UNIDAD DIDÁCTICA 1, Apuntes de Teología
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UNIDAD DIDÁCTICA 1, Apuntes de Teología

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Asignatura: Teología II, Profesor: , Carrera: Administración y Dirección de Empresas, Universidad: UCAM
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UCAM.T201_Unidad Didáctica 1 La Iglesia comunidad celebrante

Universidad Católica San Antonio de Murcia - Tlf: (+34) 968 27 88 00 info@ucam.edu - www.ucam.edu

GRADO EN ADMINISTRACIÓN Y DIRECCIÓN DE EMPRESAS

UNIDAD DIDÁCTICA 1

LA IGLESIA, COMUNIDAD CELEBRANTE

TEOLOGÍA II

Francisco Salcedo Arias

VICERRECTORADO DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA DEPARTAMENTO CIENCIAS HUMANAS Y RELIGIOSAS

MÓDULO DE EDUCACIÓN INTEGRAL

TEOLOGIA II 2

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Francisco SALCEDO ARIAS- Tlf: (+34) 968 27 81 77 –C. Virtual – Mensajes Privados

INDICE  INTRODUCCIÓN

 OBJETIVOS

 CONTENIDO

1. ORÍGEN, FUNDACIÓN Y MISIÓN DE LA IGLESIA

1.1 La Iglesia instituida por Cristo

1.2 La Iglesia, manifestada por el Espíritu Santo

1.3 La Iglesia, unión de los hombres con Dios

2. NOTAS QUE CARACTERIZAN A LA IGLESIA

2.1 La Iglesia es una

2.2 La Iglesia es santa

2.3 La Iglesia es católica

2.4 La Iglesia es apostólica

3. LA IGLESIA, COMUNIDAD CELEBRANTE

3.1 ¿Qué significa la palabra liturgia?

3.2 Liturgia y celebración

3.3 El Padre, fuente de la liturgia

3.4 ¿Quién celebra?

4. LITURGIA Y SIGNOS DE LA CELEBRACIÓN

4.1 La Constitución Sacrosanctum Concilium

5. EL AÑO LITÚRGICO

5.1 La dinámica sacramental

5.2 Misterio pascual y año litúrgico

 CONCLUSIÓN

 BIBLIOGRAFÍA Y LECTURAS RECOMENDADAS

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 INTRODUCCIÓN

Antes de abordar el tema “La Iglesia como comunidad celebrante”, reseñamos en la

primera parte, un resumen del Catecismo de la Iglesia Católica, sobre el significado de la

palabra “Iglesia”, su origen y fundación, y notas que la caracterizan.

Recordar que la palabra "Iglesia" ["ekklèsia", del griego "ek-kalein" - "llamar fuera"] significa

"convocación". Designa asambleas del pueblo (cf. Hch 19, 39), en general de carácter

religioso. Es el término frecuentemente utilizado en el texto griego del Antiguo Testamento

para designar la asamblea del pueblo elegido en la presencia de Dios, sobre todo cuando

se trata de la asamblea del Sinaí, en donde Israel recibió la Ley y fue constituido por Dios

como su pueblo santo (cf. Ex 19). Dándose a sí misma el nombre de "Iglesia", la primera

comunidad de los que creían en Cristo se reconoce heredera de aquella asamblea. En ella,

Dios "convoca" a su Pueblo desde todos los confines de la tierra.

A la Iglesia se la llama también construcción de Dios (1 Co 3, 9). El Señor mismo se

comparó a la piedra que desecharon los constructores, pero que se convirtió en la piedra

angular (Mt 21, 42 par.; cf. Hch 4, 11; 1 P 2, 7; Sal 118, 22). Los apóstoles construyen la

Iglesia sobre ese fundamento (cf. 1 Co 3, 11), que le da solidez y cohesión. Esta

construcción recibe diversos nombres:

 Casa de Dios (1 Tim 3, 15)

 Morada de Dios con los hombres (Ap 21, 3)

 Templo santo.

La Iglesia que es llamada también "la Jerusalén de arriba" y "madre nuestra" (Ga 4, 26; cf.

Ap 12, 17), y se la describe como la esposa inmaculada del Cordero inmaculado (Ap 19, 7;

21, 2).

Vamos a intentar profundizar en las preguntas: “¿Quién, cómo, cuándo y dónde se

celebra?” relacionando cuestiones de actualidad. Pero antes haremos un breve recorrido

histórico.

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 OBJETIVOS

Mediante el estudio de esta unidad pretendemos:

 Explicar la realidad celebrativa de la Iglesia como actualización permanente del

misterio salvífico de Jesucristo.

 Reconocer a la Iglesia como sacramento de salvación.

 Argumentar cómo el culto cristiano, dotado de una estética propia, muestra un

específico modo de entender y vivir el tiempo y el espacio celebrativos.

 Comprender que la Iglesia es una comunidad celebrante, con una riqueza litúrgica,

fuente de la vida y de la fe del creyente cristiano.

 Conocer las celebraciones y año litúrgico teniendo como origen y naturaleza el

misterio pascual.

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1. ORÍGEN, FUNDACIÓN Y MISIÓN DE LA IGLESIA

Para penetrar en el Misterio de la Iglesia, conviene primero contemplar su origen dentro del

designio de la Santísima Trinidad y su realización progresiva en la historia.

El Padre eterno creó el mundo por una decisión totalmente libre y misteriosa de su

sabiduría y bondad. La Iglesia ha sido "prefigurada ya desde el origen del mundo y

preparada maravillosamente en la historia del pueblo de Israel y en la Antigua Alianza; se

constituyó en los últimos tiempos, se manifestó por la efusión del Espíritu y llegará

gloriosamente a su plenitud al final de los siglos" (LG 2).

Dios creó el mundo en orden a la comunión en su vida divina, "comunión" que se realiza

mediante la "convocación" de los hombres en Cristo, y esta "convocación" es la Iglesia.

Así como la voluntad de Dios es un acto y se llama mundo, así su intención es la salvación

de los hombres y se llama Iglesia (Clemente de Alejandría. paed. 1, 6).

La preparación lejana de la reunión del pueblo de Dios comienza con la vocación de

Abraham, a quien Dios promete que llegará a ser Padre de un gran pueblo. La preparación

inmediata comienza con la elección de Israel como pueblo de Dios (cf Ex 19, 5-6; Dt 7, 6).

Los profetas acusan a Israel de haber roto la alianza y haber dado la espalda a Dios.

Siempre queda fiel un pequeño resto del pueblo de Dios. Con la venida de Cristo, El

instituye la nueva Alianza.

1.1 LA IGLESIA, INSTITUIDA POR CRISTO

Corresponde al Hijo realizar el plan de Salvación de su Padre, en la plenitud de los

tiempos; ese es el motivo de su "misión" (cf. LG 3; AG 3). "El Señor Jesús comenzó su

Iglesia con el anuncio de la Buena Noticia, es decir, de la llegada del Reino de Dios

prometido desde hacía siglos en las Escrituras" (LG 5). Para cumplir la voluntad del Padre,

Cristo inauguró el Reino de los cielos en la tierra. La Iglesia es el Reino de Cristo "presente

ya en misterio" (LG 3).

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El Señor Jesús dotó a su comunidad de una estructura que permanecerá hasta la plena

consumación del Reino. Ante todo está la elección de los Doce con Pedro como su Cabeza

(cf. Mc 3, 14-15); puesto que representan a las doce tribus de Israel. Con todos estos

actos, Cristo prepara y edifica su Iglesia.

Pero la Iglesia ha nacido principalmente del don total de Cristo por nuestra salvación,

anticipado en la institución de la Eucaristía y realizado en la Cruz. "El agua y la sangre que

brotan del costado abierto de Jesús crucificado son signo de este comienzo y crecimiento"

(LG 3 ."Pues del costado de Cristo dormido en la cruz nació el sacramento admirable de

toda la Iglesia".

1.2 LA IGLESIA, MANIFESTADA POR EL ESPÍRITU SANTO

"Cuando el Hijo terminó la obra que el Padre le encargó realizar en la tierra, fue enviado el

Espíritu Santo el día de Pentecostés para que santificara continuamente a la Iglesia" (LG

4). Es entonces cuando "la Iglesia se manifestó públicamente ante la multitud; se inició la

difusión del evangelio entre los pueblos mediante la predicación" (AG 4). Como ella es

"convocatoria" de salvación para todos los hombres, la Iglesia, por su misma naturaleza,

misionera enviada por Cristo a todas las naciones para hacer de ellas discípulos suyos (cf.

Mt 28, 19-20; AG 2,5-6).

1.3 LA IGLESIA, PUEBLO DE DIOS

Israel es el pueblo elegido de Dios. Por medio de los Patriarcas, Dios hizo una alianza con

el pueblo, y lo fue educando poco a poco. Le fue revelando su persona y su plan a lo largo

de su historia y lo fue santificando. Todo esto, sin embargo, sucedió como preparación y

figura de su alianza nueva y perfecta que iba a realizar en Cristo..., es decir, el Nuevo

Testamento. Cristo trasciende las fronteras del pueblo de Israel, y convoca a las gentes de

entre los judíos y los gentiles para que se unieran en la fe, no según la carne, sino en el

Espíritu. (cfr. LG 9).

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1.4 LA IGLESIA, UNIÓN DE LOS HOMBRES CON DIOS

En la Iglesia esta comunión de los hombres con Dios por "la caridad que no pasará

jamás"(1 Co 13, 8) es la finalidad que ordena todo lo que en ella es medio sacramental

ligado a este mundo que pasa (cf. LG 48). Su estructura está totalmente ordenada a la

santidad de los miembros de Cristo. María nos precede a todos en la santidad.

La Iglesia, sacramento universal de la salvación.

La palabra griega "mysterion" ha sido traducida en latín por dos términos: "mysterium" y

"sacramentum". En la interpretación posterior, el término "sacramentum" expresa mejor el

signo visible de la realidad oculta de la salvación, indicada por el término "mysterium".

La Iglesia es, en este mundo, el sacramento de la salvación, el signo y el instrumento de la

Comunión con Dios y entre los hombres.

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2. NOTAS QUE CARACTERIZAN A LA IGLESIA

2.1 LA IGLESIA ES UNA

La Iglesia es una debido a su origen: "El modelo y principio supremo de este misterio es la

unidad de un solo Dios Padre e Hijo en el Espíritu Santo, en la Trinidad de personas" (UR

2).

La Iglesia es una debido a su Fundador: Cristo por el testimonio de su vida, su ofrenda y

muerte en la cruz, reconcilió a todos los hombres. (cfr. GS 78, 3).

La Iglesia es una debido a su "alma", al Espíritu Santo que habita en los creyentes y llena

y gobierna a toda la Iglesia.

Desde el principio, la Iglesia siendo una, se presenta con una gran diversidad que

procede de la variedad de los dones de Dios y de la multiplicidad de las personas que los

reciben. En la unidad del Pueblo de Dios se reúnen los diferentes pueblos y culturas. Entre

los miembros de la Iglesia existe una diversidad de dones, cargos, condiciones y modos de

vida; "dentro de la comunión eclesial, existen legítimamente las Iglesias particulares con

sus propias tradiciones" (LG 13). La gran riqueza de esta diversidad no se opone a la

unidad de la Iglesia.

Vínculos de la unidad son:

 el amor, que es el vínculo de la perfección" (Col 3, 14).

 la profesión de una misma fe recibida de los apóstoles;

 la celebración común del culto divino, sobre todo de los sacramentos;

 la sucesión apostólica por el sacramento del orden.

Cristo, después de su resurrección, entregó a Pedro la tarea de pastorear su Iglesia, y le

encargó a él y a los demás apóstoles que la extendieran y la gobernaran...

Las heridas de la unidad

En la Iglesia de Dios, aparecieron ya desde los primeros tiempos algunas escisiones que el

apóstol reprueba severamente. En siglos posteriores surgieron disensiones más amplias y

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comunidades no pequeñas se separaron de la comunión plena con la Iglesia católica y, a

veces, no sin culpa de los hombres de ambas partes. Las rupturas lesionan la unidad del

Cuerpo de Cristo.

Orígenes, uno de los padres de la Iglesia (s.II-III), en sus homilías advierte que el pecado

(egoísmo, poder, soberbia…) produce desunión, cismas, herejías, discusiones. Pero

donde hay virtud, allí hay unión. Esta unión se pone ampliamente de manifiesto en el libro

Hechos de los apóstoles, donde resultaba que todos los creyentes tenían un solo corazón

y una sola alma. (Orígenes, hom. in Ezech. 9, 1).

Hacia la unidad

El Nuevo Testamento recoge testimonios de Cristo en los que pide al Padre “Que todos

sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos sean también uno en nosotros, para

que el mundo crea que tú me has enviado" (Jn 17, 21).

El deseo de volver a encontrar la unidad de todos los cristianos es un don de Cristo y un

llamamiento del Espíritu Santo (cf UR 1). La Iglesia trabaja en ello, y pide a todos los fieles:

 Renovación permanente y fidelidad al Evangelio.

 Conversión del corazón para "llevar una vida más pura, según el Evangelio”.

 Orar en común, porque "esta conversión del corazón y santidad de vida, junto con

las oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos, deben considerarse

como el alma de todo el movimiento ecuménico, y pueden llamarse con razón

ecumenismo espiritual" (cf UR 8);

 Fraterno conocimiento recíproco (cf UR 9);

 Formación ecuménica de los fieles y especialmente de los sacerdotes (cf UR 10);

 Diálogo entre los teólogos y los encuentros entre los cristianos de diferentes Iglesias

y comunidades (cf UR 4, 9, 11).

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2.2 LA IGLESIA ES SANTA

La Iglesia, unida a Cristo, está santificada por Él. La Iglesia es santa, porque su fundador

es santo. Cristo es santo, inocente, no conoció el pecado, sino que vino solamente

redimir los pecados del pueblo. Es santa porque la Iglesia no goza de otra vida que de la

vida de la gracia.

La forma de convivencia que Cristo da a su Iglesia, es el amor, la caridad. La caridad es el

alma de la santidad a la que todos están llamados. En la Virgen María, tienen los creyentes

un modelo de santidad.

La Iglesia, abraza en su seno a los pecadores, y es a la vez santa y siempre necesitada de

purificación y busca sin cesar la conversión y la renovación" (cfr LG 8; cf UR 3; 6).

Todos los miembros de la Iglesia, incluso sus ministros, deben reconocerse pecadores (cf

1 Jn 1, 8-10). La Iglesia, pues, congrega a pecadores alcanzados ya por la salvación de

Cristo, pero aún en vías de santificación:

Al canonizar a ciertos fieles, es decir, al proclamar solemnemente que esos fieles han

practicado heroicamente las virtudes y han vivido en la fidelidad a la gracia de Dios, la

Iglesia reconoce el poder del Espíritu de santidad, que está en ella, y sostiene la esperanza

de los fieles proponiendo a los santos como modelos e intercesores (cf LG 40; 48-51). Los

santos y las santas han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias

más difíciles de la historia de la Iglesia.

2.3 LA IGLESIA ES CATÓLICA

La palabra "católica" significa "universal". La Iglesia es católica en un doble sentido:

 Es católica porque Cristo está presente en ella. "Allí donde está Cristo Jesús, está la

Iglesia Católica".

 Es católica porque ha sido enviada por Cristo en misión a la totalidad del género

humano (cf Mt 28, 19):

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Todos los hombres están invitados al Pueblo de Dios. Por eso este pueblo, uno y único, ha

de extenderse por todo el mundo a través de todos los siglos, para que así se cumpla el

designio de Dios, que en el principio creó una única naturaleza humana y decidió reunir a

sus hijos dispersos... Este carácter de universalidad, que distingue al pueblo de Dios, es un

don del mismo Señor.

2.4 LA IGLESIA ES APOSTÓLICA

La Iglesia es apostólica porque está fundada sobre los apóstoles, …

 Fue y permanece edificada sobre "el fundamento de los apóstoles" testigos

escogidos y enviados en misión por el mismo Cristo (cf Mt 28, 16-20; Hch 1, 8).

 Guarda y transmite, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en ella, la enseñanza

(cf Hch 2, 42), el buen depósito, las sanas palabras oídas a los apóstoles (cf 2 Tm 1,

13-14).

 Sigue siendo enseñada, santificada y dirigida por los apóstoles hasta la vuelta de

Cristo gracias a aquellos que les suceden en su ministerio pastoral: el colegio de los

obispos, "a los que asisten los presbíteros juntamente con el sucesor de Pedro y

Sumo Pastor de la Iglesia" (AG 5).

La misión de los apóstoles

Jesús "llamó a los que él quiso, y vinieron donde él. Instituyó Doce para que estuvieran con

él y para enviarlos a predicar" (Mc 3, 13-14). Desde entonces, serán sus "enviados" [es lo

que significa la palabra griega "apostoloi"]. Los apóstoles continuaron la misión de Cristo,

por mandato de El. Jesús los asocia a la misión recibida del Padre.

En el encargo dado a los apóstoles hay un aspecto intransmisible: ser los testigos elegidos

de la Resurrección del Señor y los fundamentos de la Iglesia. Pero hay también un aspecto

permanente de su misión. Cristo les ha prometido permanecer con ellos hasta el fin de los

tiempos (cf Mt 28, 20). La misión divina confiada por Cristo a los apóstoles tiene que durar

hasta el fin del mundo. Por eso los apóstoles se preocuparon de instituir... sucesores (cfr.

LG 20). Los obispos son sucesores de los apóstoles.

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3. LA IGLESIA COMUNIDAD CELEBRANTE

3.1 ¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA LITURGIA?

La palabra "Liturgia" significa originariamente "obra o quehacer público", "servicio de parte

de y en favor del pueblo". En la tradición cristiana quiere significar que el Pueblo de Dios

toma parte en "la obra de Dios" (cf. Jn 17,4). Por la liturgia, Cristo, nuestro Redentor y

Sumo Sacerdote, continúa en su Iglesia, con ella y por ella, la obra de nuestra redención.

El concepto de la liturgia es esencialmente teológico, pero abarca también la

dimensión expresiva y simbólica- es decir antropológica- de la celebración.

La palabra "Liturgia" en el Nuevo Testamento es empleada para designar no

solamente la celebración del culto divino (cf Hch 13,2; Lc 1,23), sino también el

anuncio del Evangelio (cf. Rm 15,16; Flp 2,14-17. 30) y la caridad en acto (cf Rm

15,27; 2 Co 9,12; Flp 2,25).

En consecuencia, se centra tanto en:

 El acontecimiento salvífico ( liturgia como misterio ) en la celebración del culto

divino.

 La dimensión formal de la ritualidad cristiana (liturgia como acción ), el anuncio del

Evangelio.

 La caridad en acto; es decir, el servicio en favor de los hombres (liturgia como vida ).

El término liturgia procede del griego clásico, leitourgía (Leit-leós-laós:pueblo, popular;

y érgon: obra) se usaba para indicar el origen o el destino popular de una acción o de

una iniciativa.

3.2 LITURGIA Y CELEBRACIÓN

Antonio Lizcano presenta la siguiente definición de liturgia: “Liturgia es el conjunto de

los signos públicos que determinan la pertenencia de los cristianos a la Iglesia Católica

y que realizan en esas personas lo que significan”.

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En la liturgia, mediante signos, se significa y se realiza, según el modo propio de cada

uno, la santificación del hombre (SC7).

La celebración litúrgica aparece como un conjunto de signos, que tienen importantes

connotaciones teológicas, pero se basa en la dimensión expresiva y festiva del

hombre. Un fenómeno tan rico y complejo como la celebración interesa por igual a la

antropología y a la teología.

Con todo, el fin primario de la celebración, no es el de ser un medio pedagógico

destinado a hacer más eficaz una enseñanza o un mensaje. En efecto, la celebración

litúrgica es la actualización, en palabras y gestos, de la salvación que Dios realiza en

su Hijo Jesucristo por el poder del Espíritu Santo. En la celebración se evocan, para

que se hagan presentes, los acontecimientos de la salvación, especialmente el

nacimiento de Cristo, su muerte y resurrección, su ascensión, el envío del Espíritu

sobre los apóstoles en Pentecostés. Todo esto a fin de que el pueblo cristiano que

celebra pueda participar activamente y recibir sus frutos. El verbo celebrar, traduce la

expresión bíblica hacer memoria.

3.3 EL PADRE, FUENTE DE LA LITURGIA

"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda

clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en él

antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el

amor; eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo,

según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos

agració en el Amado" (Ef 1,3-6).

Bendecir es una acción divina que da la vida y cuya fuente es el Padre. Su bendición es a

la vez palabra y don ("bene-dictio", "eu-logia"). Aplicado al hombre, este término significa la

adoración y la entrega a su Creador en la acción de gracias.

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Desde el comienzo y hasta la consumación de los tiempos, toda la obra de Dios es

bendición. Desde el poema litúrgico de la primera creación hasta los cánticos de la

Jerusalén celestial, los autores inspirados anuncian el designio de salvación como una

inmensa bendición divina. Dios bendice a los seres vivos, especialmente al hombre y la

mujer. La alianza con Noé y con todos los seres animados renueva esta bendición de

fecundidad.

Las bendiciones divinas se manifiestan en acontecimientos maravillosos y salvadores: el

nacimiento de Isaac, la salida de Egipto (Pascua y Exodo), el don de la Tierra prometida, la

elección de David, la Presencia de Dios en el templo, el exilio purificador y el retorno de un

"pequeño resto". La Ley, los Profetas y los Salmos que tejen la liturgia del Pueblo elegido

recuerdan a la vez estas bendiciones divinas y responden a ellas con las bendiciones de

alabanza y de acción de gracias.

3.4 ¿QUIÉN CELEBRA?

La Liturgia es "acción" del "Cristo total" (Christus totus).

"Las acciones litúrgicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la Iglesia, que es

`sacramento de unidad', esto es, pueblo santo, congregado y ordenado bajo la dirección de

los Obispos. Por tanto, pertenecen a todo el Cuerpo de la Iglesia, influyen en él y lo

manifiestan, pero afectan a cada miembro de este Cuerpo de manera diferente, según la

diversidad de órdenes, funciones y participación actual" (SC 26). Por eso también,

"siempre que los ritos, según la naturaleza propia de cada uno, admitan una celebración

común, con asistencia y participación activa de los fieles, hay que inculcar que ésta debe

ser preferida, en cuanto sea posible, a una celebración individual y casi privada" (SC 27).

La asamblea que celebra es la comunidad de los bautizados que, "por el nuevo nacimiento

y por la unción del Espíritu Santo, quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio

santo para que ofrezcan a través de todas las obras propias del cristiano, sacrificios

espirituales" (LG 10). Este "sacerdocio común" es el de Cristo, único Sacerdote,

participado por todos sus miembros (cf LG 10;)

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Todos los miembros no tienen la misma función (Rm 12,4). Algunos son llamados por Dios

en y por la Iglesia a un servicio especial de la comunidad. Estos servidores son escogidos

y consagrados por el sacramento del Orden, por el cual el Espíritu Santo los hace aptos

para actuar en representación de Cristo-Cabeza para el servicio de todos los miembros de

la Iglesia (cf PO 2 y 15). El ministro ordenado es como el "icono" de Cristo Sacerdote. Por

ser en la Eucaristía donde se manifiesta plenamente el sacramento de la Iglesia, es

también en la presidencia de la Eucaristía donde el ministerio del obispo aparece en primer

lugar, y en comunión con él, el de los presbíteros y los diáconos.

En orden a ejercer las funciones del sacerdocio común de los fieles existen también otros

ministerios particulares, no consagrados por el sacramento del Orden, y cuyas funciones

son determinadas por los obispos según las tradiciones litúrgicas y las necesidades

pastorales. "Los acólitos, lectores, comentadores y los que pertenecen a la 'schola

cantorum' desempeñan un auténtico ministerio litúrgico" (SC 29).

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4. LITURGIA Y SIGNOS DE LA CELEBRACIÓN

4.1 LA CONSTITUCIÓN SACROSANCTUM CONCILIUM

 Expone la naturaleza de la liturgia y su importancia en la vida de la Iglesia.

 Refleja cómo Cristo está presente en la Liturgia de múltiples maneras: en la

Asamblea de los bautizados; en la persona del celebrante; en la proclamación de la

Palabra de Dios; y en los Sacramentos, principalmente en la Eucaristía

 Expone las normas que deben presidir la renovación de los ritos.

LA ASAMBLEA

Para el historiador es la primera realidad litúrgica. El nombre de “Pueblo de Dios” viene del

Antiguo Testamento. Así se llamaba al pueblo de Israel. La antigüedad cristiana recoge el

vocablo “Asamblea”, que indica la unidad de los creyentes en el culto. De hecho, las

oraciones litúrgicas se formulan en plural.

La reunión periódica de los creyentes para celebrar los misterios divinos, es una realidad

que no ha dejado de crecer y manifestarse. Ello es expresión de que la “asamblea” es un

signo sagrado, al manifestar la vida de fe en unidad de los cristianos, y que a pesar de la

diversidad, el vínculo es la fraternidad que Cristo enseña. La asamblea es festiva, y nos

dice San Jerónimo que no es la fiesta la que provoca la asamblea, sino que, por el

contrario es la asamblea la que crea la fiesta.

¿Quién forma la Asamblea?

Todos los miembros de la asamblea son participantes activos, aunque con funciones

diferenciadas. Todo no puede ser realizado por todos, y ello no por una simple decisión de

prudencia humana, por el buen orden y la comodidad, sino en virtud de la institución de

Cristo y de la naturaleza de la Iglesia. La asamblea tiene:

 Presidente

 Celebrante

 Intermediarios que cumplen servicios ministeriales

 El Pueblo

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El celebrante

Preside la asamblea representando a Cristo. Hay ciertos ritos, que en ausencia de

presbíteros, pueden ser presididos y celebrados por un diácono.

El servicio ministerial en general

 Ministros de la lectura

 Ministros del altar y del celebrante

 Ministros al servicio del Pueblo

 La Schola cantorum

 Organistas y músicos

La Palabra de Dios en la Asamblea

 El Pueblo de Dios es convocado para escuchar su Palabra.

 Lecturas en las Celebraciones

 Celebración de la Santa Misa

 Celebración de la Palabra

El canto en la Liturgia

La antigüedad cristiana siguió los consejos del apóstol Pablo, de acuerdo con la tradición

bíblica, para hacer del canto un modo normal de expresión de la oración litúrgica: “cantad

en vuestros corazones a Dios, con gratitud, salmos, himnos y cánticos espirituales; cantad

y salmodiad de todo vuestro corazón al Señor” (Col 3, 16, y Ef 5, 19)

 Cantos bíblicos

 Cantos no bíblicos

 Aclamaciones

La oración del Pueblo

 Invitación a la oración: Moniciones

 Oración en silencio

 Padrenuestro

 Grandes oraciones sacerdotales:

 Bendiciones

Actitudes, gestos, acciones

 De pie

 De rodillas

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 Sentados

 Inclinados

 Postrados

 Ir en Procesión

Gestos litúrgicos

 La señal de la cruz

 Golpearse el pecho

 Levantar los ojos al cielo

 Las manos levantadas y extendidas

Vestidos e insignias litúrgicas

 Porte externo de los fieles

 Significación de las vestiduras litúrgicas

 Colores: blanco, rojo, verde, morado, negro, rosa

Elementos materiales

 La luz

 El incienso

 El agua bendita

Los lugares sagrados

 La iglesia

 El altar

 El bautisterio

 El cementerio

Los objetos consagrados

 Vasos sagrados

 Cruz e iconos

 Las Campanas

La dedicación de las Iglesias

 Celebración de la Eucaristía

 Reliquias de los mártires

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5. AÑO LITÚRGICO

La liturgia debe ser portadora de sentido, debe ser significativa. Esto implica

diversificación según los medios culturales y al mismo tiempo fidelidad en la expresión de

los actos fundacionales transmitidos por tradición.

Pero es por medio de gestos como el hombre se compromete con sus semejantes y es

también por medio de gestos como significa sus relaciones con un mundo inaccesible al

contacto directo con los sentidos. Así la liturgia, expresión total del compromiso humano

según todas las dimensiones del hombre, debe ser eminentemente gestual. Por ello toda la

liturgia apela preferentemente a los gestos más elementales.

Los gestos ritualizados por la liturgia adquieren valor no por ser lo que son sino por lo que

evocan. Introducen en el campo de lo visible y sensible realidades o valores que, por si

mismos no tendrían ese sentido.

En la liturgia, gestos y palabras son portadores de una significación y de una energía que

se actualizan cada vez que se renueva la acción litúrgica.

El término “Celebración” se ha ido imponiendo como la expresión más adecuada de la

acción litúrgica.

Tenemos aún que profundizar en importantes cuestiones de la Liturgia ¿Cómo celebrar?,

¿Cuándo celebrar? que lo haremos al tiempo que tratamos el significado de “Sacramento”.

5.1 LA DINÁMICA SACRAMENTAL

Los sacramentos de la Iglesia prosiguen ahora la obra que Jesús realizó a lo largo de su

vida terrenal. Los sacramentos son como “las fuerzas que salen” del cuerpo de Cristo que

sanan las heridas de nuestros pecados y nos dan la vida nueva.

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La fe en Cristo expresa una relación viva entre Dios y el ser humano. Así lo vemos en el

relato de María Magdalena: Lc 7, 36-50 (ver práctica); y en el del hombre de la mano seca

Mc 3, 1-4, y en otros muchos. De esta forma la fe refleja que es posible tener experiencia

de Dios, de su acción, en nuestra vida.

Esta experiencia suele estar acompañada de unos “signos” (gestos, palabras), a través de

los cuales se pide la “mediación” de Dios hacia el ser humano.

En la Iglesia hay siente Sacramentos: Bautismo, Confirmación o Crismación, Eucaristía,

Penitencia, Unción de los enfermos, Orden sacerdotal, y Matrimonio.

5.2 MISTERIO PASCUAL Y AÑO LITÚRGICO

La vida de Cristo en la tierra estuvo acompañada de numerosos signos a través de los

cuales se expresaba la “acción divina”. Los evangelistas recogieron en el Nuevo

Testamento, indicaciones y mandatos que Cristo les hizo. Especialmente en la última

Cena, les dijo “haced esto en memoria mía”. La vida de liturgia de la Iglesia gira en torno

al Sacrificio Eucarístico y los sacramentos.

La celebración de la Pascua cristiana se proclama como la celebración del “misterio de la

fe en Cristo”. La palabra “misterio” indica revelación.

Ya vimos al comienzo del tema que la liturgia es “acción del Cristo Total”. Es toda la

Comunidad la que celebra, unida a su Cabeza.

¿Cuándo celebrar? El tiempo litúrgico.

Cristo proclama que “el Reino de Dios está entre nosotros”. Con ello introduce una

orientación nueva al tiempo histórico. Es un tiempo de plenitud, expresado por el “culto

nuevo” que celebran las comunidades cristianas con el que pretenden promover la

edificación del cuerpo de Cristo.

La Iglesia primitiva se centra por entero en la “Celebración de la cena del Señor”.

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Según la importancia que tienen las celebraciones hay que distinguirlas entre sí:

 Solemnidad

 Fiesta

 Memoria

El día del Señor

El Domingo es el día que mide el tiempo de los cristianos, el que orienta su vida: Cristo

sabía que su muerte no sería accidental, sin importar en qué tiempo, pues tenía que ser en

“su hora”: y fue durante la Pascua Judía, pues Cristo sería el nuevo Cordero sacrificado.

(ver documento “El Domingo, día del Señor”)

El año litúrgico

A partir del "Triduo Pascual", como de su fuente de luz, el Tempo nuevo de la Resurrección

llena todo el año litúrgico con su resplandor. De esta fuente, por todas partes, el año entero

queda transfigurado por la liturgia. Es realmente "año de gracia del Señor" (cf Lc 4, 19). La

economía de la salvación actúa en el marco del tiempo, pero desde su cumplimiento en la

Pascua de Jesús y la efusión del Espíritu Santo, el fin de la historia es anticipado, como

pregustado, y el Reino de Dios irrumpe en el tiempo de la humanidad.

Por ello, la Pascua no es simplemente una fiesta entre otras: es la "Fiesta de las fiestas",

"Solemnidad de las solemnidades", como la Eucaristía es el Sacramento de los

sacramentos (el gran sacramento).

En el Concilio de Nicea (año 325) todas las Iglesias se pusieron de acuerdo para que la

Pascua cristiana fuese celebrada el domingo que sigue al plenilunio (14 del mes de Nisán)

después del equinoccio de primavera.

El año litúrgico es el desarrollo de los diversos aspectos del único misterio pascual. Esto

vale muy particularmente para el ciclo de las fiestas en torno al Misterio de la Encarnación

(Anunciación, Navidad, Epifanía) que conmemoran el comienzo de nuestra salvación y nos

comunican las primicias del misterio de Pascua.

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Ferias y fiestas del año litúrgico

ADVIENTO: significa “preparación”. Durante 4 semanas (puede oscilar de 21 a 28 días), la

Iglesia celebra, especialmente en los cuatro domingos anteriores a la Navidad, el tiempo

de Adviento con un profundo sentido de “prepararnos para la venida del Señor”.

NAVIDAD y EPIFANÍA: Navidad y Epifanía celebran el mismo misterio. La Navidad acentúa

sobre todo el nacimiento: Dios se ha hecho hermano nuestro. La Epifanía pone más

énfasis en la manifestación de su divinidad, sobre todo a los magos de Oriente,

acontecimiento que la liturgia une al del Bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de

Caná con su primer milagro.

CUARESMA: la Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para

prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. La Cuaresma dura 40 días; comienza el

Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A

lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, se centra en un esfuerzo por

recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

Son numerosas las prácticas que se realizan durante la Cuaresma con sentido penitencial

procurando un cambio de vida, una renovación en la fe.

SEMANA SANTA: es la semana previa al Domingo Pascual. Se inicia con la celebración

del Domingo de Ramos, y durante ella se suceden importantes celebraciones fruto de la

fe del Pueblo en las que se conmemoran los acontecimientos previos a la Resurrección de

Cristo. El día del Jueves Santo, la Iglesia celebra la Institución de la Eucaristía por

Cristo, en la Cena Pascual. Este día también se celebra el día de la Caridad, y el día de la

institución Sacerdotal.

El día del Viernes Santo se conmemora la muerte del Redentor. El profundo significado de

obediencia a la voluntad del Padre Celestial por parte de Cristo, culminada en la muerte en

Cruz, disculpando y pidiendo perdón al Padre por todos “Padre perdónalos, que no saben

lo que hacen” muestra la inmensa grandeza del perdón que supera a todo odio o

resentimiento, fruto del Amor como mandato principal del Hijo de Dios.

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TIEMPO PASCUAL: se inicia en el Sábado de Gloria, el gran acontecimiento Pascual de

la Resurrección de Cristo, que celebra el triunfo de la vida sobre la muerte, y que da

sentido a toda la vida cristiana y a la confesión de la fe.

Abarca 50 días desde el domingo de Pascua hasta el domingo de Pentecostés.

TIEMPO ORDINARIO: abarca los periodos distintos a los ya descritos de Adviento,

Navidad, Cuaresma…

Dentro del año litúrgico un periodo ordinario va desde el domingo posterior a la fiesta de la

Epifanía, y hasta el martes anterior al miércoles de ceniza. El otro periodo abarca desde el

lunes siguiente a la fiesta de Pentecostés, y hasta las vísperas del primer domingo de

Adviento.

Fiestas Litúrgicas

Durante todo el año, la Iglesia celebra la fe haciendo memoria especial de fiestas litúrgicas,

de un profundo significado. Por su significado e importancia, en la vida de fe de la Iglesia,

nos detendremos en las siguientes:

 Inmaculada Concepción de María

 Navidad

 Epifanía

 Solemnidad de San José

 Ascensión del Señor

 Pentecostés

 Corpus Christi

 San Pedro y San Pablo

 Asunción de la Virgen

 Todos los Santos

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CONCLUSIONES

En el lenguaje cristiano, la palabra "Iglesia" designa no sólo la asamblea litúrgica (cf.1 Co

11, 18; 14, 19. 28. 34. 35), sino también la comunidad local (cf. 1 Co 1, 2; 16, 1) o toda la

comunidad universal de los creyentes (cf.1 Co 15, 9; Ga 1, 13; Flp 3, 6). Estas tres

significaciones son inseparables de hecho:

 La "Iglesia" es el pueblo que Dios reúne en el mundo entero.

 La Iglesia de Dios existe en las comunidades locales y se realiza como asamblea

litúrgica, sobre todo eucarística.

 La Iglesia vive de la Palabra y del Cuerpo de Cristo y de esta manera viene a ser

ella misma Cuerpo de Cristo.

Evocando la imagen de los templos de piedra, en la Patrística, los Padres cantan sus

alabanzas, y la liturgia, lo compara a la ciudad santa, a la nueva Jerusalén. En esta nueva

Jerusalén, nosotros como piedras vivas entramos en su construcción en este mundo (cf. 1

P 2, 5). San Juan ve en el mundo renovado bajar del cielo, de junto a Dios, esta ciudad

santa arreglada como una esposa embellecida para su esposo (Ap 21, 1-2)".

En la primera parte de los contenidos, se trató el significado de la palabra “Liturgia”, como

es natural, vinculada a la palabra “Celebración”. La “acción litúrgica” tiene un movimiento,

un ritmo propio, una unidad dinámica, y si bien pueden estudiarse por separado sus

actores diversos, sus distintos tiempos, las palabras y gestos, sus elementos visibles y las

realidades invisibles, hay que tener presente que la liturgia –como tal- solo existe en el

momento en que se realiza. Por ello, entenderemos la Liturgia en la medida que nos

incorporemos a ella y en la medida en la que participemos.

Durante los cuatro primeros siglos del cristianismo, la liturgia cristiana tiene esquemas y

formas recibidas del uso judío, y adaptadas a la nueva situación inaugurada por las

enseñanzas de Cristo especialmente referidas al rito bautismal y al memorial de la cena

pascual.

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A partir del siglo V se perfilan las grandes familias litúrgicas: parte oriental (Bizancio), parte

occidental (Roma)

En Occidente, las liturgias pasaron del griego al latín. Permanecerán en latín hasta el siglo

XX.

En 1570, y tras el Concilio de Trento, se elabora el Misal romano, dirigido por Pío V, con el

objetivo de conducir la oración de la Iglesia y establecer la unidad de los ritos.

El Papa Pio X en 1903 inicia una reforma litúrgica con la que exhorta a los fieles a la

participación en los misterios.

La gran reforma viene con el Concilio Vaticano II (1962-1965), donde se trata y elabora la

constitución litúrgica Sacrosanctum Concilium (aprobada prácticamente por todos los

miembros conciliares).

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