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Este documento proporciona una introducción completa a los diferentes tipos de estrés que afectan a las plantas, incluyendo el estrés biótico y abiótico. Se explora el impacto del estrés por temperatura, luz, infecciones, nutrientes, salinidad, agua y factores mecánicos en el crecimiento y desarrollo de las plantas. El documento también destaca la importancia de comprender el estrés para optimizar las prácticas agrícolas y mejorar la productividad de los cultivos.
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Cheran Mich
El estrés es un factor, biótico o abiótico, del medio que causa una disminución en un determinado proceso fisiológico de la planta, disminuyéndolo por debajo de la tasa máxima que podría tener en condiciones normales o en ausencia de ese factor estresante. El hecho de sobrevivir a esta situación supone un grado de resistencia para la planta. Las plantas están constantemente sometidas a una serie de cambios en su ambiente. El estado fisiológico estándar está sometido a cambios estacionales, de temperatura, de cantidad de luz, etc. Además de eso, sufren una serie de fluctuaciones que llevan a la reordenación del metabolismo y crecimiento, manteniéndose el estado fisiológico estándar. Pero en ocasiones esos cambios son demasiado grandes, sacando a la planta de la zona de confort.
La mayoría de las plantas son sensibles al estrés por temperatura y sufren cuando estas superan los umbrales definidos para cada una de ellas. Las altas temperaturas, por ejemplo, causan daños fisiológicos y metabólicos. Con las bajas, las plantas dejan de crecer o se congelan y terminan muriendo.
La luz es la fuente de energía para la fotosíntesis, que está relacionada con la producción de carbohidratos y oxígeno. Cada variedad tiene sus propias necesidades de luz y de sol, la falta o el exceso de estos influye también en su crecimiento y desarrollo. ESTRÉS PRODUCIDO POR INFECCIONES DE PATÓGENOS, PLAGAS Y VIRUS. Las plantas pueden sufrir el ataque de otros organismos perjudiciales que limiten o afecten a su desarrollo y además, la aplicación de tratamientos sintéticos para combatirlos también puede ser muy estresantes según qué condiciones se realicen. ESTRÉS POR LA AUSENCIA O EXCESO DE NUTRIENTES. Como es obvio, la ausencia de nutrientes afecta al crecimiento de las plantas y a su fruto, pero el exceso también tiene efectos negativos, como en los casos del nitrógeno y del fósforo. ESTRÉS SALINO. Este tipo de estrés se puede producir por el exceso de sal en el suelo o el agua de riego. Una mala gestión del riego también puede incidir en estos problemas de salinidad.