vac'io, Apuntes de Idioma Español. Universidad Complutense de Madrid (UCM)
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Asignatura: Árabe I, Profesor: maria teresa nava, Carrera: Español: Lengua y Literatura, Universidad: UCM
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LA PREFIJACION

Introducción

1. El concepto de prefijación. Prefijación y composición.

La doctrina tradicional sobre los prefijos se vertebra en torno a su situación topológica sus relaciones morfológicas con la base, sus formas, sus funciones y sus significados. El prefijo es un morfema que se adjunta al inicio de una palabra independiente (anti- natural, in-admisible) o de un tema o raíz ligada (antí-geno, inerte), según el esquema básico: [BASE LÉXICA]x [prefijo[BASE LÉXICA]x]x. Junto a la composición y la derivación más productiva –la sufijación-, la prefijación constituye el medio mas general y activo de formar nuevas palabras en español.

En la gramatica tradicional se interpretaban ciertos prefijos como como preposiciones inseparables o como un proceso de composición más, es decir un proceso morfológico por el que se integran dos o más formas independientes en una misma palabra. Sin embargo, solo algunos prefijos cuentan con preposiciones homónimas (ante-, -bajo, - con-, de-, -entre, -para, -sin, -sobre), e incluso se comportan de manera diferente como unidades morfológicas que como piezas sintácticas. En la gramatica tradicional se tiende a interpretar la prefijación como una forma de derivación. Contrariamente a las categorías léxicas principales las nominales (-dad, -miento), verbales (-iz(ar), -ec(er)), adjetivales (-ble, -oso…), e incluso adverbiales, e inicial. Paralelamente tampoco se pueden sufijar los prefijos ni tienen estos una categoría fijada.

No siempre resultan claras las diferencias entre la composición y la prefijación. Las bases léxicas grecolatinas que se suelen denominar elementos compositivos poseen un estatuto intermedio entre las formas ligadas y las libres. Estas bases compositivas cultas pueden constituir el primer componente de la palabra, y se asimilan en esto a prefijos (filocomunista, logopedia), pero se diferencian de ellos en que también pueden aparecer al final de la palabra (germanófilo, filólogo). Por el contrario, es hoy mayoritario el análisis como prefijos de los constituyentes ante-, mono-, semi-, sobre- o vice-, que han sido considerados tradicionalmente como elementos compositivos. En estas cuestiones resulta relevante el peso que se dé a la etimología o a la estructura orfologica de los derivados.

Otras consideraciones inducen también a tratar el prefijo como un afijo derivativo y, por lo tanto, la prefijación como parte de la derivación y no de la composición. Por lo tanto los prefijos-preposición, además de asumir funciones preposicionales (sobrevolar, entremeter), adoptan también funciones adverbiales (sobrealimentar, entreabrir). Por otra parte el hecho de que haya prefijos con varios alomorfos, uno coincide con la preposicion, otros no, a veces especializados para bases o categorías léxicas determinadas (sobre-vivir/ super-vivencia, so-terrar/sub-terràneo). Otras en distribución libre (entre-/inter-mediar, sobre-/super-vivencia), resulta un argumento poderoso en favor de considerar el prefijo como afijo. Como lo es también la existencia de relaciones paradigmáticas entre distintos prefijos –unos formas libres y otro ligadas.

La etimología de una voz traza su historia, independientemente de si la estructura que presenta esta o no activa entre los esquemas morfológicos de la lengua. En cambio, la estructura morfológica de una palabra responde a pautas recurrentes que están vivos en el sistema morfológico. Su análisis requiere, en particular, que los componentes que participan en un compuesto o en un derivado sean unidades aislables y posean significados reconocibles. De hecho muchos prefijos heredados (como latinos ad- en admirar u ob- en obligar) no se analizan como tales en español porque han dejado de ser identificables por los hispanohablantes.

Con todo, por mas que haya razones para incluir la prefijación dentro de la derivación, el que los prefijos no afecten ‘gramaticalmente’ a la palabra a la que se unen, como los sufijos y que tampoco cambien sustancialmente sus su significado, inclina a algunos autores a considerar la prefijación como un procedimiento morfológico distinto de la derivación pero no por ello igual a la composición.

Contrariamente al sufijo, el prefijo no es, por lo común, núcleo de la construcción morfológica, sino adjunto al núcleo, y como hemos visto, no es siempre identificable con una categoría léxica. Por lo tanto junto a aquellos prefijos que, como los sufijos, seleccionan bases léxicas de una categoría determinada, contamos con otros que son intercategoriales: des- se puede unir a verbos (des-aprovechar), adjetivos (des-honesto) o nombres (des-amor). Por otra parte, el prefijo no determina nunca la categoría de la base a la que se añade y, en este sentido, la prefijación no puede ser considerada derivación ya que una categoría fundamental de la derivación por excelencia –la sufijacin- es cambiar la categoría de la base.

2. Prefijos y prefijoides.

En primer lugar, definimos el prefijo por su posición dentro de la palabra: así excluimos muchos de los llamados ‘prefijoides’ que pueden aparecer por lo tanto a izquierda como a derecha (filosoviético/bibliófilo, grafomanía/reprografía). En segundo lugar, los prefijos propiamente dichos no pueden originar palabras derivadas con solo combinarse con otros afijos (*in+ción, *a+dad, pero sí fób-ico, astr-al, a-éreo, crí- ptico. En virtud de estas consideraciones formales, excluimos de los prefijos tanto los temas grecolatinos, usuales en ciertos lenguajes especializados (hemo-globina, foto- síntesis, eco-nomía), (para Moreno de Alba serían seudoprefijos los vocablos –casi todos de origen griego- y algunas preposiciones que en español solo aparecen en voces cultas creadas artificialmente y por su parte Marchand, los trata como prefijos cuando se unen a una base libre (filogermánic) y como parte de un compuesto cuando se unen a otro tema (filosofía)), como los que provienen de acortamientos modernos, no coincidentes con la palabra griega ni latina (euro-diputado, tardo-franquismo,), o coincidentes con palabra griega o latina aunque no provengan de esa fuente, sino de palabra de creación autóctona (demo-cristiano, foto-novela, tele-espectador, auto- escuela).

La función semántico-sintáctica que cumplen los constituyentes dentro de la palabra nos va a servir, asimismo, de pauta discriminatoria. Como ya hemos dicho, los prefijos propiamente dichos no son el núcleo de la palabra sino adjuntos que modifican el

significado de la palabra compleja de manera ‘circunstancial’. Según esto, en nuestro inventario de prefijos españoles incluimos ciertos elementos del griego o del latín que, aunque no sean preposiciones introduvcen en el español moderno contenidos semánticos de modificación semejantes a los prefijos propios tri-, deca-, mili-… o pluri- hemi-) y algunas preposiciones de esas lenguas, hoy solo se usan en el vocabulario culto o en creaciones ocasionales, de bajo rendimiento (ecto-, endo-, epi-).

En suma, estos tres criterios –distribución, forma y funciónnos van a permitir identificar inequívocamente una serie de elementos léxicos como prefijos genuinos. Hay formas antiguas que ya no se reconocen como prefijos de la lengua bien porque se han fundido con la base léxica (en balanza < bi-lanx “dos platillos”), bien porque son alomorfos ya no identificables con la forma del prefijo que se ha impuesto (así algunas variantes de sub-, como za- en zambullir, que no guardan semejanza fonológica con la forma canónica y que el hablante no identifica con esta. 1

3. Palabras prefijadas lexicalizadas o no composicionales.

Una palabra puede ser morfológicamente compleja desde el punto de vista diacrónico y, en cambio procesarse sincrónicamente como una unidad unitaria. Cuando la palabra compleja tiene un significado que no se deduce de la combinación de sus partes, su estructura composicional ya no es transparente. Esto ocurre cuando el prefijo se anade a un tema que no se realiza como palabra independiente de la lengua (preterir, inope, injerto). La interpretación composicional puede fallar incluso cuando el prefijo va adjunto a palabras independientes, bien porque se haya producido lexicalización en el complejo morfológico (conseguir, preparar, detener), bien porque el prefijo en cuestión haya perdido su contenido léxico originario convertido en un mero intensificador (devalar frente a des-coser, o rematar frente a reconstruir). En todos estos casos estamos ante una asociación de elementos morfemáticos que no producen un componente composicional transparente.

Sintaxis.

1. Funciones.

En las lenguas romances se suele distinguir entre prefijos preposicionales (antesala, enjaular) y prefijos adverbiales (deshonesto, precocinar) sobre la base de consideraciones etimológicas y semánticas. Sin embargo, no siempre es posible identificar cada uno de los prefijos españoles con una u otra categoría; por ejemplo, un mismo prefijo puede funcionar como preposición y seleccionar un argumento (submarino = [que está] bajo el mar) o comportarse como un adverbio (subyacer = “yacer debajo”). Asimismo un mismo puede contribuir a la modificación de la estructura argumental de la base y, en consecuencia exigir la presencia del argumento seleccionado (volar(sobre el aeropuerto)> sobrevolar.

a. Preposición.

La mayoría de los prefijos incluidos en este grupo proceden de preposiciones latinas o griegas de las que han heredado los valores semánticos correspondientes. Algunos

prefijos de este tipo conviven con la preposición en la actual etapa del español (ante-, con-, contra-, en-, entre-, sin-, sobre-, tras-); en otros casos, la preposición ya sea latina (circun-, ex, extra-, infra-, post-, pro-, sub-, ultra-,) o griega (anfi-, anti-), han desaparecido del español.

Un gran número de prefijos tienen significados locativos, y dentro de la localización, reflejan distintas posiciones en el plano espacial. Es frecuente que establezcan oposiciones binarias: así “encima” (sobre-falda, super-puesto) y “debajo” (sub-suelo, infra-escrito). Algunas nociones locativas pueden adquirir distintos matices significativos según el prefijo utilizado. Por ejemplo, puede expresarse simplemente la localización interna, mediante prefijos intra- (intramuscular) y endo- (endoesqueleto), o puede aludirse a la posición “en medio de” varias cosas, mediante el prefijo entre-/ inter- (entremezclar, interponer). Asimismo la localización exterior puede adoptar distintos grados en el eje espacial y expresar el significado “fuera de” (extra-muros) o el de “más allá de” (tras-alpino, ultra-mar). La localización sin movimiento puede reflejar también nociones variadas, como “enfrente de” (anti-faz, contra-ventana), “entorno a” (anfi-teatro) o “alrededor de” (circun-navegar).

Otros prefijos semánticos no locativos –propio de las preposiciones- pueden ser también transmitidos a través de prefijos; así, valores (contrainforme, anticaspa), de privación (desorden, inexperiencia, asimetría) o comitativos (convivir).

Los prefijos que heredan los valores sintáctico-semánticos de las preposiciones de las que proceden se adjuntan a nombres y a verbos. En el primer caso, pueden dar lugar a construcciones léxicas endocéntricas (contraorden) o exocéntricas ([crema] antiarrugas). En el segundo, esto es, en las formaciones verbales, el prefijo especifica el eje espacial en el que tiene lugar la acción denotada en la base. Por ejemplo, un verbo como circunnavegar entraña la acción de navegar en un determinado punto del eje espacial, alrededor de la entidad representada en el objeto directo del verbo prefijado (circunnavegar la isla = “navegar alrededor de la isla”). Por lo que respecta a las formaciones adjetivas donde aparecen prefijos preposicionales, es fácil advertir que los adjetivos en cuestión proceden siempre de nombres y que el prefijo, en estos casos modifica realmente al nombre de la base (intramuscular= “que está o se pone dentro del musculo”).

b. Adverbio.

Según su origen, los prefijos con valores adverbiales pueden proceder de un adverbio (no, mal bien, casi, medio), de una preposición española (sobre-[cargar]), latina (ultra- [moderno]), o griega (hiper-[critico]), o bien de prefijos latinos (re-, semi-). Como los adverbios, los prefijos adverbiales modifican predicados, razón por la cual se adjuntan a bases verbales o a bases adjetivas para modificar, respectivamente, la acción o situación expresada en el verbo base o bien la propiedad denotada por el adjetivo .

Los prefijos adverbiales despliegan distintas nociones semánticas y en un mismo prefijo, incluso, puede presentar más de un contenido semántico: el prefijo des-, por ejemplo expresa la negación (deshonesto) o la reversión (desaparecer).

En un grupo están los prefijos negativos contrarios (a-, des-, in-) y contradictorios (no-), cuya función es, precisamente, negar el significado denotado por la base, de modo las formaciones prefijadas incluyen el significado del adverbio no, además de otros matices significativos asociados a los prefijos contrarios (anormal = “no normal, raro, extraño”).

El grupo más amplio está constituido por los prefijos intensivos, los cuales indican distintos grados de valoración. Un primer subgrupo, dentro de este, incluye los prefijos que unidos a bases adjetivas –y, en menor medida, a bases adverbiales-, intensifican la cualidad con “muy” (ultra-moderno, archi-original, extra-fino…) y, unidos a verbos intensifican la acción con “mucho” (ultra-congelar, hiper-reducir, sobre-cargar). Un segundo subgrupo incluye los prefijos que se unen a bases adjetivas y verbales con el contenido significativo de “no completamente” (casi/cuasi-humano, entre-fino, medio conocido, semi-nuevo…). Por último, un tercer subgrupo está constituido por prefijos de valoración negativa que modifican las bases adjetivas y verbales con el significado de “poco” (subdesarrollo, infravalorar, subalimentar).

Algunos prefijos adverbiales modifican la acción del verbo desde una perspectiva aspectual o modal. En el primer caso, la modificación supone la reversión de la acción denotada en la base (descoser) o la repetición (re-aparecer). En el segundo caso, el prefijo señala el modo en que se desarrolla la situación expresada en la base (mal-vivir, bien-vivir).

Por último, unos pocos prefijos denotan valores temporales: “anterioridad” (pre-cocinar, ante-poner) y “posterioridad” (post-poner).

c. Adjetivo y cuantificador.

Los prefijos de este grupo seleccionan bases nominales para modificarlas como lo hacen los adjetivos, es decir, aportando cualidades al nombre, o como los cuantificadores, es decir especificando la cantidad de referentes del nombre base. Algunos prefijos de este grupo pueden aparecer también con adjetivos; se trata siempre de adjetivos denominales, de modo que el prefijo en realidad modifica semánticamente el nombre base del que procede el adjetivo (bicelular = “que tiene dos células”.

Las propiedades que pueden expresar los prefijos adjetivos recubren distintas nociones semánticas. Así los prefijos pueden hacer referencia al tamaño del referente de la base nominal: “pequeño” (micro-ficha, mini-cadena), “grande, excesivo” (macro-molécula, mega-ciudad, sobre-carga). También es posible que el prefijo una valoración de las características asociadas a la entidad del nombre base: “bueno, positivo, en grado sumo” (archi-enemigo, super-tarjeta), “malo, negativo, inferior”, (infa-vivienda, sub-cultura), “medio, aproximado”, (casi/cuasi-delito, medio-hombre.

Otros prefijos adjetivos modifican temporal y locativamente las bases nominales; por ejemplo, aportan la noción de anterioridad (pre-guerra), o de posterioridad (post- manifestación) y la noción de “bajo” (hipoglucemia), “alto” (hipertensión) o “trasero” (recamara).

Otros prefijos adjetivos modifican temporal y locativamente las bases nominales; por ejemplo, aportan la noción de anterioridad (pre-guerra) o de posterioridad (post- manifestación) y la noción de “abajo” (hipoglucemia), “alto” (hipertensión).

En la modificación, algunos pares de prefijos pueden establecer cualidades opuestas como propiedades asociadas a la base nominal: “nuevo” (neo-comunismo)/ “antiguo” (paleo-cristianismo); “distinto” (hetero-sexual)/ “igual” (homocategorial). Otra posibilidad es la que consiste en asignar propiedades negativas al nombre simple: “falso” (seudo-teoría), “contrario” (anti-héroe).

Por ultimo, los prefijos cuantificadores pueden precisar la cantidad de elementos que expresa el nombre de la base (trimotor = “tres motores”).

2. Estructura argumental.

Los procesos de prefijación pueden ser sensibles a la estructura argumental de los lexemas predicativos involucrados en los procesos; dicho de otra manera algunos prefijos toman en cuenta los argumentos que son seleccionados semánticamente por los predicados a los que se adjuntan. Por ejemplo, el prefijo re- con valor de interacción sólo se adjunta a los predicados verbales con dos argumentos, uno agente y otro paciente (construir, decorar), y a aquellos con un único argumento no agentivo (aparecer, nacer). Se descartan, pues, de este proceso de prefijación las bases verbales con un solo argumento agentivo (trabajar, caminar).

a. Cambio de la estructura argumental.

A diferencia de los sufijos, los cuales suelen cambiar la estructura argumental de sus bases léxicas, la mayoría de los prefijos del español mantienen los mismos argumentos del predicado léxico al que se unen. Solo unos pocos prefijos producen alguna alteración en la estructura argumental de la base léxica, si bien estos cambios argumentos no se producen de forma general y sistemática en todas las palabras complejas que incluyen el prefijo con ese determinado valor semántico. Hay prefijos que añaden simplemente un argumento (Juan calla> Juan calla los rumores), con la posibilidad adicional de convertir un complemento argumental del predicado simple en el argumento implícito, que puede omitirse (Juan vive en Madrid> Juan convive (en Madrid) con su novia).

b. Conservación de la estructura argumental.

La mayor parte de los prefijos del español mantienen la estructura argumental de sus bases verbales: ya sea monoargumental (Aquí {abundan/sobreabundan} arbustos de este tipo), biargumental (El carpintero {hixo/deshizo} esos muebles de madera) o con más de dos argumentos (El mecánico ha {insertado/reinsertado} la pieza en el motor).

Como ya se había advertido, los prefijos que cambian la estructura argumental de la base se presentan valores preposicionales; por el contrario, la mayor parte de los prefijos que mantienen los argumentos de sus bases exhiben valores adverbiales. Algunos prefijos preposicionales, sin embargo acaban desarrollando valores adverbiales

de intensificación y, como es de esperar, mantienen entonces la estructura argumental de la base verbal (El chico {vio/antevió} a su amigo.

3. Estructura eventiva.

En relación con la estructura eventiva, es decir, la información aspectual (o Aktionsart) inherente al contenido semántico del verbo, existen dos grupos de prefijos: los que cambian el tipo de evento señalado en la base y los que lo mantienen. Por ejemplo, un verbo como pasar es imperfectivo o atélico pero la formación prefijada traspasar es perfectiva o telica; esta misma diferencia se observa entre los verbos simples callar, semejar, imperfectivos, y las correspondientes formas causativas prefijadas acallar, asemejar, ambas perfectivas.

4. Prefijos transcategorizadores.

Algunos autores (por ejemplo, Corbin 1987 o Cabré 1988) consideran que en las formaciones parasintéticas los prefijos tienen una función transcategorizadora; así, en agrupar, el prefijo a- convertiría la base nominal, grupo, en un verbo al que, posteriormente se le unirían las desinencias flexivas. Una propuesta como la descrita anteriormente no carece de problemas, pues obligaría a admitir que un mismo prefijo pueda ser un elemento transcategorizador o no-transcategorizador, según los casos. Por ejemplo en una formación como entrecomillar, el prefijo entre- se une a una base nominal para dar lugar a un verbo pero, en cambio, en una palabra compleja como entrepaño, el mismo prefijo se añade a una base nominal sin que se produzca un cambio de categoría. Otro de los problemas del análisis propuesto se plantea en las formaciones en las que, junto al prefijo, aparece un sufijo (em-pobrecer, a-terror-izar). Si el prefijo es el elemento transcategorizador, el sufijo en estos casos no sería más que un elemnto redundante o sin significado, lo que se opone claramente a su función como sufijo verbalizador en las formaciones sin prefijo (oscur-ecer, carbón-izar).

5. Combinatoria de prefijos.

El español es una lengua poco proclive a la composición productiva de todo tipo así que no es de extrañar que la combinatoria de prefijos sea muy limitada, que esté sometida a restricciones semánticas muy rígidas y que los casos de concatenación múltiple sean raros. Dentro de tales limitaciones, es importante señalar que los prefijos preposicionales son internos y los adverbiales, externos, de modo que las posibilidades son las que aparecen en (a), (b) y (c), pero no en (d).-

a. <Prefijo-adverbio + prefijo-preposición + base>: re-ex-portar, re-em-plazar. Hay cierta productividad de des- (reversivo) con en- y a-: des-en-mascarar, des-en- cadenar, des-a-consejar.

b. <Prefijo–preposición + prefijo-preposición + base>: contra-en-dosar; co-a- sociarse.

c. <Prefijo-adverbio + prefijo-adverbio + base>: 2a-rre-meter, super-in-moral.

a. Recursividad y reduplicación.

Contrariamente a los sufijos, que no pueden iterarse en secuencia inmediata, los prefijos presentan tanto recursividad como reduplicación. La recursividad solo se da en el caso de los prefijos adverbiales y, en especial, cuando la base es un nombre o un adjetivo denominal (anti-, anti-,anti-…misil/nuclear, pro-, pro-, pro-…aborto/gubernamental), aunque hay algún caso con bases adverbiales (ante-, ante-… anoche/ayer).

La reduplicación se da, igualmente, solo en los prefijos adverbiales y, dentro de ellos, únicamente con los intensificadores (archi-archi-archi-…conocido, super-super-super- …fácil).

b. Coordinación.

como en el caso de algunos compuestos menos lexicalizados, ciertos prefijos se sueldan de manera más laxa a su base, hecho que a menudo se refleja en la escritura mediante el uso de guiones (ex-combatiente, pro-amnistía). De esta menor conexión se deriva asimismo la posibilidad de desligamiento de la base léxica del primero del primero de dos prefijos en una estructura coordinada (pre y pos-constitucional/conciliar/bélico, pro y anti-gubernamental/comunista/belicista). Bosque considera que no se trata en estos casos de coordinación de prefijos sino de núcleos léxicos (adjetivos), el primero de los cuales esta elidido y se recupera cataforicamente. Esta interpretación, sin embargo, tiene en su contra el hecho –señalado por Rainer- de que la parte elidida no siempre es un constituyente inmediato (exo- y [1 Quilis 1970 2 El prefijo –a no tiene valor locativo, sino intensificador

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