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La psicología social afronta desafíos para ofrecer soluciones a problemas sociales urgentes. Aunque existen preocupaciones aplicadas, la aplicación real se limita a analizar cuestiones sociales desde una perspectiva psicosocial. La tecnología social y la intervención social son enfoques prometedores, pero requieren ser utilizados y articulados adecuadamente para lograr un cambio social efectivo. El cambio social debe diferenciarse del cambio individual y abordarse desde una perspectiva interdisciplinaria.
Typology: Exercises
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1. Introducción La Psicología Social se ocupa de las relaciones entre las personas y de su mutua influencia, de la interacción humana. La Psicología Social Aplicada usa el saber y los métodos psicosociales para resolver los problemas en esas relaciones y para contribuir al bienestar y desarrollo humano desde su relación con los demás. Es, pues, parte del intento moderno de utilizar las ciencias (físicas, humanas, sociales) y sus derivados técnicos para aliviar el sufrimiento y la miseria humana y para buscar el bienestar, en la asunción de que las condiciones personales y sociales son reversibles, no algo dado e inalterable, llámese naturaleza humana o estructura social. La doble intuición que ha guiado a los aplicacionistas psicológicos y sociales a lo largo del siglo pasado es que el conocimiento existente sobre las relaciones humanas es útil y que el científico no debe limitarse a estudiar las relaciones y fenómenos sociales sino, además, hacer disponible su destilación práctica para mejorar la vida humana y para tratar de eliminar la pobreza, la injusticia y el enfrentamiento social. Un libro sobre Psicología Social Aplicada (PSA en adelante) debe aclarar, en esencia, 4 puntos:
perspectiva coherente de PSA que, relegada al olvido tras la Segunda Guerra Mundial, resurge en los setenta al hilo de la crisis de la PS. El progreso de la metodología. La metodología es una de las tres tradiciones que, junto a teoría y aplicación, trenzan, con variada intensidad e interrelación, el discurrir histórico de la PS. Los desarrollos metodológicos resultan, además y como se verá más adelante, cruciales en la gestación de la PSA (Reich, 1981). Y es que, un tema recurrente de “la crisis” de los 70 asociado a la búsqueda obsesiva de relevancia, es el maridaje de rigor científico y utilidad social en que el método funcionará elemento conector en la PS de teoría y aplicación. Aunque la metodología psicosocial hunde sus raíces positivistas en los albores empiristas y experimentalistas norteamericanos del comienzo del siglo XX, es en los años 20 y 30 cuando conoce un desarrollo espectacular ligado en buena parte al estudio de las actitudes sociales. Se elaboran así escalas de medición de actitudes y estereotipos, cuestionarios, encuestas de opinión pública; sociometría y valoración de la atmósfera grupal; entrevistas y la observación social. La consolidación de la metodología psicosocial habrá de esperar, sin embargo, hasta los años 50 en que aparece el primer manual y cursos específicos en la formación psicosocial. Los años 40 traen consigo acontecimientos que alteran dramáticamente el curso de las ciencias humanas y sociales: el advenimiento del nazismo y la Segunda Guerra Mundial. El primero, fuerza la emigración de un ramillete de destacados académicos europeos a EEUU donde infunden e injertan una serie de temas y tendencias con frecuencia asociadas a los elementos psicosociales subyacentes a los horrores que han dejado atrás: autoritarismo, miedo a la libertad, estilos de liderazgo. La guerra trae a primer plano temas como el estrés y efectos de la situación de combate, la moral, la influencia social de la propaganda y la radio o las características de los soldados combatientes. Gardner Murphy (1965), refleja así el clima del momento y el impacto crucial de la guerra sobre la PS: Dejamos, durante la Segunda Guerra Mundial, de ser esencialmente la disciplina científica seguida por amor a aprender, y comenzamos a servir en análisis de opinión pública, estudios sobre moral, salud mental industrial, psicología y relaciones internacionales, problemas políticos derivados de los antagonismos y reticencias raciales y de clase. Tomó forma , en una palabra, la Psicología Social Aplicada " (p. 28; subrayado añadido). Esa es la parte positiva: el enorme progreso metodológico y aplicado y (Reich, 1981) y la constatación de la existencia en la PS de una importante faceta aplicada junto a la más “básica” o teórica. Pero la imperatividad de las demandas prácticas planteadas por la guerra tiene también su cruz: genera múltiples resistencias y reacciones anti aplicacionistas acompañadas de un intenso deseo de retornar a la teoría e investigación experimental que siembran el fermento de la escisión entre las dos facetas (teoría e investigación por un lado y praxis por otro) que tan tenazmente había tratado Lewin de preservar unidos. La postguerra es, en consecuencia, un período de entusiasmo y rápido crecimiento teórico. La experimentación de laboratorio domina un espacio metodológico escasamente receptivo hacia otros enfoques como la investigación de campo o los sondeos por encuesta difundidos desde el Institute of Survey Research. La aparición en 1966 del libro de Campbell y Stanley sobre “Diseños experimentales y cuasi experimentales”, que inicia una auténtica revolución metodológica, apenas influye en un campo, la PS, metodológicamente ensimismado en el experimentalismo "puro". Se afianza la escisión entre investigación experimental de laboratorio e investigación de campo por un lado y entre orientación teórica y orientación aplicada por otro, que tanta influencia tendrá para el declive temporal de la PSA. El cisma entre los seguidores de Lewin es vital - y sintomático- en este contexto: los teóricos o experimentalista se refugian en el Centro para la Investigación de la Dinámica Grupal y los aplicacionistas en los Laboratorios Nacionales de Entrenamiento (Igualmente revelador del clima científico de la época es que se llame “laboratorio” a un lugar de formación práctica). En el contexto de la expansión de la teoría psicológica se desarrollan en PS líneas y temas como: ▪ Actitudes políticas y autoritarismo; persuasión, propaganda, medios de masas. ▪ Formación de opinión e intención de voto. ▪ Comportamiento colectivo, movimientos sociales y psicología los pueblos. ▪ Percepción y motivación grupal; estrés, conflicto e influencia social en los grupos. ▪ Otros temas como: conducta prosocial, aprendizaje cooperativo-competitivo o relaciones
interraciales. Corrientes y enfoques teóricos influyentes son el estructural-funcional como “gran teoría” social; el interaccionismo simbólico más micro, cotidiano y subjetivo. Y otras corrientes de alcance más limitado o sectorial como: aprendizaje social, teorías del intercambio, equilibrio y disonancia cognitiva, análisis freudo-marxista y pensamiento crítico, socio cognitivismo o etnometodología. En general, se nota un auge del cognitivismo y las temáticas de la atribución y, últimamente, una creciente influencia de los enfoques contextuales, transculturales y ecológicos o del “pensamiento” postmoderno, así como un tímido avance de los enfoques metodológicos cualitativos. Varios de estos desarrollos están ligados a la “crisis” de la PS (que se aborda más adelante) en cuyo magma contextual se entenderán mejor. ¿Qué pensar de la gran expansión temática y metodológica de la PS a lo largo del siglo XX? Produce sensaciones mixtas. Positivas: en cuanto que esa expansión refleja fielmente la pluralidad de intereses teóricos y metodológicos del campo y de la complejidad de los temas abordados, tan alejada de la simplicidad de los balbuceos teóricos iniciales. Pero, también, sensaciones negativas: la dificultad de integrar tanta heterogeneidad deja una estela de desorientación tan propia, de una parte, de los tiempos "postmodernos" que corren y tan indicativa, de otra, de cuán lejos estamos todavía de la constitución de un cuerpo teórico unitario y empíricamente valido que materialice el sueño, tan largamente acariciado por muchos (y errado según otros), de una ciencia psicosocial “natural” y positiva. El cambio del centro de gravedad temático desde la interacción hacia la atribución y percepción marca, en fin, un giro psicologista e individualista criticado por los analistas y practicantes de inclinación más social o interdisciplinar. Reaparecen ahí, otra vez, temas y preocupaciones propios del replanteo crítico del campo. La crisis Pero ... el esplendor teórico en que se había instalado la PS tras la segunda guerra mundial era un espejismo. Bajo su tersa y exuberante superficie empírica y al hilo de nuevos datos y replanteamientos internos y de acontecimientos externos, se estaba larvando una profunda crisis. De forma que el sólido edificio científico, erigido sobre frágiles cimientos experimentales, comienza a agrietarse. Aparece a lo largo de los años 60 una creciente preocupación por la validez de los hallazgos generados (asociada a un virulento ataque a la experimentación de laboratorio y a su virtual monopolio metodológico) y su relevancia que arrecia y se extiende después a la teoría y a la constitución misma de la PS y a su relación con la sociedad. Cuadro 1.1 La crisis de la Psicología Social (1965-1980) Método Teoría Institución social Crítica experimentación de laboratorio Crítica paradigma empírico- positivista Análisis micro social, fragmentario, estático, descontextualizado Invalidez hallazgos empíricos Trivialidad, artificialidad temas Modelo de persona: individualista, pasivo, reactivo; falta sujeto activo Epistemología de la ciencia natural, no social Irrelevancia social Falta responsabilidad social y respuesta a problemas sociales Causas internas. Comienzan a aparecer en esas décadas problemas con conceptos, teorías y técnicas que se creían bien establecidos. Hallazgos tenidos por firmes resultan ser artefactos metodológicos o no pueden ser generalizados; "sólidos" efectos principales se muestran ligados a complicadas interacciones con diversas variables; surgen múltiples interpretaciones para un mismo fenómeno ... Fallan, en fin, piezas clave del edificio científico psicosocial como las actitudes, la investigación grupal (la polarización) o la propia situación experimental que distorsiona seriamente (creando artefactos metodológicos, sesgando los resultados en función de las características de los sujetos o del sentido atribuido a la situación, etc.) los fenómenos investigadas, limitando la validez y generalizabilidad de los datos generados.
ciencias naturales (ligada a la experimentación de laboratorio) en vez de colaborar interdisciplinarmente con otras ciencias sociales. La influencia de las temáticas conductuales y cognitivistas norteamericanas y sus asunciones epistémicas, el espíritu posbélico y los hábitos generados durante el conflicto, la euforia económica y el excesivo individualismo coadyuvan también en la generación de la crisis (Blanco y De la Corte, 1996). Una de las consecuencias discernibles de la crisis es la reactivación de una tendencia aplicada de la PS que confronte las cuestiones sociales del momento. El desarrollo moderno de la PSA es, en ese sentido, una respuesta a la acusación de irrelevancia social, uno de los pilares del aluvión crítico. Retomamos ese tema en el capítulo siguiente.
3. Definición: Interacción y enfoque psicosocial La panorámica histórica de la PS se completa ahora con una sistemática del campo centrada: el objeto (de qué trata), enfoque característico, niveles de análisis y actuación y objetivo potencial. Selecciono ciertas visiones que considero especialmente pertinentes e informativas. Asumo el punto de vista aplicado para, al final, valorar críticamente el conjunto. Psicología Social: Interacción, relación e influencia La panorámica precedente ha mostrado una cierta coincidencia en el comportamiento interpersonal y la influencia como focos de interés de la PS. Munné (1986) resume y aclara "el comportamiento interpersonal implica formalmente una relación y conductualmente una interacción, y todo ello produce unos efectos que podríamos calificar de interinfluencia" (p. 211). Las distintas formas y niveles de interacción real serían el tema conductual de interés de la PS. La relación interpersonal constituiría la matriz "estructural" preexistente que modularía simbólica y afectivamente la interacción actual. Y, consecuencia de ambas - relación posibilitadora e interacción real-, se produciría un conjunto de formas de influencia objeto también de interés del campo como efectos “materiales” de la interacción. Simplificando: la relación interpersonal genera interacción que, en fin, genera influencia. Los tres elementos así ordenados (que pueden darse en otro orden secuencial: influencia-interacción-relación, por ejemplo) son centro de interés de la PS. Y las distintas orientaciones teóricas “llenarían” de contenido explicativo las tres categorías nucleares. Así, para un socio-cognitivista la interacción es, básicamente, intercambio de información; para un conductista una serie de secuencias de refuerzos y recompensas; para un partidario de la teoría del intercambio social un trueque de costos y beneficios. Es obvio que desde el punto de vista aplicado es la influencia (e interinfluencia) el fenómeno de mayor interés directo. La definición del campo Gordon Allport (1968) puede ayudarnos aclarar los planos o formas de interinfluencia. Para el autor, la PS sería "el intento de comprender y explicar como el pensamiento, los sentimientos o la conducta de los individuos están influidos por la presencia real, imaginada o implícita de otras personas". La definición explicita, en efecto, tres planos de interacción e influencia social:
la vez por la persona y por la sociedad, por el individuo y su grupo, por la influencia tanto del grupo en el individuo como de este en el grupo y por las condiciones que promueven la discrepancia y la convergencia de las realidades psicológicas y sociales. Según ese enfoque en la interacción social:
que conllevan condiciones específicas de interacción e influencia social. Condiciones con frecuencia ligadas a la detentación del poder, y otros recursos públicos, no privados, y valores (como solidaridad, justicia social o responsabilidad pública) ausentes en la esfera organizacional. Muchos alegarían, en fin, que los niveles más altos de interacción escapan el campo psicosocial para adentrarse - o, al menos, ser compartidos con- otras ciencias sociales más globales como la Sociología o la Ciencia Política. ¿Objetivo? Se suele asumir que la misión de una ciencia es acumular conocimiento explicativo o comprensivo sobre un tema de interés. Ese supuesto positivista, que excluye cualquier otro objetivo de la actividad científica, no es, sin embargo, compartido por todos porque, según no pocos, desfigura seriamente a la ciencia al escamotearle la subjetividad y los valores presentes en cualquier empresa humana. Sobre todo, añadamos, en el campo humano y social, donde el intento positivista de construir una ciencia objetiva y neutral a imagen y semejanza de la ciencia natural cosecha cada vez más críticas y descalabros. Y es que el comportamiento interpersonal tiene siempre unos sujetos personales y la interacción implica intenciones, emociones y valoraciones. No extrañará, pues, que ciertas corrientes de pensamiento y actuación (humanistas, ilustrados, fenomenología, interaccionismo simbólico, construccionismo, marxismo, críticos y postmodernos) hayan tratado de articular propuestas alternativas que recuperen la subjetividad en los ámbitos humano y social y que, buscando la integralidad teórica y práctica, restituyan algún tipo de convivencia armónica entre sujeto y objeto otrora desterrada de las ciencias físicas por la “natural” supremacía del objeto. Al hilo de esa recuperación del sujeto, Munné (1986) propone un objetivo, siquiera potencial, para la PS, de especial interés para el trabajo aplicado: el desarrollo multidimensional de la persona a través de su interacción cotidiana con los demás. Tal avance de objetivo, ciertamente excepcional en la literatura psicosocial, supone una clara reivindicación de la aplicación psicosocial donde ya sí que es norma reconocer la necesidad de un objetivo y de una base valorativa que guíe el uso de la ciencia social.
5. Valoración desde la perspectiva aplicada ¿Qué conclusiones podemos sacar desde el punto de vista aplicado de esta excursión histórica y teórica por la PS? Las siguientes:
1. Introducción: Los desafíos de la empresa aplicada Aunque la literatura psicosocial al uso transmita la impresión de que la PSA es un fenómeno contemporáneo, la tendencia aplicada es tan antigua como la propia PS (Reich, 1981; Fisher, 1982a; Blanco y de la Corte, 1996), si bien y por varios avatares internos y externos, no alcanza preeminencia y singularidad hasta las últimas décadas del pasado siglo. Como se indicó en el capítulo anterior, se tiende a ver en los esfuerzos de los años 30 y 40 y en los desarrollos y exigencias prácticas de la segunda guerra mundial la avanzadilla de la aplicación psicosocial sistemática que madura después. Y, aunque Kurt Lewin es generalmente considerado el “padre” de la PSA, no deben olvidarse otros precursores (Deutsch, 1975a) como: Goodwin Watson, Floyd Allport, Walter Lippmann, Rensis Likert, Gardner Murphy o Muzafer Sherif. Pero la PSA como esfuerzo sistemático nace entre los años setenta y ochenta a lomos de la crisis de la PS, como una respuesta a ella. En esa época, y a diferencia de épocas pasadas, la PSA se institucionaliza (Blanco y otros, 1985) como fruto de la confluencia de esfuerzos aplicados bajo la el rótulo (aunque internamente diverso) de "Psicología Social Aplicada" y teniendo el legado lewiniano como aglutinante y catalizador. La PSA alcanza el reconocimiento académico y social como resultado tanto de su propia maduración como de replanteamiento de la relación entre teoría y praxis - y entre ciencia y sociedad- y de las exigencias de relevancia social asociadas a la crisis de la PS. Como "solución" (una de las soluciones) a la crisis la PSA pasa a ser la mejor forma revitalizar la PS conectando teoría y praxis buscando verdades útiles además de “duraderas” y persiguiendo, en fin, una "investigación socialmente útil a la vez que teóricamente significativa" (cubierta del primer volumen del Applied Social Psychology Annual , 1980). Retos, dificultades y ambivalencias Pero una cosa son los deseos... y otra su realización práctica: es más fácil criticar lo estatuido que construir una alternativa viable. Así lo atestiguan los comentarios y anécdotas que salpican la variopinta, a veces colorista, literatura inicial del campo que ilustran tanto las críticas y suspicacias hacia la PS que se hacía en aquellos días como los retos y dificultades planteados a los pioneros de un campo científico y profesional que, emergiendo desde uno ya reconocido, busca su propia identidad sin renunciar del todo a la del campo matriz. Relata, por ejemplo, Michael Argyle (1980), uno de los propulsores europeos de aplicación psicosocial, como un colega (Melzter) abortó una compilación sobre PSA ante el generalizado desconocimiento de la existencia de trabajos que cumplieran los criterios exigidos: que el trabajo se hubiera realizado y sus resultados hubieran sido evaluados; que tuviese carácter empírico, no meramente teórico o desiderativo; y que estuviera claramente ligado a un paradigma teórico o experimental de la PS. Dejo en el aire la pregunta del autor de si los criterios no eran excesivamente restrictivos. Nos interesa más las dificultades prácticas y la relativa desorientación a que se enfrentaban los pioneros modernos de la PSA. Se pueden añadir otras viñetas y puntos de vista. Así, Faucheux (1975), reconoce que su formación clínica, antropológica y grupal le resultaba más útil en su tarea de ayuda a personas y organizaciones que las teorías psicosociales y la formación científico- experimental que - exceptuando algunas ideas- apenas le había reportado beneficio aplicado alguno. Remacha, en fin, el conocido “aplicacionista” uruguayo Jacobo Varela (1974): “A las ciencias sociales les está costando mucho reconocer lo que otras ciencias han sabido desde hace tiempo: los problemas se resuelven en torno a síntesis centradas en los problemas, no por medio de más análisis teóricos" (p. 469). Basten estas viñetas e impresiones para mostrar en clave introductoria el clima de la época y el espíritu de los “aplicacionistas” iniciales: los retos entrevistos, las dificultades existentes, la ambivalencia hacia sus “mayores” disciplinares - la PS dominante- y la relativa incertidumbre hacia las nuevos roles y tareas. No es que nieguen - como algunos interpretan- la existencia de una tradición aplicada en la PS, sino, más bien, subrayan las dificultades y carencias reales de esa empresa, cuestionando, a la vez, la adecuación de los métodos, conocimientos y valores implícitos de la PS dominante en la postguerra para esa empresa. Se censura implícitamente el limitado interés de la PS
en su conjunto por las cuestiones sociales, manifestando, también, la perplejidad del practicante para articular la teoría psicosocial existente y las necesidades prácticas reales y mostrando tanto la indefinición conceptual de la PSA como la diversidad (y la bivalencia) de posturas existentes respecto de su relación con el campo matriz de la PS: se le quiere y se le rechaza; se pertenece a él pero se busca diferenciarse o separarse, etc. Son estos temas importantes, ahora sólo destapados, sobre los que habrá que volver con más detenimiento a lo largo del capítulo. Propósito, programa y objección conceptual Aclarada ya la “base” de la aplicación, la PS, abordo en este capítulo la díficil tarea de perfilar el tema de este libro, la PSA. La dificultad de la tarea deriva de capturar en una foto fija algo, como la PSA, dinámico y móvil, poblado, además, de vaguedad primeriza y de variedad en los puntos de vista. Un campo, en fin, que como todo lo que emerge de una rebelión, se tiende a definir más por lo que no es y querría ser que por lo que es y ha logrado. Una cierta dosis de coherencia es exigible en tal situación a cualquier nuevo “ente” - científico o profesional- que pretenda alcanzar reconocimiento social. El realismo es necesario porque, parafraseando a Torregrosa (1982), no podemos inventarnos la PSA. La historia, las propuestas y experiencia acumuladas a ambos lados del Atlántico y algún intento local de síntesis balizan un camino que no se puede ignorar. Y, es que, cualquiera que sea su constitución futura, la PSA se está, en gran parte por construir, de modo que su orientación, carácter y contenidos "finales" están aún por aclarar. Mi propósito en este capítulo es, pues, articular con coherencia, pero también realismo, lo que histórica, conceptual y operativamente resulte ser la PSA desde su discutida relación con su matriz disciplinar, la PS y en función de la, no menos discutida, relación entre lo que es “básico” y lo que es “aplicado” en ese campo. ¿Cómo hacerlo? Primero, entiendo que debo resumir ordenadamente los conceptos y puntos de vista relevantes sobre la PSA, examinando sus concordancias, discrepancias y nudos basales. Segundo, haciendo una síntesis y pronunciamiento personal que incluya tanto un evaluación razonada de lo expuesto como propuestas de futuro en base a los defectos, necesidades y áreas a desarrollar. Antes de todo eso justifico el campo, señalando su potencial y logros iniciales; trazo su evolución histórica y temática en conexión tanto con la PS en su globalidad como con el contexto social. Sistematizo y ordeno la crítica - teórica, metodológica e institucional- a la PS dominante provinien te tanto de la crisis en general como de la línea aplicada en particular añadiendo mi propio punto de vista y sugiriendo soluciones potenciales. El examen y discusión de la polémica relación entre lo “básico” y lo “aplicado” marcan, desde ahí, la conexión con la definición, concepciones, modelos, definiciones y síntesis final sobre la PSA que, como he dicho, forman el núcleo conceptual - y el grueso espacial- del capítulo. Objección conceptual: Práctica no aplicación Quiero dejar constancia, finalmente, de un matiz terminológico importante sobre la denominación “Psicología Social Aplicada”. El adjetivo “aplicado” transmite una idea falsa - por excesivamente simple, mecánica y centrada en la PS- según la cual la PSA sería una mera traslación o extensión de aquella a un tema o problema dado. Esa imagen semántica no es (en lo que respecta al “nucleo duro” de la PSA, excluyendo la investigación “aplicada”) real. La aplicación implica una conexión más compleja y descentrada respecto de aquello a lo que se aplica (la PS en este caso) de lo que el término “aplicar” transmite usualmente. Una conexión con una singularidad propia que modifica substancialmente lo que es esencial y lo que es instrumental (aquello que se aplica – así, un concepto o teoría- es esencial en PS pero instrumental en PSA) y la configuración misma de la tarea (y el papel) a ejercer. La aplicación psicosocial es (en general) una acción práctica distinta del ejercicio intelectual (de búsqueda teórica o científica) propio de la PS. Como tal implica un papel social diferenciado que incluye ingredientes centrales a la actividad práctica y básicamente ajenos a la empresa científica: habilidades técnicas, valores e intereses rectores e influencia decisiva del contexto político y económico en la realización y orientación de las actividades aplicadas. Dado, sin embargo, que el uso del término “aplicado” es convención generalizada (en PS y en otros muchos campos), conservo el nombre de “Psicología Social Aplicada” (entrecomillando a veces “aplicado” en función de su extremada impropiedad semántica). Pienso, no obstante, que denominaciones como “psicología social práctica” o “práctica psicosocial” (incluso, “intervención
individuos más débiles “portadores” o padecedores de la patología del sistema social. Pero eso plantea numerosos interrogantes sobre el tipo de conocimientos precisos (y su articulación mutua) para abordar las soluciones a esos problemas y sobre el nivel (o niveles) en que habría que intervenir sobre fenómenos complejos ( no sólo psicológicos y sociales) con contribuyentes multisectoriales como desorganización social, oportunidades económicas y disponibilidad de trabajo, significados culturales, medios de información, capacidades personales y actitudes vitales, etc., etc. Sin suponerla pues panacea de nada, la acción psicosocial es más apropiada (y tienen un mayor potencial paliativo) para abordar esa problemática que la clínica psicológica clásica centrada en la terapeútica individual por varias razones:
Comprensión del comportamiento social desde sus determinantes concretos Justificación aportada por Argyle (1980) también implícita en los escritos de Cialdini (1980), Gergen y Basseches (1980) y Proshansky (1981). Se refiere a la oportunidad de enriquecimiento teórico (y metodológico) que brinda el contacto directo con el mundo social real y el trabajo aplicado sobre todo desde la perspectiva comprensiva y, según la experiencia de otros campos aplicados, la generación de hipótesis sobre la interacción y el comportamiento social. entender mejor la interacción y el comportamiento social. El estudio y análisis concreto y contextualizado y la práctica psicosocial tiene varias ventajas en el proceso de acumulación de conocimiento teórico y metodológico que podría corregir y compensar la tendencia al exceso de formalización y abstracción de la teorización psicosocial al uso ya comentada en el capítulo inicial. Ventajas derivadas del mayor realismo, concreción e inductividad de la teorización psicosocial de estudiar el comportamiento y la interacción social:
"problemas sociales" (Ritzer 1995; Rubington y Weingberg, 1995). Se pueden mencionar en ese apartado las investigaciónes ecológico-urbanas de la "escuela de Chicago" y las ligadas a la teoría de la desorganización social como causa de los problemas sociales o los trabajos agrupados bajo el epígrafe teórico de la "patología social" (Smith, 1911). Cuadro 2.1 Desarrollo histórico de la Psicología Social Aplicada (Reich, 1981; Anastasi,
Período Eventos sociales Desarrollos en PSA Fin siglo XIX - inicios XX Orígenes Primera Guerra Mundial Formulación cuestiones sociales en términos psicosociales Primeros experimentos sobre temas prácticos Inicios Psicologia industrial, publicidad Pruebas de inteligencia Años 30 y 40 Semillas Gran depresión Grandes obras públicas Regímenes fascistas Segunda Guerra Mundial Fundación SPSSI * Kurt Lewin: investigación-acción e investigación de campo APA**: búsqueda bienestar humano Dedicación demandas bélicas Aparición Journal of Social Issues 1945 a mitad de los 60 Olvido temporal Guerra fría y división en bloques Desarrollo económico posbélico Comunidad Europea Guerra del Vietnam Cisma de seguidores de Lewin Gran teorización psicológica Búsqueda respetabilidad científica siguiendo modelo ciencias naturales Impacto de movimientos y demandas sociales Mitad de los 60 a 1982 Renacimiento y consolidación España Agitación social Revolución mayo de 1968 Fracturas bloque socialista Fin de la dictadura franquista, transición democrática y desarrollo económico Crisis de la Psicología Social Sintesis teoría/métodología/aplicación Institucionalización PSA: 1971 Journal of Applied Social Psychology, Psychological solutions to social problems 1975 Applying Social Psycholgoy 1980 Applied Social Psychology Annual, Advances in Applied Social Psychology 1969 Primeros psicólogos licenciados 1982 Hacia un modelo integrado ... 1985 Psicología Social Aplicada