curso - condiciones - trabajo - seguridad - salud - mineria - peru, Notas de estudo de Cultura
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SEGURIDAD MINERA
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OIT-145

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OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

145 ▼▼▼▼▼

Condiciones de trabajo, seguridad y salud ocupacional en la

minería del Perú

dirigido por Juan Carlos Hiba

Responsables: José De Echave Cáceres

Estela Ospina Salinas

con la colaboración de: Philippe Denault

Jacinto Isidro Giraldo Miguel Lévano Muñoz Anita Luján Gonzales

Fiorella Pino Luna Hugo Villa Becerra

Jaime Consiglieri Flores

EQUIPO TECNICO MULTIDISCIPLINARIO PARA LOS PAISES ANDINOS

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Copyright © Organización Internacional del Trabajo 2002

Las publicaciones de la Oficina Internacional del Trabajo gozan de la protección de los derechos de propiedad intelectual en virtud del protocolo 2 anexo a la Convención Universal sobre Derecho de Autor. No obstante, ciertos extractos breves de esas publicaciones pueden reproducirse sin autorización, a condición de que se mencione la fuente. Para obtener los derechos de reproducción o de traducción hay que formular las correspondientes solicitudes al Servicio de Publicaciones (Derechos de autor y licencias). Oficina Internacional del Trabajo, CH-1211, Ginebra 22, Suiza, solicitudes que serán bien acogidas.

ISBN 92-2-313108-1 ISSN 1020-3974

Las denominaciones empleadas, en concordancia con la práctica seguida en las Naciones Unidas y la forma en que aparecen presentados los datos en las publicaciones de la OIT no implican juicio alguno por parte de la Oficina Internacional del trabajo sobre la condición jurídica de ninguno de los países, zonas o territorios citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras. La responsabilidad de las opiniones expresadas en los artículos, estudios y otras colaboraciones firmados incumbe exclusivamente a sus autores, y su publicación no significa que la OIT las sancione. Las referencias a firmas o a procesos o productos comerciales no implica aprobación alguna por la Oficina Internacional del Trabajo, y el hecho de que no se mencionen firmas o procesos, o productos comerciales no implica desaprobación alguna. Las publicaciones de la OIT pueden obtenerse en Las Flores 295, San Isidro, Lima 27-Perú, o pidiéndolas al Apartado Postal 14-124, Lima, Perú. Vea nuestro sitio en la red: www.oit.org.pe

Impreso en el Perú

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ADVERTENCIA

El uso de un lenguaje que no discrimine ni marque diferencias entre hombres y mujeres es una de las preocupaciones de nuestra Organización. Sin embargo, su utilización en nuestra lengua plantea soluciones muy distintas, sobre las que los lingüistas aún no han conseguido acuerdo*.

En tal sentido y con el fin de evitar la sobrecarga gráfica que supondría utilizar en español o/ a para marcar la existencia de ambos sexos, hemos optado por utilizar el clásico masculino genérico, en el entendido de que todas las menciones en tal género representan siempre a todos/ as, hombres y mujeres, abarcando claramente ambos sexos.

* Se pueden utilizar barras que permitan reproducir el masculino y el femenino juntos, por ejemplo trabajador/a, o el símbolo @ al lado de cada palabra en masculino genérico.

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PROLOGO

La minería constituye, en el caso de Perú, uno de los sectores productivos más relevantes desde el punto de vista de su capacidad para la generación de recursos económicos, al contribuir de manera significativa a la obtención de divisas como conse- cuencia de un proceso sostenido de inversiones extranjeras y de un consecuente desarrollo de las exportaciones.

Al mismo tiempo, las actividades mineras muchas veces ponen a los trabajadores en condiciones y en situaciones de trabajo que podrían considerarse de alto riesgo. Esta calificación puede ser tanto consecuencia de los procesos tecnológicos que se utilizan, como por las características geográficas y el medio ambiente en el que se ubican los emplazamientos de los yacimientos, los modos operativos en que se planifica y ejecuta el trabajo (tales como la duración y forma en que se organizan las jornadas o los turnos laborales), o aun por otros factores biológicos y psicosociales concomitantes. Por unas u otras razones, la vida, la seguridad y la salud de los mineros requieren de medidas preventivas especiales destinadas a protegerlos. Por ello, la especificidad de las activida- des mineras y la necesidad de esa protección ha quedado recogida en la legislación peruana ya desde principios del siglo XX.

En este informe se presentan de manera integrada tanto las condiciones de trabajo y de vida en que la gran mayoría de los trabajadores mineros cumplen con sus labores, como los principales problemas de seguridad, salud y riesgos que enfrentan, y las medidas que son necesarias y que se ponen en práctica para controlarlos y mitigarlos. El informe comprende tanto a la gran minería como a la pequeña minería artesanal, a la cual se le dedica un capítulo específico.

Este trabajo analítico se desarrolla en siete capítulos principales, que fueron concebi- dos con un enfoque integrador para poder presentar de una manera lo más articulada posible la situación actual socio-laboral del sector minero. Así, se ha intentado tratar al sector desde un punto de vista sistémico, incluidos su marco legal e institucional, el abordaje de las condiciones de trabajo y del medio ambiente y de la seguridad y la salud laborales, y las condiciones de vida de sus trabajadores.

En el primer capítulo se describen las características generales del sector, incluyendo una descripción de su tamaño y del aporte del mismo a la economía nacional, así como la evolución de la actividad y las perspectivas de mediano y largo plazo. En la primera parte de este capítulo se analiza la situación de la gestión de la seguridad y la salud en el trabajo minero. La segunda parte analiza diversos aspectos del perfil de la población trabajadora minera, su dimensión y las tendencias de evolución del empleo, las experiencias previas en las operaciones mineras que tienen sus trabajadores, los niveles de calificación y la capacitación recibida en actividades mineras y en seguridad y salud laboral. Se comentan también los efectos del alcoholismo y del cocaísmo y se introduce el tema de los trabajado- res migrantes. Esta parte del capítulo se completa con referencias acerca del grado de participación de la mujer y de los trabajadores jóvenes en la minería y el nivel de

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sindicalización existente. La tercera parte presenta los procesos de innovación tecnológi- ca sobrevenidos con el proceso de radicación de capitales y se comentan algunos aspectos ergonómicos relacionados con la incorporación de esas nuevas tecnologías. El capítulo se cierra con referencias sobre el marco institucional estatal y privado, incluyendo las organizaciones de empleadores y de trabajadores y las sociedades científicas, académicas técnicas y profesionales existentes en el país, y con información sobre el grado de internacionalización del sector.

En el segundo capítulo se analiza el sistema normativo internacional y nacional de la minería, incluyendo una descripción de cuáles son las autoridades competentes en la materia y sus responsabilidades. Este capítulo extracta y reproduce varias de las disposiciones que en cuestiones de seguridad y salud en el trabajo contienen la Ley General de Minería y la Ley de Fiscalización de Actividades Mineras.

El tercer capítulo describe en detalle, en su primera parte, las condiciones generales de vida del trabajador minero, prestando en primer lugar atención a las diferencias de la vida en soledad o con la familia en el campamento. Se hace referencia, además, a las cuestiones de la alimentación y a las necesidades de consumo energético y a las normas vigentes relativas a la vivienda y a los servicios educativos. La última parte del capítulo discute las características fisiológicas del trabajo en la altura, comentando los efectos de una exposición intermitente a la altura y las medidas de prevención que deberían adoptarse.

El capítulo cuarto está dedicado al análisis de las condiciones del empleo y del trabajo, y a la situación de la seguridad y salud en el trabajo. La primera parte se ocupa de las relaciones laborales; la segunda trata sobre el tiempo de trabajo, la organización del mismo y los efectos de los sistemas de trabajo sobre la accidentabilidad y productividad laborales. La tercera parte presenta una descripción detallada de los servicios de bienestar y de salud en el lugar de trabajo y los elementos de protección individual y colectiva necesarios y reglamentarios. La cuarta parte ofrece una descripción de los principales factores ambientales: los riesgos físicos (presión barométrica, ruido, tempera- tura, iluminación y ventilación), los riesgos mecánicos, químicos y biológicos, las radia- ciones ionizantes y los efectos de las vibraciones y del clima. Los accidentes del trabajo se analizan en la quinta parte de este capítulo, incluyéndose las estadísticas disponibles, las tendencias observadas y las causas más frecuentes de los mismos. Esta parte se completa con una clasificación y descripción de las enfermedades profesionales más frecuentes en la minería: pneumoconiosis, intoxicación por plomo y por arsénico, y aquellas relaciona- das con el trabajo en altura.

El quinto capítulo se centra en el sistema nacional de minería, analizando el papel que desempeñan los principales organismos gubernamentales, así como los correspondientes de las organizaciones de empleadores, de trabajadores, las asociaciones profesionales, las universidades y los centros de investigación, las instituciones de formación profesional y los organismos técnicos de normalización.

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El capítulo sexto trata la situación de la minería artesanal, en particular, de la minería artesanal aurífera, que contribuye con alrededor del 15 por ciento de la producción anual nacional. El capítulo describe sus principales características, la legislación vigente y los procesos de formalización del subsector, las condiciones generales de vida y de trabajo, y la situación de las condiciones de seguridad y las enfermedades asociadas al trabajo minero artesanal.

El séptimo y último capítulo del informe presenta una serie de conclusiones que se extraen del análisis y diagnóstico que se presentan en el cuerpo principal del documento. Las conclusiones se acompañan de un conjunto de recomendaciones de distinta índole. Todas tienen el propósito de asegurar que las condiciones de trabajo de los mineros mejoren y que su seguridad y salud se protejan mediante acciones preventivas basadas en líneas directrices que se apliquen en las empresas mineras destinadas a asegurar una gestión eficaz de la seguridad y la salud en el trabajo con la participación de todos los niveles de la fuerza de trabajo.

La elaboración del informe estuvo a cargo de José De Echave Cáceres y de Estela Ospina Salinas, quienes contaron con la colaboración de un equipo de profesionales integrado por Philippe Denault, Jacinto Isidro Giraldo, Miguel Lévano Muñoz, Anita Luján González, Fiorella Pino Luna, Hugo Villa Becerra y Jaime Consiglieri Flores.

Se agradece la colaboración de Heriberto Ruiz y Ruiz (Riferna S.R.L.), de Fabiola León- Velarde (Universidad Peruana Cayetano Heredia) y de Eduardo Florez (Instituto de Seguridad Minera - ISEM), quienes comentaron una versión preliminar del informe y brindaron diversas sugerencias que enriquecieron el contenido del mismo. Un agradeci- miento especial a Félix Hruschka (Proyecto GAMA), por sus orientaciones técnicas.

La corrección de estilo del documento estuvo a cargo del Sr. Francesco Pini y la diagramación y compaginación fue realizada por la Sra. Silvia Muelle de Camarero, a quienes se agradece sus eficaces tareas para asegurar una presentación de calidad.

La coordinación y planificación del Programa de actividades de cooperación técnica para sectores productivos de alto riesgo, la preparación del guión técnico y la revisión y edición técnica del informe estuvo a cargo de Juan Carlos Hiba, especialista principal en condiciones de trabajo, seguridad y salud ocupacional del Equipo Técnico Multidiscipli- nario para los países andinos.

Daniel Martínez Director

Equipo Técnico Multidisciplinario para los Países Andinos

OIT Lima

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INDICE

INTRODUCCION 13

1. CARACTERISTICAS GENERALES DEL SECTOR MINERO 23

A. Empresas y producción 23 - Tamaño y aporte del sector a la economía del Perú 23 - Clasificación de las empresas por actividad y tipo de extracción 24 - Localización geográfica: polos de desarrollo minero 25 - Evolución de la actividad del sector y perspectivas de mediano y largo plazo 27 - Gestión de la seguridad y salud en el trabajo minero 28

B. Perfil de la población trabajadora 30 - Rango de edades y nivel de escolarización 30 - Participación del sector minero en la PEA 33 - Cantidad de trabajadores propios y por contratación 34 - Evolución del volumen del empleo 36 - Experiencia laboral previa, niveles de calificación y capacitación

o entrenamiento recibido en actividades mineras 40 - Capacitación en temas de seguridad y salud 40 - Efectos del alcoholismo y el cocaísmo en el entorno laboral 42

• Alcoholismo 42 • Cocaísmo 43

- Trabajadores migrantes: relevancia de la migración de trabajadores extranjeros y de las migraciones internas 43

- Migraciones externas 43 - Migraciones internas 45 - Grado de participación de la mujer y de trabajadores jóvenes 46 - Nivel de sindicalización 47

C. Tecnología, productividad, calidad y formación 48 - Innovación tecnológica y de tipos de organización del trabajo 48 - Aspectos ergonómicos relacionados con la incorporación de nuevas tecnologías 48

D. Marco Institucional Nacional del Sector Minero 50 - Instituciones gubernamentales 50 - Organizaciones empresariales 51 - Organizaciones de trabajadores 51 - Sociedades científicas y técnicas, e instituciones académicas y profesionales 52

E. Grado de internacionalización del sector 52 - Inversiones extranjeras en el país 52 - Inversiones nacionales en el extranjero 53 - Programas de cooperación técnica internacional y regional 53

2. MARCO NORMATIVO Y REGULATORIO 55

A. Marco internacional 55

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B. Marco nacional 56 - Ministerio de Trabajo y Promoción Social 57 - Seguro Social de Salud 59 - Ministerio de Salud: Instituto de Salud Ocupacional 59

C. Marco sectorial minero 60

3. CONDICIONES GENERALES DE VIDA Y ADAPTACION AL MEDIO AMBIENTE 67

A. Condiciones básicas de vida 67 - Diferencias de la vida en soledad o con la familia en el campamento 67 - Vivienda, servicios educativos y otros servicios disponibles

en las regiones mineras 67 • Vivienda 68 • Servicios educativos 69 • Servicios de salud disponibles en las regiones mineras 69 • Esparcimiento y recreación en los campamentos mineros 70

- Alimentación y necesidades de consumo energético: energía (calorías) requeridas para el trabajo y consumidas en la práctica. 70

- Normas vigentes relativas a la vivienda y a los servicios educativos 72 • Vivienda 72 • Servicios Educativos 74

B. Características fisiológicas del trabajo en altura 75 - Características de los ambientes de altura 75 - Impacto de la temperatura, la humedad y el movimiento del aire en la

capacidad mental y física para el trabajo 76 - Identificación de los cambios fisiológicos por la altura 77 - Efectos de la exposición intermitente a la altura 80 - Medidas de prevención que deberían adoptarse: diagnóstico

de tolerancia a la altura 81

4. CONDICIONES DE EMPLEO Y DE TRABAJO, Y DE SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO 87

A. Sistemas de contratación y de Remuneración; relaciones laborales 87 - Sistemas de contratación 87 - Contratación de terceros 88 - Tendencias de las modalidades de contratación en la última década 88 - Tipos de remuneraciones; premios e incentivos; bonificaciones 89 - Marco normativo 89 - Otras características de la remuneración 89 - Conflictividad en el sector 90

B. Tiempo de trabajo, organización del trabajo y formación profesional 91 - Tiempo de trabajo 91 - Marco normativo 91 - La jornada de trabajo en el sector 91

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- Organización del trabajo 92 - Formación profesional 94 - Efectos de los turnos de trabajo en la accidentabilidad y productividad 94 - Las vacaciones anuales 94

C. Servicios de bienestar y de salud en el lugar de trabajo; elementos de protección individual y colectiva 95 - Dormitorios, servicios higiénicos, comedores, vestuarios, agua potable,

transporte hacia y desde el campamento 95 - Ropa de trabajo e implementos personales de seguridad 96 - Centros de salud, servicios médicos, enfermería, botiquines, ambulancias 96 - Capacitación en el trabajo para el uso de implementos de seguridad 98

D. Medio ambiente de trabajo: factores ambientales 99 - Riesgos físicos 99

• Presión barométrica 100 • Ruido 100 • Temperatura 102 • Iluminación 103 • Ventilación 104

- Riesgos químicos 106 - Riesgos biológicos 107 - Radiaciones ionizantes 107 - Riesgos mecánicos 107

• Resguardo de máquinas y mecanismos 107 • Síndrome de Raynaud 108

- Influencia del clima 108

E. Accidentes de trabajo 108 - Estadísticas: accidentes mortales, graves y leves 108 - Accidentes con o sin pérdidas de tiempo; horas perdidas por accidentes 110 - Pérdida de producción y productividad por accidentes y/o por huelgas 110 - Evolución y tendencias en la década. Índices de frecuencia,

severidad y accidentabilidad 110 - Causas más frecuentes de accidentes, según tipo 112 - Causas más frecuentes de accidentes fatales, según la ocupación 112 - Accidentes fatales, según el método de explotación 112 - Comparación de accidentes fatales, según la condición laboral 115 - Accidentes industriales mayores 116 - Derrumbes 116 - Incendios 116

F. Enfermedades profesionales 116 - Neumoconiosis (silicosis) 118 - Intoxicación por plomo (saturnismo) 121 - Intoxicación por arsénico 122 - Enfermedades relacionadas con el trabajo en altura: mal de montaña crónica 123

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5. EL SISTEMA NACIONAL DE CONDICIONES DE TRABAJO, SEGURIDAD Y SALUD OCUPACIONAL EN LA MINERIA 125

A. Marco institucional nacional 125 - Papel de los ministerios de Trabajo y Promoción Social, Energía y Minas,

y Salud; y del Seguro Social de Salud. 125 • Ministerio de Trabajo y Promoción Social 125 • Ministerio de Energía y Minas 125 • Ministerio de Salud 127 • Seguro Social de Salud 127

- Papel de las organizaciones de empleadores y de trabajadores 128 - Papel de las asociaciones profesionales 131 - Papel de las universidades y centros de investigación 131 - Papel de las instituciones de formación profesional 132 - Papel de los organismos técnicos de normalización 133

B. Acciones de las instituciones nacionales o sectoriales de la minería realizadas o propuestas en materia de las condiciones de trabajo, seguridad y salud ocupacional 133

6. SITUACION DE LA MINERIA ARTESANAL EN EL PERU 137

A. Características generales de la minería artesanal 137 - Empresas y producción 137 - Tecnología y productividad 139

B. Marco de legislación minera vigente y minería artesanal 140 - En el ámbito global (político normativo nacional) 140 - En el ámbito local (zonas minero-artesanales) 141 - Procesos de formalización en la minería artesanal 142

C. Condiciones generales de vida 143 - Perfil de la población 143 - Condiciones básicas de vida 143 - Contaminación ambiental: un problema de salud pública 144 - Gravedad del problema medioambiental 144

D. Condiciones de trabajo, seguridad y salud en el trabajo 145 - Condiciones de trabajo 145 - Condiciones de seguridad 145 - Enfermedades asociadas al trabajo minero artesanal 148

7. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES 151

- Conclusiones 151 - Recomendaciones 157

ANEXOS 161

BIBLIOGRAFIA 228

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El propósito de esta introducción es plantear, en primer lugar, algunas consideraciones generales sobre la actividad minera y sus características a nivel mundial, desde la perspectiva de las condi- ciones y el medio ambiente de trabajo y de la seguridad y salud ocupacionales; segundo, rese- ñar algunas de las actuaciones de la OIT en mate- ria de las normas internacionales del trabajo que atañen a la seguridad y la salud en el trabajo de minería; en tercer lugar, presentar el caso de la minería pequeña y de la minería artesanal, porque requieren una atención especial tanto de las auto- ridades competentes como de la academia y de la comunidad profesional; finalmente, introducir en el debate académico y en el sector minero el concepto de trabajo decente propuesto recien- temente por la OIT, sugiriendo un posible análisis de ese concepto para el caso de la situación que ofrecen las condiciones de vida y empleo así como la seguridad y la salud en el trabajo de los trabaja- dores mineros del Perú.

Por otra parte, nos proponemos subrayar que, debido a que en el sector minero el tripartismo está vigente y es importante, en el informe se presta atención al papel que desempeñan tanto las organizaciones de empleadores como las centra- les sindicales en cuanto a la protección de los trabajadores.

El informe también destaca el papel que cum- plen, por un lado, las instituciones oficiales y, por el otro, las demás instituciones de la sociedad civil, tales como los colegios y asociaciones profesio- nales, las universidades y los institutos técnicos, las empresas que ofrecen servicios profesionales y técnicos para la minería y las organizaciones no gubernamentales que se ocupan del tema. En ese sentido, se ha tratado de recomponer lo que se

podría llamar el sub-sistema nacional de seguridad y salud en el trabajo de la minería.

Breve panorama mundial de la minería en relación con la protección de los trabajadores

En primer lugar, y antes de situar el análisis en el caso de la minería del Perú, conviene precisar algunas características generales y específicas de la minería a nivel mundial. Para comenzar, cabe decir que en prácticamente todos los países del mundo se realiza algún tipo de explotación minera y que estas explotaciones tienen importantes re- percusiones económicas, ambientales, laborales y sociales, tanto en los países o regiones en que se practica la minería como a escala mundial 1 . Al mismo tiempo, existe una cierta tendencia a deslo- calizar la actividad minera de los países desarro- llados hacia aquellos en vías de desarrollo.

Desde el punto de vista de la especificidad del sector minero, Jennings (1999) señala que la mi- nería se considera una industria especial debido a que en muchos casos mantiene relaciones muy estrechas con las comunidades circundantes y que ocupa a trabajadores que realizan un trabajo sucio y peligroso. La minería es también un sector en el que muchas personas que ocupan los niveles más altos de dirección y muchos trabajadores son in- genieros de minas o antiguos mineros con una amplia experiencia directa en las cuestiones que afectan a la empresa y a los trabajadores. Ade- más, los mineros han sido a menudo la élite de los trabajadores industriales y con frecuencia han des- empeñado un papel decisivo en la sociedad ante los cambios políticos y sociales.

En comparación con otros sectores producti- vos, la minería no es un importante generador de

INTRODUCCION

LA OIT, LA MINERIA Y EL TRABAJO DECENTE

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empleo, pues sólo absorbe el 1% de la mano de obra mundial, es decir, unos 30 millones de perso- nas, de los cuales 10 millones trabajan en minas de carbón. Sin embargo, el citado autor afirma que por cada puesto de trabajo en la minería existe como mínimo otro que depende indirectamente de ésta. Se estima, además, que al menos otros seis millones de personas trabajan en minas pequeñas.

En lo que se refiere a las tendencias del empleo en el sector, éste está disminuyendo en muchas áreas mineras debido a factores como el aumento de la productividad con la incorporación de tec- nologías automatizadas, la reestructuración radical de los emprendimientos productivos, incluidas las alianzas entre grandes grupos económicos y los procesos de privatización de empresas públicas. Estos cambios afectan - de una u otra manera - a los trabajadores despedidos, que se ven obliga- dos a buscar otro empleo, y también a los que permanecen en la industria, que tienen que de- mostrar mayores habilidades y flexibilidad en el puesto de trabajo.

La minería y la seguridad y salud en el trabajo

En materia de seguridad y salud en el trabajo, los mineros tienen que trabajar en un entorno laboral en constante transformación. Algunos tra- bajan sin luz natural o con ventilación insuficiente, excavando la tierra, extrayendo material y, al mis- mo tiempo, tomando medidas para evitar que se produzca una reacción inmediata de los estratos adyacentes. A pesar de los importantes esfuerzos realizados en muchos países, la tasa mundial de víctimas mortales, lesiones y enfermedades entre los mineros demuestra que, en la mayoría de ellos, la minería sigue siendo el trabajo más peligroso. En efecto, aunque a nivel mundial la minería sólo emplea al 1 % del total de trabajadores, es res- ponsable de cerca del 8 % de los accidentes laborales mortales (15.000 al año aproximada- mente)2 . A pesar de no disponer de datos fiables sobre accidentes, sí resulta significativo su número

así como el de trabajadores afectados por enfer- medades profesionales (neumoconiosis, pérdida de audición, y lesiones causadas por vibraciones), cuya incapacidad prematura e incluso fallecimien- to son directamente atribuibles al trabajo.

La minería y las condiciones de trabajo

La minería, al igual que otros sectores produc- tivos que son considerados como de alto riesgo para la seguridad y la salud de los trabajadores, amerita muy especialmente un tratamiento detalla- do de las condiciones de trabajo y del medio ambiente que rodean a los trabajadores mineros. A modo de ejemplo, en esta introducción nos referiremos a unos pocos aspectos, quedando el desarrollo integral del tema en el propio informe.

Las minas, en general, no están próximas a los centros urbanos. Para las minas de mayor porte ello significa que, a menos que los trabajadores residan en campamentos en las propias minas o en comunidades muy próximas a las explotaciones, un primer problema es el traslado hacia los cen- tros de trabajo y desde éste hasta el domicilio del trabajador. La eficacia de ese servicio es impor- tante para asegurar a su vez un trabajo productivo y de calidad por parte de los mineros.

En cuanto a la duración y el ordenamiento de la jornada de trabajo, las grandes distancias a las que se encuentran muchas minas de los centros poblados ha llevado muchas veces a la práctica de jornadas extendidas (de 10 ó más horas) y a la organización del trabajo por turnos rotativos, que incluyen el trabajo nocturno. En algunos casos, los turnos se organizan de manera que obligan al trabajador a laborar en la mina durante más de cuarenta días consecutivos, antes de poder dis- frutar de dos semanas de descanso3 . Son cono- cidos los efectos principales sobre la salud de los trabajadores en correspondencia con estas mo- dalidades de organización de las jornadas de trabajo, así como las consecuencias del trabajo nocturno.

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Muchas veces el trabajo se desarrolla en si- tuaciones en las que el trabajador está confinado aislado de sus compañeros. Cuando las tareas no ocurren al aire libre, se realizan en espacios (galerías) cuyas características no son precisa- mente agradables. Los factores físicos deben ser muy tenidos en cuenta por la iluminación, el nivel de ruido, las vibraciones, y otros aspectos del entorno circundante pueden afectar a los trabaja- dores y, en consecuencia, a su trabajo. En el caso del Perú, en necesario hacer hincapié en la necesidad de prestar atención al problema del trabajo en altura y a las consecuencias que el mal de montaña crónico tiene en un porcentaje rele- vante de la población.

Estos y otros aspectos de las condiciones de trabajo, junto con las cuestiones propias de la seguridad y la salud de los mineros, deberían ser tratados de una manera integral. Hay que recor- dar que las personas, cuando trabajan, están inexo- rablemente inmersas en un conjunto de situaciones vivenciales y de factores laborales que interactúan simultáneamente sobre ellas. Por ello, el análisis, diagnóstico y tratamiento por separado de cada uno de esos factores no es suficiente.

La minería y el medio ambiente

Según Jennings (ob. cit.), el impacto de la minería sobre el medio ambiente puede ser con- siderable y tener consecuencias a largo plazo. El efecto ambiental de las prácticas mineras es una cuestión cada vez más importante para la industria y sus trabajadores. Este autor señala que «el debate sobre el calentamiento global puede repercutir en el empleo del carbón en determinadas zonas, el reciclaje de productos reduce la cantidad de nuevos materiales necesarios y el uso creciente de materiales de base no mineral, tales como los plásticos, está afectando al consumo de metales y minerales por unidad de PBI».

Si bien es cierto que este informe no aborda el tratamiento específico y en profundidad de este tema, creemos que es importante dejar constancia de los efectos de las operaciones mineras en el medio ambiente.

En el caso de la minería artesanal del Perú, se verán los posibles efectos sobre el medio ambien- te en el Capítulo 6 de este informe, que está dedicado íntegramente a ese sector de la minería.

Las importantes repercusiones ambientales de las minas a cielo abierto son claramente visibles sea cual sea su ubicación. La alteración del terreno, la destrucción de la flora y los efectos negativos sobre la fauna autóctona son sus consecuencias inevitables. La contaminación de la superficie y de las aguas subterráneas a menudo constituye un problema, especialmente a causa de los lixiviantes en la minería por disolución y de los derrumbes en la minería hidráulica.

Gracias al trabajo de los ecologistas y al uso de aviones y de fotografías aéreas, las empresas de minería ya no pueden «cavar e irse» una vez concluida la extracción del mineral. En la mayoría de los países desarrollados se han adoptado leyes y normativas, que las organizaciones internacionales están promoviendo en los países en que todavía no existen. Esas normativas establecen un programa de gestión medioambiental como parte integrante de todo proyecto de minería al tiempo que exigen estudios preliminares de impacto ambiental, programas de rehabilitación progresiva (con recuperación del aspecto del terreno, reforestación, restauración de la fauna, y de la flora autóctona, etc.), así como una auditoría de cumplimiento durante la explotación y a largo plazo (UNEP, 1991, UN 1992, Environmental Protection Agency (Australia (1996), ICME 1996, y otras). Es fundamental que este programa no se quede en meras afirmaciones en la documentación necesaria para obtener la licencia gubernamental. Los gestores de campo deben aceptar y poner en la práctica los principios básicos, que han de comunicarse asimismo a los trabajadores de todos los niveles.

Reproducido de: Hethmon, T.A.; Dotson, K.B. “Minas a cielo abierto”. Enciclopedia de salud y seguridad en el trabajo, OIT, Vol. II, 74.23.

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El costo de la protección de los trabajadores

Un factor crítico – y que siempre preocupa, entre otros, a los administradores de las empresas mineras – es el costo de la protección de la segu- ridad y la salud de los mineros. En realidad, y aunque siempre pueden surgir riesgos imprevistos (en general debido a factores ajenos las opera- ciones de minería), todas las operaciones pueden ser seguras siempre que todas las partes se com- prometan a operar de un modo también seguro. Lamentablemente, en especial en operaciones a pequeña escala, cuando se decide la viabilidad de la explotación o la forma de llevarla a cabo, e ignoran, subestiman las medidas de protección necesarias. En la minería artesanal la situación es aún más crítica, debido a que ésta constituye una estrategia de sobrevivencia y no se tiene incorpo- rado el criterio de administración de costos ni de prevención de riesgos.

En todos los casos, los costos podrán ser más controlables si se pudiera asegurar tanto un com- promiso de la gerencia para poner en marcha una política que permita gestionar un programa de se- guridad y salud en trabajo (que a veces se integra con uno de calidad y de medio ambiente), como una participación efectiva de los mineros en to- das sus categorías y a lo largo de la duración de la explotación. En tal programa deberían ser tenidos en cuenta no sólo los trabajadores propios de las empresas mineras sino también los de las grandes y pequeñas contratistas y las subcontratistas.

En la actualidad, y en términos generales, en muchas grandes empresas son relativamente poco frecuentes los accidentes graves gracias a la me- jora de los estándares de ingeniería. Sin embar- go, sigue existiendo el riesgo de que se produzcan accidentes con daños personales o materiales. Igualmente, en las minas de carbón, por ejemplo, se siguen produciendo explosiones de gas meta- no y de polvo de carbón, a pesar de la mejora de las prácticas de ventilación, y los hundimientos de los techos son los causantes de la mayor parte de

los accidentes en todo el mundo. Los incendios de equipos o los que se originan como resultado de una combustión espontánea, representan un peligro especial 4 .

La inversión en políticas y en medidas de se- guridad redunda en importantes logros para la reducción de los accidentes de trabajo. Un estu- dio realizado en el Perú en 1999 comparó los resultados alcanzados entre un grupo de empre- sas que había realizado inversiones sustantivas en programas de seguridad y otro grupo que habían mantenido un perfil bajo en esa materia 5 . Las empresas que habían invertido recursos econó- micos importantes en seguridad centraron sus es- trategias y operaciones de seguridad en cuestio- nes tales como: (i) el cambio de la mentalidad a todo nivel de la empresa y la creación de equipos de trabajo; (ii) la formación de líderes; (iii) la utilización de algún sistema de gestión de la segu- ridad, y (iv) la puesta en marcha de un programa de control de procesos y de reducción de pérdi- da de materiales. El monto promedio de las inversiones en seguridad de las empresas que habían emprendido esos caminos superaba en más de diez veces al monto invertido por otras que no lo habían hecho. Los resultados de esas políticas proyectados a cinco años muestran una reducción notable de los accidentes en el primer caso, mientras que las empresas que realizaron escasas inversiones mantuvieron una tasa de ac- cidentes relativamente alta y estable.

Entre las conclusiones de dicho estudio, los autores señalan que “no se ha encontrado infor- mación estadística de salud ocupacional, ha- ciéndose necesario que este aspecto sea nor- mado por el organismo respectivo, para que las compañías también reporten a la entidad competente como es el caso de la Dirección General de Minería para los accidentes”.

Es importante rescatar un párrafo del prólogo de ese estudio, cuando declara que “Debemos recordar que el capital humano es el bien más

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valioso que tenemos en nuestras empresas y que es una responsabilidad ética congruente con los más elementales principios de moral cristiana, el hacer todos los esfuerzos posibles para proteger y cuidar ese capital humano”6 .

La responsabilidad social de las empresas mineras

El cuidado de ese capital humano visto, desde una perspectiva mayor, se expresa en la respon- sabilidad social que las empresas tienen en una sociedad determinada. A nivel mundial cobra consistencia la percepción de que las empresas son instituciones económicas pero también socia- les. La responsabilidad social se la puede enten- der como la respuesta que la empresa asume libremente ante la expectativa de demás sectores sociales con los que se relaciona, en la perspectiva de un desarrollo integral. Para ello, las empresas establecen una política social – que forma parte de su política general – y que orienta precisamente esa responsabilidad social con una estrategia defi- nida y concreta, cuyo objetivo es estructurar las acciones que efectuará la empresa durante un periodo determinado. Al fin de ese periodo podrá medir los resultados, evaluarlos y redefinir metas para el siguiente ejercicio. Para evaluar esos resultados la OIT cuenta con una herramienta de gestión denominada Manual de Balance Social, que ya ha sido probado en diversos países de América Latina y adoptado por varias organiza- ciones de empleadores (7 y 8 ).

La minería, la OIT y las normas internacionales

La OIT ha estado estudiando desde su crea- ción los problemas profesionales y sociales de la industria minera y ha realizado considerables es- fuerzos para mejorar el trabajo y la vida de los trabajadores de dicho sector productivo. Para mostrar el temprano interés de la OIT por este sector productivo baste señalar que un primer instrumento normativo importante fue el Convenio

sobre las horas de trabajo en la minería (núm. 31) de 1931, el cual más adelante fue revisado por otro, el Convenio (retirado) sobre las horas de trabajo (minas de carbón) (núm. 46) de 1935.

Durante más de 50 años, en reuniones triparti- tas organizadas por OIT sobre minería se han estudiado numerosos temas, que van desde el empleo, las condiciones de trabajo y la formación profesional hasta la salud, la seguridad y las rela- ciones laborales. Los resultados se resumen en más de 140 conclusiones y resoluciones consen- suadas, algunas de las cuales han sido utilizadas a escala nacional, mientras que otras han dado lugar a una actuación de la OIT a través de programas de formación y asistencia a los Estados miembros, o han permitido el desarrollo de códigos de prác- ticas de seguridad.

La norma internacional más importante para las cuestiones referidas a la protección de los trabajadores mineros es el Convenio sobre salud y seguridad en la minería (núm. 176) adoptado por la Conferencia Internacional del Trabajo en 1995 9 . Esa norma internacional establece un conjunto de disposiciones de obligatorio cumpli- miento para los países que la ratifiquen. La adop- ción de dicho convenio, que ha sentado las bases para la actuación a escala nacional en materia de mejora de las condiciones laborales en la industria minera, es importante porque:

• Los mineros se enfrentan a peligros especiales, • En muchos países la industria minera está co-

brando cada vez más auge (y esto es de espe- cial interés en el caso peruano), y

• Las normas anteriores de la OIT sobre salud y seguridad en el trabajo y la legislación exis- tente en muchos países resultaban inadecua- das para afrontar las necesidades específicas de la minería.

Este Convenio, que se aplica a todas las minas, hasta la fecha ha sido ratificado por Alemania, Armenia, Austria, Botswana, Eslovaquia, España,

18

Estados Unidos, Filipinas, Finlandia, Irlanda, Lí- bano, Noruega, Polonia, República Checa, Sudá- frica, Suecia y Zambia.

En esa misma conferencia de 1995 la OIT también adoptó la Recomendación sobre seguri- dad y salud en las minas (núm. 183) 10 . Este texto recoge una cantidad importante de disposiciones que complementan las establecidas en el Conve- nio 176 y que deberían aplicarse conjuntamente con las de aquél.

En materia de directrices específicas sobre mi- nería cabe señalar, en primer lugar, que la OIT elaboró el Repertorio de recomendaciones prácti- cas de seguridad e higiene en las minas de carbón (1986) 11 . En 1991 se publicó, además, el Re- pertorio de recomendaciones prácticas sobre se- guridad y salud en minas a cielo abierto 12 .

Los repertorios de recomendaciones prácticas y las directrices de la OIT son, como sus nombres lo indica, documentos que contienen orientaciones prácticas para todas aquellas personas que tienen alguna responsabilidad en la seguridad y la salud en el trabajo, tanto en el sector público como en el privado. Estos documentos no son instrumentos que obliguen legalmente ni que pretendan reem- plazar las disposiciones de la legislación nacional ni de las normas vigentes en los Países Miembros. Su objetivo es servir de guía para las autoridades competentes, los empleadores y los trabajadores, las instituciones especializadas en la prevención y la protección en el trabajo, las empresas, y los comités de seguridad y salud en el trabajo.

Con miras a promover y facilitar los procesos de organización de la seguridad y la salud en el trabajo en los establecimientos productivos, la OIT elaboró en 2001 unas Directrices para la gestión de la seguridad y la salud en el trabajo. Esas directrices fueron preparadas para su utiliza- ción en todos los tipos de establecimientos pro- ductivos y, por lo tanto, son aplicables al caso de los emprendimientos mineros 13 .

La minería y el trabajo infantil

La protección de los niños que trabajan y en último término la abolición del trabajo infantil constituyen principios fundamentales de la OIT. Desde el propio comienzo de su existencia, la OIT ha exhortado, en el preámbulo de su Constitución, a la protección de los menores. Las dos normas sustantivas para lograr la protección de los niños y la abolición del trabajo infantil peligroso son, res- pectivamente, el Convenio sobre la edad mínima, de 1973 (núm. 138) y el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, de 1999 (núm. 182) 14 .

En el sector minero y en términos generales, se recurre al trabajo infantil en las pequeñas minas artesanales de muchos países africanos, asiáticos y latinoamericanos. Los niños trabajan largas horas, sin disponer de elementos de protección, ropa y formación previa adecuados, y en ambien- tes muy húmedos y de temperaturas extremas. Entre otros riesgos, cabe citar el contacto con polvos, gases, y vapores nocivos que provocan enfermedades respiratorias y pueden desembocar en la silicosis, la fibrosis pulmonar, la asbestosis y enfisemas al cabo de unos años. Los niños mine- ros padecen asimismo los efectos de una fuerte tensión física y del agotamiento, así como trans- tornos osteomusculares y graves lesiones provo- cadas por la caída de objetos. Los que trabajan en minas de oro pueden padecer los efectos tóxi- cos del mercurio.

El presente informe no trata el tema del trabajo infantil en la minería. La importancia del tema y la magnitud de las consecuencias para los niños llevó a la OIT a crear hace ya varios años el Programa internacional de erradicación del trabajo infantil (IPEC). Este programa de OIT ha puesto en mar- cha y ha desarrollado una cantidad importante de acciones en los países mineros que son miembros de la OIT. En el Perú sus actividades pueden ser consultadas en la sede de OIT en Lima15 . En cuan- to al trabajo infantil en la minería, IPEC ha creado un programa especial dedicado a ese sector 16 .

19

Las explotaciones mineras pequeñas y sus problemas sociales y laborales

En muchos países, el subempleo rural o simple- mente el desempleo han estimulado un sinnúmero de actividades mineras de pequeña escala, insegu- ras y clandestinas, que han quedado al margen de la regulación. Cierto es que esa pequeña minería ilegal puede facilitar la explotación, las más de las veces sólo a corto plazo, de unos recursos que serían en cualquier otro caso antieconómicos, y que ofrece muchas oportunidades de empleo, en parti- cular en las zonas rurales. Desgraciadamente, muchos de estos puestos de trabajo son precarios y no aplican las normas del trabajo. Esta modalidad de explotación minera ha causado y causa todavía muchos accidentes y enfermedades. Los recursos, de por sí ya insuficientes, de las inspecciones de minas, no permiten controlar la multiplicación de estas actividades que requerirían, por otra parte, una atención sostenida en materia de formación para la prevención.

En el mundo, más de 13 millones de personas se dedican a actividades mineras de pequeña es- cala, incluyendo un gran número de mujeres y niños. Esta industria afecta de una u otra manera la vida de 80 a 100 millones de personas. Lamen- tablemente, es también en esta industria donde los accidentes suelen ser seis o siete veces más fre- cuentes que en las minas grandes, incluso en los países industrializados. Esto no significa que no haya minas pequeñas limpias y seguras, pero éstas tienden a constituir una minoría.

En la OIT el estudio de la situación laboral de las diversas ramas productivas más importantes a nivel mundial está a cargo del Programa de Activi- dades Sectoriales. Ese programa presta atención a los 22 sectores productivos más relevantes, siendo uno de ellos la minería. Diversas reuniones han tratado varios aspectos de la gran minería. En materia de minería pequeña dicho Programa pu- blicó un informe que sirvió de base para el debate de la Reunión tripartita sobre los problemas socia-

les y laborales en ese tipo de minas, que se cele- bró en Ginebra del 17 al 21 de mayo de 1999 17 .

En la citada reunión se adoptaron unas conclu- siones que abarcan las siguientes cuestiones: se- guridad y salud, las mujeres en la minería de pequeña escala, el trabajo de los niños, la legisla- ción relativa a la minería de pequeña escala, las relaciones entre las minas grandes y las pequeñas, los tipos de asistencia que se podría brindar a la minería de pequeña escala y las funciones de la OIT en esas materias.

En lo que se refiere a la seguridad y la salud en el trabajo, las conclusiones de la citada re- unión son las siguientes:

• La seguridad y salud en el trabajo son cuestio- nes importantes para las explotaciones mineras pequeñas y sus comunidades. La falta de datos fiables y las dificultades que plantea su recopi- lación obstaculizan aún más el desarrollo de pro- gramas eficaces de asistencia y la mejora de los resultados en materia de seguridad y salud. Pese a ello, se conocen bien los problemas principa- les de seguridad y salud que se plantean.

• En el cumplimiento de sus obligaciones, los go- biernos deberían establecer un sistema de no- tificación efectiva de los resultados consegui- dos en materia de seguridad y salud en la mine- ría de pequeña escala. En esta tarea, los go- biernos deberían hacer hincapié en invertir en la prevención de accidentes y enfermedades.

• Las empresas mineras y las organizaciones de trabajadores que han desarrollado métodos efi- cientes y eficaces en relación con su coste para la recopilación y el análisis de datos deberían compartir estos métodos con los gobiernos que están abordando la cuestión de la minería de pequeña escala.

• Las organizaciones de empleadores y de tra- bajadores deberían colaborar con las explota- ciones mineras pequeñas y las comunidades vin- culadas a las mismas con el fin de que compren- dan mejor mediante ejemplos apropiados las

20

ventajas que ofrece la explotación de las minas en condiciones de seguridad y salud.

• Deberían promoverse reuniones organizadas de conformidad con las directrices de la OIT con el fin de contribuir a la elaboración o el perfeccionamiento de programas de formación y educación en materia de seguridad y salud en el trabajo.

• La ratificación y aplicación del Convenio sobre seguridad y salud en las minas, 1995 (núm. 176) es un medio importante para mejorar la seguridad y la salud en el trabajo en la minería de pequeña escala.

En cuanto a la cuestión de género, las conclu- siones de esa reunión también se abocan al tema de la participación de las mujeres en la minería de pequeña escala. Al respecto, señalan que:

• Las mujeres pueden desempeñar y desempe- ñan un papel importante en la minería de pe- queña escala al mismo tiempo que asumen sus demás obligaciones, pero la medida en que pueden participar en esta actividad se ve a menudo obstaculizada por uno o más factores de orden jurídico, económico, social o cultural.

El apoyo que se preste a la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fun- damentales en el trabajo y su seguimiento y el cumplimiento por los gobiernos de las obli- gaciones que han asumido en la materia son importantes para eliminar los obstáculos de carácter discriminatorio que impiden la parti- cipación de las mujeres en la minería de pe- queña escala.

• Las medidas encaminadas a mejorar la partici- pación de las mujeres comprenden la organi- zación de servicios de enseñanza escolar para sus hijos y de educación para las mismas mu- jeres. La prestación de tales servicios incumbe en primer lugar a los gobiernos. Cuando pro- ceda, los gobiernos deben conseguir el apoyo de los interlocutores sociales y de otros orga- nismos pertinentes. En las medidas que adop- ten con el fin de aumentar la participación de las mujeres en la minería de pequeña escala, los

gobiernos deberían velar por que ello no con- duzca inadvertidamente a la creación de otras formas de discriminación.

• El poder acceder más fácilmente al crédito, por ejemplo por medio de regímenes de mi- crofinanciación, puede permitir que la partici- pación de las mujeres aumente rápidamente. La OIT y otros organismos deberían conside- rar la forma de ampliar los programas de mi- crofinanciación para que abarquen el sector de la minería de pequeña escala.

En materia del trabajo infantil en la minería de pequeña escala, las conclusiones de la reunión sostienen que:

• El trabajo de los niños en la minería de pequeña escala está íntimamente vinculado a la pobre- za. No debería permitirse que la voluntad de erradicar la pobreza se debilite en ningún nivel. Las organizaciones de empleadores y de tra- bajadores que prestan asistencia a la minería de pequeña escala con objeto de mejorar su eficiencia y generar mayores ingresos pueden desempeñar un papel importante en la elimina- ción de la pobreza y de la necesidad de que los niños trabajen.

• La falta de datos dificulta determinar la magni- tud y naturaleza del trabajo infantil en la minería de pequeña escala, pero ello no oculta el hecho de que sea importante. Los gobiernos debe- rían mejorar sus métodos de recopilación de datos sobre la magnitud y naturaleza del traba- jo infantil utilizando los recursos y la competen- cia de las organizaciones intergubernamentales y de otros organismos pertinentes.

• La erradicación del trabajo infantil en las tareas más peligrosas de la minería de pequeña escala tendría que ser inmediata. Debería acompa- ñarse con la adopción de medidas para que los ingresos de las familias no se vean afectados y se garanticen oportunidades de educación a los niños. Los gobiernos deberían velar por que se consignen recursos suficientes para que los niños que no han alcanzado aún la edad legal de trabajar tengan acceso a la enseñanza

21

pública. Además, los gobiernos deberían po- ner en práctica un amplio sistema de diálogo con asociaciones comunitarias, culturales o de otra naturaleza a fin de acelerar y mejorar las oportunidades de escolarización en las comu- nidades mineras pequeñas.

Las obligaciones que figuran en la Declara- ción de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento se aplican igualmente al trabajo infantil, y los gobiernos deberían cumplir- las18 . La acción normativa de la OIT relativa al trabajo infantil será instrumental para con- seguir que no haya niños trabajando en las pequeñas explotaciones mineras. El Progra- ma Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT debería poner un énfasis mayor en los proyectos relativos a las pequeñas explotaciones mine- ras con el fin de acelerar la abolición del trabajo infantil en tareas peligrosas en dichas explotaciones y velar por que los niños no sean víctimas de la explotación.

La citada reunión también adoptó la Resolu- ción sobre los convenios fundamentales de la Or- ganización Internacional del Trabajo y las activi- dades futuras de la OIT en relación en el sector de la minería de pequeña escala19 . Dicha resolución, refiriéndose a los Países Miembros, les pide que:

a) respeten y promuevan sus obligaciones con la Declaración de la OIT relativa a los prin- cipios y derechos fundamentales en el tra- bajo y su seguimiento;

b) presten pleno apoyo a las actividades de la OIT encaminadas a la erradicación del tra- bajo infantil, en especial por medio de las normas del trabajo relativas a este tema y el IPEC, así como a la eliminación de todas las formas de discriminación en el trabajo, en especial las que afectan a las mujeres;

c) contribuyan a la planificación y ejecución de programas encaminados a mejorar las estructuras sociales y económicas en las áreas de que se trata por medio de activida-

des de educación y de formación y fomenten la creación de empleos que ofrezcan buenas condiciones de seguridad y salud.

La minería y el trabajo decente

Finalmente, el sector minero brinda a la OIT una oportunidad especial para el tratamiento del tema del trabajo decente, es decir, de un trabajo productivo desempeñado en condiciones de liber- tad, equidad, seguridad y dignidad, en el cual los derechos de los trabajadores se encuentran debi- damente protegidos, un trabajo que cuenta con una remuneración adecuada y con una protección social apropiada 20 .

En este informe hemos centrado la atención en algunos de esos aspectos del trabajo decente, especialmente en aquellos relacionados con la pro- tección de la seguridad y salud de los trabajadores y en sus condiciones de trabajo. Si bien este concepto de trabajo decente no ha sido el foco de atención del informe, la situación o la calidad de algunos o varios de sus componentes podrían deducirse del mismo.

En todo caso, la intención del presente informe es abrir el debate sobre las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores mineros del Perú. Con ese fin, el documento llega a algunas conclu- siones y propone diversas recomendaciones. Los autores las han elaborado para su discusión abier- ta en todos los niveles. Mediante ese intercambio de ideas y de puntos de vista la OIT espera brindar una oportunidad para poner en marcha un diálogo nacional tripartito que sirva para mejo- rar las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores mineros y, por lo tanto, para reducir el déficit de trabajo decente en este sector priori- tario de la economía peruana.

Juan Carlos Hiba Especialista en condiciones de trabajo,

seguridad y salud ocupacional Equipo Técnico Multidisciplinario

para los Países Andinos

22

23

A. Empresas y producción

Tamaño y aporte del sector a la economía del Perú

El Perú es lo que se conoce como un país minero21 . Su territorio es considerado como

uno de los distritos mineros más importantes del mundo, destacando en la producción de plata, estaño, oro, cobre, zinc, plomo, hierro y en menor escala, otros metales: molibdeno, tungs- teno, bismuto, arsénico, etc. (véase cuadro 1.1).

1. CARACTERISTICAS GENERALES DEL SECTOR MINERO

Cuadro 1.1 Ubicación del Perú en el mundo y en Latinoamérica según producto

Principales Productos Ubicación en

Latinoamérica Mundo

Estaño (TMF) 1º 3º Zinc (TMF) 1º 4º Plomo (TMF) 1º 4º Oro (KGF) 1º 8º Plata (KGF) 2º 2º Cobre (TMF) 2° 6º Hierro (TMF) 5° 25º

Fuente: Ministerio de Energía y Minas. Anuario de la Minería del Perú.

9.1

7.2

12.9 12.7

9.6

8.3 8.3 8.15 8.5

0

2

4

6

8

10

12

14

%

1970 1975 1980 1985 1990 1995 1996 1997 1998

Año

Gráfico 1.1

Participación de la Minería en el PBI según año base 1979

Fuente: INEI. Elaboración propia

Estos recursos, al ser explotados, se han cons- tituido tradicionalmente en uno de los pilares pro- ductivos de la economía peruana. En la década del noventa, la participación del sector en la genera- ción del Producto Bruto Interno se mantuvo por

encima del 8%, teniendo como año base 1979 (véase gráfico 1.1 y anexo 6); y su contribución a la generación de divisas fue en promedio algo más del 45% a lo largo de toda la década pasada (véa- se cuadro 1.2).

24

Cabe señalar, que con el cambio del año base, de 1979 a 1994, los sectores primarios (agrope- cuario, pesca y minería) que aportaban 24.7% del

PBI, han visto reducir su participación al 13,5% El gráfico 1.2 muestra el aporte de la minería al sector primario.

Cuadro 1.2 Minería: porcentaje del total de exportaciones peruanas

Año 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Productos mineros 44,6 45,1 49,7 41,9 42,9 46,8 45,0 40,0 47,7 49,2

Fuente: INEI. Elaboración propia.

0.00

1.00

2.00

3.00

4.00

5.00

6.00

1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000

Años

%

Minería e hidrocarburos

Minería metálica

Gráfico 1.2

Participación de la minería en el PBI según año base

1994 (%)

Fuente: INEI.

Clasificación de las empresas por actividad y tipo de extracción

Una primera manera de clasificar a las empre- sas es por su ubicación en el proceso productivo minero. Existen empresas mineras que se dedican a las etapas de extracción y concentración (etapas consideradas como primarias o propiamente mi- neras) y otras a las de fundición y refinación (clasi- ficadas como etapas industriales). Sin embargo, en el Perú también se da el caso de empresas que

integran etapas de extracción y concentración con las de fundición y refinación.

Otro tipo de clasificación utilizada es por produc- tos, tal como se puede apreciar en los anexos referidos a la información estadística por empresa y el tipo de producción metálica (véase anexos 7; 8; 9; 10; 11).

Según el Ministerio de Energía y Minas (véase anexos 12; 13; 14; 15), las empresas mineras, en el Perú, se clasifican por el tamaño de su producción:

25

- Gran minería (5.000 Toneladas Métricas por día o más, y con un tamaño de concesiones de más de 1.000 hectáreas).

- Mediana minería (entre 150 y 5.000 Tonela- das Métricas por día, y más de 1.000 hectá- reas de concesiones).

- Pequeña minería (por debajo de las 150 Tone- ladas Métricas por día, y hasta 1.000 hectá- reas de concesiones).

- Minería artesanal (hasta 25 Toneladas Mé- tricas por día, y hasta 1.000 hectáreas de concesiones).

En el estrato de la pequeña minería, los límites para la producción de materiales de construcción, sustancias auríferas aluviales y metales pesados detríticos son de hasta 200 metros cúbicos por día (según el Artículo 91 del Texto Único Ordenado de la Ley General de Minería aprobado por De- creto Supremo Nº 014-92-EM).

Localización geográfica: polos de desarrollo minero

En la última década, el área que ocupaba la minería creció de manera significativa en el Perú. En 1991, los derechos mineros titulados cubrían 2 millones 258 mil hectáreas, llegando en 1997 -año punta- a los 15 millones de hectáreas.

Este crecimiento no solamente ha consolidado la presencia de la minería en las zonas tradiciona- les, como son los departamentos de Junín, Pasco, Tacna, Moquegua, Arequipa y la sierra de Lima, sino que también ha incorporado a la actividad minera, sobre todo a gran escala, departamentos como Ancash, Cajamarca y La Libertad, entre otros (véase Cuadro 1.3 y anexos 16; 17; 18; 19; 20). Igualmente se ha venido explorando de ma- nera intensiva en regiones donde nunca antes se había desarrollado actividad minera alguna.

Cuadro 1.3 Derechos mineros vigentes: Distribución nacional de hectáreas a diciembre 1999

Departamento Decr. Leg. 109 Decr. Leg. 708 Total del País Superficie del Dpto.

Ha. Ha. Ha. % Ha. %

Cajamarca 222.772 932.559 1.155.331 7,4 2.089.600 55,3 Cusco 74.537 601.497 676.033 4,3 1.573.400 43,0 Huancavelica 97.920 757.924 855.844 5,5 2.132.800 40,1 Lima 294.203 1.044.530 1.338.733 8,5 3.480.200 38,5 Ayacucho 162.922 945.085 1.108.007 7,1 3.504.100 31,6 Junín 265.353 464.490 729.843 4,7 2.479.500 29,4 Callao (Lima) 160.000 3.682 3.842 0,0 14.700 26,1 Ancash 149.411 975.745 1.125.155 7,2 4.381.500 25,7 Apurímac 117.854 985.591 1.103.445 7,0 4.441.000 24,8 Arequipa 489.683 1.043.263 1.532.947 9,8 6.334.500 24,2 Ica 125.104 297.210 422.314 2,7 2.213.100 19,1 Piura 216.043 424.408 640.451 4,1 3.402.300 18,8 La Libertad 247.095 1.067.519 1.314.614 8,4 7.199.900 18,3 Tacna 44.687 230.597 275.285 1,8 1.607.600 17,1 Huanuco 52.925 352.817 405.742 2,6 2.532.000 16,0 San Martín 11.363 185.889 197.252 1,3 1.423.100 13,9 Puno 128.783 755.968 884.751 5,6 7.189.200 12,3 Pasco 111.362 316.243 427.605 2,7 3.589.100 11,9 Moquegua 44.336 393.070 437.407 2,8 3.772.200 11,6 Amazonas 14.971 489.671 504.641 3,2 5.125.300 9,8 Madre de Dios 37.851 195.527 233.378 1,5 3.924.900 5,9 Lambayeque 29.313 129.195 158.509 1,0 8.518.300 1,9 Tumbes 598.000 1.600 2.198 0,0 467.100 0,5 Loreto 7.648 79.557 87.205 0,6 36.885.200 0,2 Ucayali 2.446 14.958 17.404 0,1 10.241.100 0,2 Fuera del Perú 4.018 25.482 29.500 0,2

TOTAL 2.953.358 12.714.077 15.667.436 100,0 128.521.700 12,2

Fuente: Ministerio de Energía y Minas.

26

Hacia finales de 1999, los derechos mineros vigentes ocupaban aproximadamente el 12% del territorio nacional y la distribución por departa- mentos ubicaba a Cajamarca con un mayor por- centaje de su territorio con derechos mineros vi- gentes (55,3%), seguido del Cusco (43,0%), Huancavelica (40,1%), Lima (38,5%), Ayacucho (31,6%), Junín (29,4%), Ancash (25,7%), entre los principales departamentos (véase cuadro 1.3).

En cuanto a la producción minera, los mapas pueden dar un claro indicio de la ubicación geográfica de las actuales unidades en produc- ción (véase mapa a continuación), las proyec- ciones en ampliaciones, los proyectos en cons- trucción, los proyectos en estudio de factibili- dad, los proyectos en exploración y los proyec- tos de empresas por privatizar (véase los anexos del 2 al 5).

Mapa de los yacimientos mineros en explotación

Fuente: MEM. Anuario Minero 2000.

27

Evolución de la actividad del sector y perspectivas de mediano y largo plazo

El Perú ha vivido, en gran parte de la década del noventa, una nueva etapa de expansión de la actividad minera. Podríamos dividir en tres etapas bien marcadas el desarrollo de la minería en esa década:

- Una primera etapa, que va hasta comienzos de 1993 y es básicamente un período heredado de la década del ochenta, se caracteriza por una situación de crisis: caída en la producción, ausencia de inversiones, descenso generaliza- do en las cotizaciones hasta llegar a sus niveles más bajos en varias décadas –a excepción del cobre-, cierre de operaciones mineras, y en general, inestabilidad.

- Una segunda etapa, que va de 1993 a 1997, es el período del boom minero propiamente dicho, que se inicia con un escenario interna- cional bastante favorable, marcado por la re- cuperación de las cotizaciones de la mayoría de los metales y un renovado dinamismo de la inversión minera en el ámbito mundial. Se recu- pera una visión de inversión productiva de me- diano y largo plazo que se había perdido en la década pasada; se desarrolla un boom de ex-

ploraciones, pues el territorio que ocupa la minería se multiplica por seis; se desarrolla el proceso de privatización de las empresas pú- blicas del sector minero; importantes empre- sas transnacionales se instalan en el Perú; se anuncian nuevos proyectos de inversión; y hay un incremento significativo en la producción de algunos metales (véase anexos 20; 21; 22).

- Una tercera etapa, que se abre en el año de 1998, se caracteriza por un contexto interna- cional menos favorable, ya que se produce una caída significativa en las cotizaciones, la influen- cia negativa de la crisis asiática, un escenario de sobreproducción y otros aspectos que se van interrelacionando. En el Perú, los efectos del nuevo escenario comienzan a percibirse de inmediato: el boom de exploraciones comien- za a mostrar claros síntomas de agotamiento; algunos proyectos considerados como estra- tégicos en la política de captación de nuevas inversiones comienzan a postergarse, creán- dose hasta la fecha un clima de incertidumbre sobre las posibilidades de desarrollo del sec- tor. Sin embargo, la producción de algunos metales sigue aumentando, lo que se refleja en el incremento del producto minero en los últi- mos años, debido a la entrada en operaciones o a la ampliación de algunos proyectos.

Fuente: INEI. Elaboración propia.

8.3

15.2 14.3

6.6

10.8

6.87.1

10.9

0.80.5

0.0

2.0

4.0

6.0

8.0

10.0

12.0

14.0

16.0

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Gráfico 1.3

Evolución del PBI / Minería Metálica (%)

28

Si bien las proyecciones de nuevas inversiones que maneja el Ministerio de Energía y Minas si- guen siendo bastante altas (once mil millones de dólares hasta el 2008), todo indica que en los primeros años de la presente década se producirá una retracción de la actividad global, por factores tanto externos (inestabilidad, caída en las cotiza- ciones y tendencias más conservadoras de la in- versión minera mundial), como internos (cambios en el marco legal e incertidumbre por la evolución de la situación económica en el Perú). La posibi- lidad de retomar un nuevo impulso para el creci- miento de la minería en el Perú dependerá de la evolución de estas dos variables.

Gestión de la seguridad y salud en el trabajo minero

Un instrumento de innovación en las empresas mineras ha sido la adopción voluntaria de sistemas de gestión, desde mediados de los noventa. Algu- nas empresas vinculan el concepto de “excelen- cia empresarial” con una política de prevención de riesgos y mejora de las condiciones de trabajo, a través de la implementación de sistemas de ges- tión integrados. Otras están adoptando sistemas de gestión en seguridad y salud en el trabajo a partir de la contratación de consultoras internacio- nales en seguridad. También se observa a empre- sas que están desarrollando sus propios sistemas de gestión sobre la base de un análisis estratégico empresarial. Estos esfuerzos en adoptar diversos sistemas de gestión deben tener un soporte en el desarrollo de una cultura organizacional que valo- re la prevención como componente de una ética del trabajo y el consecuente reconocimiento del valor de las personas.

La introducción de estos sistemas de gestión en el sector minero supone el reto de cambiar una cultura tradicional, que aún permanece en lo que atañe a seguridad. Las características que se pue- den resumir de este enfoque tradicional22 son que la producción es lo más importante; los accidentes se consideran como parte del trabajo; los supervi-

sores de línea no se encargan de la seguridad, que era asunto de un solo departamento; las empresas tenían programas de seguridad reactivos, tomán- dose medidas sólo después de ocurrido el acci- dente; se tenían sistemas de educación y entrena- miento ineficientes; y había actitudes tradicionales como la de que “así siempre lo he hecho y nunca me pasó nada”, o “tengo 15 años en este negocio y es mi manera de hacerlo”, o “los estándares y procedimientos son para los novatos”. Además, la organización del trabajo resultaba piramidal, con una estructura jerárquica y vertical que limita- ba la conformación de equipos de trabajo dinámi- cos e implicados en la corresponsabilidad.

Este enfoque tradicional lo tuvieron empresas que, ante la necesidad legal de elaborar el Progra- ma de seguridad e higiene, optaron por hacerlo de manera formal y rutinaria: una obligación más que cumplir regularmente ante el MEM por parte del ingeniero de seguridad, y no como un instrumento para la gestión empresarial, según se mencionó en las entrevistas sostenidas. Cinco años atrás, la mayoría de las empresas mineras, si bien podían cumplir con lo establecido en la ley y en los regla- mentos mineros, se mantenían en una concepción tradicional de la seguridad, tal como menciona Proaño23 : “Tenemos que erradicar los conceptos anticuados de que la seguridad depende del inge- niero de seguridad y de los trabajadores del de- partamento de seguridad”.

Parte de este enfoque tradicional se traduce en una relación inadecuada entre la gerencia general y los responsables de seguridad. Es importante analizar el nivel jerárquico que ocupa el programa de seguridad e higiene en las empresas mineras y cuál es el vínculo gerencial establecido en la diná- mica de la actividad productiva. Generalmente, el programa está a cargo de un denominado depar- tamento de seguridad, o departamento de seguri- dad e higiene, o departamento de seguridad y control de pérdidas; dependiendo de la empresa. Proaño plantea, como parte de un enfoque mo- derno, que “los departamentos de seguridad de-

29

ben depender directamente del gerente general, para así evitar las presiones que puedan ejercer el jefe de mina, el jefe de planta o el superintendente general, para darle prioridad a la producción so- bre la seguridad”.

Lo que suele ser una práctica usual positiva en la dinámica empresarial minera es la estrecha rela- ción que se establece entre el programa de seguri- dad y la jefatura médica. Además, el mismo ex- perto señala que “el gerente general debe partici- par directamente en el análisis cuidadoso de cada accidente fatal. De esta manera, él se dará cuenta directamente de las debilidades de su sistema de seguridad y podrá tomar medidas correctivas en forma inmediata. Estará enviando así un mensaje inequívoco a todos los trabajadores de la empresa acerca de la importancia que para él tiene la pro- tección del capital humano”.

En tal sentido, un enfoque moderno de cultura de seguridad supone que el empresario asuma un liderazgo y un compromiso con la responsabilidad y el deber de seguridad y salud en el trabajo. Este liderazgo debería crear una sinergia entre todas las empresas del sector minero y al interior de cada unidad empresarial. En este marco, cabe desarro- llar sistemas de gestión donde éstos no existan, y fortalecer, en un proceso de mejoramiento conti- nuo, a los existentes. El nuevo Reglamento de Se- guridad e Higiene Minera (RSHM)24 recoge los avances que de manera voluntaria se han desa- rrollado en el país en este aspecto, y establece como responsabilidad empresarial la de dotarse de siste- mas de gestión en seguridad y salud minera. Señala que los administradores de nivel superior del titular de la actividad minera establecerán los fundamen- tos de liderazgo y compromiso de estos sistemas.

Esto puede motivar o reforzar en los titulares mineros la aplicación de principios básicos de ges- tión, tales como la observancia de una política pú- blica de seguridad e higiene minera, resultado de un proceso participativo con todos los integrantes de la empresa; y la planificación, que apunta a integrar

la visión empresarial, su misión y los objetivos empresariales con la gestión integral en seguridad y salud en el trabajo (el RSHM hace énfasis en que la misión empresarial debería considerar un enfo- que de desarrollo humano y sostenible).

Otro aspecto central es la organización, que concreta la responsabilidad y el rendir cuentas en forma documentada, e incluye el que cada unidad empresarial cuente con un programa anual, un co- mité y un jefe de programa de seguridad e higiene minera, además de desarrollar un programa de capacitación integral y permanente en forma diaria, semanal, mensual y anual, con énfasis en el desarro- llo de las competencias necesarias en seguridad.

La evaluación y medición de los desempeños es otro aspecto importante, para lo cual se deberá considerar los estándares establecidos en el RSHM como normas mínimas. Además, se deberá esta- blecer y revisar periódicamente los mecanismos, procedimientos o técnicas para medir y recopilar con regularidad los datos relativos a los resultados obtenidos. Esta información deberá ser presenta- da con transparencia a todos los trabajadores para adoptar las acciones correctivas de manera efectiva.

En este enfoque, la participación de todos los miembros que componen la unidad empresarial resulta clave, tanto para la identificación y ponde- ración de los factores de riesgo como para el establecimiento de las prioridades en la acción preventiva y correctiva. Como señala el autor citado: “Otro concepto que es importante enten- der, especialmente cuando se trata con trabajado- res de la empresa, es que el término empresa no es únicamente el Directorio o la Alta Gerencia, o la Superintendencia General, o el conjunto de estos funcionarios. Empresa es un conjunto de individuos que incluye desde la alta gerencia, pasando por diferentes niveles de supervisión, hasta los trabaja- dores, quienes en forma conjunta ejecutan trabajos y realizan obras en bienestar de la comunidad. Es decir, que el éxito o el fracaso de nuestras empresas dependen de cada uno de los que en ellas colabo-

30

ramos”. Finalmente, en el RSHM se plantea la conveniencia de establecer aquellas disposiciones o auditorías internas que aseguren la mejora conti- nua de los elementos del sistema de gestión en seguridad y salud en el trabajo minero.

Cabe señalar que el recurso a formas de auto- rregulación basada en la buena voluntad de los actores privados ha desempeñado un papel im- portante en la prevención, pero debe ir acompa- ñado por intervenciones heterónomas desde el Estado, a través de acciones de fiscalización y de control indesligables de la función estatal y de mecanismos de participación de los trabajadores y sus organizaciones.

B. Perfil de la población trabajadora

Rango de edades y nivel de escolarización

“La Encuesta Nacional de Hogares de 1998”, elaborada por el Ministerio de Trabajo y Promoción Social, nos brinda la siguiente informa- ción para el sector: la población trabajadora de la minería la componen principalmente personas que se encuentran en el rango de 25 a 44 años de edad (56%), mientras que el rango de 45 a 54 años representa el 20% (véase cuadro 4.4 y gráfico 1.4). Los mayores de 55 años (8%) y menores de 24 (16%) representan un sector relativamente menos significativo para la minería.

Gráfico 1.4

Rango de edades en el sector minero,1998

55 a más

8%

45 a 54 años

20%

14 a 24 años

16%

25 a 44 años

56%

Fuente: Ministerio de Trabajo y Promoción Social. Encuesta Nacional de Hogares 1997 y 1998 Elaboración: propia.

Cuadro 1.4 PEA minera por estructura demográfica, 1997-1998

Años Total Estructura demográficaHombre Mujer

14 a 24 25 a 44 45 a 54 55 a más Total 14 a 24 25 a 44 45 a 54 55 a más Total

1997* 100 3,5 53,7 27,9 10,4 95,5 0,1 2,9 1,6 - 4,6 1998 100 15,2 54,4 20,2 6,2 96,0 0,4 1,7 - 1,9 4,0

*Valores al III trimestre de 1997 y referidos al Perú urbano. Fuente: Ministerio de Trabajo y Promoción Social. Encuesta Nacional de Hogares 1997 y 1998. Elaboración: propia.

31

Lamentablemente, no existen series estadís- ticas que nos permitan ver la evolución de la participación de los trabajadores por edades a lo largo de la década del 90. Sin embargo, el promedio de edad podría haber descendido con relación al de la década del 80, debido a la salida de trabajadores más antiguos, ya sea por despidos directos o a través de los programas implementados en el proceso de privatización del sector minero.

En cuanto al nivel de escolarización, es intere- sante ver que en 1996, por ejemplo el principal grupo de trabajadores mineros tenía estudios se- cundarios (61,8%) y el segmento con mayor nivel de calificación profesional y técnico bordeaba el 14%. En 1997, año punta del llamado «boom» minero, ocurre un cambio significativo: los traba-

jadores con secundaria ven reducir su participa- ción, que disminuye en doce puntos, ubicándose alrededor del 50%, mientras que la participación de los trabajadores con un mayor nivel de califica- ción se incrementa considerablemente, pasando a superar la cuarta parte de la población trabajado- ra (25,2%) el grupo constituido tanto por el per- sonal con formación técnica como por el personal con formación universitaria.

Hacia 1998, la participación de los trabajado- res mineros con mayor nivel de instrucción des- cendió: los trabajadores con formación superior no universitaria técnica aminoró su participación (de 12,5% en 1997 a 8% en 1998) mientras que los trabajadores con un bajo nivel de formación incrementaron su participación a un 27,7% (véase cuadro 1.5 y gráfico 1.5).

En términos globales, en lo referido al tema de la escolarización, podemos señalar que el sector minero destaca por su mayor nivel de calificación profesional o laboral, comparado con el promedio de la calificación de los trabajadores de otros sectores en el ámbito nacional (véase cuadro 1.6 y gráfico 1.6). En 1998, el 55.8% de los trabajado-

res en minería tenían por lo menos secundaria completa, solamente superados por el sector de la industria de bienes de capital e intermedios (63,1%) y por aquellos que trabajaban como ser- vicios no personales (80%), mientras que en el total nacional los trabajadores con este mismo nivel promediaban el 45,1%.

Cuadro 1.5 PEA de 14 años y más por nivel de educativo según variable, 1996-1998 (%)

Años Sin instrucción Primaria Secundaria Superior no Superior Total universitaria universitaria

1996 1,1 23,2 61,8 7,1 6,8 100,0

1997 0,3 24,4 50,1 12,5 12,7 100,0

1998 0,6 27,1 51,0 8,0 13,3 100,0

Fuente: MTyPS. Informe estadístico mensual - Encuesta Nacional de Hogares 1996, 1997 y 1998 Elaboración: propia.

32

Fuente: MTyPS. Informe estadístico mensual - Encuesta Nacional de Hogares 1996, 1997 y 1998 Elaboración: propia

0

10

20

30

40

50

60

70

1996 1996 1997 1997 1998 1998 1999

Años

%

Sin instrucción Primaria Secundaria Superior no universitaria Superior universitaria

Gráfico 1.5

PEA del sector minero, según nivel de instrucción, 1996-1998

Cuadro 1.6 Perú total: PEA ocupada, por nivel educativo, según rama de actividad económica, 1998

Sin Primaria Secundaria Técnica Universitaria

Instrucción Incompleta Completa Incompleta Completa Incompleta Completa Incompleta Completa Total

Total 6,6 14,9 15,7 17,7 24,4 3,3 6,0 3,8 7,6 100

Minería 0,6 8,8 18,3 13,8 37,2 2,8 5,2 3,0 10,3 100

Agricultura y pesca 16,8 31,1 26,0 14,8 8,9 0,7 0,9 0,6 0,3 100

Industria de bienes de consumo 6,9 11,5 16,1 19,2 30,2 4,9 3,9 3,7 3,7 100

Industria de bienes de capital e intermedia 0,2 6,0 12,3 18,4 35,8 7,3 7,0 4,6 8,4 100

Construcción 1,6 11,6 17,5 28,0 29,9 2,6 1,8 2,3 4,7 100

Comercio por mayor/menor 4,6 12,8 14,5 20,4 30,4 3,9 5,1 3,9 4,5 100

Servicios no personales 0,4 3,3 5,0 11,2 28,6 4,7 15,4 7,7 23,6 100

Servicios personales 4,3 11,0 13,6 23,9 32,9 3,3 4,3 4,2 2,6 100

Hogares 4,3 18,2 20,7 31,0 20,1 2,6 1,0 2,1 100

Fuente: Convenio MTPS - INEI, Encuesta Nacional de Hogares, III trimestre 1998.

33

Participación del sector minero en la PEA

En los últimos cincuenta años la población del Perú se multiplicó por cuatro. Paralelamente, la Población Económicamente Activa (PEA) tam- bién mostró un significativo incremento: entre la década del setenta y comienzos del 2000 se multi- plicó por tres.

De acuerdo al Censo Nacional de Población y Vivienda de 1993, la PEA del sector minero esta- ba compuesta por 72.170 personas, cifra que

representaba al 1,03% del total nacional (véase cuadro 1.7). En 199825 , se calculaba que la mine- ría como actividad económica había ocupado a 84.522 trabajadores, representando el 0,8% de la PEA nacional. De acuerdo a la participación de las actividades económicas en el total de la PEA nacional, la minería ocupa el último lugar (véase Gráfico 1.7), antecedido por la industria de bienes de capital (2,4%), construcción (5,1%), industrias de bienes de consumo (8,8%), servicios persona- les (9,6%), comercio (20,6%), servicios no per- sonales (23,3%) y agricultura y pesca (26%).

0 5 10 15 20 25 30 35 40

Sin instrucción

Primaria incompleta

Primaria completa

Secundaria incompleta

Secundaria completa

Técnica incompleta

Técnica completa

Universitaria incompleta

Universitaria completa

%

Minería Total

Gráfico 1.6

PEA ocupada por nivel educativo según total Perú y sector minero, 1998

Fuente: Convenio MTPS - INEI. Encuesta Nacional de Hogares, III trimestre 1998

Cuadro 1.7 PEA total y sector minero, 1993 y 1998

1993 1998

Absolutos Porcentuales Absolutos Porcentuales

Minería 72170 1.03 84522 0.80 Total 7010662 100 10604639 100

Fuente: INEI. Censo Nacional de 1993. Convenio MTPS - INEI. Encuesta Nacional de Hogares, III trimestre 1998.

34

Cuadro1.8 Síntesis de la reforma laboral: derechos individuales de los trabajadores

Antes

Había estabilidad

Faltas graves demostrables judicialmente

3 meses para todos

Servicios accidentales o temporales

Estudiantes

No existían

No existían

Comisión, destajo

Servicios complementarios

Después

Es posible, a cambio de una indemnización

Conducta del trabajador Capacidad del trabajador Causas económicas para cese colectivo (10% de planta)

Aviso notarial

3 meses en general 6 meses, trabajos calificados 1 año, personal de confianza

Por naturaleza accidental o temporal Por obra o servicio (específico, intermiten- te o de temporada)

Estudiantes y egresados

Jóvenes sin educación superior

Jóvenes con educación superior

Comisión, destajo Honorarios profesionales

Servicios complementarios Servicios temporales

1. Despido de personal

1.1. Despido arbitrario

1.2. “Causas justas” de despido

1.3. Período de prueba

2. Incorporación de mano de obra

2.1. Contratos temporales

2.2. Capacitación laboral

Prácticas profesionales

Convenios de Formación Laboral Juvenil

Contratos de aprendizaje

2.3. Sub contratación de servicios directamente

por intermediarios

Fuente: INEI. Censo Nacional de 1993. Convenio MTPS - INEI. Encuesta Nacional de Hogares, III trimestre 1998.

Servicios no

personales

23%

Hogares

3%

Minería

1%

Construcción

5%

Industria de bienes

de consumo 9%

Industria de bienes

de capital e

intermedia 2%

Agricultura y pesca

26%

Comercio por

mayor/menor

21%

Gráfico 1.7

Participación en la PEA ocupada según ramas económicas, 1998

Servicios

personales

10%

Cantidad de trabajadores propios y por contratación

En el marco de la reforma laboral implementada en la década del ́ 90, se ha dado una serie de mo-

dificaciones (véase cuadro 1.8) por las cuales el factor trabajo se convirtió en un costo variable. Un aspecto importante en la reforma han sido los cam- bios en los modelos de contratación, que buscaron flexibilizar las normas de intermediación laboral.

Tomado de: Chacaltana, Juan. El mercado laboral peruano. Situación actual y opciones para los próximos años. En: Socialismo y Participación (CEDEP) Nº 87, mayo de 2000, p. 57.

35

Particularmente las empresas titulares de las concesiones mineras gozan de normatividad es- pecífica para la contratación de empresas espe- cializadas que ejecuten trabajos de explora- ción, desarrollo, explotación y beneficio, las mismas que deben estar inscritas en la Direc- ción General de Minería26 . Entre estas activi- dades, un área de contratación importante la constituyen las constructoras27 , debido a que la participación en la construcción fluctúa entre el 14% y el 20% de la inversión total que se realiza.

A partir de la reforma laboral de la década de los noventa, se observan variaciones im-

portantes en la composición laboral en el sec- tor minero, por ejemplo entre el segmento del personal directamente contratado por las com- pañías y el de la fuerza laboral proveniente de los contratistas. De acuerdo al MEM, en 1993 había 32.964 trabajadores con relación labo- ral directa con la empresa minera y represen- taban el 77.6% del total de trabajadores em- pleados (véase cuadro 1.9). Para 1999, este sector pasa a representar el 41,3%, es decir un total de aproximadamente 25.410 trabaja- dores. En siete años, disminuyen 7.554 pues- tos directamente contratados por las empresas mineras.

Cuadro 1.9 Población ocupada en sector minero en porcentajes,

según tipo de relación laboral, 1993-1999

Año Directa (compañía) Indirecta (contrata) Total % % %

1993 77,59 22,41 100,00 1994 69,86 30,14 100,00 1995 58,82 41,18 100,00 1996 60,24 39,76 100,00 1997 51,66 48,34 100,00 1998 47,27 52,73 100,00 1999 41,32 58,68 100,00

Fuente: Ministerio de Energía y Minas, Dirección General de Minería. Elaboración propia.

Este tipo de relación laboral por subcontrata- ción a través de intermediarios cobra paulatina- mente importancia y es asimilada rápidamente por el sector empresarial minero. Si en 1993 la con- tratación a través de compañías intermediarias o contratistas representa el 22,4% del total de tra- bajadores (9.522 trabajadores), para 1999 crece considerablemente y pasa a representar el 58,7% del total de la fuerza laboral minera (36.090 traba- jadores), incrementándose, entre 1993 y 1999, en un 279% (véase gráfico 1.8).

Al parecer, tanto en las empresas mineras pri- vatizadas como en las nuevas concesiones, esta modalidad de relación laboral sería la más usada, sobre todo en los proyectos más recientes que requieren de intensa inversión en las diversas eta- pas de la actividad. Tal es el caso del proyecto Antamina, que en la fase de construcción, al tér- mino de abril de 1999, dio ocupación a 2.125 personas, de las cuales 1.923 eran de empresas contratistas (90,5%) y 202 (9,5%) de la propia Compañía Minera Antamina28 .

36

0.00

10.00

20.00

30.00

40.00

50.00

60.00

70.00

80.00

%

1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Cía.

Ctta.

Gráfico 1.8

Trabajadores en sector minero, según modalidad de contrato 1993-1999

(en porcentaje)

Fuente: Ministerio de Energía y Minas, Dirección General de Minería Elaboración propia.

Evolución del volumen del empleo

De acuerdo al MEM29 , la minería empleó, en 1999, a 59.813 personas. Según estas cifras, en diez años este sector habría crecido en 9.129 nuevos puestos de trabajo (véase cuadro 1.10; gráficos 1.9 y 1.10). Pero este crecimiento no se da en la misma dimensión en todos los estratos del sector. Por ejemplo, la gran minería retrae su demanda (pasa de ocupar, en 1990, a 29.373

trabajadores -que representan al 58% del total del sector a 23.413, que representan el 39% en 1999); la mediana minería incrementa significativamente su participación, pasando de ocupar en 1990, a 15.441 trabajadores (que representan al 30,5% del total del sector) a 30.476 (que representan el 51% en 1999); y la pequeña minería no sufre variaciones importantes. Pero la mirada al sector requiere un análisis detallado por cada estrato para poder confirmar los cambios ocurridos.

Cuadro 1.10 Población ocupada en minería y en total nacional, 1990-1999

AÑOS Subtotal Gran Minería Mediana Minería Pequeña Minería

Abs. % Abs. % Abs. % Abs. %

1990 50.684 100,00 29.373 57,95 15.441 30,47 5.870 11,58 1991 45.378 100,00 27.873 61,42 11.831 26,07 5.674 12,50 1992 45.434 100,00 26.540 58,41 13.824 30,43 5.070 11,16 1993 42.486 100,00 22.277 52,43 16.473 38,77 3.736 8,79 1994 47.885 100,00 22.509 47,01 23.659 49,41 1.717 3,59 1995 49.181 100,00 21.640 44,00 25.937 52,74 1.604 3,26 1996 49.045 100,00 21.622 44,09 25.818 52,64 1.605 3,27 1997 50.015 100,00 22.112 44,21 24.738 49,46 3.165 6,33 1998 60.465 100,00 20.224 33,45 30.068 49,73 10.173 16,82

1999 P/ 59.813 100,00 23.413 39,14 30.476 50,95 5.924 9,90

P/ preliminar. Fuente: Ministerio de Energía y Minas. Anuario de la Minería del Perú 1999. Elaboración: propia.

37

0

10,000

20,000

30,000

40,000

50,000

60,000

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Total

Gran minería

Mediana minería

Pequeña minería

Gráfico 1.10

Población ocupada en minería, según estratos, 1990-1999

Fuente: Ministerio de Energía y Minas. Anuario de la Minería del Perú, 1999. Elaboración propia.

0

10000

20000

30000

40000

50000

60000

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Pequeña minería

Mediana minería

Gran minería

Gráfico 1.9

Población ocupada en minería, por estrato, 1990-1999

Fuente: Ministerio de Energía y Minas. Anuario de la Minería del Perú, 1999. Elaboración propia.

38

• El empleo en la gran minería ha evolucio- nado de acuerdo a los cambios en el sector, los procesos de privatización y el desarro- llo de la inversión transnacional. Se puede observar tres períodos bien marcados (véa- se gráfico 1.11). El primero de ellos abarca los años ´90-93, y se caracteriza por ser una etapa en la cual hay un descenso del empleo en la gran minería, que se explica principalmente por la adecuación de las empresas mineras públicas al proceso de

privatizaciones30 y la dación de normas espe- cíficas para la reducción de personal en las empresas a ser vendidas31. El segundo perío- do cubre los años ’94-97 – precisamente la etapa del “boom” minero – y es cuando el empleo se mantiene prácticamente estanca- do, con algunas ligeras fluctuaciones. Fi- nalmente, a partir de 1998, empieza un pe- ríodo de cierta recuperación en el empleo, ya que es la etapa de maduración y desarro- llo de algunos proyectos mineros32.

• El empleo en la mediana minería también ha tenido cambios significativos a lo largo de la década del ’90. En el período 91-95 se desarrolla un proceso de crecimiento sostenido del empleo, como consecuencia de la reapertura de unidades mineras por la recuperación de la mayoría de cotizacio-

nes. Entre el 95-97, se produce un estan- camiento con una ligera tendencia a la baja; y a partir del 97 se inició una nueva etapa de recuperación (véase gráfico 1.12). Al finalizar la década del 90, la mediana mine- ría se consolidó como el estrato que generó mayor empleo en el sector.

0

5,000

10,000

15,000

20,000

25,000

30,000

35,000

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Gráfico 1.11

Población ocupada en la gran minería, 1990 - 1999

Fuente: Ministerio de Energía y Minas. Anuario de la Minería del Perú, 1999. Elaboración propia.

39

• La pequeña minería muestra más varia- ciones referidas al empleo, pudiéndose apreciar hasta tres períodos en la década pasada (véase gráfico 1.13). El primero de ellos abarca los años ́ 90-95, cuando se da una reducción leve del empleo: desde fina- les de la década del ́ 80 y en los inicios de la del ́ 90 se produce un proceso de cierre

de operaciones que afecta principalmente a la pequeña y mediana minería. El segundo período cubre los años ´96-98 y muestra primero un crecimiento acelerado del em- pleo –en el que el año de 1998 es el de mayor nivel de empleo en este estrato- y luego se produce un descenso significativo al finalizar la década.

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2,000

4,000

6,000

8,000

10,000

12,000

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Gráfico 1.13

Poblacion ocupada en la pequeña mineria, 1990-1999

Fuente: Ministerio de Energía y Minas. Anuario de la Minería del Perú, 1999. Elaboración propia.

Fuente: Ministerio de Energía y Minas. Anuario de la Minería del Perú, 1999. Elaboración propia.

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1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Gráfico 1.12

Población ocupada en la mediana minería, 1990-1999

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Experiencia laboral previa, niveles de califi- cación y capacitación o entrenamiento reci- bido en actividades mineras

Aunque las estadísticas laborales no conside- ran la experiencia laboral previa a la contratación de trabajadores, por entrevistas sostenidas con trabajadores y empresarios del sector33, podemos afirmar que el requisito de experiencia previa va variando de acuerdo al tipo de puesto que se busca cubrir y a las fases de desarrollo de los proyectos mineros: por ejemplo en las fases de construcción y ampliación de proyectos, se re- queriría menores niveles de experiencia que en la fase de producción.

Igualmente, las exigencias de experiencia pre- via varían, si consideramos a la fuente de contrata- ción: por ejemplo, las contrataciones que son he- chas directamente por las propias empresas mine- ras demandan mayores referencias de experiencia previa que las que hacen los contratistas.

Fuentes empresariales indican también que existen dificultades en la contratación de fuerza laboral calificada, sobre todo para labores obre- ras y de operación de maquinaria. Esto ha moti- vado que las empresas mineras y las propias empresas proveedoras de maquinarias y equi- pos provean programas de capacitación, tanto para los trabajadores antiguos como para los nuevos. Sin embargo, para que la capacitación produzca resultados deseables, los programas deben ser adecuadamente implementados, con- siderando las características del sector; debe existir una transmisión de conocimientos acor- des a los requerimientos tecnológicos, y dirigida a que los trabajadores capacitados amplíen sus competencias o habilidades y modifiquen sus conductas laborales relativas a los procesos de producción. Aparece como una gran tendencia el dar mayor importancia a la capacitación la- boral, que ha demostrado tener efectos impor- tantes sobre la productividad y sobre los pro- pios ingresos de los trabajadores.

Sin embargo, los esfuerzos de las empresas por mejorar la calificación de sus trabajadores están todavía dirigidos principalmente a los temas de seguridad y medio ambiente. Al parecer, estos esfuerzos son mayores en las empresas con pre- sencia de inversión extranjera34 .

Capacitación en seguridad y salud

La visión moderna de la capacitación está orien- tada a brindar a todos los trabajadores un sistema operativo industrial de carácter preventivo. La capacitación está dirigida a preparar supervisores y trabajadores eficientes bajo los principios de la motivación, la información, el aprendizaje, la co- operación y la representación, entre los principa- les aspectos.

Un supervisor o un trabajador con estas cuali- dades debe ser un guía, un orientador y sobre todo un conductor que sepa persuadir con su ejemplo, con sus actitudes y sus ideas, logrando que sus esfuerzos de capacitación den resultados efectivos en la prevención de los accidentes y las enfermedades profesionales.

La gran minería y algunas empresas de la me- diana minería están aplicando modernos sistemas de gestión de seguridad y salud, con un impacto significativo en la reducción de accidentes fatales e incapacitantes. Entre los principales sistemas adop- tados puede mencionarse al conocido como siste- ma NOSA, de la National Occupational Safety Association (Asociación Nacional de Seguridad Ocupacional de Sudáfrica); el sistema STOP (Se- guridad del Trabajo a través de la Observación Preventiva); el ISTEC (Sistema de Seguridad a través de cuatro factores); el de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS); el LessControl (Control Total de Pérdidas, de Frank Bird); el DNV (Det Norske Veritas), método danés, inclu- sive certificable. Teniendo como marco cualquie- ra de estos sistemas, la unidad empresarial prepa- ra voluntariamente una estrategia de intervención preventiva, como parte de la gestión empresarial.

41

Con el reciente Reglamento de Seguridad e Higiene Minera, todo centro minero tiene la res- ponsabilidad de implementar algún sistema de ges- tión en seguridad y salud minera. Componentes importantes de esta estrategia son, precisamente, la formación y la capacitación preventiva en cada unidad minera.

Desde 1997 a la fecha, la preocupación sobre capacitación en seguridad es significativa, espe- cialmente en minería. Este proceso de cambio está siendo liderado por varias instituciones, entre las que cabe destacar el Instituto de Seguridad Mine- ra (ISEM), que prepara publicaciones para la prevención de accidentes y enfermedades ocupa- cionales, dicta cursos en Lima y en las propias unidades mineras, elabora manuales y videos, ofre- ce conferencias en la capital del país y en el interior, y, más recientemente, desarrolla interven- ciones regionales para facilitar el intercambio de experiencias.

Un caso meritorio —con amplio reconocimien- to entre empresarios, trabajadores y profesiona- les— es el de la Empresa BHP Tintaya. En 199535

esta unidad realizó, con la participación de todos los estratos de la empresa, un ejercicio de planea- miento estratégico con un horizonte que abarcaba hasta el año 2004. A ese planeamiento se le llamó La Voz de Tintaya y su meta clave en seguridad al 2004 fue “tener una organización libre de acciden- tes, resultado del compromiso y desempeño cons- ciente de cada trabajador en la identificación y prevención de riesgos, siendo reconocidos como líderes en seguridad”. Ese era el sueño; una meta por alcanzar en el año 2004, pero que ya muestra importantes resultados parciales: si se mide la can- tidad de accidentes como tiempo perdido por cada millón de horas trabajadas, en 1995 Tintaya presentaba un índice de 16,46; mientras que a diciembre de 2000 estaba en un índice de 0,51. Esto constituye un gran avance, sobre todo consi- derando que la producción se incrementó de 11.000 toneladas métricas por día en 1995 a 17.500 en el 2000. A mediados de los noventa,

con un nuevo enfoque aplicado desde la gerencia empresarial minera, BHP Tintaya se ubicó como una empresa competitiva a escala mundial en cuanto a seguridad.

La incorporación de la mina de Tintaya a la corporación BHP permitió la adopción de están- dares corporativos, entre los cuales cabe mencio- nar los siguientes:

- Los gerentes y supervisores, líderes y puntas estrellas deben demostrar un comportamiento proactivo en seguridad, a través de su actitud y conducta, con consistencia y energía.

- Los jefes y líderes deben promover y tomar en cuenta las iniciativas de los trabajadores refe- ridas a la seguridad.

- Los trabajadores, por su parte, cualquiera que sea su rango, tienen la obligación de detener cualquier proceso —e incluso la operación— si observan un riesgo inminente.

A partir del planeamiento estratégico, la visión, las metas claves y los estándares corporativos, surgió todo un programa de rediseño de la organi- zación tradicional, hacia una organización basada en equipos de trabajo autodirigidos. Se formó un comité de rediseño, con la participación de los trabajadores y la contratación de los servicios de consultoras que apoyaron este proceso, que tomó alrededor de tres años de esfuerzo.

En una primera etapa de este período de trans- formación, se buscó cambiar ciertos paradigmas. Hasta entonces había conflictos entre la empresa y el sindicato: huelgas prolongadas, pliegos de re- clamos y conflictos de intereses; los gerentes pe- leaban con el sindicato, y cada cual creía tener la razón. La sensibilización sintonizó a todos como seres humanos, al margen de los cargos. El redise- ño implicó pasar de una organización vertical y jerarquizada a una organización de pocos niveles.

Con relación a la seguridad, Tintaya está or- ganizada en 55 equipos de trabajo formados por

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entre 10 y 12 personas. Cada año, los equipos de trabajo escogen a su líder de equipo y a su representante o punta estrella de seguridad; este último se encargará de velar por la seguridad de su equipo, mientras que el líder lo dirigirá hacia los objetivos del área y hacia las metas corpo- rativas de la empresa en su conjunto. El eje del trabajo en equipo es la transferencia del poder y la responsabilidad de la seguridad, que va a cada área, a cada supervisor, a cada líder de equipo, a cada punta estrella y, finalmente, a cada trabajador. Un comité, conformado por el sindicato y la gerencia, elabora metas para que los equipos las cumplan en el plazo de tres me- ses. Si se alcanza las metas de calidad del pro- ducto, producción, costos y, por supuesto, se- guridad, todo el personal recibe una bonifica- ción en sus remuneraciones.

Los equipos de trabajo en seguridad realizan seis actividades sencillas, pero de suma importan- cia, que buscan atacar los actos inseguros y las condiciones inseguras. Para detectar los actos in- seguros se usa la herramienta de la observación preventiva de Dupont, que el trabajador —debi- damente entrenado para que pueda dialogar con sus pares de una manera apropiada— debe apli- car una vez al mes. Contra las condiciones insegu- ras se aplican las inspecciones, realizadas una vez al mes por cada equipo en su respectiva área de trabajo. Una tercera acción preventiva es el re- porte de incidentes, practicado una vez al mes por cada trabajador. Otra herramienta son las charlas de seguridad de 5 minutos al comienzo de la jornada. Estas herramientas se complementan con las reuniones de equipos y el mantenimiento del sistema NOSA.

A diciembre del 2001, BHP Tintaya obtuvo por segundo año consecutivo las cinco estrellas del sistema NOSA. El ingeniero Jaap Zwan, pre- sidente de la compañía, afirma que “esperamos alcanzar nuestra visión de cero accidentes y cero lesiones antes del 2004. Los trabajadores están muy involucrados en cumplir este reto”.

Efectos del alcoholismo y el cocaísmo en el entorno laboral

Alcoholismo

El problema del alcoholismo en general hay que enfocarlo tomando en consideración tres ti- pos de condiciones: específicas, sociales y psico- lógicas36. En las condiciones específicas del en- torno laboral minero, tiene importancia el estrés físico, derivado de la realización de trabajo físico riguroso o pesado, agotamiento por falta de des- canso o reposición de energía, ritmo elevado de la actividad física, cansancio fisiológico del final de la jornada y malas condiciones de trabajo y de vida familiar.

Como parte de las condiciones sociales, se dan los factores externos relacionados con las dificultades económicas, la excesiva profusión de festividades y conmemoraciones, la ausencia de recreación y opciones de tiempo libre, el cambio de patrones socioculturales para el caso de tra- bajadores migrantes, y el debilitamiento del siste- ma de intereses que se presenta como falta de motivaciones.

En el análisis de las condiciones psicológicas se dan los siguientes factores internos, que no son exclusivos del trabajador minero, como: falta de flexibilidad, dificultad adaptativa, es- tructuración inadecuada de la personalidad y presencia de manifestaciones psicopatológicas como la depresión, que es más frecuente en la vida de campamento.

En un estudio realizado con trabajadores mi- neros de Cerro de Pasco37, más del 90% mani- festaron ingerir alcohol ocasional o regularmen- te. Se constató una diferencia significativa entre el tipo de bebida alcohólica que ingerían los trabajadores de superficie, y el que ingerían los de subsuelo. La gran mayoría de trabajadores de superficie tomaba cerveza (88%) y apenas un 3% consumía aguardiente. Entre los trabaja-

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dores de subsuelo, el 8% bebía aguardiente; aunque entre los perforistas el porcentaje subía a 36%. Sobre el aguardiente, cabe comentar, que existen componentes de baja calidad, de excesivo porcentaje alcohólico e inclusive de mezclas con alcohol metílico de peligrosas con- secuencias para la vida.

El alcoholismo y el consumo excesivo de alco- hol puede producir múltiples daños en los diver- sos órganos y sistemas del organismo humano38. En los servicios de medicina y cirugía del Hospital II La Oroya – ESSALUD – Junín, donde se atienden en su gran mayoría trabajadores mine- ros y metalúrgicos, se observa con mucha fre- cuencia esofagitis, gastritis, úlceras gástricas y duodenales, que tienen como consecuencia el desarrollo de un alto porcentaje de hemorragias gastrointestinales (fenómeno sobre el cual existe un trabajo de investigación en proceso). Se ob- serva igualmente hepatopatías, incluyendo la ci- rrosis. Todas estas patologías presentan como antecedente la ingesta excesiva de alcohol o ca- sos de declarado alcoholismo.

El alcoholismo, entendido como abuso o de- pendencia del alcohol, en el caso del trabajador minero tiene influencia en la disminución de su expectativa de vida, por los múltiples efectos negativos que produce en su organismo y como factor coadyuvante en algunos casos de acci- dentabilidad laboral. No menos importantes son las consecuencias de la quiebra de una adecua- da dinámica familiar, que repercute negativa- mente en el rendimiento del trabajador y en sus relaciones interpersonales con sus compañeros de trabajo y sus jefes.

Cocaísmo

La coca (Erithroxylon coca) con su principio activo principal que es la cocaína, no es propia- mente una planta alucinógena, sino un potente neuroestimulante y antifatigante. En la época ac- tual, el consumo de las hojas de coca como esti-

mulante y antifatigante se encuentra casi exclusiva- mente relegado a zonas ecológicas andinas por encima de los 2,000 m.s.n.m. o a zonas de la costa o de la selva donde la inmigración andina es muy intensa39.

No se ha comprobado fehacientemente efec- tos adictivos por el consumo de hoja de coca. El problema radica fundamentalmente en que, por sus efectos antifatigantes, los trabajadores obvian alimentarse adecuadamente, con las ca- lorías necesarias; lo que acarrearía a largo pla- zo problemas de desnutrición y, consecuente- mente, una merma en su sistema inmunitario, situación que predispondría a contraer diversas enfermedades.

La presentación de dos testimonios de trabaja- dores mineros sobre el consumo de la hoja de coca en el trabajo es demostrativa. Se trata de dos testimonios recogidos a través de entrevistas en el Hospital II La Oroya- ESSALUD40.

Trabajadores migrantes: relevancia de la mi- gración de trabajadores extranjeros y de las migraciones internas

Migraciones externas

En principio, la relevancia de la migración de trabajadores extranjeros en la minería peruana (salvo en planas directivas de las empresas) es mínima y, por lo tanto, no tiene mucha significación cuantitativa. El proceso de mayor expansión de la labor de exploración minera en el país generó un cierto flujo de profesionales de otros países.

El Decreto Legislativo 68941 regula el trata- miento especial al que debe de sujetarse la contra- tación del personal extranjero, respetándose la preferencia en la contratación de los trabajadores nacionales. La norma se refiere esencialmente a dos aspectos: el monto de la remuneración a per- cibir, y el número de trabajadores contratados. De

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este modo, las empresas nacionales o extranjeras, al momento de contratar personal extranjero, de- ben observar que ésta no represente más del 20% del número total de sus servidores, y que sus remuneraciones no excedan el 30% del total de su planilla de sueldos y salarios.

Los contratos de trabajo para mano de obra extranjera deben ser celebrados por escrito y a plazo determinado, por un período máximo de tres años, prorrogables, sucesivamente, por pe- ríodos iguales, debiendo constar además el com- promiso de capacitar al personal nacional en la misma ocupación.

La prestación de servicios de los trabajadores extranjeros se encuentra sujeta al régimen laboral de la actividad privada, correspondiéndoles los mismos derechos y beneficios que a los trabaja- dores nacionales.

Existe un registro nacional de contrato de em- pleo para los trabajadores extranjeros. Cada uno

de estos casos requiere una autorización del Minis- terio de Trabajo y Promoción Social. La aproba- ción es automática, si los trabajadores peruanos empleados son al menos el 80% en número y el 70% del total del costo de la planilla. Estos porcen- tajes pueden excederse si los individuos son del “staff” técnico o profesional, gerentes de nuevas actividades, o si pertenecen a una empresa privada que tiene un contrato con el sector público42 .

En los últimos tres años, la población extranje- ra contratada en el sector minero evolucionó de la siguiente manera (véase cuadro 1.11 y gráfico 1.14). En 1997, según el Ministerio de Trabajo y Promoción Social, fueron aprobados 510 contra- tos de trabajo para extranjeros, a diferencia de 1999, cuando se aprobaron sólo 321. Cabe seña- lar que, en 1998, los 367 contratos aprobados de mano de obra extranjera representan al 96% de los nuevos puestos de trabajo de ese año en el sector. En casos como el de Antamina, la empresa señala que el porcentaje de trabajadores extranje- ros es menor al 7%.

Cuadro 1.11 Contratos aprobados de mano de obra extranjera en la explotación de minas y canteras, 1997-1999

1997 1998 1999

Abs. % Abs. % Abs. %

Minería 510 22,0 367 16,2 321 12,3

Total 2.319 100,0 2.271 100,0 2.614 100,0

Fuente: Ministerio de Trabajo y Promoción Social. Elaboración: propia

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Migraciones internas

Históricamente, el desarrollo de operaciones mineras en el país ha provocado flujos migratorios de diferentes regiones hacia las nuevas zonas mi- neras. En el caso de la Fundición Metalúrgica de La Oroya, en los tiempos que fue propiedad de la Cerro de Pasco Corporation y luego cuando fue estatizada (década del ´70), llegó a tener hasta 7.000 trabajadores entre obreros y empleados. Un porcentaje nada despreciable de trabajado- res, tanto obreros como empleados, eran oriun- dos de departamentos como La Libertad, Arequi- pa, Piura, Ayacucho, Ica; evidentemente, la ma- yoría provenían de las provincias de Junín, Tarma, Huancayo y Cerro de Pasco. Esta realidad hizo que la ciudad de La Oroya fuera una ciudad cosmopolita. Con la privatización de la Empresa Centromín por la empresa norteamericana Doe Run, quedan aproximadamente 2,000 trabajado- res entre los obreros y empleados, sin contar el

510

2319

367

2271

321

2614

0

500

1000

1500

2000

2500

3000

1997 1998 1999

Minería

Total

Gráfico 1.14

Contratos aprobados de mano de obra extranjera

en el sector minero, 1997-1999

Fuente: Ministerio de Trabajo y Promoción Social. Elaboración: propia.

gran número de trabajadores de contrata. Los demás, que fueron la gran mayoría (cesados o despedidos o jubilados) emigraron a la ciudad de Lima y a las ciudades de Huancayo, Jauja, Chan- chamayo, Tingo María y Huánuco.

Históricamente, en Cerro de Pasco, en el perío- do de 1845 a 1900, la migración interna fue muy variada: de la propia provincia de Pasco, 18,8%; de Huancayo, 14,5%; de Jauja, 14,5%; de Daniel A. Carrión, 6,5%; de Tarma, 5,9%; de Huancave- lica, 5,9%; de Concepción, 4,7%; de Huánuco, 3,9%; de Ancash, 3,2%; de Lima, 1,8%; etc. Se ha demostrado que durante la centuria pasada la mitad de la población cerreña estaba conformada por población forastera: los trabajadores provenientes del departamento de Junín (Huancayo, Jauja, Junín, Tarma y Yauli) representaban el 43%, frente a sólo el 25% de los naturales de Pasco. Los de Jun