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APUNTES COMENTARIO DE TEXTO, Diapositivas de Análisis de Textos Literarios

COMENTARIOS DE TEXTO SOBRE EL CID

Tipo: Diapositivas

2025/2026

Subido el 26/05/2026

ruth-elisabet-simion
ruth-elisabet-simion 🇪🇸

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APUNTES COMENTARIO, PARTE DE MARTA
APUNTES REDACTADOS — LA EDUCACIÓN SEXUAL DE LAS MUJERES Y LA
CONSTRUCCIÓN DEL PATRIARCADO MODERNO
Durante el Renacimiento y el Humanismo se consolida un modelo social profundamente
patriarcal que define el papel de las mujeres dentro de la sociedad. Este sistema se basa
en la subordinación femenina y en la división entre el espacio público, reservado a los
hombres, y el espacio doméstico, asignado a las mujeres. La literatura moral y educativa
de los siglos XVI y XVII desempeña un papel fundamental en la construcción de esta
ideología.
Uno de los autores más importantes en este proceso es Juan Luis Vives, humanista
valenciano y discípulo de Erasmo de Rotterdam. En su obra Instrucción de la mujer
cristiana (1523), Vives desarrolla un modelo de mujer basado en la obediencia, el silencio
y la sumisión. La mujer ideal debe ser prudente, discreta y completamente subordinada
al marido. El hogar se convierte en el espacio natural femenino, mientras que el hombre
ocupa la esfera pública y política.
En este contexto, la familia funciona como una reproducción en miniatura del Estado. Así
como el rey gobierna sobre sus súbditos, el marido gobierna sobre la esposa. La mujer
aparece definida como súbdita del hombre y responsable de mantener la paz doméstica.
Incluso cuando sufre violencia, debe callar y soportarla en silencio. Vives afirma que las
mujeres no deben divulgar los problemas matrimoniales ni quejarse públicamente del
marido, porque hacerlo supondría cuestionar la autoridad masculina.
A lo largo de los siglos XVI y XVII proliferan numerosos manuales destinados a regular
el comportamiento femenino. Entre ellos destacan obras como La perfecta casada, de Fray
Luis de León, o Examen de ingenios para las ciencias, de Juan Huarte de San Juan. Todos
estos textos tienen una función ideológica muy clara: enseñar cuál debe ser el
comportamiento correcto de las mujeres en cada etapa de su vida.
La sociedad clasifica a las mujeres según distintos “estados”: doncella, casada, viuda o
monja. Cada uno de estos estados implica unas normas específicas de conducta. En todos
los casos se insiste en valores como:
la obediencia,
la modestia,
la castidad,
el silencio,
y la docilidad.
Además, el cuerpo femenino pasa a ser vigilado y controlado. La forma de vestir, de
hablar y de comportarse debe evitar despertar el deseo masculino. La mujer aparece así
como responsable incluso de la lujuria de los hombres.
Uno de los aspectos más importantes de esta ideología es la negación de la autonomía
intelectual femenina. Muchas veces se considera peligroso que las mujeres aprendan a
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APUNTES COMENTARIO, PARTE DE MARTA

APUNTES REDACTADOS — LA EDUCACIÓN SEXUAL DE LAS MUJERES Y LA

CONSTRUCCIÓN DEL PATRIARCADO MODERNO

Durante el Renacimiento y el Humanismo se consolida un modelo social profundamente patriarcal que define el papel de las mujeres dentro de la sociedad. Este sistema se basa en la subordinación femenina y en la división entre el espacio público, reservado a los hombres, y el espacio doméstico, asignado a las mujeres. La literatura moral y educativa de los siglos XVI y XVII desempeña un papel fundamental en la construcción de esta ideología. Uno de los autores más importantes en este proceso es Juan Luis Vives, humanista valenciano y discípulo de Erasmo de Rotterdam. En su obra Instrucción de la mujer cristiana (1523), Vives desarrolla un modelo de mujer basado en la obediencia, el silencio y la sumisión. La mujer ideal debe ser prudente, discreta y completamente subordinada al marido. El hogar se convierte en el espacio natural femenino, mientras que el hombre ocupa la esfera pública y política. En este contexto, la familia funciona como una reproducción en miniatura del Estado. Así como el rey gobierna sobre sus súbditos, el marido gobierna sobre la esposa. La mujer aparece definida como súbdita del hombre y responsable de mantener la paz doméstica. Incluso cuando sufre violencia, debe callar y soportarla en silencio. Vives afirma que las mujeres no deben divulgar los problemas matrimoniales ni quejarse públicamente del marido, porque hacerlo supondría cuestionar la autoridad masculina. A lo largo de los siglos XVI y XVII proliferan numerosos manuales destinados a regular el comportamiento femenino. Entre ellos destacan obras como La perfecta casada, de Fray Luis de León, o Examen de ingenios para las ciencias, de Juan Huarte de San Juan. Todos estos textos tienen una función ideológica muy clara: enseñar cuál debe ser el comportamiento correcto de las mujeres en cada etapa de su vida. La sociedad clasifica a las mujeres según distintos “estados”: doncella, casada, viuda o monja. Cada uno de estos estados implica unas normas específicas de conducta. En todos los casos se insiste en valores como:

  • la obediencia,
  • la modestia,
  • la castidad,
  • el silencio,
  • y la docilidad. Además, el cuerpo femenino pasa a ser vigilado y controlado. La forma de vestir, de hablar y de comportarse debe evitar despertar el deseo masculino. La mujer aparece así como responsable incluso de la lujuria de los hombres. Uno de los aspectos más importantes de esta ideología es la negación de la autonomía intelectual femenina. Muchas veces se considera peligroso que las mujeres aprendan a

escribir, porque la escritura permite desarrollar pensamiento propio y acceder al conocimiento. La educación femenina queda reducida a tareas domésticas y principios religiosos. Estas teorías se apoyan también en argumentos supuestamente científicos. Juan Huarte de San Juan sostiene que la mujer es intelectualmente inferior por naturaleza debido a su constitución física. Según él, la mujer es “fría y húmeda”, un temperamento necesario para la reproducción, pero incompatible con la inteligencia racional. De este modo, la maternidad y la biología femenina se utilizan para justificar la subordinación social de las mujeres. El matrimonio en el Humanismo tampoco se entiende como una unión amorosa basada en la igualdad. Se considera sobre todo un pacto moral, religioso y económico. El hombre ocupa la posición dominante y la mujer debe satisfacer sus necesidades y deseos. El sistema pone el acento en los derechos del marido, no en sus obligaciones. La esposa aparece como receptáculo de los deseos masculinos y responsable del equilibrio familiar. El sociólogo Pierre Bourdieu explica que uno de los mecanismos fundamentales del poder consiste en presentar como universal algo que en realidad es particular. El patriarcado consigue que la división entre hombres y mujeres parezca natural, eterna y neutra, cuando en realidad es una construcción histórica y cultural. Dentro de este sistema, las mujeres que no aceptan el modelo dominante son vistas como peligrosas. Las mujeres demasiado libres, sexualmente autónomas o independientes son asociadas con figuras marginales como:

  • la bruja,
  • la hechicera,
  • la prostituta,
  • o la “loca”. La persecución de las brujas refleja el miedo de la sociedad patriarcal hacia mujeres que poseen poder propio o control sobre su cuerpo y su sexualidad. Muchas de estas mujeres eran curanderas, parteras o conocedoras de remedios tradicionales. El patriarcado interpreta este conocimiento femenino como una amenaza. La antropóloga y feminista Marcela Lagarde analiza cómo el amor ha funcionado históricamente como un mecanismo de dominación sobre las mujeres. Según Lagarde, las mujeres son educadas para convertir el amor en el centro de su existencia. Desde pequeñas aprenden que deben cuidar, sacrificarse y vivir para los demás. Su identidad queda construida alrededor de la pareja, la maternidad y la entrega emocional. El amor no es algo universal ni natural, sino una construcción histórica condicionada por cada época y cada sociedad. Lagarde explica que el amor está relacionado con el poder. Muchas mujeres encuentran dificultades para desarrollar una identidad individual porque han sido educadas para priorizar constantemente a los otros antes que a sí mismas. La mujer moderna vive así una fuerte contradicción. Por un lado desea autonomía, libertad y desarrollo personal; por otro, sigue recibiendo el mandato tradicional de

La novela muestra cómo la sociedad convierte en monstruoso aquello que desafía las normas sexuales y de género dominantes. En conjunto, todos estos textos permiten comprender cómo el patriarcado moderno se construye históricamente mediante:

  • la educación,
  • la religión,
  • la literatura,
  • la moral,
  • y el control del cuerpo femenino. La crítica feminista contemporánea intenta precisamente desmontar esas estructuras y demostrar que las desigualdades entre hombres y mujeres no son naturales, sino culturales e históricas.