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Orientación Universidad
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adiccion a droga, Apuntes de Sociología

Asignatura: aprendizaje humano, Profesor: yela yela, Carrera: Sociología, Universidad: UPSA-M

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 03/02/2014

jorgelorenzo-1
jorgelorenzo-1 🇪🇸

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20 / EL PAÍSOSALUD Sábado 13 de diciembre de 2008
Hacia el páncreas artificial
Los sistemas integrados
para inyectar insulina ya
están a punto
Página 6
A vueltas con las hormonas
Los intentos de rehabilitar la
terapia hormonal carecen
de base científica
Página 8
El placer de jugar
Consejos para reorientar el
papel de los juguetes en la
vida del niño
Página 16
Microfotografía electrónica de la bacteria Treponema pallidum, causante de la sífilis. AGE FOTOSTOCK
Vuelve la sífilis
La promiscuidad, la falta de información y la relajación en el uso del preservativo
han hecho resurgir las infecciones de transmisión sexual en España
Mensual de biomedicina y calidad de vida
Diciembre de 2008 Número 20
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Hacia el páncreas artificial

Los sistemas integrados

para inyectar insulina ya

están a punto Página 6

A vueltas con las hormonas

Los intentos de rehabilitar la

terapia hormonal carecen

de base científica Página 8

El placer de jugar

Consejos para reorientar el

papel de los juguetes en la

vida del niño Página 16

Microfotografía electrónica de la bacteria Treponema pallidum, causante de la sífilis. AGE FOTOSTOCK

Vuelve la sífilis

La promiscuidad, la falta de información y la relajación en el uso del preservativo

han hecho resurgir las infecciones de transmisión sexual en España

Mensual de biomedicina y calidad de vida Diciembre de 2008 Número 20

MARTA ESPAR

uando María Jesús Barbe- rá, ahora directora de la Unidad de Infecciones de Transmisión Sexual (UITS) del ambulatorio de Drassa- nes en Barcelona, empezó su resi- dencia en la década de 1990 apenas se veía algún caso de sífilis aislado. Ahora, en la UITS donde ejerce es- ta internista infectóloga se diagnos- tica uno cada día. Esta enfermedad, tradicionalmente asociada a la pros- titución, es uno de los casos más lla- mativos, porque su incidencia se ha duplicado en los últimos 10 años en España (de 763 casos en 1997, a 1.734, en 2007, según datos del Cen- tro Nacional de Epidemiología). Pero el caso de la sífilis no es el único. Otras ITS, como la gonorrea, el herpes genital y la infección por clamidia han ido aumentando de forma progresiva en los últimos cin- co años. Los españoles, sin embar- go, siguen teniendo una muy baja percepción de riesgo y un muy esca- so conocimiento de sus mecanis- mos de transmisión. Éste es el diag-

nóstico “alarmante” que hacen los profesionales. Motivos hay mu- chos, pero la mayoría asegura que desde la aparición en escena de los antirretrovirales para tratar el sida, hace más de una década, españoles y europeos han bajado la guardia en sus contactos íntimos debido a una falsa sensación de control y una mayor relajación de las conduc- tas sexuales. Y estas enfermedades infecciosas, que habían ido dismi- nuyendo desde la aparición de la epidemia del sida, volvieron a apare- cer con fuerza a partir del año 2000, sobre todo entre los hombres homosexuales, pero también, aun- que en menor medida, entre muje- res en edad fértil y personas jóvenes heterosexuales.

Menos preservativos En paralelo a este rebrote, las en- cuestas muestran una alarmante disminución en el uso del preserva- tivo. Los profesionales insisten en que la mayoría de los adultos mues- tra una total desinformación acerca de las vías de contagio: las ITS sólo pueden transmitirse por contacto

sexual, tal como su nombre indica, y no se pueden coger ni en los lava- bos, ni en la piscina, a pesar de lo que diga la leyenda urbana. A excepción de infecciones víri- cas como el herpes genital, el virus del papiloma humana (VPH) y el VIH, que no tienen tratamiento cu- rativo, las ITS son infecciones fáci- les de tratar —normalmente con antibióticos—, pero difíciles de diagnosticar porque muchas veces cursan de forma asintomática en las mujeres, debido a la anatomía de su aparato reproductivo. Las consecuencias para la salud no son en absoluto menores: desde enfermedades crónicas como el sida a infertilidad, cuadros graves de infec- ciones pélvicas o lesiones dérmicas y neurológicas de gran trascendencia. “También los cánceres de cérvix, vul- va, vagina, pene y ano pueden tener su origen en una ITS asintomática”, insiste Ezequiel Pérez Campos, gine- cólogo y presidente de la Sociedad Es- pañola de Contracepción (SEC). Y todavía hay más: los expertos ad- vierten de que este rebrote, todavía preocupantemente silencioso, puede

cambiar el panorama de la inciden- cia de VIH en el mundo, porque las ITS son un vehículo que facilita su transmisión. “La sífilis, por ejemplo, se presenta con una úlcera que se con- vierte en una puerta de entrada al VIH”, explica Barberá. Algo similar ocurre con las otras infecciones. Este repunte llamativo de la go- norrea y la sífilis afecta sobre todo a los hombres homosexuales, aclara la infectóloga, y pide que no se baje la guardia y se utilice el preservati- vo tanto para sexo genital, como anal u oral. Pero también aumenta la incidencia en heterosexuales y, de hecho, aparecen nuevos colecti- vos de afectados en escena: mujeres en edad fértil o menores de 25 años parecen cada vez más vulnerables a las demás ITS (virus del papiloma, clamidia y herpes genital). La clami- dia, una bacteria que afecta sobre todo a jóvenes menores de 24 años y puede causar infertilidad y emba- razo ectópico, se ha convertido en los últimos años en la primera de la lista de las enfermedades infeccio- sas en Europa. Según datos del Cen- tro Europeo para la Prevención y el

En portada

Salud pública

Antes se llamaban “enfermedades venéreas”. La práctica clínica les ha cambiado el nombre, pero siguen arrastrando un lastre

que dificulta su detección y control. La promiscuidad, la falta de información y formación sexual y la relajación en el uso del pre-

servativo han llevado a un aumento de su incidencia en España y en toda Europa. Rebrotan, pues, las enfermedades venéreas,

con el agravante de que pueden empeorar la pandemia de sida porque son el vehículo que facilita la transmisión del VIH.

El sexo inseguro hace rebrotar

las infecciones de transmisión sexual

Representación educativa sobre infecciones de transmisión sexual en el Instituto Eugenio d'Ors de Vilafranca del Penedes (Barcelona). CONSUELO BAUTISTA

C

Las ITS sólo

se transmi-

ten por

contacto

sexual y, por

tanto, no se

‘cogen’ en

el lavabo ni

en la piscina

2 / EL PAÍSO SALUD Sábado 13 de diciembre de 2008

MARTA ESPAR

e acerca Navidad, los Reyes Magos están en camino. Y en muchas casas puede pa- sar lo que ya pasó antes en otras. Papá Noel o los Reyes Magos dejaron el salón tapizado de peque- ños y grandes paquetes de múltiples colores. Juan y María, de siete y dos años, respectivamente, no dan abas- to abriendo regalos. Al cabo de dos horas, Juan no acaba de decidirse a qué jugar y se pone a chutar un balón gastado por el paso de los años. Ma- ría monta una pequeña casita imagi- naria con la caja de ese maravillo mu- ñeco que le han traído, recomendado para mayores de tres años. Tal vez la abuela comente: “Los niños ya no jue- gan como antes, ya no valoran nada". Y seguramente tiene razón. ¿Qué parte de culpa tienen los pa- dres en esta situación? ¿Cómo pode- mos estimular la capacidad de jugar de nuestros hijos? ¿Es posible apren- der y divertirse jugando con ellos en una sociedad con el tiempo siempre cronometrado y un impulso crecien- te hacia el consumismo? La respues- ta es sí, definitivamente. En su libro El placer de jugar (ediciones Ceac), Imma Marín, Silvia Penón y Maite Martínez, pedagogas y educadoras es- pecializadas en juego y comunica- ción, responden a estos interrogantes con fórmulas concretas para estimu- lar el juego y conocer los juguetes y las actitudes más adecuadas a sus edades, desde los primeros meses has- ta la adolescencia. Empecemos por escribir la carta a los Reyes Magos: para las autoras, una concentración excesiva de jugue- tes en unas determinadas fechas dis- persa la atención de los niños: “Les desilusiona y desmotiva. La acumula- ción no les permite disfrutar de todo lo que les ofrece cada uno de ellos”.

Además, si los niños juegan a diario, ¿por qué no regalarlos durante todo el año, dejando sólo los más especia- les para estas fechas? No se trata de ir haciéndoles regalos a su antojo, sino de hacerlo de modo que puedan dar- les valor y aprendan a postergar el de- seo. Lo explica Imma Marín, directo- ra de la consultoría pedagógica MAR- INVA y presidenta en España de la

Asociación Internacional por el Dere- cho de Niños y Niñas a Jugar (IPA): “Si nuestro hijo ya hace días que ve un muñeco o un cochecito en un esca- parate y podemos planear conjunta- mente cómo jugará con él, dónde lo pondrá, etcétera, cuando lo compre- mos —siempre al cabo de unos días— habrá aprendido a darle valor y a esperar”. Y es que “el juego sólo es

posible cuando hay deseo”, añade Ma- rín, “cuando se da todo, no se puede ni digerir, ni elaborar el deseo”. Nuevas ideas: cada regalo en su momento más idóneo. Por ejemplo, un buen juego de mesa en otoño, que invite a largas partidas en casa, cuan- do el tiempo no acompaña, o una co- meta con la que dar la bienvenida a la primavera. En los próximos días,

Convivir

S

La acumula-

ción de

juegos en

unas fechas

dispersa la

atención de

los niños

¿Cómo puede ser que un niño se aburra en medio de una montaña de juguetes? Porque ha perdido o no ha tenido nunca el pla-

cer de jugar. Se acercan los Reyes Magos y Papa Noél está a la vuelta de esquina. Tiempo de regalos pero también una buena

oportunidad para reorientar el papel de los juguetes en la vida del niño. He aquí algunos consejos útiles para dar valor a los rega-

los y estimular en los niños el placer de jugar.

Unos Reyes para el placer de jugar

¿Pueden permitirse los Reyes Magos de- jar una videoconsola encima del sofá? En sí mismos, los videojuegos no son demo- nios de los que defenderse, siempre que no sean el único juego, ni su uso fomente el aislamiento. Ya hace un par de años que los profesores de Harvard John C. Beck y Mitchell Wade sorprendieron a padres y educadores al asegurar, en su libro The kids are alright, que la genera- ción de los videojuegos no sólo está bien, sino que con ellos está adquiriendo habili- dades, como la flexibilidad y la creativi- dad en la solución de problemas, que le van a ser de gran utilidad para su futuro profesional. En El placer de jugar (ediciones Ceac), las autoras dan pistas para que los pa- dres venzan su temor hacia estas formas de juego y, sobre todo, intervengan de for- ma educativa estableciendo unas condi- ciones de uso. “Los padres tenemos mie- do sobre todo a nuestra propia ignoran- cia, pero los videojuegos son herramien- tas que existen y hay que saber canalizar- las”, insiste la educadora Silvia Penón. El primer paso sería vencer el temor y po-

nerse a jugar con ellos. El segundo, consensuar unas normas coherentes sobre dónde jugar, a qué, cuánto tiempo y con qué. Y el ter- cero, seleccionar los jue- gos adecuados a su edad y gustos. Para ello, las au- toras insisten en que es ne- cesario “conversar con ellos sobre las temáticas que despiertan más su inte- rés, consultar revistas o webs especializadas —igual que hacemos con las películas antes de ir al cine— o con el personal de los establecimientos, leer los consejos del fabri- cante sobre edad y temáti- ca incluidos en los embala- jes y, finalmente, priorizar aquellos que incorporen la posibilidad multiusuario para fomentar el juego com- partido”. “Todos los juegos incorporan los valo- res y las tecnologías de las sociedades

que los crean y éstos han revolucionado la forma de jugar, porque aumentan las posibilidades de juego en familia y alar- gan la edad de juego, ahora que una de las principales preocupaciones es que

los niños dejan de jugar an- tes”, añade la pedagoga Imma Marín. Sin embargo, los videojuegos ponen a prueba la capacidad de po- ner límites de los educado- res, uno de los puntos fla- cos de la sociedad actual. “Los niños siempre van a querer un juego más pro- pio de una edad superior”, explica Marín, “es algo normal. El problema no es que lo pidan, sino que se lo concedamos todo, ense- guida o antes de la edad que les permite gestionar- lo de forma adecuada”. Pe- ro, ¿cómo penetrar en esa habitación de preadoles- cente que desea estar só- lo? La actitud debe ser siempre la misma, dicen las expertas: es- tar ahí, mostrar interés, respetar su intimi- dad, saber decir no y buscar la comunica- ción y el respeto desde el principio, no cuando empieza la adolescencia.

Psicología

Unos niños juegan con un videojuego en casa. VICENS GIMÉNEZ

Videojuegos: ni ángeles, ni demonios

Unos niños juegan con un coche teledirigido. CONSUELO BAUTISTA

as investigaciones de los úl- timos años han permitido importantes avances en el conocimiento de los efectos de las drogas sobre el cerebro y los diferentes factores biológicos que contribuyen al desarrollo de la adic- ción. Estos avances han cambiado el concepto de la adicción y han per- mitido aclarar ciertas confusiones. Hasta hace sólo unos años la adic- ción era considerada un vicio y no una enfermedad, por lo que su trata- miento planteaba toda una serie de interrogantes incluso de tipo moral. Hoy sabemos que la adicción es una enfermedad crónica y recidivan- te bien definida, originada por que el consumo de drogas altera el fun- cionamiento del sistema nervioso y modifica de una manera persistente la conducta. Esta enfermedad men- tal se caracteriza por la búsqueda compulsiva de la droga, la pérdida de control del consumo a pesar del conocimiento de los efectos perjudi- ciales del mismo, y de episodios de recaída incluso tras largos periodos de abstinencia. Sabemos que todas las drogas, le- gales o ilegales, inician el proceso adictivo actuando sobre unas mis- mas áreas cerebrales, que son los cir- cuitos responsables del control de los fenómenos de recompensa y el placer. Estos circuitos están ubica- dos en una región del cerebro que se denomina sistema límbico y resul- tan esenciales para el mantenimien- to de funciones vitales como la bús- queda de alimento, el comporta- miento sexual o el instinto parental. Los circuitos de recompensa con- dicionan de manera poderosa la con- ducta para el desempeño eficaz de funciones de tal importancia. Así, el sistema límbico mantiene conexio- nes estrechas con la corteza cere- bral, que es la estructura nerviosa de mayor orden jerárquico en el con- trol de la conducta. A través de estas conexiones, el sistema límbico va a ejercer un control estrecho sobre el conjunto de la conducta.

Cambios en el cerebro ¿Qué ocurre en el cerebro cuando se consumen drogas? La activación de los circuitos de recompensa por las drogas produce un efecto placente- ro que es responsable del inicio del consumo. Sin embargo, los sistemas endógenos de recompensa respon- den de manera fisiológica a los estí- mulos naturales, aunque su activa- ción repetida por el consumo de dro- gas altera su funcionamiento y pro- duce cambios adaptativos que ins- tauran el proceso adictivo. Estas alteraciones disminuyen progresivamente el efecto de recom- pensa inducido por la droga e impi- den que en ausencia de la droga se recupere el nivel placentero basal; el adicto experimenta entonces un estado de malestar, diferente de la abstinencia física, que sólo desapa- recerá con una nueva administra- ción de droga. Por tanto, la adicción se mantiene sobre todo para evitar el estado de malestar que crea la au- sencia de la droga. La decisión ini- cial para consumir una droga es vo-

luntaria, pero cuando el consumo se repite comienzan a producirse al- teraciones en el cerebro, en particu- lar en la corteza cerebral, que condu- cen a que el sujeto vaya perdiendo el control sobre su conducta y a que se instaure la enfermedad adictiva. Los mecanismos neurobiológi- cos implicados en la adicción fue- ron estudiados durante muchos años mediante el empleo de herra- mientas farmacológicas que permi- ten activar o inhibir un determina-

do sistema en el cerebro. Esta estrategia presentaba impor- tantes limitaciones pues care- cía en muchos casos de la se- lectividad necesaria para el estudio preciso de un deter- minado proceso cerebral. En la década de 1990, apa- reció una nueva herramienta de investigación que revolu- cionó el avance del conoci- miento en este campo y en muchos otros de la biomedici- na: el desarrollo de líneas de ratones con modificaciones genéticas específicas. Así, se pudo disponer de un instru- mento de investigación mucho más selectivo que permitía evaluar en un ser vivo las consecuencias de la eli- minación o la sobreexpresión de una determinada proteína que po- dría resultar de interés para esclare- cer procesos biológicos o para eva- luar nuevos tratamientos. Estas técnicas han permitido identificar una serie de receptores y sistemas cerebrales que participan en determinadas alteraciones comu- nes inducidas por todas las drogas y

que representan dianas terapéuti- cas de gran interés para el desarro- llo de nuevos fármacos. La investigación ha permitido identificar en el cerebro un sistema endocannabinoide que es activado de manera selectiva por el cannabis y sus derivados. Es como si tuviéra- mos un cannabis endógeno encarga- do del control de una gran cantidad de procesos en nuestro cerebro y cu- ya actividad resulta incrementada cuando se consume cannabis. Las nuevas técnicas experimentales han permitido identificar ciertos compo- nentes del sistema endocannabinoi- de como el sustrato común por el cual todas las drogas, no sólo el can- nabis, producen sus efectos adicti- vos. Nos encontramos, pues, ante una excelente diana para desarro- llar fármacos que limiten la activa- ción del sistema endocannabinoide producido por el consumo de cual- quier droga y de esta manera poder tratar la enfermedad adictiva y redu- cir sus consecuencias. Para facilitar el estudio de una enfermedad se precisan también modelos animales que reproduzcan las principales características de la patología humana. Hasta hace po- co, los modelos animales sólo permi- tían replicar algunos de los efectos que producen las drogas en el cere- bro humano. Muy recientemente se

La adicción ha dejado de ser considerada un vicio y hoy está aceptada como una enfermedad crónica y recidivan-

te bien definida. El consumo de drogas altera el funcionamiento del sistema nervioso central y modifica de mane-

ra persistente y patológica la conducta de los individuos. Los investigadores empiezan a conocer qué ocurre en el

cerebro cuando llega la droga. El conocimiento sobre los mecanismos de la adicción ha permitido desarrollar algu-

nas estrategias farmacológicas parar tratar de curarla, entre ellas una vacuna. Por Rafael Maldonado

En el interior del cerebro adicto

Biomedicina

Neurociencia

De arriba abajo, resonancia que muestra la disminución de la ac- tividad cerebral de la corteza cere- bral en adictos a la cocaína; cam- bios en las neuronas de ratones tratados con cocaína, y PET que muestra el aumento de receptores nicotínicos en la corteza de fuma- dores y no fumadores. NIDA / U. MICHIGAN / UPF-CSIC

No fumador Fumador

Alto

Bajo

Ratón normal

Ratón tratado con cocaína

L

Cerebro sano Cerebro adicto

4 / EL PAÍSO SALUD Sábado 13 de diciembre de 2008

cuando llegue el momento de escri- bir la carta a los Reyes o hacer la lista de Papá Noel, el ritual también es im- portante. Escoger el papel, poner la mejor letra y mimar cada detalle, des- pués de haber comentado entre to- dos lo que muestran los escaparates, catálogos y anuncios. Sólo así podrán “entrenarse en el fantástico hábito de escoger, de mostrar sus preferencias y su decisión y su capacidad de renun- cia”, argumentan las autoras. Y cuando los juguetes ya están en casa, todavía queda algo por hacer: es- timular la capacidad de juego. De la misma forma que hemos asimilado los múltiples beneficios de esos 10 mi- nutos que se dedican al cuento antes de dormir, “hay que dedicar unos mi- nutos exclusivos a jugar con los ni- ños, buscar el tiempo y el espacio pa- ra ello”, insiste la pedagoga Silvia Pe- nón, presidenta de la Asociación de Ludotecas de Cataluña (Atzar). “En general, muchos padres saben que ju- gar es importante, pero no lo conside- ran necesario, porque no son suficien- temente conscientes de lo que el jue-

go contribuye a mejorar sus compe- tencias en atención, memoria y habili- dades sociales, más allá del aprendi- zaje curricular”, añade Maite Martí- nez, psicopedagoga de MARINVA. Pero, sobre todo, cuando jugamos con ellos, “les estamos dando el men- saje de que nos importan, de que nos interesan sus mundos y, a partir de ahí, estamos estableciendo una rela- ción positiva” que será esencial para su desarrollo. “Jugar en familia crea adicción”, aseguran estas expertas, que acumulan años de experiencia en el mundo de la comunicación y el jue- go infantil. Hay que jugar cada día, pero se puede empezar por incluir es- tos minutos de juego compartido en la carta a los Reyes Magos. Penón, Marín y Martínez están convencidas de que los adultos que lo prueben re- cuperarán una capacidad de jugar que se ha perdido en las sociedades occidentales y desconectarán, empati- zarán y reirán con sus hijos. Además, la relación y la comunicación pater- nofilial, que tanto preocupa, se verá muy beneficiada.

Por JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS

Convivir

HISTORIAS MÉDICAS

a medicina tradicional china cuenta con miles de años de existencia. En China se creía que el uni- verso era el resultado de la inte- racción de dos elementos: el yin (la luna, la oscuridad, el frío, la hu- medad y todo lo femenino y pasi- vo) y el yang (el cielo, la luz, la fuerza, el calor, lo seco y todo lo masculino y activo), dos fuerzas antagónicas y complementarias que no podían vivir la una sin la otra. El hombre, considerado un microcosmos, se regía por las mis- mas leyes que el universo y, por tanto, poseía una fuerza vital ( chi ) que debía estar en equilibrio para garantizar la salud. La medi- cina china era fundamentalmen- te preventiva, por eso los médicos cobraban por evitar las enferme- dades, mientras que corrían con los gastos de los enfermos e inclu- so estaban obligados a colgar un farolillo en su casa por cada enfer- mo suyo que moría. En este país asiático el cinco era un número fundamental: ha- bía cinco planetas, cinco sabores, cinco colores, cinco elementos en el universo (tierra, madera, fue- go, metal y agua) y cinco vísceras principales en el cuerpo (corazón, pulmones, riñones, hígado y ba- zo) a las cuales se subordinaban otras cinco (estómago, intestino delgado, intestino grueso, uréter y vejiga). Para los chinos el cora- zón era el órgano principal, aun- que no era igual para todos. Pen- saban que las personas muy prós- peras tenían siete cavidades car- diacas y cinco los hombres de ta- lento, mientras que los chinos co- rrientes tenían dos y los idiotas só- lo una. No es de extrañar esta creencia, ya que su religión, el con- fucianismo, consideraba el cuer- po sagrado e impedía profanar los cadáveres, lo que no ayudó al desarrollo de la anatomía. Según Giovani Maciocia, au- tor de Los fundamentos de la me- dicina china, los médicos chinos pensaban que los tratamientos no podían ser iguales para todos, porque cada persona es diferente. Por eso realizaban su diagnóstico tras una larga conversación con el paciente y tras observar su cara, los ojos, la lengua y los oídos; es- cuchar su voz; palparlo; compa- rar la temperatura en diversas partes del cuerpo; preguntarle por sus antecedentes, experien- cias, recuerdos, situación econó- mica, residencia e incluso por sus sueños y los de sus familiares, y so- bre todo tras tomarle el pulso en seis posiciones del cuerpo para evaluar el flujo de su energía. Los chinos eran especialistas en el control del pulso, pues dife- renciaban hasta 200 variaciones (según el ritmo, la fuerza, el volu- men, si se tomaba a un hombre o a una mujer o en el lado derecho o el izquierdo del cuerpo) y dedi- caron 10 volúmenes del tratado Muo-Ching a tratar el tema. Tras este completo examen, el médico establecía un pronóstico y ordenaba un tratamiento, a base

de cinco técnicas fundamentales. Una era la acupuntura, me- diante la inserción hasta de 388 agujas; otra la moxibustión, o apli- cación de calor; la fitoterapia, o utilización de plantas medicina- les, era la tercera. Con ella se crea- ron 16.000 fórmulas, como las rea- lizadas con ruibarbo para el dolor de articulaciones; o con semillas de calabaza, para matar los gusa- nos intestinales, y sobre todo con la efedra o cola de caballo (de la que se obtiene la efedrina actual), para las enfermedades respirato- rias, y el ginseng, que considera- ban casi milagroso por sus múlti- ples beneficios. La cuarta era la tuina o masajes, y finalmente, el tai ji, o realización de ejercicios pausados. Los médicos se organi-

zaban también en cinco catego- rías: médico jefe, que recogía me- dicamentos y nombraba a otros médicos; dietólogos; médicos de enfermedades simples; médicos de úlceras, y médicos de animales. La medicina china antigua se basaba en textos atribuidos a tres emperadores legendarios que vi- vieron hace 5.000 años: Fu-Hsi, que originó la filosofía del yin y el yang ; Shen Nung, que creó la acu- puntura y la medicina mediante plantas, y Huang Di, o emperador amarillo, autor del texto más anti- guo de medicina que todavía se es- tudia, el Nei Ching o canon de me- dicina interna, escrito en forma de diálogo entre él y su primer minis- tro. En la dinastía Han, Tsang Kung (200 antes de Cristo) escri- bió un tratado en el que describió nuevas enfermedades, como el cáncer de estómago, el aneurisma y el reumatismo. Ko Hung descri- bió la hepatitis y la peste, y ofreció uno de los primeros estudios so- bre la viruela, y Sun Simiao, en el siglo VI después de Cristo, resu- mió en 30 volúmenes la mayor parte del saber médico chino has- ta ese momento. Desde que Occidente descu- brió la medicina china tradicional en el siglo XVII, el interés ha ido en aumento. En 1979, la Organiza- ción Mundial de la Salud (OMS) publicó una lista de 43 enfermeda- des que pueden tratarse con acu- puntura, entre ellas resfriados, amigdalitis, jaquecas y ciáticas.

E Juegos sensoriomotores. Desde el pri- mer mes. Competencias: habilidades de mani- pulación y control del propio cuerpo esencia- les para el desarrollo psicomotriz. Ejemplos: móviles, espejos, muñecos de trapo, cuentos blanditos, pelotas, encajes, ci- lindros, cajas de música, etcétera.

E Juegos simbólicos. A partir de 1-2 años. Competencias: asimilar e integrar el funciona- miento de su entorno, con sus relaciones so- ciales y afectivas, y sus pautas de comporta- miento. Ejemplos: casitas y granjas con persona- jes y animales, muñecas y sus accesorios pa- ra el juego, garajes, teléfono, escenarios, dis- fraces, marionetas, magnetófonos, pinturas etcétera.

E Juegos de construcción. A partir de los 2-3 años. Las competencias son investigar sobre las cualidades de los objetos y sus in- teracciones, y así imaginar, crear y produ- cir. Ejemplos: juegos de encaje, rompecabe- zas, de construcción, etcétera, de compleji- dad gradual.

E Juegos de reglas. A partir de 5- 6 años. Competencias: aprender a aceptar la derrota y disfrutar del éxito; favorecen la socializa- ción y la toma de decisiones y proporcionan defensas ante la frustración. Ejemplos: juegos de sociedad (dominó, car- tas, juegos de azar, de memoria…), de mesa y deportivos (bolos, anillas, dianas, de balón, etcétera).

E Juegos tecnológicos : Competencias: desa- rrollan habilidades afectivas (motivación, auto- confianza, superación), sociales (interiorización de normas y cooperación en los multiusuario), psicomotrices (coordinación) y cognitivas (cu- riosidad, percepción, toma de decisiones). Ejemplos: juegos multimedia para PC y en red con cuentos interactivos o juegos de ac- ción con sencillas dinámicas (5-8 años), vide- ojuegos para consolas portátiles y de sobre- mesa con juegos de acción, estrategia, simu- lación, sociales, de aventuras… (de 8 a 11 años) y juegos para móvil, MP3 y juegos onli- ne, multiusuarios y redes sociales virtuales. Fuente: El placer de jugar (ediciones Ceac) Webs útiles que consultar: www.ludome- cum.com o www.jugueteseguro.com

Dibujo chino sobre acupuntura.

El ‘yin’, el ‘yang’

y la medicina china

A cada edad, su juego

No hay que

ir dando re-

galos a cada

antojo, sino

de modo que

aprendan a

darles valor

y postergar

el deseo

Psicología

Cada edad requiere un tipo de juguete. CONSUELO BAUTISTA

L

Al jugar con

ellos les esta-

mos dando

el mensaje

de que nos

importan,

de que su

mundo nos

interesa

han desarrollado nuevos modelos en los que se puede reproducir en roedores de una manera precisa las principales características del com- portamiento del paciente adicto. En estos modelos, los animales no sólo se autoadministran una dro- ga, sino que también pierden el con- trol en el consumo: la toman a pesar de que dicha droga tiene consecuen- cias negativas inmediatas y deterio- ra el estado del animal; además, el roedor recae en el consumo incluso

tras periodos muy prolongados de abstinencia. Disponemos, pues, por primera vez, de modelos animales de adicción que resultan tremenda- mente predictivos y de fácil extrapo- lación a la patología humana. La po- sibilidad de poder utilizar estos nue- vos modelos facilita la evaluación de cualquier nuevo fármaco o estra- tegia terapéutica contra la adicción. El carácter crónico de la enferme- dad adictiva viene determinado por una serie de cambios persistentes producidos por las drogas sobre los circuitos cerebrales que controlan la conducta, los cuales han comenzado a ser identificados en los últimos años. Los estudios recientes han des- crito modificaciones inducidas por las drogas en los factores que contro- lan la respuesta genómica de las neu- ronas e incluso en su morfología. Estos cambios representan alte- raciones de larga duración en el ce- rebro que permiten explicar el pro- ceso por el cual el control del com- portamiento por parte del sujeto adicto queda alterado de una mane- ra persistente, así como los fenóme- nos de recaída al consumo de dro- gas que ocurren incluso tras largos periodos de abstinencia.

Técnicas de neuroimagen La estrategia experimental que posi- blemente haya permitido un mayor avance en la última década ha sido el uso de las técnicas de neuroima- gen, que permiten visualizar el gra- do de actividad de cada estructura cerebral y de determinados siste- mas neuroquímicos del cerebro en un sujeto expuesto a cualquier situa- ción ambiental o experimental. Así, podemos determinar qué estructu- ras cerebrales se activan cuando un sujeto consume una droga, cuando está en abstinencia o cuan- do a un adicto se le exponen imáge-

nes que le hacen recordar la droga. El poder de resolución de las téc- nicas de neuroimagen se ha ido mul- tiplicando de manera exponencial en los últimos años, de modo que ahora es posible realizar este tipo de estudios en algo tan minúsculo co- mo es el cerebro de un ratón. Estas técnicas han facilitado la identifica- ción de los cambios persistentes que se producen en la corteza cerebral en pacientes adictos que han consu- mido drogas de manera crónica, así como la relevancia funcional de es- tas modificaciones. La identificación de todas estas alteraciones no sólo facilita la com- prensión de la enfermedad adictiva sino que aporta una información no- vedosa y de gran interés para el desa- rrollo de nuevas estrategias terapéu- ticas. Las técnicas de neuroimagen también han permitido confirmar en pacientes adictos diversos resul- tados que habían sido previamente obtenidos en animales de experi- mentación. Han permitido corrobo- rar, por ejemplo, que el consumo de éxtasis produce en humanos lesio- nes en determinados sistemas neu- roquímicos del cerebro similares a las que habían sido demostradas en animales.

Patología dual Asimismo, las técnicas de neuroima- gen han permitido identificar altera- ciones en el cerebro de los pacientes adictos que son similares a las que aparecen en determinadas patolo- gías psiquiátricas. Estos hallazgos abren nuevas perspectivas, pues la enfermedad adictiva se encuentra asociada en muchos casos a la pre- sencia de otras enfermedades psi- quiátricas. Hoy se sabe que la exis- tencia de un trastorno psiquiátrico incrementa la incidencia de adic- ción y que la presencia de esta pato- logía dual dificulta aún más el abor- daje terapéutico del paciente adicto. Los estudios genéticos han co- menzado a definir determinadas va- riantes de genes que podrían expli- car la diferente vulnerabilidad indi- vidual a padecer la enfermedad adic- tiva. Pero es, sin duda, la reciente identificación del genoma humano la que nos permitirá avanzar aún más en el conocimiento de los facto- res que predisponen para el desarro- llo de la adicción y conocer la rele- vancia de las variantes genéticas que ya han sido identificadas. Recordemos que son muchos los sujetos que se exponen a las diferen- tes drogas legales e ilegales y que una parte de ellos va a desarrollar la enfermedad adictiva. La identifica- ción de los factores genéticos que de- terminan la aparición de la enferme- dad permitirá desarrollar progra- mas específicos de prevención en los sujetos vulnerables. Una reciente línea de investiga- ción que ha aportado resultados muy prometedores es el tratamien- to inmunológico de las adicciones. El desarrollo de vacunas específicas para tratar la adicción a la cocaína o a la nicotina se encuentra en esta- dios muy avanzados. Estas vacunas permiten que el organismo desarro- lle anticuerpos específicos frente a una droga, de manera similar a có- mo desarrollamos anticuerpos para combatir una infección producida por un virus. Así, el paciente que ha- ya recibido la vacuna producirá es- tos anticuerpos en cuanto consuma la droga, con lo que ésta quedará neutralizada y se impedirá que lle- gue al cerebro. De esta manera, el adicto no sentirá los efectos que pro- duce la droga y perderá el interés por seguir consumiéndola. Tenemos, pues, razones para ser optimistas en cuanto a las perspecti- vas futuras. El conjunto de datos que aportan estas investigaciones

facilitará el diseño de nuevas estra- tegias para un abordaje terapéutico más racional y eficaz de la adicción. Pero todo ello va a requerir aún un gran esfuerzo por parte de todos, no sólo de los investigadores que trabajamos en este campo. En primer lugar, la sociedad tie- ne que entender que la adicción es una enfermedad y no un vicio. De- be ser, pues, tolerante con las medi- das que se adopten para el trata- miento de la adicción, como lo es cuando se abren nuevos abordajes y centros para el tratamiento de cual- quier otra enfermedad crónica. Los organismos públicos de financia- ción deben ser conscientes de la magnitud del problema que repre- senta en nuestra sociedad la droga- dicción, no descansar en el desarro- llo de nuevas campañas de preven- ción y tratamiento, y comprender de una vez que la inversión en este campo de la medicina es particu- larmente rentable a largo plazo. El Instituto Nacional de Drogo- dependencias de Estados Unidos (NIDA) destaca que por cada dólar invertido en el tratamiento de la drogadicción hay un retorno de cua- tro a siete dólares debido a la reduc- ción del coste derivado de la crimi- nalidad, y de tres a cinco dólares por la reducción del coste de las emergencias médicas; a ello hay que añadir un retorno de cuatro dó- lares por la reducción de la violen- cia doméstica y la mejora del cuida- do de los hijos de padres drogadic- tos, y de siete dólares por el incre- mento de la productividad derivada de la reducción del absentismo y las bajas laborales. ¿Cabe pues alguna duda acerca de la rentabilidad de es- ta inversión?

Finalmente, hay que destacar que la industria farmacéutica es la única que puede disponer de los enormes recursos económicos que son necesarios para el desarrollo de un nuevo medicamento. La mejora de la visión social del drogadicto y el apoyo del sector pú- blico deben ser los catalizadores que permitan hacer rentable la in- versión de la industria privada en programas específicos para el trata- miento de la drogadicción. Tene- mos que ser conscientes de que la in- versión en drogodependencias es útil en la actualidad para el Estado, pero en estas condiciones no puede resultar de interés para las farma- céuticas tal como lo son otras patolo- gías como las enfermedades cardio- vasculares y neurodegenerativas. Los mecanismos neurobiológi- cos de la adicción son ya en gran par- te conocidos, y diversas dianas han sido de igual manera identificadas para el posible desarrollo de nuevos fármacos. Tan sólo con el esfuerzo unificado de todos y cada uno de los actores necesarios se podrán desa- rrollar fármacos innovadores y efica- ces para el tratamiento de esta gra- ve enfermedad. Sin duda, este es- fuerzo será fructífero y podrá permi- tir que en un futuro no muy lejano que el adicto sea tratado de una ma- nera adecuada y pueda realizar una vida normal como la que pueden lle- var los pacientes que padecen otras enfermedades crónicas como la dia- betes, la hipertensión o el asma, gra- cias precisamente a los avances ob- tenidos en la terapéutica.

Rafael Maldonado es catedrático de Far- macología. Laboratorio de Neurofarma- cología. Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Biomedicina

Neurociencia

Una mujer esnifa una raya de cocaína.

El desarro-

llo de

vacunas

contra la

adicción a

la cocaína o

a la nicotina

está ya en

fase muy

avanzada

Ahora es

posible

saber qué

estructuras

cerebrales

se activan

cuando un

sujeto

consume

una droga

Alto

Bajo

Sábado 13 de diciembre de 2008 EL PAÍS O SALUD 5

osalyn Yalow recibió en 1977 el Premio No- bel de Medicina en re- conocimiento a su aportación al estudio de las hor- monas peptídicas y por haber de- sarrollado junto con Solomon Berson la técnica del radioinmu- noensayo (RIA). Lo habría podi- do ganar antes, pero la muerte de Berson, en 1972, hizo que no prosperara la propuesta. Alfred Nobel estipuló que nadie podía recibir con carácter póstumo el premio. Para el comité Nobel, Berson era el cerebro y Yalow las manos. Es evidente que el comi- té Nobel estaba equivocado. Rosalyn Yalow nació el 19 de julio de 1921 en Nueva York. Era la menor de una familia de clase trabajadora que no dudó en nin- gún momento en proporcionar una buena educación a sus dos hijos, aunque opinaba que para una mujer la profesión de maes- tra era la más indicada. Ya de pe- queña demostró ser una niña brillante, lectora empedernida y fascinada por las matemáticas y la quí- mica. La lectura de la biografía de Marie Curie y la asistencia a una conferencia so- bre fisión nuclear contribuyeron a su decisión de licenciar- se en Física. Creció en una épo- ca en que se daba por asumido que las mu- jeres eran intelectual- mente inferiores a los hombres y, por tanto, tenían un acce- so muy restringido a la ciencia. Con el es- tallido de la Segunda Guerra Mundial y la incorporación de los hombres al ejército, muchas universida- des empezaron a aceptar mujeres en sus facultades. Consiguió una plaza de profe- sora ayudante en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Illinois y en el acto inaugural del curso académico descubrió que era la única mujer entre 400 alumnos y la primera desde

  1. Allí se doctoró en Física Nuclear en 1945. A finales de la década de 1940, los hospitales de veteranos se transformaron en modernos centros de investigación y docen- cia. Yalow empezó a trabajar co- mo consultora en la unidad de ra- dioisótopos del Hospital de Vete- ranos del Bronx y al cabo de dos años tenía ya su propio laborato- rio trabajando sobre la función tiroidea. En su afán por tener una aproximación más médica en su investigación, comprendió que necesitaba otro punto de vis- ta que la complementara. Así se inició una brillante colaboración con Solomon Berson, que se mantuvo hasta que éste falleció.

Sus trabajos demostraron que pacientes diabéticos trata- dos con insulina de origen ani- mal desarrollaban con el tiempo anticuerpos que la bloqueaban e impedían su función. No tan só- lo demostraron por primera vez que una molécula pequeña po- día provocar una respuesta in- munológica, sino que lo hicieron desarrollando una metodología revolucionaria: la técnica del ra- dioinmunoensayo. No fue fácil que su trabajo fue- ra aceptado. A mediados de la dé- cada de 1950 se creía que única- mente las proteínas de gran ta- maño podían estimular una res- puesta inmunitaria. Posterior- mente, sus observaciones fueron confirmadas por otros científi- cos y sus descubrimientos fue- ron aceptados incluso por los más dogmáticos. El radioinmunoensayo sedu- jo rápidamente a la comunidad científica. Permitió el análisis de

compuestos biológicos que antes eran muy difíciles o imposibles de determinar. Proporcionó to- da la información que se conoce actualmente sobre la regulación de la secreción hormonal y las in- teracciones hormonales. Aunque las posibilidades co- merciales de la técnica eran enor- mes, Yalow y Berson nunca qui- sieron patentar su método. Para ellos patentar era privar a la gen- te de los descubrimientos con el fin de ganar dinero. La sencillez y facilidad de la metodología per- mitieron su uso extensivo en paí- ses subdesarrollados. Hoy en día, el radioinmunoensayo toda- vía se utiliza en los ensayos en los que se requiera una gran sen- sibilidad.

Perfil resumido del que se incluye en el libro Doce mujeres en la biomedici- na del siglo XX , editado por la Funda- ción Dr. Antonio Esteve (2007) y de acceso libre a través de Internet (www. esteve.org). Se pueden solicitar ejem- plares impresos gratuitos en el correo electrónico [email protected]

Rosalyn Yalow

Desarrolló el radioinmunoensayo

para analizar moléculas biológicas

Por NEUS COLS COLL

12 científicas del siglo XX

Medición del nivel de gluso en sangre para detectar una posible diabetes. CARMEN SECANELLA

GONZALO CASINO

a epidemia de diabetes que se nos viene encima es de proporciones colo- sales. Desde 1995 a 2025, el número de enfermos au- mentará el 170% en los países en desarrollo y el 42% en los desa- rrollados. Sólo en España habrá para ese año casi tres millones de adultos diabéticos, y en todo el mundo serán 300 millones. Muchos de ellos necesitarán inyectarse insulina todos los días y sufrirán diversas complica- ciones médicas que mermarán su bienestar y esperanza de vida. Con más del 5% de la población mundial afectada, el gasto sani- tario por esta “epidemia del siglo XXI” puede ser enorme si no se adoptan medidas preventivas. La diabetes tipo 2 (el 80-90% de todos los casos de diabetes) es la responsable de es- te aumento epidémico, pero es también la que mejor puede pre- venirse porque se supone que es- tá estrechamente vinculada con ciertos estilos de vida, como el sedentarismo y una dieta hiper- calórica y desequilibrada. Cono- cer qué personas tienen más riesgo de desarrollar la enferme- dad ayudaría a prevenirla, y en este sentido los sucesivos hallaz- gos de genes asociados con la en- fermedad podrían ser de ayuda. En los últimos años se han encontrado dos decenas de va- riantes genéticas asociadas es- trechamente con la diabetes ti- po 2. Una hipótesis interesante era comprobar si este conoci- miento permite anticipar el de- sarrollo de la enfermedad con más garantías que con los indi- cadores actuales (la existencia de un diabético en la familia o la presencia de ciertos factores de riesgo, como el sobrepeso, el colesterol elevado y la hiperten- sión). Y esto es lo que ha estu- diado un equipo de investigado-

res del Hospital General de Massachussetts (MGH), en Bos- ton (EE UU), aprovechando los datos del famoso estudio del Co- razón de Framingham. Lamentablemente, todo el conocimiento genético actual sobre la diabetes tipo 2 es insufi- ciente todavía para predecir con seguridad quién desarrolla- rá esta enfermedad. Las 18 va- riantes genéticas relacionadas con la diabetes tipo 2 analiza- das en este estudio no permiten detectar con mayor precisión que los antecedentes familiares o los datos de una historia clíni- ca convencional si un adulto va a desarrollar la enfermedad.

Predicción del riesgo “La predicción del riesgo genéti- co para la diabetes está todavía en la infancia”, asegura en un co- municado James Meigs, de la unidad de Medicina General del MGH y autor principal del estu- dio, publicado el mes pasado en The New England Journal of Me- dicine. Sin embargo, cree que “conforme se vayan descubrien- do más variantes genéticas de riesgo, el screening [detección de las personas de riesgo] genéti- co probablemente mejorará”. Aunque se conocen 20 va- riantes genéticas asociadas con la diabetes tipo 2, podría haber hasta medio millar de variantes (cambios en una sola base del ADN, denominados SNP o sin- gle nucleotide polymorphism). El estudio se ha realizado cruzando los datos clínicos de 2.377 descendientes de los pri- meros participantes en el Estu- dio del Corazón de Framing- ham con los resultados de un test genético que determinó en todos ellos, a partir de una muestra de sangre, la presencia de las 18 variantes genéticas (ahora ya se conocen 20) que se asocian con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Tras un seguimiento de 28 años, 255 de estas personas de- sarrollaron la enfermedad. Aunque los resultados del test genético permitían detectar a las personas con mayor riesgo de hacerse diabéticos, no mejo- raban apenas la predicción que puede hacer un médico a partir de variables como el peso y la historia familiar. Según Meigs, “con los conocimientos actuales, las determinaciones que puede hacer un médico en un chequeo habitual ya dicen lo que hay que saber sobre el riesgo de sufrir una diabetes tipo 2, y la genética no aporta mucho más”. “No hay por ahora ninguna razón clínica que aconseje lle- var a cabo una prueba genética para predecir la diabetes tipo 2”, explica a EL PAÍS José Fló- rez, endocrinólogo y genetista del MGH y coautor del estudio. “Antes de promover pruebas ge- néticas debemos demostrar va- rias cosas. Primero, que estas pruebas realmente predicen el desarrollo de la diabetes; segun- do, que si esto es así, la informa- ción obtenida es beneficiosa en términos individuales y socia- les, y tercero, que la interven- ción es rentable”, añade. La evaluación del riesgo de desarrollar una diabetes tipo 2 con esta prueba genética parece similar a la que ofrecen los nue- vos servicios de genómica perso- nal a distancia (23andMe o De- codeMe) a partir de una mues- tra de saliva. Ni uno ni otro “son útiles por el momento pa- ra los adultos”, corrobora Meigs en un correo electrónico. Para Flórez, los resultados de este estudio no han represen- tado ninguna sorpresa, pues ya se esperaba que el test genético no aportaría gran cosa respecto a las estimaciones clínicas. Si acaso, “lo que nos ha sorprendi- do es que haya sido tan bueno”, apostilla Meigs.

Biomedicina

R

Rosalyn Yalow recogiendo su Nobel en 1977.

Los genes no pueden ayudar todavía a atajar la epidemia de diabetes (

millones de enfermos en 2025). Aún es pronto para detectar con un test

genético las personas con riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y adoptar

medidas preventivas. Sólo se conocen 20 genes de los 500 implicados.

Diabetes: una selva de genes

L

Sábado 13 de diciembre de 2008 EL PAÍS O SALUD 7

Madrid. Verano de 2006 odos decían que se movía en la barra vertical como ninguna. Esperaban impa- cientes, hasta que una voz en off, fría y monocorde, anunciaba su número: —¡Y ahora con todos ustedes el exotismo de Indonesia, la belleza es- cultural venida de las islas del amor. Disfruten con… la Javanesa! Y salía, como de un sueño, desde el fondo entelado del pequeño esce- nario, iluminada por dos cañones de humo de color azul plomado, completamente desnuda. Bellísima. La actuación duraba exactamente 4 minutos y 11 segundos, el tiempo que duraba La Javanaise. Zaida in- terpretaba en playback la versión de Madelaine Peyroux con una sin- cronía perfecta. Durante los prime- ros 25 segundos saludaba al públi- co, describiendo un círculo alrede- dor de la barra, y luego, en un ele- gantísimo impulso, saltaba al metal y cantando su canción, serpenteaba, serpenteaba, serpenteaba. Esa noche no había ninguna mu- jer. Unos pocos hombres se apoya- ban sobre el escenario. Otro grupo de jóvenes bien vestidos, que pare-

cían venir de una celebración, ocu- paban las mesas del centro. Al fon- do, fumando y bebiendo, estaba él. Sólo para Zaida. Sólo para ella. Na- die más podría verlo porque, simple- mente, estaba muerto, había muer- to hacía 31 años. Zaida no era de Java, sino de Fez, como su padre y sus cuatro herma- nos. Su madre nació en El Cairo. Tampoco, según ella, hacía striptea- se. Insistía en que lo suyo era bailar desnuda. Y siempre con la condi- ción de hacerlo cantando La Java- naise. Y nunca hablaba con los clien- tes. Ni se acostaba con ellos. Tampo- co, aunque se lo pidieran, repetía su número. —Nous nous aimions, le temps d’une chanson —gritaba nada más llegar al Media Luna. El dueño aceptaba estas y otras excentricidades de Zaida a cambio de negociar su sueldo cada noche.

Junio de 2001, Barcelona Los padres de Zaida llevaban casi 20 años en Cataluña. Disfrutaban de una buena posición económica, gra- cias al negocio familiar: una produc- ción de cafeteras industriales en la que toda la familia trabajaba. Todos

menos Zaida, empeñada desde niña en ser profesora de danza oriental. Muchas tardes de domingo se re- unían para ver películas y vídeos an- tiguos de su actriz favorita, Souad Hosni, símbolo de la edad de oro del cine egipcio. Zaida había oído con- tar mil veces la historia del matrimo- nio clandestino que la actriz mantu- vo, durante cinco años, con Halim Hafez. A la madre de Zaida le encan- taba el misterio que envolvía aquella historia de amor. Hafez era el cuarto hijo del jeque Ali Ismail Shabana. Entre las décadas de 1950 y 1970 se convirtió en el cantante y actor más popular del mundo árabe. Sensi- ble y tierno, atrajo a las multitudes, particularmente a las mujeres, que veían en él a un hombre diferente, muy alejado del estereotipo viril de entonces. Murió en 1977, a la edad de 48 años. A su funeral asistieron un millón de personas. Un suicidio colectivo de mujeres entristeció aún más ese día. Souad Hosni, pasó los seis últimos años de su vida en Lon- dres. Murió con 57 años al tirarse desde el sexto piso de su apartamen- to. Era el 22 de junio de 2001, el día del cumpleaños de Halim Hafez. La noticia tuvo un gran impacto. La te-

levisión egipcia interrumpió su pro- gramación habitual y Hosni Buba- rak se apresuró en anunciar que re- patriaría el cuerpo de la actriz para celebrar su funeral en El Cairo. La familia de Zaida, como tantas otras, siguió emocionada la noticia desde España. Pero para Zaida, la muerte de la actriz supuso mucho más que para ninguna otra persona en el mundo, algo inimaginable. Mu- chas noches de insomnio siguieron a ese día. Apenas salía de su habita- ción, no quería hablar con nadie y de- jó de comer. Pasaba las horas visio- nando obsesivamente escenas de aquellas películas. Sus padres inten- taron, sin conseguirlo, llevarla al mé- dico. Lo que al principio fue sólo un presentimiento, que no lograba asen- tarse en una idea formal, se transfor- mó, con los días, en la certeza, en la convicción absoluta de que el suici- dio de Souad Hosni había liberado, por fin, el amor que Halin Hafez sen- tía por ella. Así, sin asustarse de su propio pensamiento, sin miedo, sin el más mínimo desánimo, ni crítica, sabía, porque lo sabía, que debía irse de allí esa misma noche para hacer posible un encuentro asombroso:

Entre los delirios más devastadores que una persona puede sufrir está el delirio de ser amado, porque con frecuencia termina en

una frustración tan aguda y destructiva que puede llevarse por delante la propia vida. La literatura ha recogido episodios paradig-

máticos de este proceso mental. El relato que aquí se presenta es la reconstrucción de una desgraciada historia clínica en la que

se pone de manifiesto la enorme dificultad de tratar este tipo de trastornos. Por Carlos Ranera

La princesa de Java

Médicos y pacientes

Caso clínico

Al fondo,

bebiendo,

estaba él,

sólo para

Zaida. Nadie

más podría

verle porque

llevaba 31

años muerto

T

Halin Hafez

la encontra-

ría porque

la amaba

inmensa-

mente

desde que el

mundo era

el mundo

Los comunicados o posicionamientos de la SEGO y la AEEM en relación con la me- nopausia son un fenómeno paralelo al que se produce en otros países. En EEUU, por ejemplo, la North American Menopause Society ha emitido varios co- municados sobre la terapia hormonal. Pe- ro, ¿por qué estas sociedades tienen una visión más optimista que el grueso de la comunidad científica? Entre las potenciales explicaciones es llamativa la ausencia de una metodología formal para formular estos posicionamien- tos. En el comunicado de la SEGO y la AEEM no se menciona cómo se ha llega- do a estas recomendaciones. No se men- ciona el proceso de revisión de la literatu- ra efectuada, ni cómo se ha evaluado la calidad de los estudios, que indicaría la confianza que podemos depositar en sus

resultados. Tampoco se realiza un análi- sis detallado de los resultados ni de sus incertidumbres. De esta manera, los lecto- res deben hacer un acto de fe y simple- mente confiar en el buen hacer de los que lo han elaborado. Por otra parte, estas organizaciones, al igual que otras sociedades científicas, tienen relación con numerosas empresas farmacéuticas. La SEGO declara en su pá- gina web contar con hasta 63 empresas colaboradoras. Por su parte la AEEM cuenta con la colaboración de 23 empre- sas farmacéuticas, 11 como “socios cola- boradores” y 12 como “socios gold ”. Este tipo de financiación representa un impor- tante potencial conflicto de interés que hay que tener en cuenta a la hora de in- terpretar sus mensajes. En la historia reciente de los fármacos

vinculados con la salud integral de la mu- jer, nos hemos encontrado con una pro- moción intensa de sus beneficios junto a una minimización de sus riesgos. Por ejemplo, las isoflavonas de soja tras un cierto boom inicial han sido relegadas a un papel muy secundario en la salud de la mujer. La tibolona, otra de las más po- pulares inicialmente, aumenta el riesgo de ictus. El raloxifeno, una variante hor- monal de los estrógenos indicado para la osteoporosis, parecía proteger del riesgo cardiovascular en un reanálisis; posterior- mente, un ensayo clínico diseñado para confirmar esta hipótesis lo descartó obje- tivando un aumento del riesgo de ictus mortales y los tromboembolismos. La his- toria se repite de nuevo. Por otro lado, en el caso de los temas relacionados con la mujer, existe todavía,

de forma paradójica, una amplia mayoría de hombres en las juntas directivas de estas organizaciones (5 mujeres de 39 cargos disponibles en la web entre la SE- GO y la AEEM). La participación de la mu- jer potencialmente usuaria de la terapia hormonal en la valoración de los benefi- cios y riesgos podría modificar de forma sustancial el mensaje que se transmite. Los profesionales de la salud nos ve- mos en la necesidad de llamar la aten- ción sobre este tipo de declaraciones, de escaso rigor y cargadas de interpreta- ción, que desorientan y pueden generar confusión en las mujeres y la sociedad en general. Animamos a los ginecólogos y ginecólogas para que realmente avan- cen en la promoción de la salud en la mu- jer desde el rigor en la elaboración de consejos y recomendaciones clínicas.

os profesionales sanitarios deben tomar las decisiones con respecto a sus pacientes teniendo en cuenta la mejor información científica disponible. En cuestiones de tratamiento, esta infor- mación se obtiene a partir de la reali- zación de ensayos clínicos aleatorios. Si están bien diseñados y realizados, son los estudios con menos posibilida- des de ofrecer resultados equivoca- dos. En caso de no disponer de ensa- yos clínicos existen otros estudios, co- mo los observacionales, aunque és- tos, a diferencia de los ensayos clíni- cos, están sujetos a limitaciones y pue- den proporcionar más a menudo res- puestas sesgadas. Hace ya más de dos décadas, y ba- sándose en este tipo de estudios ob- servacionales, se objetivó que el trata- miento de la mujer tras la menopau- sia por medio de la terapia hormonal (TH) mediante estrógenos con o sin progestágenos presentaba importan- tes beneficios. A partir de entonces, se empezó a difundir esta terapia, además de como tratamiento de los sofocos o sequedad vaginal, como tra- tamiento preventivo de la osteoporo- sis y de las enfermedades cardiovascu- lares en mujeres asintomáticas. No fue hasta el año 2002 a raíz de la publicación de los resultados de un ensayo clínico, el Women’s Health Initiative (WHI), realizado en EE UU con financiación pública, cuando se cuestionaron los supuestos benefi- cios de la TH. El estudio mostraba que en el caso de mujeres en trata- miento con TH combinada (estróge- nos combinados con progestágenos), esta terapia no sólo no prevenía la en- fermedad cardiovascular, sino que podía aumentar su incidencia. Ade- más, se observó que incrementaba el riesgo de ictus, los tromboembolis- mos pulmonares y el cáncer de ma- ma. El estudio mostró que, por el con- trario, disminuía el riesgo de cáncer de colon y las fracturas óseas. Debido a este negativo balance en- tre beneficios y riesgos el estudio fue interrumpido antes de tiempo por el comité encargado de velar por la se- guridad de las mujeres participantes. Asimismo, y dentro del mismo estu- dio WHI, los estrógenos administra-

dos solos (sin progestágenos) tam- bién presentaron un desfavorable ba- lance en la relación riesgo-beneficio. El efecto beneficioso observado anteriormente en los estudios obser- vacionales era debido a que en éstos participaban mujeres más sanas que la media de la población general, ge- nerando unos resultados sesgados a favor de la TH. En los últimos cinco años se han ido publicando nuevos datos sobre la TH derivados del estu- dio WHI y otros ensayos clínicos que refuerzan estas conclusiones y hacen que ese balance sea cada vez más des- favorable, sobre todo para tratamien- tos a largo plazo. Una vez conocidos estos datos, el

consenso internacional en la comuni- dad científica es que la TH se utilice únicamente en mujeres con sofocos y/o sequedad vaginal que afecten a su calidad de vida. Asimismo, se reco- mienda que el tratamiento se lleve a cabo con la mínima dosis eficaz, du- rante el mínimo tiempo posible y que no se utilice para prevenir ningún otro problema de salud. Sorprende pues que con las prue- bas científicas disponibles, y sin nue- vos datos relevantes, la Sociedad Es- pañola de Ginecología (SEGO) y la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) emitan ahora un comunicado conjunto en el que presentan la TH para otras indi-

caciones menos claras (disponible en w w w. s e g o. e s / C o n - tent/pdf/Comunicado%20SEGO- AEEM%2008%20definitivo.pdf). Las recomendaciones de este co- municado son confusas y poco con- cretas pues no especifican durante cuánto tiempo se debe realizar el tra- tamiento, ni en qué dosis ni en que ti- po ni intensidad de síntomas. En con- creto, en relación con la duración del tratamiento, las recomendaciones im- plicarían en ocasiones tratar durante periodos excesivamente prolonga- dos, de hasta 10 años. Todo ello es aún más llamativo debido a que en el año 2004 estas instituciones, junto con la Sociedad Española de Medici-

Una mujer examina un envase de terapia hormonal. CONSUELO BAUTISTA

El excesivo optimismo de algunas sociedades médicas

Biomedicina

Hace 20 años, la terapia hormonal parecía la píldora de la eterna juventud para las mujeres postmenopáusicas, pero dejó de serlo

al conocerse sus potenciales efectos secundarios, y ahora sólo se recomienda para síntomas como los sofocos y la sequedad va-

ginal. Desoyendo la evidencia científica, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia y la Asociación Española para el Estu-

dio de la Menopausia (AEEM) promueven su uso para otras indicaciones menos claras. Por Pablo Alonso y Alberto López

La terapia hormonal vuelve a la carga

L

La terapia

sólo está

indicada en

mujeres con

sofocos o

sequedad

vaginal que

dañen su ca-

lidad de vida

8 / EL PAÍSO SALUD Sábado 13 de diciembre de 2008

Biomedicina

El envejecimiento comporta una serie de cambios en nuestro orga- nismo que nos hacen más vulnera- bles y disminuyen nuestra capaci- dad de adaptación, es decir, nos vuelven frágiles. La hormona del crecimiento es una sustancia se- gregada por la hipófisis, la princi- pal glándula de secreción hormo- nal de nuestro organismo, que ac- túa favoreciendo el aumento de masa muscular, modificando la dis- tribución de la grasa corporal y fortaleciendo también el hueso y las articulaciones. La progresiva reducción de la hormona del crecimiento que se da en la vejez y su repercusión en nuestro organismo podría ser una de las causas que contribuyen a la fragilidad. En este sentido, la ad- ministración de un fármaco con acción similar a la de la grelina,

una hormona fabricada por el in- testino que actúa sobre la hipófi- sis estimulando de forma fisiológi- ca la secreción de hormona del crecimiento, podría ser útil en la prevención de esta fragilidad ca- racterística del envejecimiento. En este estudio, 65 adultos sa- nos de edades comprendidas en- tre 60 y 81 años fueron tratados al azar con 25 miligramos de grelina o con una sustancia inerte o pla- cebo y seguidos durante al menos un año. Se pudo observar que los sujetos que habían recibido greli- na presentaban unas concentra- ciones de hormona de crecimien- to y de su mediador similares a las observadas en individuos jóve- nes. Aunque la masa muscular au- mentó, esto no tuvo repercusión sobre la fuerza muscular ni sobre su función, aunque esta falta de resultados podría deberse a un se- guimiento insuficiente de los pa- cientes. La presencia de edema, dolor muscular y aumento transito- rio del apetito fueron los principa- les efectos secundarios observa- dos en el estudio. Los hallazgos de esta investiga- ción sugieren que la estimulación de la hipófisis mediante sustan- cias como la grelina podría ser de utilidad en individuos mayores con riesgo de fragilidad.

La relación entre consumo de al- cohol e ictus es ambivalente. Un consumo moderado y responsable de alcohol parece asociarse a un menor riesgo de accidente cere- brovascular o ictus, pero el consu- mo de grandes cantidades favore- ce la aparición de accidentes vasculares. Este estudio analiza los diferentes patrones de bebida y los correlaciona con el riesgo de presentar un ictus. Durante un periodo de 10 años, 15.965 hombres y mujeres de 25 a 64 años fueron evaluados median- te un cuestionario de autoadminis- tración que recogía el consumo y el patrón de bebidas alcohólicas. Los investigadores observaron que los sujetos que referían un consumo importante de alcohol de forma aguda, una clásica borra- chera, definida como el consumo de más de seis bebidas en el va- rón o de más de cuatro bebidas en la mujer en una única sesión,

tenían un riesgo casi del doble de presentar un ictus que los sujetos que no se emborrachaban. El aumento de la presión arte- rial y la ruptura de pequeñas dila- taciones arteriales o de vasos ce- rebrales de pequeño tamaño du- rante la ingesta aguda de alcohol o durante la resaca parece ser uno de los factores que explica- rían la asociación con accidentes cerebrovasculares. Los resultados de este estudio demuestran que el consumo de alcohol en grandes cantidades es un factor indepen- diente de riesgo de complicacio- nes cerebrovasculares al margen del consumo regular de alcohol.

Los terrores nocturnos son un tras- torno del sueño que aparece du- rante la infancia y que a veces persiste en la edad adulta. Se cree que son debidos a un desper- tar incompleto durante el sueño profundo. Los niños que los pade-

cen se despiertan a las pocas ho- ras de haberse ido a dormir, gri- tando, sudados y angustiados, y es casi imposible despertarlos del todo; a los pocos minutos vuelven al sueño y al día siguiente no re- cuerdan nada. Esta investigación, realizada con 390 pares de gemelos (esto permite estudiar la influencia de la herencia frente al ambiente), analiza la relevancia de los facto- res genéticos en niños con terro- res nocturnos. Se analizaron un total de 161 pares de gemelos uni- vitelinos y 229 bivitelinos (en reali- dad hermanos con diferente mate- rial genético, pero gestados en un mismo embarazo y nacidos en un mismo parto). También se determi- nó la frecuencia del trastorno en 887 gemelos estudiados a los 18 meses y 796 a los 30 meses de edad. A los 18 meses de edad, un 36,9% de los gemelos presentaba terrores nocturnos, que persistían a los 30 meses de edad en el 19% de casos. No se apreció diferen- cias entre sexos respecto a la fre- cuencia de aparición de los terro- res nocturnos. La correlación en- tre gemelos univitelinos fue de 0, en comparación con la correlación de los gemelos bivitelinos, que fue sólo de 0,24. Estos resultados apo- yan la existencia de una fuerte ba- se genética en este trastorno.

El extracto de las hojas del Ginkgo biloba, un árbol milenario proce- dente de China y conocido en Eu- ropa desde hace más de 200 años, se ha utilizado tradicional- mente para retrasar la pérdida de memoria asociada a la edad. Al parecer, este efecto sería conse- cuencia de sus propiedades an- tioxidantes, así como de un su- puesto efecto sobre las placas de amiloide, proteína que se cree en parte responsable de la enferme- dad de Alzheimer. Sin embargo, los estudios hasta ahora realiza- dos para determinar su utilidad en la prevención de la demencia son confusos y contradictorios. Este amplio estudio realizado en EE UU evalúa los posibles efec- tos de Ginkgo biloba en la preven- ción de la demencia. Durante un periodo que va del año 2000 hasta 2008, se reclutaron 3.069 volunta- rios de más de 75 años en la co- munidad, de los que 2.587 no pre- sentaban ninguna alteración cogni- tiva y 482 sufrían un discreto dete- rioro de las funciones superiores. Estos sujetos recibieron al azar 120 miligramos cada 12 horas de extracto de Ginkgo biloba o place- bo, y fueron seguidos durante un promedio de seis años, realizándo- se una evaluación de su capaci- dad cognitiva cada seis meses. No se pudo apreciar una reduc- ción de la aparición de demencia en los sujetos que tomaron Ginkgo biloba, ni en los sujetos normales ni en los que ya presentaban un discreto deterioro cognitivo. Los autores concluyen que no hay sufi- ciente evidencia para recomendar extracto de Ginkgo biloba en la prevención de la demencia.

unque es muy difícil de- finir lo que es la felici- dad, un grupo de inves- tigadores estadouni- denses de la Universidad de Ca- lifornia ha utilizado un cuestio- nario de cuatro preguntas para definirla y para estudiar la re- percusión que tiene la felicidad

de un individuo sobre los suje- tos que están cerca de él. Los au- tores de este estudio analizaron a 4.739 individuos que forman parte de la descendencia de los sujetos que conformaron el fa- moso Estudio del Corazón de Framingham. Tras un seguimiento desde 1983 hasta 2003, identifican in- dividuos concretos y su red de relaciones observando hasta dónde se extiende la felicidad de un individuo, y llegan a la conclusión de que las personas que viven rodeadas de otras per- sonas felices es más fácil que

también lo sean en el futuro. Por ejemplo, siempre según los resultados de esta investiga- ción, un individuo que viva a menos de dos kilómetros de

otro que sea feliz tiene un 25% de probabilidades de ser más fe- liz, o aquella persona que tenga un vecino feliz tiene un 34% más de probabilidades de ser también feliz. Curiosamente, es- tos resultados no son aplicables al área laboral, con los compa- ñeros de trabajo. Los autores de este estudio concluyen que la felicidad de un individuo depende hasta cierto punto de la felicidad de la gente con la que se relaciona, lo que permite interpretar el fe- nómeno de la felicidad como un fenómeno colectivo. No des- cartan que ello forme parte de un mecanismo de adaptación evolutivo. Quedaría por deter- minar si otras emociones, como la tristeza o la desgracia, tienen este mismo comportamiento.

Martínez-Ferrer A, et al. Aporte de calcio, magnesio y sodio a través del agua embotellada y de las aguas de consumo público: implicaciones para la salud. Med Clin (Barc). 2008; 131:641-646.

l agua es un elemen- to líquido básico en nuestro organismo. Precisamos al menos ingerir entre un litro y un litro y medio de agua al día para mantenernos bien hidratados. Pero el agua de bebida, el agua potable, contiene también, en diferentes proporciones, otras sustancias, fundamentalmente minerales y oligoelementos, es- pecialmente calcio y magnesio, con efectos potenciales para la salud. En este estudio se revi- san las concentraciones de cal-

cio, magnesio y de sodio en dife- rentes aguas de consumo públi- co y en las distintas aguas em- botelladas comercializadas en España y en otros países euro- peos, y se analiza si se ajustan a los objetivos nutricionales reco- mendados. Los autores examinaron me- ticulosamente los datos analíti- cos de los mencionados minera- les en las aguas de consumo pú- blico de 492 poblaciones espa- ñolas, de 122 aguas envasadas en España y de 60 aguas enva- sadas de distintos países euro- peos, y observaron una gran va- riabilidad en las concentracio- nes de los minerales estudia- dos. Los resultados obtenidos de- muestran que en ocasiones las concentraciones de minerales como el calcio son superiores a

500 miligramos por litro, con lo que el consumo de un litro diario aportaría la mitad de los requerimientos nutricionales recomendados. Por el contra- rio, cerca del 10% de las aguas analizadas contienen una con- centración elevada de sodio, lo que puede tener repercusiones sobre la salud, especialmente

en pacientes con hipertensión arterial o que padecen insufi- ciencia cardiaca y deben res- tringir la ingesta habitual de so- dio. A la luz de estos resulta- dos, los autores sugieren que los datos sobre el contenido mi- neral del agua consumida se tengan en cuenta a la hora de elegir el agua de bebida.

Por ALBERT SELVA

DeKosky ST, et al. Ginko biloba for Prevention of Dementia. A Randomized Controlled Trial. JAMA. 2008; 300:2253-1162.

Sundell L, et al. Increased Stroke Risk Is Related to a Binge Drinking Habit. Stroke. 2008; 39:3179-3184.

REVISTA DE REVISTAS

E

El ginkgo biloba no previene la demencia

Borrachera y

riesgo de ictus

Nass R, et al. Effects of an Oral Ghrelin Mimetic on Body Composition and Clinical Outcomes in Healthy Older Adults. A Randomized Trial. Ann Intern Med. 2008; 149:601-611.

Nguyen BH, et al. Sleep Terrors in Children: A Prospective Study of Twins. Pediatrics. 2008; 122:e1164-e1167.

Un trabajador calma su sed. CARLES FRANCESC

Una sonrisa transmite felicidad.

Fowler JH, et al. Dynamic spread of happiness in a large social network: longitudinal analysis over 20 years in the Framingham Heart Study. BMJ. 2008; 337:a2338.

A

Grelina, una hormona contra el envejecimiento

Terrores

nocturnos

Consumo de agua en

Europa y salud

Felicidad contagiosa

10 / EL PAÍSO SALUD Sábado 13 de diciembre de 2008

Finalizada la Primera Gue- rra Mundial, la Prefectura de Policía de París inició una intensa actividad asis- tencial. Allí recalaban pa- cientes enviados desde las comisarías, las prisio- nes y las calles parisinas. Al frente de su enfermería estaba Gatian De Cléram- bault, una de las figuras más significativas de la psi- quiatría europea del siglo pasado. A él se debe, en- tre otras muchas cosas, la descripción clínica del deli- rio de ser amado. Léa Anne B, una mujer francesa de 53 años, fue una de aquellas primeras pacien- tes. Estaba convencida de que el rey Jorge V se había enamorado de ella y de que toda la sociedad londinense lo sabía. Viajó a Inglate- rra en varias ocasiones para apostarse ante las verjas del palacio de Buckingham, con la sola esperanza de vislumbrar al rey tras las ventanas. Interpretaba como evidentes seña- les de su amor cualquier movimiento de las cortinas de palacio. La erotomanía o síndrome de Clérambault consiste en la convicción delirante de ser amado por una persona, generalmente de su- perior posición social. La trama delusiva se gesta a través de un postulado básico y en apariencia simple: él (o ella) me ama. Interpre- taciones erróneas de mensajes sutiles, deta- lles ficticios, conversaciones secretas a dis- tancia o encuentros fugaces o inapreciables alimentan la ilusión delirante, hasta llegar a tiranizar toda acción y pensamiento del pa- ciente. En este periplo por la pasión morbosa el individuo pasará de la esperanza al despecho y de éste al rencor. Clérambault, dueño de una capacidad de observación extraordina-

ria, describió todos estos fenóme- nos con una mirada “casi quirúrgi- ca”. Al final de su vida se vio priva- do, precisamente, de la visión y deci- dió suicidarse pegándose un tiro frente al espejo. Las formas puras de erotomanía son poco frecuentes. Más bien sue- le aparecer en el curso de trastor- nos esquizofrénicos, afectivos y neu- ropsiquiátricos. Afecta tanto a hom- bres como a mujeres y de cualquier extracción social y cultura, sin dife- renciar su preferencia sexual ni su estado civil. En general, la ilusión de ser ama- do suele ser además la ilusión de ser amado por alguien que disfruta de una cierta relevancia social. No siempre es así, y a veces, como en el caso de Zaida ese al- guien está muerto, o no existe, lo cual añade, si cabe, un mayor desasosiego al delirio. Es evidente que resulta tentador pensar sobre la naturaleza del amor humano desde la psicopatología de la pasión amorosa. Su dramatismo, sus implicaciones medicolegales y su lacónica ternura constituyen, de sobra, buenas razones para ello. Lo han hecho la li- teratura y el cine. Flaubert se inspiró en el ca- so del matrimonio Delamare cuando escribía Madame Bovary , y la novela Amor perdurable de Ian McEwan se basa en otro caso real de erotomanía homofílica, informado en el Bri- tish Journal of Psychiatry. El amor humano como ficción o un antídoto contra la soledad. Lacan, discípulo aventajado de Clérambault, estudiando El Banquete, de Platón, remata con una fórmula aún más cáustica: “El amor es dar lo que uno no tiene a alguien que no lo necesita”. Pero no es ése el objeto de la psiquiatría. Como en cualquier otra especialidad médica, se trata de hacer más llevadera la enferme- dad y alejar la muerte, cuando se puede.

Halin Hafez la encontraría, porque la amaba inmensamente y desde que el mundo era el mundo.

De 2001 a 2003 Todos los esfuerzos por encontrarla fueron inútiles. Sus padres la die- ron por desaparecida durante casi dos años. Londres, Berlín, Málaga, Madrid. Una llamada desde Ams- terdam en la primavera de 2003 fue el único contacto: —Estoy bien. Soy feliz. Sé que Hafez está haciendo lo imposible por venir a mi encuentro. En su viaje definitivo y sin retor- no hacia el amor, nada era tan im- portante como aquella apasionada declaración, que desde su pensa- miento, se extendía por todos los lu-

gares, por todas las ciudades, a to- dos los hombres y mujeres, ilumi- nando un mundo que parecía nue- vo. Todo lo confirmaba, pero sobre todo la alegría interior que sentía. Los contratiempos, los infortunios de aquellos días, eran en realidad más y más pruebas de una forma de amar no conocida hasta entonces.

El amante íncubo, otoño de 2003 Esa noche el local había estado lleno de gente rara. Zaida se sentía débil y abatida. Eran las tres de la madruga- da, cuando de vuelta a casa y nada más abrir la puerta, sintió un escalo- frío. Pensó que estaba enferma, se preparó una infusión y se fue a acos- tar. Con las primeras luces del ama- necer, un ruido extraño, como de pa- sos arrastrándose, la desveló. No po- día moverse, ni abrir los ojos. Esta- ba paralizada. Quiso gritar. Intentó tranquilizarse concentrándose en su olfato, que parecía intacto. Una mezcla de almizcle y tierra mojada iba adquiriendo mayor in- tensidad a medida que los pasos se acercaban. Sintió cómo, con mucho cuidado, apartaba las sábanas y se tumbaba a su lado. El peso de su cuerpo la inclinó levemente hacia él. Una corriente rápida y tibia recorrió toda su piel y borbotones de sangre capilar golpeaban en su sexo y endu- recían sus pezones. Nunca se había sentido tan voluptuosa. Ni una pala- bra entre los dos. Quiso salir tras él, pero los espas- mos de placer la retuvieron unos mi- nutos. Luego oyó risas en la escale- ra. Se incorporó y vio que estaba des- nuda, con la ropa rasgada y las sába- nas y las mantas por el suelo. No ha- bía nadie en la escalera, pero las ri- sas se hacían cada vez más intensas. Persiguiendo la sombra de Hafez, sa- lió a la calle, corriendo de una acera a otra y gritando ¡callaos, callaos! Localizada la familia de Zaida, desde Madrid fue trasladada para continuar el ingreso psiquiátrico en Barcelona. Al alta, no aceptó ningún tipo de tratamiento ambulatorio. Volvió a ingresar en varias ocasio- nes, algunas por orden judicial y con carácter involuntario y otras, a peti- ción propia, cuando se sentía depri- mida o volvía sin nada, destruida, tras un nuevo intento de encontrarse con Hafez. La última vez que la vi te- nía mal aspecto, quería tramitar una ayuda social porque no encontraba trabajo. Le propuse, mientras tanto, una estancia en el hospital de día, sa- biendo que, como siempre, con una sonrisa indulgente, se negaría.

Invierno de 2006 Salía, como de un sueño, desde el fon- do entelado del pequeño escenario, iluminada por dos cañones de humo

de color azul plomado. Muy delgada. Desmejorada. Casi sin fuerzas para agarrarse al metal. Esa noche no ha- bía ninguna mujer, sólo unos cuán- tos hombres que no paraban de be- ber y de fumar. Al fondo, estaba el dueño del local, esperando a que aca- bara su número. Igual que ella. A veces, la muerte no es lo peor. Vivir puede ser tan violento, tan oscu- ro. O bien ocurre que uno da por bue- no lo vivido. Es relativamente senci- llo. Se decide cuando acabar. Y si no ocurre así, otros deciden por ti. Otras cosas deciden por ti. Es como un acci- dente. Sobreviene con la mente clara, por una carretera a media noche, en línea recta, entre acacias, oyendo mú- sica. Se intenta esquivar un caballo salvaje que cruza. O se salta al vacío,

como Souad Hosmi. Y se ve el pavi- mento como un mundo. O el ojo del caballo de perfil como otro mundo. Uno se da cuenta de que se abando- na esta vida, en un instante No hay más, y tampoco hay por qué rasgarse las vestiduras. Peores muertes son las hijas de la guerra, tal vez piensa mientras siente el pavimento esta- llándole en la frente. Peores muertes son las hijas del hambre, tal vez pien- sa mientras da vueltas y más vueltas de campana, entre acacias, sonando La javanaise: “la vie ne vaut d’être vêcue, sans amour, mais c’est vous qui l’avez voulu, mon amour”. Carlos Ranera es médico psiquiatra del Centro de Salud Mental de Adultos Sa- grat Cor de Vilafranca (Barcelona). Hos- pital Comarcal Alt Penedès (carlosranera. hotmail.com)

El delirio de ser amado

Médicos y pacientes

Caso clínico

MARCELLO QUINTANILHA

Carlos Renera.

Con las

primeras

luces del

amanecer,

un ruido

extraño, de

pasos arras-

trándose,

la desveló

Sábado 13 de diciembre de 2008 EL PAÍS O SALUD 13

na de Familia y Comunitaria y el Cen- tro Cochrane Iberoamericano, elabo- raron una rigurosa guía de práctica clínica que contenía recomendacio- nes más prudentes que las incluidas en dicho comunicado. De forma simi- lar, el comunicado también contrasta con el llevado a cabo recientemente por la Agencia Española del Medica- mento, el cual se muestra mucho más precavido.

Minimización de riesgos El comunicado presenta la TH como un tratamiento preventivo para la os- teoporosis cuando existen fármacos de primera elección con un perfil de seguridad mucho más favorable. Ade- más, se sugiere que también se puede utilizar en mujeres con un riesgo bajo de fractura (por tanto, en mujeres que no lo necesitan). Actualmente la TH sólo se recomienda para la pre- vención de fracturas en situaciones excepcionales debido al desfavorable balance riesgo-beneficio y a que la re- ducción de las fracturas es más acusa- da a partir de los 70 años. En cuanto a la influencia de la TH en el riesgo de enfermedad cardiovas- cular, y a partir de un reanálisis de los datos del estudio WHI publicado en 2007, el comunicado señala la posibi- lidad de que este tratamiento lo re- duzca en las mujeres más jóvenes (50-60 años), cuando está reconoci- do que puede aumentarlo. Estos rea- nálisis de subgrupos, habituales en los ensayos clínicos, se utilizan e inter- pretan habitualmente con precau- ción, como hipótesis exploratorias, pues en ocasiones sus conclusiones pueden ser debidas al mero azar. Así lo refleja el reciente comunicado (oc- tubre de 2008) de la Agencia Españo- la del Medicamento sobre TH en la menopausia, en el que se afirma que

ésta no ha mostrado un efecto protec- tor frente a la enfermedad cardiovas- cular (http://www.agemed.es/activi- dad/alertas/usoHumano/seguri- dad/docs/NI_2008-16.pdf). En la declaración de la SEGO y la AEEM incluso se minimiza el au- mento del riesgo cardiovascular al afirmar que el inicio tardío de la TH puede “incrementar de forma transi- toria y leve fenómenos tromboembó- licos y cardiovasculares”. Si bien es cierto que el riesgo de todas las com- plicaciones de la TH es, en términos

absolutos, bajo, no es apropiado cali- ficar de leve un aumento del riesgo de tromboembolismo al doble o el tri- ple del de la población general. Cual- quiera de estas complicaciones po- dría tener consecuencias muy graves para la salud. Para que alguien se arriesgue a padecer un tromboembo- lismo, un ictus o un infarto de mio- cardio los beneficios potenciales de- ben ser al menos tan importantes co- mo estos riesgos. Otro de los equívocos es el que se refiere al riesgo de cáncer de mama

donde minimizan el potencial riesgo que otros estudios importantes apun- tan para la TH sólo con estrógenos, afirmando que sólo cuando los estró- genos se combinan con progestáge- nos existe un riesgo discreto de cán- cer de mama. Sorprende la rotundi- dad de una afirmación sobre la que la literatura científica se muestra mu- cho más cauta. Por otro lado, es arriesgado afir- mar que un riesgo menor del 0,1% al año es un riesgo discreto. Muy proba- blemente un número considerable de mujeres y profesionales de la sa- lud lo calificarían de moderado. Pa- ra finalizar, se afirma que la TH tie- ne beneficios para la sexualidad, la calidad de vida, el tejido conectivo, la piel, las articulaciones y los discos intervertebrales. Es difícil evocar otra terapia que se haya mostrado efectiva en un número tan elevado de situaciones. En el último párrafo se cierra con un balance “claramente favorable al uso de los tratamientos desde los años de inicio de la menopausia has- ta los 60 años, para la mujer sintomá- tica”. Asimismo, anima a “no preocu- parse por los supuestos riesgos de la TH”. Finalmente, recomienda consi- derar aspectos como la salud mental, emocional, cognitiva y sexual a la ho- ra de recomendar la TH. Sorprende esta afirmación pues hace tiempo que se sabe que la TH combinada (es- trógenos con progestágenos) no sólo no previene el deterioro cognitivo si- no que puede incluso aumentar el riesgo de desarrollar demencia en mujeres mayores de 65 años. Pablo Alonso y Alberto López son médi- cos de familia y miembros del grupo de la mujer del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud, de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.

Biomedicina

Utilizar la

terapia hor-

monal como

tratamiento

preventivo

para la os-

teoporosis

no está

justificado

MÓNICA L. FERRADO

na persona que siga una die- ta rica en vegetales y frutas, como la mediterránea, gasta al día 7,9 euros en comida, mientras que otra que ingiera más grasas gastará aproximadamente 6, euros. Un menú en una cadena de co- mida rápida, hamburguesa, patatas y Coca-Cola, puede costar alrededor de 6 euros, mientras que un menú en un restaurante, con un primer plato y un segundo, seguramente más saluda- ble, cuesta una media de 9,5 euros. Lo mismo cuando se llena la cesta la compra. Una pizza para cocinar en casa para cenar puede salir más bara- ta que una verdura y un pescado. Co- mer sano en tiempos de crisis, cuan- do los bolsillos también andan ham- brientos y hay que ahorrar, obliga a optar por una alimentación más eco- nómica que también puede resultar menos sana. Para no caer en la tenta- ción de las ofertas grasas, el primer paso es replantearse la compra y re- pensar los menús. “Comer mejor no debería salir más caro, pero es cierto que los ali- mentos más saciantes y con menos fi- bras son más baratos”, afirma Luis Se- rra Majem, catedrático de Salud Pú- blica de la Universidad de Las Pal- mas y presidente de la Fundación Dieta Mediterránea. “Sin embargo, se puede comer sano y a mitad de pre- cio. Se trata de organizar una cesta de la compra inteligente y saludable, ajustada a nuestras posibilidades eco- nómicas”, afirma Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria y responsa- ble de la Unidad de Nutrición del Ayuntamiento de Bilbao.

Ofertas de temporada ¿Cómo? En primer lugar, planifican- do bien la compra. “Cada vez se com- pra más en las grandes superficies. Se va sin tener claro qué se va a comer durante la semana, lo que lleva a esco- ger menos producto fresco y a caer en ofertas innecesarias”, afirma Serra Majem. Por ejemplo, para las merien- das y los desayunos se acaba com- prando bollería, que engorda más, cuando una barra de pan cunde más y es más económica. Serra Majem añade otro consejo: no ir a comprar los sábados a la hora del aperitivo. “Si se compra cuando se tiene hambre, se llena el carro de cosas innecesa- rias, pensando más en el aperitivo que en la comida de la semana”. Aranceta aconseja dedicar tiempo a conocer bien las tiendas y mercados del barrio. “Con una compra estudia- da se puede comer sano y ahorrar. Muchos productos están siempre en oferta en uno u otro lugar de nuestro entorno. Interesa fijarse en las ofer- tas de alimentos primarios como alu- bias, leche, cereales, frutas, verduras, ... y dejar de lado las de productos de perfil nutricional negativo. En las fru- terías autoservicio se venden piezas con un calibre menor, más baratas pe- ro con igual calidad”, explica Arance- ta. Los expertos reconocen que para planificar una alimentación más eco- nómica se necesita tiempo, un bien escaso para muchos. “Se trata de ro- bárselo a otras actividades. Ahora también pasamos más tiempo miran-

do la tele”, afirma Serra Majem. Im- plicar a todos los miembros de la fa- milia ayuda a localizar ofertas y opti- mizar el tiempo. Los centros comerciales nos han acostumbrado a disponer de todo ti- po de alimentos durante todo el año, pero eso tiene un precio, con frecuen- cia elevado. Los expertos recomien- dan volver al hábito de comprar en cada momento el producto de tem- porada, un criterio que se puede apli- car tanto a las frutas y verduras co- mo al pescado. Y en cuanto al pesca- do, Majem recuerda: “ayuda a consu- mir mejor y más barato conocer me- jor la gran variedad de que hay en el mercado”. La sardina y el jurel, por ejemplo, son muy nutritivos y bara-

tos, y los congelados son también una opción más económica.

Platos de cuchara Otra estrategia que Aranceta reco- mienda es volver a los platos de cu- chara. En su justa medida, no engor- dan y son muy nutritivos. “Forman parte de la dieta mediterránea, que en definitiva es una dieta de supervi- vencia, barata y nutritiva. Desde que los platos de cuchara se han abando- nado, la obesidad se ha multiplicado por tres. Las legumbres son muy nu- tritivas y, además, económicas. Si añadimos productos cárnicos, con un alto contenido en hierro, y verduras, pueden ser un plato único, seguido de una fruta”.

A la hora de elegir la carne, se co- rre el riesgo de abusar del cerdo por- que es más económico. “El pollo y el pavo tienen más porcentaje de proteí- nas y menos grasa y todavía tienen un precio asequible, muchas veces en oferta. Nutricionalmente, alimenta lo mismo un kilo de angulas que una pechuga de pollo”, explica Aranceta. Reciclar también ayuda a ahorrar. Por ejemplo, “es cierto que el aceite de girasol cuesta la mitad, pero el de oliva se puede reciclar, y el de girasol no”, explica Majem. Y para quien co- me fuera de casa, mejor una fiambre- ra bien planificada que un menú rápi- do barato. “Una ensalada con diferen- tes ingredientes y alto valor nutritivo se prepara muy deprisa”, concluye.

M. L. F.

ara determinar si los kilos de más suponen un riesgo para la salud, no sólo impor- ta el peso, sino cómo se dis- tribuye la grasa en el cuerpo. Según los resultados de un estudio europeo con 350.000 personas, en el que ha participado el Instituto Catalán de Oncología (ICO), quienes tienen una prominente barriga o michelín en la cintura tienen mayor riesgo de sufrir alguna patología mortal, aunque no sea una persona obesa ni acumule grasa en el resto del cuerpo. En general, el sobrepeso se calcu- la midiendo el índice de masa corpo-

ral (IMC), que se obtiene dividiendo el peso en kilos entre la altura en me- tros al cuadrado. Un índice inferior a 18 está por debajo del peso saluda- ble. El óptimo se sitúa entre 18 y 25. Entre 25 y 30 significa que hay sobre- peso y a partir de 30, obesidad. Pero este dato no es suficiente. El estudio en el que ha participado el ICO recomienda que en las consul- tas médicas se aplique la cinta métri- ca a la cintura, a la altura del ombli- go. Un hombre con un perímetro de cintura superior a 102 centímetros tiene el doble de riesgo de padecer una enfermedad mortal que otro con 86 centímetros. Las mujeres con un perímetro superior a 89 centíme-

tros tienen un riesgo el 78% mayor de morir que las que miden 70 centí- metros. “Con el mismo índice de ma- sa muscular, una cintura superior in- dica un mayor riesgo de mortalidad. Si la distribución de grasa es más ho- mogénea, el riesgo es menor”, expli- ca Antonio Agudo, investigador del ICO. La explicación está en que “los adipositos que se concentran en la zona abdominal son células activas metabólicamente, segregan sustan- cias hormonales que desencadenan una inflamación crónica que está en la base de muchas patologías”, expli- ca Agudo. Para eliminarlos, no hay que confiar sólo en la dieta. Hay que hacer también ejercicio.

La grasa de

la cintura

segrega

sustancias

hormonales

que desen-

cadenan

una

inflamación

crónica

Estar bien / Nutrición

La grasa abdominal es peligrosa

La dieta mediterránea puede resentirse de la crisis económica. El incremento del precio de algunos alimentos como las verduras y las

frutas puede agravar las consecuencias de un ritmo de vida cada vez más acelerado que impide dedicar tiempo a cocinar y favorece el

consumo de productos preparados más grasos. Si los alimentos más sanos son también más caros, la crisis puede acabar teniendo pé-

simas consecuencias sobre la salud. Pero se puede comer sano y ahorrar a la vez, racionalizando las compras y planificando el menú.

Dieta sana en tiempos de crisis

P

U

Para quien

come fuera

de casa,

mejor una

fiambrera

bien planifi-

cada que un

menú rápido

barato

La medición del perímetro de la cintura debe hacerse a la altura del ombligo. CONSUELO BAUTISTA

14 / EL PAÍSO SALUD Sábado 13 de diciembre de 2008

MARTA ESPAR

e acerca Navidad, los Reyes Magos están en camino. Y en muchas casas puede pa- sar lo que ya pasó antes en otras. Papá Noel o los Reyes Magos dejaron el salón tapizado de peque- ños y grandes paquetes de múltiples colores. Juan y María, de siete y dos años, respectivamente, no dan abas- to abriendo regalos. Al cabo de dos horas, Juan no acaba de decidirse a qué jugar y se pone a chutar un balón gastado por el paso de los años. Ma- ría monta una pequeña casita imagi- naria con la caja de ese maravillo mu- ñeco que le han traído, recomendado para mayores de tres años. Tal vez la abuela comente: “Los niños ya no jue- gan como antes, ya no valoran nada". Y seguramente tiene razón. ¿Qué parte de culpa tienen los pa- dres en esta situación? ¿Cómo pode- mos estimular la capacidad de jugar de nuestros hijos? ¿Es posible apren- der y divertirse jugando con ellos en una sociedad con el tiempo siempre cronometrado y un impulso crecien- te hacia el consumismo? La respues- ta es sí, definitivamente. En su libro El placer de jugar (ediciones Ceac), Imma Marín, Silvia Penón y Maite Martínez, pedagogas y educadoras es- pecializadas en juego y comunica- ción, responden a estos interrogantes con fórmulas concretas para estimu- lar el juego y conocer los juguetes y las actitudes más adecuadas a sus edades, desde los primeros meses has- ta la adolescencia. Empecemos por escribir la carta a los Reyes Magos: para las autoras, una concentración excesiva de jugue- tes en unas determinadas fechas dis- persa la atención de los niños: “Les desilusiona y desmotiva. La acumula- ción no les permite disfrutar de todo lo que les ofrece cada uno de ellos”.

Además, si los niños juegan a diario, ¿por qué no regalarlos durante todo el año, dejando sólo los más especia- les para estas fechas? No se trata de ir haciéndoles regalos a su antojo, sino de hacerlo de modo que puedan dar- les valor y aprendan a postergar el de- seo. Lo explica Imma Marín, directo- ra de la consultoría pedagógica MAR- INVA y presidenta en España de la

Asociación Internacional por el Dere- cho de Niños y Niñas a Jugar (IPA): “Si nuestro hijo ya hace días que ve un muñeco o un cochecito en un esca- parate y podemos planear conjunta- mente cómo jugará con él, dónde lo pondrá, etcétera, cuando lo compre- mos —siempre al cabo de unos días— habrá aprendido a darle valor y a esperar”. Y es que “el juego sólo es

posible cuando hay deseo”, añade Ma- rín, “cuando se da todo, no se puede ni digerir, ni elaborar el deseo”. Nuevas ideas: cada regalo en su momento más idóneo. Por ejemplo, un buen juego de mesa en otoño, que invite a largas partidas en casa, cuan- do el tiempo no acompaña, o una co- meta con la que dar la bienvenida a la primavera. En los próximos días,

Convivir

S

La acumula-

ción de

juegos en

unas fechas

dispersa la

atención de

los niños

¿Cómo puede ser que un niño se aburra en medio de una montaña de juguetes? Porque ha perdido o no ha tenido nunca el pla-

cer de jugar. Se acercan los Reyes Magos y Papa Noél está a la vuelta de esquina. Tiempo de regalos pero también una buena

oportunidad para reorientar el papel de los juguetes en la vida del niño. He aquí algunos consejos útiles para dar valor a los rega-

los y estimular en los niños el placer de jugar.

Unos Reyes para el placer de jugar

¿Pueden permitirse los Reyes Magos de- jar una videoconsola encima del sofá? En sí mismos, los videojuegos no son demo- nios de los que defenderse, siempre que no sean el único juego, ni su uso fomente el aislamiento. Ya hace un par de años que los profesores de Harvard John C. Beck y Mitchell Wade sorprendieron a padres y educadores al asegurar, en su libro The kids are alright, que la genera- ción de los videojuegos no sólo está bien, sino que con ellos está adquiriendo habili- dades, como la flexibilidad y la creativi- dad en la solución de problemas, que le van a ser de gran utilidad para su futuro profesional. En El placer de jugar (ediciones Ceac), las autoras dan pistas para que los pa- dres venzan su temor hacia estas formas de juego y, sobre todo, intervengan de for- ma educativa estableciendo unas condi- ciones de uso. “Los padres tenemos mie- do sobre todo a nuestra propia ignoran- cia, pero los videojuegos son herramien- tas que existen y hay que saber canalizar- las”, insiste la educadora Silvia Penón. El primer paso sería vencer el temor y po-

nerse a jugar con ellos. El segundo, consensuar unas normas coherentes sobre dónde jugar, a qué, cuánto tiempo y con qué. Y el ter- cero, seleccionar los jue- gos adecuados a su edad y gustos. Para ello, las au- toras insisten en que es ne- cesario “conversar con ellos sobre las temáticas que despiertan más su inte- rés, consultar revistas o webs especializadas —igual que hacemos con las películas antes de ir al cine— o con el personal de los establecimientos, leer los consejos del fabri- cante sobre edad y temáti- ca incluidos en los embala- jes y, finalmente, priorizar aquellos que incorporen la posibilidad multiusuario para fomentar el juego com- partido”. “Todos los juegos incorporan los valo- res y las tecnologías de las sociedades

que los crean y éstos han revolucionado la forma de jugar, porque aumentan las posibilidades de juego en familia y alar- gan la edad de juego, ahora que una de las principales preocupaciones es que

los niños dejan de jugar an- tes”, añade la pedagoga Imma Marín. Sin embargo, los videojuegos ponen a prueba la capacidad de po- ner límites de los educado- res, uno de los puntos fla- cos de la sociedad actual. “Los niños siempre van a querer un juego más pro- pio de una edad superior”, explica Marín, “es algo normal. El problema no es que lo pidan, sino que se lo concedamos todo, ense- guida o antes de la edad que les permite gestionar- lo de forma adecuada”. Pe- ro, ¿cómo penetrar en esa habitación de preadoles- cente que desea estar só- lo? La actitud debe ser siempre la misma, dicen las expertas: es- tar ahí, mostrar interés, respetar su intimi- dad, saber decir no y buscar la comunica- ción y el respeto desde el principio, no cuando empieza la adolescencia.

Psicología

Unos niños juegan con un videojuego en casa. VICENS GIMÉNEZ

Videojuegos: ni ángeles, ni demonios

Unos niños juegan con un coche teledirigido. CONSUELO BAUTISTA

16 / EL PAÍSO SALUD Sábado 13 de diciembre de 2008

as investigaciones de los úl- timos años han permitido importantes avances en el conocimiento de los efectos de las drogas sobre el cerebro y los diferentes factores biológicos que contribuyen al desarrollo de la adic- ción. Estos avances han cambiado el concepto de la adicción y han per- mitido aclarar ciertas confusiones. Hasta hace sólo unos años la adic- ción era considerada un vicio y no una enfermedad, por lo que su trata- miento planteaba toda una serie de interrogantes incluso de tipo moral. Hoy sabemos que la adicción es una enfermedad crónica y recidivan- te bien definida, originada por que el consumo de drogas altera el fun- cionamiento del sistema nervioso y modifica de una manera persistente la conducta. Esta enfermedad men- tal se caracteriza por la búsqueda compulsiva de la droga, la pérdida de control del consumo a pesar del conocimiento de los efectos perjudi- ciales del mismo, y de episodios de recaída incluso tras largos periodos de abstinencia. Sabemos que todas las drogas, le- gales o ilegales, inician el proceso adictivo actuando sobre unas mis- mas áreas cerebrales, que son los cir- cuitos responsables del control de los fenómenos de recompensa y el placer. Estos circuitos están ubica- dos en una región del cerebro que se denomina sistema límbico y resul- tan esenciales para el mantenimien- to de funciones vitales como la bús- queda de alimento, el comporta- miento sexual o el instinto parental. Los circuitos de recompensa con- dicionan de manera poderosa la con- ducta para el desempeño eficaz de funciones de tal importancia. Así, el sistema límbico mantiene conexio- nes estrechas con la corteza cere- bral, que es la estructura nerviosa de mayor orden jerárquico en el con- trol de la conducta. A través de estas conexiones, el sistema límbico va a ejercer un control estrecho sobre el conjunto de la conducta.

Cambios en el cerebro ¿Qué ocurre en el cerebro cuando se consumen drogas? La activación de los circuitos de recompensa por las drogas produce un efecto placente- ro que es responsable del inicio del consumo. Sin embargo, los sistemas endógenos de recompensa respon- den de manera fisiológica a los estí- mulos naturales, aunque su activa- ción repetida por el consumo de dro- gas altera su funcionamiento y pro- duce cambios adaptativos que ins- tauran el proceso adictivo. Estas alteraciones disminuyen progresivamente el efecto de recom- pensa inducido por la droga e impi- den que en ausencia de la droga se recupere el nivel placentero basal; el adicto experimenta entonces un estado de malestar, diferente de la abstinencia física, que sólo desapa- recerá con una nueva administra- ción de droga. Por tanto, la adicción se mantiene sobre todo para evitar el estado de malestar que crea la au- sencia de la droga. La decisión ini- cial para consumir una droga es vo-

luntaria, pero cuando el consumo se repite comienzan a producirse al- teraciones en el cerebro, en particu- lar en la corteza cerebral, que condu- cen a que el sujeto vaya perdiendo el control sobre su conducta y a que se instaure la enfermedad adictiva. Los mecanismos neurobiológi- cos implicados en la adicción fue- ron estudiados durante muchos años mediante el empleo de herra- mientas farmacológicas que permi- ten activar o inhibir un determina-

do sistema en el cerebro. Esta estrategia presentaba impor- tantes limitaciones pues care- cía en muchos casos de la se- lectividad necesaria para el estudio preciso de un deter- minado proceso cerebral. En la década de 1990, apa- reció una nueva herramienta de investigación que revolu- cionó el avance del conoci- miento en este campo y en muchos otros de la biomedici- na: el desarrollo de líneas de ratones con modificaciones genéticas específicas. Así, se pudo disponer de un instru- mento de investigación mucho más selectivo que permitía evaluar en un ser vivo las consecuencias de la eli- minación o la sobreexpresión de una determinada proteína que po- dría resultar de interés para esclare- cer procesos biológicos o para eva- luar nuevos tratamientos. Estas técnicas han permitido identificar una serie de receptores y sistemas cerebrales que participan en determinadas alteraciones comu- nes inducidas por todas las drogas y

que representan dianas terapéuti- cas de gran interés para el desarro- llo de nuevos fármacos. La investigación ha permitido identificar en el cerebro un sistema endocannabinoide que es activado de manera selectiva por el cannabis y sus derivados. Es como si tuviéra- mos un cannabis endógeno encarga- do del control de una gran cantidad de procesos en nuestro cerebro y cu- ya actividad resulta incrementada cuando se consume cannabis. Las nuevas técnicas experimentales han permitido identificar ciertos compo- nentes del sistema endocannabinoi- de como el sustrato común por el cual todas las drogas, no sólo el can- nabis, producen sus efectos adicti- vos. Nos encontramos, pues, ante una excelente diana para desarro- llar fármacos que limiten la activa- ción del sistema endocannabinoide producido por el consumo de cual- quier droga y de esta manera poder tratar la enfermedad adictiva y redu- cir sus consecuencias. Para facilitar el estudio de una enfermedad se precisan también modelos animales que reproduzcan las principales características de la patología humana. Hasta hace po- co, los modelos animales sólo permi- tían replicar algunos de los efectos que producen las drogas en el cere- bro humano. Muy recientemente se

La adicción ha dejado de ser considerada un vicio y hoy está aceptada como una enfermedad crónica y recidivan-

te bien definida. El consumo de drogas altera el funcionamiento del sistema nervioso central y modifica de mane-

ra persistente y patológica la conducta de los individuos. Los investigadores empiezan a conocer qué ocurre en el

cerebro cuando llega la droga. El conocimiento sobre los mecanismos de la adicción ha permitido desarrollar algu-

nas estrategias farmacológicas parar tratar de curarla, entre ellas una vacuna. Por Rafael Maldonado

En el interior del cerebro adicto

Biomedicina

Neurociencia

De arriba abajo, resonancia que muestra la disminución de la ac- tividad cerebral de la corteza cere- bral en adictos a la cocaína; cam- bios en las neuronas de ratones tratados con cocaína, y PET que muestra el aumento de receptores nicotínicos en la corteza de fuma- dores y no fumadores. NIDA / U. MICHIGAN / UPF-CSIC

L

Cerebro sano Cerebro adicto

cuando llegue el momento de escri- bir la carta a los Reyes o hacer la lista de Papá Noel, el ritual también es im- portante. Escoger el papel, poner la mejor letra y mimar cada detalle, des- pués de haber comentado entre to- dos lo que muestran los escaparates, catálogos y anuncios. Sólo así podrán “entrenarse en el fantástico hábito de escoger, de mostrar sus preferencias y su decisión y su capacidad de renun- cia”, argumentan las autoras. Y cuando los juguetes ya están en casa, todavía queda algo por hacer: es- timular la capacidad de juego. De la misma forma que hemos asimilado los múltiples beneficios de esos 10 mi- nutos que se dedican al cuento antes de dormir, “hay que dedicar unos mi- nutos exclusivos a jugar con los ni- ños, buscar el tiempo y el espacio pa- ra ello”, insiste la pedagoga Silvia Pe- nón, presidenta de la Asociación de Ludotecas de Cataluña (Atzar). “En general, muchos padres saben que ju- gar es importante, pero no lo conside- ran necesario, porque no son suficien- temente conscientes de lo que el jue-

go contribuye a mejorar sus compe- tencias en atención, memoria y habili- dades sociales, más allá del aprendi- zaje curricular”, añade Maite Martí- nez, psicopedagoga de MARINVA. Pero, sobre todo, cuando jugamos con ellos, “les estamos dando el men- saje de que nos importan, de que nos interesan sus mundos y, a partir de ahí, estamos estableciendo una rela- ción positiva” que será esencial para su desarrollo. “Jugar en familia crea adicción”, aseguran estas expertas, que acumulan años de experiencia en el mundo de la comunicación y el jue- go infantil. Hay que jugar cada día, pero se puede empezar por incluir es- tos minutos de juego compartido en la carta a los Reyes Magos. Penón, Marín y Martínez están convencidas de que los adultos que lo prueben re- cuperarán una capacidad de jugar que se ha perdido en las sociedades occidentales y desconectarán, empati- zarán y reirán con sus hijos. Además, la relación y la comunicación pater- nofilial, que tanto preocupa, se verá muy beneficiada.

Por JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS

Convivir

HISTORIAS MÉDICAS

a medicina tradicional china cuenta con miles de años de existencia. En China se creía que el uni- verso era el resultado de la inte- racción de dos elementos: el yin (la luna, la oscuridad, el frío, la hu- medad y todo lo femenino y pasi- vo) y el yang (el cielo, la luz, la fuerza, el calor, lo seco y todo lo masculino y activo), dos fuerzas antagónicas y complementarias que no podían vivir la una sin la otra. El hombre, considerado un microcosmos, se regía por las mis- mas leyes que el universo y, por tanto, poseía una fuerza vital ( chi ) que debía estar en equilibrio para garantizar la salud. La medi- cina china era fundamentalmen- te preventiva, por eso los médicos cobraban por evitar las enferme- dades, mientras que corrían con los gastos de los enfermos e inclu- so estaban obligados a colgar un farolillo en su casa por cada enfer- mo suyo que moría. En este país asiático el cinco era un número fundamental: ha- bía cinco planetas, cinco sabores, cinco colores, cinco elementos en el universo (tierra, madera, fue- go, metal y agua) y cinco vísceras principales en el cuerpo (corazón, pulmones, riñones, hígado y ba- zo) a las cuales se subordinaban otras cinco (estómago, intestino delgado, intestino grueso, uréter y vejiga). Para los chinos el cora- zón era el órgano principal, aun- que no era igual para todos. Pen- saban que las personas muy prós- peras tenían siete cavidades car- diacas y cinco los hombres de ta- lento, mientras que los chinos co- rrientes tenían dos y los idiotas só- lo una. No es de extrañar esta creencia, ya que su religión, el con- fucianismo, consideraba el cuer- po sagrado e impedía profanar los cadáveres, lo que no ayudó al desarrollo de la anatomía. Según Giovani Maciocia, au- tor de Los fundamentos de la me- dicina china, los médicos chinos pensaban que los tratamientos no podían ser iguales para todos, porque cada persona es diferente. Por eso realizaban su diagnóstico tras una larga conversación con el paciente y tras observar su cara, los ojos, la lengua y los oídos; es- cuchar su voz; palparlo; compa- rar la temperatura en diversas partes del cuerpo; preguntarle por sus antecedentes, experien- cias, recuerdos, situación econó- mica, residencia e incluso por sus sueños y los de sus familiares, y so- bre todo tras tomarle el pulso en seis posiciones del cuerpo para evaluar el flujo de su energía. Los chinos eran especialistas en el control del pulso, pues dife- renciaban hasta 200 variaciones (según el ritmo, la fuerza, el volu- men, si se tomaba a un hombre o a una mujer o en el lado derecho o el izquierdo del cuerpo) y dedi- caron 10 volúmenes del tratado Muo-Ching a tratar el tema. Tras este completo examen, el médico establecía un pronóstico y ordenaba un tratamiento, a base

de cinco técnicas fundamentales. Una era la acupuntura, me- diante la inserción hasta de 388 agujas; otra la moxibustión, o apli- cación de calor; la fitoterapia, o utilización de plantas medicina- les, era la tercera. Con ella se crea- ron 16.000 fórmulas, como las rea- lizadas con ruibarbo para el dolor de articulaciones; o con semillas de calabaza, para matar los gusa- nos intestinales, y sobre todo con la efedra o cola de caballo (de la que se obtiene la efedrina actual), para las enfermedades respirato- rias, y el ginseng, que considera- ban casi milagroso por sus múlti- ples beneficios. La cuarta era la tuina o masajes, y finalmente, el tai ji, o realización de ejercicios pausados. Los médicos se organi-

zaban también en cinco catego- rías: médico jefe, que recogía me- dicamentos y nombraba a otros médicos; dietólogos; médicos de enfermedades simples; médicos de úlceras, y médicos de animales. La medicina china antigua se basaba en textos atribuidos a tres emperadores legendarios que vi- vieron hace 5.000 años: Fu-Hsi, que originó la filosofía del yin y el yang ; Shen Nung, que creó la acu- puntura y la medicina mediante plantas, y Huang Di, o emperador amarillo, autor del texto más anti- guo de medicina que todavía se es- tudia, el Nei Ching o canon de me- dicina interna, escrito en forma de diálogo entre él y su primer minis- tro. En la dinastía Han, Tsang Kung (200 antes de Cristo) escri- bió un tratado en el que describió nuevas enfermedades, como el cáncer de estómago, el aneurisma y el reumatismo. Ko Hung descri- bió la hepatitis y la peste, y ofreció uno de los primeros estudios so- bre la viruela, y Sun Simiao, en el siglo VI después de Cristo, resu- mió en 30 volúmenes la mayor parte del saber médico chino has- ta ese momento. Desde que Occidente descu- brió la medicina china tradicional en el siglo XVII, el interés ha ido en aumento. En 1979, la Organiza- ción Mundial de la Salud (OMS) publicó una lista de 43 enfermeda- des que pueden tratarse con acu- puntura, entre ellas resfriados, amigdalitis, jaquecas y ciáticas.

E Juegos sensoriomotores. Desde el pri- mer mes. Competencias: habilidades de mani- pulación y control del propio cuerpo esencia- les para el desarrollo psicomotriz. Ejemplos: móviles, espejos, muñecos de trapo, cuentos blanditos, pelotas, encajes, ci- lindros, cajas de música, etcétera.

E Juegos simbólicos. A partir de 1-2 años. Competencias: asimilar e integrar el funciona- miento de su entorno, con sus relaciones so- ciales y afectivas, y sus pautas de comporta- miento. Ejemplos: casitas y granjas con persona- jes y animales, muñecas y sus accesorios pa- ra el juego, garajes, teléfono, escenarios, dis- fraces, marionetas, magnetófonos, pinturas etcétera.

E Juegos de construcción. A partir de los 2-3 años. Las competencias son investigar sobre las cualidades de los objetos y sus in- teracciones, y así imaginar, crear y produ- cir. Ejemplos: juegos de encaje, rompecabe- zas, de construcción, etcétera, de compleji- dad gradual.

E Juegos de reglas. A partir de 5- 6 años. Competencias: aprender a aceptar la derrota y disfrutar del éxito; favorecen la socializa- ción y la toma de decisiones y proporcionan defensas ante la frustración. Ejemplos: juegos de sociedad (dominó, car- tas, juegos de azar, de memoria…), de mesa y deportivos (bolos, anillas, dianas, de balón, etcétera).

E Juegos tecnológicos : Competencias: desa- rrollan habilidades afectivas (motivación, auto- confianza, superación), sociales (interiorización de normas y cooperación en los multiusuario), psicomotrices (coordinación) y cognitivas (cu- riosidad, percepción, toma de decisiones). Ejemplos: juegos multimedia para PC y en red con cuentos interactivos o juegos de ac- ción con sencillas dinámicas (5-8 años), vide- ojuegos para consolas portátiles y de sobre- mesa con juegos de acción, estrategia, simu- lación, sociales, de aventuras… (de 8 a 11 años) y juegos para móvil, MP3 y juegos onli- ne, multiusuarios y redes sociales virtuales. Fuente: El placer de jugar (ediciones Ceac) Webs útiles que consultar: www.ludome- cum.com o www.jugueteseguro.com

Dibujo chino sobre acupuntura.

El ‘yin’, el ‘yang’

y la medicina china

A cada edad, su juego

No hay que

ir dando re-

galos a cada

antojo, sino

de modo que

aprendan a

darles valor

y postergar

el deseo

Psicología

Cada edad requiere un tipo de juguete. CONSUELO BAUTISTA

L

Al jugar con

ellos les esta-

mos dando

el mensaje

de que nos

importan,

de que su

mundo nos

interesa

Sábado 13 de diciembre de 2008 EL PAÍS O SALUD 17

han desarrollado nuevos modelos en los que se puede reproducir en roedores de una manera precisa las principales características del com- portamiento del paciente adicto. En estos modelos, los animales no sólo se autoadministran una dro- ga, sino que también pierden el con- trol en el consumo: la toman a pesar de que dicha droga tiene consecuen- cias negativas inmediatas y deterio- ra el estado del animal; además, el roedor recae en el consumo incluso

tras periodos muy prolongados de abstinencia. Disponemos, pues, por primera vez, de modelos animales de adicción que resultan tremenda- mente predictivos y de fácil extrapo- lación a la patología humana. La po- sibilidad de poder utilizar estos nue- vos modelos facilita la evaluación de cualquier nuevo fármaco o estra- tegia terapéutica contra la adicción. El carácter crónico de la enferme- dad adictiva viene determinado por una serie de cambios persistentes producidos por las drogas sobre los circuitos cerebrales que controlan la conducta, los cuales han comenzado a ser identificados en los últimos años. Los estudios recientes han des- crito modificaciones inducidas por las drogas en los factores que contro- lan la respuesta genómica de las neu- ronas e incluso en su morfología. Estos cambios representan alte- raciones de larga duración en el ce- rebro que permiten explicar el pro- ceso por el cual el control del com- portamiento por parte del sujeto adicto queda alterado de una mane- ra persistente, así como los fenóme- nos de recaída al consumo de dro- gas que ocurren incluso tras largos periodos de abstinencia.

Técnicas de neuroimagen La estrategia experimental que posi- blemente haya permitido un mayor avance en la última década ha sido el uso de las técnicas de neuroima- gen, que permiten visualizar el gra- do de actividad de cada estructura cerebral y de determinados siste- mas neuroquímicos del cerebro en un sujeto expuesto a cualquier situa- ción ambiental o experimental. Así, podemos determinar qué estructu- ras cerebrales se activan cuando un sujeto consume una droga, cuando está en abstinencia o cuan- do a un adicto se le exponen imáge-

nes que le hacen recordar la droga. El poder de resolución de las téc- nicas de neuroimagen se ha ido mul- tiplicando de manera exponencial en los últimos años, de modo que ahora es posible realizar este tipo de estudios en algo tan minúsculo co- mo es el cerebro de un ratón. Estas técnicas han facilitado la identifica- ción de los cambios persistentes que se producen en la corteza cerebral en pacientes adictos que han consu- mido drogas de manera crónica, así como la relevancia funcional de es- tas modificaciones. La identificación de todas estas alteraciones no sólo facilita la com- prensión de la enfermedad adictiva sino que aporta una información no- vedosa y de gran interés para el desa- rrollo de nuevas estrategias terapéu- ticas. Las técnicas de neuroimagen también han permitido confirmar en pacientes adictos diversos resul- tados que habían sido previamente obtenidos en animales de experi- mentación. Han permitido corrobo- rar, por ejemplo, que el consumo de éxtasis produce en humanos lesio- nes en determinados sistemas neu- roquímicos del cerebro similares a las que habían sido demostradas en animales.

Patología dual Asimismo, las técnicas de neuroima- gen han permitido identificar altera- ciones en el cerebro de los pacientes adictos que son similares a las que aparecen en determinadas patolo- gías psiquiátricas. Estos hallazgos abren nuevas perspectivas, pues la enfermedad adictiva se encuentra asociada en muchos casos a la pre- sencia de otras enfermedades psi- quiátricas. Hoy se sabe que la exis- tencia de un trastorno psiquiátrico incrementa la incidencia de adic- ción y que la presencia de esta pato- logía dual dificulta aún más el abor- daje terapéutico del paciente adicto. Los estudios genéticos han co- menzado a definir determinadas va- riantes de genes que podrían expli- car la diferente vulnerabilidad indi- vidual a padecer la enfermedad adic- tiva. Pero es, sin duda, la reciente identificación del genoma humano la que nos permitirá avanzar aún más en el conocimiento de los facto- res que predisponen para el desarro- llo de la adicción y conocer la rele- vancia de las variantes genéticas que ya han sido identificadas. Recordemos que son muchos los sujetos que se exponen a las diferen- tes drogas legales e ilegales y que una parte de ellos va a desarrollar la enfermedad adictiva. La identifica- ción de los factores genéticos que de- terminan la aparición de la enferme- dad permitirá desarrollar progra- mas específicos de prevención en los sujetos vulnerables. Una reciente línea de investiga- ción que ha aportado resultados muy prometedores es el tratamien- to inmunológico de las adicciones. El desarrollo de vacunas específicas para tratar la adicción a la cocaína o a la nicotina se encuentra en esta- dios muy avanzados. Estas vacunas permiten que el organismo desarro- lle anticuerpos específicos frente a una droga, de manera similar a có- mo desarrollamos anticuerpos para combatir una infección producida por un virus. Así, el paciente que ha- ya recibido la vacuna producirá es- tos anticuerpos en cuanto consuma la droga, con lo que ésta quedará neutralizada y se impedirá que lle- gue al cerebro. De esta manera, el adicto no sentirá los efectos que pro- duce la droga y perderá el interés por seguir consumiéndola. Tenemos, pues, razones para ser optimistas en cuanto a las perspecti- vas futuras. El conjunto de datos que aportan estas investigaciones

facilitará el diseño de nuevas estra- tegias para un abordaje terapéutico más racional y eficaz de la adicción. Pero todo ello va a requerir aún un gran esfuerzo por parte de todos, no sólo de los investigadores que trabajamos en este campo. En primer lugar, la sociedad tie- ne que entender que la adicción es una enfermedad y no un vicio. De- be ser, pues, tolerante con las medi- das que se adopten para el trata- miento de la adicción, como lo es cuando se abren nuevos abordajes y centros para el tratamiento de cual- quier otra enfermedad crónica. Los organismos públicos de financia- ción deben ser conscientes de la magnitud del problema que repre- senta en nuestra sociedad la droga- dicción, no descansar en el desarro- llo de nuevas campañas de preven- ción y tratamiento, y comprender de una vez que la inversión en este campo de la medicina es particu- larmente rentable a largo plazo. El Instituto Nacional de Drogo- dependencias de Estados Unidos (NIDA) destaca que por cada dólar invertido en el tratamiento de la drogadicción hay un retorno de cua- tro a siete dólares debido a la reduc- ción del coste derivado de la crimi- nalidad, y de tres a cinco dólares por la reducción del coste de las emergencias médicas; a ello hay que añadir un retorno de cuatro dó- lares por la reducción de la violen- cia doméstica y la mejora del cuida- do de los hijos de padres drogadic- tos, y de siete dólares por el incre- mento de la productividad derivada de la reducción del absentismo y las bajas laborales. ¿Cabe pues alguna duda acerca de la rentabilidad de es- ta inversión?

Finalmente, hay que destacar que la industria farmacéutica es la única que puede disponer de los enormes recursos económicos que son necesarios para el desarrollo de un nuevo medicamento. La mejora de la visión social del drogadicto y el apoyo del sector pú- blico deben ser los catalizadores que permitan hacer rentable la in- versión de la industria privada en programas específicos para el trata- miento de la drogadicción. Tene- mos que ser conscientes de que la in- versión en drogodependencias es útil en la actualidad para el Estado, pero en estas condiciones no puede resultar de interés para las farma- céuticas tal como lo son otras patolo- gías como las enfermedades cardio- vasculares y neurodegenerativas. Los mecanismos neurobiológi- cos de la adicción son ya en gran par- te conocidos, y diversas dianas han sido de igual manera identificadas para el posible desarrollo de nuevos fármacos. Tan sólo con el esfuerzo unificado de todos y cada uno de los actores necesarios se podrán desa- rrollar fármacos innovadores y efica- ces para el tratamiento de esta gra- ve enfermedad. Sin duda, este es- fuerzo será fructífero y podrá permi- tir que en un futuro no muy lejano que el adicto sea tratado de una ma- nera adecuada y pueda realizar una vida normal como la que pueden lle- var los pacientes que padecen otras enfermedades crónicas como la dia- betes, la hipertensión o el asma, gra- cias precisamente a los avances ob- tenidos en la terapéutica.

Rafael Maldonado es catedrático de Far- macología. Laboratorio de Neurofarma- cología. Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Biomedicina

Neurociencia

Una mujer esnifa una raya de cocaína.

El desarro-

llo de

vacunas

contra la

adicción a

la cocaína o

a la nicotina

está ya en

fase muy

avanzada

Ahora es

posible

saber qué

estructuras

cerebrales

se activan

cuando un

sujeto

consume

una droga

Alto

Bajo

on frecuencia, el docu- mental autobiográfico responde a una necesi- dad vital de encontrar respuestas y recomponer un puzzle incompleto. Tiene bastan- te de terapéutico, reconoce Carla Subirana, directora de Nadar , un documental en el que investiga

quién fue su abuelo, un anarquis- ta fusilado durante la Guerra Ci- vil, a quien ni tan siquiera su ma- dre llegó a conocer. También ella decidió tener sola a Carla. Su fami- lia está formada por mujeres so- las que han evitado hablar sobre una figura paterna desdibujada. “Esta película es una necesidad porque en mi familia se repiten las ocultaciones. Es una manera de decir que existo”, explica. Pero cuando decide sumergir- se en el pasado, aparece la enfer- medad del olvido, el alzheimer.

Primero afecta a su abuela y lue- go a su madre. Para recomponer el pasado, Carla opta por fundir memoria histórica y alzheimer. No sólo cautiva por lo que averi- gua sobre su abuelo anarquista, si- no por su manera de dar forma al pasado ante la desmemoria. Carla empezó a filmar a su abuela hace nueve años, cuando estudiaba. “Era una forma de aca- riciarla. Sin embargo, a mi madre la grabé con la intención de dar a conocer la enfermedad. Llega un punto en que el familiar debe tras-

pasar la frontera, comprender que aquella persona ya no es la que era y tomar las cosas buenas de la enfermedad. El humor es muy importante”, explica. Carla acompaña a su madre en sus visi- tas a la doctora Mercè Boada. Hay escenas cargadas de emo- ción y significado, como cuando juntas dibujan relojes o cuando Carla ordena el caótico armario que su madre ya no controla. Na- dar ha estado en la sección oficial de documentales de la Seminci de Valladolid.— M.L.F.

“Los recientes hallazgos de la neurocien- cia acerca del funcionamiento del cerebro humano nos pueden ayudar a comprender por qué no somos más eficaces como profe- sionales de la comunicaicón educativa o cultural”, explica Joan Ferrés, profesor de la Universidad Pompeu Fabra y autor de es- te libro que analiza cómo la enseñanza pue- de seducir al cerebro emocional de los mu- chos alumnos desmotivados. En La educa- ción como industria del deseo , Ferrés reivindica de forma amena un cambio de estilo en la comunicación educativa centrado en la potencialidad de las emociones. Avalada por los logros de destacados neurobiólogos, comunicadores y profesionales de la enseñanza, esta novedosa propuesta inte- gra el uso de la comunicación audiovisual y las tecnologías.

Los sofocos anuncian la llegada de una nue- va etapa de la vida, la menopausia. Durante muchos años se la ha estigmatizado y se la ha silenciado. Pero igual que nos preocupa- mos por la educación sexual de las adoles- centes, también la mujer adulta necesita in- formación para comprender los cambios fi- siológicos y psicológicos que acompañan a la menopausia. En este libro, María Jesús Balbás, profesora de la Escuela de Enferme- ría del País Vasco, explica a fondo cómo cambia el cuerpo, có- mo la medicina afronta esta etapa de la vida (critica la medica- lización no siempre necesaria) y cómo continuar edificando un futuro igual o más pleno que en otras etapas de la vida. La jubi- lación, la independencia de los hijos y la muerte de seres queri- dos pueden también influir en el transcurrir del climaterio.

El 11 de marzo de 2005, Luis Montes, coordi- nador de Urgencias en el Severo Ochoa, lle- ga como cada mañana desde hace varios años a su despacho. Todavía no sabe que dentro de tres horas será cesado de su car- go y que se convertirá en protagonista de todos los medios y que se horrorizará al dar- se cuenta de que el asesino al que acusan de la muerte de 400 pacientes en urgencias es él. Con la colaboración de Oriol Güell, pe- riodista de EL PAÍS, Montes reconstruye de forma novelada la angustia de una de las mayores infamias de la historia de la sanidad pública. Desde sus inicios hasta su absolución, desvela la hipocresía y los intereses que movieron una cam- paña orquestada por intereses políticos. Una realidad que, como dice el tópico, supera la ficción.

Por

SALA DE LECTURA

LA EDUCACIÓN COMO INDUSTRIA DEL DESEO Joan Ferrés i Prats Editorial Gedisa. Barcelona, 2008 185 páginas ISBN: 978-84-9784-288-

NADAR Dirección y guión: Carla Subirana Género: Documental. Duración: 90 min. Productora: Barton Films, Benece Produccions, SL.

Convivir

C

BUENO CHICAS, ESTO SE ACABÓ. UNA GUÍA PARA DESDRAMATIZAR LA MENOPAUSIA María Jesús Balbás Ediciones B. Barcelona, 2008 334 Páginas ISBN: 978-84-666-3837-

EL CASO LEGANÉS Luis Montes (con la colaboración de Oriol Güell) Aguilar. Santillana Ediciones Generales, SL. Madrid, 2008 222 páginas ISBN: 978-84-03-09981-

Enfermedad de Alzheimer y memoria histórica

Sábado 13 de diciembre de 2008 EL PAÍS O SALUD 19

“Por qué me lo tienen que contagiar a mí, con la de gente que hay en el mun- do”, dice contundente María G., de 16 años, alumna del IES Eugeni d’Ors de Vila- franca del Penedès (Barcelona). Acaba de seguir con interés la obra de teatro Que sí, vida , del grupo Teatreacció, sub- vencionado por el Departamento de Sa- lud de la Generalitat de Cataluña. La obra expone de forma lúdica pero rigurosa las bondades del preservativo como protec- tor del VIH y otras infecciones de transmi- sión sexual (ITS). María G. parece ser una de aquellas adolescentes informadas y “conscientes”, pero, igual que sus ami- gas, que le hacen “corrillo”, admite que ha oído hablar poco o nada de otras ITS que no sean el VIH aunque “le suenan”, y confiesa que lo que más le preocupa de sus primeras relaciones sexuales es el embarazo. Las chicas siguen buscando a su prín- cipe azul, y los chicos, el placer inmedia- to. Igual que antaño. Pero los profesiona- les que trabajan con ellos advierten de que la sexualidad ha cambiado mucho, porque se ha convertido en un producto de consumo, con unas conductas que asumen mayor riesgo. En el Centro Joven

de Anticoncepción y Sexualidad (CJAS) de Barcelona se llevan a cabo más de 400 talleres de educación afectiva y sexual al año. Su directora, la ginecóloga Rosa Ros, comenta que en algunos me- dios se hace un “ofrecimiento perverso” de la sexualidad que repercute, en espe- cial, en los más jóvenes. “En nuestros talleres, los chicos pre- guntan a menudo por fantasías que han visto en páginas web o películas porno- gráficas y que demuestran que reciben de la sociedad el mensaje de que todo va- le, de que todo estímulo puede ser útil”, explica Ros. El uso del alcohol y las dro- gas les lleva a avanzar acontecimientos y probar cosas nuevas, cuando todavía es- tán confundidos entre lo que sienten y lo que pueden llegar a hacer. La sexualidad de las chicas va más ligada a la emoción y ellas son las gestoras de la protección, continúa Ros, pero “en el momento de la verdad siguen sometiéndose”. ¿Qué saben de las ITS? “En muchos casos, ya tienen suficientes problemas en conseguir que todo vaya bien y lograr el placer que fantasean, como para estar pendientes de las infecciones”, explica la ginecóloga. En el último sondeo sobre Sa-

lud y sexualidad del Instituto de la Juven- tud (Injuve), el 30% de los encuestados declaró no haber usado preservativo en sus últimas relaciones sexuales, una ci- fra siete puntos por encima de la del estu- dio anterior, de 2003. Pero los jóvenes só- lo son un reflejo de lo que ocurre, a ma- yor escala, entre los mayores, insiste Juan Ballesteros, médico del Centro San- doval de Madrid, que lleva más de 80 años diagnosticando y tratando las ITS. “El punto fuerte debe ser la educa- ción, sin sesgos morales, ni religiosos, ni políticos”, subraya Ballesteros, que se muestra preocupado por el hecho de que “la sociedad siga estigmatizando a esta población con escasos recursos para de- fenderse, cuando la mayoría de las ITS y de las conductas sexuales de riesgo que conducen a ellas son más frecuentes en- tre los adultos, que además tienden a car- gar de moralina la formación e informa- ción en materia sexual”. La educación sexual es, para todos, la clave, pero “debería ser transversal”, los programas de prevención “deberían partir de sus necesidades y ser dosificados a tra- vés de preguntas, nunca en frases cerra- das”, matiza Ros.

La baja percepción de riesgo que con- lleva la adolescencia, así como otros fac- tores biológicos, como la inmadurez de sus genitales, les hace vulnerables a algu- nas ITS, sobre todo cuando salen de su entorno habitual y empiezan a relacionar- se con personas de mayor edad o de otros países, con un todavía menor con- trol de estas enfermedades. En las consul- tas con mujeres adolescentes ya se detec- ta un aumento de enfermedad pélvica in- flamatoria (EPI), secundaria a una infec- ción por clamidia. Y un primer estudio comparativo realizado en Cataluña con po- blaciones centinela corrobora este mayor porcentaje de la incidencia de esta infec- ción (a la larga, pueden causar infertili- dad) en poblaciones menores de 25 años. El epidemiólogo Jordi Casabona es prudente a la hora de dar valor a estos primeros resultados, pero señala que son muchos los indicadores que sitúan la ado- lescencia como etapa de riesgo: aumen- to de embarazos y abortos en menores de 20 años, aumento del uso de la anti- concepción de urgencia y cada vez ma- yor precocidad en el inicio de las relacio- nes sexuales son algunos de los datos más preocupantes.

Adolescentes: más educación y menos moralina

Control de Enfermedades (ECDC), su incidencia era de 99,3 por 100.000 habitantes en 2005, sobre todo en los países nórdicos. Pero, en España, poner cara y ci- fras a estas infecciones es harto difí- cil. “Hay que ser muy cautos a la ho- ra de generalizar los datos epidemio- lógicos respecto a las ITS, porque ni se declaran todas, ni los datos que te- nemos son exhaustivos”, asegura Jor- di Casabona, director del Centro de Estudios Epidemiológicos sobre las ITS y el Sida de Cataluña (Ceeiscat). Desde el año 2006, esta comunidad autónoma cuenta con un nuevo cir- cuito de notificación de las enferme- dades de declaración obligatoria

que considera la sífilis, la gonococia y el linfogranuloma venéreo (un tipo de clamidia) como objeto de declara- ción individualizada con datos de- mográficos, y la infección genital por clamidia, por tricomonas, por herpes genital, papiloma virus y otras ITS, como objeto de notifica- ción numérica semanal. Este avance ha permitido, según Casabona, em- pezar a definir el problema y gene- rar estrategias de control y preven- ción, como la elaboración de una guía de práctica clínica y cursos espe- cíficos de formación para los médi- cos de primaria y otros especialistas. En el resto del país, muchos exper- tos se quejan de la falta de iniciativas

similares que pongan sobre el papel el aumento que observan en la prácti- ca clínica. La información epidemio- lógica sobre las ITS en nuestro país se obtiene a través del Sistema de En- fermedades de Declaración Obligato- ria (EDO), que sólo da cifras sobre sí- filis, sífilis congénita e infección go- nocócica. Otra fuente complementa- ria es el Sistema de Información Mi- crobiológica, que actualmente reco- pila datos de una red de 46 laborato- rios, con una cobertura aproximada del 25% de la población, y que apor- ta cifras, también en aumento, para las infecciones por clamidia y herpes simple, tipo 1 y tipo 2. La mejora de los métodos diag-

nósticos para estas infecciones es otra de las asignaturas pendientes, pero “sobre todo hay que cambiar el comportamiento cultural hacia es- tas enfermedades”, insiste Fernan- do Vázquez, jefe de los Servicios Bá- sicos del Hospital Monte Naranco de Oviedo y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infec- ciosas y Microbiología Clínica (SEI- MC). Las ITS siguen teniendo “un componente tabú que se ve agrava- do por la falta de información”, con- cluye Vázquez. Según el portavoz de la SEIMC, es importante tener en cuenta las consecuencias que pueden tener para los más jóvenes seguir mirándolas de esta manera.

En portada

Salud pública

Una adolescente coloca un preservativo en un plátano durante un taller sobre sexualidad en el Instituto Eugenio d'Ors de Vilafranca del Penedes (Barcelona). CONSUELO BAUTISTA

La sífilis

aumenta

sobre todo

en homo-

sexuales,

pero crece

también

en mujeres

y jóvenes

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