de continuar con la metodología propuesta, cabe mencionar la

disociación que realiza Durkheim entre el hecho social, que debe tomarse como tendencia, creencias y

prácticas tomadas colectivamente, de sus repercusiones individuales. Y ya comienza a brindarnos un

instrumento valioso para el estudio que es el uso de la estadística que refiere al estado puro del hecho

social, sin observar las conductas individuales.

Con esta base, Durkheim enuncian reglas para la observación de los hechos sociales, parte importante de

la metodología a utilizar. Considera que lo que le falta todavía a la sociología es dar un salto desde la fase

subjetiva a la fase objetiva. En la primera fase los hechos sociales ya están representados en la mente por

conceptos poco formados. En este primer estadío se va de las ideas (prenociones) a los hechos sociales,

haciéndose un análisis ideológico. Entonces, aquí, propone que la regla inicial y principal para dar el salto

es la de considerar a los hechos sociales como cosas. Una cosa se reconoce principalmente por el hecho

de que no puede ser modificada por un simple decreto de la voluntad; requiere de un esfuerzo crítico debido

a la resistencia que ello nos opone (relación con su definición de hecho social). Por lo tanto al considerarlos

de esta forma, se busca el que la ciencia sociológica vaya del estudio de las cosas (los hechos sociales) a

las ideas, pudiendo obtener una base objetiva para el posterior conocimiento.

Finalmente se establecen tres reglas conceptuales para evitar que el observador recaiga en ciertos errores

básicos en la construcción de la ciencia. La primera está referida a la eliminación sistemática de todas las

prenociones. La argumentación se refiere a la elaboración de estos conceptos por fuera de la ciencia que

sirven para satisfacer necesidades que no son científicas.

La segunda regla está referida a la definición de las cosas (hechos sociales) de los que se ocupa una

investigación. Esta definición debe ser objetiva, y esto se logra en esta primera etapa de la ciencia,

refiriendo el objeto de estudio a aquellas cosas que presentan características exteriores comunes. Esta

definición deberá comprender sin excepción a todos los fenómenos que presenten estas características. De

los contrario se obtendría una noción subjetiva y sesgada.

Por último una tercera regla: descartar aquellos datos que puedan depender de la experiencia del

observador. Esta regla es complementaria a la anterior en tanto busca que los caracteres exteriores que

definen a su objeto de análisis sea lo más objetivo posible, sin incidencia de sensaciones subjetivas del

observador. Además sugiere una objetividad mayor en aquellos hechos sociales estudiados, desprendidos

de sus manifestaciones individuales; en este sentido proverbios o reglas jurídicas son de gran ayuda para el

análisis científico.

Durante su prefacio a la segunda edición del libro Las reglas del método sociológico, Durkheim, intenta

echar luz sobre algunas cuestiones de gran importancia que aparecen en la primera edición y que fueron

objeto de crítica.

Primeramente hace referencia al tratamiento de los hechos sociales como cosas. El autor aclara que él no

expresa que los hechos sociales sean cosas materiales, sino que deben ser tratados como tales. Lo

importante aquí es la actitud del investigador social que parta del desconocimiento total, de la cosa

estudiada. Se parte de sus caracteres externos y mas visibles (tal cual aprehendemos a las cosas

materiales) para direccionar el análisis, basado en observaciones y experimentación, hacia el conocimiento

de sus características más profundas e importantes.

La segunda crítica está referida a la idea de exterioridad de los hechos sociales. Argumentan sus críticos

que como la sociedad está formada por individuos, la vida social tiene el fundamento de la conciencia

individual. En defensa de su idea, Durkheim argumenta que como la sociedad constituye una síntesis sui

generis (de naturaleza propia) que genera nuevos fenómenos que le son propios (diferentes de los que

tienen lugar en las conciencias individuales), entonces esos hechos residen en la sociedad que los produce

y no en sus partes miembro. Es decir que son exteriores en cuanto exceden al individuo particular.

En lo referente al último punto, las críticas se centraron en torno al modo en que el autor estableció la

identificación propia del hecho social, a saber: la capacidad que tienen de ejercer sobre las conciencias

particulares una influencia coercitiva. Aquí, Durkheim es categórico. Argumenta su simple intención de

identificar a los hechos sociales a partir de esta característica exterior de los mismos. Si bien puede haber

otras propiedad distintivas, considera que para delimitar el campo científico ésta es la mejor característica

observable en el objeto de estudio.

En el capítulo 3 se hace una distinción entre lo normal y lo patológico. Explica que la ciencia debe contener

valoraciones ya que de ésta manera se fijan fines y por tanto es posible determinar los medios más

apropiados para llegar a ellos.

Argumentará que en tanto la salud es buena y deseable para los individuos, así ocurre también con la

sociedad. Por tanto el medio para alcanzar dicho fin debe ser el de encontrar un criterio objetivo, inherente a

los hechos mismos que permita distinguir científicamente la salud de la enfermedad en los diferentes

órdenes de los fenómenos sociales.

Se comienza por distinguir las formas normal y patológica de los fenómenos sociales. Las formas normales

son aquellas generales en toda la extensión de la especie y se encuentran prácticamente en todos los

individuos de la especie. Por su parte, las formas patológicas están referidas a las desviaciones de casos

respecto de la media que es posible trazar de las formas normales. Dichas desviaciones son minoritarias y

por lo general, excepcionales.

Además debe enmarcarse lo que se considera normal en una cierta fase del desarrollo de la especie social.

Por último, el autor nos habla de aquello que denominamos especie social (a lo que aplicamos la

clasificación de normal o patológico). Para definirla se tomarán características esenciales de la especie.

Estas características deben buscarse en las partes constitutivas de la sociedad, es decir en sociedades más

simples. Desagregando se llegará a la sociedad simple, constituida por un segmento único, que no presenta

rasgos de segmentación anterior (la HORDA responde a esta definición). La horda es la matriz de donde

han salido todas las especies sociales. De esta manera se tiene un punto de apoyo para construir la escala

completa de los tipos sociales. Se distinguirán tantos tipos sociales como combinaciones diferentes de

hordas que den lugar al nacimiento de nuevas sociedades, y a la combinación de éstas entre sí. De las

primeras combinaciones resulta lo que se llama sociedades polisegmentarias simples, y de las

combinaciones entre sociedades constituidas resultan sociedades polisegmentarias simplemente

compuestas. Por último de la fusión de éste último tipo de sociedades encontramos las sociedades

polisegmentarias doblemente compuestas, lo que sería el caso de una ciudad.

Cuando se intenta explicar los hechos sociales se tiende a incurrir en el error de explicarlos en base a su

función, sin embargo Durkheim hace una relevante distinción entre las causas y los efectos de los mismos.

Según el autor, la sociología debe buscar ésta relación de causalidad, sin perder de vista sus causas

originarias.

La metodología a utilizarse para este estudio, no debe ser ni finalista ni esencialmente psicológica como

hicieron sus predecesores, tanto Comte como Spencer. Sin embargo la metodología psicológica introducida

no tiene validez: si los hechos sociales son superiores a las conciencias individuales, éstas deben ser

dejadas de lado a la hora de buscarse las causas de los mismos. Estos, recordando explicaciones

anteriores, poseen una naturaleza propia. Y en este segmento de su obra postulará una regla clara sobre el

presente tópico: las causas de los hechos sociales deben buscarse en hechos sociales precedentes y no en

las conciencias particulares.

Como complemento esencial de esta primera formulación, dirá Durkheim que el origen de todo proceso

social de cierta importancia debe ser buscado en relación directa con la constitución del medio social. Dicho

medio está compuesto por: cosas y personas, siendo en éstas últimas en donde debe buscarse las

explicaciones del curso de los fenómenos sociales. Sobre el medio humano existen dos factores que

intervienen de manera directa sobre dicho curso: número de unidades sociales (volumen de la sociedad) y

el grado de concentración de la masa (densidad dinámica) referida a las unidades en constante interacción

entre sí. De esto concluye el autor que todas las causas de los fenómenos sociales son internas a la

sociedad.

Como es lógico, en consonancia con lo anterior, Durkheim establece la manera de demostrar la relación

causal entre fenómenos sociales: se deben comparar los casos en los que ambos están simultáneamente

presentes o ausentes y averiguar si las variaciones que se presentan en esas diferentes combinaciones de

circunstancias demuestran que uno depende del otro.

Sobre este tema es fundamental reproducir la siguiente ley enunciada por el autor: a un mismo efecto

corresponde una misma causa. Su justificación no es menos interesante que el enunciado: como la relación

resulta de la naturaleza de las cosas, por tanto un mismo efecto sólo puede mantener esa relación con una

única causa, ya que no puede expresar más que una naturaleza.

Sobre el método comparativo descripto más arriba, ese es el que le compete a la sociología ya que el

observador no podrá utilizar el método de la experimentación desde el momento en que los hechos sociales

no pueden ser producidos por el observador. Para entrar en precisiones recomienda usar el método de

variaciones concomitantes: utilizar el simple paralelismo de valores por los que pasan dos fenómenos para

dilucidar si existe una relación entre ellos.

En el final del libro, Durkheim esbozará una conclusión que incluirá los rasgos fundamentales del método

por él propuesto:

1) El método es independiente de toda filosofía: ya no le compete pertenecer a ninguna corriente filosófica

sino ser “sociología a secas”. Asimismo debe mantener igual independencia respecto a las doctrinas

prácticas que no buscan explicar los hechos sociales (verdadero fin de la sociología) sino reformarlos.

2) Es un método objetivo en el que deben eliminarse las prenociones del observador. Por ello argumenta

sobre la idea de tratar a los hechos sociales como cosas.

3) Rasgo de ser exclusivamente sociológico: esto es más que nada de lo que se trata la presente reseña, es

decir, un hecho social sólo puede ser explicado por otro hecho social, teniendo en cuenta el medio interior

en donde se produce.

M. Weber Weber abarcará varias líneas argumentales para describir su concepción sobre la formulación y el

tratamiento de los hechos enmarcados en lo que llama las ciencias de la cultura. Intentará combatir la

concepción por completo unificada del Materialismo Científico de que las causas únicas de la realidad

cultural (y también de la historia misma) está determinada por motivos económicos. Asimismo se

concentrará en la idea de una ciencia subjetiva en la elección de su objeto de estudio, altamente

condicionada por su entorno de valoraciones culturales definidas. Por último en su análisis subjetivista de

las ciencias de la cultura establecerá la funcionalidad de las leyes generales y el fin al que debe tender la

explicación científica de los hechos.

Comenzaremos por el enfrentamiento que Weber tiene con la concepción del Materialismo Histórico de la

ciencia. Según esta postura los determinantes últimos y verdaderos del desarrollo histórico de la cultura (y

por ende explicativos de la realidad cultural) están en las fuerzas económicas. Sin embargo el autor cree en

la multiplicidad de causas que condicionan la realidad de los hechos. No cree en la circunscripción de éstas

causas a una sola dimensión. Argumentará que todos aquellos hechos de la realidad que el Materialismo

Histórico toma como accidentales para restarles importancia explicativa a favor de las fuerzas económicas,

en realidad pueden ser vistas sus significaciones particulares en base a condiciones históricas ciertamente

accidentales. El enfoque inverso. Sin embargo este método no será desechado por Weber en tanto

establezca conexiones valiosas para la imputación causal de los procesos históricos. La unilateralidad de

los factores explicativos no es apoyada por el autor, quien establece que los hechos de las ciencias sociales

tomados de manera individual deben ser considerados en sus conexiones universales, y por tanto

condicionados de ésta manera.

Habiendo dicho esto estamos en condiciones de explicar de manera más clara la concepción subjetivista

que plantea Weber. Los fenómenos culturales tienen una relación directa con las ideas de valor. Esto se

debe a que la cultura misma es un concepto de valor. Para ser más precisos: la realidad empírica es para

nosotros cultura en tanto abarca aquellas ideas de valor que vuelven significativa esa cuota de realidad. Por

tanto al ser seres culturales, entendemos el mundo desde ésta posición de nuestras ideas de valor y

estamos en condiciones de movernos a partir de juicios de valor para determinar los fenómenos sociales

que serán para nosotros significativos. De esta manera se evidencia la subjetividad en la elección de los

objetos de estudio científico en tanto son significativos en base a nuestras ideas. Dicha crítica técnica

subyace en toda investigación científica de los hechos culturales.

Por último resulta esencial mostrar el lugar que las leyes generales tienen para el autor así como el fin

buscado por la explicación científica. Weber no considera a las leyes causales como el fin mismo del

estudio científico, sino como un medio que facilita la imputación causal de los componentes de los

fenómenos culturales individuales. Y se agrega que las leyes generales en cuanto están remitidas a niveles

altos de abstracción nos desvían de la realidad por lo que son menos valiosas cuanto más generales sean.

Por lo tanto el fin al que debe tender la explicación es al de imputaciones causales y sus conexiones

individuales que permitan comprender la porción de la realidad que se ha seleccionado para el análisis.

En esta última parte de su texto, Weber centrará su atención en dos puntos esenciales: en primer lugar en

una crítica al intento de las ciencias sociales de asemejarse a la tipología de las ciencias naturales. Luego, y

esto resulta lo más relevante, explicará la caracterización y la función de las construcciones típico-ideales

como parte de las ciencias de la cultura.

Existía, según el autor, una fuerte propensión a volcarse a un tratamiento de los hechos sociales en base al

método aplicado por las ciencias naturales. Esto es, el descubrimiento de leyes generales, donde los casos

particulares sólo entraban como representantes ilustrativos de dichas leyes. De forma análoga, se creía en

la construcción de un sistema de proposiciones abstractas como medio para el conocimiento de la realidad

social. A su vez, resultaba de gran apoyo para este propósito, el uso de axiomas psicológicos, es decir la

explicación de las conductas a raíz de “impulsos” específicos del hombres (como ser el afán de lucro).

Sobre esto Weber criticará la ahistoricidad de esta postura, al no tomar en cuenta los componentes

históricos en las explicaciones. Asimismo, y esto resulta relevante, no pretenderá deducir las instituciones a

partir de leyes psicológicas ni explicarlas a partir de fenómenos psicológicos elementales. Planteará otro

camino.

Weber propondrá para el tratamiento de los hechos sociales, construcciones típico-ideales. Dichas

construcciones no constituyen la exposiciones de la realidad, aunque sí medios para representarla. Por

tanto la formación de tipos ideales abstractos no serán una meta sino un medio para el conocimiento. Y su

importancia radica en su aporte en cuanto a la medida en que la realidad se acerca o se aleja de ese cuadro

ideal. Sin embargo, sobre este punto, el autor será cuidadoso al señalar una posible complicación en el

análisis al juzgar dichas comparaciones valorativamente, algo que debe evitarse.

El autor presentará dos consideraciones de importancia sobre dichas construcciones. La primera está

referida a las relaciones que por lo general existen entre la idea en el sentido de una orientación práctica o

teórica de pensamiento y la idea en el sentido de tipo ideal de una época. Es decir que existe una fuerte

relación entre el tipo ideal de una determinada situación social y el ideal por alcanzar de manera práctica

para los contemporáneos de esa época. La segunda consideración, lo lleva a Weber a establecer que las

ideas de una época determinada sólo pueden ser aprehendidas con precisión conceptual bajo la forma de

un tipo ideal. Esto es debido a la diversidad de forma, contenido y sentido con que se presentan esas

situaciones durante aquella época.

Por otra parte hace mención a la posibilidad de caracterizar a los conceptos de género (tanto como a los

tipos individuales constituyentes del género) como construcciones típico-ideales útiles para el método a

desarrollar. Además mencionará la complicación que tiene el uso de conceptos colectivos, al ser

extremadamente imprecisos en su contenido, para el desarrollo de planteos correctos en las ciencias

sociales.

Finalmente, para Weber las ciencias de la cultura se deben ocupar de manera continua del ordenamiento

conceptual de los hechos a través de la formación de conceptos. Pero como según este autor, existe una

orientación de la observación hacia la cuota de realidad significativamente cultural, cuando la situación

cambia apoyada en nuevas ideas de valor, la ciencia deberá cambiar su posición formando nuevos

conceptos y renovando de manera continua su aparato conceptual.

K. Marx En los textos que se explican a continuación, su autor, Karl Marx hace referencia a algunos aspectos que

resultan cruciales para el desempeño profesional del sociólogo. Mediante la ilustración de los conflictos

teóricos existentes en su época, Marx nos mostrará en primer lugar la tendencia a la naturalización de las

relaciones sociales. Posteriormente establecerá el método que cree conveniente para el estudio científico.

Sobre el primer punto a desarrollar, el autor tomará a los economistas clásicos (Smith y Ricardo) como

exponentes máximos de la naturalización del sistema social existente en la época; esto es, un predominio

claro del orden burgués. Responsabiliza a los economistas de imponer una idea del desarrollo de las

relaciones burguesas de producción como un desarrollo natural sobre el que se crea la riqueza y se

desarrollan las fuerzas productivas. Se establece que éstas, son las leyes naturales (sin influencia del

tiempo) que deben rigen para siempre a la sociedad.

Sin embargo, el autor intentará rebatir esta idea, utilizando en su argumentación las relaciones históricas de

producción. En principio establece la existencia de producción en cualquier época histórica que se tome.

Ahora bien, no siempre las relaciones sociales que se desarrollaron junto con la producción fueron iguales.

En éste sentido, dirá que la producción debe tomarse en base a una determinada época histórica. Y aquí se

presenta una gran diferencia que intentará desnaturalizar las relaciones burguesas de producción: mientras

que en épocas lejanas de la historia, el individuo productor era dependiente y formaba parte de un grupo

mayor, sólo al llegar al siglo XVIII y en sus conexiones sociales es que tiene lugar un desarrollo del

individuo tendiente al logro de sus objetivos privados. Esto último define en gran medida las relaciones

capitalistas donde se imponen las relaciones burguesas de producción, mostrando importantes diferencias

con el devenir histórico.

El segundo tema al que se refiere el autor en esta seguidilla de textos es al método científico. Lo primero

que debe decirse es la relación que resulta del presente punto con el anterior: la naturalización del objeto de

estudio es problemático ya que este método no contempla la problemática histórica que constituye al objeto

bajo estudio.

Es clara su “cruzada” contra los empiristas y los califica de ingenuos al tomar como objeto científico a lo

“real” en su totalidad concreta. Si se comienza por la totalidad, dirá Marx, se tendrá una representación

caótica del conjunto. De esta manera se necesitará llegar analíticamente a conceptos cada vez más

simples. Según el autor, éste es el método científico adoptado por la economía política, y es incorrecto.

Analizando los hechos de manera inversa, se debe partir de las determinaciones más simples, y

relacionarlas de manera que se disponga ya no de un conjunto caótico, sino de múltiples determinaciones y

relaciones que nos expliquen el objeto científico analizado. En este sentido, Marx argumenta que lo

concreto es concreto por ser la síntesis de múltiples determinaciones, por lo que éstas últimas en su

carácter simple y las relaciones que entre ellas existan deben ser el punto de partida del método científico.

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