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Asignatura: Relaciones Exteriores de España, Profesor: lola lola, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM
Tipo: Ejercicios
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Contexto histórico:
Fuentes autorizadas, catalogan la posición de España tras la debacle colonial de finales del siglo XIX como una potencia venida a menos, o de segundo orden. Durante los periodos políticos predecesores, la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, la II República y la Guerra Civil, se puede comprobar una transición entre un Estado plenamente integrado a un Estado agregado, con facilidades de desmoronamiento. Ello fagocitado fruto de la pérdida territorial que supuso para España el comienzo del siglo XX, lo que le enfrentó a su propia integridad territorial, sumiendo a la población en un profundo estado de desconsolación.
A lo largo del siglo XX, la situación anterior va a conformar la principal tónica del escenario. A España se le presentarán sendos problemas para volver a ostentar el protagonismo y papel en el mundo que demanda. Ellos son: la democratización del régimen político, la internacionalización de sus políticas y la normalización y homologación por parte de las Comunidades Europeas. España adoptará rasgos activos en su afán por mantener relaciones con sus colonias extranjeras, pero rápidamente desaparecerán tras el estallido de la I Guerra Mundial, pasando a desarrollar una posición neutral.
Tras los periodos de la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, la II República y la Guerra Civil, España se ve en una situación de “entre la espada y la pared” al verse acorralada entre las pretensiones expansionistas de franceses y británicos en el norte de África. Desde esta posición de pasividad, España aprovechará los órdagos entre las dos potencias europeas, para procurar un acercamiento al Sáhara y a Marruecos. Sin embargo, durante el periodo republicano se atisbaron ciertos componentes de movilización exterior, como el hecho de que la Constitución del momento inspiró a los italianos y, en su medida, sirvió de apoyo a la redactada en el 1978 en España. Durante la II Guerra Mundial, España en un primer momento se mantendrá neutral, para pasar posteriormente a adoptar una postura totalmente pasiva, pues Franco mantuvo sus miras hacia ambos bandos, ello auspiciado por los tintes de la política de autarquía.
La etapa franquista destaca por sus características de autoritaria, personalista, dictatorial, sin control democrático y muy pasiva. Ello conllevó a un panorama de total aislamiento por parte de la comunidad internacional. Tras la muerte del dictador, se empezaron a trazar las líneas para abrir nuevas líneas de política exterior con las prioridades de España, como Europa, sin estar estas tintadas de rasgos dictatoriales.
A lo que a América del Sur se refiere, el término “Hispanoamérica” comienza a teñirse de connotaciones peyorativas, al hacer referencia al proceso de acuartelamiento militar. Se comienza a referir a dicha zona por el nombre de: Iberoamérica.
Se pueden distinguir tres modelos de Estado en función de su implicación en el panorama internacional:
bastante integrado para responder a cualquier iniciativa en el exterior.
de la sociedad internacional para reaccionar.
interpuesta por otros actores por conveniencia (Finlandia) o por mera decisión del país en cuestión (Suiza).
Si queremos responder a alguien que nos pregunta quiénes somos y el papel europeo que desarrollamos, podemos responderle de la siguiente manera: somos un Estado intrínsecamente europeo que ha formado parte de los focos de poder de una sociedad genuinamente europea durante siglos, mucho antes que muchos otros, y que en el momento de querer hacer efectivas sus relaciones internacionales, se ha visto expulsado de los grandes escenarios hegemónicos de poder a los que ha pertenecido. Puesto que España es considerada como una potencia media en su ámbito global, regional de primer orden (desde que desarrolla un papel activo en la etapa transicional), mediterránea periférica, esta no puede verse obligada a desempeñar un papel neutral, pues pertenece de este modo al escenario prioritario en las relaciones internacionales, es decir, Europa.
La transición española
Marca las bases del proyecto exterior que conocemos hoy en día, con rasgos del proyecto de política exterior llevado a cabo por el ministro Castiella. La política exterior va a estar marcado por un serio carácter democrático, con el afán de conseguir la democratización e internacionalización del régimen. Particularmente, la transición española se ha exportado a otros países por las formas y el rigor con la que se ha llevado a cabo. Es el periodo comprendido entre la muerte del dictador Francisco Franco, en 1975, hasta la firma y entrada en vigor de la Constitución democrática el 6 de diciembre de 1978. Más allá si cabe, no fue hasta el 30 de diciembre del mismo año hasta que no se ejecutó su entrada en vigor.
política en junio de 1976, este periodo es conocido por el “franquismo sin Franco”. Dicha ley fue llevada a cabo a través de un referéndum y fueron las primeras elecciones democráticas desde hacía décadas. Las personas mayores expresaron ciertas reticencias pues la comunidad internacional mantenía el aislamiento a España, lo que despertó inquietudes por conocer los resultados de las elecciones.
internacional entre julio de 1976 y finales del siguiente año. Se constituyeron unas Cortes, basadas en el programa desarrollado en tiempos de la dictadura, lo que directamente significó el rechazo sistemático por parte de las potencias extranjeras, generando una sensación aún mayor de incertidumbre en la población al verse más de cerca aún ese aislamiento hacia España.
En cuanto a la situación territorial, un Estado democrático ha de gozar de unas instituciones y poder claramente descentralizados. Ello llevó a la dicotomía entre la implantación de un Estado federal o un Estado regional. Finalmente, se terminó optando por este último, hasta nuestros días. No obstante, este problema del territorio, permitió la exaltación de movimientos nacionalistas, reclamando una mayor autonomía. Ello se puede ver ejemplificado, como Carlos Cano en el 1973 se decidió a entonar en público en himno de Andalucía, en repulsa contra el régimen político.
La política exterior se entiende competencia exclusiva del Estado. Se pretende aclarar el papel que va a desempeñar el jefe del Estado (Juan Carlos I) y la forma de sucesión, hereditaria o por elección. No se constató un gran consenso como si a la hora de plantear la imposición de un sistema republicano. Se le eximió al monarca del poder de arbitraje sobre cualquier decisión que afectara a la política exterior del país.
Franco definió a España bajo la categoría de “reino” a fin de potenciar y dar una visión de fortaleza a la imagen de España en el exterior. De esta forma, Juan Carlos I juró su cargo bajo los principios del Movimiento, los cuáles posteriormente rechazó.
de todas maneras el incurrir en prácticas que pusieran en jaque el proceso de integración. Otro de ellos fue el de la internacionalización del régimen, gracias a la fusión de los mecanismos de normalización y el aumento de la participación de España en las organizaciones internacionales con la homologación, lo que facilitaría la entrada de España a formar parte de un producto supranacional y consolidarla en el bloque occidental. Por último, se instaba a llevar mecanismos de geopolítica, como gracias a la apertura al exterior de las fronteras, poner en valor el espacio geográfico para obtener beneficios de este mismo.
la convivencia entre los Estados. Ello viene reflejado en los principios universales de la ONU, como refleja el artículo 51, al anteponer la defensa de los Estados privando la guerra de forma unilateral, salvo en caso de agresión directa. España se planteó el desarme y la distensión, algo que nunca llegó a cumplir en su totalidad. Se le recomendó internacionalizar a las fuerzas armadas.
España se encontraba ante una democracia plenamente consolidada.
férrea voluntad por convertirse en un actor activo en las relaciones internacionales. Nuestro proceso identitario condiciona nuestras relaciones exteriores, pues nos consideramos mediterráneos, potencia media a título universal que cuando actúa en su entorno más inmediato nos encontramos con un actor regional de primer orden. Al entrar a las Comunidades Europeas, España reconoce tal etiqueta, por lo que reclama estar entre los cuatro grandes. No será así tras las guerras yugoslavas y la unificación de Alemania. Esta última reclama, que fruto de dicho proceso, su presencia dentro del núcleo grande en el proceso de integración, dotará a Europa de un mayor poder. Alemania no era considerada una potencia mundial, debido a que después de ejecutar los pagos de sus deudas, tras perder la II Guerra Mundial, se le consideró una potencia sectorial.
Esto evidencia la constatación de un nuevo orden mundial (erigían Alemania y Japón y se venía abajo la bipolaridad). Francia se opuso a tal reconocimiento de Alemania, por lo que esta última instó a la población (redes de seguridad demográfica) a tomar partida en las decisiones que se tomaran en el Parlamento mediante una mayoría cualificada. En definitiva, el factor demográfico condiciona el comportamiento de un actor, pues no era tomado en misma consideración la población de Alemania que la española. Así, España quedó relegada al nivel de Polonia.
cabo mediante dos vías: referéndum y parlamentaria. La carta magna fue modificada para incluir los elementos del déficit que facilitara la participación activa en las relaciones internacionales. Tras aprobarse la Constitución en el 78, se puede establecer que existían plenas relaciones con la mayoría de los países. A 30 de diciembre de 1978 se puede hablar de la universalización de las relaciones internacionales de España.
occidental y la oriental, donde no existían reconocimientos. España busca ser partícipe en el proceso de integración europea, pasando por ser miembro de las Comunidades Europeas (CECA, CEE y EURATOM). El 12 de junio de 1985, en el salón de las columnas del actual Palacio Real, se certificaba la adhesión de España a las Comunidades Europeas. No sería hasta el 1 de enero de 1986 que se certificara la entrada en vigor del Tratado de adhesión. Este proceso es conocido como paroxismo europeo.
El proceso de integración tuvo su valor gracias a la aportación de Jean Monet y Robert Schumann. El 9 de mayo se celebra en España el día de Europa a fin de recordar el sometimiento al parlamento francés de la idea de la CECA por parte de Monet.
España busca esa opción europea como prioridad absoluta en política exterior. A partir de este momento España comenzará elaborar geopolítica dentro de la organización.
En febrero de 1992 se crea la Unión Europea. En el verano de 2002 expiró la vigencia del Tratado que configuraba la CECA. Con la firma del Tratado de Lisboa en el año 2009, desaparece la denominación del resto de las Comunidades Europeas.
Principales ejes geopolíticos
Podemos determinar que hacemos geopolítica cuando tomamos en cuenta determinadas relaciones de poder que ejercen su influencia en áreas territoriales estratégicas. Esta sirve para analizar nuestra posición geoestratégica así como hacer una correcta valoración de esta y determinar los intereses que subyacen de nuestras relaciones en el exterior. No conllevar una geopolítica relativamente activa conlleva el descrédito y agresividad por parte de la comunidad internacional, llevando al actor a una posición de aislamiento.
España tiene una vocación identitaria puramente europea.
Posición geoestratégica
España parte de una posición suroccidental, siendo este el penúltimo país por detrás de las islas británicas si no contamos a Portugal. Formamos parte de la Europa occidental. A partir de aquí, se pueden diferenciar varias áreas de influencia:
vista del sur, es donde proyectamos nuestras aspiraciones exteriores estableciendo redes estratégicas a través de mecanismos de control.
Es el principal escenario geoestratégico, cuyo principal rival se erige en Italia y, en menor medida, en la península helénica. El principal recurso a competir es el suministro de recursos energéticos, como el gas proveniente de Argelia.
Esta zona mediterránea asegura el control de suministros a medio y largo plazo. Fruto de la cercanía (14 km) con Tánger y Tarifa, podemos ejercer constantes mecanismos de control, siendo esta zona la primera línea divisoria a trazar de índole económica, social, política y cultural. Se extiende la mira hasta la parte occidental del golfo pérsico, siendo la única vez que se puede tolerar llamar a España la “puerta de Europa”, pues desde aquí transitan los flujos de mercancía de los factores de producción e información. (gaseoductos)
La constante varianza de los países corresponde a una geometría variable, así se reconoce la posición de España como precaria o periferia.
España compite con Marruecos de cara a las cuestiones que tienen que ver con Europa, sobre todo en el ámbito sur de esta. Ello ha generado que en España se despierte un sentimiento de agravio comparativo, al menospreciarse el producto nacional pues este es comercializado a un precio superior por parte de países como Marruecos (naranjas) o Italia (aceite).
Tras la visión euro-optimista se pasó a un sentimiento euro-escéptico después de que tuviera lugar una crisis monetaria en España. La comunidad europea instó al entonces presidente del gobierno José María Aznar a que prohibiera que más del 30% de los ingresos no procedieran del ladrillo, pues había riesgos de incurrir en una quiebra. También vino auspiciado por la ampliación de las comunidades en el año 2004 en la frontera este, considerando España una devaluación consistente en su frontera mediterránea oriental. Por último, otro de los puntos que generaron esta desconfianza en la población, fue la subida de los precios al adoptar la moneda única. Se dice que aumentaron hasta un 66%.
España, junto a las islas británicas es el único actor en Europa que ejerce de zona de reacción defensiva para la alianza atlántica. En cuanto al área europea oriental, el afán de la zona occidental era recuperar esa zona, provocando cuanto antes la caída de la URSS.
Política europea de España
El punto de partida de la política europea se encuentra en la expulsión de Europa, considerándose España como el origen de Europa. Hacia oriente, trasladamos la frontera hasta Grecia, en un alarde por menospreciar a Turquía de su ámbito europeo por meras razones religiosas e ideológicas. Por otra parte, respecto a occidente, somos el último país si dejamos de incluir tanto a Gran Bretaña como a Portugal. Estos dos actores conforman una alianza en el sur de Europa para llevar un acabo un bloqueo atlántico hacia España. Este bloqueo también se deja patente en el norte europeo, a través del canal de la Mancha, por la imposición de Gran Bretaña del Consejo Nórdico. De esta manera, la única vía de acceder a la rama atlántica por parte de España es por la zona del norte de África evidenciándose la construcción de un “muro atlántico”. De esta manera, se entrevé una salida de Gran Bretaña hacia el mediterráneo a través de Gibraltar.
Además, de cara al interior de Europa y su vertiente más hacia el este, el bloqueo viene dado por Francia. Por parte de Alemania, esta recurre a las redes de seguridad demográfica para infligir el agravio comparativo poblacional hacia España, gracias a la consecución de su unificación lo que le dotará del privilegio del bloqueo de las decisiones que peor le convengan.
Lo lógico invita a pensar en un reforzamiento de las relaciones con Grecia, pero existía cierto malestar al entender que el trato hacia estos fue muy diferente que con España. Se evidencian cuatro bloques de política exterior en Europa como son el Consejo Nórdico, las relaciones entre Gran Bretaña con Francia y Portugal y de Francia con Alemania. De esta manera se palpaba el aislamiento de España.
Podemos destacar tres momentos cronológicos en la historia de la política europea española: en primer lugar destaca el momento de la adhesión a las comunidades, estableciéndose el diálogo a partir de 1979 y oficializándose el acuerdo en 1985. Posteriormente se traza una política basada en el optimismo, fruto de la rápida conversión del régimen y de la internacionalización del país, lo que permite una participación en la mayoría de los instrumentos de poder europeo e internacionales. Sin embargo, una crisis monetaria tumbó este optimismo y se comenzó a despertar un clima de recelo y escepticismo respecto a Europa a partir de los años 90. España se da cuenta de que quizá no fue tan beneficioso el trasferir ciertos poderes en materia agrícola y pesquera a la organización, además de desconfiar del cambio monetario. A partir de 1989 tuvo lugar el llamado “milagro español”, es decir, los niveles del PIB se dispararon de un 68 al 98%, fruto de una reconversión industrial.
Etapas:
junio de 1985 se firma el Tratado de adhesión, pero no sería hasta el 1 de enero de 1986 cuando iba a entrar en vigor. Este es ratificado por las Cortes españolas por unanimidad.
establece una delimitación por Estados más o menos ricos. España es consciente de su estatus fuera (potencia media) y dentro de la organización (actor regional de primer orden) y entiende de que el poder se mide en el grado de participación en el Consejo Europeo, cuyas decisiones son ratificadas por el Consejo de Ministros.
Los Estados se reconocen para sí la misma jerarquía que otras organizaciones a nivel internacional, como la ONU. Llevan a cabo jerarquías de Estado, donde los cuáles instrumentalizan los criterios económicos, generando líneas divisorias. Esto puede evidenciar un reparto del mapa europeo entre la Europa occidental (Portugal y Grecia), norte (Gran Bretaña), oeste (Portugal) y este (RFA). En cuanto a las líneas divisorias se puede establecer una primera división entre países ricos y menos ricos o receptores netos. Esta clasificación va en función del grado y ritmo de desarrollo industrial y económico que ha procurado el país. Otra línea se advierte en la dicotomía entre países industrializados y agrícolas. Por último, se puede hablar de países desarrollados y menos desarrollados. A su vez, obedeciendo a factores demográficos podemos determinar una cierta asimetría territorial en aquellos países los cuáles cuentan con una gran cantidad de territorio para pocos habitantes.
Por todo ello, se puede hablar de España, atendiendo a la anterior clasificación, como un país receptor neto, agrícola, poco desarrollado, demográficamente mediano y no fundador. Ello determina la condición de potencia media.
Las comunidades europeas son una organización de naturaleza europea con el fin de establecer la paz.
Se dibuja un triángulo entre las tres potencias más fructíferas de Europa, como son Gran Bretaña, Francia y Alemania, las cuáles hacen dinamizar dos ejes, uno referido a temas políticos y económicos y otro militar. La exclusión de España de estos hace que se despierte un sentimiento de pertenencia a la periferia.
Para ser miembro de las comunidades europeas, un país debe superar su posición de neutralidad. España lo hizo satisfactoriamente con su inclusión en la OTAN a partir de la segunda mitad del siglo XX. No obstante, países como Francia, le pusieron demasiado empeño en impedir esta nueva entrada, pues consideraba a España un competidor potencial para asuntos relacionados con la agricultura. Francia busca limitar el potencial español a través de solicitar en los órganos consultivos la regulación de todos los productos españoles dentro del mercado común. En el momento de la entrada, las Islas Canarias se quedan fuera, algo que subsanaría Felipe González el 1 de enero de 1993.
La entrada de España a las comunidades europeas fue fruto del éxito de la presidencia italiana. A tenor de la desconfianza de Francia, se llevó a cabo un plan para proseguir la entrada española sin retocar los beneficios de las potencias ya instauradas. Se recurrió al dilema: PROFUNDIZACIÓN – AMPLIACIÓN. Los italianos propusieron compatibilizar los argumentos para la ampliación con los tiempos de firma de los acuerdos entre diciembre de 1985 y enero de 1986. Se trataba de profundizar y reelaborar las estructuras europeas mientras España y Portugal ganaban tiempo para consumar su adhesión. En otras palabras, se buscaba modificar las estructuras europeas para que tanto España como Portugal no gozaran de los mismos privilegios que los grandes, mientras que estos firmaban sus respectivos tratados de adhesión. La única condición fue la de aceptar el logro europeo, aceptando con ello la profundización, dando origen al Acta Única Europea. En el año 1992 se pone en marcha la Unión Europea.
Prioridades estratégicas
repercusión de Francia en torno al área atlántica. La terminología latina viene expresa de
tratará de extender su lengua allí donde sea posible. La colaboración con los países subsaharianos pasó por 3 estadios:
En cuanto a las relaciones con los EEUU, tras la entrada en la OTAN de España, se despertó un clima de debates en la calle a tenor de la pertinencia de la acción. El Estado español se comprometerá a propiciar una alianza de civilizaciones, apostando por el multilateralismo en la toma de decisiones. También apostará por erradicar la pobreza según marca la ONU y prevendrá la resolución pacífica de conflictos así como la instauración de regímenes democráticos gracias a nuestro activismo en el seno de la UE y nuestra condición importante dentro de la OTAN.
Esta última organización, nació en pleno litigio entre EEUU y la Unión Soviética. La Organización para el Tratado del Atlántico Norte comienza a llevar a cabo actuaciones globales lideradas por EEUU. En el 98 se reconvierte a una alianza militar profesionalizándose el ejército.
Diferencia entre la personalidad jurídica de las Comunidades Europeas y la Unión Europea
El término “personalidad jurídica” evidencia que uno es responsable de sus actos, así como de sus derechos y obligaciones. Uno mismo sabe que por el mero hecho de poseer el derecho de algo, para sustentarlo debe aparejar una serie de requisitos.
Las comunidades europeas nacen desde la mayoría de edad porque los Estados, que ostentan el monopolio del poder, eligen el tipo de este para dar origen a un actor internacional poderoso (supranacional), al que transferirle una serie de competencias. En este momento el actor dejar de tener sendas competencias sobre alguna materia en concreto (como la PAC). Como contraprestación, el Estado obtiene representación en el Consejo de Ministros. Las normas se reflejan en un tratado internacional.
A partir del año 2009, las comunidades europeas transfieren su poder, o en otras palabras dotan de personalidad jurídica en su totalidad, a la Unión Europea, provocando la completa desaparición de las comunidades europeas.