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Asignatura: Morfología del Español, Profesor: Fernando Lázaro Mora, Carrera: Español: Lengua y Literatura, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Apolonio Díscolo (S.IIDC) la palabra se haya inserta en una unidad superior jerárquicament que es la oración. Sintaxis en modo griego significa agrupación. Principalmente apoyado por Pricsiano, llega hasta el Renacimiento que es cuando se comienzan a escribir gramáticas (Nebrija) dicción = palabra (etimología) / frase: sintaxis. La etimología o la analogía la elección de un término u otro no es caprichosa, ambos traducen dos posiciones contrarias de los linguistcas o gramáticas sobre lo que es el lenguaje introducción en la lingüística teórica – J. Lyons. Los analogistas consideraban la lengua alo regular, Los animoladistas /etimonología)
Nebrija consgradae en el Renacmietno: J. Ries, Qué es sintaxis
La morfología necesita a la sintaxis. Tres milagros:
Rosa, rosam decía Saussure que teníamos una serie de formas de la misma palabra a la
que se adjuntan unas desinencias, que solo tiene una justificación. ¿Por qué existen 10 tipos de rosa? Cada una tiene una función. Forma – morfología Función – sintaxis No se puede establecer una barrera.
En los primeros 50 años del siglo xx dos gramáticos adoptan el sistema de Ries:
Compuso una gramática de la lengua española en 1951. Es sensacional pero con un pequeño pero y es que la doctrina gramatical está acompañada de infinidad de ejemplos de tal manera que si se está hablando de las preposiciones del CD, se abre un paréntesis de dos páginas de ejemplos. No establece distinción entre morfología y sintaxis.
¿Se puede proponer una definición universalmente válida de los respectivos dominios de la morfología y de la sintaxis? No se ha llegado a ninguna conclusión. Antonio
Llorente un estudiante de Granada que se trasladó al Congreso de Lingüística a París a terminar su Tesis Doctoral, la que fue publicada. Su conclusión es que “los pareceres de los distintos lingüistas siguen siendo tan diferentes como siempre”.
A. Martinet, formulador del funcionalismo. L. Bloomfield, distribucionalismo.
No se puede buscar una regla universalmente válida simplemente porque las lenguas no son iguales
Palabras primarias simples: no se pueden analizar por partes, no tienen elementos constitutivos, por tanto no se puede establecer la distinción entre morfología y sintaxis.
No hay acuerdo alguno, cuatro años después se celebra otro Congreso y los gramáticos dejan zanjada la discusión en que cada uno por su lado.
En 1957 se publica un libro que despeja la situación de la oposición con un claro favor con la sintaxis contra la morfología que casi ni se considera, Chosmky estructuras sintácticas. A partir de ese momento los gramáticos se consagran al estudio de la sintaxis y dejan de lado la morfología.
Límites difusos del problema de la distinción sintaxis-morfología
Definición de palabra: de Bloomfield, la palabra es una unidad que por sí sola puede tener un sentido oracional, sucede con todas las clases de palabras. Esta capacidad que tienen las palabras, no lo tienen los morfemas, éstos no pueden actuar independientemente pues son unidades soldadas a otras. Las propiedades de las unidades sintácticas son distintas de las morfológicas, por tanto morfología y sintaxis son dos cosas.
Razones diferenciación sintaxis – morfología
La disciplina que se ocupa de aquellos aspectos fónicos que tienen relevancia para la morfología, se llama morfofonología este es un término que fue acuñado por Tubetzkoy y fijó las tareas fundamentales de esta disciplina:
Terminología Lyons: vamos a distinguir entre palabra gramatical y palabra fonológica
A. Martinet: funda el funcionalismo lingüístico. Tomaremos de él tres términos, señala Martinet que en la descripción de una determinada lengua las unidades están articuladas entre sí de maneras distintas en el último escalón de lo que llama segunda articulación están las unidades más pequeñas. Las unidades que tienen significado las llama monemas, los lexemas que tienen significado léxico y morfema con significado gramatical (al menos en la tradición europea) Sin embargo, en Estados Unidos se ha optado normalmente por llamar a los lexemas y morfemas, indistintamente morfemas.
L. Bloomfield: término de palabra primaria, en la lengua hay palabras construidas y no construidas (azul). Llama palabras primarias a las no construidas, palabras en las que su interior no hay más que una unidad (caracol, rambla…) Hay dos tipos:
Hay lexemas que solo se realizan de una misma manera (Sol > siempre sol, solar, insolación)
Radical vs. Tema
Afijos: cualquier morfema formador de palabras, se distinguen tres tipos de afijos
“noun marker”
Niñ-o-s No coincide la unidad de palabra con el signo lingüístico. Anula el concepto de palabra por inservible. No nos podemos apoyar para definir una palabra. Comienza la aventura para definir la palabra y marcar límites.
EL ARTÍCULO (nunca entra en el examen xd)
La idea de que el artículo es un morfema está en muchos gramáticos españoles. El primero en señalar esto fue el profesor Emilio Alarcos, el cual señalaba que el artículo “el” tenía el mismo estatuto gramatical que el morfema de plural, la única diferencia que señalaba era que el artículo va precediendo al nombre con límites fijos. Función de determinar al nombres, la determinación sería el significado conceptual que le correspondería al artículo. Podía ser una determinación indefinida y definida. Con Andrés Bello se produjo una modificación, establece este tipo de oposición pero la diferencia entre uno y otro y dice que “el” es un segundo presentador y “un” es un primer presentador. Con la llegada del estructuralismo lingüístico, el profesor Alarcos al tomar la idea de Bello en que “el” y “un” significan cosas distintas piensa que no sabe mantener este tipo de oposición ya que para que dos elementos puedan oponerse tienen que tener elementos comunes. Deshace esa posición y establece la oposición “artículo él / ausencia de artículo” y dice que “el” y “un” no pueden oponerse porque “él” es un morfema y “un” una palabra. La función de artículo con el nombre sería convertir el nombre común en propio. El paralelismo y semejanza que establece Bloomfield no es cierto, no nos queda más remedio que considerar el artículo un morfema. Robbins establece tres criterios para identificar una palabra:
El artículo solo incumple el segundo, frente a los morfemas que incumplen dos. Frente a esta duda de considerar el artículo como palabra están los demostrativos “mi” que necesita de la palabra para existir. También ocurre así con algunos adverbios. Se denominan palabras fronterizas. Tendríamos la unidad morfema, unidad palabra fronteriza (aquellas que no tienen movilidad oracional pero sí límites fijos) y las que cumplen los tres requisitos.
Martinet dice que lo que constituye el rasgo común de los derivados y los compuestos es el primer término, la unidad semántica del sintagma porque cada uno corresponde con una elección única. Un compuesto se siente como una unidad semántica y que cuando te digo “guardia civil” estoy haciendo el mismo procedimiento que cuando digo “guardia”. Este rasgo es demasiado difícil de percibir incluso por introspección para que sea posible retenerlo a fin de identificar estos sintagmas (los compuestos) y oponerlos a sintagmas más amplios. Los decisivo es que se comportan en sus relaciones con los otros elementos del enunciado exactamente igual que las palabras simples. Esta caracterización implica que cuando un compuesto experimenta un tipo de modificación esa modificación afecta al compuesto entero y no a una de sus unidades como ocurre con la palabra simple. No resulta siempre fácil distinguir entre compuestos y sintagmas compuestos, esta dificultad estriba en el hecho de que muchos compuestos son previamente sintagmas. El uso hace que estos sintagmas pasen semánticamente a un compuesto al ser considerados como una unidad.
Retomando el tema de los morfemas y palabras, los morfemas constituyen inventarios cerrados, significa que constituyen una lista cerrada, redundante sí por. Y las palabras inventarios abiertos, mediante los procedimientos de formación de palabras podemos incrementar el número de palabras. Si bien es cierto en los meses del año, los días de la semana, los huesos… es una lista cerrada, es una objeción.
INTERJECCIONES
Respecto a las palabras surge un problema con las interjecciones “se llama interjección a la palabra invariable aislada que forma una oración por sí sola, sin relación con las demás oraciones y que expresa una relación afectiva muy viva”.
En esta definición hay un equívoco y es que junto a interjecciones encontramos palabras como “bien” “adelante” no se deben considerar interjecciones pero podemos utilizarlas como tal.
Para Bloomfield “la interjección es una forma libre mínima” la interjección no es que pueda tener un significado oracional, es una oración en sí misma. Encontramos dos objeciones que pueden poner en duda que la interjección sea una palabra:
Un fonema tiene una definición similar, la diferencia es que la operación “casa / caso” la hacemos en el interior de la primera articulación del lenguaje y si fuera un fonema se realizaría en la segunda articulación del lenguaje.
La definición estructuralista de morfema como signo mínimo no nos sirve. Estas unidades lo serán en mayor o menor grado (morfemas) según vayan reuniendo un número de propiedades. No todos los morfemas reúnen las mismas propiedades, entonces va a resultar que hallaremos morfemas que van a ser muy regulares que son aquellos que reúnen todas las propiedades
y encontraremos otros que solo tengan una propiedad. Por esto hay que considerar al morfema como una unidad muy compleja que puede reunir distinto número de propiedades. Ese conjunto de propiedades serían:
Para que una unidad sea morfema basta con que cumpla la primera condición.
Morfología flexiva y derivativa
La distinción es una distinción aceptada. Aunque hay algunos gramáticos que la niegan. Criterios:
Hay veces que nos encontramos con que el orden está alterado, como es el caso de: conservador + a + mente. De tal manera que hay gramáticos que este último criterio no lo comparten, sino que están en contra de ello. Hablamos de morfemas flexivos solo cuando el masculino se puede cambiar por el femenino, de tal manera que en este ejemplo no podemos cambiar la –a, El tipo de formaciones en –mente existía en latín lo que pasa es que –mente en latín es femenino y significaba una persona de mente conservadora. De tal manera que al ser femenino, los adjetivos tenían que ir en femenino y con el tiempo dejó de ser sustantivo y pasó a ser formador de adverbios a partir de un sustantivo, por lo que se lexicalizó la forma de femenino en recuerdo de la antigua concordancia y añadir el sufijo –mente.
Los sufijos no son sensibles a este rasgos sintáctico de las bases. Es un rasgo importante entre unos y otros. No solo son sensibles de distinto modo a los rasgos de selección de los verbos sino también a los rasgos semánticos de las bases [contable] Los morfemas flexivos no son sensibles a las propiedades semánticas, en el sentido de que aquel nombre que no es contable no se puede combinar con –s; mientras que un sufijo es compatible con bases indistintamente
La derivación Se define como un medio de formación de palabras y su función sería aumentar el número de palabras de una lengua. La derivación permite, además, distinguir la parte léxica de los vocablos (morfemas léxicos o radicales) de los morfemas derivativos. Se suele insistir, también, en que el número de reglas con que cuenta la derivación es finito, describible gramaticalmente y debe ser descrito por la morfología derivativa, pero en cambio, es infinito el número de términos nuevos que puede producir. La derivación se distingue de otros procedimientos de formación de palabras como la composición, la parasíntesis y otros procedimientos menores, como las formaciones por siglas, la acronimia, acortamientos.
Los términos derivados se presentan bajo dos aspectos:
Modelos gramaticales morfológicos
En el desarrollo de la gramática generativa y transformacional, desde sus comienzos (1957) hasta hoy, se orienta hacia un progresivo conocimientos y refinamiento del componente léxico. En estructuras sintácticas, el léxico no era un componente autónomo de la gramática, formaba parte de esta y de sus reglas, que en último momento introducían el material léxico. Para Chomsky, existiría un patrón en nuestra cabeza que seguimos inconscientemente: O = SN + SV > SN = Det + N / SV= Aux + V + (SN) + (SP). El problema es que no hay nada que nos impida emitir un mensaje como “incoloras ideas duermen furiosamente” Se trataba entonces de corregir el modelo y proponer uno mejorado. La gramática no puede operar con estas generalizaciones y en lo que se llama el modelo estándar de la gramática generativa, hay que frenar el poder de las reglas para generar oraciones. Para ello, Chomsky ideó que la manera de corregir ese excesivo poder se podía verificar a través de la subcategorización. Si se introduce un verbo que no se combina con sintagma nominal, no se puede formar una oración con sintagma nominal, hay que introducir un verbo intransitivo.
Sin embargo, esta división es todavía demasiado vaga, ya que un verbo como “comer” o “construir” no son iguales aunque sean transitivos, se establece otra subcategoría: + pasiva – pasiva. Además, los verbos que pueden ser formulados en pasiva tienen también restricciones: no es lo mismo que el sujeto sea humano que no. También, dentro de los verbos transitivos habría que distinguir entre los que pueden omitir el CD y los que no, etc.
El problema de la subcategorización no es sencillo, se volvió a criticar a Chomsky. Los estudiosos rusos hicieron cálculos y para una subcategorización del ruso se necesitarían 8 o 10 tomos de miles de páginas. En estos momentos no hay una subcategorización completa del español, por lo que se volvió a abandonar este camino.
Chomsky abandona este planteamiento sintáctico a favor de otro léxico. Se va a suponer ahora la existencia de dos componentes: uno sintagmático (reglas de la formación de oraciones) y otro léxico (el diccionario). El léxico es independiente del sintagmático. Chomsky concibe el léxico como una lista de palabras, cada una de las cuales es una serie de rasgos fonológicos, sintácticos y semánticos. En el léxico están definidas todas las propiedades sintácticas y semánticas del nombres, es decir, cuando han actuado las reglas sintagmáticas. Hemos pasado a un modelo en el que el léxico se conforma como una parte más de la gramática.
En los primeros estadios de la morfología generativa se sostiene que los derivados y compuestos son una manifestación superficial o una manifestación transformada de una base oracional. Esto es lo que sostenía uno de los primeros morfólogos generativistas hacia 1960 R.B Lees The Grammar of English Nominalizations Lo que ocurre es que pronto se vio que no a todos los derivados y no a todos los compuestos se les podía adjudicar una oración de base. Las contestaciones de Lees fueron en la línea de hacer ver que no siempre se dan relaciones sintáctico- semánticas entre la base y el derivado, a veces surgen unas modificaciones entre la base y el derivado que las reglas sintácticas no pueden formalizar.
Ej: claro / puro / sólido + ificar = hacer que algo se vuelva claro / puro / sólido.
Eso permite postular esa idea de Lees de que existe una relación sintáctico- semántica entre base y derivado, ahora bien, un adjetivo como blando, casi el contrario a sólido, no produce un resultado válido: *blandificar.
Entonces, si asignamos un mecanismo sintáctico-semántico regular para explicar la relación entre el derivado y la base en este tipo de operaciones vamos a ver que esa relación, en muchas ocasiones, se interrumpe o da un ejemplo no válido. ¿Por qué en unas ocasiones es posible y en otras no, si la base es adjetiva y desde el punto de vista semántico sería posible? (Término de palabra posible pero no existente) La morfología, frente a la sintaxis, es mucho más irregular. El léxico está lleno de excepciones a reglas generales.
Una regla sintáctica de transformación puede dar cuenta de una idiosincrasia semántica, justificar no significa hacer justo, a pesar de haber sido generado con
que la morfología presenta un elevadísimo número de idiosincrasias que son imposibles de regular mediante reglas. En sintaxis, menos los modismos, en este sentido es completamente regular. El análisis semántico se una oración consiste en sumar los significados de los componentes que integran esa composición de palabras. Se abandona, por tanto, esta vía sintáctica y a partir de un cierto momento, se llega a la conclusión de que la explicación de estos fenómenos solamente son posibles a través de un componente léxico.
Se abandona la solución sintáctica y se postula una solución léxica, para ello vamos a seguir a M. Halle prolegómenos a una teoría de formación de palabras Para este lingüista si una gramática es la representación formal del conocimiento que un nativo tiene de su idioma, esta gramática debe contar con un componente que de cuenta del léxico de ese idioma. Ahora bien, ¿qué sabe un nativo de su léxico?
Si esto es lo que sabe un nativo de su léxico, ha de tener una representación formal, ¿cómo?
SALIDA
¿En qué consiste? El primer subcomponente lo hemos llamado lista de morfemas donde se hallan inscritos todos los morfemas léxicos y gramaticales de la lengua, en este caso, todos los del español. Esto es importante porque la unidad básica del componente morfológico es el morfema y cada morfema está representado por cada uno de los segmentos fonológicos y también presenta una información gramatical.
En segundo lugar está el componente reglas de formación de palabras que indican cómo los morfemas de una lengua han de disponerse en una secuencia para constituir una palabra, admitiendo formaciones como comercialización y no otra que estuviese alternada de otra manera. No todas las palabras de una lengua son derivadas a través de reglas generales puesto que existen idiosincrasias que es preciso señalar. Pueden ser de tres tipos: semánticas, fonológicas u otras que veremos más adelante. Idiosincrasia idiomática [casa]ica] la interpretación semántica de esta palabra sería irregular pero [convento]ico] es idiosincrasia semántica, pero esta palabra representa todo lo contrario al convento, esto no se puede explicar a través de una regla combinatoria por lo que pasamos al filtro y da cuenta de esa idiosincrasia.
Respecto a las fonológicas re+mit+ion no es *remitión que sería la formación regular sino remisión, mit cambia a mis.
Finalmente hay un tercer tipo al que no se le da nombre pero que se refiere a la productividad de ciertos morfemas derivativos que, a veces, se trunca. El filtro da cuenta de aquellas formaciones que no pueden integrarse en un proceso regular. Además, el filtro tiene una misión que puede resultar novedosa porque especifica de la gramática generativa [pan-ada]dero] [bizcocho]ero] [magadalena]ero].
La diferencia está en que hay palabras que están en el diccionario y otras no, encontramos que hay palabras que están bien formadas mediante reglas regulares y no se encuentran en el diccionario pero nosotros las entendemos perfectamente, por lo que en morfología generativa hay que tener en cuenta estas formaciones llamadas formaciones posibles pero no existentes.
Al pasar por el filtro las formaciones que no están en el diccionario pero bien formadas reciben una información del filtro que dice – inserción léxica y la formación queda detenida en el filtro. Esto es importante para cuando tratemos de definir la parasíntesis.
El diccionario es donde están inventariadas todas las palabras del español. El análisis generativo en la gramática ha supuesto un avance sustancial en esta parte y se ha puesto de manifiesto que el análisis morfológico basado en la concatenación de elementos del análisis tradicional era un tipo de análisis que debía someterse a revisión. El análisis morfológico desde la perspectiva generativa muestra que la adicción de afijos a una base no es un proceso de concatenación, de suma de elementos, sino que hay un orden derivacional [[Re][estructurar]v]N [[Estructura]v[ción]]N [[[Re][estructura]v]v[ción]]N
El morfema exige una base verbal. Esta teoría de Halle presenta algún inconveniente. La idea fundamental de Aronoff es que la unidad básica del análisis morfológico es la palabra no el morfema, como habíamos visto. “Todo proceso de formación de palabras regular está basado en la palabra, una nueva palabra se forma mediante la aplicación de una regla regular a una palabra simple ya existente, tanto la nueva palabra como la que ya existía son miembros de categorías léxicas”.
En esta hipótesis las reglas de formación de palabras actúan sobre palabras ya existentes, no sobre los morfemas. Establece por tanto una clara división, confiere un estatus distinto a las palabras y a los morfemas. Frente a las palabras que todas poseen un significado conceptual y por tanto sobre ellas pueden actuar las reglas de formación de palabras, hay morfemas que carecen de significado y por lo tanto resulta problemático suponer que puedan actuar reglas de formación de palabras sobre unidades que carecen de significado. La conclusión de Aronoff es que cada raíz aparece en diferentes verbos y nunca con el mismo significado, más bien el significado está determinado por el verbo individual.
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