VENDAJES CLÍNICA COMPLEMENTARIA, Otro de Clínica Medica. Instituto Politécnico Nacional
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martinez-camacho10 de junio de 2017

VENDAJES CLÍNICA COMPLEMENTARIA, Otro de Clínica Medica. Instituto Politécnico Nacional

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Manual de

Vendajes

Bernardo Fco. Fernández Martos Diplomado en Enfermería del Servicio

de Urgencias Clínica Vistahermosa. Alicante.

Edita: Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana

Imprime: Gráficas Estilo, S.C. - Alicante

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I.- Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

II.- Finalidad de los vendajes . . . . . . . . . . . . . . 9

III.- Generalidades de los vendajes . . . . . . . . . . 9 A.- Precauciones y principios

básicos del vendaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10 B.- Complicaciones de los vendajes . . . . . . . . . . 12 C.- Cuidados del vendaje y del

miembro vendado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15

IV.- Tipos de vendas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 A.- Materiales y su utilidad . . . . . . . . . . . . . . . . 19 B.- Elección del tipo de venda

según el objetivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22

V.- Formas de vendar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25 A.- Cómo coger la venda . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25 B.-Tipos de vueltas de un vendaje . . . . . . . . . . . 26 C.- Preparación de una férula

de escayola . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28

VI.- Vendajes específicos . . . . . . . . . . . . . . . . . 31 A.- Pie y tobillo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31 Pasos para vendar el pie y el tobillo

B.- Rodilla . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35 Vendaje compresivo de rodilla Vendaje inmovilizador de rodilla

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C.- Mano y muñeca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40 Vendaje compresivo de muñeca Férula dorsal del antebrazo Vendaje de escafoides

D.- Dedos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47 Vendaje imbricado de los dedos Férula metálica Férula acanalada radial Férula acanalada cubital

E.- Codo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52 Vendaje compresivo de codo Férula para el codo

F.- Húmero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58 Pasos para la férula en tenacilla de húmero

G.- Hombro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60 Vendaje de Velpeau Inmovilizador universal de hombro

H.- Clavícula . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63 Vendaje en ocho de clavícula “Ocho de Guarismo” Inmovilizador de clavícula preparado “Soldex” Vendaje para laluxación acromioclavicular

I.- Vendaje funcional de tobillo . . . . . . . . . . . . . .68 - Material necesario - Técnica

VII.- Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75

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PRÓLOGO

Como responsable de la Dirección de Enfermería de la Clínica Vistahermosa, es una gran satisfacción para mi prologar este Manual de Vendajes que ha realizado nuestro compañero Bernardo Fernández Martos.

Este Manual, perfectamente estructurado y de gran utilidad no es sólo un instrumento de gran ayuda para puertas de urgencias de hospital, sino tambien para los enfermeros/as que necesitan una respuesta ágil y práctica para solucionar cualquier problema respecto a la técnica del vendaje.

Esta monografía pretende dar a conocer en pro- fundidad las indicaciones, complicaciones y técnicas de los vendajes de una manera práctica y útil, habiendo sido realizado con un riguroso criterio pro- fesional, así como actualizar los conocimientos y conceptos que todo enfermero/a interesado en el tema necesita saber.

Dña. M.ª Dolores Mora Antón Directora de Enfermería

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I.- INTRODUCCIÓN

El uso de vendas para el tratamiento de lesiones se remonta a muchos miles de años. En el pasado se empleó todo tipo de materiales, incluyendo telas de hilo, hojas, papel e incluso pieles de animales.

Hoy en día, comprendemos mejor cómo un ven- daje puede ayudar a curar una lesión, y dado que se han ido desarrollando vendas especiales para aplica- ciones específicas, actualmente, los profesionales sanitarios disponemos de una gran variedad de mate- riales y técnicas sofisticadas donde escoger a la hora de aplicar un vendaje.

A pesar de que una buena técnica de vendaje haya sido siempre una parte esencial en la práctica de la Enfermería, es lamentable que el riguroso aprendizaje que se da hoy en día al personal de Enfermería no deje tiempo suficiente en el apretado programa para la práctica de los distintos métodos.

Este manual tiene la intención de complementar los conocimientos de los profesionales de Enferme- ría en relación a la aplicación de los vendajes que con más frecuencia se vienen utilizando en los servi- cios de Urgencias de nuestros hospitales para el tra- tamiento de distintas lesiones.

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II.- FINALIDAD DE LOS VENDAJES

Son muchas las situaciones por las que un venda- je está indicado. Por citar algunas, podemos destacar que pueden emplearse para proporcionar apoyo a un miembro, controlar la inflamación, limitar el movi- miento de una articulación, sostener otro vendaje en posición (férulas), fijar apósitos en heridas, favore- cer la hemostasia de un punto sangrante de forma provisional o definitiva, activar el retorno venoso de las extremidades, promover la absorción de líquidos tisulares, y proteger la piel a fin de evitar erosiones por roce.

III.- GENERALIDADES DE LOS VENDAJES

A menos que el profesional de Enfermería tenga realmente un conocimiento completo de las razones de porqué aplicar el vendaje, no sabrá que tipo de venda escoger o cómo aplicarla correctamente.

Antes de vendar cualquier lesión, Enfermería debe asegurarse del diagnóstico correcto y hacer una cuidadosa valoración de lo que se necesita. ¿La lesión precisa soporte, compresión o una inmoviliza- ción total? ¿Dónde debe empezar y dónde debe aca-

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bar el vendaje? ¿En qué dirección debe aplicarse el vendaje? Un vendaje equivocado, o aplicado inco- rrectamente, no sólo dejará de cumplir su función, sino que puede acarrear complicaciones graves.

A.- PRECAUCIONES Y PRINCIPIOS BÁSICOS DEL VENDAJE

Los gérmenes florecen en las zonas tibias, húme- das y sucias. Los vendajes deben aplicarse sólo en las zonas limpias. Si tienen que ponerse sobre una herida abierta, antes de hacerlo se cubrirá con mate- rial antiséptico. Hay que limpiar y secar bien las superficies cutáneas y no deben arrugarse cuando se vendan. Las superficies cutáneas adyacentes pueden mantenerse separadas introduciendo una pieza de gasa entre ellas para evitar la maceración de la piel por contacto continuo durante el tiempo en el que está puesto el vendaje.

La presión sobre los tejidos puede afectar a la cir- culación. El vendaje se aplica siempre desde la parte distal hacia la proximal del cuerpo, para facilitar el retorno de sangre venosa hacia el corazón. La pre- sión con la que se aplican los vendajes debe consi- derarse siempre desde el punto de vista de no com- prometer la circulación sanguínea, para evitar que se produzca un déficit de nutrición de las células en la zona vendada o una alteración en el retorno venoso. Por este motivo, se deben comprobar periódicamen- te para estar seguros de que no existe ninguna inter- ferencia en el suministro de sangre a la región ven- dada o distal a ella y, siempre que sea posible, dejar

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descubierta la porción distal de la extremidad para poder valorar las alteraciones circulatorias por pre- sión. En este sentido, cabe considerar que cuando se aplica un vendaje sobre un apósito húmedo, hay que prevenir la retracción, pues el vendaje también se humedecerá y posteriormente se secará, retrayéndo- se y produciendo una mayor presión sobre la zona.

La fricción puede provocar traumatismo mecáni- co en el epitelio cutáneo. Antes de vendar una pro- minencia ósea, ésta se debe cubrir con un almohadi- llado, de modo que el vendaje no friccione la zona y no se produzca una herida por abrasión. Las superfi- cies cutáneas se deben separar para prevenir la fric- ción y la maceración, como he comentado anterior- mente.

Los segmentos corporales vendados deben man- tenerse en una posición anatómica natural y funcio- nal con ligera flexión de las articulaciones para evi- tar estiramientos y acortamientos musculares o ten- dinosos anormales. Hay que aplicar los vendajes en el cuerpo en buena alineación para evitar tensión y fatiga muscular.

Al finalizar un vendaje, para fijar el extremo libre de la venda, hay que hacerlo siempre con cinta adhe- siva. Nunca deben utilizarse los ganchos metálicos que proporcionan en algunas de sus presentaciones ciertas marcas comerciales para facilitar este fin. De este modo evitaremos lesiones cutáneas causadas por el enclavamiento en la piel de los ganchos a través del vendaje.

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B.- COMPLICACIONES DE LOS VENDAJES

Las complicaciones en el uso de vendajes vienen dadas generalmente por no observar las precauciones básicas a la hora de la colocación de los mismos o en el cuidado y mantenimiento posterior por parte de Enfermería o del propio paciente y familia. Así, entre las complicaciones más frecuentes encontramos:

• Síndrome de compresión: Caracterizado por una serie de síntomas relacionados con la alteración en la circulación y la inervación, causados por una presión excesiva del vendaje. Los síntomas más fre- cuentes son: dedos levemente cianóticos y fríos, dis- creto edema que borra los pliegues digitales, hipoes- tesia y sensación de “dedos dormidos”, palidez dis- creta. Ante esta situación hay que colocar el miem- bro en alto y se hace obligatorio el vigilarlo de forma

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frecuente para detectar a tiempo mayores complica- ciones. Es difícil que, con los vendajes utilizados en urgencias (son siempre abiertos o elásticos), se pro- duzca gangrena o necrosis por exceso de presión. Si los signos explicados anteriormente fueran a más habría que proceder a abrir el vendaje y mantener el miembro en posición elevada. Si esto no fuese sufi- ciente, se hace necesario avisar al traumatólogo, pues puede estar produciéndose un síndrome com- partimental en el que los vasos venosos y/o arteriales están comprometidos, en cuyo caso la solución debe ser quirúrgica.

• Edema de ventana: Esta complicación se pro- duce cuando, al colocar un vendaje, se deja una ven- tana de piel descubierta entre dos vueltas de venda. También puede aparecer al abrir un yeso para valo- rar una herida subyacente. Al ser ésta una zona con menos presión, se produce un edema hacia fuera de líquido extracelular. Cuando esto ocurre, hay que proceder a elevar el miembro durante 15-30 minutos y luego aplicar un vendaje elástico compresivo sobre la zona.

• Escara de decúbito: Se produce generalmente en la aplicación de vendajes rígidos, en nuestro caso férulas, con un almohadillado insuficiente de zonas de prominencia ósea y de presión del yeso, así como en los bordes de la férula. También puede aparecer en vendajes de sostén y compresivos cuando, al apli- carlos, producimos una arruga tanto en la venda como en la piel. Para evitar estos problemas bastará con aplicar un almohadillado extra en las zonas de presión o cambiar los vendajes que produzcan arru-

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gas. Si se ha producido herida en la piel, habrá que cubrirla con material antiséptico y realizar cura y revisión de ésta según su estado evolutivo.

• Maceración cutánea: Está originada por una aplicación del vendaje sobre zonas de piel húmedas o potencialmente húmedas sin un secado o protec- ción adecuados. Esto ocurre en zonas de pliegues cutáneos naturales (axilas, bajo las mamas en las mujeres, espacios interdigitales, en la ingles). Si la piel se ha llegado a lesionar procederemos a realizar curas periódicas para evitar una complicación mayor.

• Quemaduras por yeso: Se relacionan con los aceleradores químicos del yeso, la temperatura del recipiente de agua, la cantidad de agua en el yeso, el grosor de la férula y el almohadillado. El uso de agua tibia para activar el yeso, el almohadillado para pro- teger la piel y una circulación de aire adecuada para ayudar al proceso de secado reducirán la posibilidad de quemaduras por yeso. Aunque ocurre en pocas ocasiones, cuando el paciente se queja de que la féru- la está quemando, hay que retirarla de inmediato, ya que cuanto menos tiempo permanezca el agente tér- mico actuando sobre la piel menor riesgo de quema- dura existirá y de menor grado será.

• Alineamiento erróneo: Producido por una colocación inadecuada de la extremidad que se venda. Aparecerán molestias por una mayor tensión muscular, e incluso puede haber compromiso neuro- vascular en caso de fracturas con fragmentos óseos incorrectamente alineados. A la retirada del vendaje

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puede aparecer alteración de la movilidad con posi- ciones articulares viciadas por la inmovilización incorrecta y por acortamientos musculares y/o tendi- nosos.

C.- CUIDADOS DEL VENDAJE Y DEL MIEMBRO VENDADO

A pesar de que los cuidados del vendaje y del miembro vendado son funciones puramente de Enfer- mería, en la mayoría de los casos va a ser preciso edu- car al paciente y la familia sobre estos aspectos para asegurarnos que el vendaje, en un paciente que es dado de alta del hospital, va a cumplir la función para la que se aplicó de una forma óptima y segura.

En este aspecto, una vez terminada la aplicación del vendaje, el paciente y familia deberán recibir ins- trucciones de cómo deben cuidar la lesión. Para ello haremos hincapié en los siguientes aspectos:

• Importancia de mantener el vendaje limpio y seco.

• Valorar cualquier olor procedente del vendaje.

• Importancia de repetir el vendaje si se suelta o afloja.

• Importancia de comunicar la aparición de parestesias, hormigueo, frialdad, tumefacción, dolor o cambios de coloración distal, como consecuencia de un vendaje muy apretado.

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• Importancia de aflojar el vendaje y de cómo hacerlo de forma segura si aparecen los síntomas anteriores.

• Importancia de mantener elevada la extremidad vendada cuando esté en reposo, para evitar las com- plicaciones relacionadas con la alteración de la cir- culación.

• Importancia de movilizar las articulaciones libres de la extremidad inmovilizada para activar la circulación y evitar la atrofia muscular y anquilosis articular perilesional. Así como de realizar ejercicios isométricos de la musculatura de la zona inmoviliza- da, siempre que no estén contraindicados.

• Importancia de no introducir ningún tipo de objeto entre el vendaje y la piel para eliminar la sen- sación de picor, por el riesgo de lesionar la piel y la consiguiente complicación de la herida que no está expuesta.

• Importancia de comunicar si aparece sensación de picor intenso o erupción.

• Importancia de la revisión y cambio periódico frecuente por Enfermería de vendajes aplicados sobre heridas, para comprobar la evolución de éstas y detectar a tiempo posibles complicaciones.

• En caso de férulas de yeso de miembro inferior, la importancia del uso de muletas para no apoyar el miembro vendado en el suelo durante la deambula- ción, pues la estructura de este tipo de yeso no tiene la

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suficiente fuerza como para resistir el peso de la per- sona, de modo que se rompería, dejando de desempe- ñar su función y sería un riesgo para la integridad de la piel la arista producida por la rotura del yeso.

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IV.- TIPOS DE VENDAS

A.- MATERIALES Y SU UTILIDAD

• Venda tubular de algodón extensible: Es un tubo extensible de algodón entretejido que se aplica directamente sobre la piel antes de colocar un yeso o cualquier otro vendaje. Evita roces, escoceduras, irritaciones, etc. Evita que el vello se adhiera al yeso impidiendo así molestias y picores. Existen distintos tamaños dependiendo de la zona corporal que se vaya a vendar (desde el tamaño inferior para los dedos, hasta el más grande para el tronco).

• Venda de gasa: Es un rollo de algodón entrete- jido, suave, poroso y ligero que se amolda fácilmen- te a cualquier contorno. Por su poca consistencia, su uso se limita a la sujeción de apósitos.

• Venda elástica (crepé color carne): Formada por algodón con un entretejido elástico de goma. Se puede utilizar para sujetar otros vendajes (férulas), para proporcionar compresión en lesiones agudas y para favorecer el retorno venoso de las extremidades. El vendaje elástico es flexible y cede durante su uso, por lo que resulta inadecuado para el sostén a largo plazo. Tiene la ventaja de que se puede lavar y vol- ver a utilizar.

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• Venda de algodón: Rollo de algodón hidrófilo para almohadillado y protección de la piel antes de aplicar un enyesado o cualquier otro tipo de vendaje que produzca compresión. En el mercado existen las modalidades de algodón natural y sintético para uti- lizarlos según la sensibilidad del paciente.

• Venda de papel: Rollo de papel que se utiliza encima del algodón para evitar que se endurezca o se pegue al yeso. También se puede utilizar como pro- tector de la piel cuando se utilizan vendajes adhesi- vos para evitar reacciones de hipersensibilidad.

• Venda de espuma: Rollo de espuma elástica muy fina que se utiliza como prevendaje para pro- tección de la piel antes de la aplicación de una venda adhesiva o tape. Por su consistencia y elasticidad, es la más indicada para realizar un vendaje libre de arrugas.

• Venda elástica adhesiva porosa: Rollo de venda porosa con una cara adhesiva. Este tipo de vendaje es firme, flexible y sus propiedades adhesi- vas proporcionan una fuerte sujeción. El adhesivo permite que la piel transpire y que el exudado y el sudor salgan aun cuando las capas se superpongan. A pesar de que el riesgo de maceración es mínimo y que el fabricante aconseja su uso directo sobre la piel para conseguir un mayor efecto, este vendaje suele aplicarse sobre una capa Tensoban, de algodón o papel que protejan la piel dado que se han descrito reacciones de hipersensibilidad en numerosos pacientes a los que se les ha aplicado, produciéndo- se importantes lesiones cutáneas que en algunos casos precisaron de injertos para su curación.

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• Venda elástica autoadhesiva o cohesiva: Rollo de venda formada por fibras de poliéster apre- tadas sin tejer. Se adhiere a sí misma pero no a la piel. No interfiere con las funciones normales de la piel y no es alergénica. Proporciona una sujeción estable pero flexible, siendo poco voluminosa. Si se aplica superando su elasticidad, se puede utilizar como sostén permanente de ligamentos (vendaje funcional).

• Venda de yeso: Venda elaborada con un tejido especial de algodón entrelazado, cuyos bordes no se deshilachan y que está impregnado en yeso. El tejido entrelazado evita que se pierda la masa de yeso y por tanto cada vendaje tiene un contenido de 90% en yeso, esparcido por igual a través de toda la exten- sión de la misma venda. Es extremadamente útil para una inmovilización total.

• Férula metálica: Lámina metálica, normalmen- te de aluminio por su ligereza y maleabilidad, cubier- ta en una de sus caras por una gruesa capa de gomaes- puma. Se utilizan sobre todo para inmovilizar los dedos de las manos, aunque existen en el mercado diversos tamaños que permiten su uso en zonas más anchas como la muñeca y el antebrazo.

• Tape: Rollo de esparadrapo de tela confeccio- nado de tal modo que es totalmente inelástico. Se uti- liza fundamentalmente para vendajes funcionales, en los que se pretende contener el movimiento única- mente de la parte lesionada de una articulación per- mitiendo la movilidad del resto de estructuras de la misma.

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B.- ELECCIÓN DEL TIPO DE VENDA SEGÚN EL OBJETIVO

• Vendajes de soporte: Estos tipos de vendajes se utilizan principalmente para sujetar apósitos, apli- car bolsas de frío o calor sobre una zona, o proteger alguna zona del cuerpo (cabestrillo por ejemplo). Para su realización utilizaremos sobre todo las ven- das de gasa de ancho apropiado. De todos modos, para este fin también podremos hacer uso de vendas elásticas no adhesivas, vendas de algodón (sobre todo cuando vamos a vendar una herida muy exuda- tiva), vendas cohesivas e incluso las mallas tubulares de algodón para zonas de difícil vendaje como puede ser la cabeza/cara o el tronco.

• Vendajes compresivos: El vendaje compresi- vo lo utilizaremos para reducir o prevenir inflama- ción después de un traumatismo, para proporcionar una inmovilización relativa de un segmento corporal lesionado y para favorecer el retorno venoso. Del mismo modo, podremos utilizarlo para ejercer pre- sión sobre un punto sangrante con el fin de cortar una hemorragia. Para ello, utilizaremos vendas elás- ticas no adhesivas, adhesivas o cohesivas dependien- do del grado de inmovilización que queramos pro- porcionar. Así, según el grado de inmovilización y la durabilidad requerido las utilizaremos según el siguiente orden (de menor a mayor grado): elástica no adhesiva, elástica cohesiva y elástica adhesiva. Como materiales accesorios también se pueden utili- zar las vendas de algodón, de espuma, de papel o la malla tubular de algodón, siempre con el objetivo de proteger la piel.

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• Vendajes inmovilizadores: Este tipo de ven- daje va a estar indicado siempre que se persiga una inmovilización completa de un segmento corporal. Para realizarlo utilizaremos las vendas de escayola y las férulas metálicas. De forma accesoria podremos utilizar el resto de vendajes. Así, podremos hacer uso de la malla tubular, la venda de algodón y la venda de papel para proteger la piel; y de vendas elásticas y de gasa para sujeción de férulas. Cuando la inmo- vilización que vamos a producir esté dirigida a una sola parte de una articulación, dejando libre el resto de dicha articulación (vendaje funcional), utilizare- mos el tape.

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V.- FORMAS DE VENDAR

A.- CÓMO COGER LA VENDA

Parece obvio decir que iniciaremos el vendaje sosteniendo el rollo de la venda en una mano y el extremo inicial en la otra. A pesar de ello, enseguida nos encontraremos con la duda de en qué posición debe estar colocado el rollo de la venda. Pues bien, tanto la bibliografía como la práctica dicen que éste debe estar colocado hacia arriba en relación al extre- mo inicial de la venda, de modo que se facilite su des- lizamiento sobre la cara interna de ésta y que sea la cara externa la que entre en contacto con el paciente.

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