Cuento de Michel mamald, Study notes of Chemistry

Esta cuento ayuda ala comprensión lectora del estudiante para formalizar conocimientos para realización

Typology: Study notes

2025/2026

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Bajo el árbol de la vida
Bajo el árbol de la vida me siento, Sus raíces profundas me llaman, Y el viento,
que acaricia mi rostro, Me susurra secretos que solo yo puedo escuchar.
Las hojas caen lentamente, Como momentos que se escapan sin retorno, Y yo
aquí, en este rincón del mundo, Contemplando el fluir de la existencia, La vida
pasando ante mis ojos, Como un río que no se detiene.
Cada paso que doy se convierte en historia, Cada palabra dicha, en un eco lejano,
Pero el árbol sigue allí, Inmóvil, observando sin juzgar, Firme ante las estaciones,
Ante las tormentas que arrasan sin piedad.
La vida, tan efímera como una flor, Se abre y se cierra sin previo aviso. A veces
pienso que el tiempo no es más que un suspiro, Un susurro que se desvanece en
la nada, Y que no hay manera de retenerlo.
Y sin embargo, seguimos adelante, Buscando sentido, buscando respuestas, En
un mundo que parece indiferente, Que parece girar sin detenerse, Sin importar si
estamos aquí o no.
Pero el árbol sigue allí, firme ante las inclemencias, ofreciendo su sombra a los
que se detienen a mirar el cielo y escuchar el viento. Quizás, al final, la respuesta
está en la quietud, En la aceptación de lo que somos, Y en saber que, como el
árbol, Nuestro ser es parte de algo.
Quizás nunca descubramos el porqué de nuestras luchas, Pero mientras tanto,
nos quedamos bajo su sombra, En paz con la vida, En paz con el ciclo, En paz
con la muerte.
El árbol, testigo de todo lo que ha sido, No se queja de lo que pierde, Ni se apura
por lo que aún está por llegar. Él sabe que, al final, todo forma parte del mismo
círculo, Del mismo proceso de ser y dejar de ser, Del eterno retorno de lo que no
termina, Aunque parece que todo se apaga.
Quizás la clave está en aceptar nuestra fragilidad, En rendirnos al ciclo sin
resistirnos, En abrazar lo efímero, En vivir plenamente cada instante, Como el
árbol que se deja llevar por el viento, Y se reposa en su propia raíz.
Cada hoja caída es un recuerdo, Y cada rama quebrada, una lección aprendida.

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Bajo el árbol de la vida

Bajo el árbol de la vida me siento, Sus raíces profundas me llaman, Y el viento, que acaricia mi rostro, Me susurra secretos que solo yo puedo escuchar. Las hojas caen lentamente, Como momentos que se escapan sin retorno, Y yo aquí, en este rincón del mundo, Contemplando el fluir de la existencia, La vida pasando ante mis ojos, Como un río que no se detiene. Cada paso que doy se convierte en historia, Cada palabra dicha, en un eco lejano, Pero el árbol sigue allí, Inmóvil, observando sin juzgar, Firme ante las estaciones, Ante las tormentas que arrasan sin piedad. La vida, tan efímera como una flor, Se abre y se cierra sin previo aviso. A veces pienso que el tiempo no es más que un suspiro, Un susurro que se desvanece en la nada, Y que no hay manera de retenerlo. Y sin embargo, seguimos adelante, Buscando sentido, buscando respuestas, En un mundo que parece indiferente, Que parece girar sin detenerse, Sin importar si estamos aquí o no. Pero el árbol sigue allí, firme ante las inclemencias, ofreciendo su sombra a los que se detienen a mirar el cielo y escuchar el viento. Quizás, al final, la respuesta está en la quietud, En la aceptación de lo que somos, Y en saber que, como el árbol, Nuestro ser es parte de algo. Quizás nunca descubramos el porqué de nuestras luchas, Pero mientras tanto, nos quedamos bajo su sombra, En paz con la vida, En paz con el ciclo, En paz con la muerte. El árbol, testigo de todo lo que ha sido, No se queja de lo que pierde, Ni se apura por lo que aún está por llegar. Él sabe que, al final, todo forma parte del mismo círculo, Del mismo proceso de ser y dejar de ser, Del eterno retorno de lo que no termina, Aunque parece que todo se apaga. Quizás la clave está en aceptar nuestra fragilidad, En rendirnos al ciclo sin resistirnos, En abrazar lo efímero, En vivir plenamente cada instante, Como el árbol que se deja llevar por el viento, Y se reposa en su propia raíz. Cada hoja caída es un recuerdo, Y cada rama quebrada, una lección aprendida.