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Proceso de emprender, pasos, métodos
Tipo: Transcripciones
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1.1. La idea empresarial 1.1.1.Análisis de la idea 1.1.2.¿Cómo surge la idea? (Fuentes de ideas) 1.1.3.La búsqueda de la idea 1.1.4.¿Puedo convertir mi idea en un negocio? 1.1.4.1. Factores de fracaso 1.1.4.2. Evaluación de la idea 1.1.5.Innovar: ¿Qué es? ¿En qué consiste? 1.1.6.Matriz creatividad-innovación 1.1.7.Ventajas e inconvenientes de tener empresa propia. 1.2. El autónomo/a emprendedor/a 1.2.1.Perfil de un autónomo/a emprendedor/a 1.2.2.¿Cómo se inicia un emprendimiento? 1.2.3.El proceso de emprender
Por ello, y sobre todo por la preocupación de la Asociación de Jóvenes Empresarios de contribuir de forma permanente a la generación de autoempleo y a la creación de empresas, ha nacido este manual para el autónomo/a emprendedor/a con los siguientes objetivos: Fomentar y motivar el espíritu autónomo/a emprendedor/a. Poner a disposición de los potenciales emprendedores/as una herramienta sencilla, al alcance de personas con pocos conocimientos previos, que le sirva de apoyo en el proceso de emprender y en la creación de su negocio. Facilitar la maduración de la idea empresarial. Ofrecer un Manual para el Autónomo/a Emprendedor/a que ayude a reflexionar sobre los distintos aspectos para la creación de su propia empresa, así como poner a su alcance un completo plan de empresa. Poner a su disposición un directorio de instituciones y/o organismos que sirvan de apoyo a los autónomos/as emprendedores/as. Esta guía se ha estructurado en dos partes fundamentales: Parte I. El proceso de emprender: En este apartado se detalla cómo es un autónomo/a emprendedor/a y cómo se desarrolla la idea empresarial. Parte II. El plan de empresa: En este punto se define el plan de empresa, la utilidad que tiene y expone los pasos que se han de seguir para su futura creación.
1.1 La Idea Empresarial 1.1.1. Análisis de la Idea El punto de partida de todo proyecto empresarial es la elección del tipo de negocio a poner en marcha. En torno a la idea inicial que se plantee, van a articularse toda una serie de actuaciones que llevarán a la creación de la empresa. La elección de la idea ocupa un lugar importante dentro del proceso de creación y debe ser objeto, de la debida atención. Cuando se tiene una idea relativa al desarrollo empresarial, ya se ha dado el primer paso para crear una empresa. Cuando aún no se tiene, lo primero que hay que hacer es buscarla, pero la idea difícilmente se podrá concretar en una empresa si no está
apoyada en una actitud personal: ilusión y entusiasmo por crear algo nuevo, por iniciar una aventura que para algunos durará y marcará toda la vida. Sin embargo, no toda idea es susceptible de convertirse en actividad empresarial, es preciso que el proyecto pueda llevarse a la práctica, que los promotores sean capaces de implantarla, que proporcione los ingresos suficientes como para cubrir los gastos e inversiones necesarias para su realización y que genere un beneficio que compense el esfuerzo y la dedicación. El hecho de crear una empresa conlleva un alto grado de incertidumbre, debido a la fuerte competencia que el autónomo/a encontrará en el entorno. Por tal motivo no basta con crear una empresa, debe asegurarse de antemano su viabilidad y su futuro para lograr que los recursos dedicados sean convenientemente aprovechados. Los factores que pueden llevar a una persona a inclinarse por un negocio concreto son muchos. Dichos factores se van a dividir en dos grupos: los que actúan en sentido positivo, animando a elegir una opción determinada, como por ejemplo el conocimiento de un mercado concreto, y los que actúan en sentido negativo, haciendo como filtro de posibles ideas alternativas, como la necesidad de tener unos conocimientos técnicos específicos o necesidades económicas elevadas. La elección de la idea puede venir determinada por alguno de los siguientes factores: Oportunidades de negocio en mercados pocos abastecidos, de nueva creación o con un alto potencial de crecimiento: determinante en aquellos casos en que el autónomo/a articula su proyecto de acuerdo a una oportunidad detectada en el mercado, orientando su empresa a cubrir la necesidad existente. Conocimientos técnicos sobre mercados, sectores o negocios concretos: determina la elección cuando los promotores/as del proyecto poseen un sólido conocimiento de un mercado en concreto. Ya no se trata de aprovechar una oportunidad de negocio, sino de intentar ocupar una posición en el mercado en base a los conocimientos de los promotores. Simplicidad del negocio: determinante en aquellas personas que llegan a la empresa buscando una salida a su situación laboral, y que eligen actividades de escasa complejidad.
Además de estos factores, existen otros que pueden influir a la hora de determinar el tipo de negocio a poner en marcha, como el nivel técnico o el nivel económico exigido
1.1.3. La búsqueda de la idea Un autónomo/a emprendedor/a sin idea puede recurrir a innumerables fuentes que en muchas ocasiones tiene muy cerca. Existen muchas clasificaciones de estas fuentes de entre las cuales, aquí se hace referencia a una de ellas, la que distingue entre fuentes externas e internas:
FUENTES EXTERNAS
Distribuidores: al estar en contacto directo con los clientes, pueden percibir mejor sus quejas y sugerencias, lo que resulta relevante de cara a la realización de mejoras y adaptaciones de productos ya existentes y la detección de nuevas necesidades. Mercado exterior: información sobre productos o novedades técnicas surgidas en otros países y transportables al mercado nacional, así como sobre nuevas posibilidades en cuanto a usos, formas, modelos, etc., de productos ya conocidos en el propio país. Cambios en la estructura de los mercados.
La clave: El grupo Se organiza una reunión entre amigos, compañeros, familiares, etc., dirigida por una persona que sea el responsable que guíe al grupo en la generación de nuevas ideas. Esta técnica es muy fácil de aplicar ya que únicamente se necesita la participación de varias personas que estén dispuestas a dar su opinión sobre las diferentes ideas planteadas. Es habitual que durante la reunión surjan críticas, a veces destructivas, lo que puede terminar con la “muerte de la idea”, antes de que ni siquiera sea evaluada. Ese resultado puede marcar el principio y el final de una idea. Pero no siempre es así, al contrario, la “muerte” de una idea puede derivar en la generación de otra. El objetivo: Jugar con la imaginación y la asociación de ideas La reunión debe realizarse en un tono distendido lo que va a permitir que cada participante pueda expresar libremente su opinión o plantee relajadamente sus dudas sobre la idea, y en un ambiente que propicie la comunicación y, a su vez, consiga que las personas se vean libres a la hora de proponer cualquier idea, por muy descabellada que parezca. En un primer momento, ninguna de las ideas se desestima por muy alocada que sea, esa idea puede llevar a otra más interesante o puede despertar la imaginación de algún participante. El método consiste en asociar nuevas ideas a una ya expuesta, ya sea buscando la semejanza o, por el contrario, acudiendo a lo opuesto. Las fases: Preparación y puesta en marcha Buscar un lugar apropiado: Una sala cómoda, amplia y sin demasiadas distracciones. Lo mejor es conseguir una pizarra a la vista de todo participante, material para escribir y “post-it” o similar que nos permitan ir “decorando” la pizarra con un encadenamiento de ideas. Reunir a las personas: una media de 6 personas que tengan características diferentes, a ser posible. Se les explica las normas, el tiempo previsto y cómo se va a organizar la reunión. Buscar gente motivada y con ganas de aportar ideas. El moderador tiene que ser dinámico para potenciar la comunicación entre todos.
imaginación de todos sumando ideas por muy descabelladas que parezcan. Es recomendable, en esta fase, utilizar métodos gráficos, referencias visuales, etc. A partir de ahí se recogen las ideas, se busca la forma de agruparlas y relacionarlas entre sí. Las reglas básicas a seguir son: · No realizar críticas, evitar las ideas preconcebidas, evitar bloqueos culturales, prejuicios, etc., sentirse totalmente libre de expresar cualquier cosa. · Huir del convencionalismo, se puede cambiar lo existente, no todo está inventado, no hay que dar nada por sentado. · A mayor número de ideas, mejores resultados. · Fundamentar sus ideas con otras. Apoyarse en otras ideas para crear nuevas.
1.1.4. ¿Puedo convertir mi idea en un negocio? Una vez definida la idea de negocio sobre la que se estructurará la empresa, y antes de entrar en el análisis profundo de la misma, y la elaboración del Plan de Empresa, conviene plantearse algunas preguntas: ¿Cualquier idea que se tenga es una oportunidad de negocio? ¿Es viable técnicamente? ¿Es viable desde el punto de vista económico? ¿Se está en condiciones de poder acometerla? ¿Su rentabilidad va a justificar los esfuerzos necesarios para ponerla en marcha? En algunos casos, estas preguntas sólo podrán contestarse una vez elaborado el correspondiente estudio, pero en otros sí se podrá tener una aproximación a las mismas y una primera idea de las posibilidades del negocio. La idea que se tenga, para llegar a convertirla en empresa, tiene que reunir una serie de condiciones:
cabo con éxito. Seguro que se tienen, pero siempre es conveniente la autocrítica para detectar carencias y mejorar. No puedo desarrollar mi idea de negocio porque ya lo hacen otros. Evidentemente, en cualquier mercado a tener competencia, en lo que se debe pensar es en qué se puede hacer mejor que la competencia y qué plus se puede ofrecer al cliente. Yo no tengo competencia. Toda empresa que cubra la misma necesidad para el cliente del producto o servicio, será la competencia. Además, se tiene que pensar en la competencia potencial, aquella empresa, que en principio, no hace lo mismo, pero que cuenta con los medios y la tecnología para hacerlo. Si el negocio es rentable y con un potencial de crecimiento alto, intentará copiar el producto y/o el modelo de negocio. Y lo que es peor, puede que tenga capacidad para expulsarte del mercado. Este punto permitirá evaluar la posibilidad de llevar a la práctica la idea, es decir, analizar la factibilidad o viabilidad del proyecto. Cuando se habla de análisis de previabilidad de una idea, se deben considerar tres tipos:
El futuro autónomo/a deberá llevar a cabo lo que se llama la “evaluación conceptual” de la idea, que le permita comprender las características del negocio y determinar las posibles acciones a emprender. Esta evaluación conceptual, consiste en responder de la forma más objetiva posible a dos cuestiones básicas:
Estas preguntas suponen una clasificación de las ideas o futuros negocios en función de dos variables: el grado de innovación y el nivel de riesgo. El grado de innovación hace referencia a la creación de algo nuevo, algo diferente. Con frecuencia se tiende a ser parcial en la apreciación del grado de originalidad de las ideas, se considera que el proyecto es totalmente novedoso, único, cuando en realidad supone una simple modificación de algo que ya existe. El autónomo/a debe ser objetivo en la valoración, para ello, contará con la opinión de expertos y amigos y sobre todo, se aplicará a una rigurosa y exhaustiva observación de la realidad. El nivel de riesgo está relacionado con las pérdidas económicas que el autónomo/a puede sufrir en caso de que el proyecto no prospere. Ciertamente, abrir una fábrica implica, en principio, un riesgo mayor que la apertura de una pequeña tienda de ropa. No obstante, el nivel de riesgo es una variable subjetiva, pues depende de las características y recursos de la persona que acomete la inversión.
Información ¿Hay mercado? ¿Hay recursos?
Descartar OPORTUNIDAD DE NEGOCIO Descartar
Segundo Cuestionario Valore las siguientes cuestiones puntuando del 1 al 5, teniendo en cuenta que 1 es la valoración más baja y 5 la más alta. Cuestiones Puntuación ¿Nuestro producto o servicio es claramente innovador? ¿Nuestro producto o servicio es diferencial frente a la competencia? ¿Nuestro producto o servicio satisface necesidades claras? ¿Sabemos que nuestro producto o servicio es atractivo para los clientes? ¿Nuestro producto o servicio es para clientes que pueden pagarlo? ¿Nuestro producto o servicio está en un sector en alza? ¿Conocemos el sector en el que operaremos? ¿Conocemos a nuestros clientes potenciales? ¿Sabemos producir o prestar muy bien el servicio? Puntuación Total
1.1.5. Innovar: ¿Qué es y en qué consiste? Hoy en día, se habla mucho de innovación y de su importancia a la hora de enfocar un nuevo negocio. Pero… ¿qué se considera innovar? Básicamente, un cambio y lógicamente, a mejor. Puede ser un cambio drástico en un producto, servicio, proceso o técnica de gestión, o puede ser un cambio menos importante pero que aporte una diferencia positiva, una mejora que lleve a un resultado exitoso en el mercado. Un producto innovador tiene que serlo tanto en una fase preliminar, (fase creativa, concepción de la idea, desarrollo del prototipo) como en
una segunda fase (fase de implantación), donde será el mercado el que dictamine si se está hablando de innovación. La creatividad es la idea, es buscar nuevas soluciones, nuevos enfoques; la innovación es llevarlas a cabo, asumir los riesgos que conlleva su puesta en escena en un mercado competitivo y global. El cambio, se puede dar mejorando la tecnología, los procesos, el planteamiento de marketing, etc., pero en definitiva y sobre todo, mejorando la forma de hacer las cosas. La innovación debe producir un cambio. Gran parte de la innovación depende más de la acumulación de pequeños avances y reflexiones que de grandes descubrimientos tecnológicos. Las ideas pueden ser antiguas pero la forma de implantarlas nueva. Pero, ¿y dónde se puede encontrar la innovación? Se pueden identificar cuatro fuentes de innovación básicas:
LA
IDEA
Ingenio
Talento
Trabajo
Esfuerzo
1.1.7. Ventajas e inconvenientes de tener empresa propia Ser autónomo/a supone grandes ventajas y a la vez es importante analizar las implicaciones de tipo personal que puede suponerle a una persona, o grupo de personas, desarrollar un proyecto empresarial, así como los inconvenientes que comparativamente con otras dedicaciones profesionales pueden presentarse. Entre las ventajas se pueden destacar las siguientes: Disfrutar de la satisfacción de ser uno su propio jefe, con la facultad de hacer las cosas de la manera que uno desea. Se crea trabajo para otros, en pro de la mejora de la localidad y comarca, lo cual produce satisfacción a nivel personal y profesional. En la actualidad, la figura del autónomo/a va ganando prestigio, respeto y admiración social de manera creciente, lo que también recompensa desde un punto de vista social. Como autónomo/a se puede colaborar en eventos con la comunidad, lo cual produce satisfacción personal. Se plasma una iniciativa propia y se estimula el reto personal. Es una alternativa al empleo por cuenta ajena, y a la vez se trabaja para uno mismo. Se puede hacer realidad un sueño, proyecto o idea propia. Aumentar el círculo de relaciones y nuevas amistades del entorno empresarial. Se pueden obtener recompensas a largo plazo, contribuyendo a asegurar el propio futuro, constituyendo un fondo de ahorro para el retiro o vendiendo el negocio en el momento adecuado en que se obtengan plusvalías. Como se puede comprobar, la naturaleza de las ventajas expuestas es diversa, respondiendo al atractivo que supone afrontar un reto tan apasionante, aunque no hay que olvidar que también conlleva una serie de implicaciones que se deberán asumir. Por el contrario, en todo proyecto de creación de empresa se presentan inconvenientes, los cuáles se deben aprender a enfrentar y asumir con responsabilidad. Entre ellos, se enumeran algunos significativos para la buena marcha del negocio: Dedicación total al negocio y a los clientes. El alcance de las operaciones se ve limitado por los recursos de que se dispone o se ha podido captar y, a veces, esto causa frustración. Se trabajan muchas horas e intensamente.
Nunca se tendrá el nivel de seguridad de un asalariado, así como un limitado grado de estrés como pueda tener comparativamente un trabajador por cuenta ajena. Especialmente se soporta la incertidumbre sobre la marcha del negocio creado y el riesgo económico-financiero derivado. Sobre estas implicaciones constatadas, giran otras consideraciones como las de disponer en buena medida de una serie de características personales y profesionales.
1.2 El Autónomo/a Emprendedor/a 1.2.1. Perfil de un Autónomo/a Emprendedor/a El autónomo/a emprendedor/a es una persona que percibe una oportunidad para resolver un problema, y que tiene el impulso, la motivación, la habilidad y la capacidad para generar una idea capaz de resolver ese problema, y llevarla a la práctica. El autónomo/a emprendedor/a, lleva a cabo procesos de innovación y aporta nuevas o mejores soluciones a esos problemas, porque ve cosas que el resto no ve, y es capaz de hacer que esas cosas se hagan realidad. Donde el resto ve amenazas o problemas, el emprendedor/a ve oportunidades, por eso los emprendedores pueden encontrarse en cualquier campo social, cultural, tecnológico, etc. Para poder poner en marcha una empresa, deben utilizarse los recursos y capacidades personales. Para lograr este conjunto de recursos y capacidades, el autónomo/a emprendedor/a cuenta con su experiencia personal; debe valorar si además, necesita recibir formación específica en alguna de las siguientes áreas:
- Conocimientos técnicos: El autónomo/a emprendedor/a debe saber si tiene o puede conseguir la capacidad técnica para producir o prestar un servicio concreto. Además debe conocer a fondo las características técnicas de los productos o servicios que quiere producir. - Conocimientos empresariales : El autónomo/a emprendedor/a debe conocer el sector económico de actividad en que va a desarrollar su proyecto, y debe adquirir o tener conocimientos en gestión empresarial (Este manual es una guía para lograrlo). No importan las razones por las que una persona se decide a emprender. Puede ser porque tiene el sueño de ser autóomo/a y quiere serlo, puede ser porque le resulta difícil lograr un contrato por cuenta ajena, porque quiere o no quiere cambiar de residencia o porque ya ha