juego de gemelas guion, Transcriptions of Anthropology

guion para teatro adaptado para juego de gemelas

Typology: Transcriptions

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION
UNIDAD EDUCATIVA PRIVADA “SANTA MARTA”
LOS TEQUES – EDO. MIRANDA
AREA: CASTELLANO
4TO AÑO
DRAMATIZACIÓN
Docente: Estudiantes:
Norelquis Osuna Patricia Cabezas
Sofia Arias
Sarai Gonzales
Wilfred Gutierrez
Joshua Araujo
Cristopher Sierra
Jesus Goncalves
Samuel Sanvicente
Los Teques, 13 de mayo de 2025.
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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION UNIDAD EDUCATIVA PRIVADA “SANTA MARTA” LOS TEQUES – EDO. MIRANDA AREA: CASTELLANO 4TO AÑO

DRAMATIZACIÓN

Docente: Estudiantes: Norelquis Osuna Patricia Cabezas Sofia Arias Sarai Gonzales Wilfred Gutierrez Joshua Araujo Cristopher Sierra Jesus Goncalves Samuel Sanvicente Los Teques, 13 de mayo de 2025.

Annie: Del parecido entre nosotras. (Hallie se ríe.) Hallie: ¿Que tú te pareces a mí? (Annie le asiente.) Hallie: A ver si es cierto. Ahora de perfil… Ahora del otro lado… Bueno, tus ojos están mucho más juntos que los míos. Tus orejas… No te preocupes, crecerás más que ellas. Tus dientes están astillados, y esa nariz… No te preocupes, hay cirujanos plásticos. ¿Quieres saber la verdadera diferencia entre nosotras? Annie: Puede ser que yo tenga clase y tú… para nada. Hallie: ¡Te crees la gran cosa! Narrador: En eso llega una de las coordinadoras y las detiene. Sin embargo, siguen confrontándose a través de bromas e insultos. Como castigo, las envían juntas a la cabaña de aislamiento, esperando que la convivencia forzada les enseñara a resolver sus diferencias. Sin embargo, siempre discuten por dejar la luz prendida o apagada, o la puerta abierta o cerrada. (Hallie está revisando sus fotos. Se le caen y Annie se levanta a ayudarla). Hallie: Gracias. Annie: No fue molestia. Aquí está tu… (Agarra un peluche). (Hallie sonríe) Hallie: ¡Copito! Annie: Se arruinaron tus fotos. Hallie: Solo el guapísimo Leonardo DiCaprio. Annie: ¿Quién? Hallie: ¿Jamás has oído hablar de él? ¿Acaso vives en otro planeta? Annie: Bueno, no está en otro planeta, pero sí en otro continente, muy lejos de aquí. Hallie: California está del otro lado de la costa oeste. Mira, esta es una foto de mi casa. (Le enseña la foto de su casa). Annie: Es muy linda. ¿Y quién es él? Hallie: Es mi papá. Es mi mejor amigo. (Annie se levanta y se siente mal, así que se sienta en su cama).

Hallie: ¿Qué te pasa? Annie: Nada… Hace frío aquí, es todo. Hallie: ¿Quieres una galleta? Annie: Claro, amo las galletas. En casa las como con mantequilla de maní. Hallie: ¿En serio? Eso sí que es raro… Igual que yo. Annie: Qué extraño, la mayoría de la gente lo ve asqueroso. No lo entiendo. Hallie: Ni yo. (Se quedan en silencio unos segundos, disfrutando las galletas). Hallie: ¿Cómo es tu papá? ¿Es de los que puedes hablar con ellos o el típico adicto al trabajo que siempre está ocupado? Annie: La verdad es que… no tengo papá. Mis padres están divorciados y mi mamá nunca lo menciona. Claro, supongo que alguna vez tuve uno, pero no tengo ni idea de cómo es. Hallie: Es tan triste que haya tantos divorcios… Hallie: ¿Cuántos años tienes? Annie: Cumpliré 12 el 11 de octubre. Hallie: (sorprendida, ahogándose con su galleta) ¿Qué? ¡Igual que yo! Annie: (impactada) ¿Tu cumpleaños es el 12 de octubre? ¿No te parece extraño? Hallie: Sí… demasiado extraño. (Hallie se acerca a la ventana y mira hacia afuera). Hallie: Annie, mira. Dejó de llover. Vamos a comprar un caramelo. (Hallie se levanta y camina hacia la puerta. Annie la sigue, pero la observa con cierta incertidumbre). Hallie: ¿Qué te pasa? Annie: ¿Cómo es tu madre? Hallie: Nunca la he visto. Mis padres se separaron cuando yo era muy bebé, pero sé que es muy hermosa. Annie: ¿Cómo lo sabes? Hallie: Conservo una foto de ella. La encontré en el armario de mi papá. Oye, tengo mucha sed. ¿Segura de que no quieres ir a comprar algo? Annie: ¿Quieres dejar de pensar en comida por un momento?

Annie: Si nos intercambiamos, algún día tendrán que devolvernos. Y ese día, tendrán que verse frente a frente… Quizás vuelvan a estar juntos. (Las gemelas comenzaron a aprender todo sobre la vida de la otra. Memorizaron nombres, costumbres, detalles de la casa y hasta la forma en que saludaban a los demás, asegurándose de que nadie sospechara cuando cambiaran de lugar. Annie le enseña a Hallie el saludo con su mayordomo Martín. (Hacen el saludo especial.) Annie: ¡Ya estamos listas! (Annie observa las orejas de Hallie y se detiene.) Annie: Falta algo… Hallie: ¿Qué cosa? Annie: Yo tengo las orejas perforadas. Hallie: ¡No! Ni lo pienses. No lo haré. Annie: Entonces todo ha sido una pérdida de tiempo. ¿Cómo voy a llegar al campamento sin zarcillos? (Preparan hielo para adormecer la zona, un alfiler para hacer el agujero y un poco de presión para completarlo.) Annie: Okay… Aquí voy. Uno… dos… tres. (Clava la aguja y ambas gritan.) Narrador: Con el plan en marcha y sin que nadie sospechara, las gemelas dejaron el campamento para ir con sus respectivos padres. Annie, con una emoción contenida, partió rumbo a California para conocer a su padre, mientras Hallie se dirigía a Londres, ansiosa por encontrarse con su madre. Aunque cada una tomaba caminos opuestos, ambas sabían que este intercambio cambiaría sus vidas para siempre. Hallie llega a Londres y se encuentra con su mayordomo Martín en el aeropuerto. (Hacen el saludo especial.) Narrador: Hallie llegó a la casa de su madre con una mezcla de nervios y emoción. Al verla, no pudo contener las lágrimas. Elizabeth, sorprendida, la abrazó con fuerza, sintiendo que el tiempo perdido se desvanecía en ese instante. Elizabeth: ¡Annie! Por fin en casa. Hallie: Sí, mamá. Elizabeth: Te extrañé mucho. Hallie: Yo también. Elizabeth: Te ves diferente… ¿El campamento fue bueno? Hallie: Sí, aprendí muchas cosas.

Elizabeth: Qué alegría verte de nuevo. Narrador: Annie llegó a California y se encuentra con su papá. Con una gran sonrisa, corrió a saludarlo sin que sospechara nada. Nick: Ahí estás. ¿Cómo estuvo el campamento? Annie: Increíble, hubo muchas actividades y diversión. Nick: Te extrañé mucho. Annie: Yo también te extrañé mucho, papá. Nick: Debes haber cambiado. Annie: Se fueron muchos días en el campamento; tal vez por eso cambié. Papá, aquí en casa también cambiaron muchas cosas. Narrador: Las gemelas aprovecharon la oportunidad de compartir momentos especiales con sus padres. Narrador: Annie, al llegar a casa, fue recibida por Charlie, su chofer. Él le ayudó con su equipaje y, al entrar, vio a su padre hablando con una mujer elegante y segura. Le sonreía a su padre con una familiaridad inesperada. Annie decidió preguntarle a Charlie quién era ella. Annie: ¿Quién es ella? Charlie: Se llama Meredith Blake. Es una publicista de San Francisco. Tu padre la contrató para que hiciera la publicidad del viñedo, aunque a mí me parece que está haciendo un mejor trabajo vendiéndose a sí misma. Solo lo quiere por dinero. Narrador: Annie decidió ir a conocerla por sí misma. Meredith: Hola, al fin te conozco. Estuve todo el verano deseando conocer a la famosa hija de Nick. Annie: Hola, Meredith. Meredith: Pensé que eras una niña, pero ya eres bastante grande. Annie: Casi cumplo 12. ¿Y tú cuántos tienes? Meredith: Tengo 26. Annie: Ah, eres solamente 15 años mayor que yo. Eres como una hermana mayor. Narrador: Annie comprendió que Meredith planeaba casarse con su padre. Supo que no podía enfrentar esto sola, así que decidió llamar a Hallie. Annie: Hallie, tenemos un gran problema. Tienes que arreglártelas para traer a mamá rápido. Hallie: ¿Rápido? ¿Estás loca Apenas llevo un día conociendo a mamá. No puedo, no lo haré. Annie: Es una emergencia. Papá está enamorado de una mujer y planean casarse.

Annie: Hallie, necesito tu ayuda. Ya no puedo soportar más esto. Se la pasan hablando todo el día de la boda, que el vestido, que el salón… Se casan en dos semanas. Tenemos que hacer que se encuentren papá y mamá ya, porque si no, no vamos a lograr nuestro objetivo. Hallie: Bueno, está bien. Voy a hablar con mamá y le voy a decir toda la verdad. Narrador: Al terminar la llamada, Hallie salió del teléfono público y, sin darse cuenta, chocó contra un señor. Al levantar la mirada, reconoció a Martín, el mayordomo. Martín: Tú y yo tenemos que hablar. Sé que no eres Annie… eres Hallie. Hallie: Sí, tienes razón. Narrador: Hallie, incentivada por su mayordomo, decidió decirle toda la verdad a su mamá. Se acercó a ella y le dijo: Hallie: Mamá, tengo que salir de la ciudad. Elizabeth: (En un tono de burla) ¿A dónde se supone que tienes que ir, Annie? Hallie: Tengo que ir con Annie. Ella está en California con su papá, Nick Parker. Elizabeth: (sorprendida) ¿Cómo es que sabes de ella? Hallie: La conocí en un campamento. Narrador: Madre e hija se pusieron a conversar y Hallie le dio detalles a su mamá de todo. Luego de eso, emprendieron su viaje a California. Con ayuda de Charlie, Hallie estaba esperando a Annie y a su mamá en un hotel en California. Mientras tanto, Hallie y su madre ya estaban viajando para allá, pero debido a los nervios, Elizabeth había tomado unas copas de más y, al llegar al hotel, comenzó a buscar a alguien. Elizabeth caminaba por un pasillo, mirando de un lado a otro, tratando de ubicarse. De repente, se detuvo al ver a una niña frente a ella. Annie: Hola, mamá. Narrador: Elizabeth abrió los ojos con sorpresa. Antes de poder reaccionar, otra niña apareció por el otro lado del pasillo. Hallie: Hola, mamá. Narrador: Elizabeth las miró a ambas, atónita, tratando de procesar lo que veía. Entonces, su expresión cambió y una gran sonrisa iluminó su rostro. Elizabeth: ¡Ay, qué felicidad tener a mis gemelas juntas de nuevo! Narrador: Nick llegó al hotel sin saber lo que le esperaba. Caminaba distraído por el lobby cuando, de repente, vio a una niña parada frente a él. Annie: Hola, papá. Narrador: Nick sonrió con ternura, pero antes de poder reaccionar, otra niña apareció al otro lado. Hallie: Hola, papá.

Narrador: Nick se quedó inmóvil por unos segundos, observando a ambas con incredulidad. Miró a una, luego a la otra, y finalmente tomó aire. Nick: ¿Estoy viendo doble? Annie: No, papá. Hallie: Somos gemelas. (Nick abrió los ojos con sorpresa, intentando asimilar lo que estaba ocurriendo) Nick: ¿Cómo… cómo es posible? Annie: Papá, hay algo que debes saber. Hallie: Mamá está aquí. Narrador: Nick sintió su corazón detenerse por un instante. Miró a sus hijas, y por primera vez en mucho tiempo, supo que su vida estaba a punto de cambiar para siempre. Después del inesperado encuentro con sus hijas, Elizabeth bajó a la piscina del hotel, aún procesando la emoción de verlas juntas. Al girar la vista, sus ojos se encontraron con Nick, quien estaba apoyado en la baranda, con una copa en la mano. Nick: Elizabeth… Elizabeth: Nick… Narrador: Se quedaron en silencio unos segundos, observándose con una mezcla de nostalgia y sorpresa. Nick: Han pasado muchos años. Elizabeth: Sí… demasiados. Nick: Pensé que nunca volvería a verte. Elizabeth: Bueno… aquí estamos. Narrador: Nick sonrió levemente, sin apartar la mirada de ella. Nick: Sigues igual… Elizabeth: ¿Igual? Vamos, Nick, han pasado doce años. Nick: Sí, pero aún tienes ese brillo en los ojos. Narrador: Elizabeth soltó una pequeña risa, intentando disimular su emoción. Elizabeth: No puedo creerlo… ¿Cómo llegamos a esto? Nick: Creo que nuestras hijas nos pusieron una trampa. Elizabeth: Son bastante inteligentes, ¿no crees?

Narrador: La noche avanzaba lentamente en el campamento, y Meredith estaba sentada cerca de su hamaca, tratando de encontrar un momento de paz. Hallie y Annie, escondidas a unos metros, observaban con diversión. Sigilosamente, las gemelas acercaron una pequeña iguana hasta donde estaba Meredith. La criatura, ajena a lo que sucedía, avanzó lentamente por el suelo hasta detenerse justo junto a su silla. Meredith, absorta en sus pensamientos, no se percató de nada. Con cuidado, Hallie y Annie hicieron que la iguana trepara por la parte trasera de la silla hasta alcanzar su cabeza. Cuando Meredith sintió una leve presión en el cabello, llevó instintivamente una mano a su cabeza. Y entonces la vio. De inmediato, lanzó un grito desgarrador, saltando de su silla con movimientos frenéticos, sacudiendo los brazos mientras intentaba apartar lo que fuera que estuviera sobre ella. El caos fue inmediato. (Nick, al escuchar el escándalo, corrió para ver qué pasaba, solo para encontrar a Meredith en completo pánico, sacudiendo la cabeza desesperadamente mientras la iguana se aferraba con firmeza). (Hallie y Annie apenas podían contener la risa. Todo había salido justo como lo habían planeado.) Meredith: Nick, esto ya se salió de control. No puedo soportarlo más. Nick: ¿De qué hablas? Meredith: ¡De ellas! Son insoportables, todo el tiempo buscando maneras de sabotearme. No puedo vivir así. Hallie: No estamos haciendo nada malo. Annie: Solo queremos estar con nuestro papá. Meredith: Pues yo no quiero compartir mi vida con unas niñas que no me soportan. Así que tienes que elegir, Nick. Nick: ¿Elegir? Meredith: Sí. O ellas… o yo. Nick: Meredith… creo que tú misma te diste la respuesta. Meredith: ¿Qué quieres decir? Nick: No hay elección. Mis hijas siempre serán lo más importante para mí. Meredith: ¿Estás diciendo que…? Nick: Sí, Meredith. Esto no va a funcionar. Hallie: ¿Eso significa que…? Nick: Sí, significa que ustedes son mi prioridad. Annie: ¡Sí! Hallie: ¡Sabíamos que elegirías bien, papá! Narrador: De regreso en casa, las travesuras de Hallie y Annie no pasaron desapercibidas. Nick y Elizabeth, aunque impresionados por la astucia de sus hijas, sabían que debían establecer límites. Las gemelas fueron castigadas. Nada de televisión, ni llamadas con amigos, y lo más duro de todo: no podían salir de casa por varios días. A pesar de su descontento, aceptaron el castigo, aunque en el fondo sabían que todo había valido la pena. Mientras las niñas

cumplían su sanción, Nick y Elizabeth aprovecharon la tranquilidad de la casa para conversar. Al principio, fue un intercambio casual—las dificultades del campamento, la forma en que las niñas siempre encontraban maneras de conspirar, los recuerdos del pasado. Sin darse cuenta, la conversación se alargó. (Nick, en un gesto espontáneo, abrió una botella de vino. Elizabeth, relajada, aceptó la copa.) La cena no fue planeada, pero de algún modo, se sintió especial. La luz tenue del comedor, el sonido tranquilo de la noche, y la manera en que sus miradas se cruzaban con una nostalgia casi palpable. Narrador: Lo que comenzó como una simple conversación entre dos padres terminó siendo un reencuentro inesperado de dos almas que, sin admitirlo aún, habían empezado a enamorarse de nuevo. Los días habían pasado rápidamente, y aunque Hallie y Annie deseaban que el momento nunca llegara, la despedida era inevitable. Elizabeth y Annie debían regresar a Londres. El ambiente estaba cargado de emociones. Las gemelas, que habían compartido tantas experiencias juntas, ahora tendrían que separarse una vez más. Hallie permanecía quieta cerca de la puerta, con los brazos cruzados, tratando de disimular la tristeza. Annie, junto a su madre, ajustaba su maleta mientras miraba de reojo a su hermana. (Elizabeth se acercó a Hallie con una sonrisa suave.) Elizabeth: Te prometo que esto no será para siempre. (Hallie intentó mantener la compostura, pero sus ojos se llenaban de lágrimas.) Hallie: Lo sé… pero aun así no quiero que se vayan. Narrador: Annie y Elizabeth llegaron a Londres después de su viaje. Mientras bajaban del avión, Elizabeth aún estaba procesando todo lo que había pasado. Al salir al área de espera, no tardaron en notar una presencia familiar. Nick y Hallie estaban allí, esperándolas. Pero Hallie, intentando agregar un poco de misterio, estaba sentada detrás de un periódico, ocultando su rostro. Elizabeth: ¿Hallie? Hallie: (Bajando el periódico con una sonrisa) Bienvenida a casa, mamá. Narrador: Elizabeth no pudo evitar reírse ante el gesto. Annie, emocionada, corrió a abrazar a su hermana, y las dos quedaron unidas nuevamente. Narrador: Nick se acercó lentamente a Elizabeth, sin saber exactamente qué decir. Nick: Te ves… bien. Elizabeth: ¿Solo bien? Nick: Muy bien. Narrador: Se quedaron en silencio unos segundos, hasta que Nick tomó aire y habló con sinceridad. Nick: ¿Sabes? Me equivoqué al dejarte ir. Elizabeth: Sí… y yo también. Narrador: En ese momento, ambos supieron que no querían perderse otra vez. Elizabeth sonrió con dulzura y Nick, sin pensarlo demasiado, la abrazó. Hallie y Annie los observaban con emoción, sabiendo que, después de tantos años,