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125 MATILDE IVIC DE MONTERROSO Esquema Cronoldgico de Mesoamérica Todas las culturas cambian constantemente para asegurar su sobrevivencia en los diferentes ambientes fisicos y sociale: Por consigniente, es conveniente dividir la larga secuencia de lnevolucion cultural en unidades relevantes, con el propésito de entender los procesos de cambio. En este articulo se trata de explicar la variable del tiempo en la Arqueologia meso- ameneana, con el fin de establecer cudndo sucedieron las cosas, cuanto tiempo duraron y cuando terminaron, Para tra- tar de organizar la vasta informacién que se ha acumulado ario reconstruir un marco cronalégico con la mira de colocar los eventos en una s sobre cl tema, es ne cueneia signifi cativa, Los periodos son las divisiones de tiempo mas gran- des, que a su vez se subdividen en segmentos mas pequefios conocidos como fases. Por medio de métodos geoquimicos v radiométricos, inventados en las décadas recié ha podido asignar fechas a las fases y a los periods Un perioda se define cuando en el registro arqueolégico se reconoce un grupo consistente de rasgos culturaies que muestran cierta uniformidad a lo largo de una regién especi- fica, v que persisten por dlgiin tiempo. Por lo comin, estos rasgos s¢ expresan por medio de los estilos de las herramientas, de la arquitectura, del arte escultérico, de la ceramica y de otros elementos materiales no perecederos. Con el tiempo éstos sufren modificaciones, o dejan de producirse y son reem- plazados por otros. Puede asumirse que los cambios estilisti- pasadas, se cos representan manifestaciones externas de eventos mucho mas profundos que se producen en una sociedad determinada. En el marco de la evolucién cultural, es obvio que no todos los elementos cambian simulténeamente. Algunos cambios san menores, mientras que otros son radicales; suce- den lentamente, o bien con una velocidad vertiginosa, Unos cambios pueden ser locales, en tanto que otros se dispersan ampliamente. Cuando se puede identificar una serie de modificaciones pequefias, es conveniente asignarla a una nueva fase, y de esta manera tratar de aclarar las cambios indagar sobre sus causas y efectos, Asimismo, en el momento en que se acumulan los nuevos rasgos, alteran considerable- mente el inventario cultural y logran diferenciarlo de los anteriores, y cuando se dispersan cn un area extensa, se puede entonces hablar de la iniciacién de un periodo nucvo. La rarea del arquedlogo consiste en intentar entender ¢ inve pretar lo que sucedié en una sociedad, compreader la natu- raleza de los cambios y cémo afectaron la cultura. En la siguiente exposicidn se resumen los periodos que se han definido en los procesos evolutivos de Mesoamerica, En virtud de que los eventos no ocurrieron exactamente de la misma manera en todas las areas, las fechas pueden variar en las diferentes regiones geogrificas. Se acepta, sin embargo, que el cuadro general de la evolucién cultural fue similar en toda la regién mesoamericana ; El proceso del poblamiento en el continente american se inicié a finales del Periodo Pleistoceno, probablemente alrededor de 10,000 afios ac. Aproximadamente entre los aitos 5000 y 3000 ac empez6 a aparecer una serie de rasgos culturales, que un milcnio después constituy6 la base del patron mesoamericano. La antigua ocupacién de Mesoamé- rica se divide en cinco periodos principales: Paleoindio (antes del 7000 ac), Arcaico (7000 a 2000 ac), Preclsico (2000 Ac a 250 pc), Clasico (250 a 900 pc), Postclasico (900 a 1525 pc). A continnacién se presentan los elementos que caracteri- zan a cada perfodo y algunos problemas relativos a la crono- logia y la terminologia. Periodo Paleoindio (¢ 10,000 a 7000 ac) E] Paleoindio se inicié con la llegada del hombre al Nuevo Mundo, la cual se sittia por la mayoria de investigadores alre- dedor de 10,000 afios ac. Cientificos menos conservadores proponen una fecha que llega hasta 40,000 aftos ac. Es dificil calcular cuando cruz6 el hombre el estrecho de Bering, ya que los restos arqueolégicos son escasos y confusos. Se sabe que el hombre arribé ya como Home sapiens sapiens, porque todavia no se han encontrado en América fdsiles de homini- dos pre-sapiens. Las primeras evidencias seguras de actividad humana son las industrias liticas Clovis y Folsom, que se han fechado por radiocarbon entre 10,000 y 9000 ac. Los anilisis de los sitios con ocupacién del Paleoindio, y de artefactos asociados a ella, indican que las poblaciones eran némadas y tenfan nn patrén de subsistencia basado en la caceria de una megafauna hoy extinta.' Sin embargo, en Mesoamérica la informacién sobre el Paleoindio es tan escasa, que este periodo constituye casi un vacfo en fa secnencia cultural. Una serie de artefactos prove- nientes de varias partes de Centro América aparentemente datan de los inicios det Paleoindio, y algunos investigadores opinan cue evidencian una ocupacién anterior al 10,000 ac. Empero, por la falta de un contexto arqueolégico seguro y Historia General de Guatemala 126 Cuadro 6: Esquema Cronologica de Mesoaméric Fecha Desarrollo Cultural Peniodo Postelasico Tardio 7280 a 1828 pc Florecimiento de los centros del Altiplano de Guatemala; influencia mexicana (azteca) Postelisico Temprano 900 a 1280ne —_ Calapso de los principales centros de Petén; influencia mexicana (tol- teca) en area may Clasico Tardio: 600 a 900 pc Desarrollo en sitios de las Tierras Bajas mayas. Clasico Temprano 250 a 600D¢ Mayor desarrollo en centros de Petén con escritura jeroglifica y culto estela-altar; influencia teotihuacana en la segunda mitad del Periodo Preclisico Tardio 400 rca 250 ne Agricultura intensiva, centros administrativos, arquitectura publica, rasgos de civilizacian maya, centros complejos en el Altiplano y Costa Sur de Guatemala Prechisico Medio 800 a 400Ac Poblaciones jerarquizadas, aumento demografico, y ceremonialismo Preclisico Temprano 2000 a $004c _ Inicios de agricultura, scdentarismo, y nucleacién de asentamicntos. Arcaico 7000 =a 2000 ac Cacerfa ¢ incremento en la recoleccién de plantas. Paleoindio 10,000 a 7000 ac Cazadores de animales grandes. _ _ _ por problemas de tipologia, su posicién cronolégica se man- tiene todavia en el plano de la especulacién. Periodo Arcaico (7000 a 2000 ac) Este periodo se caracteriza por las culturas que en Estados Unidos se conacen como la Tradicién del Desierto. Cambios drasticos en el clima y la extincidn de la megafauna ocurridos nel inicio del Arcaico determinaron en las poblaciones un caricter semindémada estacional y un sistema de subsistencia que dependia de la caza de,animales mas pequeios y de la recoleccién de plantas silvestres. Entre 5000 y 3000 ac empez6 una serie de cambios en algunos lugares de Meso- américa; se inicié la domesticacién de plantas, especialmente rajces, maiz, chile y calabazas, lo que proporciono exceden- tes alimenticios que permitieron la vida sedentaria en aldeas.” Esto contribuyé a la formacién de patrones culturales que posteriormente definieron a Mesoamérica Las evidencias mas importantes del Arcaico provienen de cuevas y zonas de climas secos, como ¢ valle de Tehuacan, situado en el centro de México, y la cueva de Santa Marta en Chiapas. Las condiciones ambientales cle esos lugares ayuda- ron a a preservacién de los restos dejados por los poblado- res; por ejemplo, canastas, redes, textiles, semillas, coproli- tos, creétera, Es probable que grupos de la Tradicién del Desierto hayan ocupado otros nichos ecolégicos, pero sus bienes consistian principalmente en materiales perecederos, y los restos arqucoldgicos estén oscurccidos por densas ocu- paciones de grupos humanos posteriores, por lo cual actual- mente no se dispone de la informacién necesaria Periodo Preclasico (2000 ac a 250 vc) EI Preclasico se caracteriza por la manifestacion de patrones culturales propiamente mesoamericanos. Su inicio se marca por la aparicion de la cerdmica, La fecha inicial del Preclésico sc hace variar algunos siglos, ya que la ceramica no se trabajo cn el mismo momento en todas las regiones mesoamerica- nas, lo cual hace dificil el fechamiento por comparacién de pos, Un método que ha ayadado a la obtencion de fechas muy tempranas ¢s el radiocarbén, En el caso de Mesoamé- rica, en algunos sitios ha permitido calcular fechas calenda- ricas para el inicio del Preclisico con poco margen de error. Sin embargo, es muy dificil encontrar muestras de carbén asociadas a los artefactos y en contextos puros correspon- dientes a los inicios del Preclésico, por lo que existe debate sobre su fechamiento exacto. La fecha 2000 ac es un prome- dio, puesto que las ceramicas, que son las més antiguas que s¢ conocen, tienen una fecha de 2300 ac (cerémica Pox del Estado de Guerrero y ceramica Purrén del valle de Tehuacan, ambas en México), Se calcula que el Preclasico termina alre- dedor del 250 pc. Esta fecha, como se vera mas adelante, depende de la correlacién de los calendarios maya y cristiano. El Periodo Preclasico abarca mas de 2000 afios y durante ese tiempo ocurrieron fenémenos notables en los grupos humanos que habitaban Mesoamérica. Sobre la base de cam- bios en la ceramica, la arquitectura y la escultura, este periodo ha sido dividido en Temprano (2000 a 800 ac), Medio (800 2 400 ac) y Tardio (400 ac a 250 pc). ‘A grandes rasgos, el Preclasico Temprano puede descri- birse como un periodo caracterizado por poblaciones jerar- quizadas, que cxplotaban estuarios y areas de manglar (Costa Sur de Chiapas, y Guatemala), con una adquisicién paulatina de agricultura, 0 una utilizacién completa de ella (valle de Guatemala, sitio de Kaminaljuyi), Algunas de estas poblaciones, como las culturas de las Fases Barra y Océs, en la Costa Sur, son notables por su cerdmica de excelente tec- nologia, por la construccién de monticulos grandes y por el inicio del ceremonialismo, indicado por la importancia de ciertos monticulos, vasijas especiales y figurillas, En el actual Estado mexicano de Veracruz surge la primera civili- zacion del Nuevo Mundo, la Olmeca, cuyas manifestacio- nes mds notables se encuentran en la Costa del Golfo de México.’ ral de Guatemala 12S Historia Gen aque se refieren a la misma epoca, es deci 2 La que esti conn prendida entre 2000 ae a 250 ne. bore el uso del termine Protoclisico Alqunas anotactone 21 [a tiltima parte del Preclisico Tardio o inicio del Clisico Temprano, entre 100 y 300 ne, se presenta en el area may un estilo ceramico que fue la base del Periodo Protoelisico."* Sin embargo, el concepto de Protoclisico ha provocado mucha confusion ¥ no hay un acuerdo general sobre lo que ito realmente representa, A través del tiempo ha sido des como un periodo arqueolégico, una etapa de transici6n al Clasico, o simplemente como estilos cenimicos que legan al Grea maya en determinado momento." En vista de que no hay un acuerdo general para describir cl Protoclisico, y de que algunos investigadores consideran gue no es adecuado definirlo como un period, en este tomo de la Historia General de Guatemala se opto por equipararlo 4 los estilos cermicos que se presentaron poco antes del ini- cio del Clasico." Varios de los aurores en los articulos que conforman este tomo, empero, excepcionalmente udlizaron ¢l término Protoclisico para designar un periedo o bien un complejo cerimico El Periodo Clasico (250 a 900 vc) Originalmente, el inicio del Periodo Clasico se marcé con la fecha més temprana en el sistema maya de escritura en la Cuenta Larga.”’ Por varios afios la inscripcién més antigua encontrada en Petén fue la de la Estela 29 de Tikal, que tiene la fecha de 290 pe. Sin embargo, recientemente se descubrid, en Ja Estela Hauberg, que actualmente forma parte de una colecci6n privada, una fecha anterior que corresponde al 199 pc.* En la Costa Sur de Guatemala se han descubierto estelas con fechas todavia mas tempranas, como la Estela N° 5 de Abaj Takalik, fechada 126 pc.” Como es de esperarse que s¢ encuentren monumentos con fechas mas tempranas, la mayoria de investigadores utiliza como promedio aproxi- mado del inicio del Clasico, el ato 250 pc. Su finalizacion estd fijada en 909 ne, fecha registrada en un monumento del sitio Tonina, en Chiapas, que es la tiltima inscripeién fechada cn la Cuenta Larga del calendario maya. Enel Periodo Clasico, especialmente en cl area de Petén, ocurrid un gran florecimicnto en todas las manifestaciones itura, ¢l sistema ceremo- del arte maya; se perfeccion6 la es nial se hizo mas complicado, en particular el culto altar- estela; se amplio el comercio, y, en general, la mava se volvid mas compleja y claborada, Por esta razon, dad de Oro io- desde el principio se le dieron nombres como de los Mayas," Floreciente”’ 0 Clasico.” Estas denomina hes no causaron polémica, pero en la actualidad hay acuerdo general en cuanto a usar la expresién Periodo Clisico :] foco principal del desarrollo cultural durante el periodo en cuestion se encuentra en as Tierras Bajas mayas. El Cla- sico ha sido dividido en dos partes. La primera, 0 Clasico Temprano (de 250 a 550 Dc), se caracteriza por la amplia ucidn de rasgos culturales, como cerdmica con estilos protockisicos, escritura jeroglifica, el culto altar-estela, la influencia teotihnuacana y el papel que jugd Tikal como cen- tro regional, dominando una vasta zona. Entre 50 y 600 ne ocurrid lo que en Arqueologta se conoce como ‘hiato maya’, Estos 50 aios se caracterizan por la ausencia de monumentos en la mayor parte del Area maya; y parece que facron anos problemsticos, especialmente para la aristocracia de Tikal, E] colapso de Teotihuacan coincidié con los atios del hiato, por lo que, evidentemente, las consecuencias de estos acontecimientos del centro de México afectaron al rea raya situada hacia el sue, Durante el Clisico Tardio (600 3 90 nc) el poder ya no estaba s6lo en unos pocos sitios cspar- Existfa una nueva organizacion cidos, como Tikal y Copan as‘Tierras Bajas, en la cual se aumenté el namero regional en chilin, Dos Pilas, de centros de poder, pues se incluyen Yas Quirigué, Caracol, Naranjo, eteétera. En el transcurso de namiento.” estos siglos el arte aleanz6 su maximo refir Aclaracion sobve la aplicacién del concepto del Clasico Medio En aos recientes, varios arquedlogos han adoptado el con- cepto de un Periodo ‘Clésico Medio’." Estos autores cons- deran que el intervalo entre 400 y 700 pc debe distinguirse del resto del Clisico para reconocer, durante esa época, cl dominio de Teotihuacan sobre gran parte de Mesoamérica Lee Parsons, incluso, divide el Clasico Medio en dos partes: la primera, data aproximadamente de 400 a 550 Dc; y la segunda, de $50 a 700 pc. Parsons se refiere a la primera parte como la Fase Teotihuacana, porque fic la época de mayor influencia y contacto entre Teotihuacan y otros cen- tros localizados en diversas regiones de Mesoamérica. A la segunda parte la denomina Fase Teotihuacanoide, en vista de que, pese a ciertas influencias, no hay un contacto directo entre Teotihuacan y centros extranjeros.”* Muchos arquedlogos no estén de acuerdo sobre la divi sién cronolégica que el concepto Clasico Medio representa para Mesoamérica. Aquellos que no lo aceptan opinan que un Periodo Clasico Medio oscurece las diferencias entre los rasgos que caracterizan al Clésico Temprano y al Tardio. Los cambios que se presentan al final del Clésico Temprano, alre- dedor de 530 Dc, son muy marcados en Guatemala, y los nuevos rasgos que tipifican los complejos del Clasico Tardio se desarrollan en una forma consistente, desde ese punto en adelante y por vatios siglos. Entonces, en los capitulos que forman este tomo, el lector notar4 que algunos autores pre- fieren dividir al Periodo Clasico tnicamente en dos partes, la temprana y la tardia, mientras que algunos utilizan el con- cepto del Clasico Medio. Algunas anotaciones sobre el uso de los términas Clasico Terminal y Epiclasico A finales del Clasico Tardio (entre 830 y 900 pc) el rea maya result6 afectada por diversos problemas que provocaron el declive de la civilizacién y su ulterior colapso, lo que fue Esquema Cronoldgico de Mesoamérica 129 acompanado por el abandono de los centros urbanos mas importantes. Sin embargo, est dificultades no se presenta- ron de manera uniforme en las Tierras Bajas y las Tierras Altas. Por lo tanto, cuando los arquedlogos han estudiado la ultima parte del Clasico se han encontrado con situaciones que plantean el dilema de utilizar términos como Clasico Terminal y Epiclisico. El Clasico Terminal se usa cuando, después del colapso que afecté a las Tierras Bajas Centrales, en otras zonas toda- Via los sitios continuaron ocupados, pero en decadencia, habia cerdmica y la actividad de constracct6n disminuyé sen- siblemente a se estancd por completo. Un ejemplo son los sitios del centro de Yueatin.”* E] Epiclisico es aplicable a aquellas zonas que no mucs- tran scnales de declive, sino la continuacidn de su desarrollo (y en ocasiones florecimiento), aproximadamente hasta 1000 ne, es decir, después del abandono de otras sitios a final del siglo IX. Los sitios de la region de las montaftas Puuc, en Yueatin,y Quiché, en Guatemala, son notables por su actividad cultural epickisica.”’ En este tomo, especialmente en los capitulos que tratan sobre la zona del Altiplano Norte, aparece el término Epiclasico en varios arriculos El Periodo Postclasico (900-1525 pc) La estcla con la tiltima fecha en Cuenta Larga, 909 ne, se ha tomada como final del Clasico ¢ inicio del Postclisico. Esta fecha varia unos decenios, s En rela- egiin el area geogrific cin con las Tierras Bajas mayas, algunos arquedlogas se inclinan por la fecha 889 De, que conmemora los tiltimos monumentos erigidos cn los sitios de Uaxactiin y Xuluin, en Petén. El Periodo Postelisico termina en la Peninsula de Yucatan en 1517, cuando los espanoles tomaron posesién de ese territoria. Nuevamente, las fechas de 900 y 1525 pc son un promedio aproximado. :] Period Postelasico ha sido descrito como un perfodo de decadencia, conflictos ¢ invasiones, Esta observacién se basa en la presencia de sitios fortificados y en el evidente ingreso en el érea maya de influencias y, pasiblemente, pabla- ciones extranjeras. Esto provocé que al principio se diera a dicha etapa nombres como Periodo Mexicano o de Absor- cién Mexicana,® Militarista,” Retractil,” eteétera, Actual- mente hay consenso en denominarle Postclasico, y com- prende las civilizaciones que surgicron después del colapso del Clasico Tardio. A causa del debilitamiento de las poblaciones localizadas en el sur del drea maya, a finales del Periodo Clasico empe- zaron a ingresar influencias nahuas, y los sitlos de Altar de Sacrificios v El Ceibal muestran evidencia de invasiones de grupos del norte. En los sitios de! Postclasico se nota deca dencia en la cultura material; por ejemplo, la escultura y la pintura pierden su suavidad, la arquitectura muestra pesadez y su decoracién es par medio de disefios geométricos y repe- titivos, aunque con la ventaja de que sus espacios interiores son mas amplios. El auge religioso continud pero se hizo mas ‘secular’, se perdi6 cl culto del complejo altar-estela, y aumenté cl énfasis del sacrificio humano. El comercio se extendi6 hacia rutas por mar, pero ahora su interés principal fue la Peninsula de Yucatan. También ocurrieron fuertes cambios en el campo intelectual, puesto que las fechas se cal- culan por medio de la Rueda Calendarica maya,” que resulta algunas veces en cdlculos problematicos 0 equivecados, lo que evidencia la pérdida parcial de la informacion El Postelisico se divide en dos partes. La primera, el Pos- tclisico Temprano, de 900 a 1250 pc. En México, principal- mente, se marca por ¢l surgimiento y la caida del centro tolteca de Tula, Hidalgo, en el altiplano mexicano, y por la dominancia y posterior colapso de Chichén Itza, en la Penin- sula de Yucatan, En Guatemala, el Postclasico Temprano ¢s el periodo mis confuso, por los procesos politicos que esta- ban ocurriendo y porque casi no se dispone de informacién. En las Tierras Bajas Centrales hay poblaciones medianas y pequehas alrededor de Jos lagos, de las cuales la mas impor- rante se localiza en las islas de Topoxté, Petén. En el Alti- plano, las exeavaciones arqueolégicas y las crénicas indigenas proporcionan infarmacién sobre el surgimiento de grupos de origen “quicheano’: quichés (Piche’s), cakchiqueles (hagebikeles) y teutujiles (t2’uszejiles) EI Postclasico Tardio (1250 a 1525 nc) se inicia con la caida de Chichén Itza y el surgimiento de Mayapan como el centro mas importante en la Peninsula de Yucatan, En el cen- tro de México se observa el desarrollo, dominio y expansién del imperio Azteca en los siglos XIV y XV. En Guatemala, el foco principal del desarrollo cultural se encuentra en las Tie- rras Altas, con el control ejercido por los quichés hasta aproximadamente 1470, cuando los cakchiquelesy rzurujiles ya se constitnyeron en sefiorios independientes. A principios del siglo XVI, los espanoles encontraron estos sefiarios enfrentados en guerra, lo cual facilité la primera etapa de la conquista espaola Algunas anotaciones sobre el uso del término Protohistérico Varios estudiosos utilizan el término Protohistérico para referirse a los iltimos dos siglos anteriores a la llegada de los espanoles y las primeras décadas de la Conquista. Se consi- dera que este término no es adecuado, puesto que su signi- ficado literal es ‘la forma més temprana de la historia’, Esto seria afirmar que los pueblos mesoamericanos no tenian his- toria sino hasta la llegada de los europeos. Existe innumera- ble evidencia de textos histéricos en estelas, altares, gradas, dinteles, cédices y artefactos portatiles, etcétera, que muestra los registros de eventos politicos que ocurrieron. El descifra- miento de jeroglificos, inclusive, esté permitiendo pasar de las hipdtesis inferidas por los restos arqueolégicos al fasci- nante escenario histérico de Mesoamérica. 131 CARSON N. MURDY Los Primeros Habitantes de Centro América Determinar la época y el proceso de los primeros asentamientos nanos cn las Américas sigue siendo un tpico de controver sw entre los arquedlogos. La mayoria esti de acuerdo con que te de os primeros habitantes pudicron haber llegada del nor ia strecho de Bering, pero existen dos teorias sobre la fecha y las formas través de un pucnte terrestre en la regi sie este proceso de asentamiento, La tesis conservadora, 0 posi- blemente escéptica, indica que los prmeros humanos encraron al Nuevo Mundo en una tinica mugracion, hace unos 12,000 Los migrantes iniciales ya estaban especializados en la cvaa de grande nimales y, por ello, s¢ dispersaron hacia el sur del continente americano durante aproximadamente 2,000 2508, y climinaron esencialmente la megafanna pleistocena que encontmaban en s ies mino.' La tesis mas liberal, que otorga s antiguas ya las colecciones de herramientas burdas aceptadas como tem Pranas, sostine que el hombre probablemente entré a las Americas hace casi 40,000 aftos, y depurd su capacidad de adapracién tecnolégica y econémica a las variantes condiciones ecolégicas en el Nuevo Mundo. A lo largo del tiempo, mientras {a emigracién se prolongaba hacia el sur, el proceso culminé en ‘a erapa de los cazadores especializados en la megafauna del Periodo Paleoindio, hace aproximadamente de 12,000. 8500 aos. La evidencia de actividad humana cn Centro América mayor credibilidad a las fechas radiométricas mi durante dicho Periodo es crucial en este anilisis, yes un cema que se revisaré a continuacién. Hasta hoy, mis de una posible presencia humana en Centro América proviene del sitio El Bos- que, Nicaragua (Tlustracién 45).° Localizado en el interior del altiplano noroccidental de Nicaragua, a unos 10 km al suroeste de Pueblo Nuevo, en cl distrito de Esteli, el sitio ocupa alreck dor de 2,000 m? de una zona parecida a una terraza; esti a 19 m arriba de Ia quebrada de Los Horcones, cuyo drenaje se onenta hacia el Océano Athintico, por medio del Rio Coco (Segovia), La estratigrafia del sitio cubre un manto de roca de andesita rosada, y consiste primero en un suclo residual y colu- vial formado por un barro rosado que llega hasta un metro de grosor, seguido por dos unidades de barro verde de un espesor maximo de tres metros cada una, y separadas por una zona de cantos y guijarros, Estas unidades estan sobrepuestas y parcial- mente erosionadas por un suclo coluvial de cantos, que tiene de 40a 100 cm de espesor, y cubierto a su vez por un maximo de 60 cm de suelo coluvial de aluvién arenoso. Dentro de la unidad de barro verde mas profunda aparccicron numerosos huesos de grandes mamiferos, entre los cuales se han identi- ficado los siguientes: Erematherinm sp. (perezaso gigante), Megalony-chids (caballos), Gousphotheres, Odocoiteus sp (venado); ademas, Notoungrdaces, tortugas y un pequefo mamifero, como del tamaiio de un perro, no identificado Estas agrupaciones de fauna, asi como las fechas radiométricas asociadas, que varian de 16,000 a mas de 33,000 Ac, sugieren una fecha mds antigua, en condiciones ambientales mucho mas humedas en relaci6n con los climas actuales, los cuales com. prenden desde el clima de sabana tropical al clima célido con inviernos secos." \ \\ Hace 12,000 anos Of Hace 10.930 anos 43° Posibles eutas seguidas, alrededor del 12,000 ac, por los migrantes que, procedentes de Asia, cruzaron el estrecho de Bering y poblaron lo que después se llamé Nuevo Mundo. En los desplazamientos originales probablemente s6lo participa- ron unas cuantas familias de filiacién mongoloide que, orga: nizadas en peque as bandas de cazadores, siguieron los movi mientos migratorios de especies de animales ahora extintos, como el mamut y el bizonte. En torno al aio 11,000 ac, la poblacién original se habia ya incrementado y expandido en lo que actualmente son los territorios de América Central y América del Sur 44 Puntas acanaladas de obsidiana, con base en forma de cola de pescado: a) aldea San Rafael, Departamento de Guatemala; by) Sitio Piedra Parada, planicie de Canchén, Departamento de Guatemala Por lo general, los huesos aparecicron desarticulados y ; pero en un caso habii una densa concentracion de pequeiios fragmentos de restos Os cos ennegrecidos, que cubrian un area de aproximadamente 30 x 40 cm. Evidente- mente, los huesos, que s¢ localizaron sobre un delgado manto de pequenas piedras igneas, fucron quebrados antes de su fosilizacién. Otros mantos de guijarros, extensos pero delgados, se encontraron en otros sectores del depasita, ¢ inclufan 10 pequenas piczas cubulares de jaspe laminado; otros mas aparecicron en la matriz de barra verde, no aso ciada con los mantos de guijarros. Las piezas de jaspe lami- nado® son, por lo menos, de cinco tipos distincos de piedra dos de éstos se pueden encontrar localmente, y los otros son de origen desconocido. Las piezas no estén codadas y gasta- das, como otras encontradas en cl lecho del Rie Los Horco- nes, sino mas bien parecen haber sido importadas y trabajadas porel hombre, Algunas estan laminadas en una sola cara, alre- dedor de sus perimetros. En resumen: no obstante la suges- tiva apariencia de este sitio como un temprano asentamiento de cazadores situado a orillas de un lago,’con concentracio- nes de hucsos y un alineamiento rectangular de piedras,’ todavia es necesario que los supuestos artefactos sean estu- diados por un especialista en litica; de otra manera, los escép- Bosque fue un ticos continuaran sin convencerse de que El escenario de actividad humana temprana.* Otro posible asentamiento muy temprano cn esta regién esel sitio, @ sitios, de Richmond Hill, cerca de la poblacién de Orange Walk, en Belice.” En la superficie, el sitio presenta una distribucién no continua de miles de grandes ¢ irregu- lares herramicntas de piedra, burdamente talladas, en una area de unos 5 km de diémetro (véase Hustracion 46) Actualmente este espacio esté abierto y exhibe pequeias ondulaciones limitadas por depresiones que retienen agua por largos perfodos. El rio mas cercano esté a unos 5 km de distancia, Las excavaciones de muestreo de 2 m?, hechas en una de las colinas, mostraron un estrato basal de piedra caliza natural, a unos 50 cm abajo de la superficie y sobre el cual habia lo siguiente: a) 10.2 25 cm de greda barrosa, de color gris claro; b) 1 a 2 cm de tierra barrosa, de color negro-cafe- soide oscuro; c) 2 a 10 cm de barro grisdcco; d) alrededor de 10 cm de una densa y bien compactada capa de cristales siliceos (2), en una matriz de marga barrosa café-rojiza; y e) una cubicrta de tierra superficial barrosa, de color café oscuro. Los estratos b) y a) fueron interpretados como los Horizontes A y B, respectivamente, de un suclo enterrado, mientras que ¢] estrato d) era obviamente un piso preparado, en cl cual los habitantes aborigenes excavaron varios hoyos."® Todos los niveles sobre esta marga basal mostraron herra- mientas de piedra tallada, en cantidades variables, las cuales tenian una patina de ligera a densa en los bordes trabajados. Exdmenes microscépicos de estos bordes mostraron que las piezas tuvieron diversos usas, como los de alisar, cortar, pulir, tallar y martillar; ello, por otro lado, indica que el sitio fue una drea de habitacién en la que se realizaba una amplia gama de actividades. La abundancia de las herramientas encontradas tanto en la superficie como en las excavaciones, sugiere que el lugar probablemente estuvo ocupado en forma intermiteme por una pequefa poblacién durante un largo perfodo. En virtud de la gran cantidad de estas herra- mientas, de su amplia distribucién y de su burda manufac- tura, algunos investigadores han dudado de que realmente fueran artefactos de fabricacién humana; sin embargo, en un estudio reciente, Arlene V. Miller ha rechazado la posibi- lidad alternativa de que hayan sido astillados solamente por accién geomorfoldgica.” Aunque este sitio todavia no pucde fecharse radiométricamente, la comparacién de las coleccio- nes de la Fase Pacaicasa de Pert, que contienen herramientas con agrupaciones similares de los materiales, sugiere una fecha alrededor de 18,000 ac." En el contexto aludido en las lineas precedentes conviene mencionar el hueso de un perezoso extinto, que Barnum Brown encontré en Petén. Dicha pieza mostraba sobre una de sus superficies tres cortes agudos, no paralelos, en forma de V. Segiin Brown los cortes fueron hechos por un humano sobre el hucso fresco, una observacién con la que concuerdan otros expertos. Este espécimen, asociado a otros huesos petri- ficados de camello, mastodonte, megaterio y gliptodonte,” aparecié detrés de un muro de contencién natural que atra- viesa cl Rfo de La Pasion, exactamente debajo de la confluen- cia de] Rio Amelia, hacia cl oriente, en unos 1.5 metros de agua." Desafortunadamente, como este depésito es clara- mente de naturaleza secundaria, los hallazgos no pueden ser fechados con més exactitud, y tan s6lo es posible indicar que Ja fauna representada pertenece al Pleistoceno Superior. Aparte de tan tenues indicios sobre los habitantes mas antiguos, parece existir un gran vacio posterior de infor- macion en lo referente a la ocupacién paleoindia de Centro América, Se conocen dos sitios en Chiapas en los que exis- ten evidencias de ocupacion que pueden fecharse antes de 13,000 ac. Sin embargo, esta fecha esta basada Gnicamente en la tipologia de los artefactos encontrados alli. La primera evidencia es un raspador largo y grueso, que aparecid, en aso- ciacién con carbén y huesos de ardilla, en los niveles mas bajos de la Cueva Santa Marta.'* En Chiapas, México, la segunda evidencia encontrada en el sitio Teopisca es un con- 134 Historia General de Guatemala Una punta de obsidiana acanalada, con la base en forma de cola de pescado, cneontrada en fa aldea San Rafael, en el valle de Guatemala (Iustracion 443), 6 La mitad basal de una punta de obsidiana acanalada, con by evr la planicie de Canchén, la base en forma de cola de pescado (lustracion 444 c),localizada en Piedra Parada Departamento de Guatemala. Después de romperse, esta punta fire convertida en un buril, para fo cutal se le remo vieron laseas, cn forma transversal, a lo largo del corte que cl bradizo, y longinidinalmente a lo largo del otro bord buril fe retocado posteriormente, al remover las la atencidn a los patrones de ta Io largo de los mismos cjes usa, Michael K. Davis sugiere que el eje distal de herramienta retocada también pudo haber sido usado como raspador. Sy Una punta de cuarzo casi completa, parecida al tipo Clovis (IIustracién 47), descubierta en el sitio Ladyville N° 1, en Belice. 8 Dos puntas parccidas al tipo El Inga” y dos puntas pare- cidas al tipo Lago Madden,” localizadas en el sitio Ladyville N° 1, Belice.” 9° Una punta parecida al tipo El Inga y tres puntas pareci- das al tipo Lago Madden, asi como una punta similar al tipo Plainview,” encontradas en el sitio Lowe-ha, Belice.” 10 Una punta parecida al tipo Lago Madden, descubierta en el sitio Melinda, Belice.” 11. Una punta parecida al tipo Clovis, de pedernal negro, encontrada en 1904, por C.V. Hartmann, en la regién de Ia costa del Pacifico de Costa Rica.” 12 Una punta acanalada, con Ja base en forma de cola de ada encontrada en la Esla pescado, de madera fos Macapale, en ef Lago Madden, Panam." 13. Un fragmento basal de punta acanalada, con la base forma de cola de pescado, con espiga (Lago Madden) de {gata turitella, procedente de la Isla Butler en el Lago Madden, Panamd." 14 Una punta acanalada, completa, con la base en forma de vada en el canal del cola de pescado, con espiga, local Rio Chagres, cerca del Lago Madden, Panama.” 15 Cuatro puntas adicionales acanaladas, con la base en forma de cola de pescado, con mango, procedentes de varias localidades situadas alrededor del Lago Madden, Panama.” La hoja de Jo que puede ser una punta acanalada, con la base en forma de cola de pescado, recuperada en el Canal de Panam, frente a Balboa.” ‘Ademis de los hallazgos citados de puntas de proyectil, todos casuales y de superficie y que sdlo pueden fecharse de tina manera aproximada por medio de tipologia comparativa de artefactos, varios sitios del mismo periodo en Centro Amé- rica han contado can un extenso reconocimiento 0 excava- 16 cidn, y han proporcionado no s6lo fechas sino un panorama mas completo de las industrias de herramientas de piedra y las diversas adapraciones ecolégicas de Ia gente. Estas otras investigaciones incluyen excavaciones en la Cueva de los Gri- un reconocimiento cn el valle de Quiché, Gua- fos, Chiapas,’ remala,” un reconocimiento en el area de Chichicastenango, Guatemala, con excavaciones en los sitios La Piedra del Coyote y Los Tapiales,” un reconocimiento con un amplio radio y exeavaciones en algunas sitios precerdmicos en Belice" xcavaciones extensivas en el sitio Turrialba, en Costa Rica." Las excavaciones en la Cueva de los Grifos, Chiapas, han proporcionado puntas acanaladas en forma de cola de pes- cado, asociadas a raspadores con bardes de navaja y otras herramientas que fueron Fechadas por radiocarbén entre 9300 y 8900 ac. “En el reconocimiento del valle de Quiché, Kenneth Brown,” por otra parte, localizé por lo menos 117 sitios con evidencia de ocupacidn precerdmica. En estos sitios se encontré una amplia gama de tipos de herramientas, inclu yendo puntas de proyectil de varios estilos, bifaciales, rasp dores dentados en el extremo, raspadores dentados en cl extremo y alos lados, raspadores discoidales, raspadores latc- rales, cuchillos, buriles, cinceles y niicleas. De éstos, la gran mayoria (alrededor del 90%) fueron hechos de basalto y otros de obsidiana, calcedonia y cuarcita, Desafortunadamente, puesto que todos esros sitios y herramientas fueron definidos sélo a base de colecciones de superficie, en la actualidad es. imposible distinguir entre los sitios del“Jeriodo Paleoindio y del Arcaico con apoyo en esta muestra) Sin embargo, con fandamento en comparaciones tipolégitas, asi como en la similitud que presenta la gran preferencis|por el basalto, tam~ bién notada en Los Tapiales, Brown suglere que la mayoria de los tiltimos sitios corresponde a una Epaca comprendida entre 9000 y casi 1000 ac. Son mucho mas seguras las fechas obtenidas en los sitios La Piedra del Coyote y Los Tapiales en ¢l area de Chichicas- tenango, Ambos estin localizados en una planicie elevada, a unos 3,300 m de clevacién, a lo largo de Ja carretera entre Lo de Totonicapan.” Las excavaciones de muestreo en La Piedra del Coyote revelaron una estratigrafia natural de cenizavolcanica oscura, endurecida, sobre una capa estéril de pomez, entre 1.00 y 1.10 m bajo la superficie, También se encontré una estra s Encuentros y Totonicapan en ¢l oriente del municipio tigrafia cultural de materiales ceramicos que recubre una industria de lascas de basalto, a una profundidad de 40 a 60 cm, Este estrato mas bajo proporcioné numerosas lascas de basalto, dos Jascas retocadas y un raspador dentado cn el extrema, quebrado, asociado con fechas de radiocarbon que oscilan entre 8700 y 7480 ac. En Los Tapiales las excavaciones fueron mas extensas, y cubrian 224 m? al terminar la temporada de trabajo. A través del sitio la estratigrafia fue variable, generalmente més grucsa cuesta arriba, hacia cl noreste, Consistié principalmente de un manto de roca irregular de riolita, resquebrajado, recu- bierto de piedra pomez blanca-amarilla-anaranjada, muy dgpera, la cual a su vez estaba recubierta por un manto de ceniza volcdnica oscura y endurecida. Esta tiltima variaba en rextura de abajo hacia arriba, de la siguiente manera: a) 0.10 m de arcilla barrosa, café; b) una ‘zona oscura’, no continua, con abundantes fragmentos microscépicos de carbon, que variaba entre 0.20 y 0.40 m de espesor, en donde era visible; c) 0.10 2 0.60 m de arcilla café oscuro; y d) tierra de super: rE SEE Los Primeros Habitantes de Centro América 135 ficie, de 0.20 a 0.30 m, de arcilla café oscuro, Los andlisis eapectogrificos infrarrojos de los suclosindicaron que el sitio. probablemente existié como una planicie abierta alpina a tra- Ves de toda la historia de su ocupacién. Una secuencia de nueve muestras de radiocarbén de todos los niveles del sitio proporeioné fechas que oscilaban entre 8710 y 7860 ac, en Jos principales niveles de ocupacién preceramica, Los restos de piedra trabajadas que fueron recuperados inclu‘an 1,458 lascas, de las cuales el 77% era de basalto gris, cl 13% de obsi- diana negra, el 6% de obsidiana gris, el 3% de caleedonia blanca y cl 1% de calcedonia variada, Las herramicntas de pie dra inclujan la base de una punta acanalada de basalto, una punta unit. al completa de obsidiana, cinco fragmentos bifaciales, cinco buriles, seis cinccles, cinco raspadores unifa- ciales (larerales), 11 raspadores unifaciales con dentado en un extremo (incluyendo cinco con dentado lateral), cuatro fragmentos de raspadores, cinco navajas de seccién triangu- lar in sitm y 25 lascas usadas.” Las excavaciones realizadas conjuntamente con el pro- yecto Reconocimiento Arqueolégico Arcaico de Belice® han revelado, por lo menos, cuatro sities con componen- tes que posiblemente corresponden a la Fase Lowe-ha (9000-7500 ac), ademas de tres sitios con restos de super- ficic que probablemente scan también de esa fase. Las herra- mientas de piedra asignadas a la industria de dicha fase incluyen pequefias navajas con estrechas platafornvas prepa- radas, lascas grandes y pequefias retocadas irregularmente, raspadores con dentado al extremo y con quilla achatada, raspadores con bordes de navaja, bifaciales ovoides finos, grandes raspadores ovoides dentados cn niicleos de tajado- res, etcétera, asi como las puntas de proyectil mencionadas anteriormente. Estos tiltimos artefactos rara vez han sido encantrados en las excavaciones, La fecha de los componen- tes de la Fase Lowe-ha no ha sido establecida radiométri- camente; hasta el presente esta basada principalmente en ripologia comparativa de artefactos. Elsitie Turrialba, localizade en un lugar escarpado desde donde se divisa cl Rio Reventaz6n, en las colinas orientales dela Cordillera Central de Costa Rica, ¢s el sitio del Periodo Paleoindio siruado més hacia el sur entre todos los que han ar sido extensamente excavados en Centro América.” A pe agricolas no han permitido de que las actuales actividad sos, parece ser que cubre por lo determinar sus limites pre menos 100,000 m2, en una area que se extiende aproxima damente 500 m a lo largo de tres terrazas del Rio Reventa- zon. Los depésitos culturales son muy poco profundos, ya que sélo aleanzan de 0.20 a 0.40 m. Las herramientas y lascas alli encontradas son, en su mayoria, de piedra dura silicea local, de varios colores, ¢ incluyen puntas acanaladas con la base en forma de pescado, puntas parecidas al tipo Clovis punras parecidasal tipo Lago Madden, bifaciales que parecen haber sido formas de puntas semejantes al tipo Clovis, raspa- dores dentados en el extremo con quilla, raspadores con den- tado lateral, cuchillos o raspadores unifaciales, nticleos polié- dricos, navajas y buriles. El sitio no ha sido fechado radiomé- tricamente; sin embargo, las terrazas del rio han sido geo- morfolégicamente fechadas en ¢ 10,000. $000 ac. 46 Herramientas de piedra encontradas cn Richmond Hill, Belice En la evidencia presentada anteriormente puede obser- varse una lenta pero segura evoluci6n de la tecnologia de manufactura litica a través de aproximadamente 20,000 aftos, conforme los habitantes del Paleoindio fueron incrementando y depurando su capacidad de adapracién econémica a la vida en Centro América. Si los restos de lascas de jaspe en el sitio El Bosque, situado en Nicaragua, fueron de hecho artefactos claborados por el hombre, lo cual parece muy probable en vista de su asociacién con huesos de mamiferos extintos que fueron aplastados y ennegrecidos (gquemados?) antes de su fosilizacién, dichos restos sugieren que los habitantes mas antiguos de esta region fueron dependientes de una burda tec- nologia, compucsta basicamente de tajadores y herramientas para cortar. Una tecnologia similar ha sido registrada en los sitios con fechas més tempranas situados cn Norteamérica. Uno de éstos es Lewisville, Texas, que tiene una fecha de 38,000 ac; en Sudamérica, el sitio llamado Cueva Pikimachay, en Ayacucho, Pert, corresponde a la Fase Pacaicasa, y tiene una fecha de 18,000 ac; sin embargo, el hecho de identifi car estos hallazgos como artefactos humanos, asimismo esta sujeto a discusion. Por analogia, las herramientas encontradas en Richmond Hill, Belice, también pueden pertenccer a dicha industria temprana, a pesar de que este sitio aun no ha sido techado. Existe una gran laguna, aproximadamente entre 18,000 y 10,000 ac. en la informacion arqueolégica de Centro Amé- rica; un periodo cn el cual no se ha fechado con exactitud ningéin sitio. Una manera por la cual se puede inferir que ciertos sitios de Centro América pertenecen a dicho periodo consiste cn compararlos con sitios que tienen asignadas fechas mas confiables, ya que los conjuntos de herramientas s¢ caracterizan principalmente por unifaciales y buriles. Los sitios con los cuales se pucden establecer tales analogias son los que estén siruados al norte, es decir, en México; por ejem- plo, Tlapacoya, en el Distrito Federal, y El Cedral, Mate- huala, en San Luis Potosi," asi como el nivel mas bajo de la Cueva Santa Marta, en Chiapas y los hallazgos de superficie hechos en Teopisca, Chiapas, y la Cueva de Loltin, Yucatan. Unicamente la ultima parte del Periodo Paleoindio, es decir, entre ¢ 10,000 y 6500 ac, esté mejor representada en Centro América, segiin los sitios excavados y fechados, asi como por las hallazgos en superficie. La mayor parte de evi- dencia de este periodo consiste en puntas de proyectil de dis- tintos estilos, No es extraio encontrar mas de un tipo en un Los Primeros Habitantes de Centro América. 137 tamaho, intensidad y periodo de ocupacién, hacen dificil una estimacién del tamano y densidad de la poblacién. Usando una metodologia adaptada ala que se desarrollé para calcular Ia poblacién de los sitios mas tardios en el valle de Guate- mala," se puede estimar que la poblacién del Paleoindio Tar- dio, en la regién del valle de Guatemala y la planicie de Canchén, pudo haber oscilado entre 55 y 110 personas,” lo que equivale a una densidad demografica de 0.06 a 0.12 por km cn un area de 875 km?, Hasta la fecha no se puede afir- mar si esta estimaci6n de la densidad se puede aplicar a toda Centro América como un conjunto, como tampoco se puede establecer la medida en que pudo haber variado dicha den- sidad en los diferentes asentamientos ecolégicos. En términos de su contexto econdmico, se puede decir que los habitantes del Paleoindio Tardio vivian cn pequehos gru- pos némadas, y que parecen haber aleanzado una alta especia~ lizacidn en la caza de grandes animales del Pleistoceno Tardio. Algo de la varicdad de sus actividades y contactos se puede inferir no s6lo de la amplia distribucién de los diversos estilos de puntas de proyectil, sino también por el hecho de que los habitantes de Los Tapiales pudicron haber adquirido la obsi- diana de fuentes tan diversas como el Rio Pixcayd y San Bar tolomé Milpas Altas al oriente, y Tajumulco al occidente, las cuales estén a una distancia que oscila entre 50 y 75 km del sitio.” La especializacién en la caceria de piezas mayores esta indicada tanto por lo bien manufacturadas que estan las puntas de proyectil, como por el hecho de que los estudios del uso de otras herramientas, provenientes de los sitios de la Fase Lowe-ha, en Belice,” indican que la mayoria de dichos arte- factos fucron usados para diversas operaciones de cortar y ras- par materiales blandos, como cueros de animales En conclusion, y con fundamento en la evidencia obte- nida en Centro América, se pueden sefalar dos puntos rele- vantes, respecto a los modelos alternativos de la colonizacién palcoindia de las Américas, que se presentaron en la intro- duccién de este articulo. Primero, si las fechas tempranas, la caceria de fauna extinta y lo burdo de las herramientas de manufactura humana de El Bosque y sitios similares son aceptados como tales, y son corroborados mediante la evi- dencia de sitios adicionales que se puedan descubrir en el futuro, se podra deducir que el hombre penetré en el conti- nente americano hace mucho mas de 40,000 afios. Si esto resulta cierto, no habra necesidad de postular una répida extincién de la megafauna del Pleistoceno Tardio, provocada por aquellos primeros habitantes al final del Paleoindio. El segundo punto, y quizds el més importante, se refiere a que existe evidencia sobre una diversidad de industrias y herra- mientas de piedra durante el Paleoindio Tardio en Centro América. Estas incluyen no sélo herramientas que parecen haberse originado en las industrias de Norteamérica, sino también algunas originadas en las de Sudamérica, anteriores © contempordneas a las que se usaron en Centro América. El concomitante desarrollo de una tradicién autéctona en Cen- tro América, durante el mismo perfodo, indica que las pobla- ciones del Paleoindio Tardio tuvieron una bien establecida adaptacién a las distintas situaciones ambientales locales en el rea, y que durante mucho tiempo habian estado reci- biendo influencias tanto del norte como del sur. Por consi- guicnte, la evidencia paleoindia en Centro América, vista sobre la base de cada una o de ambas conclusiones, indica que es muy poco probable una tardia y répida colonizacién de las Américas sélo durante cl Paleoindio. 138 Historia General de Guatemala Recomendacion de Lecturas Adicionales tualizadas sobre cl Periodo Paleoindio. En inglés, la mejor referencia sigue ?, del mismo No cxisten en idioma espaol publicaciones completa sicnda ‘Early Man in the New World’ de RS. MacNeish, que fue a autor. Early Man in the New World, R. Shutler, editor, también contienc articulos de interés en relacién con la evidencia del Paleoindio. Otros trabajos adicionales son, Investigaciones Argucoldqicas en el Sitio de Ef Inga, de RE. Bell; “The Occurrence in Panama of Two Types of Paleoindian Projectile Points’, de J.B. Bird y R. Cooke, y ‘The Primitive Hunters’, de L. Avelayra Arroyo de Anda, twalizada para cl arca mesoamericana en ‘Mesoam Notas 1 P. Martin, 1975, ]. Mosi 19 B. Hayden, 1980 J. Bird y R. Cooke, 1978 K. Wilkerson y A. Nelken- manny P. Martin, 1975-20: KL. Brown, 1980; fig. 3. 35 Ibid. Tercr, 1980; RS. Mac- 2 RS. MacNcish, 1976, 21 Tbid., 318 36 R. Cooke, 1977; J. Bird y Neish, 1981, 1982 198 22. F. Ximénez, 1967b:328; R Cooke, 1978:272 . 51. M. Snarskis, 1979 3 J. Espinoza, 1976 W. Bray, 1978 37 J. Birdy R. Cooke, 1978: 52 RS. MacNeish, 1976:318 4 W. Page, 1978 23. I. Rovner, 1980; W. Bray, 263-266 83. J. Lorenzoy L. Mirambell, 5 J. Espinoza, 1976: Lim. 14- 1980 38. Ibid., 263 1986a, 1986b 17; R. Gruhn, 1978: fig. 1 24 M.D. Coe, 1960 39 J. Garcia Bércena, 1981 «54. RS, MacNeish, 1983 6 W. Page, 1978: fig. 15 25M. Davis, 1981; CN 40 KL. Brown, 1980 $5 R Gruhny A. Bryan, 7 BR. Gruhn, 1978:261 Murdy, 1984:105-106 41 R.Gruhny A. Bryan, 1976 1977:256 8. C, Haynes, 19771166 26 TR. Hester, LC. Kelleyy 42 R-GruhnyA. Bryan, 1977 56 J. Bird y R. Cooke, 1978 9. DAF. Puleston, 1975 G. Ligabue, 1981; T. Hes» 43. B.S. MacNeish, S, Jeffrey, 57 K.L. Brown, 1980:321- 10. Ibid. fig. 1 ter, H, Shafer, T. Kelly ¥ K. Wilkerson y A. Nelken- 324 11 A. Miller, 1976 G. Ligabue, 1982; T.R Terner, 1980; RS.Mac- 58 R. Gruhny A. Bryan, 12 RS. MacNeish, 1979 Hester, 1985 Neish, 1981, 1982, 1983 1976, 1977 13 E.M. Shook, 1951:93 27 BR. Bell, 1965 44M. Snarskis, 1979 59 RS. MacNeish, 1982:32 14 E.M. Shook, 1990: comu 28 J. Bird y R. Cooke, 1978 45 J. Garcia Barcena, 1981; 60 M. Snarskis, 1979 nicacién personal; K. L 29 RS, MacNeish, 1982 RS. MacNeish, 1982:29 61 C.N. Murdy, 1984:35-41 Brown, 1958 30H. Irwin, 1970 46 K.L. Brown, 1980 62 Tbid., 106 15 RS. MacNeish y F. Peter- 31 RS. MacNeish, 1982 47 R. Gruhn y A. Bryan, 63 F, Stross, F. Asaro, H. son, 19629 32. Ibid. 1976:84, fig. 1 Michael y R. Gruhn, 1977 16 J. Lorenzo, 1975:30-31,88 33. J. SwaugeryW. Meyer- 48 hid, 86 64 RS. MacNeish, 1982:32- 17 J. Lorenzo, 1977:38 Oakes, 1952 49 R,Gruhny A, Bryan, 1977 33 18 RS. MacNeish, 1983:127 34D. Sanders, 1959, 1964; 50 RS. MacNeish, S. Jeffrey,