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Xenofobia y Desigualdad Educativa: Actitud Anti-Inmigrante en España., Apuntes de Sociología

Un estudio sociológico sobre la xenofobia y la desigualdad educativa en españa, basado en datos recopilados por el centro de investigaciones sociológicas (cis) entre 1996 y 2004. El texto analiza la evolución de la actitud anti-inmigrante entre los españoles y sus posibles causas, incluyendo la presencia creciente de extranjeros y la reducción en el número de personas ambivalentes. Además, se discute la importancia de generar una actitud positiva hacia otras culturas y poblaciones, y se ofrecen recomendaciones para mejorar las relaciones interculturales.

Tipo: Apuntes

2011/2012

Subido el 13/07/2012

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Sociología
DESIGUALDAD EDUCACIÓN Y RACISMO
Vivimos en un mundo económicamente, injustamente distribuido; y
demográficamente desequilibrado y la emigración es un fenómeno estructural Los
países ricos económicamente son pobres demográficamente, mientras que los
países industrialmente pobres son ricos demográficamente Y lo importante (y el
desafío educativo) está en generar una actitud positiva de los alumnos frente a
otros pueblos y culturas, educándoles a convivir en la diferencia.
Según un análisis realizado a partir de las encuestas del Centro de Investigaciones
Sociológicas (CIS) entre 1996 y mayo de 2004 la actitud de rechazo a los
inmigrantes entre los españoles se ha multiplicado por cuatro en los últimos ocho
años, elevándose la proporción de "reacios" a este colectivo del 8 al 32 por ciento
de los encuestados,.
El estudio monográfico -"La actividad de la xenofobia en España"-editado por el CIS
y que recoge Europa Press, relaciona el incremento de la xenofobia con una mayor
presencia de extranjeros. Asimismo, el aumento gradual en el "rechazo declarado"
se debe igualmente a la reducción en el número de personas que no declaran una
postura definida. Así, las personas ambivalentes han pasado de representar el 51
por ciento de la muestra al 28 por ciento.
María Ángeles Cea, socióloga de la Universidad Complutense de Madrid y
responsable de la monografía, considera que estas cifras son "alarmantes" teniendo
en cuenta que la encuesta se realiza mediante una entrevista personal, "cara a
cara", y que los indicadores utilizados en los barómetros son, en su mayoría,
"demasiado directos" en la medición del racismo, propiciando su ocultación. El
cambio de tendencia, con el rechazo al alza de los inmigrantes, se empieza a
detectar a partir de 2000 y se observa en todos los indicadores que se utilizan en
los sondeos del CIS. Así, se detecta una mayor intolerancia cultural (cada vez son
menos los españoles a favor de que los inmigrantes mantengan sus costumbres) y
el rechazo a la concesión de derechos de ciudadanía, "en especial el voto en las
elecciones generales". El análisis muestra que desciende la simpatía hacia los
inmigrantes en general, liderando el 'ranking' de peor valorados los marroquíes y
norteamericanos. La falta de simpatía se acusa más a lo largo de los últimos años
en las nacionalidades cuya presencia se ha visto más incrementada y con quienes
nos unen menos vínculos culturales: africanos, asiáticos y europeos del Este.
A su vez, con la pérdida de simpatía, crece la reticencia de la población autóctona a
una interrelación con los inmigrantes que suponga un grado de intimidad máximo,
como el casamiento o las relaciones de amistad. Por contra, crecen las relaciones
"menos voluntarias", como las de trabajo y de vecindad. Por su parte, la imagen
tópica negativa de la inmigración que la vinculaba con el aumento del desempleo y
la disminución de los salarios ha dejado paso a la vinculación de los extranjeros con
actividades delictivas. Por contra, cada vez se valora menos los actos de violencia
contra los extranjeros, aún coincidiendo los barómetros con sucesos como los de El
Ejido (febrero de 2000) y en el barrio de Can'Anglada en Terrasa (julio de 1999).
Por lo que se refiere a los medios de comunicación, el estudio destaca las noticias
sobre inmigración, el racismo, el multiculturalismo y los problemas de convivencia e
integración. "Todo este noticiero se suma a las reiteradas noticias de intercepciones
de pateras, de detenciones de inmigrantes y de reyertas", afirma.
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Sociología

DESIGUALDAD EDUCACIÓN Y RACISMO

Vivimos en un mundo económicamente, injustamente distribuido; y demográficamente desequilibrado y la emigración es un fenómeno estructural Los países ricos económicamente son pobres demográficamente, mientras que los países industrialmente pobres son ricos demográficamente Y lo importante (y el desafío educativo) está en generar una actitud positiva de los alumnos frente a otros pueblos y culturas, educándoles a convivir en la diferencia.

Según un análisis realizado a partir de las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) entre 1996 y mayo de 2004 la actitud de rechazo a los inmigrantes entre los españoles se ha multiplicado por cuatro en los últimos ocho años, elevándose la proporción de "reacios" a este colectivo del 8 al 32 por ciento de los encuestados,.

El estudio monográfico -"La actividad de la xenofobia en España"-editado por el CIS y que recoge Europa Press, relaciona el incremento de la xenofobia con una mayor presencia de extranjeros. Asimismo, el aumento gradual en el "rechazo declarado" se debe igualmente a la reducción en el número de personas que no declaran una postura definida. Así, las personas ambivalentes han pasado de representar el 51 por ciento de la muestra al 28 por ciento.

María Ángeles Cea, socióloga de la Universidad Complutense de Madrid y responsable de la monografía, considera que estas cifras son "alarmantes" teniendo en cuenta que la encuesta se realiza mediante una entrevista personal, "cara a cara", y que los indicadores utilizados en los barómetros son, en su mayoría, "demasiado directos" en la medición del racismo, propiciando su ocultación. El cambio de tendencia, con el rechazo al alza de los inmigrantes, se empieza a detectar a partir de 2000 y se observa en todos los indicadores que se utilizan en los sondeos del CIS. Así, se detecta una mayor intolerancia cultural (cada vez son menos los españoles a favor de que los inmigrantes mantengan sus costumbres) y el rechazo a la concesión de derechos de ciudadanía, "en especial el voto en las elecciones generales". El análisis muestra que desciende la simpatía hacia los inmigrantes en general, liderando el 'ranking' de peor valorados los marroquíes y norteamericanos. La falta de simpatía se acusa más a lo largo de los últimos años en las nacionalidades cuya presencia se ha visto más incrementada y con quienes nos unen menos vínculos culturales: africanos, asiáticos y europeos del Este.

A su vez, con la pérdida de simpatía, crece la reticencia de la población autóctona a una interrelación con los inmigrantes que suponga un grado de intimidad máximo, como el casamiento o las relaciones de amistad. Por contra, crecen las relaciones "menos voluntarias", como las de trabajo y de vecindad. Por su parte, la imagen tópica negativa de la inmigración que la vinculaba con el aumento del desempleo y la disminución de los salarios ha dejado paso a la vinculación de los extranjeros con actividades delictivas. Por contra, cada vez se valora menos los actos de violencia contra los extranjeros, aún coincidiendo los barómetros con sucesos como los de El Ejido (febrero de 2000) y en el barrio de Can'Anglada en Terrasa (julio de 1999).

Por lo que se refiere a los medios de comunicación, el estudio destaca las noticias sobre inmigración, el racismo, el multiculturalismo y los problemas de convivencia e integración. "Todo este noticiero se suma a las reiteradas noticias de intercepciones de pateras, de detenciones de inmigrantes y de reyertas", afirma.

Según el estudio, el rechazo a los inmigrantes es más manifiesto en personas de más edad (en especial los jubilados), de menor nivel de estudios, ideológicamente ubicados a la derecha, en católicos practicantes y en personas de menor estatus social.

Por comunidades autónomas, se comprueba el efecto diferencial de vivir en aquellas que han experimentado un mayor incremento de la población inmigrante. Así, las comunidades con mayor rechazo a la inmigración son Aragón, la Rioja, Murcia, Extremadura y las dos Castillas. A estas se suman Baleares y Canarias, las comunidades autónomas de mayor densidad de población extranjera.

En nuestra sociedad emergen dos tendencias como respuesta al hecho migratorio: la que se acerca al rechazo, y la que se abre a la acogida. Desde Cáritas quieren potenciar y promover esta actitud de acogida, Como afirma el estudio del CIS, no basta con vivir juntos para que se entablen relaciones cordiales y fraternas, Hemos de despertar y potenciar las actitudes de Acogida mutua, recíproca, venciendo las reticencias y recelos que distancian. En nuestras manos está, por lo menos, mejorar o cambiar las actitudes de nuestro corazón; hacerlo más humano y acogedor, hacerlo más abierto y comprometido con las problemáticas sociales de nuestro alrededor. El sociólogo Zygmunt Bauman cita en su libro “Confianza y temor en la ciudad. Vivir con extranjeros” (Arcadia) a su compañero Richard Sennet para explicar el círculo vicioso del miedo cuando los ciudadanos se temen unos a otros y acaban en “guettos”. Los más pobres en las zonas donde pueden permitirse pagar una vivienda. Los de mayor poder adquisitivo en barrios alejados del centro y ansiosos por protegerse.

Paradójicamente, estas urbanizaciones se han convertido en los últimos tiempos en lugares peligrosos. Por definición, están demasiado aisladas y ello las ha convertido en el objetivo de bandas mafiosas que cometen asaltos extremadamente violentos. El temor a los robos en chalets ha hecho que los latin kings hayan dejado de estar de moda.

Sennet afirma que cuanto más se separan las personas, en estos barrios, menos capaces son de tratar con extranjeros; y “a su vez, cuanto menos capaces son de tratar con extranjeros, mayor miedo les tienen”. El temor de algunos padres a que sus hijos vayan a escuelas en las que haya demasiados niños inmigrantes puede tener serias consecuencias para ese desconocimiento mutuo en el futuro. Según el CIS, el 34,3% de los españoles nunca ha tenido relación ni trato con un inmigrante.

“Desgraciadamente, si alguno pensaba que con la llegada de los emigrantes el racismo se iba a dispersar se equivocaba. Para los gitanos no ha bajado ni un ápice”, afirma Juan de Dios Ramírez Heredia, presidente de la Unión Romaní. Al ser preguntado por su relación con otras etnias y la posibilidad de que puedan producirse enfrentamientos como los ocurridos entre las comunidades gitana y magrebí en Perpiñán, Ramírez asegura que en general las relaciones son buenas. Sin embargo, advierte de este riesgo si no se combate la pobreza en los guettos.

La marroquí Khaoula Bouchki dice que sólo le dan miedo “los colectivos que utilizan la violencia gratuita, como, por ejemplo, los Latin King”. Por su parte, la periodista lituana Kristina Nastopkaite recuerda que una compatriota suya reconocía que “si tuviera que compartir habitación y le dieran a elegir entre un francés y un negro, escogería al francés sin saber bien por qué. Sí, soy racista”.

Lamentablemente, la tendencia está cambiando y empezar a admitir que se es racista no está tan mal visto en algunos sectores. Un estudio reciente de la Universidad de Granada concluye que el 63% de los alumnos de 12 a 14 años cree