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Es un apunte sencillo y básico sobre rene descartes
Tipo: Apuntes
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El pensamiento medieval (LA ESCOLÁSTICA) es sobre todo un intento de sintetizar la dogmática cristiana con el pensamiento griego. La investigación racional está al servicio de la fe, intentando mostrar que los contenidos de esta (existencia de Dios, inmortalidad del alma, naturaleza de Cristo...) pueden explicarse racionalmente. En este contexto, la fe es la última instancia, el tribunal último del conocimiento, en tanto depositaria de la verdad más radical: la verdad revelada a los hombres por Dios, si hubiera, pues, desacuerdo entre lo que la fe y la razón defienden, es ésta última la que se equivoca. Gracias sobre todo al NOMINALISMO de Ockham empieza a solicitarse la separación de los ámbitos de la razón y de la fe: es decir, ni la razón puede demostrar los asuntos de fe, ni la fe (la Iglesia) debe entrometerse en los asuntos propios de la razón (entre ellos la investigación de la Naturaleza). El Renacimiento supone un giro importante hacia el antropocentrismo (desde el teocentrismo medieval) y la investigación natural (desde la teología) que conllevará una primacía de lo “cismundano” sobre lo “transmundano”. El trabajo de hombres como Copérnico, Kepler, Galileo... y su enfrentamiento a la autoridad tanto religiosa como filosófica dará a luz una nueva forma de interpretar y conocer la naturaleza que llamamos Ciencia Moderna, y abrirá las puertas al surgimiento de una nueva filosofía basada en la libertad y autonomía de la razón.
René Descartes nació en La Haya (en Turena) en 1596 y fue educado en el colegio jesuita de La Fléche. En él Descartes estudia la filosofía según la Escolástica tradicional, sin referencia a los descubrimientos de la ciencia natural moderna. A los 18 años abandona el colegio y va a París: decidió aprender en “el gran libro del mundo”. La ciencia que ha aprendido en La Flèche le parece sin consistencia, dudosa; solo la lógica y la matemática tienen evidencia y certeza, pero en cambio no tienen utilidad ninguna para el conocimiento de la realidad. En 1618 se enroló como soldado al servicio de Mauricio de Nassau y el 10 de noviembre de ese mismo año, en plena
campaña, tuvo un sueño en el que le fue revelada la esencia de su filosofía: la necesidad de un método unificado como fundamento del saber. Tras la publicación del Discurso del Método fama se extendió por toda Europa y fue invitado como profesor particular por una de sus admiradoras, la reina Cristina de Suecia. Esta, sin embargo, solo disponía en su apretada agenda de un hueco a las cinco de la madrugada para recibir sus enseñanzas. El duro invierno sueco acabó con la vida del filósofo francés, en menos de un año. La inmensa mayoría de los historiadores coinciden en situar el inicio de la FILOSOFÍA MODERNA en torno al siglo XVII con la figura de RENÉ DESCARTES (1595-1650). Descartes surge del seno mismo de la ciencia. Entusiasmado por el poder y transparencia de las matemáticas y espoleado por la necesidad siempre urgente de tener que decidir sobre la veracidad de sus juicios, encuentra en aquellas el modelo de certeza y método aplicable a todos los ámbitos de lo real. En el Discurso del Método (1637) Descartes analiza las distintas ramas del saber de su época y expresa su desencanto por encontrarlas llenas de falsedades e incertidumbres ... “Nada diré de la filosofía sino que. al ver que ha sido cultivada por los más excelsos espíritus que han existido en los siglos pasados, y que, sin embargo, no hay en ella cosa alguna que no sea objeto de disputa y, por consiguiente, no sea dudosa, no tenía yo la presunción de esperar acertar mejor que los demás. Y considerando cuantas opiniones diversas puede haber referentes a un mismo asunto, todas sostenidas por gente docta, aun cuando no puede ser verdadera más que una sola, consideraba casi como falso casi todo lo que sólo fuera verosímil. En cuanto a las demás ciencias, como toman sus principios de la filosofía, juzgaba yo que no se podía haber edificado nada sólido sobre cimientos tan poco firmes. [...] aprendí a no creer con demasiada seguridad en las cosas de que sólo el ejemplo y la costumbre me habían persuadido; y así me libré poco a poco de muchos errores que pueden ofuscar la luz natural ...” (Discurso del Método) El problema del conocimiento es pues una cuestión de fundamentos y en último término de método. Las MATEMÁTICAS, modelo de certeza, Fundamentos de la epistemología cartesiana: el método.
“probablemente” no sea así siempre no quiere decir que no sea lógicamente posible dudar de su testimonio.
Y Descartes continúa: “Soy... pero ¿qué soy entonces? Una cosa que piensa... que duda, que entiende, que afirma” En el cogito se intuye que el “yo” existe como una substancia “cuya total esencia o naturaleza es pensar”. (Ego sum res cogitans: soy una cosa que piensa) “[...] je ne suis qu´une chose que pense. Por tanto, ni siquiera hombre corporal, sino solo razón. Por lo visto, no es posible retener el mundo, que se escapa; ni siquiera al cuerpo; solo es seguro y cierto el sujeto pensante. El hombre se queda solo con sus pensamientos. La filosofía se va a fundar en mí, como conciencia, como razón; desde entonces, y durante siglos, va a ser el idealismo el gran descubrimiento y el gran error de Descartes.” (Historia de la Filosofía, Julián Marías) El criterio de verdad Antes de seguir adelante, Descartes se detiene en esta primera verdad; le servirá también para descubrir qué hace que una afirmación sea verdadera. Es decir para encontrar un criterio de verdad. Y concluye que la verdad del cogito consiste en que no puede dudar de él, es decir, es evidente, y esta evidencia se funda en la absoluta claridad y distinción que tiene esa idea: “Me parece que puedo establecer como regla general que todo lo que percibo clara y distintamente es verdadero” Para Descartes, claro equivale a que aparezca en mi espíritu (mente, psique, pensamiento) sin ambigüedades ni contradicciones, y distinto que lo haga de forma separada de otras ideas, o por lo menos que pueda separarlo de otras -aunque él mismo reconoce que este criterio es más difícil de explicar y comprender-. “En posesión de una verdad firme y un criterio seguro, Descartes se dispone a reconquistar el mundo. Pero para esto tiene que dar un largo rodeo. Y el rodeo cartesiano para ir del Yo al Mundo pasa, cosa extraña, por Dios. ¿Cómo es esto posible?” (Historia de la Filosofía; J.Marías)
De este modo Descartes soluciona la hipótesis de la existencia del Genio Maligno. De no haberlo hecho, la única verdad admisible sería la verdad sobre su propia existencia (el cogito). Efectivamente, cualquier otra verdad, por clara y distinta que se presentara, podría haber sido inducida por la maldad de este Genio; pero aunque éste nos engañara en todo, no hubiéramos podido dudar de nuestra propia existencia como engañados… Al demostrar la existencia de Dios, queda validado el criterio de verdad. La teoría de la sustancia Las tres sustancias: Dios, substancia pensante, y substancia extensa (=mundo) quedan determinadas. Pero hagamos algunas aclaraciones: ¿qué es la sustancia para Descartes? Descartes, define la sustancia como: “aquello que existe de tal modo que no necesita ninguna otra cosa para existir”. Propiamente hablando, sólo podríamos admitir como sustancia a Dios. Para las cosas creadas, tendríamos que decir, que sustancia es aquello que existe de tal modo que no necesita ninguna otra cosa creada para existir... Nos resulta difícil de entender esto, no te apures. Descartes, quiere (segundo paso del Método) reducir la realidad a sus componentes más simples... Y para él hay tres “cosas” (=sustancias), a partir de lo cual se constituye el resto de “lo que hay”: Dios, el pensamiento y lo extenso (lo material)... I. Sustancia infinita (Dios): atributo ........... perfección. II. Sustancia pensante (alma): atributo ............ pensamiento. III. Sustancia extensa (Mundo): atributo ........... extensión.
Los demás caracteres de las sustancias son sus “modos”. decir, un pensamiento concreto es un “modo de la sustancia pensante”; una configuración concreta de la extensión, por ejemplo, esta mesa, es una “modo de la sustancia extensa”...
El alma no es sino pensamiento: es una substancia finita cuyo atributo o esencia es el pensamiento. Los “modos” del pensamiento son múltiples: juzgar, razonar, querer, imaginar, sentir..., todos ellos actos conscientes. La res cogitans: ENTENDIMIENTO, que no es libre (de decidir lo verdadero de lo falso) sino que se rige por lo indubitable, por lo claro y distinto, esto es por la evidencia... VOLUNTAD, que es libre como queda patente en la posibilidad de dudar ... Queda así salvada la libertad del ser humano, que será un problema constante en todo el “racionalismo continental”. El ser humano es el resultado de la unión de las dos sustancias finitas: res cogitans y res extensa, esto es, alma y cuerpo. Ambos se afectan entre sí. Pero ¿cómo se comunican ambas sustancias si son cosas absolutamente diversas? Este es un problema de difícil solución. Descartes habla en ocasiones de la “glándula pineal” como lugar del cerebro donde se produce dicha comunicación.
Si en su proyecto de “Ciencia Universal”, a través de la existencia de Dios ha fundado la metafísica racional (“las raíces del árbol del saber”), el siguiente paso será la elaboración metódica de la física (“el tronco del árbol del saber”). “Mi física es como una geometría”