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actividad integradora 4 modulo 2
Tipo: Apuntes
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Grupo: M2C3G26-
El RESUMEN NOMBRE: SANDRA LETICIA LÓPEZ ULLOA FACILITADOR: ENRIQUE JESUS RODRIGUEZ BARCENAS
Unidad II. Leer y escribir para aprender Actividad Integradora 4 El resumen
Unidad II. Leer y escribir para aprender Actividad Integradora 4 Un mendigo que era gordo iba a su casa cada semana a las 7 de la mañana al principio por comida, y si le daban, después por cobijas, pero no tenia, en su lugar le dio ropa que no le servía, después le daba dos, tres y hasta cinco pesos y había veces en los que no le daba nada. Un día lo vio, por la ventana haciendo el amor entre el matorral con la vieja de la leña a la que le había compartido comida que él le había dado. Otro día lo vio afuera de una obra y en un momento en que los albañiles se descuidaron se robó unas pinzas que estaban en el suelo fue a su casa y se las regalo, le dio cinco pesos y las guardo, a partir de ahí le daba regalos en espera de dinero, pero cada vez y con confianza pedía prestado dinero al principio eran 20 pesos y llego a pedir hasta 50 pesos que no se los pagaba o solo pagaba una parte y ponía pretextos, la última vez que lo vio le pidió ropa y lo cito a la semana, pero jamás volvió. La ultima anécdota cuenta de cómo lo estafaron 2 veces con dos muertos ficticios y la anécdota de la muerte de una persona. El primero fue ficticio, era el cuidador que dejo en la casa cuando se fueron 3 meses a otro estado, el dormía en la casa de un hombre que se llamaba Ramón, también conocía a su mujer, al irse les dejo dos recuerdos: una planta de camelia y la mugre que dejo entre las páginas de Fortunata y Jacinta que su madre le presto y cada vez que veían la planta o el libro se acordaban de él. Meses después llego su mujer pidiendo dinero primero 20 para las medicinas, después 50 para la caja y después 10 con la promesa dela foto del muerto. Pasaron varios años. Cada vez que la camelia daba una flor o que alguien hojeaba el libro de Fortunata y Jacinta, su madre decía: ¡Pobre Ramón, ya en el otro mundo! Pero un día dijo esto delante del arquitecto, él la miro perplejo y le dijo que no había muerto que aun trabajaba para él. A partir de ahí se acordaban de aquella mujer que les llevaría la foto de Ramón muerto. El segundo muerto fue probablemente real. Había un viejo jardinero, con mal del pinto, que cada 6 meses tocaba el timbre de su casa y pedía trabajo, lo contrato y por su edad lo acompañaba un indio que cargaba la cortadora y hacia el trabajo pesado. Al día siguiente regreso el pinto con la cortadora temblando y apenas podía hablar, platico que habían atropellado a su compañero, dejo la cortadora a cambio de dinero para el taxi y a los días le explico que ya no podía trabajar y menos solo, así que empezó a vender plantas. El tercer muerto ficticio fue el hijo de José Zamora es un plomero que un día les dejo una tarjeta para lo que se les ofreciera, el andaba en una bicicleta y con un hijo que le servía de ayudante. Un día fue un chico a pedir dinero prestado y dijo que iba de parte de Zamora argumentando que habían atropellado a su hijo, le prestaron quedándose muy preocupados. Cuando hubo necesidad de llamar al plomero, llamaron a Zamora, cuando lo vieron preguntaron por su hijo, pero el desconcertado lo llamo como una infamia y gente sinvergüenza. Pero a los ocho días mando al hijo atropellado a pedir 50 pesos, a cuenta de trabajos futuros. Se los mandaron y nunca más supieron de él.
Unidad II. Leer y escribir para aprender Actividad Integradora 4